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domingo, 16 de abril de 2017

Serba

Serba

serba, serva,acerola, acerolo


Acerola

Malpighia emarginata


mes aspre que una serba verda

acerolo, árbol, arbusto


SERVA f. 
|| 1. Fruit del server o servera, que és semblant a una nespla, però de color vermell groguenc i de gust molt aspre; cast. serba, sorba. No deu hom reebre cerves ne nesples, Arn. Vil. ii, 150. Preneu serues fresques, Dieç Menesc. ii, 48 voEnvia un covonet llarch de serves verdes y altra de melicotons, doc. a. 1787 (BSAL, xxv, 152). Despenjeu quatre serbes y orellanes, Mestres Marg. 42.
|| 2. Cop donat per agredir (Bal.); cast. castaña. Ab un esplet de sardonaies, nesples, castanyes i serves que els fassen blaus, Aurora 273.
    Loc.

Esser com les serves, que amb una ja basta: esser una cosa poc agradable.
    Refr.
—a) «Any de serves, any de penes» (Urgell, Segarra); «Any de serves, mai lo veges» (Maestrat): sembla indicar que si hi ha bon esplet de serves no serà bo el de blat.—b) «A mal de cagar, no hi valen serves»: es diu en sentit propi referint-se a una diarrea forta, que ni amb un astringent tan fort com les serves es guareix; i també en sentit moral volent significar que quan un vici està molt arrelat, no hi valen consells ni remeis que no siguin extremats.
    Fon.: 
sέɾβə (or.); séɾbɛ (Ll.); séɾvɛ (Falset); séɾva (Cast., Al.); séɾβa (Tamarit de la L., Maestrat, Val.); sə́ɾvə (Mall., Eiv.); sə́ɫvə (Ciutadella); sέ̞ɫvɛ̞ (Maó).
    Etim.: 
del llatí sorbu, mat. sign. ||1, amb un canvi de en que és difícil d'explicar.
2. SERVA f. 
Dona no lliure; cast. sierva. (V. serf).
Serva: llin. existent a Girona.
    Etim.: 
del llatí sĕrva, mat. sign.
3. SERVA f. 
Acció de servar, de mantenir l'equilibri (Empordà, Costa de Llevant, Bal.). Tenir serva una embarcació: sostenir-se en posició bona per a navegar. Estar sense serva: estar sense govern, sense poder navegar o obrar així com cal. Perdre la serva: perdre l'equilibri, estar exposat a caure. Tenir la serva viva: conservar la claredat d'enteniment. Hi vay muntar pel dret fa anys, y vay perillar de perdre la serva, Víct. Cat., Sol. 231. Tots els seus membres tremolaven; però, home de la solitud, no perdia fàcilment la serva, i àdhuc en aquells moments de trastorn sabé captenir-se per no causar immotivades alarmes, Ruyra Pinya, ii, 195. Fer serva: reservar-se; estar sense tenir infants un temps més o menys llarg (Men.). «Els primers anys van tenir es fiets molt espessos, però ara fan serva».
    Fon.: 
séɾβə (or.); séɾvə (bal.).
    Etim.: 
derivat postverbal de servar.


Malpighia emarginata, llamada comúnmente como acerola, manzanita o semeruco, nombre que recibe su fruto, es una especie de la familia Malpighiaceae que crece espontáneamente en América Central, las Antillas y en las zonas tropicales húmedas de Sudamérica. Es un arbusto que mide entre 3 y 6 m de altura, de corteza obscura; tiene numerosas ramas, generalmente dirigidas hacia arriba, frágiles y cortas, que en estado silvestre poseen espinas (las especies cultivadas carecen de espinas). Las hojas son simples, enteras y opuestas, cuneiformes en la base que se dividen luego en tres o cinco lóbulos dentados o enteros; pubescentes de color verde obscuro, con ápice agudo o acuminado y pecíolo de 5 a 12 mm de largo. Las flores tienen cinco pétalos que miden entre 12 y 15 mm de longitud y son de color rojo, rosado, lila o algunas veces blanco, en corimbo; por su aspecto se les confunde con otra especie de las rosaceae, la del acerolo (Crataegus azarolus) que es típica de la cuenca del Mediterráneo. Fruto Es redondo con un diámetro de entre 1 a 2 cm y 20 g de peso, de piel lisa, de color rojo o amarillo y, pese a su semejanza externa con la cereza del Viejo Mundo, en su interior presenta gajos y tres carozos apretados muy duros. La contextura de la acerola es jugosa y suave, el gusto -sin el añadido de azúcar- es agridulce-ácido, lo que revela su alto contenido de vitamina C; en efecto es tras el fruto del Terminalia ferdinandiana, la fruta comestible con más ácido ascórbico que se conoce. Mientras las naranjas poseen de 500 a 4000 ppm de vitamina C, la acerola natural llega a tener entre 16.000 y 172.000 ppm (ppm: parte por millón) es decir de 1000 mg a 2000 mg/100 g. En otras palabras: un fruto de acerola posee entre 20 a 30 veces más vitamina C que una naranja. Es tan acre, y deja la boca tan áspera, que se suele comer cuando ya está muy madura. También es rica en vitamina B6, vitamina B1, vitamina A, flavonoides y minerales esenciales (hierro, calcio, fósforo, potasio, magnesio).

lunes, 11 de junio de 2018

PAC, C

cacherulo. Pañuelo de seda que ata la cabeza de los hombres que todavía visten el traje típico. Borao dice cachirulo; en esta zona jamás se ha llamado así.

cacherulo, cachirulo

cachigo. Roble, cajico, árbol corpulento, de madera fuerte, más alto que la encina.

cachiguiza. Arbusto de roble (cachigo).

cacinglo. Especie de anilla o semicírculo de madera de litonero que se pone en el extremo de la cincha de una soga de carga para que corra mejor la cuerda y se ate más fuertemente lo cargado sobre los lomos de las bestias.

[cadieras]. V. palluza.


cagaletas. Excremento suelto, en bolitas, de cabras, carneros, conejos, ovejas…; cosa pequeña que tenga esa forma. Ejemplo: judías, olivas… como cagaletas. / Conguitos


caganiedo. El pájaro más pequeño, menos desarrollado, menos vestido de plu
mas de un nido cualquiera; el que abandona el último el nido.
Por extensión, 
el menor de los hermanos.

cal, cale, caleba... caldrá. No tienes que…, no tenía que…, no tendrás que…,
etc. No te cal ir, no le cale ir, no le caleba venir, no te caldrá fer cosa ya…

[calciador]. V. calz.


calcillas. Medias de estambre puro sin pie. Es prenda masculina. Se sujetan con una derivación que pasa por el tercio inferior de la planta del pie, dejando libre el talón.


[caldrá]. V. cal.


[cale]. V. cal.


[caleba]. V. cal.


calitre. Caletre, talento, agudeza.


calivo. Rescoldo.


calz. Coz. Macho calciador, macho guito, espantadizo.


camal, camals. Tronco, troncos derivados del principal, del tallo grueso de los 
árboles; ramas muy gruesas (como a pierna) de un árbol. Hay árboles que no tienen camales. Las ramas no son camales, según la versión de Borao.

camilera. Cinta o cuerda que hace veces de liga. Los niños la llevan (y muchas mujeres) de vetas de hiladillo.

camuesa. Variedad de pera que no sea de agua. En masculino, camueso  es despectivo, es ofensa leve a un hombre, análoga a tonto, pazguato, etc.

[cancillos]. V. rasa.

canso. El ojo de las agujas de coser.

caperucho. Capricho, hacer su voluntad.


caramuello. Muy lleno, que sube, que rebasa los bordes. Lo que se mide sin radedor, especialmente cereales, legumbres, olivas, etc.; montón sobre la unidad fanega, almud, etc.; menisco convergente en un vaso lleno con cuidado 
para que quepa más.

Cormull
carne fuida. Quiste, ganglio, bulto duro y permanente muscular.

carraciar. Racimar, recoger en las viñas, después de haber vendimiado, los 
pequeños racimos adventicios que se dejaron entre las hojas, ignorados, o voluntariamente, por ser agrios.

carracleta 10. Sencillo ingenio hecho con una cáscara de nuez, un hilo en varias vueltas y un palito para producir una musiquilla con los dedos de una mano mientras se sujeta con la otra.

carrasquizos. Arbustos, tallos derivados de carrascas (encinas).


cascabelicos. Una clase de ciruelas pequeñas, moradas. Se conservan mucho 
tiempo envueltas en papel; con estas envolturas se hacen sartas o rosarios de cergüellos que se van consumiendo en el invierno.

catenazo. Pesado, antipático, molesto, atrevido (adjetivo para despreciar a uno). No se usa nunca en femenino.

catrinalla. Niños en tropel, muchos hijos, chicos en libertad.

cenojo. Planta, yerba mondonguera. No tiene, muy al contrario, las propiedades que el Diccionario indica para el hinojo sobre olor, sabor y color.

centenero. Extremo del hilo, algodón, lana, lino, etc., de una madeja. Madeja sin centenero, confusión, lío, desorden.

ceprén, a ceprén. Hacer una fuerza, una labor, poniendo la herramienta, generalmente una azada, en palanca de primer género.

cergüello. Ciruela.

[cerolera]. V. cerolla. / serba, que ve de Azerbaiyán :)


cerolla, cerollera. Acerola; cerolera.


[cerollera]. V. cerolla. / Nom de poble, La Cerollera, Sorollera

Serba
cerrino. Tozudo, obstinado, ciego, encenegáu.

cervero. Planta gramínea, semejante al esparto; al lastón también se parece.

chacilón. Cama o lecho de un jabalí o de los cerdos que están por los campos, 
fuera de sus zolles.

chalfego. Disnea, cansancio, jadeo.


chanca. Muleta para cojos.


chapada. Jugar a la pelota volviéndola con el brazo derecho en dirección horizontal, no de sobaquillo. Bofetada es un chapazo.


[chapazo]. V. chapada.


charinga. Jeringa, bomba aspirante-impelente que los chicos hacen toscamente con cañas (palos y cáñamo para émbolos) y arrojan agua a las caretas o disfraces para Carnaval.


chartiquiar. Cortar, quemar, limpiar de zarzas una acequia, una margen, etc.


chavesque. Agua por el suelo de una habitación, pisarla y extenderla ensucián
dola; barrillo en calles y patios, cuadras y corrales.

[chelato]. V. chelo.

chelo, chelato. Hielo.


chesanco. Porción petrificada de yeso procedente de derribos y desprendimien
tos; también se dice techanco.

chica, a la. Juego de naipes. Se juega cuatro, seis y ocho jugadores, en dos bandos; el cinco de oros es la chica; la chica y dos reyes es la mayor flor del juego; la chica y dos figuras es flor grande; la chica y dos de un palo, tres cartas de un palo son flores más pequeñas. Es juego de envite; se dan tres cartas a cada jugador; se juegan uno, dos... jarros de vino. La flor y el vino y vente pases truco... dice alborozado el jugador que tiene la mayor flor.

china chana. Andar despacio, pasear, andar con cuidado.

[chinebrera]. V. chinebro.


chinebro, chinebrera. Enebro; arbustos de esa planta conífera.
/ chinebre, ginebre, La Ginebrosa, Chinebrosa


chinflaina. Plato, almuerzo de gran gusto hecho con intestinos, sangre, hígado, harina (en salsa), menudo, picadillo de cordero. / No es com la chanfaina, sanfaina, que es de verdura

chirar. Girar, dar vuelta; revolver, curiosear.

chireta. Porción de estómago de una res, cogida en forma de saco o bolsa, llena de arroz, sangre, trozos de intestino, hígado, etc.

chiricueta. El líquido no cuajado, el residuo de la fabricación casera del queso montañés.

chitar. Echar, sacar, tirar; chita, chita más..., echa más, dame más, saca más; chite, chite, qu’astí se l’eu quedaría..., eche, que ahí lo dejaré. Acostarse.

[cholla]. V. chollazo.

chollada. Golpe en la cara con el revés de la mano.


chollazo. Bofetón; cholla, colla, grupo de gente 11.


chordiga. Ortiga. Por comparación se dice amorosa como as chordigas a la persona ingrata, poco tratable, esquiva, muy adusta.

chordo. Papera; bultos en el cuello.

choven. Joven, jóvenes; el joven, los jóvenes.

chuelo. Trampa para cazar perdices. Especie de cajón o agujero con puerta o 
techo de una madera en balancín que se abre al pisar y se cierra cuando la perdiz u otro animal ha caído al fondo.

11. La cursiva de cholla, colla es nuestra. Tal como Arnal presenta los datos puede interpretarse que chollazo tiene también el sentido de ‘cholla, colla, grupo de gente’, pero es cierto que en ocasiones introduce una palabra distinta, con su definición, en el interior de una entrada. En todo caso parece establecerse una equivalencia entre cholla y colla: mientras que colla cuenta con abundante bibliografía con este sentido y el mismo Vocabulario la incluye, las acepciones habituales de cholla son ‘trozo de carne’ o, coincidiendo con el castellano, ‘cabeza’. Andolz opta por mantener solo el significado ‘bofetón’ para chollazo y, por otra parte cholla y colla como ‘grupo de gente’ en Alquézar; Rohlfs da cabida a chollazo ‘bofetón’ y a colla ‘grupo’, mientras que para cholla ofrece las acepciones corrientes. / chulla, tall de carn de la cuixa


[chupido]. V. chupíu.


chupíu, chupido 12. Muy mojado.


ciazo. Cedazo.


cienmelicera. Cosa de poca resistencia, débil, enfermiza, delgada, frágil.


cillo. Atmósfera, nubes, nublado, presagio de lluvia o de tormenta por un punto 
lejano del horizonte; calina, neblina.

cimbeled. Campanita; címbalo de la R. A.

cleta. Valla, puerta de listones y cuairones, o de troncos poco gruesos para impedir el paso de caballerías y ganados.


cocullada. Cogullada.


coculo. Tallo comestible de los ajos. Más parece una hoja modificada en una prolongación cilíndrica de 20, 30 o más cm. Partida de monte en Alquézar.

colla. Grupo de personas, generalmente los hijos numerosos si van o están reunidos. / CDR, colla de rucs

[comprón]. V. en.

comunada. Prestación personal; trabajar en común varios vecinos en caminos, 
ríos, etc., en provecho de todo el pueblo.

[conchetero]. V. concho.

concho, conchetero. Exclamación de sorpresa y de contrariedad. Atrevido, travieso, desobediente; se dice a los chicos principalmente.


contornadura. Acción de revolver la mies para trillar mejor, para ponerla toda 
bajo la acción de los trillos.

coral. Guindilla, pimiento muy picante. Aquí no se conoce la palabra coralina, que indica Borao.

corretroncos. Pájaro trepador por los troncos de los árboles para cazar insectos.

corte. Cuchillo, navaja. Se le da este nombre al instrumento, al objeto: dame un corte, es decir, dame un cuchillo, dame una navaja. Algunas veces equivale a tajo, cortada.

cosa. No, nada, miaja, mica. No tengo cosa, cosa t’e traíu de Balbastro, no teneba cosa pa’ dale.

coscollera. Matorral de arbustos de coscojo.


costera. Pequeña sierra, estribaciones de montañas y sierras en las proximidades de los pueblos montañeses. Casi siempre sirven para paso de ganado y estancia; suele ser terreno pedregoso, estéril, muy inclinado, de roca viva a veces 13. 

coy. Travieso, atrevido, desobediente; exclamación equivalente a ya verás si voy; amenaza.

12. En el Vocabulario, chupín, chupido.

13. Es más extensa esta descripción que la de Refranes, donde se lee ‘pequeña sierra, estribaciones de montañas y sierras en las proximidades de los pueblos montañeses. Casi siempre sirven para paso’; la ausencia de punto final en esa obra hace pensar que quedó incompleta.


craba. Cabra. Tiene además el significado de juego para quedarse el vencedor el residuo de una cuenta o la cantidad que no se repartió por olvido o por poco 
importante; se suelen jugar as crabas al guiñote, a la chica, a una carta de la baraja, etc.

crebazas. Grietas en las manos por el frío, trabajo duro, sabañones, suciedad, etc.; grietas en los pechos. / cribasses, cribassa

cresáu. Querado, comido por la carcoma. / Querat, tamé les dens se queren - vore "querades" en aragonés antic

  quera, querat, querada, carcoma, corcó, corcat

crespillo. Hoja de borraja ahogada en una mezcla de huevo, azúcar y harina fri
ta en aceite. Es postre obligado el día de la Virgen de Marzo, día 25 (día de la Anunciación).

crespillo. Hoja de borraja ahogada en una mezcla de huevo, azúcar y harina frita en aceite.


crosta. Corteza de pan, de tocino; sangre y pus y suciedad solidificados en una herida, un grano, etc.

crosto. Muy lleno, cargado. Teneba a cara como un crosto (llena de granos); as oliveras están como un crosto (cargadas de fruto, etc.).

crostón. Trozo de pan en que hay mucha corteza o canto.


cuacar. No me cuaca, no me gusta, no me convence, no me conviene, no quiero. / no me chauche

[cuairones]. V. cleta.

[cuatrón]. V. marguinazo.

cubillar. Poner el tejado en una obra en construcción.

cuco. Gusano, insecto; gusano de seda, de plagas, etc. Cucos de seda,
cucos d’as coles, cucos de forno, cucos d’as patatas, etc.

cuezo. Cuenco.

culiar. Mover sacos, llenándolos, para que quepa más harina, patatas, nabos, etc.; apretar.

culiestro. Calostro.

No charrem catalá, no hablamos catalán, pllataforma, plataforma


PAC, HIJ, hez, juñidera

[hez]. V. fez.
hiladillo. Veta, cinta de alpargatas; trenzadera.
[hordio]. V. tuerta.
[huechiqué, pasallá]. V. llamar a animales. / agüelo sebeta wesque
iche, icha, ichos, ichas. Ese, esa, esos, esas. / eixe, eixa, eixos, eixes, 
[implaz]. V. güen implaz, de su.
[incensallo]. V. encensallo. / ensenall
inferned. En los tornos o molinos de aceite, los depósitos de las morgas o residuos de la elaboración, substancias pastosas o semilíquidas negras y mal
olientes. Depósitos en que se sedimenta el alpechín o morgas. / oliassa , sansa
iña, iñor. Señora, señor. V. también siña.
jazco. Astringente, áspero, gusto desagradable. Os aliróns, os arañóns (frutos
del espino blanco), el membrillo y otras frutas verdes tienen gusto jazco, que
no es lo mismo que agrio. / aspre com una serba verda
jenzo. Ajenjo; comparativo de cosa muy amarga. Icho ye como el jenzo, eso es
muy amargo. / amarc o amarg com la fel
[¡jibar!]. V. ¡jibo!
jibáu. Iche moced ye un jibáu, ese chico es un tuno, un pillo, uno que tiene suerte, que le ha correspondido una gracia, etcétera.

¡jibo!, ¡jibar! Exclamación que indica sorpresa agradable, dolor inesperado.
Quiere parecerse a ¡hola! muchas veces, pero tiene más analogía con otra
palabra que... no debemos escribir.
joriar. Airearse, secarse una cosa. Borao indica jorear. / orear
jovar. Ajuar, la ropa de la dote que se da a la novia.
jubo. Yugo. El de los bueyes no tiene colleras (mullidos o almohadillados). En
el gabachillo se pone el trascal y en el trascal (trasca) se apoya la clavija,
que se introduce en uno de los agujeros del timón. Abocador y juñidera son
correas que sujetan el yugo a las caballerías.
jufre. Azufre. / sofre

[juñidera]. V. jubo.

lunes, 29 de julio de 2024

4. 6. Testamén del tío Gil Amor.

Capítul VI.

Testamén del tío Gil Amor.

Testamén del tío Gil Amor. Ayerbe

Moltes coses grassioses o extraordinaries ha vist lo lectó hasta ara; pero cap mes que la que va passá aquells mateixos díes en uns consultós de Ayerbe. Eren un agüelo, una agüela y una sagala de uns vin añs, bastán donosa, encara que una mica morena, y mol ben vestida, formán contraste en les gales dels agüelos, que ya no podíen mes de cansats; y los tres en un tuf a dol mol espés y ressién, be que sense cap siñal de habé plorat. Los acompañabe un sagal del poble en lo que igual s'habíen topetat al carré y lo van agarrá per guía, ere aprenén de barbé, de uns catorse añs de edat, nova generassió que ya no coneixíe Pedro Saputo. Li va preguntá de quí ere, y va di que ere fill de la Suspira, y que sa mare díe que encara eren en ell algo parens.

- Home, mira lo que dius: conec a ton pare y a ta mare, y no sé res de mescles en ells. A vore cóm u endilgues.

- Sí, siñó, va replicá lo aprendís mol confiat; perque ma mare es cusina tersera de la tía Simona de Tuteubusques, que es cusina germana de Ramón Portodós, y Ramón Portodós va sé en la seua primera dona gendre carnal de la mare de Juan Brams, que está casat en la filla de Tornavoltes, que es cuñat de la sogra del germá del home de Salvadora Olvena, sa padrina de vosté. Va soltá aquí Pedro Saputo una gran carcañada, se va fé sis miches creus de admirassió, va torná a enríuressen, y va di:

- En efecte, tot aixó es verdat; pero sumats tots eixos parentescos, afinidats y consanguinidats, podríes di, com diríe Bart Simpson: multiplícat per cero. Li va caure tan en grassia aquell método de trobá les families, que después cuan sentíe de parentescos lluñans que se buscáen per interés, per vanidat, o per afissió y amor a les persones, al pun sen enrecordáe y díe. Lo entronque de la Suspira. Hasta los agüelos de la consulta sen van enriure en tot lo dol y la temó que portáen. Li va di al sagal que teníe que parlá y tratá en los forastés, que sen podíe aná, pero que tornare un atre día mes desplayet a fé una nova mostra de la seua bona memoria.

Va pendre entonses la paraula lo vell, y va di:

- Natros, siñó, venim a presentatos an esta chica, ya la veéu, que es mol pobra, y vosté si voléu la podéu fé rica.

- ¿Yo?, va di Pedro Saputo; ya tos explicaréu.

- Sí, siñó, ya mos explicarem, va continuá lo agüelo. Pos, com anaba dién, es filla de un gendre que vam tindre, y de una filla que se va morí fa sis añs. Ell la va matá, ell, sí siñó, perque ere una mala testa, gos, dropo, gastadó en dones roínes, que, siñó, a tot arreu ne ñan. Conque segons aixó, esta sagala es neta nostra. Pero com son pare se va fotre lo que li van doná y li vam doná, sempre los vam tindre que portá a cascarrulles mentres va viure la nostra filla, y después de tot mo sen van aná acabán; y ara les passem no de almoyna, perque no es verdat, pero sí com Deu vol. En fin, que la chica sigue felís, que a natros de poc ya mos pot engañá lo món. 

Pos siñó, yo tenía un germá que ere ric, no ric ric que diguem, perque atres u són mes; pero sí, siñó, ric de verdat per al que ell ere. Perque ademés que mons pares (¡cuáns añs fa!) li van doná mes que a mí, ell va sé mes tratán y ambulán, y la seua dona mes aspra y roína que una serba verda. Y van tindre bons añs y no mals fills, ni bons ni roíns, perque no ne van tindre cap. En mules y bueys y bestiá de tota classe de pel va guañá lo que ell se sap. Mort ara fa sing díes, dixe hereua a la nostra neta Ninila (Petronila), que es única a casa seua y a la meua, en pacte y condissions que se ha de casá dins de un añ y que sigue en la aprobassió y a gust de Pedro Saputo de Almudévar, que es vostra mersé. Y lo que ha dixat són sing mil libres en dinés y atres tantes que valen les seues possessions a casa. Miro ara vostra mersé si está a la seua má, com dieba, fé rica o pobra a Ninila, perque diu lo testamén que si passe del añ o no es a gust de la vostra mersé, tot u dixe pera les almes del purgatori y del atre món.

No se va admirá Pedro Saputo de este testamén, perque lo testadó (que al momén va adiviná quí ere) lo coneixíe y volíe mol, entráe a vórel sempre que passáe per Almudévar, de sol sentíl parlá ploráe de goch, y li díe moltes vegades: Después de Deu, Pedro Saputo; y li va oferí moltes vegades tots los seus bens y buscali novia en ells. Paraules que enteníe mol be Pedro Saputo, perque ara teníe en ell a la neboda.

- Segons la vostra explicassió, va contestá al vellet, eixe germá seu ere lo meu bon amic, lo tío Gil Amor.

- Lo mateix, sí, siñó, - va di lo agüelet.

- Que en pas descanso, va continuá Saputo. Séntigo no habél vist a les seues raderes hores; alguna vegada lo vach fe quedá a minjá juns. Pero yo voldría vore lo testamén.

- Aquí lo porto, va di lo paissano; y lay va traure; y en efecte, ficáe a la sagala les dos condissions. Li va preguntá an ella si teníe galans o pretendens.

- ¿Que si ne té?, va contestá la yaya; aixina, aixina. Y menejabe los dits de la má cap a dal.

- Pero natros, va di lo vellet, n'hi tenim buscat un; aquell sí que es bo, ric, sí siñó, de una casa mol bona. Una mica torsut porte lo coll del cap, y no li agrade mol an esta sagala; pero ya li diem que aixó ve después; lo que importe es que sigue ric.

- Es verdat, va di la velleta; y yo encara hay pensat en un atre milló que eixe, perque es mes ric, y tampoc no li agrade perque es garcho, tort de un ull, y li falte lo dit gros de una má.

¿Quína culpa té lo pobre mosso?

Volíe Pedro Saputo preguntali a la sagala, y los agüelos, parla que parlarás y torna a charrá, y no la dixáen contestá, adelantánseli sempre y reñín casi los dos per quí habíe de portá la paraula. 

Al final va di lo yayo:

- Val, mira, lo que natros volem es que sa mersé mos dono un papé escrit pel seu puñ que digue que li pareix be y aprobe lo casamén que natros faigam.

- ¿Conque només es aixó?, los va preguntá ell.

- Sí, siñó, van contestá los dos; no volem res mes, que después ya u lligarem natros tot ben lligadet.

- Pos be, va di Pedro Saputo; pera fé este papé vull preguntá algunes coses a Ninila, pero a soles.

- Tot lo que vullgue, va di lo vellet; ahí la té; lo que vullgue; la chica es mol aquell, y sinó... ¡ojito!... (va di miranla en ulls amenassadós).
Natros mon anem a la fonda.

- No sirá tan rato, va di Pedro Saputo, només caldrá que ixquen un rato a la cuina. Y sen van eissí.

- Mira, li va di a la sagala; per lo que vech, traten de casát en qui tú no vols, y yo, al contrari, dessicho que te casos al teu gust. 

Disme: ¿tens algún amán, algún mosso que te vullgue y te agrado? Párlam en llibertat, perque ya vech que está la teua sort a la meua má.

- Yo crec, va contestá ella, que ñan tres que me volen be, pero un mes perque fa dos o tres añs que me festeche. Y dels atres dos, si en aquell no pot sé, tamé me casaría en consevol de ells. 

Li va preguntá entonses (ya sol per curiosidat) si son tío Gil Amor li habíe parlat de ell alguna vegada; y va contestá que moltes, y que díe que sol dessichabe una cosa an este món.

- ¿Y va di quína cosa ere? Se li van ensendre les galtes a la sagala en esta pregunta, y plena de vergoña va contestá, que portál an ell de gendre a casa. Entonses Pedro Saputo se va ficá a escriure una carta en contestassió a un atra que li van portá del mossen, y acabada, va cridá en veu grossa y forta, van entrá los agüelets, los va entregá la carta y va di que estáen despachats.

- Pos ¿y la chica?, va preguntá lo vell.

- Uspen los tres de dabán de mí, los va contestá en aspró, si no volen que los agarra del bras y los faiga rodá escales aball. 

- ¡Siñó!

- Fora de casa meua, tos dic; ¡Au!

Los pobrets, tremolán, esglayats y no atinán casi en les portes, sen van aná plorán, sense sabé qué passáe.

Los van vore Rosa y sa mare y los va fe compassió; pero al arribá a la porta del carré y abans de eixí van sentí que lo vell li díe a la sagala:

 - Tú tens la culpa, sí, tú; que no li haurás volgut doná gust.

- Ah, tunanta, va di la vella: te hay de desfé a bufetades y pessics. ¡Per no donali gust! ¡Y la herensia qué! ¡Carnussa, que mos has perdut!

- ¡Per Deu!, díe plorán la sagala. ¿Qué gust ni qué disgust li hay pogut doná yo si no me ha dit res?

- ¡No te ha dit res! Eixes coses se fan sense dís. Tú ten enrecordarás del día de avui. Y la amenassabe en lo puñ preto. La sagala juráe que res li habíe dit ni demanat; y sinó, va di, tornem a pujá.

- A pujá, va di s'agüelo, a que mos agarro en un feix y mos faigue volá per la finestra. Anem, anem, que ya te passarem la cuenta.

Van escoltá tamé tot aixó la mare y la filla, lay van contá a Pedro Saputo, extrañanles mol aquella duresa y crueldat. Pero ell les va di que ñabíe una raó pa tot alló, y que pronte aquelles llágrimes se convertiríen en goch y alegría.

 - Veigáu lo que pot lo interés, pos tan sentíen los dos perdre la herensia per no habé acatat la sagala lo que malissiosamen discurríen que yo li había demanat, creén que per naixó hay volgut quedám a soles en ella. Y lo que éstos han fet, no dudéu que de cada sen u faríen noranta nou, trobanse al mateix cas.

Y aquell únic potsé u aprobaríe dels atres.

Van arribá los agüelos a Ayerbe y apenes se va sabé lo mal recado que portáen se van espantá los pretendens de la sagala y la van dixá com los muixons cuan en gran sarabastall acudixen al caure lo día, que si va algú y tire en forsa un códul escampen tots calladets y fan una revolada cap a un atra part. Pero lo mossen, lo prior de Santo Domingo y atres persones prinsipals van prometre intersedí en Pedro Saputo, y en efecte li van enviá micha dotsena de cartes, y ell los va despachá sense contestán cap; en lo que se van reafirmá en que Pedro Saputo volíe los bens del tío Gil Amor pera les almes del atre món, y ya lo mateix mossen y lo prior dels flares sels repartíen caritativamen en esperansa.

Sis díes fée que estáe a Almudévar cuan van arribá los agüelos del testamén, y ne va está vuit mes consedinlos al cariño de Eulalia y Rosa, y ne haguere consedit mol mes de bona gana. Les va dixá, pero en tan sentimén que casi va plorá en elles; y va aná cap a Ayerbe aon tamé ne portabe una apuntada.

Apenes va arribá, va cridá a Ninila y en molta afabilidat li va preguntá quins galans li habíen quedat de tans com van di que ne teníe. Ella, enrecordansen del mal trate dels agüelos, y veén que tamé la habíe entrat a un cuarto a soles, dudán, en les galtes colorades, mirán an terra, sofocada, y luchán en la vergoña, va contestá:

- Encara que sé que no soc prou hermosa... sin embargo... ningú me ha tocat encara... lo que vostra mersé vullgue fé de mí... 

Pedro Saputo, al sentí aixó, se va portá la má al fron enrabiat; y la ira per una part, la compassió per un atra, pensán en la malissia dels agüelos, y en lo candor y inossensia de la sagala, va está un rato neguitós y apamplat sense sabé cóm rompre. 

Al remat va eixecá lo cap y li va di entre severo y afable:

- Yo lo que dessicho es la teua felissidat, y lo que te demano es que me digues si dels pretendens que teníes ten ha quedat algún fiel después de sabé que yo no te volía doná la herensia.

- Un, va di ella, tota avergoñida, suán y tragán saliva dels ñirvis.

- ¿Es lo que tú creíes que te volíe mes?

- No, siñó, ara vech que me volíe mes que aquell, perque me ha dit que tan li fotíe si yo era pobra.

- Pos ves y que me lo porton aquí tons yayos; tornarás tú tamé en ells.

Se van presentá en lo mosso; va vore Pedro Saputo que ere ben pincho, galanet com un pintó de Arnes, gallet, no massa ardén y fogós, pero de un cor com un Alejandro. Li va pareixe be y va maná cridá a un escribén y se va fé la declarassió en forma, aprobán la boda de Ninila en aquell noble y desinteressat jove. Acabat aixó, va fé quedá als agüelos y a la sagala, y an ells los va empendre aspramen lo seu mal propósit y villana sospecha, y an ella li va encarregá mol la virtut y la fidelidat al home.

En cuan a la enregistrada de aquell poble la va vore dos vegades y sempre per casualidat: ere tiessa, jarifa, collerguida, pantorrilluda y ben plantada, en aire de ficás en jarres, descocada y capás de aventali un mentíu al fill del sol; y va di: Llástima que yo no siga tot un tersio de soldats pera emportámela de vivandera.


Original en castellá:


Capítulo VI.

Testamento del tío Gil Amor.

Muchas cosas graciosas o extraordinarias ha visto el lector hasta ahora; pero ninguna más que la que sucedió aquellos mismos días con unos consultores de Ayerbe. Eran un viejo, una vieja y una muchacha de unos veinte años, bastante donosa, aunque un poco morena, y muy bien vestida, formando contraste con las galas de los viejos, que ya no podían más de cansados; y los tres apestando con un luto muy espeso y reciente, bien que sin maldita la señal de haber llorado. Acompañábalos un muchacho del lugar que acaso toparon en la calle y le tomaron por guía, el cual aprendía de barbero, de hasta catorce años de edad, nueva generación que ya no conocía Pedro Saputo. Preguntóle de quién era, y dijo que era hijo de la Suspira, y que su madre decía que aún eran con él algo parientes. - Hombre, mira lo que dices: conozco a tu padre y a tu madre, y no sé tener mezclas con ellos. A ver cómo lo endilgas. - Sí, señor, replicó el aprendicillo muy confiado; porque mi madre es prima tercera de la tía Simona de Tutelobuscas, que es prima hermana de Ramón Llevodos, y Ramón Llevodos fue con su primera mujer yerno carnal de la madre de Juan Bramidos, que está casado con la hija de Tornavueltas, que es cuñado de la suegra del hermano del marido de Salvadora Olvena, su madrina de usted. Soltó aquí Pedro Saputo una gran carcajada, se hizo seis medias cruces de admiración, volvió a reírse, y dijo: - Con efecto, todo eso es verdad; pero sumados todos esos parentescos, afinidades y consanguinidades, podrías decir: cero y llevo cero. No obstante le cayó tan en gracia aquel método de encontrar las familias, que después cuando oía de parentescos lejanos que se traían por interés, por vanidad, o por afición y amor a las personas, al punto se acordaba y decía. El entronque de la Suspira. Hasta los viejos de la consulta se rieron con todo su luto y los temores que traían. Dijo al fin al muchacho que teniendo que hablar y tratar con los forasteros, se podía ir, pero que volviese otro día más de espacio a hacer una nueva muestra de su buena memoria. Fuese, y Pedro Saputo quedó consigo en favorecerle por el despejo que mostró en la relación de tan extraño rodeo, que no era aún parar a él o a su madre, sino al marido de su madrina.

Tomó entonces la palabra el viejo, y dijo: - Nosotros, señor, venimos a presentaros esta chica, ya le veis, que es muy pobre, y vos si queréis la podéis hacer rica. - ¿Yo?, dijo Pedro Saputo; ya os iréis explicando. - Sí, señor, ya nos explicaremos, continuó el viejo. Pues, como iba diciendo, es hija de un yerno que tuvimos, y de una hija que se murió hace seis años. Él la mató, él, sí, señor, porque era una mala testa, holgazán, pendenciero, gastador con mujeres malas, que, señor, en todas partes las hay. Conque según eso, esta zagala es nieta nuestra. Pero como su padre acabó lo que le dieron y le dimos, siempre los tuvimos que llevar a cuestas mientras vivió nuestra hija, y después de todo se nos fue acabando y dio fin de día en día, y nos quedamos per istam; y agora los pasamos no de limosna, porque no es verdad, pero sí como Dios quiere. En fin, que la chica sea feliz, que a nosotros de poco ya nos puede engañar el mundo. Pues señor, yo tenía un hermano que era rico, no rico rico que digamos, porque otros lo son más; pero sí, señor, rico de verdad para lo que él era. Porque además que mis padres (¡cuántos años hace!) le dieron más que a mí, él fue más tratante y ambulante, y su mujer más ingrata y ruin que una azarolla verde. Y tuvieron buenos años y no malos hijos; bien que hijos, ni buenos ni malos, porque no tuvieron ninguno. Con mulas y bueyes y ganados de todo pelo ganó lo que él se sabe. Hase muerto ahora cinco días, y deja heredera a nuestra nieta Ninila (Petronila), que es única en su casa y en la mía, con pacto y condiciones que se ha de casar dentro de un año y que sea con la aprobación y a gusto de Pedro Saputo de Almudévar, que es vuesa merced. Y lo que ha dejado es cinco mil libras en dinero y otras tantas que vienen a valer sus posesiones con la casa. Mire ahora vuesa merced si está en su mano, como decía, hacer rica o pobre a Ninila, porque dice el testamento que si pasa del año o no es a gusto de su merced, de vuesa merced, todo lo deja para las almas del purgatorio y del otro mundo.

No se admiró Pedro Saputo de este testamento, porque el testador (que al momento adivinó quién era) le conocía y quería mucho, entraba a verle siempre que pasaba por Almudévar, de sólo oírle hablar lloraba de gozo, y le decía muchas veces: Después de Dios, Pedro Saputo; y le ofreció muchas veces todos sus bienes y buscarle novia con ellos. Palabras que entendía muy bien Pedro Saputo, porque aquél se tenía consigo a la sobrina.

- Según vuestra explicación, respondió al viejo, ese hermano era mi buen amigo el tío Gil Amor. - El mismo, sí, señor, dijo el viejo. - En paz descanse, continuó Saputo. Siento no haberle visto en sus últimas horas; alguna vez le he hecho quedar a comer conmigo. Mas yo desearía ver el testamento. - Aquí lo traigo, dijo el paisano; y le sacó; y en efecto, ponía a la muchacha las dos condiciones. Preguntóle a ella si tenía galanes o pretendientes. - ¿Si tiene?, respondió la abuela; así, así. Y meneaba los dedos levantando la mano. - Pero nosotros, dijo el viejo, le tenemos buscado uno; aquél sí que es bueno, rico, sí, señor, de una casa muy buena. Un poco torcido lleva el cuello de la cabeza, y no le gusta mucho a esta rapaza; pero ya le decimos que eso viene después; lo que importa es que sea rico. - Es verdad, dijo la vieja; y aun yo le he pensado otro mejor que ése, porque es más rico, y tampoco no le gusta porque es tuerto de un ojo y le falta el dedo pulgar en la una mano. ¿Qué culpa tiene el pobre mozo?

Quería Pedro Saputo preguntarle a la muchacha, y los viejos, hablar y darle, y no dejarla responder, adelantándosele siempre y riñendo casi los dos por quien había de llevar la palabra. Al fin dijo el abuelo: - Vaya, mira, lo que nosotros queremos es que su mercé de vuesa merced nos dé un papel escrito de su puño que diga que le parece bien y aprueba el casamiento que nosotros hagamos. - ¿Conque no más es eso?, les preguntó él. - No, señor, respondieron los dos; no queremos más, que después ya lo endilgaremos nosotros. - Pues bien, dijo Pedro Saputo; para hacer este papel quiero preguntar algunas cosas a Ninila, pero a solas. - Todo lo que quiera, dijo el viejo; ahí la tiene; lo que quiera; apuradamente la chica es muy aquél, y si no... ¡cuidado!... (dijo mirándola con amenaza). Nosotros nos vamos a la posada. - No tanto, dijo Pedro Saputo, bastará que salgan un rato a la cocina. Y se salieron.

- Mira, le dijo a la muchacha; a lo que veo, tratan de casarte con quien tú no quieres, y yo, al contrario, deseo que te cases a tu gusto. Dime: ¿tienes algún amante, algún mozo que te quiera y te guste? Háblame con libertad, porque ya veo que está tu suerte en mi mano. - Yo creo, respondió ella, que hay tres que me quieren bien, pero uno más porque hace dos o tres años que me festeja. Y los otros dos, si con aquél no puede ser, también me casaría con cualquiera de ellos. Preguntóle entonces (ya por sola curiosidad) si su tío Gil Amor le había hablado de él alguna vez; y respondió que muchas, y que decía que sólo deseaba una cosa en este mundo. - ¿Y dijo qué cosa era? Encendiósele el rostro a la muchacha a esta pregunta, y llena de vergüenza respondió, que traérselo de joven a casa (de amo joven, de yerno). Entonces Pedro Saputo se puso a escribir una carta en contestación a otra que le trajeron del cura, y concluida, llamó con voz grave, entraron los abuelos, entrególes la carta y dijo que estaban despachados. - Pues ¿y la chica?, preguntó el viejo. - Sálganse los tres de delante, les respondió con aspereza, si no quieren que los tome del brazo y les haga rodar la escalera. - ¡Señor! - Fuera de mi casa, digo; ¡ea! Los infelices, temblando, asustados y no atinando casi con las puertas, se fueron llorando, sin saber lo que les pasaba.

Viéronlos Rosa y su madre y les dieron compasión; pero al llegar a la puerta de la calle y antes de salir oyeron que el viejo decía a la muchacha: - Tú tienes la culpa, sí, tú; que no le habrás querido dar gusto. - Ah, tunanta, dijo la vieja: te he de deshacer a bofetadas y pellizcos. ¡Por no dalle gusto! ¡Y la herencia! ¡Bribona, que nos has perdido! - ¡Por Dios!, decía llorando la muchacha. ¿Qué gusto ni qué disgusto le he podido dar yo si no me ha dicho nada? - ¡No te ha dicho nada! Esas cosas se hacen sin decirse. Tú te acordarás del día de hoy. Y la amenazaba con el puño. La muchacha juraba que nada le había dicho ni pedido; y si no, dijo, volvamos a subir. - A subir, dijo el viejo, a que nos coja y nos vuele por la ventana. Vamos, vamos, que ya te ajustaremos la cuenta.

Oyeron también todo esto la madre y la hija, y se lo contaron a Pedro Saputo, extrañando mucho aquella dureza y crueldad. Pero él les dijo que había su fin en ello, y que pronto aquellas lágrimas se convertirían en gozo y alegría. - Y ved, les dijo, lo que puede el interés, pues tanto sentían los dos perder la herencia por no haber condescendido la muchacha a lo que maliciosamente discurrían le había yo pedido, creyendo que por eso he querido quedarme a solas con ella. Y lo que éstos han hecho, no dudéis que de cada ciento lo harían noventa y nueve, hallándose en el mismo caso. Y aquel único lo aprobaría quizás en los otros.

Llegaron los viejos a Ayerbe y apenas se supo el mal recado que traían se espantaron los pretendientes de la muchacha y la dejaron como los pájaros cuando con gran bullicio acuden al caer el día, que si va alguien y tira con fuerza una piedra huyen todos callados y vuelan a otra parte. Mas el cura, el prior de Santo Domingo y otras personas principales les prometieron interceder con Pedro Saputo, y con efecto le mandaron con un propio media docena de cartas, y él les despachó sin contestar a ninguna; con que se afirmaron más y más en que Pedro Saputo quería los bienes del tío Gil Amor para las almas del otro mundo, y ya el mismo cura y el prior de los frailes se los repartían caritativamente en esperanza.

Seis días hacía que estaba en Almudévar cuando llegaron los viejos del testamento, y estuvo ocho más concediéndolos al cariño de Eulalia y Rosa, a quien hubiera concedido mucho más de buena gana. Dejólas en fin, pero con tanto sentimiento que casi lloró con ellas; y fue a Ayerbe donde también llevaba una registrada.

Apenas llegó, llamó a Ninila y con mucha afabilidad le preguntó qué galanes le habían quedado de tantos como le dijeron que tenía. Ella, acordándose de los malos tratamientos de los abuelos, y viendo que también la había entrado en un cuarto a solas, dudando, ruborosa, mirando a tierra, sofocada, y luchando con la vergüenza, respondió: - Aunque conozco que no soy bastante hermosa... sin embargo... nadie me ha tocado aún... lo que vuesa merced quiera hacer de mí... Pedro Saputo, al oír esto, dejó caer la frente en la mano sobre la mesa; y la ira por una parte, la compasión por otra, pensando ya en la malicia de los viejos, ya en el candor e inocencia de la muchacha, le tuvieron un rato desazonado y perplejo no sabiendo cómo romper. Al fin levantó la cabeza y le dijo entre severo y afable: - Yo lo que deseo es tu felicidad, y lo que te pido es que me digas si de los pretendientes que tenías te ha quedado alguno fiel después que han sabido que yo no te quería dar la herencia. - Uno, dijo ella, toda avergonzada y sudando y tragando saliva de congoja. - ¿Es el que tú creías que te quería más? - No, señor, sino que agora veo que me quería más que aquél, porque me ha dicho que no se le daba nada de que yo fuese pobre. - Pues anda y que me le traigan aquí tus abuelos; volverás tú también con ellos.

Presentáronse con el mozo; vio Pedro Saputo que era bien dispuesto, galancete, un si no es ardiente y fogoso, pero de un corazón como un Alejandro. Parecióle bien y mandó llamar un escribano y se hizo la declaración en forma, aprobando el casamiento de Ninila con aquel noble y desinteresado joven. Concluido, hizo quedar a los abuelos y a la muchacha, y a ellos les reprendió ásperamente su mal propósito y villana sospecha, y a ella le encargó mucho la virtud y la fidelidad al marido.

En cuanto a la enregistrada de aquel lugar la vio dos veces y siempre por casualidad: era tiesa, jarifa, cuellierguida, pantorrilluda y bien plantada, aire de ponerse en jarras, descocada y capaz de arrojar un mentís al hijo del sol; y dijo: Lástima que yo no sea todo un tercio de soldados para llevármela de vivandera.

lunes, 8 de octubre de 2018

Meche y menescal de Valderrobres

A la vila medieval de Valderrobres, a prinsipis del siglo XX, vivíen a la mateixa casa del arrabal, a dos pisos diferéns, dos germáns, un meche, al que li díen Lodotó y l´atre veterinari, de nom Menescal.

Los dos eren mol volguts al poble natal de Elvira Juana Rodríguez Roglán ya que la vida de los animals en époques de roba justa ere tan apressiada com la de les persones, sense uns ben just podíen alimentás los atres.

Casi totes les cases teníen bestiá y animals per a minjá, produí lleit y derivats, collada, flans, formache, carn y pells. Inclús alguns de estos animals y datres salvaches se quedaben com a mote o insignia de una familia: matabous, matallops, lo conill, capaburres, etc.

Se criaben gorrinos, gorrines, conills, conilles, cabres, cabrits, cabrons o chotos, ovelles ullades y palomes, cordés, borregos o mardans, pichons, coloms o palomes, gallines, galls, pollastres o polls (ñabíe un ball en este nom), polles, pites, lloques, patos, los que foten en la
pata, gansos (sobre tot a Queretes), ganses, oques, ocos no ne ñabíen, codornius o gualles, vaques, terneres, terneros, jonecs, bueys, bous, de los que se apartaben los millós com a sementals, com los famosos ejemplás de la fábrica de les faixes, que se alquilaben per a montá vaques als pobles de la roglada, per ejemple, a la lechería de Tomás del Rufo de Beseit, aon les vaques sempre teníen los ulls plorosos perque les tocaben tots los díes les mamelles pero sol portaben al mascle una vegada al añ. Lo mateix passabe a la vaquería de Raboseta, a la vora del cup de la sequia majó, l´olla, al escomensamén del passeo de los cañerets. Un tros mes abán, uns añs después se faríe la festa del abre, se van plantá diferéns tipos de abres, potsé algún pi tamé. Ña una fonteta an eixa replasseta.

Un día, al mas de Cresol, una vaca que teníen se va escapá del ras espentán un poste de fusta corcat y querat y va eixí a una finqueta del veí, plena de romigueres y herbes delissioses y aromátiques, romé, timó, pipirigallo, trencanugos, pero tamé ñabíe cañota, que es una herba espessialmen perillosa per als bovinos, moltes vegades se moríe la res y dixabe a una familia
sense res.

Aquell mateix día, al carré Parras, a una casa mol estreta a mitat de la costa, se va ficá dolenta una agüela de 91 añs, la tía María Sarmén de casa Reventatruites, que habíe traballat tota la seua vida com una mula, al monte, al martinet, a les mines de Beseit, tan a la María Dolores com a la Maruja. Habíe sigut modelo de faixes y corsés a la fábrica de Valderrobres, pero los añs la habíen dixat arrugadeta y pansideta com una pansa de cap d´añ.

An aquell tems encara no se minjabe raím, y mol menos sense pepites, sino panses de moscatell secades al estilo romano, passa en latín, damún de cañissos a la esgorfa, daball del tellat. An aquella casa tan estreta sol cabíe un cañís al perchi; com proveníen de La Portellada li dieben aixina a la algorfa, y los de Valderrobres los quirdaben extrangés, ya que es lo mote de los del portell. Lo nom de Reventatruites los veníe perque la caseta del Portell, al carré Curt, ere tan minudeta que a la cuina no teníen puesto ni per a voltá la truita, aixina que aviáen per la enchumenera amún la truita y esperaben en la paella al balcó. Alguna vegada erraben y la truita se empastrabe al carré Curt, y de ahí los va vindre lo nom. La mayoría de vegades ensertaben a enchampála y quedabe un regustet a fullí, pero en bona gana tot es bo, y si algo teníen entonses, ere fam.

La escala interió de la casa ere tan estreta y empinada que no la podíen traure en camilla entre dos homes, y tampoc van pugué assentála a una cadira de vime o sarguera de casa lo sistellé y baixála, perque los escalons eren massa perillosos, aixina que la van tindre que baixá per fora desde una finestrota en una curdiola, una maroma y colocada a un llansol com lo día que la sigüeña la va portá 91 añs atrás a la casa del mas de dal de La Portellada.

A baix al carré estabe un dels fills, mosso vell de 55 añs, fort y hermós, calvo com una bola de billar o un bolo de riu, y a dal una filla casada en lo hereu del mas del Cresol, espentán la corda per a que la mare puguere baixá sense pegás al cap o a les fluixetes cames a la paret de pedra rebossada de blavet y cals. Lo home de esta agüeleta fée uns mesos que sen habíe anat als atres de una enfermedat mol común an aquella época y encara avui en día, lo mal de Repén.

A baix a la replasseta esperabe lo forense, que no ere meche ni res, pero teníe un Ford Model A y li díen aixina; ell portaríe a la agüela a casa del meche.
Allacuanta no ñabíe ambulatori ni sentro de salut, ni ambulansies; lo meche visitabe per les cases en lo seu maletín de cuero artifissial que putíe a pentaclorofenolato, pero la semana de abáns li habíe futut un ataque de gota y no podíe sorollás, aixina que li portaben als passiens a casa, y may se habíe vist una passién en tanta passiensia com la tía Reventatruites.

Cuan van arribá a la casa, la van pujá a cascarrulles hasta lo pis de Lodotó, que ere lo segón pis, y lo meche la va está auscultán, preguntán, escoltán y reconeixén durán un cuart de hora. La va vore tan delicada y casi picán la fulla de la dalla en martell y encrusa que sol se va atreví a resseptáli un reconstituyén consentrat a una sola ampolla per a allargá uns díes mes lo inevitable. Los va di als fills que la teníen que sacsá antes de péndressela, y que eixa medissina li donaríe ganeta. Si empijorabe, que vinguere algú a avisá, pero que no la portaren, perque al seu estat, torná a baixála per la paret de fora podríe tindre un funesto resultat.

Van portá a la agüeleta hasta lo carré Parras en lo Ford Model A, van aparcá a la vora de los actuals apartamens Santa Águeda, y desde allí en una carretilla de fusta costa amún hasta lo brancal de casa. Allí la van colocá en cuidadet al llansol y lo fill desde baix va estirá de la corda de la
curdiola hasta la altura de la finestreta. La filla y lo forense van conseguí féla entrá a la habitassioneta y la van gitá al seu llitet, al que no se podíe ni tombá a un costat. No se sap cóm dormíen cuan vivíen los dos agüelets.

Per sort, habíen sentit que al Mas de Barberans, a una agüela a la que li habíen resseptat una ampolla de sacsá antes de péndressela, li habíen futut un meneo an ella en tanta energía que sels va quedá als brassos, aixina que en este cas van sacsá la ampolla y no a la agüela, van trencá lo cap de la botelleta, y li van doná la medissina, mes amarga que un gintónic de bitter lemon en fel, y mes aspra que una serba verda.

A la finqueta tocán al Mas de Cresol, la pobre vaca que se habíe futut una fartanera de cañota y habíe begut aigua de un manantial paregut a la Fon Mala de Beseit, estabe tombada an terra, unflada y traén espuma per la boca.

Un pastó de casa Beret, de nom Pepe, portabe eixe día les ovelles a pasturá an aquella finca en lo seu fiel gosset Komtú, y desde lluñ va vore un gran bulto que no va pugué reconeixe hasta que va aná abansán lo bestiá, que anabe desplay esperán a una ovella que habíe criat fee uns minuts. Lo gos, Komtú, se va minjá la plassenta, va rotá, Pepe li va di “está mal pero descanse lo animal”, y van tirá abán en direcsió al bultot extrañ, que ya anabe agarrán la forma de un bóvido.

En cuan va vore a la pobre vaca en un cólic de campeonato, viva encara, se va encandilá, se va ficá les dos mans al cap, va tirá la gayata an terra y va eixí corrén cap al mas tocánli los talons al cul, intentán avisá a los masovés del grave acsidén de la vaca. Komtú se va quedá vigilán lo ramat, y en un guau va avisá a les ovelles blanques que pararen cuenta en la cañota, bueno, a les negres tamé, ya que Komtú no ere rassista com lo gos de Arturo Quintana.

Avisats los amos del mas, Pepe va torná a la finca y ells van eixí a escape cap a la casa del veterinari, a peu, resán per a trobál allí y que no estiguere a un atra masada o per algún corral. Lo van trobá y, después de donáli a entendre lo cas, rápidamen se van ficá en camí, tot lo rápit que se pot aná en abarques de goma als peus per camíns pedregosos y a vegades costa amún. Si arribe a passá al Mas dels Aubellons, no hagueren arribat hasta la nit.

Cuan van arribá aon estabe la vaca lechera, que no ere una vaca consevol, donabe lleit merengada y ere una vaca mol salada, va vindre del mas de Tolón, mol sonrienta y de coló lila, encara vivíe, pero Menescal los va di que siríe difíssil salvála.
Estabe unflada com un bot, fluixeta, entressuada. Lo veterinari li va inmovilisá les barres, la dentadura, va embutí un tubet de goma per lo essófago, va abocá oli de oliva virgen extra de arbequina prensat en fret en un embut de eixos que se ficaben los llocos al cap, y va escoltá en cuidadet a vore si eixíe aire del interió de algún dels cuatre subestomecs de la vaca. Va ixí una miqueta de aire pudén, que recordabe la auló de ous podrits o a les bombetes de pólvora que portaben los exiliats a Valensia al mars cuan volén escapás de les mascletades y les falles de San José, modelo de pare y home, patrono de los fustés, ingenieros y traballadós en general, no confundí en lo patrono dels pirómanos, San José de Arrimatea.

Lo veterinari va sorollá lo cap horissontalmen de un costat al atre (signifique negassió menos a Bulgaria, aon signifique afirmassió), va fé un sorollet esclafín la llengua contra les dens y va di unes paraules que sol entenen los catalanoparlans: “no la salvarem”.

Va rentá les ferramentes y les va arrepetá en cuidado al maletín, li va doná la ma viscosa al amo de la vaca com si de un te acompaño en lo sentimén o péssame se tratare, y li va di que no li cobraríe res, ya que prou perdua ere despedí a Cordera, pos aixina se díe la vaca, com la de Pinín y Rosa. Los va intentá reconfortá diénlos que a vegades la providensia obre milagres, y que si veíen alguna siñal de milloría anigueren a casa a avisál, pero que se prepararen per a lo pijó. Los va doná la esquena com la estatua de Fondespala, fon de espala, y va empendre lo camí de casa.

¡Ne eren tres, sempre los tres!: Rosa, Pinín y la Cordera.

A casa de la agüela estabe amanín la sena la filla, estaben tamé lo seu home, del mas de Cresol, y lo fill de 55 añs. Borraines en pataca de primé, en un rach de oli de la torre Gachero, abadejo dessalat que portabe un de Valderrobres de la seua tenda o botiga de Barchinona cuan anabe al poble; per a beure, grassiosa “copet”, Arrufat, rebaixada en vi Portal de Bergós, que se fee mol prop de casa, y per a la agüela una truita a la fransesa en una den de all y un corrusquet de pa.

La medissina li habíe fet agarrá ganeta, y justet al primé mos de pa per a acompañá la omelette o truiteta, va y li salte una den de les pales, a lo que la agüeleta se va di “pronte escomensam, consevol día los pedré tots”, y después de unos mossets mes, se li va afluixá un quixal, se ni en va aná garganchó aball, y se va embossiná.


Va pugué quirdá una mica y aixina va avisá als fills y al gendre que senaben al minjadó, a una taula redona tan minudeta que Arturo (lo rey, Quintaneta no, encara que li agrade mol la Ginebra) se haguere pixat de rissa en sol vórela. Van acudí enseguida a ajudála, y mentres la filla li manabe al seu home que aniguere a casa Lodotó volán, lo fill intentabe desatascála y reanimála, foténli tans cops a la esquena que casi la cruix.

Va arribá lo hereu del mas de Cresol y va cridá al timbre del veterinari en ves de tocá lo del meche. Se va assomá Menescal al balcó embolicat en una bata, y com ya ere tan de nit com a la boca del llop dels Ports, no lo va reconeixe, y preguntán “¿qué passe?” y contestán ell “ara mo se ha embossinat”, com teníe la mateixa veu que son pare, l´amo de la vaca del mas de Cresol, y los dos germáns meche y veterinari tamé parlaben casi igual, se va armá lo embolic.

Va di Menescal:

- “¿Encara ha minjat mes? No mu puc creure. Ya no ña res a fé, passéuli lo gaviñet y al menos aprofitéu la carn. -

Y en estes paraules sen va aná cap al carré de les parres, y sitán les paraules lay va contá a la seua dona, y ella del susto casi pert lo fill que esperaben per a Nadal, y lo fill mosso vell encara seguíe pegánli a sa mare a la esquena en la palma de la ma uberta, perque Heimlich encara no habíe naixcut com per a habé inventat la maniobra.

Y después de este cas, a Valdarrores y a tota la comarca del Matarraña, cuan dos germans eren meches o menescals, no van viure mai mes a la mateixa casa.