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lunes, 11 de junio de 2018

PAC, Q-T (Pedro Arnal Cavero)

[querado]. V. cresáu.  / fusta querada, corcada , den corcada, den querada

[quiesto]. V. puesto.


quis, quis. Flequillo que se deja a los chicos sobre la frente cuando se les corta el pelo raso, o el pelo más corto que llevan las niñas hasta la mitad de su frente, teniendo el resto más longitud y posibilidad de peinarse y trenzarse. V. también llamar a animales.

rabosiar. Comer, probar, quitar a hurtadillas pequeñas cantidades de golosinas, de manjares o cosas apetitosas.

racén. Ronzal.

radedor. Rasero, un cilindro de madera para pasarlo por los bordes de la unidad fanega cuando no se mide con caramuello. / un atra medida, lo doble decálitro


rallera. Hendiduras, grietas muy grandes en las vacas.


rampallos. Tallos, ramas con muchas hojas. Borao dice ‘pimpollos’; aquí tiene 
significación más extensa.

rasa. Especie de acequia, junto a las márgenes de una huerta, para el paso del 
agua que ha de distribuirse para el riego, en cancillos y eras.
rasmiazo. Herida ligera que lastima la piel.

ray. ¡Icho ray! equivale a eso no importa, eso ya lo tenía previsto, eso no me preocupa, eso es fácil de arreglar. Rai. Ixo rai.


razón. Un objeto compuesto de dos maderas, en forma de tenaza, que emplean los zapateros para hacer ciertas costuras en pieles y en pellejos para contener vino. / mi mujer es muy de bota, devota no tanto

rebailaderas. Las patatas muy menudas que se dan, cocidas en la pastura, a los cerdos.

recáu, plato de. Plato compuesto de patata, garbanzos, judías, etc. Legumbre, 
tubérculo, verduras, etc. todo mezclado. / recapte

rechirar 32. Desordenar, revolver las cosas, buscar sin tino ni cuidado algo en un cajón, un cesto, etc. / regirá , rechirá


recholáu. Frontón; pared, muro en que se juega a la pelota.


regata. Grieta en un mueble, tabla, tabique, techo, etc. / Com la regata de la franja del meu cul


[regatiellos]. V. aturar.


regatón. El último eslabón de una cadena con muelle, para unirla con una anilla 
o para atarla a un objeto o cosa.

remojón. Rebanada grande de pan, bien tostado, impregnado de aceite y adobado con ajo o con azúcar, según los gustos. En los tornos (molinos de aceite) se hacen y se come mucho o remojón d’o torno. Mojón.
remugar. Rumiar.

repalmar. Estante, repisa, tabla para colocar en alto alguna cosa; especie de 
saliente o cornisa para sostener objetos y guardar cosas.
32. Según la corrección de Refranes; en el Vocabulario se lee rechisar.
repatán. El pastor de menos categoría y responsabilidad, pastorcillo. No es, pues, ni mucho menos, el rabadán de la Academia.

repuy. O repuy 33, lo último de un depósito, de un montón, de un tonel, etc.


reteculas, a. Andando hacia atrás. / a recules


retegot. La gota o gotas de vino que caen de un tonel si la canilla o zurred no 
cierran bien.

retepelo, a. Hacer algo por fuerza, obligado, de mala gana.


retólica, -s. No me vengas con retólicas, explicaciones, razones, cuentos. Con
versación larga y pausada. / retórica

reús. Lo sobrante; lo que queda desperdiciado; lo último. Generalmente se aplica a lo que queda en fuentes, platos y bandejas después de servir a los comensales o invitados; el vino que queda en el vaso después de haber bebido parte del que contenía. / repuy

reuto. Rédito.


revencillada. Movimiento brusco hacia atrás de los niños que se llevan en brazos; deslizarse inclinando el cuerpo, sin caer, hacia atrás.

revulcaizo. Sitio arenoso o de tierra suelta en que van las perdices a esponjarse y revolcarse. / revolcadís

rimallos. La piedra que deja una riada en los remansos o el granizo que se amontona, por el viento o por el relieve del suelo, después de una tormenta.

ripa. Montón.

riscla. Los trozos leñosos del tallo hueco del cáñamo después de obtener la fibra con el agramado. / riscla, astilla, de tal tocho, tal riscla


robadera. Traílla.


rolde, cazar a. Cubrir con paja una jaula con gorriones de nido, en las eras donde se trilla, y rodear con varillas que tienen liga la trampa para cazar pájaros.

roña, roñoso. Suciedad. Significa también lloro, llorar, llorador; miserable, insistente y pesado al decir o pedir.

[roñoso]. V. roña.


roñoso, -a; rubinoso, -a. Cosa oxidada. / rovelló, rovell, robelló (de rubeo)


rosigallo, rosigón. Trozo de pan seco, tirado, olvidado, abandonado, duro. / rossegó de pa per a almorsá


rosigar. Roer; comer trozos de pan duro; comer con los dientes incisivos o por 
mala o defectuosa dentadura.

[rosigón]. V. rosigallo.

rubinoso. Oxidado. V. también roñoso, -a.


33. Así en Refranes; en el Vocabulario pone literalmente «repuy: o reputy; lo último de un depósito, de un montón, de un tonel, etc.».
Se trata, pues, simplemente, de la repetición de la palabra precedida del artículo o con una errata evidente; siguiendo a Arnal Cavero, Rohlfs introduce la entrada repuy o reputy.


ruello. Semilla dura de fruta, especialmente del melocotón, cereza, ciruela, etc.;


rodillo, cilindro de piedra para moler aceitunas, para apisonar el suelo de las 
eras y para desgranar legumbres. / roll , trucol no es cilindro
rustir. Comer pan muy seco y duro; roer. / res que vore en rostí , rostixgo , rostixes , rostix , rostim , rostiu , rostixen

rutir. Acción de eructar. / rot; rotá: roto, rotes, rote, rotem o rotam, rotéu o rotáu, roten. /


salir o portal. Correr el agua, cuando llueve, lo suficiente para atravesar la longitud de un cubierto que hay bajo la escuela, llamado o portal d’ostudio. / A Beseit ñabíe una canaleta que ixíe desde les escoles al carré san Roc enfrente de casa Guardia cuan plovíe prou. Cuan plou mol, ix la cometa.

[sancho, sancho]. V. llamar a animales.

sangardana. Lagartija. Sargantana.


sarrampuz. Arbusto de hojas sentadas, tiernas, de vida efímera, que comen bien las cabras en primavera.


senera. Arbusto de tallo de madera muy fuerte. Las hojas, su infusión, se toman como purgante, y el fruto, negro, menudo, es dulce y agradable.


[sentadura]. V. tomatera. / tomata, tomates, tomatera /


servilla. Bandeja, fuente o plato de metal cubierto con sedas, cintas, ramos y 
lazos (no amarillos) que contiene monedas de oro, plata y billetes. La lleva un mozo, el mayoral de la fiesta y, con la ronda, van de casa en casa; después de cantar y tocar, los vecinos dan una cantidad para ayudar a pagar los gastos de la fiesta. / plega dels quintos

simio, simia. Hueco, huero, vacío, bofo; semilla sin almendra o con los cotiledones, o cotiledón, sin desarrollo normal; semilla sin peso ni poder germinativo. / semat, semada

siña, iña, iñor. Señora, señor. No se dice nunca siñor sino iñor al tratarse de 
hombres, y siña María o iña al llamar y nombrar a una mujer.

sobraña. Mula sobraña, la que tiene unos dieciocho meses pero no la fuerza y 
el desarrollo necesarios para los trabajos más duros de carga, de arado o de carro.

sostras. Desidioso, desaseado, desgarbado, descuidado. Se aplica sólo a hombres.


sotovar. Ablandar, ahuecar, remover y cambiar de lado los colchones de la cama. / sostová: sostovo, sostoves, sostove, sostovem o sostovam, sostovéu o sostováu, sostoven.

sudera. La manta vieja o paño o tela burda que se pone en contacto con los lomos de las caballerías para que sienten mejor los aparejos de silla o carga y para que no hagan daño estas colchonetas o albardas en la piel del animal. / feltre; fieltro

ta par d’astí, ta par d’allí. Hacia ahí, hacia allí.


tafarra. Cincha que pasa por debajo de la cola de las caballerías para evitar que 
los aparejos, en las pendientes, se corran hacia el cuello de los animales de carga o silla.

[tajaderas]. V. botanas.

tamborinada, tamborinazo. Tongada, golpe de agua, avenida, riada. Tamborinazo, golpe en riña, castigo y mal trato a otra persona.

[tamborinazo]. V. tamborinada.


tampó. Apócope de tampoco. Icho tampó ye verdá, eso tampoco es cierto. / tampoc

tancar. Cerrar el paso, obstruir. Análoga significación a la que tiene en catalán. / Como si fuese la única palabra que existe en aragonés y catalán igualicas / tancá, tanco, tanques, tanque, tanquem o tancam, tanquéu o tancáu, tanquen

tarabidáu. Andamio, soporte, armazón de madera.


tararaina. Tela de araña. / taragaña, teragaña


tarquil. Tarquín.


tarranco. Tronco poco grueso y seco; rama seca, leñosa.

tarria. Cincha o correa para sujetar las colchonetas y albardas sobre lomos de las caballerías de carga y de silla.

tartir. Respirar, hablar, en el sentido de no dar tiempo. No le dejó tartir, no lo 
dejó ni respirar; ni siquiera tartió, ni dijo nada, ni respiró siquiera. / Al Matarraña signifique "no pará quieto", no tartí /

[tasca]. V. leva.


[techanco]. V. chesanco.


tener a Dios d’a garra. Frase irreverente que quiere indicar el orgullo del que 
blasona de autoridad, de influencia, de riquezas y bienandanzas.

[tercenal]. V. fajina.

[tercenas]. V. fajina.

tímpanos. Las dos bases circulares de una cuba o tonel grande. / témpano en castellano.

tión. El viejo soltero, o soltero viejo. / mosso vell

[tita, tita]. V. llamar a animales.


titi. Gallina que no invita a ser comida por enfermiza, flacucha o repugnante. A 
yo que no m’en den d’icha titi.

toballón. Paño de cocina; paño de manos; toalla burda.


[tochazo]. V. tocho.


tocho, tochazo. Palo, vara de pastor, bastón, cayado. Tochazo, golpe con un tocho, palo o vara gruesa. / tochada 


tociar. Golpearse los ganados, sobre todo los carneros y cabras, con la cabeza.

Tozar, según Borao. / tossá, lo choto tosse, los mascles salvaches tossen. tossada.

tocino de güena boca. El hombre que come todo con igual deseo, el que es muy comedor, sin reparar qué ni cuándo.


tocotiar. Manosear mucho, tocar sin necesidad alguna cosa. / toquetejá, toquetiá


tomatera. Herida (sentadura) en los lomos de las caballerías de carga.


tongada. Golpe de agua; riada, corriente de un río aumentada.


toña. Pan moreno, grande, redondo, de poco grueso, pero más que la torta.


torcedor. El palo que se emplea para hilar o torcer la yerba verde que se pone 
en tuertas y que, después de secas o henificadas, son buen pienso para los ganados; tenaza para sujetar el morro de las caballerías.

torno. Molino de aceite.


[torrocazo]. V. torrueco.


torrueco, torrocazo. Tormo de tierra; golpe con un tormo de esa tierra dura y 
seca, principalmente arcillosa. Cuando se aran los campos de tierras fuertes (arcillosas) se levantan muchos y grandes torruecos o tormos. / tarrós, tarrossada, Tarrós de Queretes, argila

tortetas. Masa de harina y sangre de cerdo que se hace en los mondongos; se 
hacen en forma de anillos o pequeños roscones.

toscón. Nieve menuda y dura; cristalización de la nieve en ventiscas: matacabras.


totiplé, a. En abundancia, sin tasa. / tot ple, todo lleno /  a tutiplén en castellano

totón. Huraño, poco social, poco comunicativo; fantasma, máscara, disfraz.

tráimene, traine, m’en trairás. Formas de arquitectura gramatical, posposiciones que tal vez tengan igual origen que construcciones del francés.

[traine]. V. tráimene.


tramenar. Andar mucho; andar deprisa.


tramullar. Echar a perder, destrozar, destruir, ensuciar, enronar. A riada todo l’ha tramulláu dicen al hablar de los efectos de una avenida del río o de un barranco sobre huertas y fajas de regadío.


[trascal]. V. jubo.


trastallo. Senda que abrevia el camino, atajo.


tres a un rey. Jugar a tres a un rey es jugar a la pelota tres un partido. Gana el 
que antes hace cierto número de tantos; lucha, juega, defiende uno el tanto contra los otros dos, turnando A contra B y C; B juega contra A y C, etc.

tresbatir 34. Perderse, confundirse una cosa.


[trespalar]. V. variar.


triador. Plazuela, entrada del pueblo, camino ancho cerca de las casas en donde se reúne el ganado del pueblo por la mañana y desde donde se distribuye, por la noche, a todas las casas.


tricallón. Tranca corta; palo grueso y corto; tronco no muy grueso y no muy largo. No tiene aquí, pues, el significado que se lee en el Diccionario de Borao.


trincolas. Cascabel, pequeñas campanillas que llevan las mulas de labor en los 
arreos de labor.

troca. La pieza de tejido de cáñamo, lino o lana que se hacía en los pequeños y primitivos talleres de tejedores de Alquézar. Ya no hay ni uno de esos patios en que se tejía de forma tan rudimentaria.

troco. Entrada ancha para poder entrar en una demba o campo un carro.

tronzar. Partirse la rama de un árbol al peso de una persona, no por la acción de la sierra.


trosar. Dividir, repartir una o varias cosas entre varios.


[trucar]. V. truco.


trucazo. Golpazo con el llamador de una puerta; golpe al llamar con una piedra 
o palo. Paloma salvaje; paloma torcaz. / trucar , paloma o colom turcás

truco. Esquilón, cencerro; nombre en el juego de truque. Del verbo
trucar (lla
mar, golpear).

[trujon]. V. en.

truque. Golpe; juego de envite; juego de la chica.
34. Según Refranes; en el Vocabulario ponía trebatir, verbo que, con esta referencia, incluyen Andolz y Rohlfs.

[tu, ti, tui]. V. llamar a animales.


tuerta. Yerba seca, henificada, hilada y recogida en forma de madeja, muy original y práctica. Se deshacen las tuertas en los pesebres, para el invierno, y 
es buen alimento para el ganado, sobre todo las tuertas de aveza, de alfalfa y de hordio 35.

[tusmazo]. V. tusmo.

tusmo, tusmazo. Piedra; pedrada. Torrueco; torrocazo.

viernes, 10 de julio de 2026

Tabernacle, Tabor, Tanbor, Tamborin, Taborejar, Taboreiar, Tabust, Tabustol, Talabust, Tabustire, Tabustar

T, s. m., vingtième lettre de l'alphabet, et la seizième des consonnes, t.
Tres letras del abc..., 
A, m, t.
Cadenet: Amors.
Trois lettres de l'abc..., A, M, T.

Tabernacle, s. m., lat. tabernaculum, tente, pavillon.
Anavo pels camps desertz, et habitavo en lors tabernacles.
(chap. Anaben pels cams deserts, y habitaben als seus tabernaculs : tendes, pabellons.)
Eluc. de las propr., fol. 167.
Allaient par les champs déserts, et habitaient en leurs tentes.
- Tabernacle.
L' autar de Dieu e 'l tabernacle que fes Moysen el desert. V. et Vert., fol. 26.
(chap. L'altá de Deu y 'l tabernácul que va fé Moisés o Moissés al desert.)  
L'autel de Dieu et le tabernacle que fit Moïse au désert.
Qu' ieu deia el tabernacle intrar. Trad. d'un Évang. apocr.
Que je doive au tabernacle entrer.
CAT. Tabernacle. ESP. PORT. Tabernáculo. IT. Tabernacolo. (chap. Tabernácul, tabernaculs. No confondre en tindre tot lo día lo cul assentat a la taberna de Fondespala.)

(chap. Tabernácul, tabernaculs. No confondre en tindre tot lo día lo cul assentat a la taberna de Fondespala.)


Tabor, Tanbor, s. m., de l'arabe tambor, tambour, caisse.
Voyez Mayans, Orig. de la leng. esp., t. II, p. 243; Denina, t. III, p. 79.
Trompas, tabors, seinheras e penos.
Bertrand de Born: Miez sirventes.
Trompettes, tambours, bannières et guidons.
Li corn e las trompas e 'ls cimbols e 'lh tabor. Guillaume de Tudela.
Les cors et les trompes et les cymbales et les tambours.
Viulas, dansas e tanbors.
Un Troubadour Anonyme: Seinor vos que.
Violes, danses et tambours.
ANC. FR. Son tabor sone et eles saillent. Roman du Renart, t. III, p. 223.
Les nacaires, les tabours et les cors sarrazinois. Joinville, p. 34.
CAT. ESP. PORT. Tambor. IT. Tamburo. (chap. Tabal, tabals; tambor, tambors; si es mes gros: bombo, bombos; tabalina, tabalines; v. atabalá, atabalás : yo me atabalo, atabales, atabale, atabalem o atabalam, atabaléu o atabaláu, atabalen; atabalat, atabalats, atabalada, atabalades; atabalaré; atabalaría; si yo me atabalara.)

Tabal, tabals; tambor, tambors; si es mes gros: bombo, bombos

2. Tamborin s. m., joueur de tambourin.
Pagat als tres menestriers, so es tamborins.
Tit. de 1536. Mand. des Cons. de Marseille. Mercure de Fr., septembre, 1738.
Payé aux trois ménétriers, c'est-à-dire (aux) joueurs de tambourin.
IT. Tamburino. (chap. Tamborín es una classe de tabal, com lo mallorquí. Una tamborinada es un cop fort, una caiguda forta; tamborinades.)

Tamborín es una classe de tabal, com lo mallorquí

3. Taborejar, Taboreiar, v., tambouriner, tourmenter.
Ben parlar, e jocx partir,
Taborejar
E taulejar.
Giraud de Calanson: Fadet joglar.
Bien parler, et faire des jeux-partis, tambouriner et jouer de castagnettes. 
ANC. FR. Il tambure et je sifflerai.
Fabl. et cont. anc., t. 1, p. 121.
Prendra un tabor
De quoi ele ira taborant.
Roman du Renart, t. III, p. 360.
4. Tabornar, v., frapper, tourmenter.
Fig. Est pessamens me destrenh e m taborna. 
G. Riquier: No m sai.
Cette pensée m'étreint et me tourmente.

Tabust, s. m., bruit, vacarme, agitation, trouble. 
Adoncs fo grans la noisa e lo tabust
De monges, de canorgues, de clercs menutz.
Roman de Gerard de Rossillon, fol. 89.
Alors fut grande la noise et le vacarme de moines, de chanoines, de clercs menus.
Loc. Pus N Adam culhic del fust
Lo pom don tug em en tabust.
Guillaume de Cabestaing: Ar vey qu' em. 
Depuis que le seigneur Adam cueillit de l'arbre la pomme dont nous sommes tous en trouble.
ANC. FR.
Je n'ay point peur de ses ribleurs de nuict
Ne du tabut qui tant le monde nuyct.
Cretin, p. 211.
Les séculiers qui sont dans le tracas et tabus du monde.
Camus de Belley, Diversités, t. 1, fol. 402.

2. Tabustol, s. m., bruit, tracasserie.
Tot suau, ses tot tabustol, en 1 lieg que trobet aisinat, elh se va metre tot vestit. Philomena.
Tout doucement, sans nul bruit, en un lit qu'il trouva préparé, il va se mettre tout vêtu.
ANC. CAT. Tabustol.

3. Talabust, s. m., bruit, vacarme, tapage.
Un vaisel plat, nou, de bel fust,
Que sel non mena talabust.
Deudes de Prades, Auz. cass.
Un vaisseau plat, neuf, de beau bois, vu que celui-là ne mène pas de bruit.

4. Tabustire, s. m., vacarme, bourrade
Al premier tabustire
Que fetz Caym, so avetz auzit dire.
P. Cardinal: Atressi cum per.
À la première bourrade que fit Caïn, cela vous avez ouï dire.

5. Tabustar, Tabussar, v., frapper, heurter, tarabuster.
Un bosson
Que noit e jorn tabusta sus el mur d' environ.
Guillaume de Tudela.
Un bélier qui nuit et jour frappe sur le mur d'alentour.
Tabussa a la porta. Lo novel Confort.
(chap. Toque a la porta : fa soroll : cride o quirde : pique al picaport.)

picaport, collóns, ous

Frappe à la porte.
Fig. Bertrans totz sos vezis tabusta. Leys d'amors, fol. 129.
Bertrand tous ses voisins tarabuste. 
ANC. FR. Coquins, si vous me tabustez icy, je vous couperai la teste à trestous. 
Rabelais, liv. II, ch. 18. 
Et le froid désespoir à nos portes tabutte. Du Bartas, p. 482.
IT. Tambussare.

lunes, 11 de junio de 2018

Pedro Arnal Cavero, Vocabulario del alto-aragonés

Pedro Arnal Cavero.

Vocabulario del alto-aragonés (de Alquézar y pueblos próximos), descargar pdf desde el siguiente enlace:

PAC, Pedro Arnal Cavero, ALQUÉZAR

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2993952&orden=215373&info=link

El original consta de 32 páginas (27, si descontamos las 5 primeras que contienen el título y los datos editoriales) y no va precedido de ningún tipo de presentación, explicación o información complementaria; cuenta con 538 entradas, algunas de las cuales incluyen más de una palabra.

Tras su aparición, fue objeto de algunas reseñas. Francisco Ynduráin (AFA, II (1947), p. 236) publicó una no muy favorable en la que lamentaba las graves erratas que contenía el vocabulario, a la vez que expresaba sus deseos de que el autor realizara otro más extenso y sistemático, en el que podrían caber, incluso, unas notas etimológicas.

Creía que deberían haberse suprimido algunas voces no regionales;
destacaba el interés de algunos rasgos fonéticos e, incluso, morfológicos, reflejados en los vocablos recopilados, y apreciaba especialmente la garantía de autenticidad.

Manuel Alvar, chapurriau del nordeste de Teruel

También Heinrich Lausberg se ocupó de esta obra en el número 70 (año 1954) de la Zeitschrift für Romanische Philologie (pp. 127-128), el mismo en el que incluyó las realizadas a dos trabajos de Manuel Alvar (Toponimia del alto valle del río Aragón y El habla del Campo de Jaca),
a la Contribución al Vocabulario aragonés moderno de Antonio Badía y, en relación al dominio leonés, a El habla de Mérida y sus cercanías, de Alonso Zamora Vicente, y El habla de la Cabrera Alta. Contribución al estudio del dialecto leonés, de María Concepción Casado Lobato; trataba positivamente el glosario de Arnal Cavero, valoraba en las definiciones la atención al detalle y a los aspectos folclóricos y etnográficos, se fijaba en algunas de las palabras y en las soluciones fonéticas que presentaban y daba cuenta, así mismo, de un caso en el que se rompía la ordenación alfabética.



Debemos tener en cuenta la época en la que se realizó este vocabulario y también los objetivos que su autor pretendía alcanzar; de esta manera intentaremos evitar un juicio excesivamente severo para un trabajo que, desde la perspectiva actual, adolece de graves defectos, carece de rigor y ha sido elaborado sin técnica lexicográfica alguna: se encuentran errores de ordenación, no se dan marcas gramaticales, el tipo de definición varía y el uso de los signos tipográficos tampoco resulta uniforme. Cabría aplicarle consideraciones análogas a las realizadas por Aliaga en relación al Vocabulario del dialecto que se habla en la Alta Ribagorza de Vicente Ferraz (Madrid, 1934), con el que guarda notables coincidencias; deberíamos también encuadrarlo en el tipo de diccionario etnográfico, «cuyas soluciones técnicas pertenecen a la lexicografía practicada en España hasta principios del siglo XVIII, en aspectos tales como la ausencia de indicación de la categoría gramatical o la introducción de todo tipo de verbos-cópula».

El vocabulario se articula en forma alfabética, con algunos errores en la ordenación. La entrada da cuenta en ocasiones de la variación de género, tanto para adjetivos (bofo, -a) como para algunos sustantivos (iña, iñor) y de la alternancia singular/plural, especialmente interesante cuando supone cambio fonético (alaced, alacetes) o muestra la característica formación aragonesa (camal, camals), reflejada también en entradas que se presentan únicamente en plural (aliróns); a veces refleja, incluso, variaciones fonéticas (chupíu, chupido; encensallo, incensallo).
Son muchas las dobles entradas en las que aparecen una palabra primitiva y su derivado (botiga, botiguero; figa,
figón; tocho, tochazo) o dos voces pertenecientes a la misma familia
léxica (chelo, chelato; patantoniar, patantonizo; tamborinada, tamborinazo), aunque no siempre las definiciones dan cuenta de ambos lexemas, y en algún caso se incluyen palabras sinónimas, separadas por un punto y coma (roñoso, a; rubinoso, a, aunque rubinoso consta también de manera independiente en el lugar que le corresponde).

Quiso Arnal Cavero mostrar determinados elementos gramaticales (por ejemplo, los diminutivos, como cimbeled, goted), que a veces intercala en su vocabulario de una manera que hoy resulta chocante:

así podemos observar entradas como cal, cale, caleba... caldrá; fez,
hez; puesto, quiesto, agrupando distintas formas conjugadas de un
mismo verbo o tipos morfológicos similares de verbos diferentes; puede verse el paradigma completo del demostrativo (iche, icha, ichos, ichas) y el del artículo, en este caso ubicado en dos lugares (a, as, o, os; o, a, os, as). También el pronombre adverbial derivado de INDE, vivo todavía hoy en las hablas aragonesas, se encuentra en este repertorio con ejemplos de uso; figura, por una parte, como entrada en, envídenos, en ficiemos, en estorrocemos, en fícenos y, por otra, ne (en cuyo interior constan los ejemplos tráineme, dámene, dílene); en el lugar correspondiente aparece, además, la entrada tráimene, traine, m’en trairás. En ocasiones es una locución o una frase hecha lo que directamente se ofrece (piz, piz, tordoliz; salir o portal) o una extraña llamar a animales, en la que figuran diversas expresiones con las que el hombre se dirige a distintos animales. Unas pocas voces están incluidas en el interior de otra entrada; así ocurre con esbachocar (s. v. bachoca), baruca (s. v. baruquero) o barracón (s. v. barraca).

Las definiciones no responden, como ya se ha indicado, a un único modelo y carecen de sistematicidad; presentan, además, en algún caso falta de correspondencia entre la categoría gramatical y la acepción o acepciones propuestas (véase, por ejemplo, aceto, banzo). Pueden incorporar dialectalismos; así, en la definición de algurín se lee amaseguen, forma conjugada del verbo amasegar que también tiene cabida en el vocabulario, cosa que no ocurre en otros casos como querado (s. v. cresáu) o cajico (s. v. cachigo), más comunes en nuestra región. Se acompañan en ocasiones de extensas explicaciones (como en ahitado, a: desvanecido; cuando una persona padece una lipotimia, un pequeño ataque nervioso, etc., sobre todo si hay dolor de cabeza. No tiene nada que ver con la comida, poca o mucha).

Introduce también el autor observaciones en relación con propuestas de Borao (acapizar, argüello), pone ejemplos de uso (as llaves d’os güertos;
se acoflan o culo y a charrar güenas horas) o reproduce dichos populares (güelve as aguaderas si quieres llenar aceiteras), a veces comentados: el que agua atura, aceite amesura, «es decir, que tiene olivas el que riega los olivos, el que tiene las aguaderías vueltas siempre para aprovechar el agua de la lluvia de los caminos». / aigüera
Se trata, en definitiva, de un vocabulario hijo de su tiempo y de la inquietud de Arnal Cavero por dar a conocer el habla de un pequeño territorio que le era bien conocido y querido; no pueden negarse las notables deficiencias que presenta, no resueltas del todo en repertorios dialectales posteriores, pero a la vez tiene un valor indudable puesto que nos proporciona unos datos acopiados de manera directa en la primera mitad del siglo XX, con información léxica, fonética, morfosintáctica e, incluso, etnográfica, y que pueden ser útiles para los interesados por la filología aragonesa, razón por la que hemos querido recuperarlo en esta revista.

REFRANES, DICHOS, MAZADAS... EN EL SOMONTANO Y MONTAÑA
OSCENSE

Cuando unos años más tarde publicó su libro Refranes, Dichos, Mazadas... en el Somontano y montaña oscense incluyó nuevamente el vocabulario, con ciertas correcciones, con nuevas entradas y con una breve nota que contiene algunas explicaciones acerca de sus características; su objetivo es facilitar «al lector la interpretación de muchas palabras desconocidas, si no es aragonés, y somontanésmontañés» y —reconoce el autor— no se trata de una obra en la que deba buscarse rigor científico sino una humilde recopilación de palabras no encontradas en el Diccionario de Voces aragonesas de Jerónimo Borao ni en otros repertorios.
Los cambios observados en ningún caso afectan a aspectos esenciales de la estructura del vocabulario, que se incrementa con un puñado de palabras: alzar, amolar, atacarse, bardiar, brocero, brodio, burzada, calamonáu, cascabillo, contornillo, cresto, charada, chimiaizo, esbotar as narices, espirallar, fuesa, galvana, liedrera, mantornar, pilma, quera, recantillo, rocero, roperacho, runflada, salagón, sinconisión, tornallo, tovo, trafuca y trafucar.

Se observa un nuevo criterio, más regular, aunque no completamente homogéneo, en el uso de la cursiva o las comillas. Mayor importancia tienen algunas sustituciones de palabras que en el texto anterior presentaban errores; así constan ahora acoplador (por acojilador), barrustas (por barnista), basemia (por bascucia), burricáus (por burricáns), carracleta (por carragleta), chupíu (por chupín), derretíu (por derretín), esbafar (por esbajar), rechirar (por rechisar), tresbatir (por trebatir), tal como indicaremos en cada momento en el texto que a continuación se reproduce.

Se corrigen fallos de ordenación alfabética, aunque persiste la mala colocación de algunas palabras e, incluso, en alguna ocasión una voz se mantiene como estaba y se repite, con algún cambio en la definición, en el lugar que le corresponde (desatascarse, escrebas).

Por lo general no hay modificaciones significativas en las definiciones; corrige erratas evidentes, mejora algunas de ellas (como escantillar), efectúa alguna pequeña sustitución, por lo general acertada, aunque no siempre (parecía, por ejemplo, mejor el significado ‘manchas en los cuchillos por cortar frutas verdes y acetas’ que ‘manchas en los cuchillos para cortar frutas verdes y acetas’ para el adjetivo aceto); añade, a veces, un sinónimo (por ejemplo tión ‘el viejo soltero, o soltero viejo...’ pasa a ser ‘el viejo soltero, o soltero viejo..., cresto’ o garza ‘urraca’ se convierte en ‘urraca, picaraza’, ejemplos ambos en los que da cabida a un nuevo regionalismo; o incorpora alguna nueva acepción (como en batán ‘bataneo de mantas’ y ‘paliza’ o botanas, término para el que añade ‘polea, garrucha delgada de madera para obturar agujeros en odres o boticos’).

El vocabulario que sirve de complemento a Refranes, Dichos, Mazadas... en el Somontano y la montaña oscense es, pues, absoluto continuador del aparecido en 1944, con algunas correcciones y adiciones —tal como indica el propio Arnal Cavero—, con unos objetivos muy concretos y sin ningún tipo de avance en la técnica lexicográfica empleada.

CRITERIOS DE ESTA EDICIÓN

Hemos preferido reproducir en este Archivo de Filología Aragonesa el texto publicado en 1944, dado que la versión que acompaña al libro citado es de más fácil acceso por contar con la edición facsímil mencionada. Se ha respetado básicamente la obra original, aunque se han llevado aquellas entradas que estaban mal ordenadas al lugar que alfabéticamente les correspondía y se han colocado ch y ll dentro de la c y la l, respectivamente; se han corregido errores tipográficos evidentes, se ha regularizado la acentuación y se ha sistematizado el uso de los signos de puntuación, de cursivas y "comillas".

Por otro lado, algunas de las erratas que se habían deslizado en el vocabulario afectaban a los lemas propuestos, lo que había originado la presencia de auténticas palabras fantasma —algunas de las cuales fueron señaladas en la mencionada reseña de Ynduráin— y corregidas por el autor en la versión de los Refranes, que han pasado a repertorios posteriores, como los realizados por Andolz y Rohlfs; en este caso hemos optado por introducir la forma correcta, aunque para mantener la fidelidad al original y a las condiciones en que se presentó, se indica en nota la variante eliminada.

chapurreau, arag. Aguaviva
Hemos añadido, además, nuevas entradas —que señalamos entre corchetes, con remisión a la voz correspondiente— para dar cuenta de aquellos términos que no figuraban como primer elemento en la entrada (casos como puesto, quiesto) o que carecían de entrada propia (esbachocar se incluye s. v. bachoca); nos ha parecido oportuno hacer lo mismo con aquellas palabras aragonesas que se utilizan en las definiciones del autor, vayan o no acompañadas de su equivalente castellano (abocador, brenda, bisaltos; encorrer, tajaderas) y, finalmente, se marca la remisión en las ocasiones en las que una misma voz figura con b y con v (besque / vesque, betiquera / vetiquera, baguereta / vaguereta).

Rosa María Castañer Martín

Léxico Arnal A

Alquézar (Alquezra en aragonés)​ es un municipio de la comarca Somontano de Barbastro, en la Provincia de Huesca, Comunidad Autónoma de Aragón, España.
Pedro Arnal Cavero, un maestro que apenas Pedro se llamaba.

Autores: Víctor-Manuel Juan Borroy
Editores: Barbastro (Huesca) : Centro de Estudios del Somontano de Barbastro, 1998
Año de publicación: 1998
País: España
Idioma: español
ISBN: 84-923912-0-0
http://www.unizar.es/cce/vjuan/pedro_arnal_cavero.htm
Refranes, Dichos, Mazadas. En El Somontano Y Montaña Oscense (Temas)
  • Tapa blanda
  • Editor: Prames (12 de diciembre de 2013)
  • Colección: Temas
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8483213958
  • ISBN-13: 978-8483213957

ARAGÓN EN ALTO

Por los Seres Indefensos , Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas

Aragón de las tierras altas.
Somontano en alto: Escritos (1946-1959) e inéditos (Biblioteca de las Lenguas de Aragón)

FENDO A PAROLA. Premio Arnal Cavero 1998

Pedro Arnal Cavero
Víctor M. Juan Borroy

A nadie sorprendió que aquel joven, siendo el nieto del maestro de Huerta de Vero y el hijo de quien fue durante décadas maestro de Alquézar, decidiera estudiar magisterio. Los tres –el abuelo, el padre y el nieto- amaban la tierra, el paisaje y a las gentes del somontano. Pedro Arnal Cavero (Belver de Cinca, 12 de marzo de 1884 - Zaragoza, 27 de abril de 1962), nació en el pueblo donde su padre ejercía de maestro, pero muy pronto se trasladó a Alquézar y allí participó en las romerías, en los días de celebración como o cabo d'año o as fogueras de San Fabián. Escuchó centenares de historias, de leyendas y de cuentos que los mayores desgranaban en las noches de nevada, sentados en la cadiera, alrededor del fuego.

Arnal simultaneó los estudios de bachillerato y de magisterio en Huesca. Tras aprobar las oposiciones, obtuvo destino en Artajona (Navarra). Allí conoció a Delfina Arambillet, con quien se casaría unos años más tarde. Tras una breve estancia en la escuela aneja a la Normal de maestros de Teruel, le fue adjudicada, en 1910, la escuela de la plaza de Santa Marta de Zaragoza. En 1911, formó parte del primer grupo de maestros españoles a quienes la Junta para Ampliación de Estudios pensionó para que conocieran el funcionamiento y la organización de las principales instituciones educativas de Francia y Bélgica. Por eso, a su vuelta, ensayó algunas de las iniciativas que tanto le impresionaron durante su visita a las escuelas de estos dos países, pronunció conferencias en las que relataba lo esencial de su viaje, y firmó decenas de artículos en la prensa sobre todo lo que podría hacerse en las escuelas de Aragón para aproximarlas a lo que ya se estaba haciendo en las de Europa. En 1921 fue nombrado director del grupo escolar de la plaza de Santa Marta. En 1929, se hizo cargo de la dirección de la escuela que Zaragoza levantó en memoria de Joaquín Costa. Pedro Arnal Cavero dirigió este Grupo Escolar durante los primeros veinticinco años de su funcionamiento, hasta que se jubiló en 1954, siendo el número uno en el escalafón de los maestros españoles.

Junto a su proyección pedagógica, fácilmente se descubre la dimensión ciudadana del director de la escuela Costa, quien colaboró en Montañeros de Aragón, en la Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas, en el Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (SIPA), en el Ateneo o en la Institución Fernando el Católico. Además fue un incansable publicista que escribió asiduamente en varias revistas profesionales, especialmente en La Escuela Española, El Magisterio de Aragón y La Educación. Mención especial merece la fecunda relación que se estableció entre este maestro y Heraldo de Aragón, donde publicó su primer artículo en 1912 y, el último, unos días antes de su fallecimiento en la primavera de 1962. En sus artículos en la prensa local, se ocupó del somontano, de la montaña, de las costumbres y tradiciones. También fue el encargado de recordar a los lectores, cada febrero, el aniversario del fallecimiento de Joaquín Costa.

Su obra

Aunque la terrible guerra civil sumió a este maestro en un profundo silencio pedagógico, ya había escrito, antes de aquella vergonzosa tragedia, varios libros de temática educativa. El primero de ellos, la Cartilla Aragón, impreso en los años veinte en Zaragoza, conoció varias ediciones. También se hicieron dos ediciones de Lecturas (Zaragoza, 1923 y 1927), un delicioso librito ilustrado con los dibujos de los niños de la escuela de la plaza de Santa Marta. La prestigiosa editorial Dalmau Carles publicó Lecturas Estimulantes (Gerona, 1932), un libro muy apropiado para los niños que iniciaban el aprendizaje de la lectura. Asimismo redactó el texto que acompañaba a unas ilustraciones de Luis Mallafré para el cuaderno de geografía aragonesa titulado Apuntes de Geografía. Aragón, (Barcelona, 1936). En el archivo de Pedro Arnal Cavero se conserva Guía de Juventudes, un libro de lecturas para los chicos de los últimos grados de la escuela primaria que no llegó a publicarse.
Por otra parte, trabajó por conservar y recuperar una herencia antropológica, cultural y lingüística que corría el riesgo de perderse. Fue, como él mismo confesaba, andariego y navesante porque en Huesca, decía Arnal, aunque no tenemos mar, vivimos navesando: andando, corriendo, subiendo, trepando... por sendas y vericuetos de las montañas y de los bosques ásperos. Arnal Cavero reivindicó el paisaje, y defendió la necesidad de preservar las costumbres y tradiciones, el vocabulario, los refranes, etc.

Así lo hizo en libros como Aragón en Alto. La montaña, el Somontano, la tierra baja (Zaragoza, 1940), en Aragón de las tierras altas (Zaragoza, 1955), en Vocabulario del Alto-aragonés (Alquézar y pueblos próximos) (Madrid, 1944) o en Refranes, dichos, mazadas... en el Somontano y montaña oscense (Zaragoza, 1953).

Los discípulos de don Pedro recopilaron una serie de artículos periodísticos escritos por su maestro, y editaron un grueso volumen misceláneo titulado Del ambiente y de la vida (Zaragoza, 1952).

Arnal Cavero formó parte, desde su creación en 1919, de la Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas donde realizó una notable labor divulgativa como puede comprobarse en el libro Por los seres indefensos (Zaragoza, 1960).

La puesta en marcha de un gran grupo escolar.

Además de sus frecuentes artículos en la prensa pedagógica aragonesa, Pedro Arnal colaboró en la Revista de Pedagogía, fundada en Madrid en 1922 por Lorenzo Luzuriaga, inspector vinculado a la Institución Libre de Enseñanza. La Revista de Pedagogía fue el órgano de introducción y difusión de los principios de la Escuela Nueva, y la publicación periódica más importante de las primeras décadas del siglo XX, tanto por la entidad de sus colaboradores como por la modernidad de sus contenidos. La colaboración de Arnal en la Revista de Pedagogía se inició con un trabajo titulado “Los cuadernos escolares” (junio, 1926) en el que exponía las ventajas de su uso y expresaba el convencimiento de que se convertirían en un medio idóneo para transformar la antigua escuela, verbalista y árida, libresca y rutinaria, en una escuela moderna, agradable, alegre, reflexiva y educadora. Dos años más tarde, dedicó un artículo a “La escuela activa y la actividad extraescolar” (junio, 1928). En colaboración con Francisco del Olmo Barrios, encargado del laboratorio Psicotécnico de Orientación Profesional de Zaragoza, firmó un artículo titulado “Contribución al estudio de la personalidad según el método del Dr. Mira” (septiembre, 1930), basado en los resultados de una investigación realizada con los niños de la escuela Costa. En “La selección del Magisterio. Sugerencias de los Cursillos” (octubre, 1932) se mostraba muy crítico con el procedimiento ensayado durante la II República para sustituir a las clásicas oposiciones. Para finalizar, en junio de 1936, relató en “La puesta en marcha de un gran grupo escolar” la organización del Grupo Escolar Joaquín Costa de Zaragoza y la ilusión que despertó en los niños y en los maestros formar parte de aquélla activa comunidad educativa.

Desde que en 1923 el arquitecto Miguel Ángel Navarro anunció en la prensa las líneas esenciales del futuro edificio dedicado a Joaquín Costa, Pedro Arnal hizo sugerencias en artículos y conferencias sobre lo que debería ser esa escuela. Entre otras cosas, recomendaba que se diera a conocer el proyecto a la ciudadanía; que se cuidara del mismo modo el patio de recreo que los espacios destinados a las aulas; que se seleccionase rigurosamente al profesorado que allí iba a trabajar; que la escuela contara con dependencias como laboratorios, biblioteca o despacho para el médico, exigidas por la moderna pedagogía; que se diseñaran minuciosamente los programas que iban a impartirse; que se estableciera un reglamento de funcionamiento que guiara a niños y maestros, o que se eliminara del entorno de la escuela todo aquello que pudiera perturbar el desarrollo educativo de los niños. Insistía en que lo más importante no era el edificio, sino el grupo de maestros y de niños que en él iban a convivir porque el Grupo Escolar Joaquín Costa era, fundamentalmente, un gran grupo humano, una treintena de maestros y más de mil quinientos alumnos.
En el artículo publicado en la célebre Revista de Pedagogía en junio de 1936 se aprecia el talante que Arnal quiso imprimir a esta escuela, y que de manera precisa se resume en el texto que copiaron los alumnos: “Niños, este edificio hermoso y grande es vuestra escuela y es vuestra casa (…)”.“La puesta en marcha de un gran grupo escolar” refleja bien el optimismo pedagógico de una época, la importancia que tenía la escuela en la construcción de una sociedad más justa, la confianza que este maestro depositó en el trabajo basado en la libertad y en la responsabilidad. Arnal quería que el Grupo Escolar Joaquín Costa fuera una escuela abierta a la comunidad, que pudiera ser utilizada durante todo el año para aprovechar los patios de recreo, la biblioteca o el salón de actos. Además, pretendía implicar a los niños –y a los maestros- en la gestión de la escuela organizando comisiones –algunas de ellas mixtas- que se encargaban, por ejemplo, de recoger el material de enseñanza; de arreglar las bicicletas y los balones; de recortar de los periódicos y de las revistas toda la información que pudiera resultar útil para la escuela; de recoger el pan sobrante del comedor para dar de comer a los gorrines; de cuidar las flores y los pequeños árboles; de recoger las piedras del campo de fútbol; de colocar la pantalla, instalar el aparato de radio o de poner la máquina cinematográfica en el salón de actos.

Respecto a los principios pedagógicos que alentaban el trabajo de los maestros y de los alumnos del Costa, sorprende gratamente que ya se trabajara según el método de proyectos, y que se tomara el referente de la moderna escuela de Winnetka (EEUU) –Arnal decía que se carteaba con un colaborador de Carleton Washburne, el director de aquella escuela experimental de Chicago-. En 1936, los niños proyectaban un viaje de fin de curso a San Juan de la Peña y a Canfranc que sería la ocasión propicia para trabajar muchos contenidos, porque eran los propios alumnos quienes calculaban el precio del viaje, trazaban el itinerario, levantaban mapas, estudiaban la fauna y la flora, etc. Aquel viaje sería el pretexto ideal para abordar algunos asuntos relacionados con Huesca, con los Mallos de Riglos, con el pantano de Arguis, con la repoblación forestal, con las aduanas, con las pistas de Candanchú o con las fábricas y hornos de aluminio de Santa María y Sabiñánigo. Además, Arnal citaba en su artículo, junto a Freud y Adler, a algunos de los más significativos representantes de la Escuela Nueva como Cousinet, Kilpatrick o Claparède. El funcionamiento del Grupo Escolar Joaquín Costa descrito por Arnal Cavero en este artículo se aleja definitivamente de la escuela que hizo de la imposición, la memorización, la rutina y la repetición los ejes básicos de la actividad escolar.

Pedro Arnal Cavero era el director de la escuela Costa, el apasionado cronista del somontano, el colaborador durante cincuenta años de Heraldo de Aragón, el maestro que todas las primaveras acudía con un grupo de niños de la escuela a los pinares de Torrero para matar la procesionaria. Es cierto que recibió grandes muestras de reconocimiento entre las que podemos destacar la medalla de plata de la ciudad de Zaragoza; que se diera su nombre a algunas calles (en Zaragoza, en Huesca y en Alquézar), a una biblioteca infantil, a un puente que une las dos orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por los pinares de Venecia, a un colegio público y, más recientemente, al premio que otorga el Gobierno de Aragón a las obras escritas en aragonés. Dos homenajes honrarían especialmente a este maestro: ser nombrado, tras su jubilación, en el Boletín Oficial del Estado, director honorífico del Grupo Escolar Joaquín Costa, y que Alquézar le distinguiera con la consideración de Hijo Adoptivo.

Y coincidiendo con el 75 aniversario de la inauguración del Grupo Escolar Joaquín Costa, el espléndido salón de actos de esta escuela se llamará, a partir de ahora, por acuerdo del Consejo Escolar del Centro, Pedro Arnal Cavero. La memoria siempre se deposita en palabras que, en esta ocasión, sirven para recordar el trabajo reposado y generoso de un maestro.

José Luis Aliaga, «Observaciones sobre lexicografía aragonesa. (A propósito de los vocabularios benasqueses de Ferraz y Ballarín y del diccionario de Aragüés)», en Arnal, M.ª Luisa y Javier Giralt
(eds.), Actas del I Encuentro «Villa de Benasque» sobre Lenguas y Culturas pirenaicas, Zaragoza, DGA, 1997.

domingo, 5 de diciembre de 2021

DVA, Borao, T

TABANQUE. n. Poyo o macizo levantado a la altura de una vara en las puertas de algunas tiendas, sobre todo en las abacerías.

TABARDA. n. Tunda.

TABELARIO. n. Atabalero, timpanista, voz anticuada: léese también tabelerio, tabularlo y taburario.

TABLA. n. Fondos públicos, sobre todo municipales.

TABLAJERO. a. Cortador público de la carne. - a. Practicante del Hospital. - n. Caballero de los que tiraban al tablado, juego que consistía en arrojar la lanza contra unas tablas atravesadas en palos derechos o cuairones, ganando premio el que hincaba la lanza en el tablado o el que lo pasaba de claro en claro, como puede verse en las Coronaciones de Blancas, el cual cita las reglas dadas para este juego por el fuero de Huesca de 1247.

TABLERO. c. Mostrador.

TABULLO. n. Se dice del que es rechoncho, fornido y torpe en sus movimientos: otros dicen tabollo.

TACA. p. Mancha.

TAFARRA. d. Atarre.

TAFURIA. n. Género de tributo: escribíase también tafurería.

TAJADERA. a. Compuerta para detener o desviar el agua.

TAJO. n. Tarea o trabajo abundante. - n. Sitio donde se ha de trabajar, y así se dice acudir al tajo. - a. Tajada, de ahí tome V., ese es buen tajo. (ña mol tall y poca tallada)

TAGÁN. n. El resto de tronco o vástago que queda en la vid cuando se le ha arrancado una parte: es voz local.

TALA. d. Tara.

TALA-CEBOLLAS. n. Insecto de los hemípteros.

TALAR. n. Ensuciar la ropa y aun cualquiera otra cosa. (tacar, tacá)

TALEGAZO. d. Costalada. (talecada, talegada)

TALEGUERA. n. Cereza de carne más dura que la ordinaria.

TALLA. a. Tara o tarja.

TALLADOR. n. En una carta-puebla concedida por los monjes de Beruela interviene el que desempeñaba ese cargo u oficio en el monasterio, año 1238.

TAMBORINAZO. n. Tamborilazo, tamborilada, caída, golpe. (tamborinada)

TANDA. n. El arriendo de finca urbana correspondiente a seis meses desde S. Juan a Natividad o viceversa. (El orden de riego con las chapas; demaná tanda pera comprá)

TANERÍAS, TAÑERÍAS. Tenerías.

TANGO. p. Tanganillo, tángano.

TANO d. Nudo en la madera.

TAÑADO. n. Boto sin pez, de que usan los pastores. (bota)

TAÑEDERO. n. Zanja que se hace de árbol a árbol cuando se quiere regar estos y no todo el campo en que están plantados.
TAÑERSE. n. Afeitarse; en algunas localidades.
TAPARA. a. Alcaparra, alcaparrón.

TAPIA. n. Se usa en la frase sordo como una tapia, para ponderar la extremada sordera de alguien.

TAPICES DE TIERRA. n. Alfombras, según Blancas en su Índice de vocablos aragoneses.
TAQUINERO. a. Jugador de taba.

TARDANO. c. Tardío. (préssec tardá vs primereng o primerenc)

TARDADA. n. El fin de la tarde, el anochecer. (al tardet)

TARDE. a. Las primeras horas de la noche.

TAREA. n. La de chocolate es generalmente la cantidad de cuarenta y ocho libras, si bien puede ser mayor o menor. En Castilla tarea es la obra que ha de hacerse en tiempo dado.

TARQUÍN. c. Cieno en el fondo de las aguas estancadas. (tarquí)

TARRANCAZO. TARRANCO. TARRANCHO. d. Garrancho.

TARTIR. n. Chistar, respirar: se usa siempre con negación, p.ej “cayó al suelo sin tartir” “le reprendió de manera, que le dejó sin tartir”. / (No tartí : no pará quieto)

TARUMBA. n. Se usa en las expresiones volverse uno tarumba etc., para manifestar que se le ha confundido, anonadado, mareado o aturdido.
TASTAR. d. Probar, gastar, catar.
TÁSTARA. a. Hoja gruesa del salvado.

TASTE. n. Acción de probar una cosa para conocer si gusta o está en sazón.

TASTINADO. n. Requemado, socarrado: la Academia admite la palabra tasto en sentido de mal sabor de las viandas pasadas o revenidas.

TASTURRO. n. Tostón, en la acepción quinta de la Academia.

TATO. a. El hermano menor.

TEJA DE AGUA. n. La cuarta parte de una fila, como en Navarra.

TEJEDERA. n. Insecto del orden de los hemípteros.

TEJUGO. n. Tejón. (teixó)

TELADA. n. Se dice de varias personas que son de una telada, para denotar que pertenecen a una misma banda, círculo o pandilla, o que conforman en gustos y opiniones.

TELERO. a. Cada palo en las barandas de los carros o galeras.

TEMA. n. Cuartilla de papel: es en este sentido femenino.

TEMPRANILLO. n. Fruto temprano; tempranilla uva temprana.

TENAJA. n. Tinaja: vemos usada aquella voz en Castillejo, edición de D. Ramón Fernández (que se supone ser Estala).

TENDERO. n. El que tiene tienda de aceite y vinagre y de algunos efectos comestibles y combustibles.

TENENCIA. n. Seguridad ante el juez o señor por enemigos o partes contendientes: voz anticuada.

TENTÓN (A). n. A tientas. (A paupóns, paupontes)

TERCENAL. a. Fascal de treinta haces.

TERCEROL. n. El que se distingue en la procesión de viernes santo por su túnica negra y su antifaz, que también usan los hermanos de la sangre de Cristo, y sobre todo los de la Orden tercera, de donde procede aquella palabra.
TERCIAR. c. Dar la tercera reja a la tierra. (después de mantornar, mantorná)

TERNA. n. El ancho de la tela; y así se dice "una sábana de dos ternas, un vestido de seis ternas."

TERNASCO. d. Recental.

TERNICES. d. Gusanillos que produce la carne cuando empieza a podrirse.
TERNO. n. Terna.

TERRETA. n. El país o la patria, a que uno se refiere cuando está ausente.
TERRETIEMBLO. n. Terremoto. - En Murcia terretremo, cuya palabra también se ve usada en las Ordinaciones de Pedro IV. (terratrèmol : terra + tremolar)

TERRIZO. n. Lebrillo: la Academia admite ese como adjetivo equivalente a térreo. TERUELO. a. Bolita en cuyo hueco va el nombre o número de los que entran en suerte. (Como el redolino, rodolí, redolí)
TERZÓN, TERZONA. a. Novillo de tres años.
TESTARRAZO. n. Trompazo, golpe: en Castilla testarada golpe con la cabeza.
TESTARRO. n. Mueble u objeto que, por estar viejo o incompleto, no tiene utilidad alguna. - n. Persona enfermiza o inútil que no está para ninguna empresa.
TESTIFICATA. a. Testimonio legalizado por escribano en que se da fé de alguna cosa.
TETAR. n. Mamar: en Castilla significa, al contrario, dar el pecho, lo mismo que atetar. - Raynouard cita estos versos tomados de un poema a la Magdalena:
Vi l' enfant estar
á la costa de sa maire,
e las tetinas tetar.
TETI-CIEGA. n. Se dice de la oveja u otra res inútil de una teta. (mamia)

TIBERIO. n. Bulla, escándalo, confusión, desorden.
TIEMBLO. n. Rama de cierto árbol, a propósito para los aros de los cuévanos.
TIERRA-BLANCA. n. La de sembradura, de cereales y toda la que no es de arbolado.
TIERRA-MORIEGA. a. La que perteneció a los moros.
TIMBA. n. Juguesca, comilona o cualquiera diversión tumultuosa: hemos leído esa voz en algún autor castellano contemporáneo.
TINTAR. n. Tomar tinta, mojar la pluma en tinta.
TINGLADO. d. Tablado que se arma alto y a la ligera.
TIÑA. n. Buena suerte, principalmente en el juego: voz familiar como su derivado tiñoso.
TIORBA. n. Vasija para recibir las aguas mayores y menores de los enfermos que no pueden incorporarse en la cama.
TIPITEAR. n. Andarse en dimes y diretes, barajarse de palabras: poco usado.
TIRETA. a. Tira de piel sobada que sirve para ajustar algunas prendas del traje. TITADA. d. Monería, acción afeminada, remedo impertinente.
TITO. n. Sillico.
TOBA. n. Cueva rasgada entre peñascos: viene a significar lo que la voz soba del Diccionario de Peralta.
TOBO. d. Hueco, mullido. (tou, tous, tova, toves)
TOCAPARTE. n. La porción que corresponde a cada uno de varios perceptores o habientes-derecho. - n. a la toca parte, modo adverbial que significa a prorrata o a partes iguales, según los casos.
TOCAR. n. Empezar a rastrear el galgo.
TOCATA. n. Sonata. -n. Tunda.
TOCINO. n. Cerdo, puerco.
TOCHAR. a. Cerrar la puerta con un palo redondo. (tocho : palo)
TOCHO. a. Cachiporra.
TOLLAGA. n. Planta, erizo: llámase también toyaga.

TONGADA. c. Capa de tierra. - d. Paja alternada con fruto. - n. en una tongada, de una vez.
TONI. n. Estúpido, tonto, insustancial.
TONTÍN-TONTEANDO. n. Haciendo la desecha, afectando bonhomía, obrando a lo simple. - Hay maneras parecidas en otros verbos, como cogín-cogeando, malín-maleando, a cuyo aire hemos leído en francés, “clopin clopant, cahin caha, etc."
TONTÓN. n. Aumentativo de tonto, que no incluye la Academia y que leemos en las décimas contra el P. Isla (Véase asnada), en donde se dice
que no es lo mismo tontón,
que no es lo mismo panarra,
satirizar a Navarra,
que predicar a Aragón.
TONTUSCO. n. Despectivo de tonto.
TOÑA. d. Pan grande.
TOÑINA. n. Paliza, zurra, tunda.
TOQUITEAR. n. Diminutivo o atenuante de tocar, aunque a veces tiene carácter de frecuentativo. (Dejad de toquitiar o toquitear a la moza)
TORMO. d. Terrón de tierra o azúcar. (Piedra muy grande, Valdeltormo)
TORNIZO. n. Castrón, mardano o padre mal castrado.
TORNO. n. El que sirve en los carruajes para dificultar su movimiento en las bajadas.
TORRE. p. Quinta, granja, carmen, casa de recreo en el campo.

TORTA CAÑADA. n. Panecillo. (cañada : guitarra a Beseit, pa en oli de oliva)

TORTERA. n. Vasija de barro en que se sirve la sopa, los asados y aun las verduras y otras viandas: en Castilla tiene significación mucho más concreta. (hortera, ortera)

TORZALILLO. n. Torzal delgado, torzadillo.

TOZA. a. Chueca o trozo que queda a la raíz del tronco.

TOZAL. a. Monte, collado, lugar algo eminente. (tossal del rey, dels tres reys)

TOZAR. a. Topar, o dar el carnero con la cabeza. - a. Porfiar neciamente. (tossá; tosso, tosses, tosse, tossem o tossam, tosséu o tossáu, tossen)

TOZOLADA, c. Tozolón, golpe en la cabeza. (tossolada; estossolás, tossoló)

TOZUDO. c. Testarudo, terco, obstinado, tenaz. (tossut, tossuda)

TRAGACANTOS. n. Alquitira, tragacanta.

TRALLO. d. Cuartón.

TRANCADA. a. Trancazo.

TRANCO. n. Se usa en la frase a trancos o barrancos, que significa lentamente, con trabajo, con dificultad, echando mano de todo arbitrio. (a trancas y barrancas)
TRANZA. a. Trance o remate en lo vendido a pública licitación.

TRANZAR. a. Rematar.

TRAPAL. d. Paño tendido al pie del olivo para recoger en él la aceituna que se arranca. (borrassa, borrasses)

TRAPALETA. n. Diminutivo de trápala. - n. Persona que charla demasiado.
TRAPERA. n. Herida de más anchura que peligro.

TRASCA. d. Pellejo grande de buey.

TRASCOLAR. d. Trasegar. (trascolá, trassegá; beure vi)

TRASCÓN. d. Pescuño, o cuña para apretar la reja, la esteva y el dental. TRASMUDAR. a. Trasegar. (trasbalsá)

TRASPONTINES, a. Colchones: usa entre otros esta palabra Fabio Climente en sus Escarmientos de Jacinto.

TRATADORES. n. Los Diputados nombrados por cada brazo para conferenciar entre sí y con el rey sobre los puntos allí tratados y que habían de recibir su aprobación y sanción definitiva.

TRASMUDADOR. n. El que se dedica al oficio de trasegar.

TRASMUDAR. a. Trasegar.

TRASNOCHAR. n. Hurtar.

TRAVIESA. n. Paradero de tablas, estacas, cañas etc. para contener o desviar el agua.

TRAZAS. n. Sustantivo aplicado, siempre en plural, al hazañero que es todo apariencias: úsase también en sus diminutivos trazillas y tracetas.

TRAZO. n. Despojo de res perdida.

TRECÉN. n. Se dice del madero que tiene 26 palmos o poco más de longitud. (13+13)
TREMEDAL. d. Páramo, montes despoblados. (Orihuela del Tremedal, Teruel)

TREMONCILLO. d. Tomillo. (timó)

TRENA. d. Trenza. - a. Bollo o pan de esa figura. - n. meter en trena, sujetar a uno, reducirle a razón. (trena de Almudévar; trena, trenes de pel)

TRENCHA. d. Pretina.

TRENQUE. n. Postigo: así hemos visto explicada la etimología de la calle que conserva aquel nombre en Zaragoza.

TRENZADERA. a. Cinta de hilo.

TREUDERO. n. Lo que está sujeto al pago de algún treudo o canon.

TREUDO. n. Pensión anual, de suyo irredimible, en reconocimiento directo de una cosa dada en tributación o enfiteusis. La Academia, que en 1822 le daba equivocadamente la significación de catastro, en las últimas ediciones define mejor, aunque no del todo bien, tributo o canon enfitéutico. (treuda)

TREZNAR, a. Atresnalar.

TRÍA. n. Huella o carril que abren en los caminos las ruedas de los carruajes.
TRIADO. n. El camino que tiene trías. - n. Camino muy frecuentado. - n. Asunto o materia que se han desenvuelto muchas veces, y en este sentido es sinónimo de trillado. (camí mol trillat)

TRIAR. n. Formar carril o tría. - n. triarse, torcerse o agriarse algún plato de leche.

TRIBUNAL. n. El de los diez y siete, formado del seno de los cuatro brazos, juzgaba a los lugartenientes y curiales.

TRIBUTACIÓN. a. Enajenación de bienes raíces que transfiere el dominio útil, pagándose por el directo cierto treudo. - d. Reconocimiento de los límites concedidos a la mesta.

TRIBUTAR. a. Poner mojones en los límites señalados a la mesta.

TRIBUTO. a. Catastro.

TRIFULCA. n. Gran bulla, diversión, contienda, inquietud o movimiento.

TRINCAR. a. Saltar, correr, dar muestras de contento.

TRÍNGOLA. d. Campanilla de cabestro.

TRÍPLICA. a. Réplica a la segunda contradicción de la parte contraria.

TRIPLICAR. a. Responder en juicio a la dúplica o segunda contradicción. TROMPICHÓN. d. Perinola. (trompina)

TRONADOR. n. Juguete de los muchachos, que consiste en un pliego de papel cuyos pliegues se sueltan de pronto y producen una detonación. (troná : tronar)

TRONZADO. Cansado, tullido, a consecuencia de una marcha penosa. (tronsat)
TRONZARSE. n. Resentirse, fatigarse por el demasiado ejercicio. (tronsás)

TRUCAR. d. Golpear a la puerta. (En catalán también se usa para llamar  por teléfono)

TRUCO. n. Úsase en la frase como si dijeras truco y en sus equivalentes, para indicar que una persona no consigue nada de otra. - n. Esquilón quo se pone al macho cabrío de mejor apariencia, para que sirva, con los que llevan los cañones, como guía del rebaño.

TRUJAL. a. Lagar. (Lo trull, los trulls)

TRUJALETA. a. Vasija para recibir el vino del lagar o las cubas.

TRUQUETA. n. Esquila o truco de menor volumen, que suele ponerse a algunas ovejas.

TÚBERAS, TÚFERAS. d. Especie de criadillas de tierra. (trunfa, trunfes; trufa, trufas)

TULLINA. n. Tunda, Tollina.

TUMBARRO. n. En unas apasionadas octavas contra las Conclusiones de Economía política, sostenidas en 1785 bajo los auspicios de la Sociedad aragonesa, se lee "Genovesi el tumbarro y otros tales" en significación de mandria u otra parecida.

TURRA. n. Ave que frecuenta la laguna de Gallocanta y que Asso llama desconocida.