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jueves, 25 de julio de 2024

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo. (+ Índice)

Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo.

Blogspot de Pedro Saputo

Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar: Autó: Braulio Foz, Fórnols, Matarraña, Teruel, Aragó / Llibre primé. Capítul I. Naiximén de Pedro Saputo.
Disponible a Amazon

¡Beneít sigue Deu, que al final lo gran Pedro Saputo ha trobat qui aplegare los seus fets, los ordenare convenienmén, y separán lo fals de lo verdadé eixecare a la historia acresolada y pura de la seua vida la digna estatua que debíem al seu talento y a les seues virtuts

¿Qué me donará lo món per este servissi, per este deute comú que pago, tocanme a mí en ves de a consevol atre veí? Pero ¡a cascala lo interés! No vull datra recompensa que sabé, com u sé desde ara, que este llibre se lligirá en gust per agüelos y joves, per sabuts y per ignorans, a les siudats y a les aldees. 

¡Oh, cuans bons ratos a les velades de hivern passarán en ell escofanse al foc o al brasé! Pos no vull mes recompensa, com dic; aixó, y aixó sol es lo que me hay proposat. Y pos u dono per conseguit, res mes me se oferix advertí, ni previndre als meus lectós y lectores.

A la vila de Almudévar, a tres legües de la famosa siudat de Huesca, a la carretera de Saragossa, va naixe Pedro Saputo de una huérfana donsella que vivíe sola perque se habíe quedat als quinse añs sense pare ni mare, y ere pobra, no teníe mes bens que una caseta a la carrera del forn de fora, y manteninse en lo ofissi de rentadora y lo de cuinera de totes les bodes y de les grans festes del lloc; a la seua juventut cantáe en molta grassia perque teníe una veu extremada y tocáe lo pandero com una gitana. En estes habilidats may li faltáe lo menesté, y algún regalo y bons passatems. Sempre anáe mol pincha y asseada; no envecháe res, ni a pobres ni a rics; tots la volíen be, y ella no volíe mal a ningú.

pera mes gran notissia de la persona direm que ere espabilada, redona de cara, no fea, pero tampoc guapa, primeta de cara tirán a grossa, desembossada de paraules; pit ple y ubert, discreta, honrada de casta, recatada, en bona fama al poble, y en tot mol afable. En estes virtuts entendre se pot que tindríe mols pretendens, y los va tindre, en efecte, no menos en linea recta que en la linea torsuda, y de tots los gustos y apariensies; pero no se donáe per entesa de la mala intensió de algúns, y agarrán les paraules sempre a la dreta, a tots responíe lo mateix y los despedíe sense ofendrels dién que no volíe casás ni tindre amors. Y aixó que la van marejá mossos mol fanfarrons y valens, y algúns en ajuar y pegujar, que la hagueren convertit en una hidalga. Cuan escomensáe a sé mosseta li va di una gitana en lo romeret a la boca que si se casáe ploraríe moltes llágrimes, fenli una professía en vers que diebe:

Si te cases tindrás home, 

llágrimes, pena y doló;

conserta sola lo teu amor

y lo fruit sirá gloriós.

No enteníe lo sentit general de la professía y poessía, pero va entendre mol be y se li va enclavá ben fondo com puncha al alma lo de llágrimes y penes, y ere prou pera que tinguere po: conque se va tapá los oíts a tota proposta de matrimoni per mes que passán lo tems va arribá a cumplí los vin añs de edat, que an aquell siglo casi ere afrenta está soltera.

Antes de que sen acataren al poble, ya teníe una pancha de sis mesos, y encara que teníe gran opinió de honesta no su hagueren cregut si ella no u diu; pero u díe y u afirmáe en tanta naturalidat que van tindre que creureu. Cuan va arribá lo tems va parí un chiquet mol fortot y majo, y preguntanli de quí ere, va di: Per ara meu y de Deu. Y de aquí no la van pugué traure. Una mica se van mosquejá lo justissia y tamé lo siñó retó perque no díe quí ere lo pare del chiquet; pero ella se va mantindre en lo dit y van habé de frená la curiosidat y se va mantindre lo secreto.

Cuan van batechá al chiquet, may un cas com aquell se habíe vist al poble y pareixíe un milagre (que los tems diuen que eren atres diferens dels que corren ara, encara que yo no u crec), dingú se oferíe a sé lo seu padrí; y lo justissia y lo síndic van ajuntá consell general del poble y van di: "honrats veíns de Almudévar: per la veu que ha corregut debéu sabé que la honesta filla pupila o pubilla de Antonio y Juana del forn de fora ha parit casualmén un chiquet, y no té qui lo porto a la pila. Femu a sorts si tos pareix, y dels tres noms que ixquen sen triará un per vots libres de tots.» 

- ¡Be, be!, va cridá lo gentío. Y van eixí dos homens y una dona; y passán a votassió, tots menos sis van votá que fore padrina la dona, y que los dos homens y lo síndic la acompañaren. Ere una donsella, y no va faltá qui remugare dién que les donselles no teníen que habés presentat per séu la mare del chiquet y no estáe be que la visitaren. Pero a qui aixó va di, que ere un ricacho en vanidat de hidalgo, lo van mirá mal de reúll y lo van aburrí tot aquell día. Va sé, pos, padrina la donsella, y lo va traure de pila mol contenta; y com ere de una casa acomodada va ñabé gran batech y alifara, que la van doná los acompañans y son pare de la mateixa padrina. 

Li van ficá de nom Pedro, y no se va parlá en mols díes de atra cosa al lloc. Cuan la mare va traure al chiquet al públic pareixíe una conda en la formalidat y satisfacsió que mostráe y als dijes y mantilla que li ficáe; y la gen la volíe encara mes que abans. La paráen tots pera mirá al chiquet, y sense sabé per qué se alegráen; y moltes dones, espessialmén les donselles, casi li teníen enveja.

//

Índice (o Index):

Primé llibre:

espabil de Pedro Saputo cuan ere chiquet

com Pedro Saputo se va ficá mol fort

de com Pedro Saputo va aná a escola

de com Pedro Saputo va determiná adependre algún ofissi

com Pedro Saputo adepreníe ofissis en un rato

com Pedro Saputo va adependre música

Humanidat y caridat de Pedro Saputo

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona

Extraordinaria aplicassió de Pedro Saputo


Llibre segón:

De cóm Pedro Saputo va eixí a corre lo món

De lo que li va passá a Huesca

Aventures del camí de Barbastro

Aventures de Barbastro

De lo que va fé Pedro Saputo pera librás dels alguasils

Pedro Saputo al convén

Se descubrix a les monges

Ix del convén

De cóm Pedro Saputo se va fé estudián de la tuna

Pedro Saputo escomense la vida de estudián

Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies

Pedro Saputo va a vore a les seues amigues

Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble


Llibre tersé:

Pedro Saputo visite alguns pobles. Se trobe al torná en un gran empeño als del seu poble

De cóm Pedro Saputo li va traure lo monjío del cap a una sagala

De cóm Pedro Saputo va fé un atre viache mes llarg

De cóm Pedro Saputo se va fé dotó. Seguix lo seu viache

Arribe a Saragossa. Después al seu poble

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea

De cóm Pedro Saputo va doná cuenta del seu viache de la volta a España

Una carta anónima. Visita de un caballé

De aon ve lo dit: La justissia de Almudévar

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro

La cova de Santolaria

Dels remeys contra lo mal de viuda que li va revelá a una Pedro Saputo

De la comisió de les tres figues

Pedro Saputo cride a sa mare a les festes del Pilá

Del pleite al sol

Llibre cuart:

Li propose sa mare a Pedro Saputo que se caso

De cóm Juanita va cridá a Pedro Saputo

Relassió del pare de Saputo

Arribe Paulina. Casamén dels pares

Ix Pedro Saputo al registre de novies. Sariñena – Almudévar

Testamén del tío Gil Amor

Seguix lo registre de les novies. Festa y ball a una aldea

De la fira de Graus

Seguix lo mateix registre. Morfina

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot

Elecsió de dona. Viache del pare y lo fill a Saragossa

No se sap res mes de Pedro Saputo. Sort de Morfina, dels pares y de Rosa y Eulalia

Del natural de Pedro Saputo

Máximes y sentensies de Pedro Saputo


Original en castellá:


Capítulo I.

Nacimiento de Pedro Saputo.


¡Bendito sea Dios, que al fin el gran Pedro Saputo ha encontrado quien recogiese sus hechos, los ordenase convenientemente, y separando lo falso de lo verdadero levantase con la historia acrisolada y pura de su vida la digna estatua que debíamos a su talento y a sus virtudes! ¿Qué me dará el mundo por este servicio, por esta deuda común que pago, no tocándome a mí más que a cualquier otro vecino? Pero ¡maldito sea el interés!, no quiero otra recompensa que saber, como lo sé desde ahora, que este libro se leerá con gusto por viejos y jóvenes, por sabios y por ignorantes, en las ciudades y en las aldeas. ¡Oh, cuántos buenos ratos en las veladas de invierno pasarán con él calentándose a la lumbre o al brasero! Pues no quiero más recompensa, como digo; esto, y esto sólo es lo que me he propuesto. Y pues lo doy por conseguido, nada más se me ofrece advertir, ni prevenir a mis lectores.

En la villa de Almudévar, tres leguas de la famosa ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza, nació Pedro Saputo de una virgen o doncella que vivía sola porque había quedado de quince años sin padre ni madre, y era pobre, no teniendo más bienes que una casita en la calle del Horno de afuera, y manteniéndose con el oficio de lavandera y el de cocinera de todas las bodas y de las grandes fiestas del lugar; en su juventud cantaba con mucha gracia porque tenía una voz extremada y tocaba el pandero como una gitana. Con estas habilidades nunca le faltaba lo necesario, y algún regalo y buen pasatiempo. Iba muy aseada; no envidiaba nada a pobres ni a ricos; todos la querían bien, y ella no quería mal a nadie.

Para mayor noticia de la persona diremos que era lista, redonda de cara, no fea, aunque tampoco bonita, delgada caminando a gruesa, desembozada de palabras; pecho franco y abierto, discreta lo que le bastaba, honrada de casta, recatada con buena fama en el pueblo, y al todo muy afable. Con cuyas prendas y virtudes entender se deja que tendría muchos pretendientes, y los tuvo, en efecto, no menos en línea recta que en la línea torcida, y de todos sabores y apariencias; pero no se daba por entendida de la mala intención de algunos, y tomando las palabras siempre a la derecha, a todos respondía lo mismo y los despedía sin ofenderlos diciendo que no quería casarse ni tener amores. Y eso que la recuestaron mozos muy engreídos y valientes, y algunos con ajuar y pegujar, que lo hubiera pasado como una hidalga. Y era que cuando comenzaba a ser moza le dijo una gitana que si se casaba lloraría muchas lágrimas, haciéndole una profecía en verso que decía:


Si casas habrás esposo,

Lágrimas pena y dolor;

Concierta sola tu amor

y el fruto será glorioso.


No alcanzaba el sentido de la profecía sino así por mayor, pero entendió muy bien y se le hincó hondamente como púa en el alma lo de lágrimas y penas, y era bastante para que temiese: conque cerró los oídos a toda proposición de matrimonio por más que andando el tiempo llegó a cumplir los veinte años de edad, que en aquel siglo casi era afrenta, puesto que después y en el nuestro no sea más que recelos de soledad y pensamientos de poco sueño.

Empero cuando menos se cataban en el lugar amaneció de seis meses, que por su gran opinión de honesta lo vieran y no lo creyeran si ella no lo dijese; pero lo decía y lo afirmaba con tanta naturalidad y llaneza que con esto y lo que veían hubieron de creerlo. Cuando llegó el tiempo dio a luz un niño muy robusto y hermoso, y preguntándole de quién era, dijo: Por ahora mío y de Dios, cuyos somos todos. Y de aquí no la pudieron sacar. Un poco se amostazó el justicia y también el señor cura porque no decía quién era el padre del niño; pero ella se mantuvo en lo dicho y hubieron de tascar el freno de su curiosidad burlada en este secreto.

Cuando llegaron a bautizar el niño, porque nunca un caso como aquel se había visto en el lugar y parecía milagro (que los tiempos dicen que eran otros que los que corren ahora, aunque yo no lo creo), ninguno se ofrecía a ser su padrino; y el justicia y el síndico ayuntaron concejo general del pueblo y dijeron: «Honrados vecinos de Almudévar: por la voz que ha corrido debéis saber que la honesta hija pupila de Antonio y Juana del Horno de afuera ha parido casualmente un niño, y no tiene quién lo saque de pila. Echemos suertes si os parece, y de los tres nombres primeros que salgan se elegirá uno a votos libres de todos.» - ¡Bien, bien!, gritó la multitud. Y echaron suertes, y salieron dos hombres y una mujer; y pasando a votación, todos menos seis votaron porque fuese madrina la mujer, y que los dos hombres y el síndico la acompañasen. Era una doncella, y no faltó quien murmuró de la suerte diciendo que las doncellas no debían haberse puesto en cántaro por serlo la madre del niño y no estar bien que la visitasen. Pero al que esto dijo, que era un ricacho con vanidad de hidalgo, le miraron de mal de ojo y aun le aborrecieron todo aquel día. Fue, pues, madrina la doncella, y lo sacó de pila con mucho contento; y como era de una casa acomodada hubo gran bateo, que lo dieron los acompañantes y el padre de la misma madrina. Pusiéronle por nombre Pedro, y no se habló en muchos días de otra cosa en el lugar. Cuando la madre sacó al niño públicamente parecía una conda en la formalidad y satisfacción que mostraba y en los dijes y mantillas que le ponía; y las gentes la querían aún más que de denantes. Parábanla todos a mirar al niño, y sin saber por qué se alegraban; y aun muchas mujeres, especialmente doncellas, casi le tenían envidia.

viernes, 24 de agosto de 2018

Pedro Saputo en chapurriau


Tos adelanto lo primé capítul del llibre de Braulio Foz, de Fórnols, Matarraña, Teruel, Aragó, España. Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar. En chapurriau.

Aquí está tot lo texto per a traduí al valensiá, mallorquí, catalá de Pompeyo, o consevol atre idioma:

https://chapurriau.blogspot.com/2018/11/pedro-saputo-en-chapurriau.html


Vida de Pedro Saputo natural de Almudévar. En chapurriau.


VIDA DE PEDRO SAPUTO

En castellá aquí :
y milló aquí, en formato pdf, doc, epub, etc

Al original en castellá voreu lo estil narratiu, está escrit al 1844, per lo que pot resultá pesat. Si no hau lligit antes en chapurriau, escomenseu per estos atres llibres :

Llibre primé
Capítul I
Naiximén de Pedro Saputo.

Pedro Saputo, Almudévar, ermita, virgen de la Corona
Almudévar, ermita, virgen de la Corona

¡Beneít sigue Deu, que al final lo gran Pedro Saputo ha trobat qui aplegare los seus fets, los ordenare convenienmén, y separán lo fals de lo verdadé eixecare a la história
acrisolada y pura de la seua vida la digna estátua que debíem al seu talento y a les séues virtuts!

¿Qué me donará lo món per este servissi, per este deute comú que pago, tocánme a mí
en ves de a consevol atre veí? Pero ¡a cascala lo interés! No vull datra recompensa que sabé, com u sé desde ara, que este llibre se lligirá en gust per agüelos y joves, per sabuts y per ignoráns, a les siudats y a les aldees.
¡Oh, cuáns bons ratos a les velades de hivern passarán en ell escofanse al foc o al brasé! Pos no vull mes recompensa, com dic; aixó, y aixó sol es lo que me hay proposat. Y pos u dono per conseguit, res mes me se oferix advertí, ni previndre als meus lectós y lectores.

A la vila de Almudévar, a tres legües de la famosa siudat de Huesca, a la carretera de Saragossa, va náisse Pedro Saputo de una huérfana donsella que vivíe sola perque se habíe quedat als quinse añs sense pare ni mare, y ere pobra, no teníe mes bens que una caseta a la carrera del forn de fora, y manteninse en lo ofissi de rentadora y lo de cuinera de totes les bodes y de les grans festes del lloc; a la seua juventut cantae en molta grássia perque teníe una veu extremada y tocae lo pandero com una gitana. En estes habilidats may li faltae lo menesté, y algún regalo y bons passatems. Sempre anáe mol pincha y asseada; no envechae res, ni a pobres ni a rics; tots la volíen be, y ella no volíe mal a ningú.
Per a mes gran notíssia de la persona dirém que ere espabilada, redona de cara, no fea, pero tampoc guapa, primeta de cara tirán a grossa, desembossada de paraules; pit ple y ubert, discreta, honrada de casta, recatada, en bona fama al poble, y en tot mol afable. En estes virtuts entendre se pot que tindríe mols pretendéns, y los va tindre, en efecte, no menos en línea recta que en la línea torsuda, y de tots los gustos y apariénsies; pero no se donae per entesa de la mala intensió de algúns, y agarrán les paraules sempre a la dreta, a tots responíe lo mateix y los despedíe sense oféndrels dién que no volíe casás ni tindre amors. Y aissó que la van marejá mossos mol fanfarróns y valéns, y algúns en ajuar y pegujar, que la hagueren convertit en una hidalga. Cuan escomensae a sé mosseta li va di una gitana en lo romeret a la boca que si se casae ploraríe moltes llágrimes, fenli una professía en vers que diebe:
Si te cases tindrás home,
llágrimes, pena y doló;
conserta sola lo teu amor
y lo fruit sirá gloriós.
No enteníe lo sentit general de la professía y poesía, pero va entendre mol be y se li va enclavá ben fondo com puncha al alma lo de llágrimes y penes, y ere prou per a que tinguere po: conque se va tapá los oíts a tota proposta de matrimoni per mes que passán lo tems va arribá a cumplí los vin añs de edat, que an aquell siglo casi ere afrenta está soltera.
Antes de que sen acataren al poble, ya teníe una pancha de sis mesos, y encara que teníe gran opinió de honesta no su hagueren cregut si ella no u diu; pero u díe y u afirmae en tanta naturalidat que van tindre que créureu. Cuan va arribá lo tems va parí un chiquet mol fortot y majo, y preguntánli de quí ere, va di: Per ara meu y de Deu. Y de aquí no la van pugué traure. Una mica se van mosquejá lo justíssia y tamé lo siñó retó perque no díe quí ere lo pare del chiquet; pero ella se va mantindre en lo dit y van habé de frená la curiosidat y se va mantindre lo secreto.
Cuan van batechá al chiquet, may un cas com aquell se habíe vist al poble y pareixíe un milagre (que los tems diuen que eren atres diferéns de los que corren ara, encara que yo no u crec), dingú se oferíe a sé lo seu padrí; y lo justíssia y lo síndic van ajuntá consell general del poble y van di: «honrats veíns de Almudévar: per la veu que ha corregut debeu sabé que la honesta filla pupila de Antonio y Juana del forn de fora ha parit casualmén un chiquet, y no té qui lo porto a la pila. Fému a sorts si tos pareix, y de los tres noms que ixquen sen triará un per vots libres de tots.»

- ¡Be, be!, va cridá lo gentío. Y van eixí dos hómens y una dona; y passán a votassió, tots menos sis van votá que fore padrina la dona, y que los dos homes y lo síndic la acompañaren. Ere una donsella, y no va faltá qui remugare dién que les donselles no teníen que habés
presentát per séu la mare del chiquet y no estae be que la visitaren. Pero a qui aixó va di, que ere un ricacho en vanidat de hidalgo, lo van mirá mal de reúll y lo van aburrí tot aquell día. Va sé, pos, padrina la donsella, y lo va traure de pila mol contenta; y com ere de una casa acomodada va ñabé gran batech y alifara, que la van doná los acompañáns y son pare de la mateixa padrina.
Li van ficá de nom Pedro, y no se va parlá en mols díes de atra cosa al lloc. Cuan la mare va traure al chiquet al públic pareixíe una conda en la formalidat y satisfacsió que mostrae y als dijes y mantilla que li ficae; y la gen la volíe encara mes que abáns. La paráen tots per a mirá al chiquet, y sense sabé per qué se alegraen; y moltes dones, espessialmén les donselles, casi li teníen enveja.

lunes, 2 de marzo de 2020

La botica del llauradó

La “botica” del llauradó.
L’agüelo “Sebeta” es un puñetero; de cuan en cuan li agrade “maure lo niu de avespes” pa que no se endormisquen les avespes. Avui, en esta charrada, segú que ubriré la “caisa dels trons”, pero hu fach volén, pa que mol “sabé populá” isque a la llum y no se piárdegue.
Ñá que aclarí que la “botica” o botiga, según los pobles, es lo que en castellá se diu farmasia.
Mols camíns se ha parlat de que la chen de poble viu més añs que la de la capital; que deu de sé per la vida sana que porten y perque no tenen tanta contaminasió, al no tindre tantes fábriques y tans fums de les calefacsións y dels coches.
Yo afechisco que, a lo milló sense donamos cuenta, los que viuen als pobles tenen algo més: la “botica” del llauradó.
Ya sé que casi tots vatres tindreu més coses de les que vach a posá aquí, pero es que yo sol vull doná com un ejemplo, que los demés podreu completá, ficán més coses, que ne ñán, segú.
Y es que als pobles, ademés de minchá més sá y natural que a les capitals, mincháen algunes coses que no se aprofitáen a les siudats, en part perque no les teníen y en part perque tampoc sabíen pa qué servíen. Algunes voltes als pobles hasta sense sabé pa qué valíen tampoc; sol perque ere una costúm aprofitá tot lo que se podíe minchá, sense que fare mal. Ere una manera més de umplí la tripa.
Lo que vach a posá se fáe cuan yo era menut; se fáen moltes més coses pero ya no men enrecordo de com se díen les herbes que mos mincháem y no mos pasáe res. Encara milló, eises herbes segú que mos achudáen a está més sans, a viure més añs.
La machoría de les coses, avui les podeu veure a Internet y damún en més amplaria de la que yo poso aquí.
A casa, cuan ma mare o m’agüela fáen col o col de grumo com diuen algúns, lo troncho nol tiráe, lo peláe y pals chiquets: Aisina se anáe matán la fam.
Cuans camíns al inviarn ham minchat ensalada de col, qué bona. Y al estíu, cuan un meló de carn eisíe viart, se fae en ensalada com si fore pepino, perque, en realidat habíe eisit pepino.
Anán al campo, per algúns “trosos”, daball de les archilagues, dels romés o dels timós se criae una cosa que ere pareguda, en la forma, als panals de les abelles y que natres li diebem “mamelletes”, me pareis que eren rochetes; pos mos hu mincháem.
Ñabíe un atra planta, que no men enrecordo cóm se diebe, que fáe unes coses menudetes, redonetes, a les que natres los diebem “panets” y tamé pa dintre.
Cuan peláem les carchofes, poc, que entonses se aprofitáen més que ara, a lo milló perque ne ñabíe poques y teníen que cundí no pa aplená los plats, sino pa que ne ñaguere pa “embrutíls” tots y a sucá pa, que quedáen mes llimpios que ara al traurels del fregaplats. Dieba que les fulles de damún de la carchofa que se lleven, a la part de bais de dintre quede una rebarbeta, blanca, pos eisa mos la mincháem tamé.
Del caldo de bullí la carchofera se aprofitáe alguna tasa, ere bo pal feche, pa no tindre pedres a la vesícula.
Les fulles del pi, en tisana o jarabe, eren bones pals problemes de la respirasió.
Les de la olivera, en tisana, baisen la tensió.La botica del llauradó, fulles, olivera
Les de la figuera pals triglicéridos, pa la diabetes y la bronquitis.
Les figues pa la tensió y pa mantindre lo tipo o pa aprimás, si voleu.
Les infusións de fulles de chinebre son bones pals riñóns, la artritis reumatoide, pa la gripe, pals catarros, pa la pell, …
Les boletes del mateis chinebre, ben madures si no son mol amargues, tamé pals riñóns y pa achuda a pixá a qui tingue eise problema.
Les pepites (les llaós) de la carbasa, pelades; minchán un pesiguet cada día, tots los díes del añ, ma de san pa la próstata.
Unes “papatiarres”, ben rentades, frechides en bon oli a una paella; lo suc que quede, tot ben machacat; lo ungüen que is, untat, va de maravilla pa les cremadures.
Y ……. Podríem seguí en tots los albres y les plantes, pero per avui ya val, qui ne vullgue més que miro per Internet. Ademés allí pose que lo que yo tos hay dit servís pa més coses. Pero als nostres pobles ya se fáe mols añs, pero que mols añs abáns de que nasquere lo dichós Internet.
A tot asó, com regla cheneral, ñauríe que afechí lo nesesari que es aná sempre mol llimpio, sobre tot rentás les mans que son les que porten lo minchá a la boca, pero que, si no mo les rentém a subín, tamé poden portá infecsións y bichets que mos posarán malals.
Dispués de asó a ver quí es lo llisto que pregunte per qué la chen de poble está més sana y viu més que la de la siudat. De totes maneres asó sol son recuerdos de un vell, teníu cuidau y, abáns de pendre algo a lo que no esteu acostumbrats, consulteu al dotó, no sigue cosa que yo no hasca esplicat be la resiapta, la cantidat usada no sigue la nesesaria y no tos vasque be pa algún atra cosa o, Deu no vullgue, se enveneno algú.
Ara si voleu podeu afechí més resiaptes, que ne falten moltes, an esta “botica” del llauradó.
FIN

del apothecari (Apotheke en alemán es la farmássia).


// Algúns comentaris a https://www.facebook.com/groups/1661943157400028/permalink/2591486684445666/

A la Codoñera mos minchabem unes erbes que li diguebem esparbantalles y tamé unes piñetes que estaben al centro de uns carts, se pareisie a una carchofa pero punchaen, llevabem les fulletes y lo cor estae bonisim.Y cuan anaem pel riu minchabem la part blanqueta del final dels chuncs.


// Luis afegix:

An algúns restauráns de Fransa tenen com a un plat espesial la sopa de ortigues, diuen que va be pa la artrosis, próstata, pedres al riñó, mal de cap, pa los que sels cau lo pial, inflamasió de vías urinarias en fin pa tot.

sábado, 27 de julio de 2024

2. 13. Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.

Capítul XIII.

Pedro Saputo se separe dels estudians passán abans per la aldea de les novissies.

La Aldea, Valjunquera, Valljunquera, Vallchunquera

Difíssil ere vóreles y mantindre lo incógnit; pero la compañía que portáe li ficáe freno, y va determiná passá pel poble pera sabé si habíen eixit del convén, y torná a vóreles sol y desplay. Lo que es conéixel elles ere impossible, perque ademés de está mes prim y mol moreno pel sol, mes alt y del tot diferén per an elles, portáe bigot y un traje mes distinguit, y se habíe esquilat com un escolástic.

A les deu del matí del segón día van arribá al poble; y mentres amorsaben y minjáen a la primera casa que van trobá uberta y aon se van fé prepará l'amorsá (paganlo), se presente un home a suplicáls que anigueren a casa seua. Eixecats los mantels van trobá la casa y van vore que ere son pare de la Juanita, estáen esperanlos ella, sa mare y una cuñada. Encara no habíen acabat de saludá y ya estáe allí la Paulina en un atra sagala veína y los pares que les acompañaben. Al momén se va tratá de ball y lo van dixá aplassat pera mes tart. Se van repartí entre sing cases, y ell va preferí la de Paulina per no sé tan sospechosa com Juanita. Pero ¡oh lo que va patí!, ¡lo que se va tindre que esforsá pera aguantás!, pera no di: ¡yo soc, tendríssima Paulina! Va passá lo día, va passá lo ball, va passá la velada, y va passá la nit, y va sé home de valor; no se va dixá coneixe. Hassaña mes gran que la de cremá les naves de Cortés, que la de passá Julio César lo Rubicón, Aníbal los Pirineus y los Alpes, Alejandro los Estrets del Parrissal y después los montes de Cilicia. En tot, al anassen va entregá a Paulina un billet tancat pera Juanita a dins de un sobre (pera que aquélla no lo obriguere abans), aon los díe a les dos: ¡Traidores! ¡Ya no me coneixéu! ¡No m'hau conegut!

Va corre a portál, y cuan lo van obrí, se van quedá mudes y com un estaquirot pel seu contingut. Perque les paraules eren de Geminita; pero, ¿quí la trobará entre ixos estudians? Loques se tornáen cavilán quí podríe sé lo que així les parláe, lo que així se queixabe de elles. Perque ell, aposta, habíe empleat mols latins en sons pares y en lo mossen del poble, y va tocá lo violín y la vihuela. Ademés Geminita ere mol blanca y los sing estudians eren ¡tan negres com un teó! 

- Vaya, vaya, va di Juanita; tú no coneixes cap estudián ni yo tampoc; si algo teníe que dimos, que se haguere explicat. 

Y u van dixá aixina pera no perdre l'entenimén.

Ya haurá guipat lo lectó que en la trassa que les va doná Pedro Saputo sen van eissí del convén. Y encara que no van di que no tornaríen, y son pare de Juanita pensabe que sa filla teníe una vocassió mol forta al claustre, elles sen enríen, y díen entre sí y a soles cuan s' ajuntaben: primé mortes que monges.

Los estudians van continuá lo seu viache; y al vore la direcsió que lo segón día preníe la marcha van vore la intensió de Pedro Saputo, perque ere lo que solíe guiá sempre. En efecte, los portáe a la serra y al mateix puesto de la floresta aon lo van trobá dormín; y una vegada allí van fé un alt, van traure les güeñes, formache, llenguañissa com la de Graus y butifarres que portáen de la radera aldea aon van tocá y les van aná aligerán. Satisfeta la gana los va di Pedro Saputo: "Amics, compañs y siñós meus: an este puesto me vau pendre a la vostra compañía, y an éste me dixéu, o mes be tos dixo yo, pos de aquí no puc passá. Mol tos dec; lo vostre trate y la vida que ham portat ha sigut pera mí una escola que me ha amostrat mes que pugueren les de tots los filóssofos de Grecia. 

Si un atre añ an este mateix puesto, y lo mateix día y hora passareu per aquí, pot sé que tos estiga aguardán, o vinga a trobatos; y si ni lo un ni l’atre passare, sirá siñal que no me ha sigut possible vindre. No tos dono mes señes de la meua persona; y de les vostres ting les que me fan falta, perque sou honrats y generosos, que són les que yo solgo preferí dels homens. Aneuton de aquí ya y arranquéu a caminá, que la vostra jornada no done pera mes entretenimens. Adiós, compañs, adéu; lo cor me sen va en vatres.» 

Y dit aixó los va abrassá, y se van emossioná tots, contestanli después un de ells:

"Qui vullgue que sigues, amic y compañ, pera natros has sigut verdaderamén l'ángel conductó guián les nostres passes y dirigín la nostra ignoransia. Y si escola pot esta dis, vosté hau sigut lo maestre y la llum de ella. Tornarem, si Deu vol, l’añ que ve, mos obligue la vostra molta discressió y la vostra amistat y trate.» 

Y se van torná a abrassá, se van separá y se van doná les espales en molta pena, com fan los de Fondespala, caminán ells al michdía serra amún, y ell al nort serra aball.

Lo Camí, traduít per Ramón Guimerá Lorente, autó, Miguel Delibes

Tendra y llagrimosa va sé la despedida, perque se volíen de verdat, fen de tots sing la amistat un sol cor y una sola alma. Per lo demés, les gallines y pollastres que se van minjá, los cuixots y conserves que los van regalá, les diablures y carnussades que van fé, les donselles que van alegrá, les casades que van desenfadá, les viudes que van consolá, y los abatuts a qui van humillá, no tenen número; ni vida mes ligera, alegre, plena de goch y descuidada la va passá ningú en tots los siglos y edats del món.

Barrabassades y maleses no ne van fé cap. Los van acusá al cap de algún tems que se habíen emportat disfrassada de home a una donsella de Sieso, filla de un escribén mol ric, de solá antic, que va morí com un san perque escoltáe missa tots los díes y guardáe dijú los divendres y dissaptes, se confessáe y combregáe tots los primés domenches de mes y va casá y dotá en diferentes vegades a sis donselles pobres. Hasta que va enviudá una de elles y va escomensá a enríuressen de la santidat del escribén; y después un atra que fée lo mateix. Díe la primera: "Y, ¿qué li fot a ningú?, yo vull di; bon home vach tindre, y en lo meu me quedo.» Y la segona: "mal conten del hivern de aquell añ; no dic yo mes que: ¡hala amún!, que vach tratá en bons, y dossens escuts ninguna va dixá de agarráls a no sé que fore boba.» Pero a la filla no la van pugué sonsacá. Ella, portada per la seua imaginassió, als dos díes que van passá per allí va fé la picardía de vestís de home, péndreli dinés a son pare, y aná a trobáls a pedra Pertusa, aon los va di que volíe anassen y corre món en ells. Va caminá en ells vuit díes y entonses Pedro Saputo la va podé convense, la va restituí y acompañá hasta lo seu poble. Y va di a son pare pera que veiguere lo mol honor y consiensia de ells que ni un maravedí la habíen dixat gastá de les perres que portáe. En tot cas conveníe casala contra antes milló; y que de aquell antojo de tornás estudián y corre tan libres aventures, com ere una chiquillada, a tots importabe callá, y no fé soroll. Lo escribén apretán los puñs y mirán al sel, va bramá per dolgut, y s'anáe a abalansá sobre sa filla pera apalissala, esbatussala o matala; pero lo va calmá y assossegá Pedro Saputo en la seua elocuensia, y reconsilianlo del tot en sa filla, va torná a buscá als seus compañs. Después se va casá la sagala, y ben casada, perque es gran capa una bona dote, y se amolden les persones a la auló de les riqueses.

Los estudians sen van aná sense sabé quí ere Pedro Saputo, discurrín y pareixenlos per la seua educassió, desinterés y noblesa, que deuríe sé fill de algún gran caballé, y que per alguna travessura sen hauríe anat de casa de sons pares, y li anabe milló aquella vida solta y alegre, que la apretada y formal del orden en lo que se hauríe criat. Tamé van dudá sempre si ere aragonés, castellá o navarro, inclinanse per aixó radé sol perque se dixáe cridá navarro; pero per l'acento podíe sé de consevol provinsia de España, perque un día lo teníe de una manera y l'atre de un atra, fen de lo seu parlá y trasses lo que volíe.


Original en castellá:

Capítulo XIII.

Pedro Saputo se separa de los estudiantes pasando antes por la aldea de las novicias.

Difícil era verlas y mantener el incógnito; pero la compañía que llevaba le ponía freno, y determinó pasar el lugar para saber si habían salido del convento, y volver a verlas solo y espacio. Lo que es conocerle ellas era imposible, porque demás de estar más delgado y muy tostado del sol, más alto y al todo diferente para ellas, traía los bigotes y un traje más distinguido, y se había cortado el pelo entera y legítimamente a lo escolástico.

A las diez de la mañana del segundo día llegaron al lugar; y mientras almorzaban y comían en la primera casa que encontraron abierta adonde se hicieron preparar el almuerzo (pagándolo), se presenta un hombre bien portado a suplicarles viniesen a su casa. Levantados los manteles dieron con él y se encontró con que era el padre de Juanita, y a ella que por su madre y con una cuñada los recibía. Aún casi no habían acabado de saludar ya estaba allí Paulina con otra muchacha vecina y los padres que las acompañaban. Al momento se trató de baile y le dejaron aplazado para más tarde. Repartiéronse en cinco casas, y él prefirió la de Paulina por no ser tan sospechosa como Juanita. Pero ¡oh lo que padeció!, ¡lo que se hubo de esforzar para contenerse!, para no decir: ¡yo soy, tiernísima Paulina! Pasó empero el día, pasó el baile, pasó la velada, y pasó en fin, la noche, y fue hombre de valor; no se dio por conocido. Hazaña mayor que la de quemar las naves de Cortés, que la de pasar Julio César el Rubicón, Aníbal el Pirineo y los Alpes, Alejandro el Estrecho y después los montes de Cilicia. Con todo, al irse entregó a Paulina un billete cerrado para Juanita en el sobre (a fin de que aquélla no lo abriese tan pronto), en que les decía hablando con las dos: ¡Traidoras! ¡Ya no me conocéis! ¡No me habéis conocido!

Corrió a llevárselo, y cuando le abrieron, quedaron mudas y estáticas de su contenido. Porque las palabras eran de Geminita; pero, ¿quién le encontrará en aquellos estudiantes? Locas se volvían discurriendo quién podría ser el que así les hablaba, el que así se quejaba de ellas. Porque él, de propósito, había usado muchos latines con sus padres y con el cura del pueblo, y tocó el violín y la vihuela. Además Geminita era blanco y hermosísimo, y los cinco estudiantes eran ¡tan negros! - Vaya, vaya, dijo al fin Juanita; tú no conoces ningún estudiante ni yo tampoco; si algo tenía que decirnos, que se hubiese explicado. Y lo dejaron así por no perder el juicio.

Ya habrá inferido el lector que con la traza que les dio Pedro Saputo se salieron del convento. Y aunque no dijeron que no volverían, y el padre de Juanita pensaba que su hija tenía una vocación furiosa al claustro, ellas se reían, y decían entre sí y a solas cuando se juntaban: primero muertas que monjas.

Los estudiantes continuaron su viaje; y al ver la dirección que el segundo día tomaba la marcha conocieron la intención de Pedro Saputo, porque era el que solía guiar siempre. Con efecto, los llevaba a la sierra y al mismo sitio y floresta donde le encontraron durmiendo; y llegados allí hicieron alto, sacaron la provisión que traían de la última aldea que tocaron y la fueron aligerando. Satisfecho el apetito les dijo Pedro Saputo: «Amigos, compañeros y señores míos: en este sitio me tomasteis en vuestra compañía, y en éste me dejáis, o más bien os dejo yo, pues de aquí no puedo pasar. Mucho os debo; vuestro trato y la vida que hemos llevado ha sido para mí una escuela que me ha enseñado más que pudieran las de todos los filósofos de Grecia. Si otro año en este mismo sitio, y el mismo día y hora os quisiéredes hallar, puede ser que os esté aguardando, o venga a encontraros; y si ni lo uno ni lo otro sucediera, será señal que no me ha sido posible venir. No os doy más señas de mi persona; y de las vuestras tengo las que me bastan, porque sois honrados y generosos, que son las que yo suelo tomar de los hombres. Alzad de aquí ya y echad a andar, que vuestra jornada no da lugar a más entretenimientos. Adiós, compañeros; el corazón se me va con vosotros.» Y dicho esto los abrazó, y se enternecieron todos, contestándole después uno de ellos: «Quien quiera que seáis, amigo y compañero, para nosotros habéis sido verdaderamente el ángel conductor guiando nuestros pasos y dirigiendo nuestra ignorancia. Y si escuela puede ésta llamarse, vos habéis sido el maestro y la luz de ella. Volveremos, sí, Dios mediante, el año que viene, obligándonos vuestra mucha discreción y vuestra apacibilísima amistad y trato.» Y se tornaron a abrazar, se separaron y dieron por fin la espalda esforzadamente, caminando ellos al mediodía sierra arriba, y él al norte sierra abajo.

Tierna y lagrimosa fue la despedida, porque realmente se querían, haciendo de todos cinco la amistad un solo corazón y una sola alma. Por lo demás, las gallinas y pollos que se comieron, los jamones y conservas con que los regalaron, las diabluras que hicieron, las doncellas que alegraron, las casadas que desenfadaron, las viudas que consolaron, y los bobos a quienes ejecutaron, no tienen número; ni vida más ligera, alegre, gozosa y descuidada la pasó nadie en todos los siglos y edades del mundo.

Travesuras mayor no hicieron ninguna. Achacáronles no obstante de ahí a algún tiempo que se habían llevado disfrazada de hombre una doncella de Sieso, hija de un escribano muy rico, de solar antiguo, que murió en opinión de santo porque oía misa todos los días y ayunaba los viernes y sábados, se confesaba y comulgaba todos los primeros domingos de mes y casó y dotó en diferentes veces seis doncellas pobres. Hasta que enviudó una de ellas y comenzó a reírse de la santidad del escribano; y luego otra, y hacía lo mismo. Diciendo la primera: «Y, ¿qué se le dará a nadie?, yo lo quiero decir; buen marido me tuve, y con lo mío me quedo.» Y la segunda: «mal cuentan del invierno de aquel año; no digo yo sino bien: ¡anda arriba!, que traté con buenos, y doscientos escudos ninguna dejó de tomallos si no fue boba.» Pero la hija no fue sonsacada por los estudiantes, sino que ella de su propio motivo y llevada de su imaginación, a los dos días que pasaron por allí hizo la desenvoltura de vestirse de hombre, tomar dinero a su padre, y los ir a encontrar a Piedra Pertusa, en donde les declaró que quería irse y correr con ellos. Anduvo en efecto, y corrió ocho días; al cabo de los cuales Pedro Saputo, que más particularmente le debía aquella locura, la pudo persuadir, y la restituyó y acompañó a su pueblo. Y dijo a su padre que viese en esta acción y en que ni un maravedí le habían permitido gastar del dinero que traía, el mucho honor y conciencia de ellos; que en todo caso convenía casalla cuanto antes; y que de aquel antojo de tornarse estudiante y correr tan libres aventuras, puesto que fuese una niñería, a todos importaba callar, y no dalle cuerpo ni hacer ruido. El escribano apretando los puños y mirando al cielo, rugió de dolor, y se iba a lanzar sobre su hija para matarla; pero le templó y sosegó Pedro Saputo con su mucha elocuencia, y reconciliándole del todo con la hija, volvió a buscar a sus compañeros. Luego casó la muchacha, y bien, a pesar de aquella liviandad. Que es gran capa un buen dote, y dan de sí y de las personas muy bueno y largo olor las riquezas.

Los estudiantes se fueron sin saber quién era Pedro Saputo, discurriendo y pareciéndoles por su crianza, por su desinterés y su nobleza, que debería ser hijo de algún gran caballero, y que por alguna travesura se habría ido de casa de sus padres, y le acomodaba más aquella vida suelta y alegre, que la sujeta y formal del orden en que se criara. También dudaron siempre si era aragonés, castellano o navarro, inclinándose a esto último sólo porque se lo dejaba llamar; bien que pudiendo por el acento ser de cualquiera provincia de España, que un día le tenía de una y otro de otra, haciendo de su habla y trazas lo que quería.

viernes, 25 de agosto de 2017

Amanda Ulldemolins , expressions ebrenques perill extinció

http://surtdecasa.cat/ebre/llibres/amanda-ulldemolins-i-les-expressions-ebrenques-en-perill-dextincio

La-nostra-parla-del-delta-del-ebre

"Crec que m’apassiona la filologia –en el meu cas, la catalana– perquè aplega tots els vessants de la nostra cultura: la llengua, la literatura i la història del nostre poble. Cal posar de manifest que són uns estudis molts complets i transversals". Amanda Ulldemolins (Alcanar, 1991) va presentar 'El model d'estàndard occidental al Telenotícies de TV3' com a treball de final de màster, una tasca que serveix per reivindicar la presència del català occidental en els mitjans nacionals. Ara, mentre ultima la presentació de la seva tesi doctoral a la Universitat Autònoma de Barcelona, ens descobreix algunes curiositats del tortosí, la llengua que parlem a les Terres de l'Ebre.
1. “Estar més brut que el pal d’un galliner

http://cosasdeandalucia.com/web/index.php?option=com_glossary&letter=T&id=159

Les que conec són perquè ma iaia les ha anat repetint al llarg dels anys. Ara mateix em venen al cap “les coses, clares, i el xocolate, espès”, “patir més que un gos lligat”, “fer més mal que una truja solta” i una de les meues preferides és “estar més brut que el pal d’un galliner”.
2.  Dolent, com a sinònim de malalt,  paraula compartida amb el valencià i l’eivissenc
El tortosí, que és el geolecte que parlem als pobles de l’antiga Diòcesi de Tortosa, té moltes paraules en comú amb el valencià i, encara que puga sorprendre, amb el balear. Això és així perquè tots estos parlars són conservadors, és a dir, mantenen moltes paraules de la llengua antiga. Com a exemples trobem els mots granerallépol i coa, que els compartim amb estos dos dialectes. Per tant, coa és una paraula estàndard, tot i que la majoria de vegades se substituïsca per cua. També, dolent, com a sinònim de malalt, és una paraula que compartim amb el valencià i l’eivissenc. / al chapurriau tamé les fem aná /
3. Els mots agrícoles en perill d'extinció

Pel que fa als animalets, la paraula palometa ja és desconeguda entre els xiquets de la nostra zona. També, cullereta (o cullerot), fardatxo i rabosa. Quant als mots agrícoles, crec que avui  dia la majoria de jóvens ja no sabem quant és un jornal ni sabem distingir les diferents varietats de taronges, mandarines o clementines. De fet, a 'Soc un fréstec' recordo que una tarda Lo Mascarat i jo vam haver de trucar a mons pares, perquè no sabíem ben bé la diferència entre Navelate, Navelina Marisol i Nules. Per tant, sí que podem afirmar que a 'Soc un fréstec' apareix un model de llengua, sobretot en els personatges, que està –com el fréstec– en perill d’extinció. A tall d’anècdota, fa poc en un dinar familiar ma iaia va explicar què és el ribàs de les finques, és a dir, el tros de terra que es deixa, quan llaures, entre la teua part i la del veí. 
4. Mantenir paraules com faena, parèixer pròxim

Moltes vegades hem de recórrer a la llengua de les nostres iaies ja que moltes expressions i mots característics de les nostres comarques, les centrals dels Països Catalans, estan desapareixent i, en la majoria de vegades, se substitueixen per formes provinents de Barcelona. Crec que està a les nostres mans mantindre-les. Hem de ser conscients la resta de Catalunya ens reconeix pel nostre parlar, i això ens distingeix i ens identifica com a grup. Per tant, hem d’augmentar una miqueta l’autoestima com a comunitat i no canviar de manera de parlar quan sortim de casa. Capgirar esta situació és, en gran part, faena de l’escola i dels mitjans de comunicació. S’haurien d’usar i difondre els mots estàndards tortosins, com ara els subjuntius amb e (que jo cante, que ell cante) o moltes paraules com faena, juí, parèixer pròxim.


   

sábado, 29 de septiembre de 2018

SEGONA JORNADA. NOVELA DÉSSIMA.

Paganín de Mónaco li robe la dona a micer Ricciardo de Chínzica. Éste, sabén aón está ella, va y se fa amic de Paganín; li demane que lay torno y ell, si ella vol, lay consedirá. Ella no vol torná en ell, y mort micer Ricciardo, se case en Paganín.

Tots los de la compañía van alabá per bona la história contada per la seua Reina, y Dioneo, lo únic que faltabe per novelá a la presén jornada, después de fé moltes alabanses de ella, va di:
Hermoses Siñores, una part de la história de la Reina me ha fet cambiá de opinió, volía contán una pero ne contaré un atra. La bestialidat de Bernabó (encara que acabare be) y de tots los demés que se creíen lo que ell mostrabe. Algúns, anán pel món ara en ésta y ara en aquella entretenínse, se imaginen que les dones dixades a casa se estarán de brassos crusats, com si no sabiguérem los que entre elles naixém y creixém y estém, qué es lo que les agrade. Y contánla tos mostraré cuánta es la simplesa de estos, y cuánta la de qui, pensánse mes poderosos que la naturalesa, se creuen (en fantástics raonaméns) que poden fé lo que no poden y se esforsen per portá a datres a lo que ells són.
Va ñabé un juez a Pisa, mes dotat de ingenio que de forsa corporal, de nom micer Ricciardo de Chínzica, qui, creén podé satisfé a la seua dona en les mateixes obres que fée per als seus estudis, sén mol ric, en no poca solisitut va buscá a una dona hermosa y jove per cónyuge, cuan tan de una com de l´atra, si haguere sabut aconsellás ell mateix com fée als demés, debíe fugí. Y u va conseguí, perque micer Lotto Gualandi li va doná per dona a una filla seua de nom Bartolomea, una de les mes hermoses y vanidoses joves de Pisa, encara que allí ne ñan poques que no pareguen sargantanes mossegadores y cuqueres.

Lo juez, portánla en grandíssima festa a casa seua, y selebrán unes bodes hermoses y magnífiques, va assertá la primera nit a tocála una vegada per a consumá lo matrimoni, y poc va faltá per a que
faiguere tables; pel matí, com ere fluix y sec y de poc espíritu, va tindre que reconfortás en garnacha y en dolsos, y en atres reméis torná a la vida.
Pos este siñó juez, habén adeprés a valorá milló les seues forses que abáns, va escomensá a enseñáli an ella un calendari bo per als chiquets que adeprenen a llichí, y potsé fet a Rávena. Tal com li enseñabe, no ñabíe cap día al que no se selebrare una festa o mes de una; per diverses raóns li enseñabe que lo home y la dona debíen abstíndres de tals ajuntaméns, afegín an ells lo dijú y les cuatre témporesy vigilies dels apóstols y de mil atres sans, y divendres y dissaptes, y lo domenge del Siñó, y tota la Cuaresma, y sertes fasses de la lluna y atres moltes exepsións, pensán potsé que tan conveníe descansá de les dones al llit com descansos ell se preníe al pleitejá les seues causses. Y esta costum, no sense gran melancolía de la dona, a qui potsé tocabe una vegada al mes, y ben just, per mol tems va mantindre; sempre guardánla mol, per a que cap atre anare a enseñáli los díes laborables tan be com ell li habíe enseñat los díes de festa. Va passá que, fen molta caló, a micer Ricciardo li van entrá ganes de aná a recreás a una possessió seua mol hermosa prop de Montenero (Montenegre), y allí, per a péndre lo aire, quedás algúns díes. Y va portá en ell a la seua hermosa dona, y están allí, per a entretíndrela una mica, va dessidí un día eixí a peixcá; y en dos barquetes, ell a una en los peixcadós y ella a un atra en les atres dones, van aná navegán y, sentínse a gust, se van adentrá al mar unes cuantes milles casi sense acatássen. Y mentres estaben atentos mirán, de repén una galera de Paganín de Mónaco, entonses mol famós pirata, va apareixe, y vistes les barques, se va adressá cap an elles; y no van podé fugí antes de que Paganín arribare an aquella a la que anaben les dones, y veén a la hermosa Siñora, sense vóldre datra cosa, y veénu micer Ricciardo que estabe ya an terra, pujánla an ella a la seua galera, sen va aná. Sabén lo selós que ere micer lo juez, que teníe temó hasta del aire, no cal preguntá si li va doldre. Sense profit se va queixá, a Pisa y a datres puestos, de la maldat dels corsarios, sense sabé quí li habíe robat la dona o aón la habíe portat. A Paganín, al vórela tan hermosa, li va paréixe que habíe fet un bon negossi; y no tenín dona va pensá quedás en ella sempre, y com plorabe mol va escomensá a consolála dólsamen. Y, vinguda la nit va escomensá a consolála en los fets, pareixénli que de poc habíen servit les paraules durán lo día; y de tal manera la va consolá que, abáns de que arribaren a Mónaco, lo juez y les seues leys se ni habíen anat de la memória y va escomensá a viure en Paganín com la mes alegre del món. Portada a Mónaco, ademés dels consols que de día y de nit li donabe, honradamen com a la seua dona la teníe. Después de sert tems, arribán als oíts de micer Ricciardo aón estabe la seua dona, en ardentíssim dessich, pensán que dingú sabíe verdaderamen fé lo que fee falta per an alló, se va disposá a anay ell mateix, y a gastá en lo rescate consevol cantidat de dinés; y fénse a la mar, sen va aná cap a Mónaco, y allí la va vore y ella an ell. Ella, per la tarde, lay va di a Paganín y lo va informá de les seues intensións. Al matí siguién, micer Ricciardo, veén a Paganín, se va arrimá an ell y va establí en ell en un momén gran familiaridat y amistat, fingín Paganín no reconéixel y esperán a vore aón volíe arribá. Pel que, cuan li va paréixe be a micer Ricciardo, com milló podíe y del modo mes amable, va descubrí la raó per la que habíe vingut, rogánli que demanare lo que vullguere y li tornare la dona. A lo que Paganín, en la cara alegre, va contestá:
- Micer, sou benvingut, y contestántos, tos dic:

Es verdat que ting a casa a una jove que no sé si es la vostra dona o de algún atre, perque a vos no tos coneixco, ni an ella tampoc, sol de alguna vegada que en mí ha estat un ratet. Si sou vos lo seu home, com diéu, yo, com pareixéu gentilhome amable, tos portaré aon está ella, y estic segú de que tos reconeixerá. Si ella diu que es com diéu, y vol anássen en vos, per amor de la vostra amabilidat, me donaréu de rescate per nella lo que vos mateix vullguéu; si no fore aixina, faríeu una canallada volénmela traure perque yo soc jove y puc tindre una dona igual que consevol atre, y espessialmen ella que es la mes agradable que hay vist may. Va di entonses micer Ricciardo:
- Per sert que es la meua dona, y si me portéu aon ella está, u vorás pronte: me se aviará al coll; y per naixó te demano que no sigue de atra manera que com tú has pensat.

- Pos entonses - va di Paganín - aném.
Van aná, pos, a casa de Paganín y, están ella a una cámara seua, Paganín la va fé cridá; y ella, vestida y preparada, va eixí de una cámara y va vindre aon micer Ricciardo en Paganín estaben, y va fé tan cas a micer Ricciardo com lay haguere fet a consevol atre forasté que en Paganín haguere vingut a casa seua. Lo que veén lo juez, que esperabe sé ressibit per nella en grandíssima festa, se va maravillá mol, y va escomensá a dis:
«potsé la melancolía y lo llarg doló que hay passat desde que la vach pédre me ha desfigurat tan que no me reconeix».

Pel que li va di:

- Siñora, car me costará habét portat a peixcá, perque un doló paregut no vach sentí may com lo que hay tingut desde que te vach pédre, y tú no pareixes reconéixem, pos tan fura me dirigixes la paraula. ¿No veus que soc lo teu micer Ricciardo, vingut aquí a pagáli lo que vullgue an este gentilhome, per a recuperát y portát en mí; y ell, la seua mersé, pel que yo vullga donáli te torne a mí?

La dona, giránse cap an ell, sonrién una miqueta, va di:

- Micer, ¿me u diéu a mí? Miréu que no me haigáu pres per un atra perque yo no men enrecordo de habétos vist may.
Va di micer Ricciardo:

- Mira lo que dius: míram be; fes memória y vorás que soc lo teu micer Ricciardo de Chínzica.

La Siñora va di:

- Micer, perdonéume: no me es honesto mirátos mol com tos imaginéu, pero tos hay mirat prou com per a sabé que may tos hay vist abáns. Se va imaginá micer Ricciardo que fée aixó de no volé confessá o reconéixeu per temó a Paganín pel que, después de un ratet, va demaná per mersé a Paganín que li dixare parlá en ella a una cámara. Paganín va di que sí a cambi de que no la besare contra la seua voluntat, y va maná a la dona que aniguere en ell a la alcoba y escoltare lo que vullguere díli, y li contestare com vullguere. Anánsen, pos, a la alcoba sols la Siñora y micer Ricciardo, en cuan se van assentá, va escomensá micer Ricciardo a di:
- ¡Ay!, Cor del meu cos, dolsa alma meua, esperansa meua, ¿no reconeixes al teu Ricciardo que te ame mes que an ell mateix? ¿cóm pot sé? ¿estic tan desfigurat? ¡Ay!, bonicos ulls meus, míram una mica.

La dona va escomensá a riure y sense dixál seguí, va di:

- Be sabéu que no soc tan desmemoriada que no sápiga que sou micer Ricciardo de Chínzica, lo meu home; pero mentres vach está en vos vau mostrá conéixem mol mal, perque si éreu sabio o u sou, com voléu que de vos se penso, tos va faltá lo coneiximén de vore que yo era jove y fresca y gallarda, y sabé lo que les dones joves demanen (encara que no u diguen per vergoña) ademés de vestí y minjá; y lo que féeu be u sabéu. Y si tos agradabe mes lo estudiá les leys que a una dona, no haguéreu tingut que péndre estat; encara que a mí me pareix que may vau sé juez sino pregoné de fires y festes, de dijú y de vigilies. Y tos dic que si tantes festes haguéreu fet guardá als llauradós que llauraben les vostres terres com féeu guardá al que teníe que entrecavá lo meu hortet, may haguéreu arreplegat un gra de blat. Me hay doblegat a qui Déu ha volgut, com piadós defensó de la meua juventut, en qui me quedo an esta alcoba, aon no se sap lo que són les festes, dic aquelles que vos, mes devoto de Déu que de serví a les dames, tantes ne selebrábeu; y may per esta porta van entrá dissaptes ni domenges ni vigilia ni cuatre témpores ni cuaresma, que es tan llarga, mes que de día y de nit se traballe y se carde la llana; y desde que una nit van tocá a maitines, be sé cóm va aná lo assunto mes de una vegada. Y, aixina, vull quedám en ell y traballá mentres siga jove, y les festes y les peregrinassións y fe dijú esperá a féles cuan siga agüela; y vos anéu en bona ventura tan pronte com pugáu y, sense mí, guardéu cuantes festes vullguéu.

Micer Ricciardo, sentín estes paraules, patíe un doló insoportable, y va di, cuan ella callabe:
- ¡Ay, dolsa alma meua!, ¿quines paraules són estes que me has dit? ¿no mires lo honor dels teus paréns y lo teu? ¿vols de ara en abán quedát aquí de barragana en éste, y en pecat mortal, en ves de a Pisa sé la meua dona? Éste, cuan lo haigues fartat, en gran reprobassió te fotrá al carré; yo te tindré sempre amor y sempre, encara que yo no u vullguera, siríes la ama de casa meua. ¿Tens que abandoná lo teu honor per este dessich desordenat y deshonesto, y a mí que te vull mes que a la meua vida? ¡Ay, esperansa meua!, no diguéu aixó, dignáutos vindre en mí: yo de ara en abán, ya que conec lo teu dessich, me esforsaré; pero, dols be meu, cambia de opinió y víne en mí, que no hay tingut cap cosa bona desde que me vau sé arrebatada.
Y la dona li va contestá:

- Pel meu honor no crec que dingú, ara que ya res pot fes, se preocupo mes que yo: ¡ojalá se hagueren preocupat los meus paréns cuan me van entregá a vos! Y si ells no u van fé pel meu, no vull yo féu ara pel de ells; y si ara estic en pecat mortero, alguna vegada estaré en pecat macero: no tos preocupéu mes per mí. Y tos dic mes, que aquí me pareix sé la dona de Paganín y a Pisa me pareixíe sé la vostra barragana, pensán que segóns les fasses de la lluna y les escuadres geométriques debíem vos y yo ajuntá los planetes, mentres que Paganín tota la nit me té en brassos y me aprete y me mossegue, ¡y cóm me cuide, que u digue Déu per mí!

Diéu encara que tos esforsaréu: ¿en qué?, ¿en empatá en tres basses y eixecála a palos? ¡Ya vech que tos hau fet un caballé de pro desde que no tos hay vist! Caminéu y esforséutos per viure: que me pareix que estéu a pensió, tan arguellat y prim me pareixéu. Y encara tos dic mes: que cuan éste me dixo, a lo que no me pareix disposat, no penso torná may en vos que, exprimíntos tot sansé no podríe fes en vos ni una escudella de salsa, perque en grandíssim mal meu y interés y rédits allí vach estáy una vegada; pel que a un atra part buscaré la meua manduca. Lo que tos dic es que no ñaurá festa ni vigilia aon penso quedám; y per naixó, tan pronte com puguéu, anéu en Déu, si no, cridaré que voléu forsám.

Micer Ricciardo, veénse en apuros y veén la seua locura de triá una dona jove están apátic y sén casi impotén, en doló y tristesa, va eixí de la alcoba y va di a Paganín moltes paraules que de res li van valé. Y sense habé conseguit res, dixada la dona, sen va entorná cap a Pisa, y se ni en va aná lo cap de tan doló. Cuan anabe per Pisa, a qui lo saludabe o li preguntabe algo, no contestabe res mes que:

- ¡Lo mal foro no vol festes!
Y después de no mol tems va estirá la garra. Se va enterá Paganín, y sabén
l´amor que la dona li teníe, la va desposá com a la seua legítima mullé, y sense may guardá festes ni vigilies o dichuná, van traballá mentres les cames los van aguantá y be que se van divertí.

Pel que, volgudes Siñores meues, me pareix que lo siñó Bernabó dispután en Ambruogiuolo vullguere apartá la cabra del monte.

Esta história va fé riure tan a tota la compañía que no ñabíe dingú a qui no li faigueren mal les barres (mandíbula); y de común consentimén totes les dones van di que Dioneo teníe raó y que Bernabó habíe sigut un animal. Pero después de acabá la história y les risses van callá, habén vist la Reina que la hora estabe ya mol abansada y que tots habíen novelat, y lo final del seu señorío habíe arribat, segóns lo orden escomensat, traénse la guirnalda del cap, damún del cap de Neifile la va ficá, dién en alegre gesto:
- Ya, volguda compaña, ara es teu lo gobern de este poblet - y va torná a assentás. Neifile se va ficá una mica roija en este honor ressibit, y la seua cara pareixíe una fresca rosa de abril o de mach tal com se amostre al clarejá lo día, en los ulls anheláns y chispejáns, una mica baixos, com una matutina o matinera estrella o estrel. Después de que lo cuchicheo dels concurréns se va pará y ella va recuperá lo ánimo, assentánse una mica mes alt del que acostumbrabe, va di:
- Ya que ara la vostra Reina soc, sense alluñám massa de la costum seguida per aquelles que abáns de mí u han sigut, tos faré manifest en poques paraules lo meu paréixe, y seguirém si u estiméu aixina. Com sabéu, demá es divendres y en son demá dissapte, díes que, per les minjades que se acostumbren a fé, són una mica engorrosos a la mayoría de la gen; sense di que, lo divendres, ya que an este día per la nostra vida Jesús va morí, va patí la passió, es digne de reverénsia; en honor de Déu, valdríe mes que en orassións en ves de en históries mos entretinguérem. Y lo dissapte es costum de les dones rentás lo cap y tráures tot lo pols, tota la brutíssia que pel traball de la semana se haigue agarrat; y tamé mols acostumbren a fé dijú en reverénsia a la Virgen Mare del Fill de Déu, y lo domenge, descansá de consevol traball. Com no podém estos díes seguí la vida que ham adoptat, crec que estaríe be que estos díes dixém les históries. Después, com haurém estat aquí cuatre díes, si volém evitá que arribo la gen nova, jusgo adecuat mudámos de aquí y anámon a un atre puesto. Allí, cuan estiguém reunits lo domenge después de dormí, com ham tingut avui mol tems per a raoná conversán, tindrém mes tems per a pensá, y sirá milló que se limito una mica la libertat de novelá y que se parlo de un dels mols cassos de la fortuna, hay pensat que sigue sobre qui alguna cosa mol dessichada haygue conseguit en industria o una pérdua recuperada.

Tot lo món va alabá lo dit y lo imaginat per la Reina, y aixina van quedá que se faríe. La Reina, después de aixó, fen cridá al seu senescal, li va di aón debíe ficá la taula per la tarde, y tot lo que después teníe que fé durán lo tems del seu señorío; y ficánse de peu, los va doná llisénsia per a fé lo que a cadaú mes li apetiguere. Van agarrá, pos, les Siñores y los homes lo camí de un jardinet, y allí, después de entretíndres una mica, vinguda la hora del sopá, en festa y en plaé van sená; y eixecánse de allí, segóns li va apetí a la Reina, portán Emilia la carola, esta cansó de Pampínea, que los demés corejaben, se va cantá:

¿Quí podríe cantá al meu puesto
que ting tot cuan ansío?
Víne, pos, Amor, raó de la meua ventura,
de la esperansa y de tota la alegría,
víne en mí a cantá
no de suspiros, penes y amargura,
que ara me es dols lo que va sé agonía,
mes que de este brillá
del foc, a les seues flames vull está
adoránte a tú com a Déu meu.
Tú dabán dels ulls me vas portá, Amor,
cuan en lo teu foc me vach sucarrá per primera vegada,
a un de tal talante
que en bellesa y ossadía, y en valor,
atre milló may se trobaríe,
ni datre paregut;
y tan me va inflamá que en este instán
felís te estic cantán, siñó meu.
Y este que es per a mí máxim plaé
y que me vol cuan yo lo vull
Amor, per la teua Mersé,
pel que an este món vull,
gosá de pas en un atre espero;
pos li guardo fe
que hasta al seu Reino, Déu, que aixó u veu,
confío que per la seua bondat mos portará.

Después de ésta, atres moltes se van cantá y se van ballá moltes danses y se van tocá diferentes músiques; pero jusgán la Reina que ere tems de anássen a descansá, en los cresols per dabán cadaú a la seua cámara sen van aná, y durán los dos díes siguiéns fen cas a lo que la Reina habíe dit, van esperá en dessich la arribada del domenge.


Acabe la segona jornada.