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miércoles, 19 de junio de 2019

El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922

Proseguixc en més cosetes.

Francisco Martínez y Martínez; El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922
 
https://archive.org/details/elfolklorevalenc00mart/page/3

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Francisco Martínez y Martínez, El folklore valenciano en el Don Quijote, 1922

 

EL FOLKLORE VALENCIANO EN EL DON QUIJOTE POR FRANCISCO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ
DE LA COMISIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRO DE CULTURA

VALENCIA
MCMXXII
 
EL FOLKLORE VALENCIANO EN EL DON QUIJOTE  POR  FRANCISCO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ  DE LA COMISIÓN DE FOLKLORE DEL CENTRO DE CULTURA  VALENCIA  MCMXXII
 
Tirada de 107 Ejemplares
ejemplar número 28.

DEDICADO AL
Sr. D. Eduardo de Oliver-Copons
Junio de 1922.


 

A don Rodolfo Schevill, Profesor en la Universidad de California (Berkeley), erudito escritor cervántico, que con el polígrafo Bonilla, honra de España, tan acertadamente está anotando las obras del Príncipe de los ingenios castellanos el señor Miguel de Cervantes Saavedra, por si le puede servir para sus trabajos lo que he podido agenciar tocante al juramento del Cura del cuento, el que mostró deseos de conocer.

Muy honrado su amigo y devoto.
Francisco Martínez.

EL POR QUÉ DE ESTE FOLLETO.

/ Nota de Ramón Guimerá Lorente: ortografía actualizada en parte. /

Como los escritos que se publican
en la prensa diaria, si bien suelen ser los más leídos, también
son los que menos se guardan, ya que por la índole de la publicación
son los impresos más falaces, desapareciendo a la ocasión de miles
de necesidades las grandes hojas que a despique de su magnitud
resultan más livianas que las propias secas de los árboles cuando
son arrebatadas por el cierzo al llegar la época de
desnudarse aquéllos, ocurriendo que al siguiente día de la
publicación ya es viejo el papel, y a las pocas semanas una rareza
bibliográfica, casi más difícil de alcanzar que un incunable, si
bien no obtengan el precio de éste, teniendo que recurrir, a
reverter el artículo impreso, a las cuartillas manuscritas si es uno
de interés y se le escapó o no llegó a conocer en el momento de
ser alumbrado, al que le interesa, cosa que ocurre con frecuencia.
Este caso se está dando al presente, en que hay personas interesadas
en conocer un muy curioso artículo para los cervantistas, que el
joven y laureado poeta nuestro amigo el publicista Puig Espert,
haciéndonos grande honor publicó en la prensa valenciana a
nosotros dirigido, en el que como se verá da cuenta de un antiguo
cuento de esta tierra, que sirvió para que Cervantes, con la
galanura que le caracteriza, pusiese en el capítulo primero de la
segunda parte del Don Quijote, en boca del Barbero,
el juramento del Cura de la su mula la andariega,
pasaje que hasta ahora ningún comentarista del singular libro de
caballerías había acertado a descifrar.
Con este motivo daremos
a conocer nuevas variantes del repetido romance que conocimos después
de publicada la carta en que acusábamos recibo del dicho artículo,
carta que, en su reproducción, tendremos que dividirla para colocar
en el correspondiente sitio los nuevos datos adquiridos, con lo que
damos algo de novedad al folleto.
No creemos haber apurado la
materia por lo que dirigimos el ruego a todo lector de que si conoce
alguna variante del curioso cuento o romance, o bien fuese éste
entero, es decir, toda la narración en verso, como es muy posible
haya existido, nos la comunique, con la seguridad de que su nombre se
hará constar y no tendrá fin nuestro agradecimiento.

CERVANTES Y VALENCIA (1)

A mi distinguido amigo don Francisco Martínez y Martínez.

«Lejos de nuestro ánimo pretender
con estas líneas sentar plaza de erudito. Únicamente muévenos al
escribirlas, nuestro acendrado amor a la patria valenciana, no
desmentido nunca y probado en cien ocasiones. Y así, este artículo
va enderezado a demostrar una vez más la ya numerosa serie de
concomitancias que existen entre Valencia y Cervantes,
tratando de un punto, oscuro según el eminente folklorista don
Francisco Rodríguez Marín, al que le pedimos mil perdones
por este tan grande atrevimiento nuestro. Además, nunca nos
hubiésemos lanzado a mal pergeñar estas cuartillas, sin que las
precediese la supraescrita dedicatoria a don Francisco Martínez y
Martínez, nuestro cervantista amigo, bajo cuya advocación las
ponemos, y al cual imploramos también benevolencia, si justamente
provocamos sus iras al invadir un campo tan especialmente suyo.
»Con estas palabras, y con la confesión de que únicamente a la
casualidad se debe el descubrimiento, quede nuestro orgullo
aquietado, si tal vez nos acometiese algún pensamiento de vanidad.

»Y vamos al asunto.

(1) Las Provincias.- Jueves 24 de Marzo de 1921.

»Cien veces hemos pasado largas horas leyendo
nuestro «Quijote», anotado por don Juan Antonio Pellicer, y
siempre tuvimos emociones nuevas, únicamente comparables con las
sentidas la primera vez que leímos el monumento de caballerías
valenciano de Martorell y Galba; pero jamás
experimentamos sentimiento tan hondo de orgullo patrio como hace unos
días, al pasar nuestra mirada por el primer capítulo de la segunda
parte del Divino Loco. Allí se hace referencia a un romance
que el señor Rodríguez Marín desconoce, y que nosotros, con
toda la modestia sea dicha, conocemos.
»El capítulo trata, como
es sabido, «De lo que el Cura y el Barbero pasaron con
Don Quixote cerca de su enfermedad». El primero, queriendo
averiguar qué tal andaba el caballero de salud y juicio, le hace
sabedor «que el Turco baxaba con una poderosa armada, y que no se
sabía su designio, ni a dónde había de descargar tan gran nublado,
y con este temor, con que casi cada año nos toca arma, estaba puesta
en ella toda la Cristiandad, y Su Majestad había hecho proveer las
costas de Nápoles y Sicilia, y la isla de Malta». A lo que don
Quijote respondió: «Si se tomara mi consejo, aconsejarale yo
(al rey) que usara de una prevención, de la qual su Magestad
la hora de agora debe estar muy ageno de pensar en ella». Y
al preguntarle de qué medio se valdría para conjurar el peligro del
Turco, y así quedar mejor convencidos de su renacida locura, y luego
de contestar don Quijote que no lo quería decir, para que no
«amaneciese mañana en los oídos de los señores Consejeros» y
otro se llevase de su trabajo el premio, dijo el barbero:
«Doy la palabra para aquí y para delante de Dios de no decir lo que vuesa
merced dixere a Rey, ni a Roque, ni a hombre terrenal:
juramento que aprendí del romance del Cura, que en el prefacio avisó
al Rey del ladrón que le había robado las cien doblas y la su mula
la andariega>>.

»En el «Quijote» comentado por don Diego Clemencín, Madrid 1835, dice en la página 7 de la referida
segunda parte:

«DEL ROMANCE DEL CURA

>>Sería, como se ha dicho también del entremés de la Perendanga en
las notas del prólogo, alguno de los innumerables que se han perdido
sin que quede memoria ni rastro de ellos, y se cantaban vulgarmente
en tiempo de Cervantes, Allí estaría la expresión proverbial ni
Rey ni Roque, que probablemente tuvo su origen en el juego del
ajedrez, donde el Rei es la pieza principal, y el Roque
o la Roca o Torre una de las principales. Usase
dicha expresión para excluir todo género de personas, aun las de
mayor consideración, como son las piezas del Rei y del Roque en el
ajedrez.»
»Y en el V tomo, página 30, de la edición con notas
de don Francisco Rodríguez Marín. - «La Lectura», Madrid, 1912,
escribe este erudito cervantista:
«14. La frase ni rey ni
roque, que equivale a nadie, dicho con encarecimiento,
está tomada del juego del ajedrez: de las dos piezas que tienen esos
nombres, bien que al roque se le llama ahora torre. Así
hacen mal los que, como Cortejón, escriben roque con
mayúscula, cual si se tratara del nombre del santo que tiene el
perro a los pies y es abogado contra la peste.»
«17. Ninguno de
los anotadores del «Quijote» dio con este romance. Yo tampoco, y
justo es decirlo y no pasar de largo disimuladamente, como si el tal
romance fuera cosa que por harto sabida, pudiera dejarse en
silencio.»
«Los señores Clemencín y Rodríguez Marín
coinciden en sus apreciaciones en lo esencial, acerca de la primera
parte de la contestación del barbero, esto es, la explicación de
las palabras dixere a Rey ni a Roque (con mayúscula el uno y
sin ella el otro); pero en lo tocante al romance del Cura,
ninguno de los dos anotadores puede aventurar nada, siendo más
sincero que Clemencín don Francisco, al confesar de plano que lo
desconoce.
«Permítanos, pues, nuestro admirable folklorista,
que del espíritu de él le hagamos conocedor.
>>La esencia
del romance, a que sin duda se refería el Barbero, era, según
nuestro parecer modestísimo, un cuento de nuestra querida tierra
que, aunque por la tradición salvado del olvido, ha llegado a
nuestros días, no con toda su prístina pureza, mas lo bastante
completo para servirnos de argumento poderoso. Cervantes,
dadas sus íntimas relaciones con Valencia, pudo conocerlo en
toda su integridad, quizás todo en romance, y hacer de él mención
en su obra.
»Se titula el cuento «El jurament del Retor»,
y es como lo transcribo seguidamente, sin quitar ni poner tilde y con
todas las inexactitudes que pueda contener.
»Erase que era hace
muchos años, un Cura de almas del pueblo de Riola (provincia de Valencia), que regresaba a su parroquia, cabalgando a mujeriegas
en guapa mula, después de cobrar los arriendos de las fincas que su
iglesia poseía.
«Mediaba la tarde, cuando en un recodo del
camino le asaltaron cuatro ladrones, los cuales, quieras o no
quieras, le hicieron apear de su cavalgadura, robándole el dinero
cobrado y la «andariega», alejándose después, no sin antes
hacerle jurar «por Dios y por su corona» que de lo sucedido no
había de dar cuenta «ni a home ni a dona.»
»Anda que andarás
y sumido en el mayor de los desconsuelos, llegó por fin el buen Cura
a su parroquia.
»Era fiesta al día siguiente: la fiesta mayor
del lugar.
»En los bancos del presbiterio de la iglesia, todo el
Cabildo Municipal, presidido por el alcalde. La única nave del
templo, llena de feligreses.
»Al salir el Cura de la sacristía
para ir a celebrar el Santo Sacrificio, columbró debajo del púlpito
a los cuatro que le desvalijaron, y al instante le sugirió una idea
feliz.
»Dió comienzo la misa, y al Prefacio, en vez de las palabras de ritual, entonó lo siguiente, que transcribimos en idioma valenciano para que no pierda lo más mínimo del sabor popular:

«Venint de Tarrós (1)
i anant a Riola
me robaren
quaranta onces
i una mula molt bona.
Me feren jurar
per
Deu i ma corona
que no heu diria jamai
a ningún home ni
dona.
A vos heu dic, Pare Etern,
que no sou home ni dona:

els quatre que me robaren
son els que están baix la trona.

»Y con la presente poesía, o lo que sea, pues de esta guisa
tan destartalada ha llegado a nosotros, entonada con música del
Prefacio, da fin al cuento que, según nosotros, conoció Cervantes e
hizo de él una ligera referencia en su «Quijote», aludiendo a su
primitiva forma romancesca.
«Desearíamos que esta nuestra
opinión modestísima, pero levantada sobre un recio pedestal como es
el de la tradición, llegase a convencer al eximio investigador de la
«sabiduría popular», D. Francisco Rodríguez Marín, pues ello nos
sería grato, no tanto por nuestra satisfacción personal, como por
servir en algo con este aportamiento a los trabajos de nuestro
buen amigo, el Sr. Martínez y Martínez, en orden a las relaciones
de Cervantes con nuestra querida patria valenciana.

(1)
Desconocemos la existencia de este pueblo o partida. Quizás antiguamente tuviese realidad.

F. PUIG-ESPERT.»

DE
CUÁNDO CERVANTES DEBIÓ (1)
APRENDER EL CUENTO
O ROMANCE DEL
JURAMENTO DEL CURA.
(1) Las Provincias. - Miércoles 25 de Mayo
de 1921.

Sr. D. Francisco Puig-Espert.

«Mi amigo muy distinguido: Su artículo inserto en Las Provincias del 24 de Marzo,
titulado «Cervantes y Valencia», a mí dirigido, he estimado
sobremanera, por lo que me honra y por la aclaración y comentario a
una frase del «Don Quijote» que los maestros en cervantismo solo
atisbaron, pero sin que tuviesen la fortuna de dar en el clavo, cosa
no extraña, ya que el cuento es valenciano, y, por tanto,
desconocido para los castellanos; pero usted, que reúne distintos
aspectos en el concierto literario, inspirado poeta valenciano, ameno
prosista castellano, erudito, investigador, y, sobre todo, con una
gran dosis de observación y mayor amor al trabajo, cosas estas
últimas que nuestro enervador ambiente no deja que abunde entre el
elemento joven, y aún hace mezquinear un tanto en el maduro, lo ha
atisbado muy bien.
»El resultado del trabajo de la tarea del
folklorista, poco comprendida por la generalidad entre nosotros, lo
ha obtenido usted, ya que, al recoger un cuento popular de nuestra
tierra, le ha dado explicación de las frases socarronas del
rapabarbas del lugar de la Mancha, de cuyo nombre no se quiso
acordar Cervantes, cuando aquél, con el muy simpático cura,
sacerdote de ecuanimidad
admirable, le quieren tomar al
zarandeado caballero de la Triste Figura el pulso moral de su
averiada mollera, y se encuentran con que Alonso Quijano el
Bueno continúa siendo Don Quijote de la Mancha; indudablemente
conocía nuestro cuento el tal de Saavedra, y a él aludió por boca
del Barbero, cuando éste daba palabra de no revelar el secreto de lo
que oyere ni a Rey ni a Roque, ni a hombre terrenal; juramento que
aprendí del romance del Cura, que en el Prefacio avisó al Rey del
ladrón que le había robado las doblas y la mula la andariega (1);
ahora bien, que con variantes, cosa no extraña, ya que en la
actualidad yo le conozco con alguna también, aunque insignificante,
como
ocurre en algún pueblo de la provincia de Castellón, según
adelante veremos. He podido observar en mi rebusca folklórica que el
pueblo tiene tendencia a hacer suyos los cuentos que llegan a él,
por lo que sin duda los adapta a sus localidades y aun al carácter
de sus gentes, y hasta las instituciones que le son más familiares y
potestades más conocidas son transformadas; así vemos que lo que en
siglos anteriores fué el Rey en la Ribera de Valencia, de seguro es
el alcalde y regidores; en la Plana subsiste aquél; en cambio, en la
Marina de Alicante nombran con el genérico de la Justicia; en estos
países son tres los bandoleros, a los que atisba baix de
la trona el ladino sacerdote al volverse a decir Dominus vobiscum
durante la misa; esto apuntamos para que no choque la variante del
Rey por otras autoridades, cosa nada extraña al cabo de tres
siglos; a mayor abundamiento, cuando desde que lo oyó contar
Cervantes hasta que lo escribió, transcurrieron muchos años y más
acaecimientos, en su mayoría desdichados, de esos que contristan el
ánimo y apenan la vida, haciendo a ésta carga pesada, o, por lo
menos, poco estimable.

(1) Segunda parte del «Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha», por Miguel de Cervantes Saavedra, autor de su primera parte... En Bruselas, 1616, página 4.

»Este vuestro bien forjado artículo leí en Altea,
siendo un recreo más de los allí gozados: al regreso a esta ciudad,
admirada por Cervantes, al tratar de colocarlo en su correspondiente
sitio en la enciclopedia cervanto-valenciana, me encontré con
lo que yo no guardaba memoria, con lo que había olvidado, de tal
modo, que me vino de nuevas (esta pícara memoria me hace unas
jugarretas a lo mejor), con un artículo que mi buen amigo el
malogrado D. J. Luis Martín Mengod publicó en Diario de
Valencia el 26 de Julio de 1915, en el que dice: «Siempre que
leo la gran obra de Cervantes, fijo mi atención en una frase que me
recuerda un cuento valenciano que aprendí en mi niñez, y que
no he olvidado nunca. La referencia es precisa y terminante.
Cervantes conocía el
cuento, aunque no en nuestra lengua,
sino en castellano, y no en prosa, sino en verso, porque bien
claro dice que se trata de un romance.» Relata el cuento
después, diciendo que «...A un cura le robaron, en el trayecto de
Valencia a Catarroja, la mula en que caminaba y cien
duros que llevaba en los bolsillos, amenazándole el ladrón con
grandes males si decía a cualquier hombre o mujer el
delito que
había cometido.» A poco, el sacerdote, celebrando misa ante el Rey,
en Valencia, al llegar al Orate frates ve al ladrón, de pie,
debajo del púlpito, y al prefacio, en vez de las pertinentes
palabras, canta:

«Anant de Valencia a Catarrocha,
me furtaren sent duros
y una mula rocha:
me
digueren que no ho diguera
a ningún home ni a ninguna dona.
y
agarren al lladre,
que está baix la trona.»

«Termina el curioso artículo invitando a que si hubiese alguna persona que
íntegro lo conociera, lo publicase, llamamiento que no se hizo en
vano, ya que en el número del indicado periódico del día 29 del
supradicho mes y año se publicó una carta, firmada por Un
villarrealense, en la que se repite el cuento de referencia, con
la variante de que el dinero son cien doblones (lo que es más
valenciano que los duros), y los ladrones tres, siendo lo cantado
en la solemnidad del prefacio algo diferente del anterior; dice así:

«Un día, anant de camí,
de Valencia a Catarrocha,
me
furtaren sent doblóns
y una mula molt bona.
»Me
feren churar per Deu,
posant la ma en la corona,
que
no ho había de dir
a ningún home ni dona.
»A vos.
Pare Etern, ho dich,
que no sou home ni dona,
pera qu'
els feu agarrar,
que son els de baix de la trona.»

A esta carta seguía otra de D. Manuel Bellido Rubert, en la que escribe: «El romance es así:
>>Verum dignum et justum est...

»Al pasar per Catarrocha
me ixqueren sinch
lladres,
me furtaren sent doblóns
y una mula molt
bona que portaba.
»Me feren churar per Deu,
posant la ma en
la corona,
que no eu tenía que dir
a ningún home ni dona.

»Vos ho dich a vos, Pare Etern,
que no sou home ni dona;

¡agarreu a eixos lladres,
qu' están baix de la trona!...»

<<Y a continuación dice: «Yo lo aprendí en dialecto castellonense, y cambiada la población de Catarrocha por la de Malet, de esta provincia....» menos mal, que confiesa la traición hecha al cuento de su país.
»En el mío, los dineros son cien florines (1), y solo recuerdan los últimos versos del prefacio, que dicen:

A vos, Pare Etern,

que no sou home ni dona,
vos dich, que 'ls lladres
que m'
han robat,
son els tres qu' están
baix de la trona.»

»Y ya, puesto que he transcrito las cuatro versiones que se acaban de
ver, copiaré la de usted, que, a fuer de verídico, he de
decir que no es de las que menos me gustan, por el mucho sabor que
tiene. Decía en su artículo así:

«Venint de Tarrós,
anant a Riola,
me robaren quaranta onses
y una
mula molt bona.
Me feren jurar
per Deu i ma corona
que no
heu diría jamai
a ningún home ni dona.
A vos heu dic, Pare
Etern,
que no sou home ni dona:
els quatre que me robaren

son els que están baix la trona.»

(1) El florinet es una monedita de oro cuyo valor era el de catorce reales valencianos, o sean veintiocho sueldos, actualmente cinco pesetas veinticinco céntimos.

»Como muy bien
afirma usted, ningún comentarista de la magna obra de Cervantes
conocía el repetido romance valenciano, ya que, mientras no nos
prueben lo contrario, afirmaremos que jamás existió en castellano,
y paladinamente, y con su natural gracejo, el Patriarca de los
cervantistas, D. Francisco Rodríguez Marín, en su primera
edición del «Don Quijote», confiesa el desconocimiento del cuento;
pero vino la segunda, en el año 1916, con variaciones de la parte
externa, crecimiento de notas y aumento de comentarios, y ya
transcribió nuestro buen amigo y maestro escuetamente el mentado
artículo de Martín Mengod, que le remitió, según dice, un
fraile francisco, lo que ha poco hemos podido comprobar, en la
repetida segunda edición, que es una de las muchas que, por
desgracia, no enriquecen nuestra colección; suponemos que al
publicar la tercera edición del «Don Quijote» nuestro D.
Francisco, acompañado esta vez por el notable dibujante Ricardo
Marín, que por cierto tiene algún dibujo asaz chocante por
ciertos descuidos, o mejor impremeditaciones, supongo habrá
reproducido el cuento insertado en Diario de Valencia. Es edición
ésta de la que sólo han podido percanzar ejemplares potentados y
magnates, por su precio fabuloso para un libro moderno, así que solo
le conocemos de vista, por haber figurado en la exposición que en
ésta nuestra ciudad se hizo por la feria del año 18, de los dibujos
originales del dicho señor Marín.
»Pero todo esto, mi
trabajador amigo Puig, en concepto mío, no hace desmerecer un ápice
su trabajo, ya que usted, al dar la explicación al pasaje del primer
capítulo de la incomensurable segunda parte del «Ingenioso
Hidalgo de Cervantes», lo hacía por su propia y espontánea
observación, desconociendo, bien me consta, lo publicado sobre la
materia, así que su descubrimiento por tal puede pasar, a mayor
abundamiento, habiéndolo presentado de tan galano modo.»
Al
llegar a este punto de nuestra carta, no podemos continuar sin
transcribir las nuevas variantes o versiones que conocemos del
repetido cuento: es una la que nos proporcionó espontáneamente
nuestro buen amigo el investigador y escritor D. José Rodrigo
Pertegás, que la oyó en su niñez a un maestro de primeras
letras en esta ciudad de Valencia llamado D. Timoteo Corella,
natural de la Vall de Almonacid (Castellón de la Plana),
que había vivido en pueblos de la provincia de Alicante; dice
así:

«Anant de Elda a Novelda
me ixqueren
unos lladrones
me furtaren els diners
y una burreta
senyores.
»Me feren jurar per Deu
no hu digues a home ni a dona
a vos he hu dich Pare Etern
que no sou home ni dona.

»Li digau a Toni Ten
que agarre a eixos dos lladres
que
hi ha ahi baix de la tròna.» / la tilde parece estar justo
perpendicular, ni ò ni ó /

A mitad del mes de Diciembre
del próximo pasado año, nos dirigimos al simpático amigo el
Catedrático de la Universidad de Barcelona Dr. Carreras y Artau,
fundador del Arxiu d' Etnografía i Folklore de Catalunya, en
demanda de noticias referentes al cuento que nos viene ocupando y
recibimos la siguienre nota:

«Una vegada diu qu'era
un Retor que celebrava l'Ofici de Pascua, y la majordona
no s'havía recordat de preguntarli abans com volía'l cabrit
per dinar y com que passava l'hora de còurel, ella que se'n
va a la Iglesia ab lo cabrit a les mans. Lo
Senyor Rector ell que al Dominus vobiscum se la vèu, y
pensantse desseguida'l perqué hi anava, aixís que va a
ser a cantar lo Prefaci hi va dir ab lo mateix tò,
que poca gent se'n va adonar, diu:

» - Dona nostra, dona
nostra
vos que del cabrit feu mostra
mitx rustit
y mitx bullit
cap y peus a la cassola...
per
Christum Dominum nostrum - .

>>Y vet'aqui que
allavores la majordana, sabent com havia de fer
lo cabrit, se'n va tornar tota cofoya (1). (Recullit a
Esparraguera).
»Hi ha una altra rondalla, que's podría
dir variant d'aqvesta, en la que un Rector, á qui havian
robat la mula fentli jurar que no ho diría á cap home ni á cap
dona, un diumenge que mentres deya l'Ofici va veure'ls lladres
sota la trona, 'ls descubreis, sense fallar á la promesa,
cantant per Prefaci:

» - Anant jo de camí - vers
Vall-Prahona
Los lladres me van robar - la mula roja,
y
me feren jurar - sus ma corona
que no ho podía dir
- á cap home ni á cap dona.
Y a Vos Pare Etern vos ho
dich - putx no sou home ni dona:
agafeu-los, Joan
Blanch - que s'estan sota la trona,
y, per que'ls coneguen
millor - porten camisola groga. / com los llassos dels pancatalanistes /
Per Christum Dominum nostrum.
(Massanet de Cabrenys). »

Tenemos noticia de otra imitación en un
convento de regulares franciscos, pero como al darnos la noticia se
nos dijo que con anterioridad se le había contado la anécdota a
nuestro amigo el Patriarca de los cervantistas D. Francisco
Rodríguez Marín, el que pensaba aprovecharla, hacemos mutis
para que él sea el que la dé a conocer a los aficionados al
folklore y a las cosas cervánticas, ya que en ambos estudios
es maestro consumado.

«(1) (Pau Bertran y Bros:
Rondallistica, rondalla n.°23 «Lo Cabrit de Pàscua».
(Vol. dels Jochs Florals de 1888, págs. 252-255 de Barcelona.)
Fon publicada desprès en la tirada apart que's feu d'aqvest treball.
(Barcelona, Estampa de la Renaixensa, 1888, un fascicle de 106
págs. in 4.°.)
La del «Cabrit de Pasqva» es troba també en
<El Rondallari Catalá d'En Pau Bertran y Bros»,
publicat per R. Miqvel y Planas, 1909. Pág. 306. >

Ahora, lector, reanudaremos la interrumpida epístola que decía así:

«Y vamos con el epígrafe que rotula esta
carta, con lo que intentaremos demostrar que el tal de Saavedra
conocía el romance en nuestra lengua, pues aparte de no
existir en castellano, le era la armoniosa parla valenciana
familiar.
»De seguro que muchos se dirán: ¿Cómo Cervantes, de nación castellano, conocía el cuento valenciano y la lengua valenciana?
Voy a mostrar mi pensamiento, pero advirtiendo antes
que fundándome en hechos ciertos, atestiguados por documentos
antiguos y fehacientes, he de abrir un ventanillo / lo finestró
de José Miguel Gracia Zapater, catalanista de La Codoñera / a
la imaginación y dejar que ésta vuele, aunque no soy poeta, y se
retrotraiga a la décima-sexta centuria, y después de haber
terminado la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los
presentes, ni esperan ver los venideros, como llama a la de Lepanto
el que cobró en ella las heridas que toda la vida fueron su orgullo,
por las que tuvo que ser llevado al Hospital de Mesina, en donde se
curaban todos los heridos de aquella facción prodigiosa, y
entrándonos por aquél ver los amigos de quienes se podía
acompañar el Manco de la batalla naval.

»Documentalmente
probado, se sabe que el capitán Diego de Urbina formó su
compañía en Valencia, a la cual pertenecieron los hermanos
Rodrigo y Miguel de Cervantes, que, naturalmente, no sólo en
el camino de Valencia a Vinaroz, donde embarcaron el
domingo de la Trinidad del año 1571, en la galera
«Capitana», del Comendador Mayor de Castilla, para
Italia, sino durante la travesía, y después, en el vagar por tierra
firme, fueron los de Saavedra compañeros de los valencianos,
y no podían menos de ser también amigos, ya que el constante trato
en una navegación, y la camaradería por pueblos, en hosterías, y
tal vez en aventuras propias de la soldadesca de aquellos tiempos, no
sólo aproxima a los individuos, si que estrecha las
amistades; así, pues, no dudo en asegurar el que el valenciano
Juan Bautista Villanueva, aparte de otros soldados de la
compañía de Urbina, camarada de Miguel de Cervantes,
fué además su amigo, lazo que indudablemente se estrechó en el
Hospital de Mesina, en el que los dos ingresaron, después de
la batalla de Lepanto, a curarse de las heridas que se
granjearon en aquella función, defendiendo cada uno su puesto
en la galera «Marquesa», de Juan Andrés Doria, que
formaba parte de la escuadra del veneciano general
Agustín Barbarico, nave ésta que fué muy combatida, hasta
el extremo que los turcos mataron más de cuarenta hombres de
su dotación, cayendo herido Miguel de Cervantes de un
arcabuzazo en la mano izquierda, estando defendiendo el
esquife, y el Villanueva, de una flecha, en la espalda,
junto a la proa, punto que defendió durante toda la gran
batería con un arcabuz; y qué cosa más natural, que, si
durante el período álgido de la calentura no, en la larga
convalecencia se buscasen los dos camaradas, ya que las mismas
desgracias tanto aunan, y se entretuviesen en mutuas
confidencias, en contarse las cosas de sus familias, las particulares
de sus casas, las tradiciones de sus pueblos; en estos momentos oigo
/. hay un punto aquí / yo, al Villanueva, hablando en
valenciano, narrar cosas de esta tierra para entretener el tedio,
y entre ellas, el cuento o romance
del cura de la mula
de pas molt acaminadora y los ladrones. Y no le extrañe al buen
amigo el que en lengua valenciana le hablase el de esta tierra
al de Alcalá, ya que ésta le era bien conocida, como
adelante los años demostró, para lo que tenía sus motivos, el más
poderoso la constante comunicación con sus camaradas de la compañía
mentada,
perteneciente al tercio del valenciano D.
Miguel de Moncada, compuesta casi en su totalidad por
valencianos, en la que permanecieron los dos camaradas hasta
que fué reformada, amén del privilegiado talento del futuro autor
del «Don Quijote», que le hacía fácil todas las cosas, a
más el gran espíritu observador de que gozó, que no dejaba que
se le escapase detalle, avalorado con la buena costumbre de recoger y
leer lodo papel escrito que se le ponía por delante.
»Por
cierto que, como en otra ocasión manifestamos, los dos soldados se
separaron en momento bien triste para el de Saavedra, y fué en el
desgraciado en que la escuadra de galeotas de Amante Mami
se apoderó de la galera «El Sol», en la que los dos hermanos,
Rodrigo y Miguel, venían, y fueron hechos esclavos, y al
revés, el Juan Bautista Villanueva, que con los otros había
embarcado en Nápoles para España, aportó en ésta,
por haber llegado a tiempo, el socorro a la galera, de la que, sin
duda, el valenciano no había sido transbordado, como los dos
Cervantes.

»Y como para dar gracias por su delicadeza
en honrarme con la dedicatoria de su bonito artículo y oportuna
aclaración a un pasaje del «Don Quijote», es ya demasiado larga
esta epístola, corto el hilo, pues a mí, en estos achaques
cervanto-valencianos me ocurre lo que a Sancho con los
refranes, que se le enzarzan como las cerezas, que en tirando
de una, allá van les atres en pomell, que es más bonito y
propio que en sarta. Pero no finalizaré sin decirle que estoy
encantado de que usted haya entrado en el campo cervántico (y
con tan buen pie), en el que mucho queda por hacer aún, y que para
mí es grande honor el poder formar escuela, siquiera sea por el
displicente derecho de los años; así, pues, mi joven amigo, no le
coarte el temor a provocar mis iras, pues ha producido sentimientos
contrarios, acrecentando el añejo afecto que le profesaba su muy
amigo
F. MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ.

Mayo de 1921.

 
ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE FOLLETO A LOS XIII DÍAS DEL  MES DE MAYO DEL AÑO MCMXXII, VISPERA DE  LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS  DESAMPARADOS, PATRONA DE LA INSIGNE  CIUDAD DE VALENCIA, EN EL ESTA-  BLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DEL  HIJO DE FRANCISCO VIVES  MORA, CALLE DE  HERNÁN CORTÉS,  NÚMERO 8   L. + D.
 
ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE FOLLETO A LOS XIII DÍAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO MCMXXII, VISPERA DE LA FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS, PATRONA DE LA INSIGNE
CIUDAD DE VALENCIA, EN EL ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DEL HIJO DE FRANCISCO VIVES MORA, CALLE DE

HERNÁN CORTÉS,
NÚMERO 8

L. + D.

OBRAS DEL AUTOR. Más en http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/impresion.cmd?path=1007174&posicion=69&destino=..%2Fcatalogo_imagenes%2Fgrupo.cmd%3Fposicion%3D69%26path%3D1007174%26presentacion%3Dpagina%26idBusqueda%3D1527

Homenage al Compte de Lumiares. Obra de tèrra
saguntina (barro saguntino). Agotada.
Còses de la meua tèrra (La Marina). Primera tanda.
Discurs en l'acte lliterari-musical
celebrat el día XIX de Febrer del any MCMXIV en la Acadèmia Valencianista.
Las joyas de Isabel la Católica no sirvieron para
el descubrimiento de América. Segunda edición.
Martín Juan de Galba; coautor de Tirant lo Blanch.
Melchor Valenciano de Mendiolaza, jurado de Valencia, procurador de
Miguel de Cervantes Saavedra, Bartolomé y Lupercio
Leonardo de Argensola, y general de la Duquesa de
Villa-Hermosa. Notas biográficas.
San Francisco, Cervantes y
Valencia. Discurso leído en el acto literario-musical en honor de
Miguel de Cervantes, por la V. O. T. Franciscana el 24 de Noviembre
de 1916.
Algo de Bibliografía Valenciano-Vicentista.

Còses de la meua tèrra
(La Marina). Segona tanda.
Don Guillén de Castro no pudo ser el falso Alonso Fernández de Avellaneda.

BIBLIOTECA CERVANTINA DE AUTORES VALENCIANOS.

El Curioso impertinente. Comedia en tres jornadas y en verso
de D. Guillén de Castro.  https://es.wikipedia.org/wiki/El_curioso_impertinente
Falla del Tros-Alt: Don Quijote y Sancho Panza.
La última aventura de Don
Quijote. Falla de la calle de Ruzafa. 

http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/impresion.cmd?path=1007174&posicion=69&destino=..%2Fcatalogo_imagenes%2Fgrupo.cmd%3Fposicion%3D69%26path%3D1007174%26presentacion%3Dpagina%26idBusqueda%3D1527
Juan Antonio Mayans y Siscar y Juan Antonio Pellicer y Saforcada; Cartas Cervantinas.
En Joseph Bodría y Roig. De Don Quixot a Cervantes, Goig.

martes, 5 de febrero de 2019

Benitachell, Ricart García Moya

Benitachell, Ricart García Moya

http://ricartgarciamoya.com/wp-content/uploads/2019/02/Benitachell.pdf

Benitachell y els traureulls de la II República
(Bafrá de Memoria Histórica en Alberti y Mª Teresa León)

No conec el motiu, pero Benitachell ix asobintet en el periódic Levante (digital), sempre en catalá, no valenciá. Feta rahonamenta, direm que no es lo mateix que't fasa chichines la Luftwaffe de Richthofen (els
apellits acabats en thofen sempre mos impacten) en Guernica que, per eixemple, dirte García Gilabert y espicharla poquet a poquet a piteus de bufats socialistes y comunistes republicans en Benitachell. Abans
d'aumplirmos de sanc en l'asunt, ¿se escriu Benitachell o Benitatxell?
El topónim es Poble Nou de Benitachell en valenciá, encá que'l fascisme expansioniste catalá asoles
permitix Benitatxell, reglot del Institut d'Estudis Catalans per l'any 1920. El segón component de Benitachell sugerix étim mosárap (¿del thauchell o thauch documentat per Simonet?). El topónim tingué variants migevals, p.e.: “alcahreas vocatas benitegell et alabiar”
(ACA, Doc. Jaume II, Reg. 215, any 1317, f. 212 r.);
pero, en valenciá modern, s'impongué la dels nostres yayos, que mosatros coneguérem desde chiquets: “les Alqueríes de Benitachell y Abiar” (Archiu Mun. de Denia, Nugat 336, any 1662); “Benitachell” (Dicc.
Geográfico, Barcelona, 1831, p.874), “Benitachell” (Cavanilles: Obs. IV, 1797, p.222).
Els greixers de la llengua, la AVLL del PP y Tripartit, els diaris Levante e Información, La Veu, etc., asoles
permitixen el nom en catalá, y si fa falta entarquimen lo que diu la documentació; aixina, per eixemple, un porcatí catalaniste escriu: “any 1277, Pere III d’Aragó... i Rafal de Benimarxó” (Diari La Veu del País Valencià, 11 /08/ 2018, p.1); alterant l'original, que diu: "Petrus. Dei gratia Rex... et Rafal de Benimarchó” (ACA, Reg. 40, f. 10, 11 d'agost any 1277). ¿Es donen cónter? Ahón n'hiavía una -ch- en el pergamí, fa el cámbit per -x-. Lo interesant es que alguns etimólecs creuen que`l compost Benitachell es metafóric en significat de 'cadena de montanyes', ahon el pinna de la toponimia mosárap valenciana (Corominas:
Onomasticon) donaría l'arabisat Beni-, y ahon també tindríem metátesis de c en t en el vocable catella >
*tacella anterior a l'aplegá dels moros, perqué doná temps al cámbit mosárap de ce en ch. La paraula catella es diminutiu, en lletí clásic, de catena ('cadena'), d'ahí la metáfora de cadena de montanyes, com el fr. chaine. Qui s'acoste a Benitachell vorá en claritat lo que pareix una aserp de montanyes, y el mateix poble oferix ondulacions Benitachell está tan indefens davant dels catalanistes com els seus antepasats que, una esprá de 1936, patiren l'aplegá dels republicans que mataríen al Pare Plácido.
En el lletrero del mercat, ahon fica el dit el terroriste blaver, observem que'l valenciá peixcatería, viu desde l'orige de la llengua, ha segut reemplasat per el cat. peixateria.
Li he preguntat a la sinyora Bolufer García (parenta lluntá del asesinat Plácit García) cóm es díu en Benitachell y, sinse ductaro, respón que peixcatería. N'hian més destarifos: aixina, xarcuteria, en cónter del
valenciá charcutería (per víndrer del fr. charcuterie); servei y no el val. servici; y el cat. esmorzar, en val. almorsar, armosar.
Día Corominas: "el catalán esmorzar es forma reciente, sin documentación anterior al s.XIX, antes se dijo almorzar, como sigue diciéndose en el Reino de Valencia"
(DCECH,1, p.204): “almorsar” (Lull: Blanquerna, traduit al valenciá, any 1521);
“lo millor será donarli armosar” (Casinos, A.: ¡Ara eres mare!, 1926)
2
y costeres que semblen entortillats asbaraors de fira. Recorda Corominas que “els benitachells es el
nom que's dona hui a una partida del Puig de la Llorença, situá damunt del poble” (Onomasticon), y
recorda que la Serra de Benicadell (Penna Cadiella del 'Poema del Cid') ve de pinna. En fi, lo que
tenim clar es que'ls catalanistes prohibixen la grafía Benitachell del valenciá modern, la de
mosatros. Deixant la llandosa etimología, anem a temps més próxims, sinse olvidarmos dels
polítics que dugueren la catalanisació y als podemites, com l'últim alcalde del PP en Benitachell, el
sinyor Cardona: «Juan Cardona dimitió tras ser detenido por un supuesto cohecho en la
recalificación de unos terrenos. Cardona, detenido en 2008 por exigirle a un promotor 50.000 euros
a cambio de mantener urbanizables unos terrenos».¿Qué ha fet esta gent pera deféndrer nostra
historia y llengua? Res de profit y, tots, aumplirse bolchaques.
Ara, aspayet, nemon a l'atra Memoria Histórica en sanc, gavinets y tallaetes (no aconsellable pera
mingotrelles fetillers)
Hui, cubert de núbols, dihuit de giner de 2019 estic en Benitachell. M'esgole en el baret del mercat y prenc
un nugolet pera'l fret. En tristea y mig adormit pense
que'n 1895, entre boires del Nort, naixqué en Barzdorf
un nano al que batejaren Wolfram von Richthofen y,
el mateix any en Benitachell, aubrí els ulls Micalet
García Gilabert. El primer manaría la Legión Cóndor
que'l 26 d'abril de 1937 desbudellá Guernica; el segón,
ple de celsitut, li doná per la Teología y ferse franciscá
baix el nom de Plácit García Gilabert. De 1930 a 1933
estigué estudiant Dret en Roma, tornant al Reine cuan
la Generalitat de Companys y l'ugetiste Largo
Caballero adobaven el Colp d'Estat de 1934. Encabant,
al aplegar el botafoc del 18 de joliol de 1936, Plácit
treballava en el colege d'Ontinyent, pero els morts a
mans de progresistes li feren buscar amparo1
en casa del seu germá Vicent.
En Benitachell no s'acamina sinse topetarte en els
garcíes, parents de prop o llunt del Pare Plásido
García, que aixina li diuen respetuosament. Quí heu sap
tot d'ell es la sinyora Josefa García Buigues, neboda
carnal de García Gilabert. La dona te 102 anys, “pero
menja com un lleó”, me diu atre membre de la familia,
Mª Carmen Bolufer García, que treballa en
l'Ajuntament de Benitachell, ahon l'alcalde Miquel
García també es parent lluntá del asesinat. La sinyora
Bolufer me conta que “la caseta” de Vicent, ahon estigué amagat tres díes cuan botá d'Ontinyent,
hui te “atra fachá y, ademés, viuen estrangers”. Y la del atre germá Gabriel García en les afores de
Benitachell, ahon agarraren a Plácit els progresistes, la tiraren y hui n'hian chalets. Es llandós contar
1 AMPARAR del lletí anteparāre, hui prohibit per els colaboracionistes: “amparar... no obstant l’ampara”
(Roig: Spill, 1460) “eres del christiá refugi, amparo” (Timoneda: Aucto de la Yglesia, 1575) “amparo y
protecció de V. M.” (Ginart: Reportori dels Furs, 1608, f. 3); “sería gran amparo pera resistir a les
imposicions” (BRAH, ms. Dietari Porcar, 9 set. 1612); “troben en vos lo amparo” (Matheu y Sanç: A la V.
de la Sapiencia, 1642); “unich amparo en tots los perills” (Archiu Mun. Oriola, Leg. 984, Generalitat, 1649),
etc. En l'Etat Mija ixqué l'arcaisme y corrupció emparar , comú al castellá “emparar” (Cid, Berceo).
Detinguda el 9 de noembre de 1936 sinse
cárrec algú, com a Plácit de Benitachell, la
relligiosa Arriola Uranga y atres 22 adoratrius
les dugueren a la checa de Fomento o Bellas
Artes de Madrit. Els progresistes de la image,
tranquils com si anaren de torrá de chulles, es
mostren satisfets per la captura, pensant en lo
que'ls faríen en nom del Progrés eixa mateixa
esprá en la checa, cuan les torturaren en
corrents eléctriques, les colpejaren y, a les
més jovenetes de les 23, les violaren. Mig
desfetes, en camió les dugueren a la nit prop
del madrileny cementeri de l'Almudena, ahon
practicaren el deport del tir al blanc en elles.
Eren 23, y hui asoles tenim recort pera 'Las
Trece Rosas' (acte paregut e incalificable fet
per l'atre bando, el franquiste).
3
l'adolívit del 1936 y quirdar l'atenció dels actuals mijos de comunicació sectaris, que no reconeixen
esta vergonya y una y atra vegá repetixen el sembenet: '¡Que a García Lorca el mataren els faches!'
(y es veritat), '¡que torna l'extrema dreta!', '¡que arderéis como en el 36', 'que la derecha tiene que
pedir perdón per lo del 36', 'que volem més millons pera desoterrar morts'. La veritat, no entenc
este primitivisme per una grapallá de pols; yo, una vegá mort y fet sendra, ya he dit que me poden
tirar al fem o per el forat del comú. Nemon, no queda atre remey, a fer Memoria Histórica d'una
aldacrá del progresisme republicá en 1936 que, per cert, els que's declaren hui rames del mateix
abre —PSOE, EU, Compromís, Podemos, etc.—, sempre es fan els desentenguts y no demanen
perdó a les families de les víctimes.
Sinse l'hábit de flare, l'indefens García Gilabert deixava la caseta de Gabriel y se'n anava un
bascós 21 de joliol a buscar resguart en la del atre germá, Vicent García, en les afores. No n'hiavía
seguritat dins dels huit carrerons de Benitachell, perqué'l Comité de Defensa aulorava y moscava a
quí teníen que detíndrer y ferli l'anatomía2
. Astó heu conta u dels creaors d'este invent, l'anarquiste
García Oliver, atre que volá d'Espanya en 1939 y faltá en Méxic en 1980:
“Se les inculcaba una escala de valores que pueden conducir al éxito en las luchas urbanas:
extrema reserva, puntualidad en las citas, observancia rígida de las consignas, mantenimiento
del espíritu de equipo dentro del cuadro, agilidad de movimientos, evitar la parálisis del
quietismo como el atrincheramiento en una barriada” (Garcia Oliver, J. : El eco de los pasos,
Ruedo Ibérico, 1978). Lo terrorífic es que podíen fer “pesquisas armadas en las casas
particulares para detener emboscados, curas, derechistas y quintacolumnistas”. Aixina
ampomaren a Plácit García Gilabert.
Els del Comité de Benitachell, per alló de «evitar la parálisis del quietismo como el
atrincheramiento en una barriada», moscaren als comités de les vehínes Denia y Eixavia. A les tres
de l'esprá del día de la Mare de Deu d'Agost, un 15 d'agost de festa llaica, aparegué en Benitachell
un camió en borrachos progresistes armats en fusils y ametrallaores. Buscaren a Plácit en la caseta
de Gabriel y, al no trobarlo, enfilaren a la del germá Vicent en els bancals. La festa dels fardachos
progresistes tingué prémit. Capturaren a Plácit sinse problemes, al oferirse ell mateix als guardians
del orde republicá. Una vegá dins del camió, els eufórics milicians l'eixhibiren com si fora una
rabosa per tot Benitachell.
¿Quí estava raere dels Comités de Defensa y Drets Humans de la II República?
En tota Espanya feen lo mateix. Detingut el presunt quintacolumniste, emboscat, retor, flare,
sinyoret amariconat, empresari o germaneta de la Caritat, el ficaven en una cachapera aislat, sinse
més testics que'ls camarades encarregats de furgar dasta'ls nyitols als engabiats. El detingut els
durava poquet, apenes 10 hores, mentres es divertíen fenli barbaritats que mosatros no podem ni
ansomiar. El cas de Plácit García Gilabert es calcat d'atres com el de la monja Manuela Arriola
Uranga, naixcuda en Ondárroa, de les Adoratrius de Madrit. La relligiosa, junt a atres 22
germanes, havíen fugit del convent y malvivíen en un piset en Madrit. Moscat el Comité, el 9 de
noembre de 1936 les detingueren cuatre despitralats sádics y les dugueren a la nomená checa de
Fomento o Bellas Artes, ahon feren sesió de tortures abans de que per la nit les cosiren a trons. Les
salvajaes asoles paraven cuan alguna anava a terra sinse sentit. Aixina que, si la joveneta patía
desmay, li aplicaven inyecció de clorur de cocaína3
y, torná en sí, seguíen els colps, violacions, etc.
Mig mortes, a la nit les carregaren en un camió dasta prop del cementeri de l'Almudena, ahon
s'acabá la festa en els tirs a les moribundes en nom del Progrés, l'Esquerra, la Llibertat y la
República. Crec que ni Ana Belén ni Rosana Pastor (la Boris Karloff valenciana) han fet cap de
película d'este episodi gloriós del Socialisme y Comunisme humanitari.
2 ANATOMÍA Abanda del semantisme centífic, també era matar y fer péntols a un ser humá o animal: “y si
se acostava algún llop... l´acorava, y de ell fea anatomía” (Bellver, Blay: Chiste de un llenyeter, 1854)
3 El clorur de cocaína, desde'l us en campanyes militars per 1880, es donava als malferits pera donarlis curta
euforia.
4
La Memoria Histórica fa olvit dels intelectuals que
apoyaren4
el suplici d'inocents, fora en Benitachell o en la
infernal checa de Bellas Artes de Madrit, ahon el poeta
Rafael Alberti y la seua sinyora María Teresa León
(sempre pistola al sint) anaven asobint pera tastar
l'espectácul de chillits, navaixaes y colps. Poc abans de
faltar, en 90 anys y saratá en metástasis, l'antiu espía del
Mossad Antonio Hortelano fea recort de cóm anava
Alberti a eixa checa pera vórer als detinguts en “la
cabina”, habitació estreta en parets de llanda electrificá
(Crón. Diario El Mundo, 3 d'agost 2009). No n'hia millor
testic que la mateixa María Teresa León, camarada de llit
del mariner en terra Rafael Alberti. Ella mateixa
recordava anécdotes en André Malraux y sa dona Clara
en el Madrit de 1936, ahon “se había divertido mucho”; y
en eixe ambient de confiansa deixa entrevórer cóm es fea
la selección de víctimes pera les cheques: “Un imbécil es
un imbécil. En Madrid había muchos imbéciles,
emboscados, rabiosos, inquietos. Creían que no había
orden público porque no lo tenían en su mano y era el
pueblo el que había impuesto su manera de matar pulgas.
Sí, los guardias nuevos miraban sospechósamente a los
señoritos que fingían ir desastrados y malvestidos. A la
lengua se veía el disfraz”. Dona detallista, donava
informació de sa vestimenta: “Rafael lleva puesto su
uniforme. Yo, el mío” (León, María Teresa: Memoria de la
melancolía, p.131), y del seu gust: “me atraían los
anarquistas” (ib. p.157). En realitat, l'uniforme era el
famós “mono azul” en correache, pistoles y cartucheres,
que donaría nom a la revista homónima d'Alberti y Teresa:
“en medio de este va y viene nació El Mono Azul... No sé
si fue José Bergamín quien la bautizó. De mono azul
vestían nuestras primeras Milicias Populares y nuestro
Mono Azul estaba destinado a los combatientes” (ib.
p.285).
Els dos teníen “siempre preparada la pistola” (ib. p.364), y donaven pavor cuan senyalaven a
qui els pareixía facha. El perill a la mort y “al paseo” ficava cabell vert al ciutadá. Si te parlava una
miliciana en pistola y “mono azul” teníes que dirli “camarada”, perque si li díes “señora” te
portaven a la checa. Teresa León conta que va vórer a un home en “una gallina atada a una cuerda.
¿Se la comerá en la Navidad? Sí, sí, y se le atragantó el 'señora' para evitar que lo descubrieran”.
Teresa anava sempre “en unos amigos”, camarades de la F.A.I., dedicats a la captura de víctimes
pera la checa: “Otro día, uno de esos que no saben vivir sin amos, tropezó conmigo. Estas golfas,
dijo al mirar mi casi uniforme: ¿Qué has dicho? Murmuró no sé qué de muertos y por si acaso
aludía a mis antepasados lo agarré del brazo con rabia. Soltó una palabrota. Se enfrentó, pero yo
llamé a unos amigos míos y concluyó detenido”.
4 Del lletí podium > *appodiare, ixqueren els antius fr. appuyer e it. appoggiare; este últim, supost orige
del verp valenciá: “mes pera apoyar asó” (En obsequi desl Voluntaris Honrats del Reyne, 1794, p. 5)
Teresa León y Alberti, cervells al servici
d'El Mono Azul, trataven de nugar al
fasciste en el homosexual, pensant que
desdoraven un poc més als que teníen
que matar: “Barbilanpiño, curvirrostro,/
amariconado y necio, / rizándose las
pestañas con humaredas de incienso,/
entra el pollito fascista en la iglesia y el
convento” (El Mono Azul, jueves 17 de
septiembre 1936, p.5 )
5
Els chequistes Alberti y María Teresa León, fels amics de Stalin
Que u siga poeta o escritor admirable, com eren els
susodits Teresa y Alberti, no es motiu pera omplir
d'apegaloses taranyines retóriques que amaguen el fosc
pasat. A mi, per eixemple, m'agrá el Marqués de Sade com
a lliterat, y em repugna sa moralitat y comportament. Dit
astó, recordem que Tereseta y Alberti nadaven com peix en
sequiola en l'ambient de Guerra Civil en Madrit. Ya en 1936
teníen un palau neogótic, incautat als Spínola, pera viurer:
“Nosotros ya vivíamos, entonces, en el palacio de la calle
Marqués del Duero” (ib.p.109). No mos sorprén l'alegría y
felicitat del poétic matrimoni entre tortures y morts: “¿Sois
felices?¿Sois felices?... Sí, era una maravilla de fraternidad,
de comunicación (…) Días felices. ¿Felices los días de
guerra?... los mejores de nuestra vida” (ib.p.380). No'ls
afectava els chillits de la checa de Bellas Artes de Madrit,
ahon anava la parella en asiduitat. La checa, paraula d'orige
rus, va ser una institució creá en 1917 per el soviétic
Dzerzhinski. El seu fi era torturar para obtindrer informació
y lliquidar al oponent ideológic. Els chequistes, sinse llímit
llegal, teníen poder absolut sobre'l ciutadá. Este mecanisme
terrorífic, que tant agradava a Teresa y Alberti, s'implantá
per la II República en 1936, en els mateixos privilegis que'n
la URSS.
Teresa y Alberti anaven per Madrit en un gran vehícul
confiscat y en un chofer, mascle de casoleta, que si fea falta
li ficava l'ambut per lo ample a cuansevol fasciste virtual
que li senyalara Teresa. En l'otony del 36 es deixá cáurer per
Madrit el noveliste André Malraux, alluntat d'aquell viage
frustrat a Indochina pera furtar obres d'art en Camboya. Este
aventurer, que aplegaría a ministre d'Interior en el gobern de
De Gaulle, era íntim de Teresa y Alberti. Tots junts, en el
coche incautat, 'apatrullando la ciudad' (com diría Torrente)
practicaven la caça y peixca per intuició del fasciste,
¡emboscat en mig del carrer!. La delicá Teresa, sempre en
pistoló, no ductava en unflar a bascollaes conilleres al
presunt quintacolumniste, mentres Alberti y Malraux es
baquechaven a riurer. A modo d'eixemple tenim el cas
d'aquell “hombrecito” al que Teresa li agarrá tirria y, clar, havía que desferse d'ell:
“vi de nuevo al hombrecito que fingía esperar a la novia. No pude contenerme: ¿Qué
haces aquí?... y antes de que tuviera tiempo de echar a correr, ya lo había yo agarrado
violentamente y, ayudada por el gran amigo Antonio que nos servía de chófer, metido a
puñetazos en el coche. Malraux, muy divertido, se sentó junto a Rafael y todos nos
dirigimos a la Dirección de Seguridad.”
Raere de les galtaes de caixó, el grupo5
de Teresa, Alberti, Antonio y Malraux dugueren detingut al
“hombrecito” a mans dels seus camarades chequistes. La paranoia de Teresa li fea vórer emboscats
y espíes en cada replaseta y cantó de Madrit, persones que mereixían anar “a paseo”, es dir, a
eliminarles físicament. Just 'A paseo' es el títul eufemístic d'una columna que'n agost de 1936
5 Grup En valenciá tenim el polisémic grup, també equivalent al cast. difteria; mentres que grupo ve del
it. gruppo : “cada grupo per sa banda” (Thous, Maximiliá: ¡Esquirols!, 1914, p.8)
Teresa visitá dos vegaes a Stalin y va
vórer que fea un seguiment apasionat de
la Guerra Civil. En la “Sala de Consejos
del Kremlin” n'hiavia “un plano de
Madrid. Los puntos de colores eran
batallas, bombardeos” (León, Mª Teresa:
Memoria de la melancolía, p.179). En la
segón vesita estigueren charrant en ell
més dos hores: “Y seguimos hablando.
¿Cuánto tiempo? El coronel, cuando
salimos, nos dijo: han estado ustedes
con el camarada Stalin dos horas y
cuarto, nadie estuvo más”. Eren temps
de la Gran Porga dels anys 30, que'ls
rusos li díen de 'Gran Terror', en millars
de torturats y morts. Era el mateix
sistema implantat per la II República,
l'aplicat a Plácit García Gilabert, les
Adoratrius de Madrit o les enfermeres
de Pola de Somiedo. Foren, segons día
Teresa: “los años más felices de mi
vida”.
6
escomensá Alberti en El Mono Azul. Sinse més objetiu que enredrar y ficar odi, la mateixa
publicació enfilaba dasta a les dones que, en galgea y mortes de fam, es prostituien per els cantons
de Madrit per un moset de formache o rosegons de pa. Teníen que ser detingudes “con disposiciones
de tipo policiaco” y ferles desaparéixer: “casi todas las Venus del amor mecánico comulgan con las
derechas. El espionaje fascista recluta entre ellas sus servidores más fieles”. Aixina que “sí que
pueden hacernos daño. Conque... ¡vayamos enseguida a la reclusión!” (El Mono Azul, 18 de
noviembre 1936, p.2). La reclusió d'eixes 'espíes' famolenques era la checa y, de regal, “el paseo”.
La musa de estes locures histériques era la parella enguiscaora María Teresa León y Alberti, sempre
esburgant quí s'amagava tras portes, finestres o balcons. Día Teresa: “¡Oigan! ¡Miren! ¡Escuchen!
¡No hablen! La Quinta Columna está escuchando... La Quinta Columna abría despacio los
balcones cuando venteaban los aviones franquistas; luego, los cerraba hasta el próximo
bombardeo”. També, plena d'inyor y tendrea, Teresa reviscolava moments creatius en Alberti y uns
gotets de vinarra: “esas canciones las escribíamos Rafael y yo, sentados en un bar de las Cuatro
Calles”. Eren lletres pera animar a detíndrer més gent pera la checa:
“Las chicas del barrio sur,
en el puente de Toledo,
detienen a los cobardes,
que en Madrid no cabe el miedo”
Estaven en 1936 y, optimistes, pensaven que'n Nadal ya haurían guanyat la Guerra Civil. Sinse por
a cap de represalia, els asesinats y tortures aufegaven la llibertat del ciutadá. Alberti es fea el
pacifiste en romansos y dibuixets de 'La Paloma de la Paz', pero lo que volíen era exterminar a
cualsevol que mostrara tibiea ideológica, imitant al seu admirat Stalin. Ells no hagueren fet cap
d'amnistía de guanyar als nacionals. Mostra d'eixes intencions es atra de “esas canciones” escrites
en el bar de “Las Cuatro Calles” per Teresa y Alberti:
Los cuatro generales
que se han alzado,
antes de Nochebuena
serán ahorcados.”
En eixe ambient pavorós recordava Teresa que's trobá per els carrers de Madrit a un escabellonat
Juan Ramón Jiménez, que's lliurá de la mort de milacre: “Nos encontramos una mañana con Juan
Ramón Jiménez. Venía sonriente, algo bueno parecía haberle pasado. Y así era. Nos contó:
Figúrese, Alberti, que acabo de salvar mi vida. Pues me sucedió que llegaron a mi casa unos de la
F.A.I. empeñados en que yo era un tal Ramón Jiménez al que iban buscando. Afortunadamente uno
de ellos me metió un dedo en la boca y aclaró: Pues este no es, porque este no lleva dentadura
postiza.¡Qué bien comprendimos lo sonriente que iba Juan Ramón, llevando entre los labios su
documento de identidad intransferible!¡Ah, qué Madrid éste!. Sí, era el Madrid chispeante donde
la broma, la canción y el desplante reaparecían.” Molta broma si te lliuraves dels chicots de la
F.A.I., o si eres dels companyers de Teresa y Alberti, que teníen la paella del mánec. Entre detenció,
denuncies y calbots al sospechós aplegá Nadal del 1936 y, ¿ahón feren festa y s'engoliren el tito la
parella de comunistes? En un puesto digne del proletariat: “¡Navidad en el palacio del Pardo!
María Teresa, hay que organizar una buena fiesta. ¿Y el vino? Vendrá del Palacio Real. ¿Y los
pavos? Tendrás pavos. Quiero, además de ramas de pino, laurel para los generales y olivo para la
paz. Todo, todo. El general Kleber6
sonrió al entrar aquella noche. Platos con coronas reales.
Cristales resplandecientes”. Eren, día la proletaria María Teresa León, “los días más felices de mi
vida”; pero les víctimes que'l poétic matrimoni havía dut a la checa seguíen patint y morint, també
en Nadal.
6 General Kleber Malnom del rumá Manfred Zalmánovich Stern, enviat per Stalin com a espía en el cor
republicá.
7
Les enfermeres7
nuetets que serviren de distracció a camarades llibertaries
L'actuació d'ugetistes, llibertaries, milicians de la F.A.I, etc., era la mateixa en tot el territori
republicá, encá que l'escasea de mijos pera torturar dasta'l llímit —com en la checa de Fomento o
Bellas Artes de Madrit—, no'ls impedía als progresistes dels poblets com Benitachell o Pola de
Somiedo disfrutar8
d'una esprá de gorcha y mamela entre esguitons de sanc y fel bosá dels que
torturaven artesanalment. Eixemple de cóm cumplíen els Drets Humans es la captura y fusilament
de tres enfermeres de la Creu Roja. Les armes que les incautaren eren cotompel, aspirines y alcohol.
Tot es va fer segons el canon: les agarraren el 27 d'octubre de 1936, estigueren l'espra y nit en mans
dels progresistes y, al matí, sinse robes, unes milicianes voluntaries juaren en elles abans d'enviarles
a pasejar eternament. En este cas, al ser testic tot el poble de Pola de Somiedo, es reconstruí punt
per punt el calvari d'eixes enfermeres
d'Acció Católica, delit suficient pera'l castic
de tortura, violació y mort.
Retallant lo escabrós, aixina actuaren
els republicans: “apresadas el 27 de octubre
de 1936, las tres enfermeras Pilar Gullón
Yturriaga (25 años), Octavia Iglesias (41) y
Olga Pérez (23) pasaron la noche en
cautiverio en Pola de Somiedo con los
milicianos, que abusaron reiteradamente de
ellas. Dicen los testigos que un carro
utilizado para actividades rurales, cuyo tipo
de eje produce un chirrido característico, fue
utilizado para apagar los gritos. En la
mañana del 28, unas milicianas se
ofrecieron para fusilar a las prisioneras, las
despojaron de toda su ropa y, al mediodía,
las voluntarias las fusilaron, enteramente
desnudas, en un prado. Las milicianas se
repartieron las prendas de las muertas.
Las ejecutoras de los disparos fueron
Evangelina Arienza, Dolores Sierra, y
Emilia Gómez. que hicieron escarnio de los
cuerpos durante gran parte de la tarde, hasta
que a la noche fueron sepultadas en la fosa
común que cavaron dos prisioneros, también
ejecutados luego”.
Els testimonis apunten a u que'l díen 'El Patas', cap d'una columna republicana: “El Patas les
dijo a los milicianos que hicieran con ellas lo que quisieran durante la noche. Éstos las violaron y su
jefe incluso hizo circular por el pueblo un carro de bueyes para que el chirrido de sus ejes hiciera
más difícil oir los gritos de las tres enfermeras”. Qui millor descriu lo de les tres enfermeres va ser
Manuel Gullón (Alfa y Omega ,12 de abril 2007, p. 5), terrorífic relat que s'anfronta al mon idílic
que d'Asturies cantaven Teresa y Alberti en sa fulla pera'ls republicans per eixes feches: “en la
7 Enfermer En valenciá tenim enfermer, enfermería, no els catalans infermer, infermería: “Lo dit enfermer
conservant aquelles robes" (DCVB, doc. any 1417); “enfermer” (Exulve: Praeclarae artis, 1643). En la
traducció al valenciá del Blanquerna, el cat. Bonllabi escriu la veu correcta: “entrá en la enfermeria”
(Blanquerna, 1521, f. 31); “morí... en la enfermería de Sant Francés” (BRAH, ms. Dietari Porcar, 23 de
dehembre 1613).
8 Disfrutar Cultisme derivat del lletí fructus > frut > dis-frut > disfrutar. El catalanisme heu sustituix per
els arcaismes y catalans vius ‘fruir, gaudir’: “poderles disfrutar” (Rahonament... el consell que tingueren el
Tio Cosme Nespla de Benifaraig, 1797)
En tota Espanya republicana feen lo mateix. Raere de la
tortura y lliquidació del quintacolumniste, sinyoret
amariconat, flares, retors, adoratrius o enfermeres, els
progresistes republicans agarrafunyaven lo que podíen
dels morts. Si eren, com en la image, casulles o roba que
no'ls aprofitava, feen el mardanot abans de cremarla.
Conta Teresa que “al subir una escalera, me encontré con
unos compañeros anarquistas, luciendo unos graciosos
sombreros de señora, cargando con un piano y gritando:
¡Ahora somos los condes! Calles sin condes llenas de
gracia madrileña” (León. Mª. T.: Memorias de la
melancolia, p.291) Tot era d'ells y, com a mostra, el palau
amaitinat a uns marquesos, ahon vivíen Teresa y Alberti
“los mejores años de su vida”.
8
noble tierra asturiana nacía una nueva dignidad del hombre” (El Mono Azul, 8 de octubre
1936, p.2), ¡Qué diríen les tres enfermeres que, despullaes de sa roba, serviren de joguets abans de
morir el 27 del mateix mes y any en Asturies!.
Lo que li feren a Plácit de Benitachell estava programat en La Traca
En part tenim narrat l'inici d'este vergonyós episodi del
que may parlarán poc ni molt les televisions del Régim
pancatalanaziste (m'agrá el neollogisme de la RACV de Voro) que tot el día mos unfla el cap en la dichosa Catalunya
o els morts de la Memoria Histórica, la dels republicans de
Teresa León y Rafael Alberti. Segons la gent que va vórer els
aconteiximents del 15 d'agost de 1936, un camió en
milicians aplegá a les tres de l'esprá a Benitachell pera
buscar al flare Plácit García Gilabert. Detingut sinse
problemes, García estigué unes hores en mans del Comite
que, segons actuaven els companyers de Teresa y Alberti en
les cheques de Madrit, el deixaren fet macoca9
. Els durá poc
y, a la matiná, aparegué tirat entre carts y tallacames al costat
del camí a Denia. Arreplegat per familiars, la descripció del
cadáver feta per el mege titular de Benitachell Vicent
Noguera y el seu practicant, día que'l mort era “joven y
corpulento, estaba mutilado: le faltaban los órganos
sexuales y una oreja; y además presentaba señales
punzantes en nalgas y otras partes, como producidas por
aguja saquera”. Clar, els del Comité no tenían a ma més
instruments que garranchons, gavinets y ahulles saqueres, res que vórer en la “cabina” de la checa
de Bellas Artes que deleitá a Alberti y Teresa. Segons es deduix del análisis post mortem, els
progresistes el dugueren al camp y li digueren que correguera, que estava lliure; pero, ¿cóm anava a
córrer Plácit, transit a colps y sinse ull? El benefactors de la Humanitat teníen un mig: les ahulles
saqueres de 15 cm pera puncharli per raere, d'ahí10 les “señales punzantes en nalgas” que'l dotor
Vicent va vórer. L'home, sinse sanc y sinse ull, acaminá pocs metros. No donava espectácul pera'l
tir al facha, aixina que'ls bochins l'ompliren de plom y el deixaren tirat entre'ls cudols; no obstant, al
ser molt mascles els correlligionaris d'Alberti y Teresa León, reviscolaren una costum prou arrailá:
tallar testículos al moribunt, siga bou o un home. A mitants del sigle XX encá es fea en els animals:
“en Tordesillas se soltaba un toro por las calles, siendo excitado por la gente hasta que desemboca
en la Vega del Duero, donde le esperan caballistas y hombres a pie armados con picas. Una vez es
herido de muerte, el total de los participantes acaba con él, aunque es derecho del que lo hiere de
muerte primero arrancarle los testículos al toro, y mostrarlo orgulloso en el extremo de su lanza”
(Peris, J.: Demonio, religión y sociedad, CSIC, 2002, p.81)
Aixina com es públic els noms de les republicanes que deixaren en porreta a les enfermeres en
Pola de Somiedo y les feren de tot, en Benitachell no's coneix el nom del que tallá hous11 y orelles al
9 Macoca El sustantiu macoca, en valenciá, es figa pansida y clevillá.
10 En valenciá modern n’hian cuatre graus de llocalisació díctica: ací, ahí, allí y, pera lo més llunt, allá (no
es lo mateix ‘ací damunt’ que ‘ahí en la caira’): “tin per ací, tin per allá, ahí n va hu” (Galiana: Rond. 1768,
p. 68) “lo portaren al Palau del Bisbe e allí l´aposentaren” (Dietari de Jeroni Soria, 20 setembre 1521)
11 En valenciá modern du h- epentética pera trencar l´anfibología homográfica en el verp oír (tu ous, ell ou):
“¿Ous caquechar les gallines?” (Gadea: Ensisam, 1891); “se ou la veu de...” (Badenes, V.: Tápat sego,1945);
“qui els regale una moneta (de Pascua). que tinga dos hous” (Ros, C.: Romanç del jochs, c.1730) Com a
menjar fonamental del poble, ix en tonaes dels chiquets: 'Hous en el ponehor / bastonaes al sinyor retor./
El mateix 19 de joliol de 1936, al
sendemá del inici de la Guerra Civil,
els republicans ya anaven per iglesies
y convents fent lo mateix que'n 1931 y
1934. Aixina, buscant joyes amagaes
del convent de Saleses tragueren
momies de les criptes, demostrant cóm
guardaven la dignitat del ser humá.
9
teólec Plácit. Y dic orelles, en plural, perque'l auxiliar del mege deixá cáurer en el procés: “no
recuerdo con exactitud si también le faltaba la otra oreja”. En realitat, els comunistes y socialistes
feen lo que'ls dictaven els intelectuals que, raere de la maquineta d'escriurer, sugeríen qué fer al
oponent ideológic: “con la gente de sotana... cortarles el instrumento para que no delincan con el
sexo. A las monjas... meterles un cartucho de dinamita en el ojete y pegarle fuego... a los curas y a
los frailes les castraba de raíz. A las monjas se lo cosía a punto de estera con una aguja saquera...”
(La Traca, 14 de octubre 1936, p.7) “como toros de lidia. Al más gordo cortarle los perniles y
mandarlos al Papa de Roma y a los demás cortarles los testículos” (La Traca, 21 de octubre 1936,
p.3) “sacarles los ojos para que no vieran” (La Traca, 11 de noviembre 1936, p.6). Aixina li feren al
teólec Plácit de Benitachell, y may vorem películes o series pera que'l poble sapia qué pasá en eixe
bando republicá progresiste, humanitari y cult, ahon Teresa y Alberti fomentaven la tortura y mort.
Hui n'hian cantitat de carrers que duen noms d'esta seráfica parella, dasta coleges com el CEIP María Teresa León, que disimulen cóm volía als chiquets l'amiga dels anarquistes. Aixina, en
narració curta descriu la conversació d'un pare en el fill de sis anys, al que li dona una sistella en
pólvora pera atentats: «Padre, ¿dónde están los traidores? Se entendían.—Padre, ¿han traído las
cestas? A los seis años se puede llevar una cesta al brazo sin que nadie sospeche...—Mira, esto
para los traidores que no dejan vivir a los hombres del trabajo. Y cogió la cabeza del niño con la
mano negra de pólvora y le refregó los hociquitos tibios. —Huele. Pólvora» (León, María Teresa:
El Mono Azul, 24 de septiembre 1936, p.6) Hui n'hian coleges d'EGB y carrers que duen el nom
d'esta sinyora. En Alacant, per eixemple, el carrer del germá pilot de Franco es ara carrer María
Teresa León.
Dihuit de giner de 2019, aplegue a casa. Vaig a tastar arrós negre en sepionets y, ademés,
abaecho o bacallar en oli, sucat en pa de Benimagrell. Ensenc la televisió del Régim y, en tobor,
bote del Ferreras al Laberinto catalá de la Griso y, ¡quína casualitat!, caic en la 2 de TVE y me ix lo
de sempre: els que fan empatabobos en la mort de García Lorca.
Justet raere del cap del blaver tenim el puesto ahon els
traureulls republicans perseguiren a punchaes d'ahulla saquera
al Pare Plácit. A l'esquerra, de testic, el magestuós Mongó 12
valenciá (sempre sinse la -t- dels catalanistes y les seues
víctimes). El paisage es pot vórer desde la replaseta de la iglesia
de Benitachell, ahon descansa el teólec que la Memoria
Histórica ha deixat abanda. Per cert, aquella tabolla d'imbésils catalanistes que escupiren y espentaren en mig de carrer a una indefensa Cristina Seguí, ¿qué hagueren fet en ella si tingueren el poder d'un Comité del 36 y una checa de la II República?

Hous en la pallisa,
/ bastonaes a la tía Lloísa.
/ Hous en l'almari,/
bastonaes al sinyor vicari./
Hous en el clot, /
bastonaes a Chimot./
Hous en l'andana,/
bastonaes a la tía Tana...':

“els hous sempre els ven prou cars” (Coloqui nou... a una fornera, a una sastresa..., c.1740)
12 Mongó “derivado del latín Mons Iovis, daría Mongó” (Diago, 1600); “Mongó significaría Mons Agón”
(Escolano, 1608); “a pres en la montanya del Mongó” (Llib. Albará, 322, any 1622); “ermites en Mongó”
(Esteve, f. Pere: Storia del Sant Sepulcre, c. 1645) “la montanya de Mongó” (BV. ms. 255, Planells: Vida de
fr. Pere, 1760); “En Denia empiezan las raíces del Mongó” (Cavanilles: Obs. 1797) “de Mongó vullch ser la
dóna” (Barreda, M.: La cara de Mongó, 1873, p. 8); “Els Collons del Mongó” (Corominas: DECLLC, v. 2, p.
834). Als colaboracionistes catalaners els sindona res la documentació; lo que volen es poder y dinés.

jueves, 25 de febrero de 2021

JORNADA DÉSSIMA. NOVELA NOVENA. Saladino, Torello

JORNADA DÉSSIMA. NOVELA NOVENA.

Saladino, disfrassat de viachán, es honrat per micer Torello; ve después la crusada; micer Torello li fique un plasso a la seua dona pera que pugue torná a casás, es fet presoné y com es mol bon amaestradó de falcons li arribe la notissia al sultán, que, reconeixénlo, lo honre mol; micer Torello, per arte de magia, es portat en una nit a Pavia, y a les bodes que se selebraben per lo nou matrimoni de la seua dona, reconegut per nella, torne a casa en la seua dona.

Habíe acabat Filomena, y la magnífica gratitut de Tito habíe sigut alabada mol per tots, cuan lo rey, resservánli lo radé puesto a Dioneo, aixina va escomensá a parlá: Atractives siñores, sense falta conte Filomena la verdat sobre la amistat, y en raó al final de les seues paraules se lamen que avui sigue esta tan poc grata als mortals. Y si natros estiguerem aquí pera corregí los defectes del món, o encara que sol fore pera repéndrels, continuaría yo lo discurs de les seues paraules; pero com estem aquí pera un atre proposit, me ha vingut al ánim lo mostrátos, potsé en una historia mol llarga, pero agradable, una de les magnífiques obres de Saladino.

Dic, pos, que, segóns afirmen algúns, al tems del emperadó Federico I, pera reconquistá terra Santa va ñabé una crusada general entre los cristiáns.
Saladino, valentíssim siñó y allabonses sultán de Babilonia, habén sentit algo de aixó, va voldre vore personalmen los preparatius dels Siñós cristiáns pera naquella crusada, pera milló pugué previndres. Y arreglats los seus assuntos a Egipto, fen vore que sen anabe de peregrinassió, en dos dels seus homens mes ilustres y mes sabuts y sol en tres criats, disfrassat de viachán se va ficá en camí; y habén caminat per moltes provinsies cristianes y cabalgán per la Lombardía pera passá mes allá dels montes, va passá que, anán de Milán a Pavia y fénse ya de nit, se van topá en un gentilhome de nom micer Torello de Strata de Pavia, que anabe en los seus criats y en gossos y falcóns cap a una hermosa possessió que teníe prop del riu Tesino.
Al vórels, micer Torello sen va doná cuenta de que eren nobles y forastés y va voldre honráls; per lo que, preguntánli Saladino a un dels criats de micer Torello cuán faltabe encara per a arribá a Pavia, y si arribaríen a tems de entráy, no li va dixá contestá al criat sino que ell mateix va contestá: - Siñós, no podréu arribá a Pavia a tems de entrá dins.
- Pos - va di Saladino - feumos la mersé de enseñámos, perque som extranjés, aón podríem albergámos milló.

Micer Torello va di: - Assó u faré de bona gana. Ara mateix estaba pensán en enviá a un de estos criats meus a Pavia per a sert assunto: lo enviaré en vos y tos portará a un puesto aon tos albergaréu mol convenienmen. Y arrimánse al mes discret dels seus criats, li va maná lo que teníe que fé, y lo va enviá en ells; y anánsen ell a la seua possessió, rápidamen, lo milló que va pugué va fé prepará un bon sopá y pará la taula a un jardí; y fet aixó, a la porta va aná a esperáls. Lo criat, parlán en los homens nobles sobre diverses coses, los va aná desvián per serts camíns y los va conduí hasta la possessió del seu siñó, sense que sen donaren cuenta. En cuan los va vore micer Torello, ixín a peu a trobáls, los va di sonrién:
- Siñós, sigáu mol ben vinguts.

Saladino, que ere mol espabilat, sen va doná cuenta de que este caballé se habíe pensat que no li hauríen asseptat lo convit si los haguere convidat cuan se van trobá, y per naixó, pera que no pugueren negás a quedás aquella nit en ell, en una artimaña los habíe portat hasta la seua casa; y contestán al seu saludo, va di:
- Siñó, si dels homens cortesos puguere un queixás, mos queixaríem de vos, que, encara que haigáu estorbat lo nostre viache, sense meréixemos la vostra benevolensia per sol saludámos, mos hau obligat a asseptá tan alta cortessía com es la vostra. Lo caballé, sabut y elocuén, va di:

- Siñós, esta que ressibíu de mí, en lo vostre aspecte, es pobra cortessía; pero en verdat fora de Pavia no podríeu está a datre puesto bo, y per naixó que no tos peno lo habé allargat un poc lo camí pera tindre una mica menos de incomodidat.

Y aixó dién, venín los seus criats y voltán als convidats, en cuan van desmontá, van acomodá los seus caballs a les cuadres, y micer Torello va portá als tres homens nobles a les cámares preparades pera nells, aon los va fé descalsás y refrescás un poc en fresquíssims vins, y en amable conversa hasta la hora de sopá los va entretindre. Saladino y los seus compañs y criats sabíen tots latín, per lo que mol be los enteníen y eren entesos, y los pareixíe a tots ells que este caballé ere lo home mes amable y mes cortés y que milló parlabe de tots los atres que habíen vist hasta entonses. A micer Torello li pareixíe que eren aquells homens ilustríssims y de mol mes valor de lo que abans habíe pensat, per lo que se dolíe de no podé honráls en compañía y en un convit mes solemne aquella nit; per lo que va pensá en repará alló al matí siguién, y informán a un dels seus criats de lo que volíe fé, a la seua dona, que ere discretíssima y de grandíssim ánimo, lo va enviá cap a Pavia, que estabe mol prop, y les portes no se tancaben may. Después de aixó, portán als gentilhomens al jardí, cortésmen los va preguntá quí eren y aón anáen.
A lo que va contestá Saladino: - som mercadés chipriotes, venim de Chipre, y per los nostres negossis anem a París.
Entonses va di micer Torello: - ¡Vullguere Deu que esta terra nostra produguere tals nobles com vech que a Chipre se fan los mercadés!

Y de este raonamén passán a datres, se va fé hora de sená: per lo que los va invitá a assentás a la taula, y encara que ere lo sopá improvisat, van sé mol be y ordenadamen servits; y poc después, desparades les taules, se van ficá de peu, y, donánsen cuenta micer Torello de que estaben cansats, los va fé portá a gitás a uns hermossíssims llits, y ell, poc después, tamé sen va aná a dormí. Lo criat enviat a Pavia va doná la embajada a la Siñora, y ella va fé rápidamen cridá a mols amics y criats de micer Torello, y va fé prepará totes les coses oportunes pera un grandíssim convit, y a la llum de les antorches va fé invitá al convit a mols dels mes nobles siudadáns, y va fé traure robes y sedes y pells y se va ficá en orden tot lo que lo home li habíe manat. Vingut lo día, los gentilhomens se van eixecá, y micer Torello, montán a caball y fen vindre los seus falcóns, sels va emportá cap a una bassa allí prop, y los va amostrá cóm volaben. Cuan va preguntá Saladino si algú podíe aná a Pavia y portáls al milló albergue, va di micer Torello:

- Tos acompañaré yo, perque ting que aná allí.

Ells, creénsu, se van alegrá y se van ficá en camí; y sén ya la hora de tersia y habén arribat a la siudat, creén que los portabe al milló hotel, en micer Torello van arribá a casa seua, aon ya lo menos sincuanta dels mes ilustres siudadáns habíen vingut pera ressibí als gentilhomens. Veén aixó Saladino y los seus compañs, van compendre qué ere alló y van di: - Micer Torello, aixó no es lo que tos habíem demanat: ya hau fet prou esta nit passada y mol mes del que mos mereixem; per lo que sense cap inconvenién podíeu dixámos seguí lo nostre camí.
A lo que micer Torello va contestá: - Siñós, de lo que anit to se va fé estic yo mes agrait a la fortuna que a vatros, que a tems tos vach alcansá al camí cuan nessessitabeu vindre a la meua caseta; de lo de este matí tos quedaré yo obligat y jun en mí tots estos gentilhomens que están al vostre voltán, als que si tos pareix cortés negátos a minjá en ells podéu féu si voléu. Saladino y los seus compañs, vensuts, van desmontá y ressibits per los gentilhomens van sé portats a les seues cámares, que estaben mol ben preparades; y dixán les robes de camí y refrescánse una mica, van aná cap a la sala, que estabe aparellada esplendidamen; y después de rentás les mans y assentás a la taula en orden, en moltes viandes van sé magníficamen servits; tan que, si lo emperadó haguere vingut allí, no se haguere sabut cóm féli mes honor. Y encara que Saladino y los seus compañs foren grans Siñós y acostumats a vore grandíssimes coses, no menos se van maravellá de esta, y los pareixíe de les mes grans, tenín en cuenta la calidat del caballé, que sabíen que ere burgués y no noble. Acabada la minjada y desparada la taula, habén parlat un tan de altes coses, com fée molta caló, cuan va volé micer Torello, los gentilhomens de Pavia sen van aná a descansá, y quedánse ell en los tres seus, y entrán en ells a una cámara, allí va fé cridá a la seua valerosa dona. Ella, majíssima y alta, adornada en riques vestimentes, al mich de dos fills seus, que pareixíen dos angelots, va vindre cap an ells y los va saludá. Ells, al vórela, se van eixecá y en reverensia la van ressibí, y fénla assentás entre ells, gran festa van fé en los seus dos hermosos fillets. Pero después de apartás un rato micer Torello, ella amablemen los va preguntá de aón eren y aón anáen; a lo que los gentilhomens van contestá lo mateix que li habíen dit a micer Torello. Entonses la Siñora, en alegre gesto, va di:

- Aixina pos, vech que la meua previsió femenina sirá útil, y per naixó tos rogo que per espessial mersé no rechasséu ni tinguéu per vil lo regalet que tos faré portá.

Y fen portá pera cadaú dos parells de sobrevestes, una forrada de seda y un atra de marta, roba de siñós, y tres jubóns de sendal y lli, va di: - Prenéu aixó: les robes de lo meu siñó són com les vostres; les atres coses, considerán que estéu lluñ de les vostres dones, y lo llarg camí fet, y lo que tos quede per fé, y que los mercadés són homens asseats y delicats, encara que poc valguen podrán sétos pressiades.
Los gentilhomens se van maravillá y claramen van vore que micer Torello cap classe de cortessía volíe dixá de féls, y se van pensá, veén la noblesa de les robes, gens propies de viacháns, que hagueren sigut reconeguts per micer Torello; pero sin embargo, va contestá un dells: - Estes són, Siñora, grandíssimes coses y no hauríem de péndreles si no mos obligaren los vostres rogs, als que no pot dís que no.

Fet aixó y habén ya tornat micer Torello, la Siñora, encomanánlos a Deu, se va separá dells. Micer Torello los va demaná que tot aquell día se quedaren en ell; per lo que, después de dormí un rato, ficánse les seues robes, en micer Torello un rato van cabalgá per la siudat, y arribán la hora del sopá, en mols honorables compañs magníficamen van sená. Y cuan va sé lo momén, anánsen a descansá, al arribá lo día se van alsá y van trobá en ves de los seus rossíns cansats, tres palafrens bons y datres caballs nous y forts pera tots los seus criats.
Veén aixó Saladino, giránse cap als seus compañs, va di:

- Juro dabán de Deu que home mes cumplit ni mes cortés ni mes precabut que este no lo hay vist may; y si los reys cristiáns són tals reys en la seua condissió com este es caballé, lo sultán de Babilonia no podrá enfrentás ni en un sol, ¡ya no digám en tots los que veém que se preparan pera fótresseli damún!

Pero sabén que negás a recibirlos no ere oportú, agraínu mol cortésmen, van montá a caball. Micer Torello, en mols compañs, un bon tros del camí los va acompañá fora de la siudat, y per mol que a Saladino li dolguere separás de micer Torello, tan se habíe prendat ya dell, li va demaná que sen tornare cap atrás, que ells continuaríen lo viache. Ell los va di: - Siñós, u faré perque voleu, pero tos diré aixó: yo no sé quí sou ni vull sabé mes de lo que vullgáu dím; pero sigáu qui sigáu, que sou mercadés no mu crec; que Deu tos guardo.

Saladino, habén ya pres llissensia de tots los compañs de micer Torello, li va contestá:- Siñó, encara podríe passá que tos faigám vore la nostra mercansía, en la que assegurarem la vostra creensia; anéu en Deu.

Sen van aná, pos, Saladino y los seus compañs, en grandíssim ánimo de (si la vida los durabe y la guerra que esperaben no u impedíe) féli encara no menos honor a micer Torello del que este li habíe fet; y mol dell y de la seua dona y de totes les seues coses y actes y fets va parlá en los seus compañs, alabánu tot. Pero después que tot Ponén, no sense gran fatiga, van recorre, entrán al mar, en los seus compañs sen van torná a Alejandría, y plenamen informat, se va disposá a la defensa. Micer Torello va está cavilán quí siríen aquells tres, pero no va arribá a la verdat, ni se va aproximá. Venín lo tems de la crusada y fénse grans preparatius per tot arreu, micer Torello, a pesá de los rogs de la seua dona y les llágrimes, se va disposá a anássen a la guerra; y habén fet tots los preparatius y están a pun de montá a caball, li va di a la seua dona, a la que volíe mol:

- Dona, com veus, men vach an esta crusada tan per lo honor del cos com per la salvassió del alma; te encomano totes les nostres coses y lo nostre honor; y com estic segú de anámen, y no ting cap sertesa de torná, per mil acsidéns que puguen sobrevindre, vull que me consedixques una grassia: que passo lo que passo en mí, si no tens cap notissia serta de la meua vida, que me esperos un añ y un mes y un día sense torná a casát, escomensán este día del que de tú me separo.
La dona, que mol plorabe, va contestá:

- Micer Torello, no sé cóm soportaré este doló en lo que me dixau al partí: pero si la meua vida es mes forta que ell y algo tos passare, podéu está segú de que viuré y moriré com a dona de micer Torello y de la seua memoria.

A lo que micer Torello va di:

- Dona, estic mol segú de que, si fore per tú faríes aixó que me prometixes; pero eres una dona jove y maja y de gran linaje, y la terua virtut es mol coneguda per tots; per naixó no dudo de que mols grans y gentilhomens, si no se sapiguere res de mí, te demanarán per dona als teus germáns y paréns, y dels seus consells, encara que vullgues, no podrás deféndret y per forsa tindrás que compláurels; y este es lo motiu per lo que te demano este plasso y no mes llarg.
La dona va di: - Yo faré lo que puga de lo que te hay dit; y si un atra cosa tinguera que fé, tos obeiré en aixó que me manáu. Li demano a Deu que estos plassos ni a vos ni a mí mos porton estos tems. Acabades estes paraules, la Siñora, plorán, se va abrassá a micer Torello, y traénse del dit un anell lay va doná, dién:

- Si passe que me móriga yo abáns de torná a vóretos, enrecordéuton de mí cuan lo veigáu. Y ell, agarránlo, va montá a caball, y dién adiós a tot lo món, va empendre lo seu viache; y arribán a Génova en la seua compañía, puján a la galera, sen va aná, y en poc tems va arribá a Agre y en latre ejérsit dels cristiáns se va ajuntá. En lo que casi inmediatamen va escomensá una grandíssima enfermedat y mortandat, durán la que, fore l´art o la fortuna de Saladino, casi tot lo que va quedá dels cristiáns que se van salvá van sé per nell capturats a mansalva, y per moltes siudats repartits y ficats a la presó; entre los que estabe micer Torello, y lo van portá a Alejandría. Allí, no sén conegut y tenín temó de donás a coneixe, per la nessessidat obligat se va dedicá a domesticá falcóns, en lo que ere un grandíssim maestre; y de aixó va arribá la notissia a Saladino, per lo que lo va traure de la presó y se va quedá en ell com a falconé. Micer Torello, al que Saladino li díe «lo cristiano», no reconeixíe al Sultán, ni lo sultán an ell, sol a Pavia teníe lo ánimo, y moltes vegades habíe intentat escapás, y no habíe pogut féu; per lo que, vinguts serts genovesos com a embaixadós a Saladino pera rescatá an algúns consiudadáns seus, y tenín que anássen, va pensá en escríureli a la seua dona que estabe viu y que tornaríe en ella en cuan puguere, y que lo esperare; y aixina u va fé, y mol li va rogá a un dels embaixadós, que coneixíe, que faiguere que aquelles notissies arribaren a mans del abat de San Pietro de Cieldoro, que ere son tío. Y están en estos termes micer Torello, va passá un día que, parlán en ell Saladino de los seus falcóns, micer Torello va escomensá a sonriure y va fé un gesto en la boca del que Saladino, están a casa seua de Pavia, sen habíe fixat mol, per lo que li va vindre al cap a Saladino micer Torello; y va escomensá a mirál fíxamen y li va pareixe que ere ell; per lo que, dixán la primera conversa, va di: - Dísme, cristiano, ¿de quín país de Ponén eres tú?

- Siñó meu - va di micer Torello -, soc lombardo, de una siudat que se diu Pavia, home pobre y de baixa condissió.

Al sentí aixó Saladino, ara casi segú de que ere ell, se va di alegre: «¡Deu me ha donat la ocasió de amostráli an este cuán me va agradá la seua cortessía!»
Y sense di mes, fen prepará a una alcoba tots los seus vestits, lo va portá a dins y li va di: - Mira, cristiano, si entre estes robes ne ña alguna que haigues vist abans. Micer Torello va escomensá a mirá y va vore aquelles que la seua dona li habíe donat a Saladino, pero no va pensá que podíen sé aquelles; pero va contestá:

- Siñó meu, no ne reconeixco cap, encara que aquelles dos s´apareixen a robes en les que yo me vach vestí, ademés de tres mercadés que a casa meua van está. Entonses Saladino, no podén ya aguantás, lo va abrassá tendramen, diénli:
- Vos sou micer Torello de Strá, y yo soc un dels tres mercadés als que la vostra dona los va doná estes robes; y ara ha arribat lo tems de assegurá la vostra creensia en lo que ere la meua mercansía, com al separám de vos tos vach di que podríe passá.

Micer Torello, al sentí aixó, va escomensá a ficás contentíssim y a avergoñís; a está contén de habé tingut tal invitat, y a avergoñís de que pobremen li pareixíe habél ressibit; a lo que Saladino va di:

- Micer Torello, ya que Deu tos ha enviat a mí, penséu que de ara en abán sou vos aquí l´amo.

Y fénse festes grans, en reals vestits lo va fé adornás, y portánlo dabán dels seus baróns mes ilustres y habén dit moltes coses en alabansa del seu valor, va maná que per consevol que la seua grassia apressiare tan honrat fore com la seua persona; lo que desde entonses tots van fé, pero mol mes que los atres los dos Siñós que habíen sigut compañs de Saladino al viache. La altura de la súbita gloria a la que se va vore micer Torello li va fé olvidássen una mica de les coses lombardes, y mes encara perque en seguridat esperabe que les seus cartes hauríen arribat a son tío. Ñabíe, al campo aon estabe lo ejérsit dels cristiáns, lo día que van sé apresats per Saladino, mort y sepultat un caballé provensal de poca monta de nom micer Torello de Dignes; per lo que, sén micer Torello de Strá per la seua noblesa conegut per lo ejérsit, consevol que va sentí di «Ha mort micer Torello», se va pensá que ere micer Torello de Strá y no lo de Dignes; y lo acsidén del apresamén que los va sobrevindre no va dixá que los engañats ixqueren del seu error. Per lo que mols itálics van torná en esta notissia, entre los que ne van ñabé algúns tan presuntuosos que van osá di que lo habíen vist mort y que habíen assistit a la seua sepultura. Aixó, sabut per la dona y per los seus paréns, va sé ocasió de molta pena, no sol dells, sino de tots los quel habíen conegut. Llarg siríe de contá lo doló y la tristesa y los plos de la seua dona. Después de algúns mesos de dol va sé solissitada per los mes ilustres homens de la Lombardía; sons germáns y tots los seus paréns van escomensá a demanáli que se casare, a lo que ella moltes vegades y en grandíssims plos se habíe negat; pero obligada, al final va tindre que fé lo que volíen los seus paréns, en esta condissió: que teníe que está sense conviure en lo home tan tems com li habíe prometut a micer Torello. Mentres a Pavia estaben les coses de la Siñora en estos termes, y faltán sol vuit díes per a anássen a viure en lo seu nou home, va passá que micer Torello va vore a Alejandría un día a un que habíe vist pujá en los embaixadós genovesos a la galera que veníe a Génova; per lo que, fénlo cridá, li va preguntá quín viache habíen tingut y cuán habíen arribat a Génova. A lo que va di este:

- Siñó meu, mal viache va fé la galera, tal com vach sentí a Creta, aon me vach quedá; perque están prop de Sicilia, se va eixecá una perillosa tramontana que la va espentá contra les naus de la Berbería, y no se va salvá ni un alma; y entre los atres van morí tamé dos germáns meus.

Micer Torello, creén les paraules de aquell, que eren mol verdaderes, y enrecordánsen de que lo plasso que li habíe demanat a la seua dona se acababe, y donánsen cuenta que a Pavia no se deuríe sabé res dell, va tindre per sert que la seua dona se hauríe tornat a casá; en lo que va caure en tan gran doló que, perduda la gana de minjá y tombánse al llit, va dessidí morís. Aixó, cuan va arribá a oíts de Saladino, que mol lo volíe, va acudí a vórel; y después de mols rogs que li va fé, sabuda la raó del seu doló y de la seua enfermedat, li va reprochá mol no habélay dit abáns, y después li va demaná que se animare, asseguránli que, si podíe, ell obraríe de modo que estiguere a Pavia abáns del plasso donat; y li va di cóm se podríe fé. Micer Torello, donán fe a les paraules de Saladino, y habén moltes vegades escoltat di que alló ere possible y se habíe fet moltes vegades, va escomensá a animás, y a demanáli a Saladino que se donare pressa en fé alló. Saladino, a un nigromante seu, li va maná que arreglare la manera de que micer Torello, damún de un llit fore transportat a Pavia en una nit; a lo que lo nigromante va contestá que aixina siríe fet, pero que per lo seu be lo adormigueren. Arreglat aixó, va torná Saladino a Micer Torello, y trobánlo completamen determinat a está a Pavia abáns del plasso donat, si puguere sé, y si no se puguere fé a dixás morí, li va di aixó: - Micer Torello, si mol voléu a la vostra dona y teméu que pugue sé de un atre, sap Deu que yo no puc reprochátosu perque de cuantes dones me pareix habé vist ella es la que per les seues costums, les seues maneres y lo seu porte (dixán la hermosura, que es flo caduca) mes digna me pareix de alabás y tíndres en apressio. Me hauríe complagut mol que, ya que la fortuna tos habíe portat aquí, lo tems que vos y yo visquerem, al gobern del regne que yo ting forem igualmen Siñós; pero com puc enviátos a casa y vos dessicháu está allí, de la forma que tos hay dit tos enviaré.

A lo que micer Torello va replicá:

- Siñó meu, sense les vostres paraules, los vostres actes me han demostrat be la vostra benevolensia, que yo may hay mereixcut, y de lo que diéu, encara que no u diguéreu, vic y moriré sertíssimamen; pero tal com hay dessidit, tos rogo que lo que me hau dit que faréu u faigáu pronte, perque demá es lo radé día del plasso.
Saladino va di que alló estabe arreglat; y esperán enviál per la nit, va fé Saladino prepará a una gran sala un hermossíssim y ric llit ple de madalaps, cuixins, segons la seua costum, en vellut y bordats en or, y se va ficá una banua en arabescos de perles mol grosses y en riquíssimes pedres pressioses, que va sé después aquí tinguda com un incalculable tessoro; y fet aixó, va maná que a micer Torello li ficaren un traje a la guisa sarracena, que ere la roba mes rica y mes maja que may dingú haguere vist, y lo cap, a la seua manera, va fé que lay embolicaren en un dels seus llarguissims turbans. Y sén ya tard, Saladino va entrá, en mols dels seus barons, a la alcoba aon Micer Torello estabe, y assentánse a la seua vora, casi plorán, va escomensá a díli: - Micer Torello, lo momén que me separará de vos ha arribat, y com yo no puc acompañátos ni fétos acompañá, per la condissió del camí que teníu que fé, aquí a la alcoba ting que despedím de vos, a lo que hay vingut. Y per naixó, antes de dixátos en Deu, tos rogo que per l´amor a la amistat que ña entre natros, que no tos olvidéu de mí, y si es possible, antes de que mos arribo la nostra hora, que vos, habén ficat en orden les vostres coses a la Lombardía, una vegada per lo menos vinguéu a vórem pera que puga yo entonses enmendá la falta que ara per la vostra pressa ting que cometre; y hasta que aixó passo, visitéume en cartes y demanáume les coses que tos agradon, que en mes agrado per vos que per cap home del món u faré en seguridat.

Micer Torello no va pugué aguantás les llágrimes, y per naixó, impedit per nelles, va contestá en poques paraules que ere impossible que may los seus benefissis y lo seu valor se ni anaren de la memoria, y que sense falta lo que li demanabe faríe si lo tems lay consedíe. Per lo que Saladino, abrassánlo y besánlo, entre llagrimots li va di:

- Anéu en Deu - y va eixí de la alcoba, y los demés baróns detrás dell se van despedí y sen van aná en Saladino a la sala aon habíe fet prepará lo llit.

Pero sén ya tard y lo nigromante están esperán a fé alló y preparánu tot, va vindre un meche en un brebaje pera micer Torello, y diénli que lay donabe pera reforsál, sel va beure: y no va passá mol rato abáns de adormís. Y aixina dormín va sé portat per orden de Saladino al hermós llit; y li van colocá una gran y bella corona mol valuosa, y la va siñalá de manera que claramen se va vore después que Saladino lay enviabe a la dona de micer Torello. Después, li va ficá a micer Torello al dit un anell al que se habíe engastat un carbunclo tan relluén que pareixíe una antorcha ensesa, de valor inestimable; después li va fé señí una espasa valuosa, y un broche al pit, en perles may vistes, y moltes atres pedres pressioses, y después, als dos flancos, va fé ficá dos grandíssims ribells de or plens de doblers y perles enredades, y anells, y sinturóns, y datres coses que llarg siríe contáu. Y fet aixó, un atra vegada va besá a micer Torello y li va maná al nigromante que faiguere lo seu; per lo que, en seguida, en presensia de Saladino, lo llit que portabe a micer Torello, va desapareixe de allí, y Saladino se va quedá parlán dell en los seus baróns.

Ya a la iglesia de San Pietro de Cieldoro (ciel d´oro, sel o sial de or) de Pavia, tal com u habíe demanat, estabe micer Torello en totes les dites joyes y adornos, y encara dormíe, cuan habén tocat ya a maitines, lo sacristá va entrá a la iglesia en una llum a la ma, va vore lo ric llit y no sol se va maravellá, sino que se va esglayá, y va fugí. Veénlo lo abat y les monjos, li van preguntá la raó. Lo monjo la va di.- ¡Oh! - va di lo abat -, no eres ya cap chiquet ni tan nou a la iglesia pera espantát tan fássilmen; anémhi, pos, y veigám quín coco has vist. Enseses, pos, mes llums, lo abat en tots los seus monjos van entrá a la iglesia y van vore este llit tan maravellós y ric, y al caballé que dormíe; y mentres, temoricos y timits, sense arrimás al llit, les nobles joyes miraben, va passá que, habén passat la virtut del brebaje, micer Torello se va despertá y va suspirá. Los monjos al vore aixó, y lo abat en ells, espantats y cridán: "¡Siñó, ajúdamos!", van fugí tots.

Micer Torello, uberts los ulls y mirán al voltán, va vore que estabe allí aon li habíe demanat a Saladino, de lo que se va ficá mol contén; per lo que, assentánse al llit y miránu tot detalladamen, per mol que ya sabíe la magnifissensia de Saladino, li va pareixe ara mes gran. Veén als monjos fugín y donánsen cuenta del perqué, va escomensá a cridá al abat pel seu nom, y a rogáli que no tingueren temó, perque ell ere Torello, lo seu nebot. Lo abat, al sentí aixó, encara se va esglayá mes, perque lo teníe per mort; pero después de un rato, tranquilisat per verdaderes probes, fen la siñal de la santa creu, se va arrimá cap an ell; al que micer Torello va di: - Oh, pare meu, ¿de qué teníu temó? estic viu, grassies a Deu, y aquí hay tornat de ultramar. Lo abat, a pesá de que teníe la barba llarga y estabe vestit en traje de moros, después de un bon rato lo va reconeixe al final, y lo va agarrá de la ma, y li va di:
- Fill meu, ¡sigues ben vingut! - No tens que extrañát de la nostra temó, perque an esta terra no ña dingú que no cregue firmemen que estás mort. Hasta doña Adalieta, la teua dona, vensuda per los rogs y les amenasses dels seus paréns y contra la seua voluntat, se ha tornat a casá; y avui de matí té que anássen en lo seu home, y les bodes y tot lo que se nessessite pera la festa está ya preparat.
Micer Torello, eixecánse del ric llit y fénlos al abat y als monjos maravelloses festes, los va demaná a tots que de la seua tornada no parlaren en dingú, hasta que no haguere ell resolt un assunto seu. Después de aixó, fen ficá a salvo les riques joyes, li va contá al abat lo que li habíe passat hasta aquell momén. Lo abat, contén de les seues aventures, en ell va doná grassies a Deu. Después de aixó, li va preguntá micer Torello al abat quí ere lo nou home de la seua dona. Lo abat lay va di, a lo que micer Torello va di:
- Abáns de que se sápigue que hay tornat vull vore lo comportamén que té la meua dona en estes bodes; y per naixó, encara que no sigue costum que los religiosos vaiguen a tals convits, vull que per lo meu amor u arregléu de manera que los dos hi aniguem.

Lo abat va contestá que de bona gana; y al fés de día va maná un recado al ressién casat dién que volíe assistí a la boda en un compañ; a lo que lo gentilhome va contestá que mol li agradabe. Arribada, pos, la hora del minjá, micer Torello, en aquell traje que portabe, sen va aná en lo abat a casa del ressién casat, mirat per tots en assombro, pero no reconegut per dingú; y lo abat los díe a tots que ere un sarraceno enviat per lo sultán al rey de Fransa com a embaixadó. Y, pos, micer Torello assentat a una taula exactamen enfrente de la seua dona, a la que en grandíssim plaé mirabe; y en lo gesto li pareixíe molesta per estes bodes.
Ella tamé alguna vegada lo mirabe, no perque lo reconeguere en res (que la llarga barba y lo extrañ traje y la firme creensia de que estabe mort no lay permitíen), sino per la raresa del traje. Pero cuan li va pareixe oportú a micer Torello vore si sen enrecordabe dell, traénse del dit lo anell que la seua dona li habíe donat al separás della, va fé cridá a un mosset que servíe dabán dell, y li va di:

- Dísli de la meua part a la ressién casada que al meu país se acostume, cuan algún forasté com yo minge al banquete de una ressién casada, com es ella, en siñal de que li agrade de que ell haigue vingut a minjá, que ella li envíe la copa en la que beu plena de vi; y después de que lo forasté ha begut, tapánla, la novia se beu lo que ha quedat.

Lo jovenet li va doná lo recado a la Siñora, que pensán que aquell ere un gran infanzón, pera mostrá que li agradabe la seua arribada, una gran copa dorada, que teníe dabán, va maná que fore rentada y omplida a cormull de vi y portada al gentilhome; y aixina se va fé. Micer Torello, que se habíe embutit a la boca lo seu anell, lo va dixá caure a dins de la copa sense que dingú sen acatare, y dixán un poc de vi, la va tapá y lay va enviá a la Siñora. Ella, prenénla, pera cumplí en la costum, destapánla se la va portá a la boca y va vore lo anell, y sense di res lo va está mirán un rato; y reconeixénlo com lo que ella li habíe donat al anássen a micer Torello, lo va pendre, y mirán fíxamen al que creíe forasté, com si se haguere tornat loca, tirán an terra la taula que teníe dabán, va cridá:

- ¡Es lo meu siñó, es verdaderamen micer Torello!

Y corrén a la taula a la que ell estabe assentat, sense importáli les seues robes ni res de lo que ñabíe damún de la taula, se va aviá contra nell, lo va abrassá mol fort, y no se la va pugué arrencá del seu coll, hasta que micer Torello li va di que se tranquilisare una mica, perque tems ñauríe de abrassál. Entonses ella, alsánse, están ya les bodes totes turbades y en part mes alegres que may per la recuperassió de tal caballé, rogats per nell, tots van callá; per lo que micer Torello los va narrá tot lo que li habíe passat desdel día de la seua partida hastan aquell momén, concluín que al gentilhome que, creénlo mort, habíe pres per dona a la seua, si están viu lay preníe, no teníe que paréixeli mal.
Lo ressién casat, encara que se sentire burlat, generosamen y com amic va contestá que de les seues coses podíe fé lo que mes li agradare. La Siñora, lo anell y la corona ressibides del nou home allí los va dixá y se va ficá aquell que de la copa habíe pres, y tamé la corona que li habíe enviat lo sultán. Ixín de la casa aon estaben, en tota la pompa de unes bodes, hasta la casa de micer Torello sen van aná, y allí los desconsolats amics y paréns y tots los siudadáns, que lo miraben com si haguere ressusitat, en llarga y alegre festa se van consolá. Micer Torello, donánlos de les seues pressioses joyes una part als que habíen fet lo gasto de les bodes y al abat y a mols atres, y per mich de un mensajero fenli sabé la seua felís repatriassió a Saladino, declaránse lo seu amic y criat, mols añs en la seua valerosa dona va viure después, sén mes cortés que may.

Este va sé, pos, lo final de les penes de micer Torello y de les de la seua volguda dona, y lo galardón de les seues alegres cortessíes.
Algúns que tenen en qué, saben tan mal féles que les fan pagá mes de lo que valen; per lo que, si de elles no se seguix cap recompensa, no tenen que maravillás, ni ells ni datres.