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domingo, 28 de julio de 2024

3. 6. De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.


Van arribá al poble en tot lo acompañamén de gen que traballabe a les fosses, seguinlos los carros de vitualles y ferramentes.

Li van fé gran festa los amics, que u eren tots, y mes, encara que en menos soroll les amigues, que com se sap eren dos prinsipalmen:

Eulalia, la de la caiguda, y la consabuda y desmadellada Tereseta, no tan viva y salerosa com aquella, pero entesa y fonda.

Estáe casada desde fée cuatre mesos, pensán que no voríe mes a Pedro Saputo y per doná gust als seus pares que la van achuchá mol; no en lo de Tardienta, sino en un mosso ben plantat de Bolea.

Ya se veu, lo novio tossut, lo pare sandio, la mare apretán lo morro, Pedro Saputo aussén mes de dos añs, y ella passá dels vin ¿qué habíe de passá? Pero ¡oh, cuán u va sentí al vore torná a Saputo! Poc li va faltá pera aburrí al home o feríl en sospeches; be que ere de bona pasta y mol passadó de raons, paganse de consevol. 

Pedro Saputo en prudensia la va aná consolán, y animán, y poc a poc li va doná a entendre y la va persuadí de que la dona casada se podíe morí, pero no faltá al que deu al home, y tratanla en suavidat no demostranli desvío y severidat, y no irritán lo seu genio, la va fé prudenta y virtuosa, y va restituí al seu cor la pas, al seu pit la serenidat, y al seu semblán y trate la natural y acostumada apassibilidat.

Encara se va trobá en una novedat no esperada; un atra amiga en qui may haguere pensat; y va sé Rosa, la filla de sa padrina, a la que ell cridáe y va cridá sempre germaneta, sagala majíssima y que va vore que lo volíe en un atre amor del de abans. Pero ell en la mateixa familiaridat y inossensia que la tratabe la contentabe fassilmen. Encara no fée sis díes que habíe arribat, encara no habíe acabat sa mare de mirál, y de alegrás de vórel, encara no se cansaben los del poble de saludál, cuan se li presenten dos ricachons de Alcolea de Cinca diénli que veníen a demanali consell y trassa pera vendre un vi que sels apuntabe; perque ya entrat lo setembre y están les viñes carregades de fruit, no ñabíe mich ni esperansa de despachá lo vell. Los va preguntá cuán vi ñabíe, y li van di que sobre setse mil cantes. Y ¿qué me donaréu?, los va preguntá entonses. Y ells van contestá: la cuarta part de lo que valgue, segons se vengue.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

- ¿Pot encara beures per vi y no per vinagre?

- Per ara encara es vi y no roín, perque encara escomense a tombás cap a agre.

- Pos doneume ixa cuarta part del seu valor en dos reals de plata, que es lo preu mes baix al que lo vendréu, y yo tos lo dono per venut. Si dudéu, si no se ven, o no tot, tos tornaré lo que sigue a prorrata.

- No tenim tantes perres.

- Pos busqueules: sense los meus dinés a la má no cal que me parléu mes del assunto. Se van conformá, van aná a per los dinés a Alcolea, los hi van portá y entregá a Pedro Saputo.

Entonses ell los va di...

- Pos ara anéu, y feume pregoná a Huesca, a Barbastro, a tot lo Semontano, a la Llitera y Ribagorsa, que Pedro Saputo saltará a les Ripes de Alcolea lo día de San Miquel: que los que vullguen vore lo milagre, acudixquen allá aquell día y no los costará mes que lo traball de eixecá la vista a mirál. ¿Qué dudéu? 

- Pero... - Anéu, tos dic, o no ña res de lo dit y me quedo en estes perres. Ells, veénlo tan resolt, sen van aná dién: 

- La seua alma a la seua palma; ell se compondrá; ell sap com u prometix. Natros vengam lo nostre vi, que aixó es lo que mos importe. Y sen van aná y van fé publicá lo dit pregó a tot arreu, y van esperá a vore en qué pararíe alló.

Són les Ripes de Alcolea una muralla natural mol altíssima, formada sobre lo Cinca, de uns montes plans que corren la seua ribera dreta dividinlo del riu Alcanadre, en lo que té confluensia una mica mes aball, tallats perpendicularmen per aquella part que sirá be un cuart de legua. A primera vista pareix que lo riu passare per lo peu an algún tems passat, y que esgarrapán lo monte se vinguere éste aball arrebatán les aigües la terra sorsida, y va quedá aquella maravilla als ulls del viaché a qui de llarg sorprén: vistoses tamé de prop per la seua eixecada y la variedat uniforme del seu magnífic fron, frontispissi, adornanles ademés a un ters de altura les hermoses faixes del Arco Iris o arc de san Martí, que de lluñ no se veuen. 

Allí críen, viuen, canten, piulen y revolotegen continuamen muixons de mil espessies, tots a la vegada y segons lo instinto de cada un, trobanse desde l'águila o áliga hasta lo vilero, pardal, los ciquilines en los coloms, y los mes contraris y que menos t' esperaríes trobát allí solen avindres. Y desde dal habíe de saltá Pedro Saputo, que, sert ere salt digne de vores. Perque encara que propiamen parlán no ere saltá, sino dixás caure, pero estáe lo chiste a que no pensabe fes mal, y així u creíe y esperabe la gen.

La vespra de san Miguel se va omplí lo poble de forastés, y encara que haguere sigut mes gran tamé, pos sen van eissí al campo y lo van aná collán de ases, burros, mules, tendes y persones de totes les edats y condissions, ñabén qui va fe pujá lo número a coranta mil almes, despoblades casi les siudats, viles, llocs y aldees desde Ayerbe a Albelda, y desde Bujaraloz a les valls dels Pirineus.

Tamé va arribá Pedro Saputo, sen gran la curiosidat de vórel, y se va hospedá a casa del mes ric y al que mes li importabe lo milagre per sé lo que mes vi teníe.

Va eixí lo sol lo día de San Miquial, se va di una missa al peu de les Ripes, que van escoltá les multituts com van pugué, y se van quedá tots en gran expectassió de aquell salt o vol que ni se habíe vist als siglos passats ni se habíe de vore als que vindríen; cuan allá a les onse del matí va eixí Pedro Saputo y va di fenlo pregoná per lo campo, que lo siñó mossen li habíe fet presén que perillán la seua vida a la proba que anáe a fé, no podíe a fuer de cristiano dixá de confessás y combregá; y que per tan no podíe saltá aquell día perque teníe que preparás.

Per al siguién va fé di y pregoná que lo siñó mossen volíe que la confessió fore general, y que un home del món no podíe fé lo examen de consiensia mentres se fregix un ou com una monja que se confesse totes les semanes y va entrá al convén abans de mudá les dens. Y aquella nit va preguntá al seu huésped com anáe lo despach del vi.

- En un día mes, li va contestá, se venen hasta les solades y se les haurán de trascolá perque no ñaurá datra cosa. Pos eixe día, va di ell, ya lo tenim guañat. Manéu pregoná que demá a les dos de la tarde sirá lo salt y la satisfacsió de tots.

Va passá la nit, va vindre lo día, va arribá la hora, y Pedro Saputo va pujá a les Ripes, voltanles per la part nort; se va presentá a la mes alta y en gran veu va preguntá a la caterva:

- ¿Conque saltaré de esta ripa?

- Sí, van contestá tots, ressonán lo crit un cuart de hora per les mateixes ripes y la vall del riu. Y ya del susto, ya de la imaginassió van malparí sing dones, una faenada per als homens y allegats. 

¿Per qué hi anáen si habíen de assustás?, dirá algún; y yo li contesto, que hi van aná perque en no anáy se hagueren mort de dessich; y mes val malparí que morís. Va torná a dils Pedro Saputo: 

- Miréu que no ñague entre vatres qui u contradigue, perque un sol que ñague que digue que no, ya no puc saltá. Y van contestá:

- ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, en un crit general y tots a una. Y va di ell entonses: 

- Pos allá vach... ¡allá vach!... ¡que vach!... que salto... (fen grans brassillades y ademans), pero per si acás y perque aquí ña un que diu que no, ahí va lo meu gabán, miréu cóm vole. Y al mateix tems lo va aviá en forsa, y va arrencá a corre cap al monasteri de Sijena, Sigena o Sixena, aon ñabíe inmunidat y salvaguarda, y va dixá an aquella caterva de gen mes creguda y veleta encara que los del seu poble, miranse los uns als atres y medinse los nassos que a tots se 'ls van quedá tan llargs com va sé lo vol del gabán; mentres lo seu amo se moríe de rissa, encara corrén talons al cul cap a port segú. Pero no se van ofendre de la burla; los va caure en grassia, y sen van entorná mol contens a les seues cases.

A los vuit díes va eixí del monasteri cap al seu poble, después de habé pintat alguns cuadros famosos, y va di an alguns amics, que de bona gana se haguere dixat encantá entre aquelles monges, perque fora del gutibambismo de la orden y de les seues families, eren de conversa fássil, amables algunes de elles, admitíen visites particulás, y no se arrugaben en lo mojigatismo y escrupols que tan empalagaben a datres. Desde lo primé día va tindre amigues, desde lo segón, amans, los demés, favors a dos mans, y lo radé lo teu goch a un pou, perque va di que sen volíe aná, y no lo van pugué detindre en rogs, llágrimes, afalagamens ni tendreses; y aixó que en ell no se verificabe lo dit: amor de monja y pet de flare, tot es aire, y sol un día mes les va consedí, senne nou los que va está entre elles.


Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo hizo el milagro de Alcolea.

Llegado que fue al lugar con todo el acompañamiento de gente que trabajaba en las malhadadas fuesas, siguiendo en pos de los carros de vituallas y herramientas, le hicieron gran fiesta los amigos, que lo eran todos, y más, aunque con menor ruido las amigas, que como se sabe eran dos principalmente: Eulalia, la de la caída, y la consabida y desmadejada Teresita, no tan viva y salerosa como aquélla, pero entendida y profunda. Sólo que estaba casada hacía cuatro meses, pensando no ver más a Pedro Saputo y por dar gusto a sus padres que la fatigaron mucho; no con el de Tardienta, sino con un mozo harto bien dispuesto de Bolea. Ya se ve, el novio terco, el padre sandio, la madre frunciendo el hocico, Pedro Saputo ausente más de dos años, y ella pasar de los veinte ¿qué había de suceder? Pero ¡oh, cuánto lo sintió al ver volver a Saputo! A par de muerte le fue, y no hizo poco en no aborrecer al marido ni herirle de sospechas; bien que era de buena pasta y muy pasador de razones, pagándose de cualquiera. Pedro Saputo con prudencia y mónita la fue esforzando, consolando, y alegrando, y poco a poco le dio a entender y persuadió que la mujer casada debía poder morir, mas no faltar a lo que debe al marido, y tratándola con blandura no demostrándole desvío y severidad, y no irritando su genio, la hizo al fin prudente y virtuosa, y restituyó a su corazón la paz, a su pecho la serenidad, y a su semblante y trato la natural usada apacibilidad. Todavía se encontró con novedad no esperada; otra amiga en quien jamás hubiera pensado; y fue Rosa, la hija de su madrina, la que él llamaba y llamó siempre hermanita, muchacha lindísima y que vio le quería con otro amor que de denantes. Mas él con la misma familiaridad e inocencia que la trataba la contentaba fácilmente. Aún no hacía seis días que había llegado, aún no había acabado su madre de mirarle, y de alegrarse de verle, aún no se cansaban los del pueblo de saludarle, cuando se le presentan dos ricachos de Alcolea de Cinca diciéndole que venían a pedirle consejo y traza para vender un vino que se les torcía; porque siendo ya entrado el setiembre y estando las viñas cargadas de fruto, no había medio ni esperanza de despacharlo. Preguntóles cuánto era, y le dijeron que sobre dieciséis mil cántaros. Y ¿qué me daréis?, les preguntó entonces. Y ellos respondieron: la cuarta parte de lo que valga, según se venda.

- ¿Puede aún beberse por vino y no por vinagre? - Por ahora aún es vino y no malo, porque no hace más de empezar a tornarse agrio. - Pues dadme desde luego esa cuarta parte de su valor a dos reales de plata, que es el precio más bajo a que le venderéis, y yo os le doy por vendido. Si dudáis, si no se vende, o no todo, os devolveré lo que sea a prorrata. - No tenemos tanto dinero. - Buscadle: sin mi dinero en la mano excusado es que me habléis más en el asunto. Conformáronse, fueron a por el dinero a Alcolea, le trajeron y entregaron a Pedro Saputo.

Entonces él les dijo... - Pues agora id, y hacerme pregonar en Huesca, en Barbastro, en todo el Semontano, en la Litera y Ribagorza, que Pedro Saputo saltará a las Ripas de Alcolea el día de san Miguel: que los que quieran ver el milagro, acudan allá para dicho día y no les costará más que el trabajo de levantar la vista a miralle. ¿Qué dudáis? - Pero... - Id, os digo, o no hay nada de lo dicho y me quedo con este dinero. Ellos, viéndolo tan resuelto, se fueron diciendo: - Su alma en su palma; él se compondrá; él sabe como lo promete. Nosotros vendamos nuestro vino, que esto es lo que nos importa. Y fueron e hicieron publicar el susodicho pregón en todas partes, y esperaron en qué pararían.

Son las Ripas de Alcolea una muralla natural muy altísima, formada sobre el Cinca, de unos montes llanos que corren su ribera derecha dividiéndole del Alcanadre, con quien tiene confluencia poco más abajo, cortados perpendicularmente por aquella parte que será bien un cuarto de legua. A primera vista parece que el río pasase por el pie en algún tiempo, y que socavando el monte se viniese éste abajo arrebatando las aguas lo desprendido, y quedó aquella maravilla a los ojos del viajero a quien de largo cielo suspende y para en su camino: vistosas también de cerca por su elevación y la variedad uniforme de su magnífico frontispicio, adornándolas además en su tercio de altura las hermosas fajas del Arco Iris, que de lejos no se divisan. Allí crían, viven, cantan y revuelan continuamente pájaros de mil especies, todos en paz y su instinto cada uno, encontrándose sin ofender desde el águila hasta el gorrión, los ciquilines con las palomas, y los más contrarios y que menos fuera de allí suelen avenirse. Y desde arriba había de saltar Pedro Saputo, que, cierto era salto digno de verse, y que si alguno ahora le quisiera dar iría yo dos jornadas que estoy de aquella ribera. Porque aunque propiamente hablando no era saltar, sino dejarse caer, pero estaba el chiste en que no pensaba hacerse daño, y así lo creía y esperaba la gente.

La víspera de san Miguel se llenó el pueblo de forasteros, y más aunque fuera mayor, pues se salieron al campo y le fueron cuajando de acémilas, tiendas y personas de todas edades y condiciones, habiendo quien hace subir el número a cuarenta mil almas, despobladas casi las ciudades, villas, lugares y aldeas desde Ayerbe a la Albelda, y desde Bujaraloz a los valles de los Pirineos. También llegó Pedro Saputo, siendo grande la curiosidad de verle, y se hospedó en casa del más rico y del que más le importaba el milagro por ser el que más vino tenía.

El filólogo Javier Giralt habló de las lenguas en el Aragón oriental

Salió el sol el día de san Miguel, díjose una misa al pie de las Ripas, que oyeron las multitudes como pudieron, y quedaron todos en grande expectación de aquel salto o vuelo que ni se había visto en los siglos pasados ni se había de ver en los venideros; cuando allá sobre las once de la mañana salió Pedro Saputo y dijo haciéndolo pregonar por el campo, que el señor cura le había hecho presente que peligrando su vida en la prueba que iba a hacer, no podía a fuer de cristiano dejar de confesarse y comulgar; y que por consiguiente no podía saltar aquel día porque tenía que prepararse.

Para el siguiente hizo decir y pregonar que el señor cura quería que la confesión fuese general, y que un hombre del mundo no podía hacer el examen mientras se fríe un huevo como una monja que se confiesa todas las semanas y entró en el convento antes de mudar los dientes. Y aquella noche preguntó a su huésped en qué iba el despacho del vino. - Con otro día más, le respondió, se venden hasta las heces y habrán de beberlas porque no habrá otra cosa. Pues ese día, dijo él, ya le tenemos ganado. Mandad pregonar que mañana a las dos de la tarde será el salto y la satisfacción de todos.

Pasó la noche, vino el día, llegó la hora, y Pedro Saputo subió a las Ripas, dándoles vuelta por el norte del lugar; presentóse en la más alta y con grande voz preguntó a la multitud: - ¿Conque saltaré de esta ripa? - Sí, respondieron todos, resonando el grito un cuarto de hora por las mismas ripas y el río. Y ya del susto, ya de la imaginación malparieron cinco mujeres, que fue gran trabajo para los maridos y allegados. ¿Por qué iban si habían de asustarse?, dirá alguno; y yo le respondo, que fueron porque a no ir se hubiesen muerto de deseo; y más vale malparir que morirse. Tornó a decirles Pedro Saputo: - Mirad que no haya entre vosotros quien lo contradiga, porque uno solo que haya que se oponga diciendo que no, ya no puedo saltar. Y respondieron: - ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, con un grito general y unánime. Y dijo él entonces: - Pues allá voy... ¡allá voy!... ¡que voy!... que salto... (haciendo grandes conatos y ademanes), pero por si acaso y porque aquí hay uno que dice que no, ahí va mi gabán, mirad cómo vuela. Y al mismo tiempo le arrojó con fuerza, y echó a correr hacia el monasterio de Sigena donde había inmunidad y salvaguardia, y dejó a aquella multitud de gentes, más crédula aún y llevadera que los de su pueblo, mirándose de unos a otros y midiéndose las narices que a todos les quedaron tan largas como fue el vuelo del gabán; mientras su dueño se moría de risa, aun corriendo como iba a tomar puerto seguro. Mas no se dieron por ofendidos de la burla; antes les cayó en gracia, y se volvieron muy contentos a sus casas.

A los ocho días salió del monasterio, para su lugar, y dijo a algunos amigos, que de buena gana se hubiese dejado encantar entre aquellas titulosas monjas, porque fuera del gutibambismo de la orden y de sus familias, eran de conversación fácil, amables algunas de ellas, admitían visitas particulares, y no se arrugaban con el mojigatismo y escrúpulos que tanto empalagaban en otras. Desde el primer día tuvo amigas, desde el segundo, amantes, los demás, favores a dos manos, y el último tu gozo en un pozo, porque dijo que se quería ir, y no le pudieron detener con ruegos, lágrimas, halagos ni ternezas; y eso que con él no se verificaba el dicho: amor de monja y pedo de fraile, todo es aire, y sólo un día más les concedió, siendo nueve los que estuvo entre ellas.

3. 7. De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Capítul VII.

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España.

Restituít a casa seua, no lo dixaben viure preguntanli pel seu gran viache; y pera satisfé a tots a la vegada va fé pregoná que acudigueren a la plassa; van acudí, y desde lo balcó va di: 

"Si tot lo que hay vist y me ha passat haguera de referitos, en un mes no acabaría. Pero algunes coses particulás les aniré contán als amics, y ells les contarán a datres, y així les sabréu tots. Atres no les diré ni an ells ni a dingú, perque no vach demaná llissensia pera publicales y lo món es mol mal pensat.»

Sabéu pos, amics y compatrissis meus, que a tot arreu hay trobat homens espabilats, y homens tontos; de éstos mes que de aquells; homens que se creurán lo que se 'ls diu als chiquets, que lo sel es de seba y que los faríeu combregá en rodes de molí. Aixó tos u dic pera que veigáu en quina raó podrán di per neixos pobles veíns que sou los mes tontos del món. ¡Cuáns ne ña que u són mes que vatres!, perque encara que es verdat que vau aná al planet de Violada a cavá ixos forats buscán tessoros amagats, pero aixó u han fet y u fan mols atres que se tenen per mol espabilats, y troben lo mateix que vatres, que es la terra fresca y lo fron suat. Pero dingú de Almudévar ha anat a vórem pegá lo salt de Alcolea, perque ya tos figurabeu que ere pera fótretos lo pel, cuan hi han anat mols doctós de la Universidat de Huesca, y hasta colegials de Santiago y de San Vissén, alguns canonges, mols caballés y dames prinsipals, y totes les sing pes de la copla. De Barbastro, pos, no dic res; hi van aná de tres parts les dos, sén los que en mes llargs nassos se van quedá veén volá l'áliga del meu gabán desde la Ripa. Y nomenantos a Huesca y Barbastro, no ña pera qué mensioná a Fraga, Monsó, Binéfar, Tamarit y tota la Litera o Llitera, Graus, Benabarre, Fonz, Estada, Estadilla o Estadella, Sariñena, Ayerbe, Loarre, Bolea, ni los pobles de la Hoya, ne van aná mes que al jubileu del añ san; com igualmén del Somontano y Sobrarbe o Superarbe. Conque be podéu consolatos y no tíndretos per mes tontos que atres, perque no u sou com estáu sentín.

La Llitera no e Cataluña, T-shirt, camiseta, samarreta

Pos respecte al meu viache, hau de sabé que hay recorregut lo Prinsipat de Cataluña, lo Regne de Valensia, los cuatre de Andalusía y les Castelles; y total hay vist lo que vatros veéu sense móuretos de casa, apart dels rius, montes, siudats y datres coses que tamé són com les que vatres teniu vistes de lluñ o de prop. Així mateix a tot arreu lo sol ix per lo matí y se pon per la tarde, y sempre la lluna fa llum de nit y a les dotse es michdía menos a la Cort, que michdía es a les cuatre de la tarde, y micha nit es a les sis del matí.

Perque a les terres aon es de día cuan aquí de nit, hivern cuan aquí estiu, y estiu cuan aquí hivern, yo no hi hay estat, perque hay que caminá mol cap al frente o a la zaga, a la dreta o a la zurda.

De les costums dels pobles ña mol que di. Pero miréu; que porton la robeta mes o menos llarga, enaigüetes a modo de calses, montera, gorra, boina o barretina a modo de sombrero; que amorson figues y panses, o migues y sopes de oli, y berenon gazpacho o be pa en tomata y formache; a la postre homens y dones són tots, y tots lo mateix que vatres se maten per nelles y per los dinés; y a tot arreu ñan rics y pobres, y lo mes tonto es lo alcalde y lo mes sego lo que los guíe. Per lo demés a Cataluña me vach vore una mica apuradet; a Valensia me va aná be; y a Andalusía vach guañá lo que vach volé, y vach di y fe lo que vach voldre, y tot su van creure y tot u donáen per be, remitinme a les probes. A Cataluña vach vore comersians y marinés; a Valensia artistes, volatines y gaités; a Andalusía comares y matons mes femelles encara que les comares. A Castilla es la gen de un modo que pareix que ara ixquen del ou y que no han ubert los ulls.

Pel meu gust, aniría a Castilla per nessessidat, a Andalusía per curiosidat, a Barselona o Barchinona hi viuría tres mesos, a Valensia un añ, y a Saragossa tota la vida. Y aixó que Valensia es un món abreviat, perque lo que ha vist tot lo món y lo que sol ha vist Valensia, lo mateix han vist la un que l’atre, y encara mes potsé lo segón que lo primé.

Va escomensá en aixó a ploure una mica, y va di: Lo tems no vol que acaba la meua relassió, pero ya estáe mol abansada. Una cosa vull que entengáu sobre tot; y es, que aon vullgue que vach procuro doná honra a la meua patria. Perque tos fach sabé que al meu cor ñan dos grans amors, lo de la meua bona mare y lo vostre, enrecordanmen sempre de lo mol que per nella y per mí hau fet desde lo meu naiximén.

¡Viva Pedro Saputo!, va cridá lo poble: ¡Viva lo nostre fill y veí! 

¡Viva la gloria de Almudévar! Y se va dispersá la gentada alabán y beneín a Deu, que tan sabé y tanta virtut habíe donat al fill de la pupila.

Dins a la sala estáen lo justissia, los jurats y los prinsipals del poble, y lo bon Sisenando, a qui li caíe la baba de gust. Allí lo van agassajá o convoyá en un vermutet y después en un gran sopá o sena a la que casi los va agarrá lo día assentats.


Original en castellá:

Capítulo VII.

De cómo Pedro Saputo dio cuenta de su viaje de la vuelta a España.


Restituido a su casa, no le dejaban vivir preguntándole de su gran viaje; y por satisfacer a todos a la vez hizo pregonar que acudiesen a la plaza; acudieron, y desde el balcón dijo:

«Si todo lo que he visto y me ha sucedido hubiera de referiros circunstanciadamente, en un mes no acabaría. Pero algunas cosas particulares las iré contando a los amigos, y ellos las contarán a otros, y así las sabréis todos. Otras no las diré ni a ellos ni a nadie, porque no pedí licencia para publicallas y el mundo es muy mal pensado.

»Sabed pues, amigos y compatricios míos, que en todas partes he encontrado hombres agudos, y hombres tontos; de éstos más que de aquéllos; hombres que creerán lo que se dice a los niños, que el cielo es de cebolla y que los comulgaríades con más que ruedas de molino. Lo cual os digo para que veáis con qué razón podrán decir por esos pueblos vecinos que sois los más tontos del mundo. ¡Cuántos lo son más que vosotros!, porque aunque es verdad que fuisteis al llano de Violada a cavar aquellos hoyos buscando tesoros escondidos, pero eso lo han hecho y lo hacen muchos otros que se tienen por muy agudos, y encuentran lo mismo que vosotros, que es la tierra fresca y la frente sudada. Pero ninguno de Almudévar ha ido a verme dar el salto de Alcolea, porque ya os figurasteis que era chanza, cuando han ido muchos doctores de la universidad de Huesca, y aun colegiales de Santiago y de San Vicente, algunos canónigos, muchos caballeros y damas principales, y todas las cinco pes de la copla. De Barbastro, pues, no digo nada; fueron de tres partes las dos, siendo los que con más largas narices quedaron viendo volar el águila de mi gabán desde la Ripa. Y nombrándoos a Huesca y Barbastro, no hay para qué hacer mención de Fraga, Monzón, Binéfar, Tamarite y toda la Litera, Graus, Benabarre, Fonz, Estadilla, Sariñena, Ayerbe, Loharre, Bolea, ni los pueblos de la Hoya, que fueron más que al jubileo del año santo; como igualmente del Semontano y Sobrarbe. Conque bien podéis consolaros y no teneros por más tontos que otros, porque no lo sois como estáis oyendo.

»Pues en cuanto a mi viaje, habéis de saber que he recorrido el principado de Cataluña, el reino de Valencia, los cuatro de Andalucía y las Castillas; y he venido a ver en suma lo que vosotros veis sin moveros de casa, fuera de los ríos, montes, ciudades y otras cosas que al fin poco más o menos también son como las que vosotros tenéis vistas de lejos o de cerca. Asimismo en todas partes el sol sale por la mañana y se pone por la tarde, y siempre la luna alumbra de noche y a las doce es mediodía si no es en la corte, que mediodía es a las cuatro de la tarde, y media noche es a las seis de la mañana1. Porque en las tierras que es de día cuando aquí de noche, invierno cuando verano, y verano cuando invierno, yo no he estado, porque hay que andar mucho al frente o a la espalda, a la derecha o a la izquierda.

»De las costumbres de los Pueblos hay mucho que decir. Pero mirad; que lleven la ropilla más o menos larga, enagüillas en vez de calzones, montera o gorra en vez de sombrero; que almuercen higos y pasas, o migas y sopas de aceite, y merienden gazpacho o bien pan y queso; a la postre hombres y mujeres son todos, y todos lo mismo que vosotros se matan por ellas y por los dineros; y en todas partes hay ricos y pobres, y el más tonto es el alcalde y el más ciego el que los lleva. Por lo demás en Cataluña me vi un poco apuradillo; en Valencia me fue bien; y en Andalucía gané lo que quise, y dije e hice lo que quise, y todo lo creyeron y todo lo daban por bien, remitiéndome las pruebas. En Cataluña vi comerciantes y marinos; en Valencia artistas, volatines y gaiteros; en Andalucía comadres y matones más hembras aún que las comadres. En Castilla son las gentes de un modo que parece que agora salgan del huevo y que no hayan abierto los ojos.

»En cuanto a mi gusto, iría a Castilla por necesidad, a Andalucía por curiosidad, en Barcelona viviría tres meses, en Valencia un año, y en Zaragoza toda la vida. Y eso que Valencia es un mundo abreviado, porque el que ha visto todo el mundo y el que sólo ha visto Valencia, lo mismo han visto el uno que el otro, y aún más quizá el segundo que el primero.»

Comenzó en esto a llover un poco, y dijo: «El tiempo no quiere que concluya mi relación, la cual sin embargo os hago sólo por mayor, como he dicho, y estaba muy adelante. Una cosa quiero que tengáis entendida sobre todo; y es, que adonde quiera que voy procuro dar honra a mi patria. Porque os hago saber que en mi corazón hay dos grandes amores, el de mi buena madre y el vuestro, acordándome de lo mucho que por ella y por mí habéis hecho desde mi nacimiento.» ¡Viva Pedro Saputo!, gritó el pueblo: ¡Viva nuestro hijo y vecino! ¡Viva la gloria de Almudévar! Y se dispersó la multitud alabando y bendiciendo a Dios, que tanto saber y tanta virtud había dado al hijo de la Pupila.

Dentro en la sala estaban el justicia, los jurados y los principales del pueblo, y el buen Sisenando, a quien se le caía la baba de gusto. Allí le agasajaron con un refresco y luego con una gran cena en que casi los cogió el día.

domingo, 14 de enero de 2018

Julián Segarra Esbrí, Chert

Julián Segarra Esbrí, Chert
 
En el Maestrazgo hablamos un dialecto que siendo conocido con el nombre de valenciano realmente se aparta de la lingüística oficial y aunque con el tiempo se conseguirá su unificación, tiene unos rasgos característicos por los que a menos de cincuenta kilómetros nos delatan y entre el rico refranero hay uno que dice: "Lo qu'es dona car se ven, si no es bestia qui-hu pren" que para el lector de lengua castellana viene a significar que los regalos siempre se pagan caros y si elegí esta presentación, es porque el valor dado a las cosas siempre está basado en el precio, especialmente cuando valoramos lo que no necesitamos, tal vez porque recordemos al Arcipreste de Hita "quien no da dineros, no es de sí señor" o a Francisco de Quevedo y Villegas "poderoso caballero es don dinero", lo cierto es que la publicidad, el marketing y la competitividad, nos han confundido hasta el punto de no saber distinguir lo superfluo de lo necesario y en consecuencia, siempre valoramos las cosas por el precio, incluso los regalos.
 
Licores Segarra, valensiá, valenciano, valencià
Licores Segarra, Chert, Xert, Castelló, Castellón, Comunidad Valenciana

 

Para conocer el origen del Maestrazgo (al preu que siga) al precio que sea, solo deberemos acudir a los libros de historia y remontarnos allá por el año de 1095 cuando el Papa Urbano II promovía la formación de un ejército internacional que acudiría en ayuda de los cristianos de oriente y rescataría los Santos Lugares del dominio musulmán y aunque no realizaron guerras de conquistas sino empresas místicas y caballerescas, durante más de tres siglos propiciarán el establecimiento de lazos culturales y comerciales entre oriente y occidente porque su nacimiento, estuvo vinculado a las Cruzadas, un fenómeno de raíz religiosa y eclesiástica creado ante la amenaza que representaban para el Imperio Bizantino las incursiones de los turcos.
 
La Orden de San Juan del Hospital nace alrededor de 1048 cuando unos mercaderes de Amalfi fundaron en Jerusalén un hospital bajo la advocación de San Juan el Limosnero. Posteriormente, desde 1120 a 1160 tuvo que adoptar una organización militar para defender y proteger a los peregrinos con la finalidad de velar por la seguridad de quienes iban a los Santos Lugares y promovida por Godofredo de Saint-Omer y Hugo de Payens, nace en 1118 en Jerusalén la Orden del Templo como una agrupación de caballeros, aunque será suprimida en 1312 por el Papa Clemente V.
 
El conflicto permanente entre cristianos y musulmanes en la península Ibérica con la Reconquista y durante el transcurso del siglo XII, propicia la creación en los Reinos de Castilla y León de algunas órdenes militares encargadas de defender la frontera del Islam y su presencia en los reinos cristianos se debió a importantes donaciones, especialmente en la Corona de Aragón. De todas la órdenes militares creadas, sólo cuatro tuvieron importancia relevante en la península Ibérica, a saber: Calatrava, Alcántara, Santiago y Montesa.
 
La Orden Militar de Calatrava fue fundada en 1158 por el abad cisterciense Raimundo de Fitero para defender a la villa de Calatrava asediada por los almohades, destacando su participación el 16 de julio de 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa y fue aprobada por el Papa Alejandro III en 1164. Adoptó la regla de San Benito y Constituciones del Císter, pero durante el reinado de los Reyes Católicos tuvieron que ceder el Maestrazgo a la Corona porque en 1487 muere el Gran Maestre de la Orden de Calatrava Frey don García López de Padilla y los Reyes Católicos interceden ante S.S. el Papa Inocencio VII para solicitar autorización como administradores de la Orden, concedida mediante Bula de 1488.
 
La Orden Militar de Santiago fue fundada en 1161 en el Reino de León con el beneplácito de una docena de caballeros leoneses que decidieron unirse para defender a los peregrinos de Santiago y guardar las fronteras de Extremadura. Su fundador fue Pedro Fernández de Fuentecalada y al existir desavenencias años más tarde entre don Alonso de Cárdenas y don Rodrigo Manrique por hacerse con el Maestrazgo de Santiago, este maestrazgo también fue incorporado a la Corona durante el reinado de los Reyes Católicos.
 
La Orden Militar de Alcántara fue fundada en 1156 por varios caballeros de Salamanca como Cofradía de Armas, a cuyo frente estaba don Suero Fernández Barrientos y fue confirmada por el Papa Alejandro III en calidad de orden de caballería. Adoptó la regla del Cister pero, en 1546 se autorizó el casamiento de los caballeros que sustituyeron el voto de castidad por el de defender el dogma de la Inmaculada Concepción. Participó activamente en la toma de Castilla de Almeida, la Ciudad de Trujillo, la de Valencia de Alcántara y las plazas de Magacele y Zalamea, así como en la toma de Granada y curiosamente, en la Orden de Alcántara, también hubieron luchas internas entre don Juan de Zúñiga y don Alonso de Monroy por el maestrazgo, propiciando su desaparición.
 
La Orden de San Jorge fue fundada en 1201 bajo la regla de San Agustín por el rey Pedro II de Aragón, Cataluña y Occitania, hermano de Alfonso de Provenza y padre de Jaime I, con el título de Orden de San Jorge en agradecimiento a su santo patrón porque le había dado protección en la guerra contra los sarracenos, a la que se añadiría "de Alfama" por el señorío que le dio en El Perelló al norte de la desembocadura del río Ebro cerca de la villa de Tortosa. Sus caballeros debían defender la costa desde Oropesa del Mar hasta el Coll de Balaguer contra los ataques berberiscos y ayudaron a la conquista a los musulmanes de Castielfabib y Ademuz, participaron en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212 contra el califa almohade Muhammad An-Nasir, al solicitar refuerzos el rey castellano Alfonso VIII y formaron parte en la conquista de las islas Baleares con Jaime I, pero, obligada tanto a combatir con el rey que la había creado que a su vez deseaba la amistad de los nobles de Languedoc y un Papa en contra de los cátaros, los occitanos se enfrentaron a los francos dirigidos por Simón de Montfort a las puertas de Muret el 12 de septiembre de 1212 y Pedro II resultó muerto, con lo que toda Occitania quedó en manos de los cruzados obligando a que la Orden de San Jorge prácticamente dejara de existir hasta que Martín I de Aragón "el Humano" pensó en unir la Orden de San Jorge de Alfama con la Orden de Montesa por el estado ruinoso de sus agotadas rentas que presentaba su Maestre don Francisco Ripollés en 1399 y que renunciaba a sus derechos en favor de Frey don Berenguer March Maestre de Montesa  El Papa Luna Benedicto XIII dio su aprobación y la nueva situación aportó en principio autonomía propia a los miembros procedentes de la Orden de San Jorge de Alfama, hasta que por fin, quedó absorbida de manera completa en la poderosa Orden de Montesa por Bula de 24 de enero del año 1400 dando origen al nacimiento de la Orden Militar de Santa María de Montesa, de ahí el color rojo de la cruz, ya que después de la desaparición de la Orden del Temple, el rey Jaime II de Aragón decidió tener una Orden Militar como tenían los reyes de Castilla, enviando al noble valenciano don Vidal de Vilanova a parlamentar con el Papa Clemente V con la pretensión de crear una nueva Orden con los bienes de los Templarios y de los Hospitalarios del Reino de Valencia pero no hubo acuerdo, aunque su sucesor papal Juan XXII, el 10 de junio de 1317 y ante la nueva embajada real aragonesa, accede promulgando la Bula "Pia Matris Eclesia cura, de fidelium salute solicita" para la Orden Militar de Santa María de Montesa. La orden papal faculta a Frey Pere Alegre, Abad del monasterio de Santes Creus para elegir el primer Gran Maestre de Santa María de Montesa que en la capilla de Santa Águeda del palacio real de Barcelona, ante el Rey Jaime II, el Obispo de la Ciudad, los Abades cistercienses de Santes Creus, Valdigna y Benifasá, caballeros de las Ordenes de la Merced, de San Juan del Hospital, San Jorge de Alfama y Frey don Gonzalo Gómez comendador de Alcañiz con plenos poderes del Maestre de Calatrava se imponía el 22 de julio de 1319 el hábito de la nueva Orden a don Galcerán de Bellerra, a don Erimau de Eroles y a don Guillem de Eril, que será nombrado el primer Gran Maestre de la Orden de Santa María de Montesa pero que fallece en Peñíscola el día 4 de octubre de 1319 y por ello, el 27 de febrero de 1320 Frey Arnau Soler será elegido sucesor como Gran Maestre.
 
Para comprender la situación histórica en las tierras del sur del delta del río Ebro hay que remontarse a los tiempos de la fallida conquista de Peñíscola en 1225 y de las Islas Baleares desde 1229 hasta 1231 recordando la decisiva colaboración y fidelidad del noble don Blasco de Alagón, a quien el Rey don Jaime I nombrará lugarteniente para empezar el sitio a la ciudad de Morella, plaza fortificada cabeza en territorio musulmán valenciano que se rinden el día 7 de enero de 1232, día de San Julián mártir, ante las tropas cristianas al mando de don Blasco de Alagón y como el Rey Jaime I envió sus efectivos militares aragoneses de Teruel a Ares, consiguió su conquista en día 8 de enero de 1232. Pero para proseguir la reconquista, precisa de más efectivos militares y el rey Jaime I se desplaza hacia el desierto de Alfama, a unas cinco leguas de Tortosa atravesando el Barranco de Givalcolla y llegando a Ca'n Roig para pernoctar en un lugar seco y árido junto a la Rambla Cervera con unas torres de vigilancia sin valor estratégico y que sus escasos vecinos no opusieron resistencia a su llegada continuando camino hacia el poblado de la Barcella al que concedió carta de población su abuelo Alfonso II en 1192. El número de monjes hospitalarios de La Barcella unidos a sus fieles efectivos militares era insuficiente como para afrontar de nuevo la conquista de Peñíscola y sabiendo que si lo intentaba otra vez sus moradores se replegarían en su fortaleza como ya lo hicieron en 1225 y se resistirían en su ciudad amurallada del mar, abandonó el lugar de La Barcella hacia Tortosa en los límites territoriales bajo el dominio sarraceno para despachar con el Gran Maestre Frey Guillem de Cardona de la Orden de San Jorge de Alfama recordemos fundada por su padre Pedro II de Aragón el 24 de septiembre de 1201, de cuya nobleza y valentía se había hecho hacedor en la conquista de Mallorca junto al rey Jaime I.
 
Con un cambio de estrategia militar, el día 16 de julio de 1233 el rey Jaime I y tras dos meses de asedio, tomará Burriana y aislando los castillos árabes del sur del delta del río Ebro al cortar el nexo de unión con Valencia, el enclave marítimo-rocoso de Peñíscola se entrega sin lucha por capitulación en octubre del mismo año, aunque bajo los pactos que respetan las leyes y costumbres sarracenas por la imposibilidad de inmediato repoblamiento cristiano, haciendo su entrada el 22 de septiembre de 1234. El 28 de enero de 1251 les otorgará Carta Puebla, pero desposeerá a los árabes peñiscolanos de todas sus propiedades y bienes entregándoselos a los nuevos pobladores cristianos. A partir de ahora, la organización territorial del sur del delta del río Ebro, está condicionada por los compromisos anteriores de los monarcas aragoneses con los nobles y las órdenes militares del Hospital y del Temple, los Hospitalarios, con el Castillo de Cervera y todos sus territorios de la Bailía de Cervera de la Frontera, el Temple con los castillos de Chivert (1234), Polpis (1286), Peñíscola, Coves y Ares (1294) y Culla (1303), don Blasco de Alagón en Morella de 1232 a 1250 y posterior dominio real y la Tinença de Benifassà que está bajo el dominio del monasterio cisterciense del mismo nombre.
 
La conquista del entonces territorio árabe al sur del delta del río Ebro conseguida por Jaime I de 1232 a 1245 fue la consecuencia natural de los esfuerzos políticos y guerreros de los reyes predecesores pero para llevar a cabo la conquista en la zona norte castellonense, precisó pactar con prelados, órdenes militares, ricos hombres y caballeros, quienes le ayudaron a cambio de un reparto de las tierras conquistadas a los moros. La colaboración hospitalaria vino de la mano de Hugo de Follalquer, castellán hospitalario de la Orden en Amposta y de este modo, el Hospital quedaría señor del castillo de Cervera tomado a los sarracenos pero como el maestre del Temple Ramón Patot también pretende ser merecedor de la donación y unos pocos días después se rendirán los castillos de Chivert y Pulpis, tanto el monarca, como los maestres o castellanes de las órdenes militares, aceptan con el acuerdo de reparto de las tierras del castillo de Cervera, con todas sus pertenencias para la Encomienda hospitalaria de Cervera de la Frontera, origen del histórico bailío y por anteriores privilegios, el dominio de los castillos de Chivert, Pulpis y Culla para los Templarios que, en tratado realizado por Jaime II con la Orden en 1294, se concedían además el castillo de Peñíscola, el de Ares y el de Cuevas de Vinromá, con todos sus términos y pertenencias.
 
El 17 de junio de 1237 se otorga carta puebla a San Mateo de Las Fuentes (Sant Mateu) según usos y costumbres de Lleida a favor de Guillem Forner, Pere Clarigues, Guillem Colom y otros hombres libres, pero el día 24 de septiembre de 1274, Frey Berenguer de Almenara otorga la segunda carta puebla a la población de San Mateo de Las Fuentes (Sant Mateu) ahora de acuerdo con los usos y costumbres de Valencia, lo que propiciará nazca como residencia del Gran Maestre de la Orden.
 
Como consecuencia de esta reconquista, las tierras del sur del delta del río Ebro en la actual provincia de Castellón quedó parcelado en un mosaico de castillos con las jurisdicciones heredadas de los árabes, su carácter geográfico, factores humanos y culturales.
El castillo de Ares con Ares del Maestre (Ares del Maestrat) que en 1294 pasará a la orden del Temple.
El castillo de Cuevas de Vinromá (Les Coves de Vinromá o Les Coves d'Avinromà) con Albocácer (Albocásser), Salsadella (Salzedella), Sarratella (Serratella), Tirig, Torre Endoménech (Torre d 'en Domenech o La Torre dels Domenges), Villanueva de Alcolea (Vilanova d' Alcolea). Aunque en 1235 pasó a posesión de don Blasco de Alagón y a su muerte en 1243 es donado a la orden de Calatrava, en 1275 sería de Artal de Alagón por cambio con la Orden, en 1293 pertenecería a la Corona y al año siguiente pasaría a los Templarios. Dentro de este castillo se incluía a Sierra Engarcerán (La Serra dEn Galceran), aunque este municipio nunca se incorporará a la Orden de Montesa.
El Castillo de Culla con Adzaneta (Atzeneta) Benafigos, Molinell (hoy desaparecido), Torre Embesora (Torre d'En Besora) , Villar de Canes (Vilar de Cans), Vistabella del Maestrazgo (Vistabella del Maestrat), Benasal (Benassal), fue donado a los Templarios por Pedro II en 1213. Reconquistado por Jaime I en 1234, pasará a don Blasco de Alagón en 1235, luego a su hija Constanza, casada con Guillén de Anglesola y después al hijo de éstos que lo conservaría hasta 1303 para después pasar a la Orden del Temple.
El Castillo de Cervera con San Mateo (Sant Mateu), Chert (Xert) (con las tierras del Molinar y Barçella), La Jana (Con Carrascal,  hoy desparecido), Traiguera (que incluía los actuales términos de San Jorge, Sant Jordi del Maestrat, antes Mas dels Estellers y San Rafael del Río, Sant Rafel del Maestrat o Sant Rafel del Riu), Canet (Canet lo Roig), Cálig (Cálig de La Torre) y Rosell. Se incorpora a los Hospitalarios tras un pleito con el convento de Benifasar siendo donado por Ramón Berenguer IV a la Orden. Esta entrega es confirmada por Alfonso, II en 1171, por Pedro II en 1208 y por Jaime I en 1233 al tomar posesión Hugo de Follalquer, maestre o castellán del Hospital.
El Castillo de Peñíscola (Paníscola, Peníscola, Penyiscola, Península), Benicarló, Vinaroz (Vinarós), Irta o Hirta (hoy desaparecido). Conquistado por Jaime I en 1233, pasó a Guillén II de Moncada, volviendo al poder real, en 1289 es señorío de Artal de Alagón, en 1293 Jaime II lo incorpora a la Corona para el año siguiente donarlo al Temple.
El Castillo de Pulpis con Santa Magdalena de Pulpis (Santa Magdalena de Polpís), concedido en 1189 por Alfonso II a los Templarios y tras la conquista de Peñíscola fue donado a la Orden de Calatrava en 1244, para después pasar a los Templarios en 1286.
El Castillo de Chivert con Alcalá de Chivert (Alcalá de Xivert) y Alcocebre (Alcossebre), donado por Alfonso II en 1169 a los Templarios, por Jaime I en 1225 a Rodrigo Ximénez de Luesia y en 1233 vuelve a la Orden del Temple.
 
Recordemos que la Orden Militar de Santa María de Montesa (o Muntesa) fue instituida durante el reinado de don Jaime II de Aragón y aprobada por el papa Juan XXII el 10 de junio en 1317 por bula "Ad Fructus Uberis" con el objetivo combatir a los musulmanes que invadían con frecuencia las costas valencianas, siendo nombrado su primer Maestre don Guillén de Eril descendiente de don Berenguer Roger de Eril uno de los "Nueve de la Fama" y aunque era un hombre de noble cuna y además con gran experiencia en las artes militares, por su avanzada edad falleció setenta días después de su nombramiento.
 
Cuando los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel deciden recuperar para la Corona el Reino de Granada, los caballeros montesanos colaboraran enfrentándose peligrosamente y logrando conquistar Vera, no en vano la ciudad ostenta en su escudo la siguiente leyenda: "Quien aquí ve a esta ciudad, en este llano formada, fue ponerle freno al turco y una llave a toda España" y posteriormente también batallaron en Muxacar cerca de Cartagena, la antigua Cartago Nova fundada por el cartaginés Asdrúbal y en la ciudad de Baza en la que los caballeros montesanos libraron una gran y desigual batalla contra los moros con desastroso resultado al ser derrotados y su Gran Maestre don Felipe de Aragón y Navarra sobrino del rey Fernando "El Católico" muerto a los treinta y dos años de un arcabuzazo disparado a poca distancia.
 
Al extinguirse la Orden de los Templarios en 1311, se pidió sin éxito la cesión de todas las rentas que estos tenían en territorio peninsular y fue cuando se estableció como casa principal para este maestrazgo en la Villa de Montesa en manos de los templarios pero con el pretexto de fortalecer el Reino, los Reyes Católicos albergaron la posibilidad de eliminar el poder de las Ordenes Militares de su territorio y consiguieron incorporar a la Corona la Orden de Calatrava en 1488, la Orden de Santiago en 1494 y la de Alcántara en 1499. Con todo ello, solo continuaba vigente en la península Ibérica junto al Reino de España, la Orden de Santa María de Montesa pero, el 1492 llegaba a la sede papal don Rodrigo de Borja Llançol con el nombre de Alejandro VI, hijo de Jofré de Borja i Escrivà y de Isabel de Borja i Llançol, hermana de Alfonso de Borja, obispo de Valencia y anterior papa Calixto III y hasta su muerte en Roma el 18 de agosto 1503, el criterio del papa valenciano de Játiva, población junto a Enguera que tiene en su partido judicial al pueblo de Montesa, es discordante con el de doña Isabel y don Fernando en España, por ello "El Maestrazgo", no se incorporará a la Corona hasta 1587 durante el reinado de su biznieto Felipe II.
 
Son poderosas e inverosímiles razones las que intervienen inexplicablemente en el curso de la historia pero, entiendo la necesidad de hacer un inciso en la genética humana para comprender su evolución. Los genes juegan también un papel clave en lo que ocurre con el ácido úrico cuando alcanza las articulaciones ya que los cristales de urato, aunque por sí son casi inofensivos, lo que atormenta a quien padece gota es la batalla inmunológica que se libra en las articulaciones cuando las células del sistema inmune reconocen que entre un hueso y otro hay depositado ácido úrico. Cuando los valores son normales, ya que la inmensa mayoría de las personas con ácido úrico elevado, no tienen jamás gota, las personas que realizan mucha actividad física, su cuerpo reacciona produciendo sudoración y expelen rápidamente los residuos de la actividad celular por los poros de la piel, pero cuando la vida es más sedentaria, la eliminación debe hacerse por las vías naturales de la heces y la orina e incluso, quienes han padecido traumatismos importantes en la zona lumbar por razones de trabajo, pueden sufrir una menor capacidad de eliminación de purinas y en consecuencia, se elevan los niveles de ácido úrico por encima de lo soportable por su cuerpo.
 
Puede ocurrir y de hecho ocurre que algunas en personas, el ácido úrico lo tienen alto sin comer carne, ni marisco y muy poco pescado y tal vez sea una consecuencia por no comer estos alimentos siguiendo las pautas nutricionales recomendadas y cumplidas a rajatabla según el criterio médico al mantener los niveles del ácido úrico disparado con tensión arterial normal y sin comer apenas proteínas animales.
 
Cuando se tienen los aumentos del nivel de ácido úrico en sangre tras un ayuno por necesidad de hacer un análisis de sangre, posiblemente su origen sea consecuencia del consumo de fructosa que puede acentuarse significativamente en las personas con la edad o por el sobrepeso. Esto sucede porque la absorción y posterior metabolismo de la fructosa no está limitada por ninguna hormona que envíe una señal de saciedad al cerebro. Toda la fructosa que se consuma, va a ser transportada al hígado y se absorbe en presencia de la fosfofructoquinasa-C que también conduce a una mayor producción de ácido úrico a través de la vía de degradación de las purinas, lo que nos lleva indirectamente a contribuir a crear y acumular grasas en el hígado, generando al mismo tiempo oxidantes mitocondriales y aunque el ácido úrico es un potente antioxidante, los niveles elevados pueden estar asociados con un aumento del estrés oxidativo, aunque aún no se ha estudiado en profundidad su influencia en el contexto de las enfermedades metabólicas. La fructosa incrementa la grasa visceral y provoca una respuesta inflamatoria que altera la correcta señalización de la insulina en el hígado aumentando los niveles de lípidos hepáticos.
 
Si existe resistencia a la insulina en las células del hígado y se mantiene el consumo de fructosa, provocamos la creación de más grasas (triglicéridos y de tipo apoB) que necesitan ser transportadas, lo que aumenta el VLDL o lipoproteína de muy baja densidad hecha de colesterol y por ello, es habitual que ambos niveles a la vez estén altos. En la metabolización de la fructosa a fructosa-1-P, se convierte el vector ATP en adenosina monofosfato (AMP) y fosfato inorgánico. La degradación del AMP es un eficaz activador de la adenilato desaminasa, que contribuye a la formación de inosina convirtiéndose en hipoxantina y ácido úrico y a pesar que el aumento de ácido úrico puede provocar gota, no es ni de lejos la peor consecuencia, ya que el aumento inducido por la fructosa tiene más efectos indeseables como es el acumular grasa en el hígado, además de triglicéridos altos, estrés oxidativo, resistencia a la insulina, hígado graso, aumento de presión arterial, aumento de peso, aumento de grasa visceral de muy difícil solución por la complejidad del organismo humano y nuestra poca sapiencia.
 
Pero en el pueblo de Traiguera, dentro del Maestrazgo, hay un santuario dedicado a la advocación mariana de Nuestra Señora la Virgen de la Fuente de la Salud y este lugar tiene el calificativo de Real Santuario porque en él pasaba largas temporadas nuestro monarca el rey Felipe II cuya primera vez que sintió un agudo dolor en su mano derecha fue a mediados de abril de 1568 y durante varios días la mano se le hinchó y enrojeció de una forma evidente por mucho que fuera el hombre más poderoso de la tierra y aunque cuentan que sufrió esta dolencia hasta su fallecimiento a los 71 años en un estado lamentable víctima de una patología cruel que deberá soportar doloroso y atormentado durante 30 años, no es comprensible por el amante de las plantas medicinales.
 
Esta enfermedad milenaria que en los libros de texto recibió indebidamente el calificativo de enfermedad de reyes, era familiar en el caso del Rey de España puesto que también la padecía el emperador Maximiliano de Austria, primo del monarca español y fue frecuente entre los emperadores romanos, como también la sufrió el rey británico Enrique VIII o el mismo Benjamín Franklin entre otros personajes.
 
Como quiera que no deja de ser anecdótico que el rey más poderoso del mundo en cuyos dominios nunca se pone el Sol tenga que padecer su convalecencia en un territorio fuera de su jurisdicción, he sentido la necesidad de visitar los alrededores del Santuario de este vecino pueblo en búsqueda de la razón de la mano de la madre naturaleza y en colaboración con mi amigo Miguel, localizar y encontrar la planta que permite neutralizar los efectos de esta dolencia y motivo por la cual nuestro monarca pasó largas temporadas de su vida en esta tierra del Maestrazgo cuyo Gran Maestre era a la sazón Frey Pedro Luis Garcerán de Borja y Castro y Pinós, marqués de Navarrés y decimocuarto y último Gran Maestre de la Orden de Montesa, hijo del tercer Duque de Gandía Juan de Borja y Enríquez de Luna y de su segunda esposa Francisca de Castro y Pinós que, a su vez, era hija del vizconde de Evol, lo que le convertía en hermanastro de San Francisco de Borja.
 
Cuando fue elegido Gran Maestre en 1545 a los diecisiete años ya era comendador por especial licencia papal aunque bien es cierto que en su elección hubo mucha discordia porque una fracción de la Orden eligió a frey Onofre Gerau Bou para este cargo, lo que le propició un contencioso que duró un año, pero se resolvió en favor de Frey Pedro Luis Garcerán de Borja por el papa Pablo III que había accedido a la Santa Sede con una veloz carrera eclesiástica ya que comenzó sin ser sacerdote y aunque se ordenó en 1519, el 20 de septiembre de 1493 fue nombrado cardenal con el título de San Cosme y San Damián por el papa Alejandro VI Rodrigo de Borja que era amante de su hermana Julia Farnesio.
 
Frey Pedro Luis Garcerán de Borja contrajo matrimonio en 1558 con la noble portuguesa doña Leonor Manuel dama de la infanta de Portugal, aprovechándose de la dispensa que el Papa había concedido a la Orden de Calatrava en 1540 lo que le valió de mucha controversia y división sobre la validez de este matrimonio habida cuenta del voto de castidad que contraían los Caballeros de Montesa al ingresar en la Orden. Esta disputa causó divisiones y no llegó a resolverse hasta el capítulo general de 1583 pero en 1572, un tribunal de la Inquisición de Valencia condenó a Pedro Luis Garcerán de Borja por un escandaloso proceso por sodomía.
 
Antes de ser ejecutado en 1574 Martín de Castro, un rufián dedicado a la prostitución y el proxenetismo tanto de mujeres como de hombres y que fue sorprendido en la cama con el conde Juan II de Ribagorza, delató a Pedro Luis Garcerán de Borja acusándolo de haber sido su enamorado y explicando todo tipo de detalles, lo que unido a una la crisis interna de la Orden de Santa María de Montesa dividida en facciones por las enemistades creadas al promocionar a sus favoritos, fue aprovechado por Felipe II que al ser consultado por la Inquisición sobre la conveniencia del juicio, decidió emplear el proceso para dar una lección a la nobleza contrarrestando la alianza de los Borja con la familia real portuguesa, de tal suerte que Pedro Luis Garcerán de Borja fue condenado a 10 años de reclusión en el Convento de Montesa y a pagar una multa de 6000 ducados, a razón de 1000 por año.
 
Pedro Luis Garcerán de Borja en 1583, después de unas disputas internas por la sucesión del Gran Maestre en la Orden relacionadas en particular con su octavo hijo don Juan, que era comendador mayor a sus 23 años y a quien había prometido el Maestrazgo con gran oposición interna en la Orden al declarar esta intención en el capítulo de 1583, resolvió negociar la entrega del Maestrazgo de Santa María de Montesa al rey Felipe II de quien fue valiente y leal servidor, obteniendo del Papa Sixto V el permiso necesario para recibirla en una bula del 15 de marzo de 1587. Así quedó incorporada a la Corona del Reino de España la última Orden que se mantenía independiente en la península Ibérica pero a cambio de que Frey Pedro Luis Garcerán de Borja y Castro y Pinós obtuviese como recompensa la Encomienda Mayor de Calatrava y en 1591 el Virreinato de Cataluña hasta su defunción en Barcelona el 20 de marzo de 1592 y en consecuencia, las tierras del sur del delta de río Ebro en donde el monarca más poderoso de la tierra pasaba largas temporadas por su convalecencia, eran conocidas en la Corte como El Maestrazgo y por evidencia, sus vecinos fueron los últimos españoles en unirse al Reino de España un siglo más tarde, aunque los monarcas sucesores delegaron la administración directa de los bienes montesianos hasta 1784 en el Lugarteniente General o Gobernador afincado en San Mateo de Las Fuentes. El Lugarteniente General quedaba como superior jerárquico de las posesiones de la Orden y como Delegado Real. Se le consideraba como un Virrey en los pueblos de la Orden y era recibido bajo palio con volteo general de campanas. El cargo era de nombramiento real, siendo el último gobernador Garcés de Marcilla que falleció en 1784 y en su lugar se nombró un justicia Mayor hasta que desapareció en 1834 porque con la Constitución de Cádiz de 1812 los bienes de la Orden pasaron al erario público y al declararse extinguidos los señoríos territoriales por las leyes desamortizadoras de 1835-1836, la Orden Militar de Santa María de Montesa quedó reducida a una corporación nobiliaria de carácter honorífico al ser suprimida definitivamente al proclamarse la república en 1931.
 
Pero el Papa Sixto V, hombre curtido en los tribunales de la inquisición que había redactado en 1569 la bula de excomunión a Isabel I de Inglaterra, hermanastra de María I de quien era viudo Felipe II, porque había reinstaurado el régimen protestante y en respuesta a la ejecución de María Estuardo reina de Escocia de religión católica, quiso unir a las naciones católicas contra la reina inglesa con la pretensión de destronarla y solo obtuvo apoyo del monarca español por evidentes sobradas razones. Tras las oportunas negociaciones del agente papal italiano Roberto di Ridolfi presentado ante la Corte de España proponiéndole al rey Felipe II una conspiración para asesinar a la reina inglesa, se entera Isabel I del complot y ordena a Sir Francis Drake atacar la bahía de Cádiz donde se estaban construyendo barcos, en una refriega conocida como la Expedición de Drake de 1587, consiguiendo neutralizar por destrucción o captura hasta un centenar de buques españoles e interrumpiendo los preparativos, logra retrasar los trabajos en los astilleros cerca de un año. Al año siguiente ya se disponía de una flota compuesta de 127 barcos para cuya construcción se aprovechó también de una tala masiva de pinos y encinas de la sierra del monte Turmell en Chert (Maestrazgo) y con 7000 marineros, 19000 infantes, 1000 caballeros de fortuna y 180 clérigos, al mando del almirante de Castilla Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz que, muriendo de tifus el 9 de febrero de 1588 poco antes de la partida de la Grande y Felicísima Armada desde el puerto lisboeta el día 30 de mayo, debió ser sustituido a toda prisa por Alonso Pérez de Guzmán, VII duque de Medina-Sidonia, Grande de España solo relacionado con el mar por la concesión de la pesca del atún con almadraba en Sanlúcar de Barrameda y obligado por el Rey, a pesar de sus declaraciones acerca de su inexperiencia, falta de capacidad y sus mareos constantes en el mar que junto con la descoordinación de las fuerzas españolas que salieran simultáneamente desde Países Bajos con los Tercios de Flandes a las órdenes del duque de Parma Alejandro Farnesio, para desembarcar en el Condado de Kent y sitiar Londres con 30000 hombres, coincidieron con las inesperadas inclemencias meteorológicas y no consiguieron ni tan siquiera desembarcar en las islas inglesas, sin embargo, 87 barcos, menos de las tres cuartas partes de la flota, pudieron regresar a España, lo que representó un costo de cuarenta embarcaciones con sus respectivos tripulantes que sumados al centenar de bajas navales de la Expedición de Drake del año anterior, puede hacerse una idea el lector de la situación de las arcas de la corona para que desde el año 1588 a 1603 llegaran más tesoros de América a España que en ningún otro período de quince años de la historia española.
 
Aclarados sus orígenes, la confusión social sobre la ubicación del Maestrazgo en el siglo XXI es una consecuencia de la ley sálica, que debe su nombre a la tribu de los francos salios, siendo básica en la legislación de los antiguos reyes franceses hasta su extinción y la aparición de un moderno reino de Francia entre los siglos X y XI, por la cual, se  prohibía a una mujer heredar el trono francés, prohibición establecida en Francia en 1316, con la muerte del rey neonato Juan I de Francia y que su aprobación se debió a una manipulación del código de los salios, motivada por intereses políticos y dinásticos para que no accediera al trono la hermana del difunto niño sino su tío Felipe V de Francia.
 
Ascendido al trono de España el rey Borbón Felipe V tras la desaparición de la Casa de Austria con Carlos II y después de la Guerra de Sucesión Española, ideó establecer la Ley Sálica que gobernaba en Francia también en España y presentó este proyecto a las Cortes de Castilla en 1713 que discordaron con el rey y no se pudo asegurar su designio, pero congregadas las Cortes en Madrid desde el día 5 de noviembre de 1712, medio año más tarde, el 10 de mayo de 1713 se promulgó con ellas el Reglamento de Sucesión que es conocido como Ley de Sucesión Fundamental por ser ésta su función y su importancia. Según las condiciones de esta norma, las mujeres podrían heredar el trono aunque únicamente en los casos de no haber herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos). Cuando fue coronado rey Carlos IV de España, hizo aprobar a las Cortes en 1789 una disposición para derogar la ley y volver a las normas de sucesión establecidas por el Código de las Partidas, sin embargo, la pragmática sanción real no llegó a ser publicada hasta que su hijo Fernando VII de España la promulgó en 1830, desencadenando el conflicto dinástico del Carlismo.
 
Con todas estas modificaciones sucesorias, allá lejos de la Corte, en el pueblo de Tortosa había nacido el 27 de diciembre de 1806 Ramón Cabrera y Griñó, I duque del Maestrazgo, I Conde de Morella y I Marqués del Ter, que será un militar y político español conocido por los liberales como "El Tigre del Maestrazgo" al ser además, un destacado líder carlista porque el obispo de Tortosa, Víctor Damián Sáez de férreas convicciones absolutistas y exministro de Fernando VII, no quiso ordenarle sacerdote ante su falta de vocación religiosa cuando disfrutaba en su formación de un beneficio eclesiástico, propiciando el abandonó del hábito para sumarse al levantamiento carlista de 1833 en favor del pretendiente don Carlos María Isidro de Borbón.
 
Don Ramón Cabrera fue ascendido a coronel en 1834 por el pretendiente don Carlos hermano del rey Fernando VII, bajo las órdenes del general Manuel Carnicer que nacido en Alcañiz, era el primer jefe de las tropas carlistas en Aragón y Valencia. En 1835, detenido y fusilado Manuel Carnicer el día 6 de abril en Miranda de Ebro, Ramón Cabrera tomó el mando al ser nombrado comandante general interino del Bajo Aragón y destacó en sus esfuerzos por organizar las fuerzas y la estrategia de la facción, consolidando su puesto de mando en Cantavieja, en donde publicó un Boletín del Ejército Real de Aragón y edificó una fortificación para articular una red de aprovisionamiento que pondrá en funcionamiento la fábrica de cañones y munición.
 
En enero de 1838, el general Cabrera tomó Morella convirtiéndola en la capital del territorio bajo su control y sede de la Comandancia General del Maestrazgo, en el verano de 1839 la defendió con éxito frente al general Marcelino Oráa conocido por sus soldados como "el Abuelo" y por los carlistas como "Lobo Cano", por ello y en recompensa a sus servicios, el pretendiente Carlos V le nombrará Conde de Morella, siendo finalmente el único general en la causa del pretendiente y al mando de 25000 hombres prolongó la lucha en el Maestrazgo hasta mayo de 1840 y por caer gravemente enfermo.
 
De la mano del presentador Daniel Vindel, fue estrenado en 1965 por TVE el programa "Cesta y Puntos" en emisión los sábados por la tarde, con Aurora López como lectora de las preguntas y César Gil y Juan Luis Méndez en calidad de jueces del programa, su coordinador y guionista era Enrique Dominguez Millán y Manuel Ripoll su realizador, estando dirigido a los alumnos que cursaban bachillerato. La mecánica del programa enfrentó a centenares de institutos y escuelas españolas durante los cinco años que duró en antena en un concurso basado en las reglas del baloncesto y cuyos ganadores, conseguían premios personales y también para los Centros donde estudiaban.
 
Un buen sábado el presentador preguntó: ¿La capital del Maestrazgo es...?: Delanteros, defensas y pivot no dieron respuesta, por lo que hubo rebote que el equipo contrario tampoco supo aprovechar. Entonces don Daniel dijo: "Morella" y quedose tan tranquilo mientras las gentes de Maestrazgo que estábamos contemplando el programa, quedamos impávidos.
 
Esta anécdota televisiva desató un río de tinta mayor que el río Ebro y desde Sant Mateu don Eduardo Ferreres Castell publicaba durante varios años consecutivos en el programa de las fiestas patronales textos de la obra de Montesa Ilustrada y las razones de la capitalidad histórica y en Forcall don Manuel Millán Mestre publicaba el libro "Morella y sus puertos" manifestando y aclarando que la Comarca de Morella nunca perteneció al Maestrazgo sino que dependía directamente de la corona aragonesa aunque la semilla de la ignorancia estaba sembrada y además por un medio de comunicación masivo cual era la televisión española.
 
Mientras tanto, en 1969 se creaba y emitía por TVE otro programa dirigido por Enrique Martí Maqueda y presentado por Joaquín Soler Serrano que permitía en 1970 aparecer ante las pantallas de todos los televisores de la geografía española a don Angel Giner Ribera de Vinaròs en el popular concurso “Los hombres saben, los pueblos marchan” que con una resonante victoria y triunfo mediático, esparció el nombre de Vinaròs por toda España y su alcalde don Francisco José Balada Castell supo aprovechar para hacer famosa en los años setenta a la población con un slogan que decía “VINAROZ TIENE ANGEL” y que, en forma de adhesivo, iba pegado en el cristal trasero casi todos los coches de la comarca. Como por esta época los pueblos del interior tenían una fuerte emigración de sus vecinos hacia las poblaciones costeras en la búsqueda de mejor bienestar económico y en sus visitas a sus familiares del pueblo durante las fiestas patronales, llevaban en sus vehículos la curiosa pegatina, se propició el despertar de los slóganes por las cabezas pensantes dicharacheras de todas las poblaciones y el reparto de adhesivos propios en todos los pueblos.
 
Con esta situación generalizada, a un personaje muy apreciado en los círculos burgueses y gubernamentales de la capital, a quien se le dedicó una calle, la pegatina de su pueblo le debió parecer insuficiente y observó la posibilidad de potenciar la tierra de su familia con el nombre del Maestrazgo favoreciendo el invento del nacimiento de una mancomunidad turística que daría a conocer las virtudes y curiosidades de las vecinas poblaciones turolenses durante los 40 años que la Diputación de Castellón subvencionó la publicidad, hasta que con la aprobación de la Ley 10/1993 de 4 de noviembre, de Comarcalización de Aragón, se iniciaba un largo camino en las comarcas aragonesas para que diez años después, a finales de mayo de 2003, Aragón contara con 32 comarcas nacidas mediante una Ley en Cortes lo que facilita conseguir la creación de la Comarca del Maestrazgo concretada en la Ley 8/2002, de 3 de mayo, de creación de la Comarca del Maestrazgo fuera del Maestrazgo, publicada en el Boletín Oficial de Aragón nº 53 de 8 de mayo y en el B.O.E. nº 134 de 5 de junio. La primera actuación fue la de nombrar los miembros electos de este Consejo Comarcal que de los resultados de las Elecciones Locales celebradas en el año 1999 se permitió la designación de los mismos y se constituye en la provincia de Teruel la Comarca del Maestrazgo el día 13 de junio de 2003, en consecuencia, la Mancomunidad Turística del Maestrazgo de creación anterior también fuera del Maestrazgo en 1972 y que aglutinaba a 57 municipios de las provincias de Teruel y de la comarca de los puertos de Morella en Castellón, era disuelta por acuerdo entre las Diputaciones de Castellón y Teruel el 22 de febrero de 2012 dejando de existir.
 
Gracias a la reivindicación lingüística actual por nuestras señas de identidad, hemos perdido el nombre de maestrazgo y casi también el de maestrat porque cuando en la vida desatendemos lo nuestro, sabremos lo que cuesta el intentar recuperarlo ya que observando al número de personas con habla castellana, que es la segunda lengua del mundo con 528 millones de hablantes después del chino mandarín, la tercera mayor población alfabetizada del planeta y la tercera lengua con 182 millones de usuarios en la red de Internet, descubriremos un idioma valenciano que ya alcanza los 2 millones de hablantes.

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