jueves, 20 de diciembre de 2018

Estudies una carrera, Laura Luelmo

Estudies una carrera.
Fas unes opossisións.
Per a conseguí les teues metes te dixes la sang, suó, llágrimes, mil hores de son y alguna que atra dioptría.
Te criden per a cubrí una baixa a un poble que ni saps situá al mapa.
Es sol per a una sustitussió temporal y te agarre mol llun.
Pero es una bona notíssia.
¿Qué collóns? ¡Es una gran notíssia!
Y ton pare obri una botella de vi per a selebráu.
Y ta mare escomense a tráure la roba de hivern.
Y tú tens una miqueta de temó perque eixí de la teua zona de confort y la teua terreta sempre acollone, pero tens cla que tens que anáy, que nessessites escomensá a adquirí experiénsia professional, traballá "de lo teu", llaurát un futuro, "embutí lo cap" an algún puesto.
Trobarás a faltá al teu novio, pero ell entén que tens que anáten per a créixe professionalmen y te apoye per a que u fáigues, encara que sap que te añorará mol.
Bueno, no passe res, tos voréu los caps de semana, tos abrassaréu en mes ganes y la verdat, te fa ilusió conéixe lo teu nou destino per a enseñálay cuan víngue a vóret.
Y lo día que ten vas ta mare te fique fiambreres a una bossa, insistíx en que no íxques de casa sense bufanda y te diu bastantes vegades que la cridos cada día.
Y a ton padre li cau una llagrimeta mentres veu cóm sen va de casa la
seua chiqueta per a guañás les llentíes. Y ta yaya te done un billet mol ben doblegadet com si fore de
contrabando.
"Venga, yaya, no fáe falta".
"A callá, prénlo, sagaleta!".
Y ten vas.
Poble nou.
Pis nou.
Traball nou.
Compañs nous.
"Hola, soc Laura, encantada".
Descubríxes aon está lo forn de pa mes prop de casa. Als teus veíns los escomense a soná la teua cara. Crides a la teua família cada día per a contáls les teues noves aventures y adornes la nevera en una foto aon lo teu chic te está donán un beset a la galta.
Y una tarde consevol íxes a fé deport y te cruses en un psicópata, un degenerat, un depredadó sexual, un assessino, un sádic...
Y un desconegut acabe en lo mes valiós que teníes: la teua vida. Y perdénla u perts absolutamen tot.
Lo teu novio no ballará en tú a la vostra boda.
Tons pares no sirán los yayos de tons fills.
Les teues amigues no podrán paí este sensesentit.
Ta yaya no se perdonará may habé viscut mes que tú.
Y tots passarán lo que los quede de vida preguntánse per qué no te van impedí que asseptares eixe traball, per qué te van animá a anáten al puesto aon te han tret la vida.
Sisquera que may mes dingú tingue que aná pel carré en temó, mirán cap atrás, aligerán lo pas perque algún extrañ ronde prop.
Ojalá no te haguere passat aixó, Laura.
Ni a tú ni a dingú.
Descansa en pau ...

Estudies una carrera, Laura Luelmo
Laura Luelmo



Original en castellá, no sé lo autó:

“Estudias una carrera.
Haces unas oposiciones.
En tus metas te dejas sangre, sudor, lágrimas, mil horas de sueño y alguna que otra dioptría.
Te llaman para cubrir una baja en un pueblo que ni siquiera sabes situar en el mapa.
Es sólo para una sustitución temporal y te pilla bastante lejos.
Pero es una buena noticia.
¿Qué coño?
¡Es una gran noticia!
Y tu padre abre una botella de vino para celebrarlo.
Y tu madre empieza a sacarte la ropa de invierno del altillo.
Y tú tienes un poco de miedo porque salir de tu zona de confort siempre acojona, pero tienes claro que te quieres ir, que te tienes que ir, que necesitas empezar a adquirir experiencia profesional, trabajar "de lo tuyo", labrarte un futuro, "meter la cabeza" en algún sitio.
Vas a echar de menos a tu novio, pero él entiende que tienes que irte para crecer profesionalmente y te apoya para que lo hagas, pese a que sabe que va a añorarte muchísimo.
Bueno, no pasa nada, os veréis los fines de semana, os cogeréis con más ganas y a decir verdad te hace ilusión conocer tu nuevo destino para enseñárselo cuando vaya a verte.
Y el día que te vas tu madre te mete tuppers en una bolsa e insiste en que no salgas de casa sin bufanda y la llames cada día.
Y a tu padre se le cae una lágrima mientras ve cómo su niña se va de casa para ganarse las lentejas.
Y tu abuela te da un billete muy bien dobladito como si fuera de contrabando. "Anda ya, abuela, no hace falta". "Te callas y lo coges, niña".
Y te vas.
Pueblo nuevo.
Piso nuevo.
Trabajo nuevo.
Compañeros nuevos.
"Hola, soy Laura, encantada".
Descubres dónde está la panadería más cercana, a tus vecinos les empieza a sonar tu cara, llamas a tu familia cada día para contarles tus nuevas aventuras y adornas el frigorífico con una foto en la que tu chico te está dando un beso en la mejilla.
Y una tarde cualquiera sales a hacer deporte y te cruzas con un psicópata, un degenerado, un depredador sexual, un asesino, un sádico ...
Y un desconocido pone fin a lo más valioso que tenías: tu vida.
Y perdiéndola a ella lo pierdes absolutamente todo.
Tu novio no bailará contigo en vuestra boda.
Tus padres no serán abuelos de tus hijos.
Tus amigas serán incapaces de procesar este sinsentido.
Tu abuela no se perdonará jamás haberte sobrevivido.
Y todos pasarán el resto de sus días preguntándose por qué no te impidieron que aceptaras ese trabajo, por qué te animaron a irte al sitio donde te quitaron la vida.
Ojalá nunca nadie tuviera que ir por la calle con miedo, mirando hacia atrás, aligerando el paso por la cercanía de un extraño.
Ojalá no te hubiera pasado esto, Laura.
A ti ni a nadie.

embutí al dimoni al infern

A la vila de Beseit, al Matarraña, va ñabé fa tems un home riquíssim que, entre datres fills, teníe una filleta hermosa y donosa de nom Fátima; ella, no sén cristiana y sentín a mols cristians que a la vila se alababe mol la fe cristiana y lo servissi de Déu, un día li va preguntá a un de ells de quina manera y en menos impediméns podríe servíli a Deu.

Este li va contestá que servíen milló a Déu aquells que mes fugíen de les coses mundanes, com féen los que a la soledat de los plans de Refalgarí se habíen retirat.

La jove, que ere mol simple y encara teníe només uns catorse añs, per un impuls de sagala o venada, sense díli res a dingú, al matí siguién cap a Refalgarí, de amagatóns, sola, se va encaminá; y en gran faenada, seguín los seus dessichos, después de algúns díes an aquelles soledats va arribá, va vore desde lluñ una caseta, sen va aná cap an ella, aon a un san varón va trobá a la porta, que, maravillanse de vórela allí, li va preguntá qué anabe buscán. Ella va contestá que, inspirada per Déu, estabe buscán ficás al seu servissi, y tamé quí la enseñare cóm se li debíe serví. Lo honrat varón, veénla jove y mol hermosa, tenín temó de que lo demoni, si la reteníe, lo tentare, que ya u estabe fen, li va alabá la seua bona dispossisió y, donanli de minjá algunes arraíls de herbes y fruites silvestres com les serbes y, y aigua, li va di:

- Filla meua, no mol lluñ de aquí ña un san varón que per a lo que vas buscán es mol milló mestre del que yo soc: anirás cap an ell.

Y li va amostrá lo camí; y ella, arribada an ell y sentides de éste les mateixes paraules, anán mes abán, va arribá a la celda de un ermitaño jove, mol devota persona y bo, de nom Rústic, y la mateixa petissió li va fé que als atres los habíe fet. Este, per a ficá la seua firmesa a una forta proba, no la va maná anassen, o seguí mes abán, sino que la va tindre a la seua celda; y arribada la nit, li va fé a un raconet una márfega de fulles y barallofa, y li va di que se gitare damún de ella.

Fet aixó, no van tardá gens les tentassións y la lucha contra les forses del dimoni, sense massa assaltos va girá la esquena y se va entregá com a vensut; y dixán a una vora los pensamens sans y les orassions y les disciplines, va escomensá a portás a la memoria la juventut y la hermosura de ésta, y ademés de aixó, a pensá de quina manera teníe que comportás en ella, per a que no sen donare cuenta de que ell, com home, volíe arribá an alló que dessichabe de ella. Y probán primé en sertes preguntes, va averiguá que no habíe conegut may a cap home y que tan saboqueta ere com pareixíe, pel que va pensá cóm, fen vore que serviríen a Déu, la portaríe cap a la seua voluntat. Y primé en moltes paraules li va enseñá lo enemics que eren lo dimoni de nostre Siñó, y después li va doná a entendre que lo servissi que mes li agradaríe a Déu ere embutí al demoni al infern, aon nostre Siñó lo habíe condenat. La joveneta li va preguntá cóm se fée alló y Rústic li va di:


embutí al dimoni al infern, chapurriau,Beseit

- Pronte u sabrás, y per an alló farás lo que a mí me veigues fé. Y va escomensá a despullás de la poca roba que portabe, y se va quedá en piloteta del tot, y lo mateix va fé la mosseta; y se va ficá a ginollóns com si resá vullguere y contra nell la va fé ficás an ella. Y están aixina, sentinse Rústic mes que may inflamat pel seu dessich al vórela tan hermosa, va vindre la ressurrecsió de la carn; y miranlo Fátima, y sorprenense, va di:

- Rústic, ¿qué es eixa cosa que te vech que te ix cap afora y yo no la ting?
- Oh, filla meua - va di Rústic- , es lo dimoni del que te hay parlat; ya veus, me causse una grandíssima molestia, tan que apenes la puc soportá.

Entonses va di la jove:
- Oh, alabat sigue Déu, que vech que estic milló que tú, que no ting yo eisse dimoni. Va di Rústic:
- Dius be, pero tens un atra cosa que yo no ting, y la tens en ves de aixó.
Va di Fátima:
 
- ¿Lo qué?
 
Rústic li va di:
 
- Tú tens lo infern, y te dic que crec que Déu te ha enviat aquí per a la salvassió de la meua alma, perque si eisse dimoni me done este tormén, si tú vols tindre de mí tanta piedat y patí que lo embutixga al infern, me donarás a mí un grandíssim consol y li donarás a Déu gran plaé y servissi, si per an aixó has vingut per estos andurrials, com dius.
La jove, de bona fe, va contestá:
 
- Oh, pare meu, ya que yo ting lo infern, sigue com voléu.

Va di entonses Rústic:
 
- Filla meua, beneita sigues, anem y embutimlo, y espero que después me dixo está tranquil. Y dit aixó, portada la jove damún de una de les márfegues, li va enseñá cóm teníe que ficás per a pugué encarselá an aquell dimoni maldit per Déu.
 
La jove, que may habíe ficat al infern a cap dimoni, la primera vegada va sentí una mica de doló, pel que li va di a Rústic:
 
- Per sert, pare meu, mol roín té que sé este dimoni, y verdaderamen enemic de Déu, que done mal hasta cuan se embutix al infern.
Va di Rústic:
 
- Filla, no passe sempre aixina.
 
Y per a fé que alló no passare, sis vegades abáns de que se mogueren de la márfega lo van embutí allí dins, y aquella vegada li van arrencá tan be la soberbia del cap que de bona gana se va quedá tranquilet.
 
Pero com tornáe después moltes vegades, y disposanse la jove sempre ben creguda a tráureli la soberbia, va passá que lo joc va escomensá a agradali, y va escomensá a díli a Rústic:

- Vech que la verdat díen aquells sabios homes de Beseit, que lo serví a Déu ere una cosa tan dolsa; y en verdat no recordo que may haiga fet cap cosa yo que tan gust y plaé me haigue donat com es lo embutí al dimoni al infern; y per naixó me pareix que consevol persona que se ocupe en atres coses en ves de en servíli a Déu es un animal.
 
Per naixó, moltes vegades li diebe a Rústic:
 
- Pare meu, yo hay vingut aquí per a serví a Déu, y no per a está bambán, anem a embutí lo dimoni al infern.
 
Y li diebe an ell alguna vegada:
 
- Rústic, no sé per qué lo dimoni se escape del infern; que si estiguere allí de tan bona gana com lo infern lo ressibix y lo reté, no eixiríe may.
Tan assubín va invitá la jove a Rústic y lo va consolá al servissi de Déu, que li habíen tret la barallofa a la márfega, y per naixó va escomensá a díli a la jove que al dimoni no sel teníe que castigá y embutíl al infern mes que cuan ell, per soberbia, eixecare lo cap.
 
Y aixina li va imposá una mica de tranquilidat a la jove, pero ella, después de vore que Rústic no li demanabe mes embutí lo dimoni al infern, li va di un día:
 
- Rústic, si lo teu dimoni está castigat y ya no te moleste, a mí lo meu infern no me dixe tranquila; pel que be farás si en lo teu dimoni me ajudes a calmá la rabia del meu infern, com yo en lo meu infern te hay ajudat a tráureli la soberbia al teu dimoni.
 
Rústic, que passáe de arraíls de herbes y aigua, mal podíe contestá als envites; y li va di que mols atres diables voldríen entrá an aquell infern ruén, pero que ell faríe lo que puguere; y aixina alguna vegada la satisfée, pero ere tan poca cosa com aviá una faba a la boca de un león; aixina que la jove, com no li pareixíe serví be a Déu, remugabe mol.

Mentres que entre lo dimoni de Rústic y lo infern de Fátima ñabíe, pel massa dessich y per la forsa justeta, esta cuestió, va passá que se va botá foc a Beseit, y en la propia casa se van cremá lo pare de Fátima en tots los fills y demés familia que teníe; per naixó, Fátima, de tots los seus bens va quedá hereua.

Un jove de nom Abu Said, habén gastat en magnifissensies tots los seus habers, escoltán que ésta estabe viva, se va ficá a buscála y la va trobán abáns de que lo fisco se apropiare dels bens que habíen sigut del pare, com se fee en los homes morts sense hereus, y en gran plaé de Rústic y contra la voluntat de ella, la va torná a portá a Beseit y la va pendre per dona, y en ella del seu gran patrimoni va sé hereu. Preguntanli les dones cóm servíe a Déu al desert, no habense encara Abu Said gitat en ella, va contestá que lo servíe embutín al dimoni al infern y que Abu Said habíe cometut un gran pecat arrencanla de tal servissi.

Les dones van preguntá:
 
- ¿Cóm se embutix al dimoni a dins del infern?
 
La jove, entre paraules y gestos, los u va enseñá; del que tan sen van enriure que encara sen enriuen ara, y van di:

- No estigues trista, filla, no, que aixó tamé se fa be aquí, Abu Said be servirá en tú a Déu nostre Siñó en aixó.
 
Después, contánsu una a l´atra per tota la siudat, van fé famós lo dit de que lo mes agradable servissi que a Déu puguere fes ere embutí al dimoni al infern; y esta dita va aná passán de boca en boca al raconet del foc, pero estabe casi perduda.
Y per naixó vatres, joves dones del Matarraña que nessessitéu la grássia de Déu, adeprenéu a embutí al dimoni al infern, perque alló es cosa mol grata a Déu y agradable per a les dos parts.

Versió de una noveleta de Lo Decameron en chapurriau