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miércoles, 30 de mayo de 2018

Léxico aragonés , A

Ver Gerónimo o Jerónimo BORAO (editado comparando el original)

ABABOL, p. Amapola.  (2) adj, n bobo, lelo, simplón / amapola, ruella, roella


ABADIA. p. Casa del cura en algunos pueblos: en las últimas ediciones de la Academia está como voz castellana.


ABADIADO. a. Territorio de la abadía.


ABARATAR. n. Se usa en la frase a abarata canciones para denotar a vil precio, a bajo precio.


ABASTAR, n. Abarcar.


ABASTO (dar), n. Bastar, ser bastante o suficiente a alguna cosa, por ejemplo, tres amanuenses no daban abasto a copiar lo que él escribía, no daba abasto a cortarle pan.


ABATOJAR, n. Agramar o machacar alubias u otras legumbres para que suelten el grano de la vaina; apalear las nueces para que caigan del árbol. 


ABATOLLAR, n. La misma significación. / se usa una batolla, barra o vara de madera, rama larga de árbol, hoy en día hay de plástico. 


ABDICAR. a. Revocar, voz forense.


ABEJERA, a. Colmenar, voz anticuada que la Academia consigna como castellana en su última edición: úsase también en Navarra. / abellá


ABEJERO. a. Abejaruco.  / abellerol al dcvb ,  merops apiaster , 




ABLENTAR, p. Aventar: en Navarra ablendar. / aventá, de ven, o aviá


ABOLORIO. c. Abolengo o retracto gentilicio.


ABOLLON. a Botón de vides y plantas.


ABOLLONAR, a. Brotar de las vides el botón.


ABONICO, n. Bajito, con tiento.


ABORRECER. n. Molestar, cansar, importunar. y así se dice' «le aborreció con tantas preguntas:»  también como reflexivo, p. ej. «ya me aborrezco con tanto limpiar la casa. / aburrí an algú, aburrí les sopes de all, yo me aburrixco, aburrixes, aburrix, aburrim, aburriu, aburrixen


ABORTIN. n. Abortón, feto de las reses.


ABRAHONAR, c. Ceñir por los brahones.


ABREVADOR. c Abrevadero.


ABRIGO. n. Abrigado, y así suele decirse estar abrigo por ir abrigado.


ABRIO. D. Bestia: la Academia escribe averio, y en autores aragoneses se lee avería como también en los ff. de Aragón.


ABROJOS. p. Planta, centaurea calcitrapa.


ABRUJARSE, n. Componerse, llevarse uno: se usa en la espresión abrújese V. como pueda.


ACACHARSE. d. Agacharse.  / acachás, acachar-se , yo me acacho, acaches, acache, acachem o acacham, acacheu o acachau, acachen


ACALORO. n. Acaloramiento, sofocación.  / sofoco, yo m'hay sofocat, yo me sofoco, sofoques, sofoque, sofoquem, sofoqueu o sofocau, sofoquen, 


ACAMPO. c. Dehesa.


ACANTALEAR. c. Caer granizo grueso— n. Llover mucho, diluviar. Cantal, piedra.


ACAPIZARSE. d. Asirse por las greñas.


ACARRAZARSE. n. Echarse sobre uno asiéndole fuertemente: tiene conexión con el verbo anterior y con el castellano agarrafar aunque es de mas enérgica significación: se usa en el participio pasivo y se aplica a las personas y animales y sobre todo al gato.


ACEITERO. n. Se aplica como adjetivo a los molinos en que se estruja la oliva, mientras en Castilla es sustantivo que significa el que vende aceite y el cuerno en que lo guardan los pastores. / molí de oli, molí d'oli , almazara


ACERARSE. n. Dícese de los dientes cuando padecen la sensación llamada dentera. 


ACERE. n. Planta, acer campestre. La academia incluyó esta palabra como castellana en su edición de 1822 en significación de árbol .

ACEROLA. p. Serba.
ACEROLO. p. Serbal.
ACEROLLA. n. Acerola.

ACITARA . n. Parece significar cama en la traducción que taco Briz del testamento de Ramiro I, como puede verse en nuestra Introducción. 


ACLOCARSE. n. clocarse. Aclocás una cloca, lloca, gallina ponedora


ACOPLAR. a. Uncir bestias a carro o arado.  / juñí


ACORTADIZOS, d. Cortaduras o desperdicios de papel, guantes, etc.


ACORZAR, c. Acortar.  / acursá , fé curt


ACOTOLAR, d. Aniquilar, acabar con alguna cosa, especialmente con los animales o frutos de la tierra. / acotolá , yo acotolo, acotoles, acotole, acotolám o acotolém, acotoláu o acotoléu, acotólen, ya u ham acotolat tot.


ACTUAR. n. Llevar, seguir, tramitar o actuar en los procesos como notario o escribano. 


ACTOS. n. Véase autos.


ACUBILAR, n. Cubilar.


ACURCULLARSE. n. Ponerse encogido como un ovillo. Acurrucás.


ADEMPRIBRIAR, n. Acotar o fijar los términos de pastos comunes. Úsalo, entre otros, Cuenca en sus Ricos hombres.


ADEMPRIO. d. Egido o término común de pastos.


ADIMPLEMENTO. n. Cumplimiento de la condición contenida en alguna escritura. sentencia etc.


ADINERAR. n. Reducir a dinero los efectos o créditos: hacer efectivos los valores.


ADOBA. n. Adobe.


ADOBAR. n. Preparar, ofrecer algún objeto en ciertos ceremoniales, como se ve en Blancas hablando de la coronación de Pedro IV, «al menos el arzobispo le adobase o adrezase la corona. " En castellano aderezaré guisar y aun reparar o componer. / adobá es ficá en adobo, carn en oli, per ejemple, actualmén llom embuchat, adobat.


ADOR, d. Turno en el riego.


ADOTE, n. Dote.


ADULA. c. Hato de ganado mayor.— c. Terreno que no tiene riego destinado. — n. Cada una de las siete suertes de tierra que riega la acequia de la Almotilla, término de Zaragoza, en cada día de la semana, y así se dice se vende un campo en la adula del miércoles: tiene significación análoga en algunos pueblos de Navarra, como puede verse en el curioso Diccionario de Antigüedades de Navarra.


ADVENTAJA. a. Mejora que el cónyuge sobreviviente saca de los bienes del consorcio antes de su división.


ADUSTO. n. Tieso, inflexible (antiguamente se decía tiesse y hoy dice la plebe lierco.)


AFANO. a. Afán o fatiga.


AFASCALAR, a. Formar hacinas o fascales de treinta Laces.


AFIGIR, a. Fijar, anticuado.


AFIRMAMENTO. a. Ajuste que se hacia a los criados: ant.


AFIRMAR. a. Habitar o residir: ant.


AFIRMARSE. d. Ajustarse o contratarse los criados.


AFRECHO. p. Salvado: se usa en Andalucía y Estremadura según la Academia.


AGRAMAR. c. Machacar lino, cáñamo u otra planta.


AGRAMIZA. n. Agramadera.


AGUA. n. Estar agua al cuello, hallarse en grande aprieto: equivale a la frase de la Academia estar agua a la garganta. — n. Echar el agua de S. Gregorio, reprender alguno con toda li sura y aun impertinencia. — n. Sacar polvo del agua, fr. equivalente a sacar agua de las piedras.


AGUACIBERA. a. Tierra sembrada en seco y regada después.


AGUACHINAR, a. Enguazar o llenar de agua las tierras.— n. Se dice del estómago cuando está descompuesto por sobra de líquidos no digeridos, de las patatas cuando no tienen carácter farináceo sino cristalino , y en general de varios comestibles cuando tienen propiedades análogas.


AGUAITAR. c. Acechar: la Academia coloca esta voz entre las que, ya anticuadas, son hoy de uso de la gente vulgar. En documentos antiguos de Navarra se ve usado el verbo goaitar y aun el sustantivo goai vigilante.


AGUA-LLEVADO. n. Limpia en los canales o acequias, que se practica removiendo la tierra que ha cargado al fondo y sollando el agua para que la arrastre en su corriente.


AGUATIELLO. d. Abertura practicada en la pared para des pedir el agua de los patios o calles.


AGÜERA, a. Zanja para encaminar el agua llevadiza a las heredades. — a. Acequia para dirigir el agua pluvial a los campos. / Aigüera, aigüeres, solen está als camíns per a traure l'aigua


AGUILON. n. Se dice del madero que pasa de 40 palmos.


AGUJA. d. Alfiler: también se llama al alfiler aguja de cabeza. — a. La púa tierna del árbol que sirve para injertar. / Agulla, agulla de cap.


AGUZAR,-a. Azuzar.


AHOJAR. a. Comer los ganados la hoja de los árboles.


AHORRADO. n. Aligerado de ropa.  / aforrat es ahorrado en castellá, pero no se sol fe aná en roba, sino en dinés. 


AHORRARSE. n. Aligerarse de ropa: se acompaña con este sustantivo. / aforrás, aforrar-se


AHUJERAR, n. Agujerear.— n. ahujerar los oídos, cansar a uno con la demasiada conversación o bulla.


AHUJERO. n. Agujero.


AJADA. n. Azada. / eixadella, cavegueta y variáns


AJOARRIERO. n. Guiso particular del bacalao que consiste en deshacerlo a menudas rajas y servirlo con ajo y especias y sin espinas.


AJO DE CULEBRA. n. Planta, allium roseum. / all de bruixa es un all bort, salvache


AJOLIO. a. Salsa de ajos y aceite, a que se pueden agregar yemas de huevo. / all y oli, allioli, all i oli


AJORDAR, a. Esforzar la voz, gritar hasta enronquecer. / cridá, bramá, 


AJUSTARSE. a. Arrimarse a alguna parte.  / arrimás, ajustás es quedá just


ALACET. d. Fundamento de un edificio. Solamén, solamens, fundamens.


ALADRADA. a. Surco abierto en la tierra con el arado. / aladre


ALADRAR. n. Arar la tierra, como en las montañas de Burgos que es a donde lo refiere la Academia. / llaurá, en aladre, rella, etc, mantorná


ALADRO, c. Arado. / Aladre  / apellido Aladrén ?


ALAICA. a. Hormiga aluda.


ALAMBRE. c. Hilo de hierro.


ALAMIN. n. Guarda de aguas: se usa en los pueblos limítrofes con Navarra, en donde es mas común esa voz, que la Academia incluye con otro significado.— n. Especie de aguacil entre los sarracenos, el cual podía terminar las causas mínimas que no escedían de dos sueldos.


ALARGADERA, n. Sarmiento amugronado o que deja de podarse para amugronarlo.


ALATÓN. a. Almez y su fruto. / Lledó, com lo poble, lladó, lladons, lledons, y variáns


ALATONERO. a. Almez / lladoné , lledoné


ALBADA, a Alborada o música de las aldeas.— a. Jabonera, planta.— n. Canto dela alborada, género de composición poética.


ALBAHACA DE MONTE n. Planta.  / aufádega


ALBAR n. Tierra blanca o de sembradura. Albus, albis, latino.


ALBARAN. a. Papel de alquiler. — a. Cédula. — a. Papel de obligación privada.— d. Papeleta que acredita el cumplimiento de parroquia.— n. Factura del peso del carbón.


ALBARRANO. n. Gitano : en Castilla albarrán el que no tiene domicilio fijo. — n. Id est quod extraneus dice Miguel del Molino en su Repertorio.


ALBELLON. a. Arbellón o arbollón.— c. Albañal.— d. Conducto subterráneo de piedra para dar salida a las aguas de los campos sin perjuicio de la labor.


ALBERGE, a. Albaricoque. / abrecoc, albrecoc, aubrecoc


ALBERGERO. a. Albaricoquero. / abrecoqué


ALBOHOL DE CASTILLA, n. Planta salsugirosa y pulverulenta.


ALBOLGA. a. Alholba, planta.


ALBOROCERA, a. Madroño, arbusto. Alborsé, sirera de alborsé


ALCACER, n. Alfalfa o alfalfe, según Cuenca: en Castilla cebada verde en yerba. 


ALCAHUETE n. Chismoso. / paregut a bachillé, bachillera


ALCAHUETEAR, n. Chismear denunciar.


ALCAIDADO. n. Alcaidía o alcaidiado: hemos visto esa palabra como cargo clerical.


ALCOBILLA, a. Chimenea para calentarse.— n. Sala en que está colocada. 


ALCORZAR, d. Acortar. / acursá, yo hay acursat la batolla, acurso, acurses, acurse, acursem o acursam, acurséu o acursáu, acursen


ALCORCE, n. Atajo. / dressera, adressera, verbo adressás, adressar-se


ALDRAGUERO. n. Chismoso, enredador, desocupado, busca ruidos: úsase principalmente en los pueblos limítrofes con Navarra.


ALEGRARSE, a. Gozar: en este sentido y como forense antiguo lo condigna la Academia entre las voces provinciales de Aragón. / alegrás (lo cos)


ALERA, a. Llanura en que se hallan las eras.— d. alera foral, pastos comunes a dos o mas pueblos con exclusión de viñas, huertos y sembrados: llámanse también pastos forales y son para pastar los ganados de sol a sol.


ALFALCE, alfalz, alfalfa

ALFALFEZ. a. Alfalfa. Aufals, alfalz, 

ALFARDA, a. Contribución por el derecho de aguas de algún término: la gente rústica dice a veces farda.-n. Tributo que pagaban algunos moros y judíos a los príncipes cristianos, según Ducange.


ALFARDERO. a. El que cobra el derecho de alfarda.


ALFARDILLA, a. Pago por la limpia de acequias menores.


ALFARDON. a. Anillo de hierro que va suelto en el eje del carro entre la clavija y la caja.— d. Arandela.


ALFARMA. a. Alhargama planta.


ALFARRAZAR. a. Ajustar por un tanto alzado el pago de diezmo de todo fruto en verde.


ALFENDOZ. n. Regaliz. / regalíssia, regalís


ALFERRAZ, n. Una de las variedades del halcón.


ALFETNA. n. Sedición, guerra intestina según Ducange apoyado en un documento de Sancho Ramírez de Pamplona, 1073, en donde se lee alfechna


ALFONDEGERO. n. Encargado de la alfóndiga.

ALFONDIGA. c. Alhóndiga.

ALGARAZO. n. Lluvia corta (rujiazo).


ALGORIN. a. Atajadizo para colocar la aceituna, con separación de clase o dueño, hasta prensarla. — d. Sitio para tener a mano la harina, cebada etc. 


ALGUARIN. a. Cuarto bajo.— a. Pilón donde cae la harina que sale de la muela.


ALGUAZA, a. Bisagra o gozne.


ALGUINIO. a. Cesto o cesta. No se halla en las últimas ediciones de la Academia.


ALICÁNCANO. n. Piojo aludo, voz familiar: en Castilla cáncano piojo.— n. Alguna cosa incómoda de que uno se liberta.


ALICORTADO. n. El que por algún contratiempo ya no se halla ni en la disposición ni con el ánimo que antes tenia.


ALIFARA, a. Convite o merienda.


ALIRON. p. Alón desplumado. Solo se halla en las últimas ediciones de la Academia.


ALJECERIA, c. Yesería. 

ALJECERO. a. Yesero.
ALJEZ, a. Yeso: en Castilla yeso en piedra. / aljez, algés, ges
ALJEZAR, c. Yesar.
ALJEZON. c. Yesón.

ALMADIA, a. Armadía o balsa de maderos.— d. Conjunto de ellos para trasportarlos por el rio.— Nombre de canoa india.


ALMARREGA. n. La manta o piel de ínfima clase con que se cubre a las bestias de carga.


ALMASTEC. a. Almaciga o almástiga, especie de resi- /falta texto/


ALMAZAQUE, i na: ant.


ALMENARA, a. Zanja que conduce al rio el agua sobrante de las acequias. 


ALMENDRERA (florecer la), a. — Encanecer prematuramente, pues ese árbol echa pronto la flor que es blanca. / florí lo amelé


ALMOGAVARES, c. Tropa irregular muy famosa en Aragón.


ALMUD, p. Medida que consiste en la dozava parte de la fanega aragonesa. 


ALMUDÍ. p. Alhóndiga.— a. Medida de 6 cahíces.

ALMUDÍN. a. Almudí en Aragón y Murcia.

ALMUERTAS, a. Impuesto sobre los granos vendidos en la Alhóndiga. 


ALMUDAINA. n. Zalmedina, o zavalmedina,*) o pretor urbano, o el mismo pretorio, según Ducange.


ALMUDATAFE, n. Fiel de pesos y medidas: también almodazafe y almudaxafe y en latín bárbaro molasafus y su oficio mos tasa fia.


ALMUNIA. n. Torre con su heredamiento. La Almunia de Doña Godina, La Almunia en Huesca, etc . 


ALMUTACAS, n. Cargo u oficio público, que, tal vez por hallarse escrito con cedilla y s larga, venga a ser el de almu- tazaf: hallase como una de las firmas en la escritura pública testificada a principios del siglo XVII por el escribano Yagüe y relativa al suceso trágico de los Amantes de Teruel.


ALMUTAFAT. / a. Almotacén o fiel de pesos y medidas y ÁLMUTAZAF.  (añadimos) perseguidor de las cosas hurtadas.


ALMUZA. n. Capillo, esclavina, o muceta que también se designaba con el diminutivo almuzella: en catalan almussa y armussa tienen la misma significación.


ALOTON. a. Almeza, fruto del almez. / lledó, lladó


ALQUEZ. c. Medida de doce cántaros de vino.


ALUD. a. Caída de la nieve de los montes a los valles en gran cantidad y con estrépito.


ALUFRAR, a. Columbrar, ver con prontitud, prever.


ALUM. a. Alumbre. / llum (luz) 


ALZADO. n. Robo, hurto y en general toda sustracción maliciosa. 


AMALVEZARSE. d. Aficionarse, cebarse.


AMALLADAR, n. Malladar.


AMANTA, c. Mucho: la Academia escribe a manta . Yo tengo novios a manta.


AMELGADO. a. La obra de amojonar la tierra.

AMELGADURA ¿??

AMELGAMIENTO.  acción y efecto de amelgar.


AMELGAR, a. Amojonar en señal de derecho o posesión: en Castilla abrir surcos para sembrar.


AMERAR, a. Merar, mezclar agua con vino u otro líquido: dícese amerar la olla cuando se echa nuevamente agua. / amerá, amerat, bañat, bañá


AMORGONAR, a. Amugronar o tender los sarmientos bajo de tierra para que arraiguen.


AMOSTA, d. Adverbio que denota lo que puede cogerse o apararse con las dos manos juntas. / Aumosta


AMPARA, a. Embargo de bienes muebles. Usase también en Navarra.


AMPARAR, a. Embargar bienes muebles.


AMPARO. n. Brizna, pizca; dícese ano hay ni un amparo de cosecha, no ha quedado ni amparo de aceite.»


AMPRADO. n. Lo que se tiene o lleva de prestado.


AMPRAR, a. Tomar prestado: la Academia y el Diccionario aragonés de Peralta añaden que significa también pedir prestado.


AMPRICIA, n. Sumaria, voz anticuada que, tomada de los fueros de Aragón, incluyó la Academia en la edición príncipe de su Diccionario.


AMPUTAR, n. Suprimir, quitar. La Academia en su Diccionario primitivo de 1726 incluye esta voz como aragonesa en sentido figurado y cita aquellas palabras de nuestros fueros «amputando los tiempos supérfluos.»


ANA. n. Se dice en algunas localidades a Ana que llegue te escribiré» que es como decir «así que llegue, o al punto que llegue, te escribiré.» Nada más llegar en castellano. Tal com arriba, te escriuré


ANCHARIA, a. Anchura: en Castilla la de las telas entre los comerciantes o mercaderes.


ANCHEZ.Y. a. Anchura, voz anticuada.


ANDADA, n. El terreno en que suele pastar un ganado, o en que pastó algún día determinado.


ANDADERAS, d. Seca, sequilla o hinchazón en las glándulas.


ANDADOR, c. Anden, calle o paseo en los jardines.


ANDALOCIO. d. Lluvia de corta duración.


ANDARÍO. n. Ave.


ANGANILLAS, n. Angarillas o aguaderas.— n. Angarillas o jamugas, en cuyo sentido emplean aquella voz los ff. de Aragón.


ANIEBLADO. n. Entontecido, alelado, asustado, suspenso. / está enterbolit, anugolat es cuan ñan núgols, se pot refería a atontat, alelat, asustat, despistat, una cosa destronada me díe mon pare de minut, perque sempre estaba pensán algo.


ANIEBLARSE. n. Hallarse en cierto estado de distracción, lelez o aturdimiento. / anugolás


AMEECOGER, a. Coger las frutas antes de su madurez. / cullí la fruita verda


ANTIBO. n. Remolino de agua a causa de detenerse en un canal para encaminarse a otro.


ANTIPOCA. a. Escritura de reconocimiento de un censo y aun de cualquiera crédito.


ANTIPOCAR, a. Reconocer un censo en instrumento público. -a. Volver a hacer una cosa obligatoria que estuvo en suspenso.


ANTOR. a. Vendedor al cual se compró de buena fé una cosa hurtada. 


ANTORCHERA. d. Velón de cobre: en Castilla candelero o araña en que se ponían las antorchas.


ANTORIA. a. Hecho de descubrir al antor o primer vendedor de una cosa hurtada.


ANTOSTA. a. Tabique: otros dicen entosta.--v\. Estiércol endurecido del ganado.


ANZOLERO. a. El que fabrica o vende anzuelos.


AÑERO. n. El artesano que se ajusta para un año: es voz generalmente usada entre los sastres, quienes denotan con ella a uno que ni es mancebo ni aprendiz.


APABILADO. n. Decaído, desmerecido, alicaído.


APABILARBE, n. Experimentar cierta congoja al sufrir la impresión de miasmas pútidos o deletéreos.


APANDAR. n. Procurar y conseguir la posición de algo: tiene significación algún tanto parecida con el accaparer (acaparar) francés que algunos han españolizado indebidamente.


APAÑA-CUENCOS. n. El que se dedica a componer vasijas de barro, para lo cual pasea las calles anunciándose a grandes gritos, de donde nace que al cantante de mucha voz , pero de mal gusto, suela designársele con ese nombre.


APAÑAR. a. Remendar o componer lo que está roto: se usa también en Murcia como la voz siguiente. / apañá, arreglá , recompondre


APAÑO. a. Remiendo, reparo o composición.


APARADOR. a. Vasar: algunos dicen parador.


APARATARSE. n. Se dice del horizonte o de la atmósfera cuando anuncian inminentemente la lluvia medra, nieve o granizo; en el mismo sentido se dice que el cielo está aparatado, vocablo que no incluimos, ya por ser un derivado, de los cuales solemos prescindir por demasiado notorios, ya por incluirlo la Academia aunque con la definición general de preparado, dispuesto. 


APARATERO. n. El que pondera con exceso la importancia de una cosa: en ocasiones es sinónimo de aparatoso, voz castellana anticuada.


APARATOS, n. Grandes extremos en cosa que no merece tanta importancia: úsase generalmente en plural.


APARTE, a. El espacio o hueco que se deja entre dos palabras.


APATUSCA, n. Juego que consiste en tomar número de or den arrojando cada cual una moneda hacia un quijarro o canto, y, apiladas aquellas, golpearlas cada uno a su turno con una piedra (cualquiera que sea la posición en que hayan quedado a cada tiro o suerte), y hacer suyas las que al golpe presenten el anverso: algunos dan ese nombre a otros juegos igualmente sencillos. —En la Faetonciada, breve poema de principios del siglo XVII, se lee: Piensas que es gobernar el carro hermoso jugar a la patusca o a la chueca?


APATUSCO, n. Voz familiar de desprecio, principalmente contra los muchachos.


APELLIDANTE, n. El que presente pedimento para incoar el juicio de Aprehensión o Inventario.


APELLIDO. a. Causa o proceso en que, por la conveniencia de su publicidad, pueden intervenir como testigos o declarantes cuantos quieran.— n. Pedimento en que se solicitan los juicios llamados de Aprehensión e Inventario.


APENAR, a. Intimar una pena ya señalada de antemano: úsase principalmente contra los que entran o hacen entrar anima les de pasto en heredad ajena. 


APEÑORADO. n. Preso, ocupado, detenido: se aplica también a los ganados, 


APERCAZAR, d. Coger con alguna dificultad.


APERO. n. Se dice ¡buen apero! por el que no sirve para el objeto a que se le llama o destina.


APESTAÑADO. n. Se aplica en lenguaje de carpintería a lo que monta o acaballa para asegurar mas el encaje o la defensa, como sucede en las puertas o en las maderas de los balcones.


APESTAÑAR, n. Vocablo derivado o sacado del anterior.


APETENCIA. c. Apetito, voz que el Diccionario de Peralta incluye como aragonesa anticuada.


APEZONAR. n. Chocar dos carruajes por el pezón.


APLASTARSE, n. Fijarse o detenerse demasiado en algún punto: es, como se ve, acepción metafórica, pero muy general.


APLEGAR, a. Arrimar o llegar una cosa a otra: en castilla es voz anticuada que significa allegar o recoger. La plega dels quintos.


APOCA, a. Recibo o carta de pago.-d. Testimonio que dan los sacerdotes por las misas de encargo que han celebrado.


APOTICARIO. a. Boticario: en Castilla se decía antes apotecario. Apotheke en alemán, farmacia, botica, rebotica. Boticari, farmássia, farmasséutic, farmasséutica, 


APREHENSION. a. Juicio de los cuatro privilegiados, que consistía en poner bajo la jurisdicción real la cosa aprehendida mientras se justificaba la verdadera pertenencia.


APUÑADAR. a. Apuñear, dar de puñadas. / fotre puñades, puñada


APURADAMENTE, n. Cabalmente, puntualmente, casual mente.


APURAR, n. Poner a alguno en apuro cualquiera dificultad o hacienda.


AQUEBRAZARSE, d. Formarse herpes o quiebras en pies o manos.


ARADRO. a. Arado o aladro. Aladre , aladres


ARAÑADA, n. Araño, arañazo.


ARAÑON. a. Endrino el árbol y endrina fruto: ciruelo silvestre.


ARBEJA, n. Planta, lathyrus aphaca.


ARBELLON. a Arbollón o desaguadero de los estanques, patios, etc.


ARCADA, n Arco u ojo de puente: el mismo nombre tenia en Navarra, como se puede ver en el Diccionario de sus antigüedades, art. Caparroso. / arcada, arcades, portal, portals


ARCAZ. a. Andas o caja en que se lleva a enterrar a los difuntos.


ARCEN. a. Brocal de pozo.


ARCIPRESTADO. ti. Arciprestazgo o Arciprestadgo.


ARGADILLO. a. Cestón de mimbres: dícese también argadijo.


ARGENT. a. Plata, voz antic. En francés aún se usa como dinero. Símbolo químico de la plata AR.


ARGENTARIO. n. Ayudante de cocina.


ARGUELLADO, c. Desmedrado físicamente. Arguellat, arguellada.


ARGUELLARSE, a. Quedar arguellado, desmejorado y enfermizo. -d. No blanquear la ropa lo que debiera, n. Desmerecer la ropa por «trema suciedad o descuido. -n. Estar cargada de censos alguna hacienda: esta acepción se halla en la primera edición del Diccionario de la Academia.


ARGUELLO. c. Desmedro. -d. Suciedad. -n. Muchedumbre y carga de censos sobre una hacienda.


ARGUELLUZ. n. Despectivo de arguellado.


ARGUIÑO. n. Espuerta de mimbres mayor que el corvillo.


ARIBAR. n. Aspar.


ARIBOL. d. Aspa.


ARIENZO. a. adarme o décima sesta parte de una onza.


ARMADIA, c. Almadia.


ARNA. a. Vaso de colmena. Arnes , da el nombre a un pueblo de Tarragona.


ARO. (echar por el), n. Comer, engullir, embaular.


ARQUIMESA, a. Papelera o escritorio: armario pequeño que se coloca sobre la mesa y tiene varias divisiones, todo bajo llave adornándole comúnmente mucha labor de embutidos etc.


ARRACLAN. n. Alacrán: en Castilla árbol. / arreclau, arraclau


ARRAMBLAR, c. Llenar de arena los arroyos o torrentes la tierra que ha cubierto en una avenida.  Llevarse uno con codicia muchas cosas o todas las de una especie.


ARRANCADERO. a. La parte mas gruesa del cañón de la escopeta. 


ARRANCASIEGA, a. Riña o quimera de palabras injuriosas.


ARRANCURA. n. Queja, pleito, litigio: es voz anticuada y tomada de documentos latinos.


ARRE, n. Caballería de monta o de tiro.


ARREAR. n. Andar, marchar, partir, p. ej. arrea a la escuela: es de uso vulgar.  Arre al animal, yo arreo, arrees, arree, arreem o arream, arreeu o arreau, arreen. 


ARREMATAR. n. Rematar, dar término o fin a alguna cosa: en la Crónica rimada del Cid v. 575 se lee «Cuantas cosas coraensares. arrematarlas con tu mano.» / rematá


ARREQUIVES. p. Adornos o atavíos.


ARRIMADILLO. n. Friso pintado en la pared, que comúnmente es veteado y alzado como una vara desde el piso: en algunas partes es la esterilla o friso arrimado o clavado a la pared.


ARROBADERA. n. robadera.


ARROBAR, n. Se usa en la frase arrobar la tierra, que significa trasladarla de un punto a otro dentro de la obra en que se trabaja.


ARROBERO. n. Cargador o mozo de cordel, principalmente para conducir aceite.


ARROBETA. n. Medida de aceite de 24 libras, a diferencia de la arroba que es de 36. 


ARTAR, a. Precisar, obligar.


ARTATIVO. n. Obligatorio : se lee en los aa. aragoneses ardativo. 


ARTICULATA. n. El conjunto de artículos o proposiciones que se asientan en la

demanda como objeto de prueba en la tramitación del proceso.

ARTIGA. c. Tierra recién roturada.


ARTO. e. Espino.


ARTOS. p. Cambronera.


ARZOLLA. a. Planta, pero distinta de otra conocida con ese nombre en Castilla. 


ASESTADERO. a. Sesteadero o lugar donde sestea el ganado.


ASESTAR. n. Sestear el ganado.


ASIN. a. Así.  Així, assí

ASINA. n. Así: en Castilla antic. Assina, aixina 

ASISIA. a. Clánsula de proceso, y principalmente la que con tiene deposición de testigos. -a. Pedimento sobre algún incidente.


ASNADA. n. Borricada, barrada. En unas décimas contra el P. Isla con motivo de la cuaresma que predicó en el Hospital de Zaragoza, año 1757, se lee 


ASOLARSE. d. Aclararse los licores, bajando al fondo las partículas mas gruesas.


ASQUILLOS. n. Este diminutivo, que no incluye la Academia, se halla usado en la 

frase hacer asquillos , que significa des deñar, no dar importancia a alguna cosa.

ASUMIR. a. Traer a sí, avocar: en Castilla tomar en sí o para sí, voz antic— n. Insacular.


ASUMPTO. n. Insaculado.


ATABLADERA. p. Tabla que, tirada por caballerías y puesta de plano, sirve para allanar la tierra ya sembrada. / taula de ataulá


ATAJO. n. Rezago del ganado mas endeble, a quien se con duce a pasto mas cercano y abundo . Liar o asegurar el contenido de un fardo o paquete: la Academia dice unir, juntar o enlazar una cosa con otra.


ATARUGADO. ~n. Encogido, falto de soltura en sus modales.


ATARUGARSE. n. Cortarse , perder la serenidad y el desembarazo. Tarugo


ATOQUE. n. Adorno, aliño, y así en un Memorial dirigido al rey por la ciudad de Zaragoza se lee «en quien se halló la verdad sencilla sin franjas ni aloques.» 


ATRAZAR, Trazar. disponer el éxito de alguna cosa.


ATRAZNALAR. a. Atresnalar, que en algunas partes es ordenar las haces en tresnales o pirámides, hasta poder llevarlas a la era.


ATRAZO. d. Persona desaseada o despreciable.


ATREUDAR, n. Dar en enfiteusis.


ATULARIOS, n. Conjunto de cosas muebles, ajuar de una persona, colección de útiles de algún oficio o profesión; y así se dice: venció la tanda y tuvo que cargar con todos los atularios, fugóse el pintor y dejó en desorden lodos sus atularios. Frecuentemente se pronuncia artularios.


ATURAR, d. Hacer parar o detener las bestias. -n. Hacer asiento en algún punto.-n. Fijarse, y por eso se dice «el que a cuarenta años no atura, a cincuenta no adivina y a sesenta desatina. -n. Durar, en cuyo sentido, que es el aceptado por Rosal, leemos en un documento navarro «et este paramiento que ature a tanto tiempo cuanto fuere la voluntad del sennor rey .-En Castilla sufrir el trabajo, tapar. Aturá , aturás , yo me aturo, atures, ature, aturem o aturam, atureu o aturau, aturen


AUGETAS. d. Albricias o gratificación que se da a los criados o a los que traen algún presente. -d. Pastel. -d. Escarola cocida, -c. Con el nombre de augetas es voz castellana y significa la propina que da al postillón el que corre la posta. 


AUTOS, n. Actos: se dice entierro de uno, dos o tres autos (o actos), según se celebra la sola misa de entierro o una o dos más de honras.


AVENTADO. n. «Así los auiamos jurado el día de nuestro bien amulado coronamiento» dice Pedro IV en el códice de las Uniones. ¿???


AVENTAJA. a. Porción que puede sacar el cónyuge super viviente antes de partir los bienes muebles.


AVERIO, a Bestia, voz usada hoy en Aragón según la Academia.


AVEZAR, c. Aficionarse, cebarse.


AVISPADO, c. Agudo, vivo, entendido, activo.


AVUGO. n. Voz conque, por el contrario', se designa en el lenguaje familiar a una persona torpe y obtusa, como con las palabras ababol, mimbrilio, y otras.


AVUTARDAS. n. Pensar en las equivale a estar distraído, o estar en babia. 


AXOBAR, n. La heredad que, además de su dote, recibía la esposa por parte de su padre o marido y era perpetuamente para ella y los suyos: llamábase antiguamente excrex.


AZANORIATE, a. Zanahoria confitada. -a. Cumplimientos y expresiones afectadas.


AZAROLLA. a. Serba o acerola, antic.


AZAROLL0. a. Serbal, árbol : voz incluida en las últimas ediciones.


AZOFRA. n. Correa ancha que sostiene sobre el sillín de la caballería de varas las del carro.- n. Zofra en los dos sentidos de esta palabra. -n. Parece ser turno de aguas según hemos deducido de algunos documentos, uno que recordamos de 1238.


AZOFRAR, n. Concurrir con su trabajo a las obras públicas que se llevan a vecinal.


AZOLLE. n. Pocilga, en las dos acepciones de la Academia: es sustantivo masculino y solo usado en algunas localidades.


AZOTA-PERROS. n. Perrero, o persona destinada en las iglesias a ahuyentar los perros.


AZUD. c. Presa para sacar agua de un rio. Árabe assad o similar. Assut , l'assut , la sut


AZUDA. c. Noria.


AZULEJO. n. Lápida o losa en que se pinta o imprime el nombre de las calles o plazas y el número de las casas: en Castilla ladrillo vidriado para frisos y otros objetos. / reijola, reijoleta


AZUT. a. Azud.


AZUTERO. a. El que cuida de la azuda.


https://an.m.wiktionary.org/wiki/Aragonés-Español_a


A, a n (letra) A, a

a art la

á, a prep a

a!, aa! interch ah

ababol (1) nm amapola | (2) adj, n bobo, lelo, simplón

abadía nf (1) abadía | (2) rectoría, casa parroquial

abella nf abeja

abiento nm diciembre

abril n abril

abríos np conjunto de aparejos de un tiro de carro

acomandar v encomendar

adoba nf adobe

afogar n ahogar

agosto n agosto

agulla n aguja

alfalz nm alfalfa

amillorar berbo mejorar

andurrial n Zona alejada poco poblada y generalmente yerma 

Antón nm Antonio

añada nf año

archila nf arcilla

asperina nf aspirina

astral nf hacha

(a)tajador nm Sacapuntas

augua tuerta n meandro





domingo, 28 de julio de 2024

3. 6. De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.


Van arribá al poble en tot lo acompañamén de gen que traballabe a les fosses, seguinlos los carros de vitualles y ferramentes.

Li van fé gran festa los amics, que u eren tots, y mes, encara que en menos soroll les amigues, que com se sap eren dos prinsipalmen:

Eulalia, la de la caiguda, y la consabuda y desmadellada Tereseta, no tan viva y salerosa com aquella, pero entesa y fonda.

Estáe casada desde fée cuatre mesos, pensán que no voríe mes a Pedro Saputo y per doná gust als seus pares que la van achuchá mol; no en lo de Tardienta, sino en un mosso ben plantat de Bolea.

Ya se veu, lo novio tossut, lo pare sandio, la mare apretán lo morro, Pedro Saputo aussén mes de dos añs, y ella passá dels vin ¿qué habíe de passá? Pero ¡oh, cuán u va sentí al vore torná a Saputo! Poc li va faltá pera aburrí al home o feríl en sospeches; be que ere de bona pasta y mol passadó de raons, paganse de consevol. 

Pedro Saputo en prudensia la va aná consolán, y animán, y poc a poc li va doná a entendre y la va persuadí de que la dona casada se podíe morí, pero no faltá al que deu al home, y tratanla en suavidat no demostranli desvío y severidat, y no irritán lo seu genio, la va fé prudenta y virtuosa, y va restituí al seu cor la pas, al seu pit la serenidat, y al seu semblán y trate la natural y acostumada apassibilidat.

Encara se va trobá en una novedat no esperada; un atra amiga en qui may haguere pensat; y va sé Rosa, la filla de sa padrina, a la que ell cridáe y va cridá sempre germaneta, sagala majíssima y que va vore que lo volíe en un atre amor del de abans. Pero ell en la mateixa familiaridat y inossensia que la tratabe la contentabe fassilmen. Encara no fée sis díes que habíe arribat, encara no habíe acabat sa mare de mirál, y de alegrás de vórel, encara no se cansaben los del poble de saludál, cuan se li presenten dos ricachons de Alcolea de Cinca diénli que veníen a demanali consell y trassa pera vendre un vi que sels apuntabe; perque ya entrat lo setembre y están les viñes carregades de fruit, no ñabíe mich ni esperansa de despachá lo vell. Los va preguntá cuán vi ñabíe, y li van di que sobre setse mil cantes. Y ¿qué me donaréu?, los va preguntá entonses. Y ells van contestá: la cuarta part de lo que valgue, segons se vengue.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

- ¿Pot encara beures per vi y no per vinagre?

- Per ara encara es vi y no roín, perque encara escomense a tombás cap a agre.

- Pos doneume ixa cuarta part del seu valor en dos reals de plata, que es lo preu mes baix al que lo vendréu, y yo tos lo dono per venut. Si dudéu, si no se ven, o no tot, tos tornaré lo que sigue a prorrata.

- No tenim tantes perres.

- Pos busqueules: sense los meus dinés a la má no cal que me parléu mes del assunto. Se van conformá, van aná a per los dinés a Alcolea, los hi van portá y entregá a Pedro Saputo.

Entonses ell los va di...

- Pos ara anéu, y feume pregoná a Huesca, a Barbastro, a tot lo Semontano, a la Llitera y Ribagorsa, que Pedro Saputo saltará a les Ripes de Alcolea lo día de San Miquel: que los que vullguen vore lo milagre, acudixquen allá aquell día y no los costará mes que lo traball de eixecá la vista a mirál. ¿Qué dudéu? 

- Pero... - Anéu, tos dic, o no ña res de lo dit y me quedo en estes perres. Ells, veénlo tan resolt, sen van aná dién: 

- La seua alma a la seua palma; ell se compondrá; ell sap com u prometix. Natros vengam lo nostre vi, que aixó es lo que mos importe. Y sen van aná y van fé publicá lo dit pregó a tot arreu, y van esperá a vore en qué pararíe alló.

Són les Ripes de Alcolea una muralla natural mol altíssima, formada sobre lo Cinca, de uns montes plans que corren la seua ribera dreta dividinlo del riu Alcanadre, en lo que té confluensia una mica mes aball, tallats perpendicularmen per aquella part que sirá be un cuart de legua. A primera vista pareix que lo riu passare per lo peu an algún tems passat, y que esgarrapán lo monte se vinguere éste aball arrebatán les aigües la terra sorsida, y va quedá aquella maravilla als ulls del viaché a qui de llarg sorprén: vistoses tamé de prop per la seua eixecada y la variedat uniforme del seu magnífic fron, frontispissi, adornanles ademés a un ters de altura les hermoses faixes del Arco Iris o arc de san Martí, que de lluñ no se veuen. 

Allí críen, viuen, canten, piulen y revolotegen continuamen muixons de mil espessies, tots a la vegada y segons lo instinto de cada un, trobanse desde l'águila o áliga hasta lo vilero, pardal, los ciquilines en los coloms, y los mes contraris y que menos t' esperaríes trobát allí solen avindres. Y desde dal habíe de saltá Pedro Saputo, que, sert ere salt digne de vores. Perque encara que propiamen parlán no ere saltá, sino dixás caure, pero estáe lo chiste a que no pensabe fes mal, y així u creíe y esperabe la gen.

La vespra de san Miguel se va omplí lo poble de forastés, y encara que haguere sigut mes gran tamé, pos sen van eissí al campo y lo van aná collán de ases, burros, mules, tendes y persones de totes les edats y condissions, ñabén qui va fe pujá lo número a coranta mil almes, despoblades casi les siudats, viles, llocs y aldees desde Ayerbe a Albelda, y desde Bujaraloz a les valls dels Pirineus.

Tamé va arribá Pedro Saputo, sen gran la curiosidat de vórel, y se va hospedá a casa del mes ric y al que mes li importabe lo milagre per sé lo que mes vi teníe.

Va eixí lo sol lo día de San Miquial, se va di una missa al peu de les Ripes, que van escoltá les multituts com van pugué, y se van quedá tots en gran expectassió de aquell salt o vol que ni se habíe vist als siglos passats ni se habíe de vore als que vindríen; cuan allá a les onse del matí va eixí Pedro Saputo y va di fenlo pregoná per lo campo, que lo siñó mossen li habíe fet presén que perillán la seua vida a la proba que anáe a fé, no podíe a fuer de cristiano dixá de confessás y combregá; y que per tan no podíe saltá aquell día perque teníe que preparás.

Per al siguién va fé di y pregoná que lo siñó mossen volíe que la confessió fore general, y que un home del món no podíe fé lo examen de consiensia mentres se fregix un ou com una monja que se confesse totes les semanes y va entrá al convén abans de mudá les dens. Y aquella nit va preguntá al seu huésped com anáe lo despach del vi.

- En un día mes, li va contestá, se venen hasta les solades y se les haurán de trascolá perque no ñaurá datra cosa. Pos eixe día, va di ell, ya lo tenim guañat. Manéu pregoná que demá a les dos de la tarde sirá lo salt y la satisfacsió de tots.

Va passá la nit, va vindre lo día, va arribá la hora, y Pedro Saputo va pujá a les Ripes, voltanles per la part nort; se va presentá a la mes alta y en gran veu va preguntá a la caterva:

- ¿Conque saltaré de esta ripa?

- Sí, van contestá tots, ressonán lo crit un cuart de hora per les mateixes ripes y la vall del riu. Y ya del susto, ya de la imaginassió van malparí sing dones, una faenada per als homens y allegats. 

¿Per qué hi anáen si habíen de assustás?, dirá algún; y yo li contesto, que hi van aná perque en no anáy se hagueren mort de dessich; y mes val malparí que morís. Va torná a dils Pedro Saputo: 

- Miréu que no ñague entre vatres qui u contradigue, perque un sol que ñague que digue que no, ya no puc saltá. Y van contestá:

- ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, en un crit general y tots a una. Y va di ell entonses: 

- Pos allá vach... ¡allá vach!... ¡que vach!... que salto... (fen grans brassillades y ademans), pero per si acás y perque aquí ña un que diu que no, ahí va lo meu gabán, miréu cóm vole. Y al mateix tems lo va aviá en forsa, y va arrencá a corre cap al monasteri de Sijena, Sigena o Sixena, aon ñabíe inmunidat y salvaguarda, y va dixá an aquella caterva de gen mes creguda y veleta encara que los del seu poble, miranse los uns als atres y medinse los nassos que a tots se 'ls van quedá tan llargs com va sé lo vol del gabán; mentres lo seu amo se moríe de rissa, encara corrén talons al cul cap a port segú. Pero no se van ofendre de la burla; los va caure en grassia, y sen van entorná mol contens a les seues cases.

A los vuit díes va eixí del monasteri cap al seu poble, después de habé pintat alguns cuadros famosos, y va di an alguns amics, que de bona gana se haguere dixat encantá entre aquelles monges, perque fora del gutibambismo de la orden y de les seues families, eren de conversa fássil, amables algunes de elles, admitíen visites particulás, y no se arrugaben en lo mojigatismo y escrupols que tan empalagaben a datres. Desde lo primé día va tindre amigues, desde lo segón, amans, los demés, favors a dos mans, y lo radé lo teu goch a un pou, perque va di que sen volíe aná, y no lo van pugué detindre en rogs, llágrimes, afalagamens ni tendreses; y aixó que en ell no se verificabe lo dit: amor de monja y pet de flare, tot es aire, y sol un día mes les va consedí, senne nou los que va está entre elles.


Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo hizo el milagro de Alcolea.

Llegado que fue al lugar con todo el acompañamiento de gente que trabajaba en las malhadadas fuesas, siguiendo en pos de los carros de vituallas y herramientas, le hicieron gran fiesta los amigos, que lo eran todos, y más, aunque con menor ruido las amigas, que como se sabe eran dos principalmente: Eulalia, la de la caída, y la consabida y desmadejada Teresita, no tan viva y salerosa como aquélla, pero entendida y profunda. Sólo que estaba casada hacía cuatro meses, pensando no ver más a Pedro Saputo y por dar gusto a sus padres que la fatigaron mucho; no con el de Tardienta, sino con un mozo harto bien dispuesto de Bolea. Ya se ve, el novio terco, el padre sandio, la madre frunciendo el hocico, Pedro Saputo ausente más de dos años, y ella pasar de los veinte ¿qué había de suceder? Pero ¡oh, cuánto lo sintió al ver volver a Saputo! A par de muerte le fue, y no hizo poco en no aborrecer al marido ni herirle de sospechas; bien que era de buena pasta y muy pasador de razones, pagándose de cualquiera. Pedro Saputo con prudencia y mónita la fue esforzando, consolando, y alegrando, y poco a poco le dio a entender y persuadió que la mujer casada debía poder morir, mas no faltar a lo que debe al marido, y tratándola con blandura no demostrándole desvío y severidad, y no irritando su genio, la hizo al fin prudente y virtuosa, y restituyó a su corazón la paz, a su pecho la serenidad, y a su semblante y trato la natural usada apacibilidad. Todavía se encontró con novedad no esperada; otra amiga en quien jamás hubiera pensado; y fue Rosa, la hija de su madrina, la que él llamaba y llamó siempre hermanita, muchacha lindísima y que vio le quería con otro amor que de denantes. Mas él con la misma familiaridad e inocencia que la trataba la contentaba fácilmente. Aún no hacía seis días que había llegado, aún no había acabado su madre de mirarle, y de alegrarse de verle, aún no se cansaban los del pueblo de saludarle, cuando se le presentan dos ricachos de Alcolea de Cinca diciéndole que venían a pedirle consejo y traza para vender un vino que se les torcía; porque siendo ya entrado el setiembre y estando las viñas cargadas de fruto, no había medio ni esperanza de despacharlo. Preguntóles cuánto era, y le dijeron que sobre dieciséis mil cántaros. Y ¿qué me daréis?, les preguntó entonces. Y ellos respondieron: la cuarta parte de lo que valga, según se venda.

- ¿Puede aún beberse por vino y no por vinagre? - Por ahora aún es vino y no malo, porque no hace más de empezar a tornarse agrio. - Pues dadme desde luego esa cuarta parte de su valor a dos reales de plata, que es el precio más bajo a que le venderéis, y yo os le doy por vendido. Si dudáis, si no se vende, o no todo, os devolveré lo que sea a prorrata. - No tenemos tanto dinero. - Buscadle: sin mi dinero en la mano excusado es que me habléis más en el asunto. Conformáronse, fueron a por el dinero a Alcolea, le trajeron y entregaron a Pedro Saputo.

Entonces él les dijo... - Pues agora id, y hacerme pregonar en Huesca, en Barbastro, en todo el Semontano, en la Litera y Ribagorza, que Pedro Saputo saltará a las Ripas de Alcolea el día de san Miguel: que los que quieran ver el milagro, acudan allá para dicho día y no les costará más que el trabajo de levantar la vista a miralle. ¿Qué dudáis? - Pero... - Id, os digo, o no hay nada de lo dicho y me quedo con este dinero. Ellos, viéndolo tan resuelto, se fueron diciendo: - Su alma en su palma; él se compondrá; él sabe como lo promete. Nosotros vendamos nuestro vino, que esto es lo que nos importa. Y fueron e hicieron publicar el susodicho pregón en todas partes, y esperaron en qué pararían.

Son las Ripas de Alcolea una muralla natural muy altísima, formada sobre el Cinca, de unos montes llanos que corren su ribera derecha dividiéndole del Alcanadre, con quien tiene confluencia poco más abajo, cortados perpendicularmente por aquella parte que será bien un cuarto de legua. A primera vista parece que el río pasase por el pie en algún tiempo, y que socavando el monte se viniese éste abajo arrebatando las aguas lo desprendido, y quedó aquella maravilla a los ojos del viajero a quien de largo cielo suspende y para en su camino: vistosas también de cerca por su elevación y la variedad uniforme de su magnífico frontispicio, adornándolas además en su tercio de altura las hermosas fajas del Arco Iris, que de lejos no se divisan. Allí crían, viven, cantan y revuelan continuamente pájaros de mil especies, todos en paz y su instinto cada uno, encontrándose sin ofender desde el águila hasta el gorrión, los ciquilines con las palomas, y los más contrarios y que menos fuera de allí suelen avenirse. Y desde arriba había de saltar Pedro Saputo, que, cierto era salto digno de verse, y que si alguno ahora le quisiera dar iría yo dos jornadas que estoy de aquella ribera. Porque aunque propiamente hablando no era saltar, sino dejarse caer, pero estaba el chiste en que no pensaba hacerse daño, y así lo creía y esperaba la gente.

La víspera de san Miguel se llenó el pueblo de forasteros, y más aunque fuera mayor, pues se salieron al campo y le fueron cuajando de acémilas, tiendas y personas de todas edades y condiciones, habiendo quien hace subir el número a cuarenta mil almas, despobladas casi las ciudades, villas, lugares y aldeas desde Ayerbe a la Albelda, y desde Bujaraloz a los valles de los Pirineos. También llegó Pedro Saputo, siendo grande la curiosidad de verle, y se hospedó en casa del más rico y del que más le importaba el milagro por ser el que más vino tenía.

El filólogo Javier Giralt habló de las lenguas en el Aragón oriental

Salió el sol el día de san Miguel, díjose una misa al pie de las Ripas, que oyeron las multitudes como pudieron, y quedaron todos en grande expectación de aquel salto o vuelo que ni se había visto en los siglos pasados ni se había de ver en los venideros; cuando allá sobre las once de la mañana salió Pedro Saputo y dijo haciéndolo pregonar por el campo, que el señor cura le había hecho presente que peligrando su vida en la prueba que iba a hacer, no podía a fuer de cristiano dejar de confesarse y comulgar; y que por consiguiente no podía saltar aquel día porque tenía que prepararse.

Para el siguiente hizo decir y pregonar que el señor cura quería que la confesión fuese general, y que un hombre del mundo no podía hacer el examen mientras se fríe un huevo como una monja que se confiesa todas las semanas y entró en el convento antes de mudar los dientes. Y aquella noche preguntó a su huésped en qué iba el despacho del vino. - Con otro día más, le respondió, se venden hasta las heces y habrán de beberlas porque no habrá otra cosa. Pues ese día, dijo él, ya le tenemos ganado. Mandad pregonar que mañana a las dos de la tarde será el salto y la satisfacción de todos.

Pasó la noche, vino el día, llegó la hora, y Pedro Saputo subió a las Ripas, dándoles vuelta por el norte del lugar; presentóse en la más alta y con grande voz preguntó a la multitud: - ¿Conque saltaré de esta ripa? - Sí, respondieron todos, resonando el grito un cuarto de hora por las mismas ripas y el río. Y ya del susto, ya de la imaginación malparieron cinco mujeres, que fue gran trabajo para los maridos y allegados. ¿Por qué iban si habían de asustarse?, dirá alguno; y yo le respondo, que fueron porque a no ir se hubiesen muerto de deseo; y más vale malparir que morirse. Tornó a decirles Pedro Saputo: - Mirad que no haya entre vosotros quien lo contradiga, porque uno solo que haya que se oponga diciendo que no, ya no puedo saltar. Y respondieron: - ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, con un grito general y unánime. Y dijo él entonces: - Pues allá voy... ¡allá voy!... ¡que voy!... que salto... (haciendo grandes conatos y ademanes), pero por si acaso y porque aquí hay uno que dice que no, ahí va mi gabán, mirad cómo vuela. Y al mismo tiempo le arrojó con fuerza, y echó a correr hacia el monasterio de Sigena donde había inmunidad y salvaguardia, y dejó a aquella multitud de gentes, más crédula aún y llevadera que los de su pueblo, mirándose de unos a otros y midiéndose las narices que a todos les quedaron tan largas como fue el vuelo del gabán; mientras su dueño se moría de risa, aun corriendo como iba a tomar puerto seguro. Mas no se dieron por ofendidos de la burla; antes les cayó en gracia, y se volvieron muy contentos a sus casas.

A los ocho días salió del monasterio, para su lugar, y dijo a algunos amigos, que de buena gana se hubiese dejado encantar entre aquellas titulosas monjas, porque fuera del gutibambismo de la orden y de sus familias, eran de conversación fácil, amables algunas de ellas, admitían visitas particulares, y no se arrugaban con el mojigatismo y escrúpulos que tanto empalagaban en otras. Desde el primer día tuvo amigas, desde el segundo, amantes, los demás, favores a dos manos, y el último tu gozo en un pozo, porque dijo que se quería ir, y no le pudieron detener con ruegos, lágrimas, halagos ni ternezas; y eso que con él no se verificaba el dicho: amor de monja y pedo de fraile, todo es aire, y sólo un día más les concedió, siendo nueve los que estuvo entre ellas.