Mostrando las entradas para la consulta se podrá ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta se podrá ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Colección, documentos, inéditos, archivo, corona de Aragón, tomo XI (11)

COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA CORONA DE ARAGÓN.

Publicada de real orden por su cronista
D. Próspero de Bofarull y Mascaró
 
 
COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA CORONA DE ARAGON.  Publicada de real orden por su cronista D. Próspero de Bofarull y Mascaró

TOMO XI.

BARCELONA:
En la imprenta del archivo.
1856.

Repartimientos de los Reinos de Mallorca, Valencia y Cerdeña,
publicación de real orden
por D. Próspero de Bofarull y Mascaró
cronista de la Corona de Aragon
BARCELONA:
En la imprenta del archivo.
1856.

Nota de Ramón Guimerá Lorente:
Se actualiza en parte la ortografía en los textos que no sean originales, o sea, en las explicaciones de Bofarull (o como le llamo yo: bufa al ull).

El PDF que descargué desde archive.org está mal escaneado en algunas partes. Pongo * asterisco donde no se puede leer bien.   

A LOS LECTORES.

Interrumpida esta publicación durante más de un año, aunque por causas que le habrán de producir desde luego no pocas ventajas, la emprendemos ahora nuevamente con más viva fé y con mejores medios, porque habiendo el Gobierno de S. M. autorizado el establecimiento en el mismo Archivo de una pequeña imprenta destinada exclusivamente a este objeto, podrá así continuarse la edición con mucha más regularidad y mayor esmero.
Hemos debido también modificar algún tanto el plan que habíamos trazado desde un principio: la publicación de todas las actas de nuestras antiguas cortes; porque habiéndose propuesto la Real Academia de la Historia incluir las de todos los reinos y señoríos de España en la Colección de ellas que con tanto aplauso está dando a luz, obtuvo al efecto la correspondiente autorización de S. M., y se nos relevó al mismo tiempo del compromiso que habíamos contraído de publicar las que se custodian en este Archivo. Por nuestra parte hemos suministrado y suministraremos a la Academia, como nos está mandado, cuantas noticias y cuantos documentos teníamos recogidos sobre esta materia, para contribuir con lo que alcancen nuestras escasas fuerzas al mayor complemento de una publicación, que nadie, como aquel sabio Cuerpo, puede llevar a cabo con la perfección que su importancia requiere. De esta manera quedarán satisfechos con usura nuestros deseos de que vean la luz pública las actas de las antiguas asambleas de nuestra Corona aragonesa, y no menguará por ello el interés de nuestra Colección, ya que afortunadamente es tan abundante la mina cuyo laboreo nos está encomendado, que en la elección de los documentos que venimos publicando está la única dificultad con que tropezamos.

Para vencerla ahora con el posible acierto, hemos creído que después de haber dado a luz en el tomo 4.° de esta Colección los documentos relativos a la unión de Cataluña con Aragón, no sería fuera del caso el publicar los Repartimientos de Mallorca, Valencia y Cerdeña, que aparte del interés histórico que ofrecen en general, y en particular para cada uno de los territorios a que se refieren, constituyen, por decirlo así, el único titulo fehaciente de la agregación de aquellos estados a la monarquía catalano-aragonesa, son la más brillante ejecutoria de nuestros condes-reyes, (N. E. Será imbécil! y curas-cardenales, y sargentos-mariscales, y bedeles-CEO, etc.) y en medio de los muchos y preciosos datos que contienen sobre las fuerzas y estado social de los vencidos y de los vencedores en aquellos remotos tiempos, dan margen a serias meditaciones al que considere de qué manera se llevaron a cabo aquellas conquistas, y el universal despojo de que fueron víctimas los invasores musulmanes, del cual se libraron solamente los pocos tránsfugas o apóstatas que recibieron de los conquistadores el premio de su traición o de sus servicios.
Ciertamente que la publicación de estos documentos nos hubiera dado pié para numerosas notas y no pocas aclaraciones, atendiendo a que los originales que hemos tenido a la vista se resienten del desorden de la época en que fueron redactados, cuando todavía se mantenía vivo hasta cierto punto el ardor de la lucha, y no se habían completado el establecimiento y la organización de los vencedores en el país conquistado; pero además de que esto nos hubiera llevado demasiado lejos, hubiéramos en cierto modo traslimitado nuestro mandato, reducido a transcribir fiel y puntualmente los manuscritos de que disponemos, para que sean para todos objeto de estudio, y pueda cada uno apreciarlos por lo que en sí sean. Por esto hemos sido y debemos ser parcos de tales notas y observaciones, que quizás muchas veces servirían solamente para dar una falsa luz a los documentos que publicamos. Bajo este concepto, no extrañe el lector la adulteración de nombres, la confusión de fechas, las repeticiones y algunos otros errores de más o menos monta que observará tal vez en estos libros: bástele estar advertido de ellos, para que poniendo su atención en el fondo, prescinda hasta cierto punto de la materialidad de la forma. Escribiéronlos sin duda amanuenses no muy eruditos, y fueron redactados en épocas sobrado agitadas y tumultuosas, para que debamos admirarnos de que no brillen en ellos ni un orden perfecto ni una corrección esmerada.
Hecha por nuestra parte esta salvedad o, si se quiere, ligera advertencia, falta solamente que continuemos al pié de estas lineas, para conocimiento del lector, una ligerísima reseña de los manuscritos cuya publicación comenzamos.


repartimiento de Mallorca

lunes, 29 de julio de 2024

4. 9. Seguix lo mateix registre. Morfina.

Capítul IX.

Seguix lo mateix registre. Morfina.

Morfina, Pedro Saputo


De Graus va passá a Benabarre, va doná una volta per la Llitera, va baixá a Monzón, Monsó, Monçó, de allí va pujá a Fontz o Fonz y Estadilla, va pensá en dirigí lo rumbo cap a casa seua, penanli no podé torná a Benabarre, perque va sé aon va vore mes cares majes, y pits mes uberts, (y caps mes grillats, com lo de Manuel Riu Fillat,) y olvidán en pena alguns amors que se va dixá allá desperdigats.

- Pero prou, va di; hay donat gust a mon pare y me l'hay pres yo tamé, y no poc.

Li faltáen micha dotsena de pobles, entre atres lo de Morfina; y donán los demés per vistos, se va atansá al de aquell nobilíssim primé amor que no sabíe cóm trobaríe ni cóm se habíe de presentá, ni en quina cara después de tans añs. Y dudán, y bateganli fort lo cor, y en no menos temó que dessich, va arribá al poble y se va encaminá a casa seua.

Habíe mort lo pare fée dos añs, com vam di, aquell don Severo tan bo y tan generós; y lo fill fée cuatre que estáe casat. 

Morfina, cumplits ya los vintissing añs, sense pare, sa mare pensán sol en misses y rosaris, y lo germá en poca autoridat a casa seua, se miráe an ella mateixa com la sombra de la casa; lo que jun en lo chasco tan cruel que li va doná lo home del seu amor y a qui li va fiá mes que lo seu cor (que chasco se pot di tan llarga suspensió de la seua esperansa), y sempre en una passió que no teníe sol ni día al añ, habíe perdut aquella alegría que tan brilláe a un atre tems al seu bellíssim rostro, y sense está esguellada se coneixíe que se habíe semat la lozanía dels seus pensamens, entregada a una ressignassió penosa, que de sé ella menos animosa o de temple menos fi, la haguere consumit del tot. ¡Ah!, dels vin als vintissing passe una época, una edat sansera, y la mes forta y de mes gran mudansa a les donselles. Pero a Morfina ademés se li ajuntáe la causa espessial de que habíe amat y amabe encara al únic home que va arribá al seu cor y éste ¡fée set añs que la teníe olvidada!, mentres ella ere insensible pera tots, resignada a morí an aquell estat antes que doná la seua má a datre.

Va arribá Pedro Saputo y sol ella lo va coneixe abans de parlá; pero tots se van alegrá, hasta la cuñada. Buscán una ocasió li va preguntá a Morfina qué ere de lo seu antic amor y cariño. 

Ella li va contestá que no sabíe en quí parláe.

- En lo teu amán, va di ell.

- No tos conec per tal, va contestá ella; pero sí tos diré que ne vach tindre un, y que si me se presentare se trobaríe com la primera vegada, y com la segona, y com la tersera que mos vam vore.

- Pos yo soc, va di ell; dónam la teua queixa, pero dispósat a sentí la meua contesta.

- No trobo cap satisfacsió, va di ella; y si tots los grans homens són com vosté, si tal prossedí es inseparable de la seua exelensia, ben infelises són les que los volen. Yo tos vach volé sense sabé quí ereu, perque vach vore lo que ereu; vach vore que la idea de perfecsió que yo me había format de un home cabal, de un home digne de mí omplíe vosté cumplidamen, y mes si mes puguere sé, encara que tan jove. Después vach sabé que ereu Pedro Saputo, y sol vach tindre que ajuntá a la persona la fama del nom; y al sentí del vostre naiximén vach doná grassies a la meua estrella perque me fassilitabe fé algo per vosté y per lo meu amor; pos encara que de la fortuna fores poc afavorit, teníes un alma mol sublime. Yo tenía que heredá de mon pare, lo just pera no tindre temó que per esta causa fore mes poca la nostra felissidat. Y desde aquell momén passe un añ, ne passen dos, y cuatre y sing y sis, y cap notissia ressibixco de vosté. ¿Tos escric y qué me contestéu? Va aná a vóretos mon pare, vau prometre vindre, y tos vau burlá de la vostra paraula. 

¿Debía yo creure, dec ara creure, que me hau vullgut?

Se case mon germá, mor mon pare, quedo del vostre amor abandonada y sola; passen los añs, ni veniu, ni teniu la cortessía de escríurem una carta, o de enviám un simple recado. Sé per la fama que estéu per la vostra terra; y al mateix silensio sempre. 

¿Debía creure, ting que creure ara, que me volíeu o que me haigáu volgut may? Lo meu amor es sempre lo mateix, u confesso, perque es la meua mateixa vida, soc yo mateixa; ¿qué me diréu vosté del vostre? ¿Qué me diréu pera que a mí no me sigue fassilidat, imprudensia y error voluntari créuretos y fiám de les vostres paraules? Y encara abans de sentí la vostra resposta, vull sertificatos que no me ha penat ni me penará habetos vullgut, encara que ara mateix sense contestá a la meua queixa me aviéu una mirada de despressio, y me giréu la esquena y desapareguéu, y sápiga después que tos hau casat en un atra. Es mes fort que tot aixó lo amor que tos hay tingut, y la alta aprobassió que lo meu cor li ha donat sempre. Y encara aixina, sacrifissi per vosté no ne hay fet cap; may faré aná esta paraula, tos vach doná lo cor, allí estáe tot.

Va sentí Pedro Saputo la seua justa y sentida queixa sense interrumpila o interrómprela, y miranla afablemen, li va contestá:

- La sort y no la meua voluntat te ha privat de la satisfacsió que lo teu amor nessessitáe y lo meu ploráe per no podét doná. 

No admitixgo, pos, no admitixco contra mí la teua queixa, perque no ha estat a la meua má lo naixe de pare conegut, la seua desgrassia ha sigut la causa general y particulá de la forsa de moltes sircunstansies, ben tristes, per sert, después de conéixet, de diverses époques de la meua vida. Pensarás tú, enhorabona, en tota la noblesa que dius y vach vore per los meus ulls; pero yo debía tindre datres miramens en tú y en lo nostre amor, que no habíe de sé de un sol día, ni gosás a la soledat y fora del trate humano. Talento tens, y no nessessites que te explica estes reflexions. 

Per un atra part, a la teua edat y al meu dessich ya no cabíe entretindre la esperansa en plassos indefinits, pijós mil vegades que lo absolut silensio que hay guardat, perque éste podrá matá un amor vulgar, pero no traure lo temple ni embotá un amor verdadé a cors com los nostres. Una mirada de la fortuna que ningú sap encara, me va fassilitá lo podét proposá condissions que mos permitíen pressindí de lo que tú me oferíes en los bens de ton pare. Y cuan me disposaba a vindre a vóret, va ocurrí un cas que ha arretrasat esta visita hasta ara, com te diré cuan me haigues declarat la teua ressolusió. Estam al día; avui es, dolsa y encantadora Morfina. 

Mira lo sel; y si encara eres la mateixa pera mí, dónali les grassies al teu cor, y vine pera sempre als brassos del teu volgut, als brassos del teu home...

Va di estes raderes paraules en tan afecte, que no va pugué Morfina aguantás; y abalotada, tendra y resolta lo va abrassá ben preto exclamán: 

- ¡Amor meu! ¡Home meu!

- Pos ara, li va di ell, sabrás pera la teua satisfacsió y la de la teua familia, que ya no soc Pedro Saputo, fill de aquella pupila de Almudévar, sino que soc fill de ella y del caballé don Alfonso López de Lúsera, en qui se va casá ma mare fa cuatre mesos, habenme ell conegut per casualidat y trobanse viudo de la seua primera dona.

- ¡Fill eres, va di Morfina espantada, de don Alfonso López de Lúsera! Lo conec de nom y de vista, perque añs atrás va passá per aquí dos o tres vegades y se tratáe de amic en mon pare. Sí que eres son fill, sí; men enrecordo, te li assemelles. Be díe la fama que eres fill de un gran caballé. ¡Don Alfonso, ton pare! Tamé, pos, haurás ya conegut a la seua nora, ara ta cuñada, aquella Juanita que diuen que es tan discreta, y la mes selebrada de tota esta terra.

- Sí, va contestá ell, y la vach coneixe ya de estudián, en la seua amiga Paulina...

- Són inseparables, va di Morfina; y tamé diuen de ixa Paulina que es mol grassiosa.

- Ara vindrás tú, va di Pedro Saputo, a aumentá lo número de les persones que unix aquella amistat y la sang, mes discreta que Juanita, mes amable que Paulina, mes hermosa y digna que les dos, y la verdadera gloria meua y de la meua familia. Mira sinó lo consepte que li mereixes a mon pare. Y li va enseñá la llista de les donselles en la nota que teníen totes. La va mirá Morfina; estáe ella la cuarta habenles ficat son pare per orden de distansia dels pobles; y sen va enriure de lo que afegíe al final sobre no voldre sentí parlá de amors ni casás.

- ¿Cóm, va di, haguere pogut lo bon don Alfonso imaginá, que si yo no volía sentí de amors, ere perque amaba a son fill? Pareix, pos, que ya les has vist a totes, si aixó signifique la creu que porten los seus noms.

- Ixa creu, va contestá ell, la vach fé a totes lo primé día, donanles per vistes; pero pera feli cas a mon pare y passá uns díes de curiosidat que me recordáen una mica la vida de estudián, hay estat an alguns pobles, y sert que men hay enrit.

- ¿Tamé has vist a la filla del escribén Curruquis?, va preguntá Morfina.

- ¿Quí es lo escribén Curruquis?

- Este (siñalán en lo dit); y si no hi has estat, mira de anay encara que faigues volta, perque vorás a un pare y a una filla mol originals. Y de pas podrás vore estes dos que formen la sombra del cuadro.

Va arribá en aixó la cuñada, y van continuá la charrada, y tamé dabán del germá que va vindre después, y de sa mare; que va sé la declarassió de Pedro Saputo a la familia, pos tratán a Morfina en tanta familiaridat, van entendre que ñabíe algún secretet ya no secret entre ells.

- Este caballé, va di Morfina, es fill de don Alfonso López de Lúsera.

- ¿Cóm?, va di lo germá; ¿pos no es Pedro Saputo?

- Sí, don Vicente, va contestá ell, pero tamé soc fill de don Alfonso, encara que hasta fa poc tems no se sabíe; com fa poc tamé que va enviudá de la seua primera dona y se ha casat en ma mare. Y en lo nou nom y en lo antic hay vingut a vore a Morfina y ditos a tots, que desde estudián mos volem y teníem tratat, o entés al menos entre los dos, lo nostre casamén.

- ¡Oy, sel san, si visquere mon pare!, va exclamá don Vicente. ¡Vosté, Pedro Saputo, fill de don Alfonso López de Lúsera! ¡miréu si u vach di yo cuan vach vore lo retrato! ¿Quí está, pos, a casa nostra?

- Un amán de Morfina, va di ell; un fill polític vostre, siñora (diriginse a la mare), y un germá vostre, don Vicente, si Pedro Saputo primé, 

y ara don Pedro López de Lúsera es digne de tan honor, així com es amo fa tans añs del cor de la vostra germana.

- Miréu, va di don Vicente a sa mare, miréu a la que no volíe casás. 

- ¿Y cóm había de voldre a datre, va contestá Morfina, volén ya desde sagala a don Pedro? Sí, germá, desde entonses lo vull y mos volem, y ni vull ni voldré a datre home, ni lo podría voldre, encara que don Pedro haguere mort. Y perdonéu, siñora mare, que sén donsella y están vosté presén me atrevixca a parlá de esta manera. 

- Filla, va contestá sa mare: ya saps que ploraba de vóret reassia y perque no volíes casát; ara ploro de goch de sentí lo que me dius y de vore a don Pedro a la nostra casa; ya no ting res mes que demaná a Deu an este món. ¡Ay, si vixquere ton pare! ¡Tan que parláe de Pedro Saputo, y no sabé que tots lo coneixíem! 

Pero tú, filla meua, ya u sabíes.

- Sí, mare; pero no me atrevía a díu.

- Pos siñó, va di don Vicente; ara sí que no ton aniréu al cap de un mes, ni may; ham de cassá, amic, ham de aná de cassera, y hau de tocá lo violín, anem, aquelles coses tan bones que sabéu fé. 

¡Conque Pedro Saputo! Y tú, Morfina, u sabíes tot, y qué calladet que u has tingut.

- No tan cassá, amic don Vicente, perque vull fé lo retrato de la vostra germana. - Y lo de la meua dona, va di don Vicente.

- Be, tamé lo farem.

- Y lo meu.

- Pos tamé, ya que mos hi fiquem. Después ting que contali a Morfina coses importans de la meua vida, y preguntán moltes atres. 

- Ahí la teniu, va di don Vicente; ya no es chiqueta; vostra es 

¿no es verdat, mare?

- Sí, fill, sí, va di la bona siñora. Deu los beneíxque com yo los beneíxco de la meua part. La nora, sin embargo, se coneixíe que pensabe alguna vegada en lo patrimoni que significabe Morfina, a la que teníe destinada al seu cap com a tía mol volguda dels seus fills. Li habíe dixat son pare un patrimoni que pujáe uns mil dossens escuts al añ; y sentíe la nora que ixquere de casa seua. 

Lo germá ere mes noble.

Pedro Saputo va enviá al criat a son pare, escribinli que estáe a casa del difún don Severo Estada, una familia que coneixíe mol desde estudián, y lo aturaben alguns díes pera fé los seus retratos.

Pero Morfina en la gran satisfacsió de tindre al seu amán y en la seguridat del seu amor que tans suspiros y llágrimes li habíe costat, y en la libertat de confessáu y manifestáu, va recobrá la seua antiga bellesa, la energía dels afectes, la alegría del seu cor; y serena, contenta, ufana y gloriosa brilláe en totes les grassies y encans de la incomparable hermosura que li debíe a la naturalesa.

Mes y mich se va pará allí Pedro Saputo, fen los retratos, cassán tamé algún día, y gosán de la felissidat suprema del amor en la seua amabilíssima y dolsíssima enamorada, Morfina. 

Don Vicente, veénlo tan hermós, pincho, caballé, cabal y perfecte en tot y en tantes grassies y habilidats li va preguntá un día a la taula: 

- La verdat, don Pedro; ¿cuántes dones hau tornat loques an este món? ¿Totes les que hau vist?

- Y mes, va contestá Morfina, perque algunes se haurán enamorat de ell per la fama.

- No, per sert, va contestá ell; perque algo diríe ixa mateixa fama, y res hau sentit. Aixó, Morfina, signifique sol que vach naixe pera vosté, així com vosté hau naixcut pera mí; y don Vicente, que me vol com amic y com a germá, está sense cap duda encara mes sego que tú, y per aixó delire tan.

Al remat va arribá lo día de separás: día anugolat y tristot; día que may haguere tingut que portá lo sel en les seues voltes; y dixá casi sense vida an aquella infelís.

¡Gloria de este món! ¡Felisidats de esta vida!


Original en castellá:

Capítulo IX.

Sigue el mismo registro. Morfina.

De Graus pasó a Benabarre, dio vuelta por la Litera, bajó a Monzón, de allí subió a Fontz y Estadilla, pensó en dirigir el rumbo hacia su casa, doliéndose de no poder volver a Benabarre, porque fue donde vio más lindas caras, y pechos más abiertos, y olvidando con pena algunos amores que se dejó allá perdigados. - Pero basta, dijo; he dado gusto a mi padre y me lo he tomado yo también no pequeño.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel

Faltábanle empero una media docena de pueblos, entre otros el de Morfina; y dando los demás por vistos, se dirigió al de aquel nobilísimo primer amor que no sabía cómo encontraría ni cómo se había de presentar, ni con qué cara después de tantos años. Y dudando, y latiéndole fuertemente el corazón, y con no menos temor que deseo, llegó al pueblo y se encaminó a su casa.

Había muerto el padre hacía dos años, como dijimos en otra parte, aquel don Severo tan bueno y tan generoso; y el hijo hacía cuatro que era casado. Morfina, cumplidos ya los veinticinco años, sin padre, su madre pensando sólo en misas y rosarios, y el hermano de poca autoridad con su mujer, se miraba a sí misma como la sombra de la casa; lo cual junto con el chasco tan cruel que le dio el hombre de su amor y de quien fió más que su corazón (que chasco se puede llamar tan larga suspensión de su esperanza), y a las manos siempre a pesar de todo con una pasión que no tenía sol ni día en el año, había perdido aquella alegría que tanto brillaba en otro tiempo en su bellísimo rostro, y sin estar ajada se conocía que se había marchitado la lozanía de sus pensamientos, entregada a una resignación penosísima, que a ser ella menos animosa o de temple menos fino, la consumiera del todo. ¡Ah!, de los veinte a los veinticinco pasa una época, una edad entera, y la más fuerte y de mayor mudanza en las doncellas. Pero en Morfina además obraba la causa especial de que había amado y amaba aún al único hombre que llegó a su corazón y éste ¡hacía siete años que la tenía olvidada!, mientras ella era insensible para todos, resignada a morir en aquel estado primero de dar su mano a otro.

Llegó Pedro Saputo y sólo ella lo conoció antes de hablar; pero todos se alegraron, hasta la cuñada. El primer día no quiso ser, aun para la misma Morfina, sino Pedro Saputo, porque les dijo desde luego que él era; y buscando una ocasión preguntó a Morfina qué era de su antiguo amor y cariño. Respondióle que no sabía con quién hablaba. - Con tu amante, dijo él. - No os conozco por tal, contestó ella; pero sí os diré que tuve uno en otro tiempo, y que si se me presentase me encontraría como la primera vez, y como la segunda, y como la tercera que nos vimos. - Pues yo soy, dijo él; dame tu queja, pero disponiéndote a oír mi respuesta. - No cabe satisfacción, dijo ella; y si todos los hombres grandes son como vos, si tal proceder es inseparable de su excelencia, bien infelices son las que los aman. Yo os quise sin saber quién érades, porque vi lo que érades; vi que la idea de perfección que yo me había formado de un hombre cabal, de un hombre digno de mí llenábades vos cumplidamente, y más si más pudiera ser, aunque tan joven. Después supe que érades Pedro Saputo, y sólo tuve que unir a la persona la fama del nombre; y al oír de vuestro nacimiento di gracias a mi estrella porque me facilitaba el hacer algo por vos y por mi amor; pues si de la fortuna fuésedes poco favorecido en otros bienes y nada más teníades que aquella alma tan sublime, yo los debía heredar de mi padre suficientes para no temer que por esta causa fuese menor nuestra felicidad. Y desde este momento pasa un año, pasan dos, y cuatro y cinco y seis, y ninguna noticia recibo de vos. ¿Os escribo y qué me respondéis? Va a veros mi padre, prometéis venir, y os burláis de vuestra palabra. ¿Debía yo creer, debo ahora creer, que me habéis querido? Cásase mi hermano, muere mi padre, quedo con vuestro amor abandonada y sola en medio de mi familia; pasan años, ni venís, no tenéis la cortesía de escribirme una letra, de mandarme un simple recado. Sé por la fama que andáis por vuestra tierra; y en el mismo silencio siempre. ¿Debía creer, debo creer ahora, que me queríades o me hayades querido nunca? Mi amor es siempre el mismo, lo confieso, porque es mi misma vida, soy yo misma; ¿qué me diréis vos del vuestro? ¿Qué me diréis para que en mí no sea facilidad, imprudencia y error voluntario creeros y fiar de vuestras palabras? Y aun antes de oír vuestra respuesta, quiero certificaros que no me ha pesado ni me pesará de haberos querido, aunque ahora mismo sin responder a mi queja me echéis una mirada de desprecio, y me volváis la espalda y desaparezcáis, y sepa luego que os habéis casado con otra. Es más fuerte que todo eso el amor que os he tenido, y la alta aprobación que mi corazón le ha dado siempre. Y no obstante, sacrificios por vos no he hecho ninguno; jamás usaré esta palabra, os di el corazón, allí estaba todo.

Oyó Pedro Saputo su justa sentida queja sin interrumpirla, y mirándola afablemente, le contestó: - La suerte y no mi voluntad te ha privado de la satisfacción que tu amor necesitaba y el mío lloraba de no poderte dar. No admito, pues, no admito contra mí tu queja, porque no ha estado en mi mano el nacer de padre conocido, cuya desgracia ha sido la causa general y particular de la fuerza de muchas circunstancias, bien tristes, por cierto, después de conocerte, de diversas épocas de mi vida. Pensarás tú, en hora buena, con toda la nobleza que dices y vi tan por mis ojos; pero yo debía tener otros miramientos contigo y con nuestro amor, el cual no había de ser de un sólo día, ni gozarse en la soledad y fuera del trato humano. Talento tienes, y no necesitas que te explique estas reflexiones. Por otra parte en tu edad y en mi deseo ya no cabía entretener la esperanza con plazos indefinidos, peores mil veces que el absoluto silencio que he guardado, porque éste podrá matar un amor vulgar, pero no quitar el temple ni embotar un amor verdadero en corazones como los nuestros. Una mirada de la fortuna que nadie sabe aún, me facilitó el poderte proponer condiciones de tanta libertad en nuestra suerte, que nos permiten prescindir de la que tú me ofrecías con los bienes de tu padre. Y cuando me disponía a venir a verte, sucedió un caso que ha retardado esta visita hasta ahora, como te diré cuando me hayas declarado tu resolución. Estamos en el día; hoy es, dulce y encantadora Morfina. Mira el cielo; y si aún eres la misma para mí, dale las gracias en tu corazón, y ven para siempre a los brazos de tu amante, a los brazos de tu esposo... Dijo estas últimas palabras con tanto afecto, que no pudo Morfina consigo; y agitada, tierna y resuelta le abrazó estrechamente exclamando: - ¡Amor mío! ¡Esposo mío!

- Pues ahora, le dijo él, sabe para tu satisfacción y la de tu familia, que ya no soy Pedro Saputo, hijo de aquella pupila de Almudévar, sino que soy hijo de ella y del caballero don Alfonso López de Lúsera, con quien casó mi madre hace cuatro meses, habiéndome él conocido por casualidad y hallándose viudo de su primera mujer. - ¡Hijo eres, dijo Morfina espantada, de don Alfonso López de Lúsera! Le conozco de nombre y de vista, porque años atrás pasó por aquí dos o tres veces y se decía de amigo con mi padre. Sí que eres su hijo, sí; me acuerdo, te le pareces. Bien decía la fama que eras hijo de un gran caballero. ¡Don Alfonso, tu padre! También, pues, habrás ya conocido a su nuera, ahora tu cuñada, aquella Juanita que dicen que es tan discreta, y la más celebrada de toda esta tierra. - Sí, respondió él, y la conocí ya de estudiante, con su amiga Paulina... - Son inseparables, dijo Morfina; y también dicen de esa Paulina que es graciosísima. - Ahora vendrás tú, dijo Pedro Saputo, a aumentar el número de las personas que une aquella amistad y la sangre, más discreta que Juanita, más amable que Paulina, más hermosa y digna que las dos, y la verdadera gloria mía y de mi familia. Mira si no el concepto que mereces a mi padre. Y le enseñó la lista de las doncellas con la nota que tenían todas. Miróla Morfina; estaba ella la cuarta habiéndolas puesto su padre por orden de distancia de los pueblos; y se rió de lo que añadía al fin sobre no querer oír hablar de amores ni casarse. - ¿Cómo, dijo, pudiera el buen don Alfonso imaginar, que si yo no quería amar ni oír de amores, era porque amaba a su hijo? Parece, pues, que ya las has visto a todas, si eso significa la cruz que llevan sus nombres. - Esa cruz, respondió él, la hice ya a todas el primer día, dándolas por vistas; sino que por complacer a mi padre y pasar unos días de curiosidad que me recordaban un poco la vida estudiantina, he estado en algunos pueblos, y cierto que me he reído. - ¿También has visto a la hija del escribano Curruquis?, preguntó Morfina. - ¿Quién es el escribano Curruquis? - Éste (señalando con el dedo); y si no has estado, mira de ir por allá aunque rodees, porque verás un padre y una hija muy originales. Y de paso podrás ver estas dos que forman la sombra del cuadro.

Llegó en esto la cuñada, y continuaron la plática, y asimismo delante del hermano que vino luego, y también de su madre; que fue la declaración de Pedro Saputo a la familia, pues tratando a Morfina con tanta llaneza, entendieron que había algún secreto ya no secreto entre ellos. - Este caballero, dijo Morfina, es hijo de don Alfonso López de Lúsera. - ¿Cómo?, dijo el hermano; ¿pues no es Pedro Saputo? - Sí, don Vicente, respondió él, pero también soy hijo de don Alfonso, aunque hasta hace poco tiempo no se sabía; como hace poco también que enviudó de su primera mujer y ha casado con mi madre. Y con el nuevo nombre y con el antiguo he venido a ver a Morfina y deciros a todos, que desde estudiante nos queremos y teníamos tratado, o entendido al menos entre los dos, nuestro casamiento. - ¡Oh, cielo santo, si viviese mi padre!, exclamó don Vicente. ¡Vos, Pedro Saputo, hijo de don Alfonso López de Lúsera! ¡Mirad si lo dije yo cuando vi el retrato! ¿Quién está, pues, en nuestra casa? - Un amante de Morfina, dijo él; un hijo político vuestro, señora (dirigiéndose a la madre), y un hermano vuestro, don Vicente, si Pedro Saputo primero, y ahora don Pedro López de Lúsera es digno de tanto honor, así como es dueño hace tantos años del corazón de vuestra hermana. - Mirad, dijo don Vicente a su madre, mirad, cuerpo de mí, la que no quería casarse. - ¿Y cómo había de querer a otro, respondió Morfina, queriendo ya desde niña a don Pedro? Sí, hermano, desde entonces le quiero y nos queremos, y ni quiero ni querré a otro hombre, ni le podía querer, aunque don Pedro hubiese muerto. Y perdonad, señora madre, que siendo doncella y estando vos presente me atreva a hablar de esta manera. - Hija, respondió su madre: ya sabes que lloraba de verte reacia y que no querías casarte; agora lloro de gozo de saber lo que me dices y de ver a don Pedro en nuestra casa; ya no tengo qué pedir a Dios en este mundo. ¡Ay, si viviera tu padre! ¡Tanto que hablaba de Pedro Saputo, y no saber que todos le conocíamos! Pero tú, hija mía, ya lo sabrías. - Sí, madre; pero no me atrevía a decillo. - Pues señor, dijo don Vicente; ahora sí que no os vais en un mes, o nunca; hemos de cazar, amigo, hemos de cazar, y habéis de tocar el violín, vamos, aquellas cosas tan buenas que sabéis. ¡Conque Pedro Saputo! Y tú, Morfina, lo sabías y has callado. - No tanto cazar, amigo don Vicente, porque quiero hacer el retrato de vuestra hermana. - Y el de mi mujer, dijo don Vicente. - Bien, le haremos. - Y el mío. - También, ya que nos ponemos. Después tengo que contar a Morfina cosas importantes de mi vida, y consultar muchas otras. - Ahí la tenéis, dijo don Vicente; ya no es niña; vuestra es, componeos; ¿no es verdad, madre? - Sí, hijo, sí, dijo la buena señora. Dios los bendiga como yo los bendigo de mi parte. La nuera, sin embargo, se conocía que pensaba alguna vez en el patrimonio que se llevaba Morfina, a quien tenía destinada en su mente para tía muy querida de sus hijos. Habíale dejado su padre un patrimonio que daba unos mil doscientos escudos anuales; y aunque no de más monta, sentía la nuera que saliese de su casa. El hermano era más noble.

Pedro Saputo envió el criado a su padre escribiéndole que estaba en casa del difunto don Severo Estada, cuya familia conocía mucho desde estudiante, y le detenían algunos días para hacer sus retratos. Pero Morfina con la gran satisfacción de tener a su amante y con la seguridad de su amor que tantos suspiros y lágrimas le había costado, y con la libertad de confesarlo y manifestarlo, volvió a cobrar su antigua belleza, la energía de los afectos, la alegría de su corazón; y serena, contenta, ufana y gloriosa brillaba con todas las gracias y encantos de la incomparable hermosura que debiera a la naturaleza.

Mes y medio se detuvo allí Pedro Saputo, haciendo los retratos, cazando también algún día, y gozando de la felicidad suprema del amor con su amabilísima y dulcísima enamorada, Morfina. Don Vicente, viéndole tan hermoso, tan caballero, tan cabal y perfecto en todo y con tantas gracias y habilidades le preguntó un día en la mesa: - La verdad, don Pedro; ¿cuántas mujeres habéis vuelto locas en este mundo? ¿Todas las que habéis visto? - Y más, respondió Morfina, porque algunas se habrán enamorado de él por la fama. - No por cierto, respondió él; porque algo diría esa misma fama, y nada habéis oído. Esto, Morfina, significa solamente que nací para vos, así como vos habéis nacido para mí; y don Vicente, que me quiere como amigo y como hermano, está sin duda aún más ciego que tú, y por eso delira tanto.

Al fin hubo de llegar el día de separarse: día anublado y triste; día que jamás debiera traer el cielo con sus vueltas; porque dejar sin vida a aquella infeliz, que sólo aquéllos pudo decir que había vivido. ¡Gloria de este mundo! ¡Felicidades de esta vida!

domingo, 28 de julio de 2024

3. 12. Dels remeys contra lo mal de viuda que li va revelá a una Pedro Saputo.

Capítul XII.

Dels remeys contra lo mal de viuda que li va revelá a una Pedro Saputo.

¡Ay de la honra!, díe en veu chafada una vella pateján an terra y meneján lo cap. ¡Botovadéu, si aixó haguere passat al meu tems! ¡Les desollades! Y, ¿qué ere? Que va vore a una mosseta parlán en un mosso a la porta del carré a plena llum del día, y a vista y toleransia de sons pares y de tot lo barri; y al seu tems, si habíen de parlá en ells, teníen que amagáls per corrals, cuartos y sótanos, y obríls de nit, y fels saltá bardes, teulades, baranes y finestres, mentres elles los aguardaben igual al llit, o ixíen a ressibíls descalses, y de puntetes y mal tapades, y hasta los donaben la má pera ajudáls. Aixó, sin embargo, pera aquella envejosa agüela no ere res, y lo parlá al carré de día o a la porta de casa (en honra y cortessía, com diuen elles) ere mol y cosa de desesperás qui u veíe. ¡Cuán tros ña dels setanta als vin!

Se va introduí esta moda als puestos que frecuentabe Pedro Saputo per una ocasió mol sensilla. Ell no podíe ni volíe aná a totes les cases; y totes les dones, igual agüeles que joves, solteres que casades, volíen vórel de prop y parlali; y per an aixó, cuan lo véen vindre, baixaben dissimuladamen a la porta del carré, y al passá ell les saludabe, se solíe pará alguna vegada y parlaben un rato. Y de aquí va passá a sé costum a Almudévar y Santolaria, y después a atres mols pobles, passán dels uns als atres la moda. Y ere lo que no podíen vore les agüeles; ¡una cosa tan inossén!, ¡y mes a les aldees!, y lo que elles faen, que tot ere casi infamia, sol perque se guardaben de sé vistes, com la agüela del vissillo, ere lo bo y lo sano. Y lo que es per parlá en Pedro Saputo no sol baixaben a la porta, sino que tot ere buscá excuses en los que aná a les cases aon estabe. ¡Ere tan guapo! ¡Parlabe tan be! ¡Teníe uns ulls! Pero entre les que lo van aná a vore mereix espessial mensió una de Santolaria.

Estabe un día minján a casa de sa tía, y se va presentá una viuda carregada de bayetes, llagrimosa, ullerosa, doblegada y suspirán; y después de llimpiás los ulls y sonanse los nassos, y una vegada saludat a tots en grans ímpetus de plorera, va exclamá donán un mol fondo suspiro:

- ¡Ay, Eugenia, qué dichosa sou de tindre a casa a un home tan sabut! Miréu, aquí ving sol pera desahogám y que me digue algo pera vore si me console un poc y descanse lo meu cor, perque tot lo san día no fach mes que plorá, y a la nit encara mes, y si me adórmigo algún ratet, ensomio y me assusto; y estic... estic mol apenada, mol, y mol desconsolada! Y dién assó va rompre a plorá tan aposta que un atra vegada se va anegá de llágrimes y mocs.

Se va llimpiá, va aubrí y tancá los ulls tres o cuatre vegades, se va torná a llimpiá y soná, y va doná un suspiro tan fondo y fort, que va pareixe que se habíe reventat per lo melic, o que se li escapabe l'alma per la boca; y desde la seua cadira aon sol teníe un racó de la molla hasta la franja com de humilde o vergoñosa, mirabe a Pedro Saputo esperán la resposta y consell que buscabe.

Ell, naturalmen compassiu y mes en les dones, li va di:

- Lo milló meche de lo vostre mal es lo tems, sense dili res de la raó, perque igual mo sen va de casa. Pero, se pot fé mol en la ajuda de atres remeys. Fa dos mesos...

- Y onse díes justos, va di.

- Pos sí, va continuá Pedro Saputo, dos mesos y eixos díes que va morí lo vostre home; y encara que podría ditos mol sobre esta desgrassia, vull aná al gra. Teníu dos criats per al monte y una criada pera casa, y per ara no nessessitéu mes homens ni mes parens al vostre costat. Lo únic que la criada la hau de cambiá perque es mol jove, y (aquí entre natres) no podéu mirala en bons ulls, ara encara menos que cuan teníeu home; y debéu buscá una dona de juissi.

- Me pareix be, va di ella, perque aquella mossa sol pense en devaneos y orenetes.

Oronetes, chapurriau, José Taronjí, Gustavo Adolfo Bécquer

- Pos, ya u día yo, va continuá Pedro Saputo; ixo, lo primé. Después no hau de plorá cuan tos vingue en gana; hau de tindre unes hores dedicades per an eisse ofissi, que per ara sirán dos cada día, una pel matí y un atra per la tarde, ploranla sansera sense pará mes que lo tems de resá un Parenostre y una Ave María en réquiem al mich y al final de cada una. Y después de la plorera del matí hau de rentatos, pentinatos, asseatos y adorná lo cap y tota la vostra persona com si fore un día de festa y miratos al espill. 

¿Estéu en aixó, bona Gertrudis?

- Sí que u estic, va contestá ella; pero yo no sé per qué hay de mirám al espill si no es pera espantám de vórem tan desastrosa y horrorosa.

- Per naixó mateix, va di Pedro Saputo, tos ressepto lo ejersissi del espill, perque aixines voréu lo mal que li estéu fen al vostre rostro, que lo hau desfet de modo que no tos conec, sén que antes no ñabíe jove mes maja an este poble, encara que casada. Y si no tos u vach di, va sé per aixó mateix, perque estáeu casada, y este estat lo respeto yo mol. Pero ara, si me donéu llissensia, aniré a vóretos alguna vegada, encara que sol sigue pera tráuretos eixa tristesa de la vida.

- Sempre que vullguéu, va saltá ella mol espabilada.

- Assepto la vostra cortessía, va di Pedro Saputo; aniré a vóretos, y quede aixó aixina, ya que estam conformes. Pero miréu que tos troba com hay dit.

- Aixó no sé si podrá sé, va contestá ella, acabán de assentás a la cadira en la franja ara al mich.

- Sí podrá sé, va di ell, y sirá, amable Gertrudis; perque en fin, encara estáu lluñ dels coranta.

- Trenta y dos añs vach fe al mars, va contestá ella, pero este cop ... - Dixéu la sacsada, va di Pedro Saputo, y miréu de restituí lo coló y la grassia an eisse rostro que malmetéu infelismen, y la vitalidat y la tendresa an eixos ulls afonats y apagats. Pero no hay acabat encara. Demá, sense mes diferíu, enviéu un criat a Huesca y que tos porto ápit, rabanetes y mostassa, y mingéu ápit en ensiam pera postre, pera diná y sopá, rabanetes en sal pera berená, y la carn del topí en mostassa que adobaréu mol be, com suposo sabéu fé. 

Se va avergoñí aquí un poc la viuda y casi va vindre a ofendres, agarranu com a pulla; pero se va reprimí y va di:

- Aixó, si yo be u alcanso, mes pareix un remey pera una donsella desganada que pera una viuda apenada.

- No u entenéu, Gertrudis, no u comprenéu, va replicá Pedro Saputo. No dic que lo remey no convingue a qui diéu, pero no dixe de sé mol propi y eficás al nostre cas. Féu y tos anirá be; en la inteligensia que si no u faiguereu, no adelantaríeu gens en la vostra milloría, ni yo podré aná a visitatos. Creéume, Gertrudis; lo mal de viuda sen va per la orina. Conque quedem en lo dit. Plorá primé una hora, después molta pinta y mol espill, y lo demés que tos encarrego. 

Y si dudéu de la virtut del remey, yo aniré a vóretos después demá per la tarde, y me diréu lo que vullguéu; pero tos u prometixgo en la condissió que hau de fé tot lo que acabo de manatos per al vostre be y lo de la vostra casa y amics, entre los que, si tos dignéu admitím, hermosa Gertrudis, me conto yo desde este día.

- Sí, siñó, sí, siñó, va di ella; en lo cor y l'alma.

Sen va aná en aixó, y ¡oh poder de les paraules de un home sabut! Sen va aná en la mitat de la pena que habíe portat y conforme en fé tot lo que li va maná Pedro Saputo. De sort que cuan éste va aná a vórela passats los dos díes ya ere un atra; perque anabe mol asseada, los seus drapets mol ben estesos, lo parlá solt y natural, lo semblán viu, y los ulls afables y hasta casi amorosos.

Va sabé Pedro Saputo que no plorabe les dos hores sanseres, y li va aliviá los plos reduínlos a un cuart de hora pel matí. Y encara li va acabá de explicá lo que lo primé día no li habíe explicat del tot per ñabé testigos. Va vore tamé que la casa estabe mol ben agranada, llimpios y relluens los mobles y tot en bon orden com a una vespra de festa. Y en ves de tuf de sementeri se notabe una fragán auló de timó y espígol, que consolabe.

timó, tomillo

Va continuá Pedro Saputo les seues visites diaries. Als cuatre díes li va aliviá del tot los plos, no permitinla plorá mes que los domenges per la tarde. A los vuit díes ya ere la mateixa de antes y mes, perque lo seu rostro ere tot un abril, restituít lo coló y la antiga vivassidat y alegría; a un chiquet de sing añs y a una chiqueta de tres que teníe los besabe en lo mateix amor que solíe demostrá a un atre tems; lo dol lo penjabe en molta soltura; y lo cor lo teníe sansé lo nou meche del seu mal, habenli confessat, pressisamen lo día vuit desde la seua primera visita, que se teníe per dichosa de habé enviudat pera coneixe y tratá a un home com ell, ya que lo seu anterió estat la privabe de esta gloria. Y en aixó va vindre a pará lo seu sentimén, les seues llágrimes y lo seu desconsol.

Per lo demés, ya se sap que les viudes han perdut la temó a los homens, no perque siguen viudes, sino perque van está casades. 

Si me diuen que no totes són unes ni una es totes, contestaré que es verdat, pero aixó no veníe al cas, perque ni yo les hay insultat, ni dixo de tíndreles compassió, ni crec de elles mes que lo que se té que creure en bona raó y dret.

Li van privá a la viuda Gertrudis de no poques visites de Pedro Saputo los consultós de diferens pobles que veníen a demanali consell, a plantejali dudes y consiliá pretensions enfrentades, a concluí pactes y concordies. En un día van arribá de Ayerbe, de Lanaja y Poliñino, Berbegal, Alquézar, valle de Nocito, valle de Sarrablo, Jaca, Biescas, Estadilla y San Esteban de Litera. Y va arribá tamé lo síndic de Almudévar a suplicali que baixare pera un assunto de importansia; y pera serví al seu poble va baixá inmediatamen.


Original en castellá:

Capítulo XII.

De los remedios contra el mal de viuda que reveló a una Pedro Saputo.

¡Ah de la honra!, decía con voz rota una vieja pateando el suelo y meneando la cabeza. ¡Oh válgame Dios, si esto hubiera pasado en mi tiempo! ¡Las desolladas! Y, ¿qué era? Que vio una moza hablando con un mozo en la puerta de la calle a la luz del día, y a vista y tolerancia de sus padres y de todo el barrio; y en su tiempo, si habían de hablar con ellos, tenían que esconderlos por corrales, cuartos y sótanos, y abrirles de noche, y hacerlos saltar bardas, tejados y ventanas, mientras ellas los aguardaban tal vez en la cama, o salían a recibirlos descalzas, y de puntillas y mal rebujadas, y aun les daban la mano para ayudarles. Esto, sin embargo, para aquella envidiosa maldita vieja no era nada, y el hablar en la calle de día o a la puerta de casa (con honra y cortesía, como dicen ellas) era mucho y cosa de desesperarse el que lo veía. ¡Cuánto distan los setenta de los veinte!

Introdújose esta moda en los lugares que frecuentaba Pedro Saputo por una ocasión muy sencilla. Él no podía ni quería ir a todas las casas; y todas las mujeres, lo mismo viejas que jóvenes, solteras que casadas, querían verle de cerca y hablarle; y para esto, cuando le veían venir, se bajaban disimuladamente a la puerta de la calle, y al pasar él las saludaba, se solía parar alguna vez y hablaban un rato. Y de aquí pasó a ser uso y costumbre en Almudévar y Santolaria, y después en otros muchos, pasando de unos a otros la moda. Y era lo que no podían sufrir las viejas; ¡una cosa tan inocente!, ¡y más en las aldeas!, y lo que ellas hacían, que todo era casi infamia, sólo porque se guardaban de ser vistas, era lo bueno y lo sano. Y lo que es por hablar con Pedro Saputo no sólo bajaban a la puerta, sino que todo era buscar achaques con que ir a las casas donde estaba. ¡Era tan guapo! ¡Hablaba tan bien! ¡Tenía unos ojos! Pero entre las que lo fueron a ver merece especial mención una de Santolaria.

Estaba un día comiendo en casa de su tía, y se presentó una viuda cargada de bayetas, lagrimosa, ojerosa, encogida y suspirando; y después de limpiarse los ojos y sonándose las narices, y saludado que hubo a todos con grandes ímpetus de llanto, exclamó dando un muy hondo suspiro: - ¡Ay, Eugenia, qué dichosa sois de tener en casa un hombre tan sabio! Mirad, aquí vengo sólo por desahogarme y que me diga algo para ver si me consuela un poco y descansa mi corazón, porque todo el santo día no hago sino llorar, y la noche más, y si me duermo algún ratico, sueño y me asusto; y estoy... estoy muy afligida, mucho, y muy desconsolada! Y diciendo esto rompió a llorar tan adrede que otra vez se anegó de lágrimas y mocos. Limpióse, abrió y cerró los ojos tres o cuatro veces, se tornó a limpiar y sonar, y dio un suspiro tan de abajo y relleno, que pareció se había reventado por el ombligo, o que se le escapaba el alma por la boca; y desde su silla en que sólo hincaba una esquina de nalga como de puro humilde o vergonzosa, miraba a Pedro Saputo esperando la respuesta y consejo que buscaba.

Él, naturalmente compasivo y más con las mujeres, le dijo: - El mejor médico de vuestro mal es el tiempo, no diciéndoos nada de la razón, porque tal vez se nos va de casa. No obstante, se puede hacer mucho con el auxilio de otros remedios. Hace dos meses... - Y once días justos, dijo. - Pues sí, continuó Pedro Saputo, dos meses y esos días que murió vuestro marido; y aunque podría deciros mucho sobre esta desgracia, no quiero sino ir al grano. Tenéis dos criados para el campo y una criada para casa, y por ahora no necesitáis más hombres ni más parientes a vuestro lado. Sólo que la criada la habéis de mudar porque es muy joven, y (aquí para entre nosotros) no podéis mirarla con buenos ojos, agora aún menos que cuando teníades marido; y debéis buscar una mujer de juicio. - Y me parece bien, dijo ella, porque aquella moza sólo piensa en devaneos y golondrinas. - Pues, ya lo decía yo, continuó Pedro Saputo; eso, lo primero. Después no habéis de llorar cada y cuando se os antoje; sino tener horas deputadas para ese oficio, que por agora serán dos cada día, una por la mañana y otra por la tarde, llorándola entera sin parar más que el tiempo de rezar un pater noster y una ave maría con requiem en medio y al fin de cada una. Y después del llanto de la mañana habéis de lavaros, peinaros, asear y atildar la cabeza y toda vuestra persona como día de fiesta y mirándoos al espejo. ¿Estáis en esto, buena Gertrudis? - Sí estoy, respondió ella; mas yo no sé por qué he de mirarme al espejo si no es para espantarme de verme tan desastrosa y horrífica. - Por eso mismo, dijo Pedro Saputo, os receto el ejercicio del espejo, porque así veréis el daño que estáis haciendo a vuestro rostro, el cual habéis destruido de modo que no os conozco, siendo así que antes no había joven más linda en el lugar, aunque casada. Y si no os lo dije, fue por eso mismo, porque érades casada, cuyo estado respeto yo mucho. Mas agora, si me dais licencia, iré a veros alguna vez, aunque sólo sea para quitaros ese tedio de la vida. - Siempre que queráis, saltó ella muy despabilada. - Acepto vuestra cortesía, dijo Pedro Saputo; iré a veros, y quede esto así, ya que estamos conformes. Pero mirad que os encuentre como he dicho. - Eso no sé si podrá ser, contestó ella, acabando de sentarse en la silla. - Sí podrá ser, dijo él, y será, amable Gertrudis; porque en fin, aún estáis lejos de los cuarenta. - Treinta y dos años hice al marzo, respondió ella, sino que este golpe... - Dejad el golpe ya, dijo Pedro Saputo, y ved de restituir el color y la gracia a ese rostro que denostáis infelizmente, y la vivieza y la ternura a esos ojos hundidos y apagados. Pero no he acabado todavía. Mañana, sin más diferillo, enviad un criado a Huesca y que os traiga apio, rábanos y mostaza, y comed apio en ensalada para postre en la comida y cena, rábanos con sal para merendar, y la carne del puchero con mostaza que adobaréis muy bien, como supongo sabéis hacello. Avergonzóse aquí un poco la viuda y aun vino así como a ofenderse, teniéndolo por pulla; mas se reprimió y dijo: - Eso, si yo bien lo alcanzo, más parece remedio para una doncella opilada que para una viuda afligida. - No lo entendéis, Gertrudis, no lo entendéis, replicó Pedro Saputo. No digo que el remedio no convenga a quien decís, pero por eso no deja de ser muy propio y eficaz en nuestro caso. Hacedlo y os irá bien; en la inteligencia que si no lo hiciéredes, no adelantaréis nada en vuestra mejoría, ni yo podré ir a visitaros. Creedme, Gertrudis; el mal de viuda se va por la orina. Conque quedamos en lo dicho. Llorar primero una hora, después mucho peine y mucho espejo, y lo demás que os encargo. Y si dudáis de la virtud del remedio, yo iré pasado mañana por la tarde, y me diréis lo que quisiéredes; pero os lo prometo con la condición que habéis de poner por obra cuanto acabo de ordenaros para vuestro bien y el de vuestra casa y amigos, entre los cuales, si os dignáis admitirme, hermosa Gertrudis, me cuento yo desde este día. - Sí, señor, sí, señor, dijo ella; con el corazón y el alma.

Fuese con esto, y ¡oh poder de las palabras de un hombre sabio! Fuese con la mitad de la aflicción menos que había traído y conforme en hacer todo lo que le ordenó Pedro Saputo. De suerte que cuando éste fue a verla pasados los dos días ya era otra; porque iba muy aseada, sus paños muy bien prendidos, el habla suelta y natural, el semblante vivo, y los ojos afables y aun casi amorosos. Conoció Pedro Saputo que no lloraba llenas las dos horas, y le alivió el llanto reduciéndolo a un cuarto de hora por la mañana. Y aun le acabó de explicar lo que el primer día no le explicó del todo por haber testigos. Reparó también que la casa estaba muy barrida, limpios los muebles y todo en buen orden como en víspera de fiesta. Y en vez de tufo de cementerio se percibía un suave olor lejano de tomillo y espliego, que consolaba.

Continuó Pedro Saputo sus visitas diarias. A los cuatro días le alivió del todo el llanto, no permitiéndole llorar sino los domingos por la tarde. A los ocho días ya era la misma que antes y más, porque su rostro era todo un abril, restituido el color y la antigua viveza y alegría; a un niño de cinco años y a una niña de tres que tenía los besaba con el mismo amor que solía en otro tiempo; el luto se lo prendía con mucha prolijidad; y el corazón poseíale entero el nuevo médico de su mal, habiéndole confesado, precisamente el día octavo de su primera visita, que se tenía por dichosa de haber enviudado por conocer y tratar a un hombre como él, puesto que su anterior estado le privaba de esta gloria. Y en esto vino a parar su sentimiento, sus lágrimas y su desconsuelo.

Por lo demás, ya se sabe que las viudas han perdido el miedo a los hombres, no porque sean viudas, sino porque fueron casadas. Si me dicen que no todas son unas ni una es todas, responderé que es verdad, pero esto no venía al caso, porque ni yo las he vituperado, ni dejo de tenerles compasión, ni creo de ellas sino lo que se debe creer en buena razón y derecho.

Privaron a la viuda Gertrudis de no pocas visitas de Pedro Saputo los consultores de diferentes pueblos que venían a pedirle consejo, a proponerle dudas y conciliar pretensiones encontradas, a concluir pactos y concordias. En un día llegaron de Ayerbe, de Lanaja y Poliñino, Berbegal, Alquézar, valle de Nocito, valle de Sarrablo, Jaca, Biescas, Estadilla y San Esteban de Litera. Y llegó también el síndico de Almudévar a suplicarle que bajase para un asunto de importancia; y por servir a su pueblo se bajó inmediatamente.

sábado, 3 de febrero de 2024

Lexique roman; Demezida - Deus, Dieus

Demezida, s. f., effort, peine. 

Al port on, ses demezida,

Pot homz passar ses perdre se.

Folquet de Lunel: E nom del paire.

Au port où, sans effort, on peut passer sans se perdre.

2. Demezir, v., outrer, excéder, rendre démesuré, exagérer. 

Part. pas. Tot amor ten per trefana

Quan amicx l'es demezitz.

Arnaud de Cotignac: Mout dezir. 

Je tiens tout amour pour imposteur quand lui est ami exagéré.

Atressi m'es tal dolor demezida

Que m don amors.

Perdigon: Tot l'an mi ten. 

Ainsi m'est telle la douleur démesurée que me donne amour.

ESP. PORT. Desmedir. (chap. desmedí; desmedit, desmedits, desmedida, desmedides.)


Demoni, s. m., lat. daemonium, démon, diable.

Fui tost (tots) temps de malenconi, 

E mantinc obra de demoni.

Folquet de Marseille: Senher Dieus. 

Je fus toujours de mauvaise humeur, et je maintins oeuvre de démon.

Los demonis tengron aquella nueg semblan cocell en aquella glieya.

V. et Vert., fol. 98.

Les démons tinrent cette nuit semblable conseil en cette église.

CAT. Dimoni. ESP. PORT. IT. Demonio. (chap. Dimoni, com lo de Queretes, demoni, diable, dimonis, demonis, diables.)

2. Demoniayx, Demoniat, s. m., lat. demoniacus, possédé, démoniaque. Revela demoniaycs et es a demonis contraria.

Eluc. de las propr., fol. 188. 

Révèle les démoniaques et est contraire à démons. 

Venian demoniatz et eron delivratz.

V. de sainte Magdelaine. 

Les possédés venaient et étaient délivrés. 

Demoniatz salvar poyra.

(chap. Podrá salvá als endemoniats.)

Trad. de l'Évangile de Nicodème. 

Pourra sauver les démoniaques. 

ANC. CAT. Dimoniat. ESP. (demoníaco) PORT. IT. Demoniaco.

3. Endemoniat, adj., possédé, démoniaque.

Era fort aigramen endemoniatz. Cat. dels apost. de Roma, fol. 120. 

Il était fort amèrement possédé. 

Dysseron que ella era femna endemoniada.

Hist. abr. de la Bible, fol. 41. 

Ils dirent qu'elle était femme démoniaque.

Substantiv. De guerir los endemoniatz.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 208. 

De guérir les possédés.

C'al endemoniat tollgues la dolor grant. V. de S. Honorat.

Qu'il ôtât la grande douleur au possédé.

CAT. Endemoniat. ESP. Endemoniado. PORT. Endemoninhado. IT. Indemoniato. (chap. Endemoniat, endemoniats, endemoniada, endemoniades. No confundí en moniato, moniatos, moniata, moniates, com les dones vagues que estaben a Valderrobres a una huelga.)

8M, Valderrobres, si natros o natres mos aturem


Denfra, prép., lat. de infra, dans, dedans. (N. E. intra, dentro, dentro de; chap. dins, a dins, dins de.)

Eran denfra l'isla... 

Denfra l'abadia ac I monegue vieyll... 

Denfra est an auray enfant.

V. de S. Honorat. 

Étaient dans l'île...

Dedans l'abbaye eut un vieux moine... 

Dans cet an j'aurai enfant.

Prép. comp. De denfra l'ermitage... 

De denfra la cieutat.

V. de S. Honorat. 

Du dedans de l'ermitage...

Du dedans de la cité.

ANC. CAT. Enfre. IT. Infra.


Dener, Denier, Dinier, s. m., lat. denarium, denier, petite monnaie.

Tengutz de pagar II deners.

Cartulaire de Montpellier, fol. 218. 

Tenus de payer deux deniers.

Cum fals deniers c'om no pren.

(chap. Com falsos dinés que hom no pren.)

P. Cardinal: Jhesum Crist.

Comme faux deniers qu'on ne prend pas.

- Argent monnoyé, espèces. 

Deniers de diversas monedas. Philomena. 

Pièces de diverses monnaies. 

Que per deniers perdonon que que sia. 

Pons de la Garde: D'un sirventes. 

Que pour de l'argent ils pardonnent quoique ce soit.

Pero si vos faillon dinier.

Gui de Glotos: Diode ben. 

Mais si deniers vous manquent. 

Loc. Lo denier de Dieu de que pot hom comprar tot quant es.

V. et Vert., fol. 34. 

Le denier de Dieu dont on peut acheter tout ce qui est.

Se feing cortes e non val un denier.

(chap. Fa vore que es cortés y no val un diné; una perra.)

Sordel: Can q'ieu.

Se feint courtois et ne vaut un denier.

Mos parlar no val un dener. Roman de Jaufre, fol. 85. 

Mon parler ne vaut un denier.

ANC. FR. Deit doner le dener Seint Père.

L. de G. le Conquérant, 18. 

Francheiz ne lor bobans nel preise un denier. 

Roman de Rou, v. 4432. 

Que... on ne face paiement de noz deniers. 

Ord. de 1364, Rec. des ord. des R. de Fr., t. IV, p. 416.

CAT. Diner. ESP. Dinero. PORT. Dinheiro. IT. Denaro. (chap. diné, dinés.)

2. Denairada, s. f., denrée, ce qu'on achetait pour un denier.

Qu'anc non aguem denairada. 

Bertrand de Born: Rassa. 

Qu'oncques nous n'eûmes denrée. 

Fig. Karitat compra totas las bonas denayradas e fay sieu tot cant ve al mercat. V. et Vert., fol. 34. 

Charité achète toutes les bonnes denrées et fait sien tout ce qui vient au marché.

Dans le Roman de la Prise de Jérusalem, Vespasien dit:

Les Juifs achetèrent J.-C. trente deniers et moi je donnerai pour un denier trente Juifs.

Et alors un chevalier s'adresse à l'empereur:

Ieu ne vuelh denayrada. Roman de la Prise de Jérusalem, fol. 19. 

J'en veux denrée.

Et il prit trente Juifs, et paya son denier.

Tres denairadas de pan l'an.

Charte de Monferrant, de 1240. 

Trois denrées de pain l'an.

Une lettre de Gérard, évêque de Tournai, de 1152, porte:

Sex deneratas panum et duos capones. 

Martenne, Thes. nov. anecd., t. I, col. 432. 

ANC. FR. En sa main tenoit un denier, 

Si conmanda au tavernier 

Que danrée de vin li traie. 

Ele me dist que j'en feisse danrrée; car teiz a un denier en sa borce qui n'i a pas cinq sols. N. rec. de fables et cont. anc., t. 1, p. 338 et 190. 

Ne li remaint mantel d'ermine 

Ne sercot, ne chape forrée,

Ne d'autre avoir une danrée. 

Fables et cont. anc., t. III, p. 410. 

Et s'ai bien mengié deus denrées 

De novel miel.

Roman du Renart, t. II, p. 22. 

Vendre denrées de haubergerie... icelles denrées monstrer aux jurez du dit mestier.

Tous marchans... seront tenus de vendre denrées et marchandises de mercerie.

Ord. des R. de Fr., 1407, t. IX, p. 207 et 304. 

ESP. Dinerada. IT. Derrata. (chap. dinerada, dinerades.)

3. Denairet, s. m., petit denier.

Un denairet sol que mai pes... 

E 'l denairet falsat aura. 

Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus. 

Un petit denier, pourvu qu'il pèse davantage... 

Et aura faussé le petit denier. 

CAT. Dineret. ESP. Dineruelo. IT. Danajuolo. (chap. dineret, com lo mote de Valderrobres, dinerets, los fills de dineret.)

4. Endenayrar, v., réaliser, convertir en espèces.

Tot cant el ac endenayret.

V. de S. Georges. 

Il réalisa en espèces tout ce qu'il eut. 

ANC. FR. Elle les peut vendre et adenerer. 

Ord. des R. de Fr., 1483, t. XIX, p. 206.

(chap. Torná en dinés; adinerá, adinerás : fé dinés, guañán: yo me adinero, adineres, adinere, adinerem o adineram, adineréu o adineráu, adineren.)


Dent, s. m. et f., lat. dentem, dent. 

Soven mena 

Lai la lengua 

On la dens a dolor.

(chap. Assobín porte la llengua aon la den té doló; fa mal.)

Marcabrus: En abrieu.

Souvent il mène la langue là où la dent a douleur. 

Leva la man, fer ne l' als dens.

(chap. Eixeque la ma, li fot a les dens.)

R. Vidal de Bezaudun: En aquel. 

Lève la main, l'en frappe aux dents.

Cant perdra Tolosa, perdra la millior dent.

Guillaume de Tudela. 

Quand il perdra Toulouse, il perdra la meilleure dent.

Loc. Diran entre dens

Qu'ieu sui mal dizens.

P. de Bussignac: Sirventes.

Diront entre les dents que je suis médisant. 

Ar n'ai dig pro, per que mas denz enclau.

Sordel: Can q'ieu. 

Maintenant j'en ai dit assez, c'est pourquoi je clos mes dents.

Si qu'el dir no m passa las dens. 

Rambaud d'Orange: Ara m'es belh. 

Tellement que le dire ne me passe pas les dents.

Us, per oc dir, non auz' obrir las dens.

(chap. Un, per a di sí, no ose obrí les dens; osá : atrevís.)

Alegret: A per pauc.

Un seul, pour dire oui, n'ose ouvrir les dents.

No valdran dos aguilens 

Al estrenher de las dens.

Giraud de Borneil: Jois sia.

Ils ne vaudront deux fruits d'églantier au serrement des dents. 

ANC. FR. Les dens avoit blans et menus.

Roman de Partonopeus, t. I, p. 20. 

CAT. Dent. ESP. Diente. PORT. IT. Dente. (chap. la den, les dens.)

2. Dentat, adj., lat. dentatus, denté, ayant des dents.

Animans dentatz en quascuna mayselha...

Totas bestias quadrupedias dentadas.

Eluc. de las propr., fol. 247.

Animaux dentés en chaque mâchoire...

Toutes bêtes quadrupèdes ayant des dents. 

ESP. Dentado. IT. Dentato. (chap. dentat, dentats, dentada, dentades.)

3. Dental, s. m., lat. dentale, araire, sorte de charrue.

Saumada de dentals, I dener.

Cartulaire de Montpellier, fol. 1015. 

Une charge d'araires, un denier. 

CAT. ESP. Dental. IT. Dentale.

4. Dentelh, Dentilh, s. m., lat. denticulus, créneau, dentelure.

Sas tors e siei dentelh.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 93.

Ses tours et ses créneaux.

Venguh son als dentelhs, on cascus s'aferma.

Roman de Fierabras, v. 4358.

Ils sont venus aux créneaux, où chacun se tient ferme.

Per dessus los dentilhs dels murs.

Tit. du XVe siècle. DOAT, t. CXLVII, fol. 282.

Par-dessus les créneaux des murs.

CAT. Dentelló. ESP. Dentellón. PORT. Denticulo. IT. Dentello.

5. Adens, Adans, adv., sur les dents, la face contre terre.

Envers o adens. 

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 14. 

Renversé ou sur les dents. 

Tans n'i a de cachs devers que adans.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 26. 

Tant il y en a de tombés à la renverse que sur les dents.

Lo jaian...

Qu'el vi el sol jazer adens.

Roman de Jaufre, fol. 61. 

Le géant... qu'il vit sur le sol être étendu la face contre terre.

ANC. FR. Truverent Dagon lur Deu ù adenz se giseit à terre.

Anc. trad. des Livres des Rois, fol. 6. 

Lors se coucha adenz à terre... 

Renart l'a fait couchier adenz.

Roman du Renart, t. II, p. 45 et 369. 

Au lict se met, puis envers, puis adens. 

Œuvres d'Alain Chartier, p. 553.

6. Esdentat, adj., lat. edentatus, édenté.

Substantiv. Del qual si fa vianda als esdentatz. 

Eluc. de las propr., fol, 224.

Duquel il se fait nourriture aux édentés. 

CAT. Esdentegat. ESP. PORT. Desdentado. IT. Sdentato. (chap. desdentegat, desdentegats, desdentegada, desdentegades; esdentegat, esdentegats, esdentegada, esdentegades)

7. Denthelar, v., se prendre aux dents. 

Fig. Qui ab fals' amor denthela.

Bernard de Venzenac: Hueymais. 

Qui se prend aux dents avec faux amour.

- Créneler, denteler.

Que tots los murs... hom dentelhe.

Tit. de 1356. DOAT, t. XCIII, fol. 209. 

Qu'on dentèle tous les murs. 

Part. pas. Pueys van a las fenestras del palaytz dentelhatz.

Roman de Fierabras, v. 3508. 

Puis vont aux fenêtres du palais crénelé. 

Que las tors eran autas e los murs dentellatz.

Guillaume de Tudela. Que les tours étaient hautes et les murs crénelés. ESP. Dentellear. IT. Dentellare. (chap. Fés una esmossa, den, a una serra, dalla, fals, etc.)

8. Contradenteyar, v., contre-mordre, tourner les dents contre.

Orguelhs torna en canal

Per guarsos, ples de grondilh,

Qu'en estiu contradenteya.

Marcabrus: Quan la. 

Fierté se change en source à cause des goujats, pleins de gronderie, contre lesquels en été elle tourne les dents.

9. Endentelhar, v., créneler, denteler.

Part. pas.

Vi 'l pont de Martiple e 'l mur endentelhat. 

Roman de Fierabras, v. 2330. 

Il vit le pont de Martiple et le mur crénelé.

10. Sobredent, s. f., surdent.

Per aysso vos es creguda tan granda sobredens.

(chap. Per naixó tos ha creixcut tan gran sobredén. Creguda : creixcuda.)

Guillaume de Tudela. Pour cela vous est poussée si grande surdent. 

CAT. Sobredent. ESP. Sobrediente. PORT. Sobredente. IT. Sopraddente.


Deputar, v. lat. deputare, députer, destiner.

Part. pas. Leguat per lo Saint Payre et deputat en aquela causa.

Chronique des Albigeois, col. 102. 

Légat pour le Saint-Père et député pour cette cause.

Deputats tant per la clercia quant per la universitat de la villa.

Tit. de 1398. DOAT, t. LIV, fol. 166. 

Députés tant par le clergé que par la commune de la ville.

Una n'i ha que es deputada a portar calor natural.

Eluc. de las propr., fol. 63. 

Il y en a une qui est destinée à porter chaleur naturelle.

CAT. ESP. Deputar, diputar. PORT. Deputar. IT. Deputare. (chap. diputá; diputat, diputats, diputada, diputades.)

2. Deputador, adj., devant, qui doit être député.

Cascun an deputadors. 

Tit. du XIIIe siècle. DOAT, t. CXVIII, fol. 35. 

Qui doivent être députés chaque année.


Deruben, s. m., ravin, précipice, lieu bas.

Ara s'en vay la ost per un gran deruben.

Roman de Fierabras, v. 3912.

Maintenant l'armée s'en va par un grand ravin.

ANC. FR. Par la forest vont le roi tuit cerchants

Par ces vallées et par ces desrubants.

Roman de Gérard de Vienne, v. 3793.

Quant fut jeté petit al flum del desruban.

Lai du roi Horn, fol. 1.

ESP. Derrumbamiento. IT. Dirupamento. (chap. derrumbamén, derrumbamens; v. derrumbá.)


Des, prép., de ipso, dès, depuis. 

Des lo temps Rotlan.

Bertrand de Born: Mon chan.

Depuis le temps de Roland.

Des aquel dia qu'el dos fo faitz.

Tr. du Code de Justinien, fol. 99.

Dès ce jour que le don fut fait.

ANC. FR. Le chastel qui siet sur la mer, dès l'une mer jusques à l'autre.

Joinville, p. 108.

CAT. ESP. PORT. Desde.

Adv. comp. 

Des en sai

Entro en la Turquia

E daus en lai 

Entro part Normandia.

P. Cardinal: Tals cuia be. 

Depuis en çà jusqu'en la Turquie, et depuis en là jusques outre Normandie.

Mais non ac tan gran joia des aicel temps en sai.

Guillaume de Tudela. 

Mais il n'y eut si grande joie depuis ce temps en çà. 

ANC. ESP. Desi adelante quantos que y son. 

Poema del Cid, v. 750.

2. Desque, Deisque, conj., dès que, lorsque.

… Non es reis que puosca ben gardar 

Son regisme totz sols ses valedors, 

Desqu'el troba sos vasals traidors.

Aimeri de Peguilain: Totz hom. 

Il n'est roi qui puisse bien garder son royaume tout seul sans alliés, dès qu'il trouve ses vassaux traîtres.

Mas desque vi qu'el cors l'era camjatz. 

Giraud de Borneil: Quant creis. 

Mais dès que je vis que le coeur lui était changé. 

Perqu'ieu ai près de mi cura 

Deisqu'ieu aic en guisa

La plus bella d'amor.

B. de Ventadour: Tant ai mon. 

C'est pourquoi j'ai pris soin de moi dès que j'eus en vue la plus telle d'amour. 

ANC. FR. Dez ke bel tems é bon vent orent.

Roman de Rou, v. 6926. 

ANC. ESP. PORT. Desque.


Desc, s. m., lat. discus, desque, sorte de panier rond et sans anse. 

Voyez Du Cange et Carpentier au mot desca.

Tot collier que porta descz pagua 1 dener.

Cartulaire de Montpellier, fol. 107. 

Tout portefaix qui porte desques paie un denier. 

En un desc aportada.

Brev. d'amor, fol. 157.

Apportée en un panier.


Dese, Dece, Desen, Desse, adv., sur-le-champ, incontinent, immédiatement.

T'en vay, chanso, dese 

En Aragon.

Pistoleta: Ancmais. 

Chanson, va-t'-en sur-le-champ en Aragon.

En resors de mort al ters dia 

Et en enfern n'anet dece 

Per nos salvar.

Pierre d'Auvergne: Lo Senher. 

En ressuscita de mort au troisième jour et en alla incontinent en enfer pour nous sauver.

Els novelh fuelh naysson desen.

Rambaud d'Orange: Ab nou cor.

Les nouvelles feuilles naissent immédiatement.

- Assurément, certainement.

Ela pot o far desse. 

Bertrand Carbonel: Cor diguas me. 

Elle peut le faire certainement.

S'ilh de me non a merce, 

Pot saber que murai dese.

Gaucelm Faidit: Ab chantar. 

Si elle n'a merci de moi, elle peut savoir que je mourrai certainement. Conj. comp. Desse que serem vengut

Mesclara 'l torneys per cambo. 

Bertrand de Born: Lo coms m'a. 

Sitôt que nous serons venus il mêlera le combat dans le champ.

E 'l cavayer desse que venc.

(chap. Y lo caballé desde que va vindre.)

R. Vidal de Bezaudun: En aquel. 

Et le chevalier dès qu'il vint.


Desert, s. m., lat. desertum, désert. 

Dezert es luoc aspre e sec.

V. et Vert., fol. 99. 

Désert est lieu âpre et sec. 

E 'l rossinhol aug chantar el desert 

Autet e clar.

R. Jordan vic. de S.-Antonin: Vert son li. 

Et j'entends le rossignol chanter haut et clair au désert.

En bestias monstruozas et estranhas, majorment els desertz copioza.

Eluc. de las propr., fol. 165. 

Abondante en bêtes monstrueuses et étranges, surtout aux déserts.

Semblaria m, tan la desir,

Ab lieys, paradis us desertz.

Arnaud de Marueil: A guisa de.

Avec elle, tant je la désire, un désert me semblerait paradis. 

Fig. Per las malas bestias del dezert d'aquest mon.

V. et Vert., fol. 95.

Par les méchantes bêtes du désert de ce monde. 

CAT. Desert. ESP. Desierto. PORT. IT. Deserto. (chap. desert, deserts, deserta, desertes.)

2. Desert, adj., lat. desertus, désert, abandonné, dépourvu. 

Quant lo noble Loys se vi desert e traitz per los sieus.

Cat. des apost. de Roma, fol. 116. 

Quand le noble Louis se vit abandonné et trahi par les siens.

Comtet lhi de Job com fon desers. 

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 87. 

Il lui conta de Job comment il fut abandonné. 

Estarias sinquanta tres ans 

Deserta.

V. de S. Honorat. Tu demeurerais cinquante-trois ans abandonnée. 

Son desertas las salas. 

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 58. 

Les salles sont désertes. 

Fig. D'aqui nays la gens dezerta

De pretz, q'us non auza parlar. 

Giraud de Borneil: Abans que. 

De là naît la gent dépourvue de mérite, de manière qu'un seul n'ose parler. 

ANC. FR. Je suis désert, destruit et désolé.

Eustache Deschamps, p. 2. 

Les nobles, le clergé, les bourgeois et le comun peuple de ce royaume sont à peu près tous désers et destruits.

Monstrelet, t. 1, fol. 255.

CAT. Desert. ESP. Desierto. PORT. IT. Deserto.

3. Deserer, v., lat. deserere, déserter, abandonner.

Part. prés. f.a aquo que no deu, si la gracia de Dieus es dezerent et dezamparant.

Eluc. de las propr., fol. 23. 

Il fait ce qu'il ne doit, s'il est désertant et abandonnant la grâce de Dieu.

4. Desertar, v., rendre désert, ruiner, ravager.

Desertan, per lo cam fan gran masil;

Aissi van per l'estorn cum estorbil. 

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 28. 

Ils ravagent, font une grande boucherie par le camp; ils vont ainsi à travers l'armée comme un tourbillon.

ANC. FR. Paenz unt la vile alumée 

E l'abeie désertée.

Roman de Rou, v. 349. 

Pour les liens désertez refaire.

G. Guiart, t. I, p. 52.

Mars qui met sa louange à déserter la terre

Par des meurtres épais.

Malherbe, liv. VI.

Massillon, dans son panégyrique de saint Bernard, s'est également servi de ce mot dans l'acception active.

La force de ses discours, qui pensa déserter la France et l'Allemagne, en inspirant aux peuples le désir de se croiser, passa pour indiscrétion et faux zèle.

CAT. ESP. PORT. Desertar. IT. Desertare. (chap. desertisá.)


Desni, s. m., duvet.

Cant a gitat tot lo desni

C'om apela pel foleti.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Quand il a jeté tout le duvet qu'on appelle poil follet.


Desnot, s. m., antiphrase, moquerie, injure.

Avantal solon apelar.

Li Frances, cais per desnot,

So que nos apelam cogot.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Les Français ont coutume d'appeler, presque par antiphrase, avantal ce que nous appelons cogot.

Ayso apren c'ap nostres pot, 

E l'altre ten cais eis desnot. 

Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus. 

Il apprend ce qu'il peut avec les nôtres, et il tient le reste quasi même moquerie.

ANC. ESP. Le fuero juzgo, lib. XII, tit. 3, p. 185, contient un titre sur les injures et moqueries:

De los denuestos y de las palabras ydiosas.


Despieg, Despieyt, s. m., lat. despectus, dépit, mépris. 

Car despieg mi capdell' et ira m guia.

B. Calvo: S'ieu ai perdut.

Car dépit me gouverne et colère me guide.

Loc. Tot o fassam en despieg del gilos.

Un troubadour anonyme: En un vergier.

Que nous fassions tout cela en dépit des jaloux.

En despiet de Maometh, elh la va trenquar tota. Philomena.

(chap. En despressio de Mahoma, ell la va trencá tota.)

En mépris de Mahomet, il va la trancher toute.

ANC. CAT. Despeit. ESP. Despecho. IT. Dispetto.

2. Despechamen, s. m., mépris, injure. 

Que 'l fesso tans despechamens,

Las! yeu planc e 'n plor e 'n sospir.

Passio de Maria.

Qu'ils lui fissent si grands mépris, hélas! je gémis et j'en pleure et j'en soupire. 

ANC. FR. Lo despeitement del monde. 

Sermons de S. Bernard, Gloss. sur Joinville, p. 4. 

ANC. ESP. Despechiamento.

3. Despechables, adj., méprisable.

Non pas tan solamens de servir e de obezir als maiors, mays als menors, et en cant lo servizi es mays despechables. V. et Vert., fol. 54. 

Non pas tant seulement de servir et d'obéir aux supérieurs, mais aux inférieurs, et d'autant plus que le service est plus méprisable. 

ANC. FR. Jesus issu en semblance peccable

En simple estat des mondains despicable. 

Fourqué, V. de J.-C, p. 86.

4. Despechar, Despeytar, v., lat. despectare, mépriser, faire peu de cas, honnir.

... Fals Juzieus ferir e despechar. Passio de Maria. 

... Frapper et honnir les faux Juifs. 

Pus qu'en peccat delieitas 

E ton criator despeytas.

P. Cardinal: Jhesum Crist. 

Puisque tu te plais dans le péché et tu fais peu de cas de ton créateur.

Part. pas. El filh de Dieu, el rey dels cels, 

Fon despechatz per no fizels. Passio de Maria. 

Le fils de Dieu, le roi des cieux, fut méprisé par les non-fidèles. 

ANC. FR. Et à crestienté despire

S'estoit cele gent enhardie.

Guill. Guiart, t. I, p. 35. 

E qui despit les povres il sera despiz de Dieu.

Rec. des Hist. de Fr., t. III, p. 296. 

Molt la requist, molt li pramist, 

Mais ele du tot le despit.

Fables et cont. anc., t. II, p. 96. 

CAT. Despitar. ESP. Despechar (despreciar). IT. Dispettare.


Destinar, v., lat. destinare, destiner. 

Destinet et trames per predicar la fe, etc.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 8. 

Il destina et transmit pour prêcher la foi, etc.

Part. pas. Ie us am, qualque dans m'en sia 

Destinatz ni a venir. 

Berenger de Palasol: Dona si totz. 

Je vous aime, quelque dommage qui m'en soit destiné ni à venir.

Hom es destinat a gloria et a salvacio.

(chap. L'home está destinat a gloria y a salvassió.) 

Eluc. de las propr., fol. 5. 

L'homme est destiné à gloire et à salut. 

CAT. ESP. PORT. Destinar. IT. Destinare. (chap. destiná; destinat, destinats, destinada, destinades.)

2. Desti, s. f., destin.

Aras m'es cregutz marrimens, 

E moc per un avol desti.

Raimond de Miraval: Ben aia. 

Maintenant amertume m'est accrue, et elle provient d'un mauvais destin.

CAT. (N. E. ¿No encontró destí en los textos catalanes el Sr. Raynouard?) ESP. PORT. IT. (chap.) Destino.

3. Destinada, s. f., destinée.

Aitals es ma destinada.

Marcabrus: Lanquan. 

Telle est ma destinée. 

Jorn de mala destinada.

Los XV signes de la fi del mon. 

Jour de male destinée. 

IT. Destinata.

4. Destinacio, s. f., lat. destinatio, destination.

Pulmo... a recepcio d'ayre en si, et a destinacio de part de fora.

Eluc. de las propr., fol. 52.

Poumon... a réception d'air en soi, et a destination de par dehors.

ANC. CAT. Destinació. ESP. Destinación. PORT. Destinação. IT. Destinazione.

5. Destinatjes, s. m., destinée.

Segon aiso par

Qu' astr' es destinatjes

Donatz a totas res.

Nat de Mons: Al bon rey. 

Selon cela il paraît qu'astre est destinée donnée à toutes choses.

6. Destinatiu, adj., destinatif, qui est destiné.

Als membres impulsiu et destinatiu.

Eluc. de las propr., fol. 20. 

Impulsif et destinatif aux membres.

7. Endestinar, v. destiner.

Part. pas. Ben es totz jois a perdr' endestinatz, 

Que es perdutz per la lur devinalha. 

B. de Ventadour: Per mielhs cobrir.

Tout plaisir est bien destiné à se perdre, vu qu'il est perdu par leur calomnie. 

IT. Indestinare.

8. Endesti, s. m., signe, augure. 

Motz y aura greu endesti. Los XV signes de la fi del mon. 

Il y aura plusieurs signes terribles.

9. Endestinada, s. f., destinée, augure.

Can fo l' endestinada 

Qu'el matero Juzieu...

E dema volray movre per bona 'ndestinada. 

Roman de Fierabras, v. 4969 et 4960. 

Quand fut la destinée que les Juifs le matèrent... 

Et demain je voudrai mouvoir par bon augure.

10. Predestinar, v., lat. predestinare, prédestiner. 

Part. pas. Per c'om sap et enten... 

So qu' es predestinat.

Nat de Mons: Al bon rey. 

Par quoi on sait et entend... ce qui est prédestiné. 

Aquill son doncx predestinat. Brev. d'amor, fol. 13.

Ceux-là sont donc prédestinés. 

Substantiv. Nombre dels predestinatz. Eluc. de las propr., fol. 12. Nombre des prédestinés. 

CAT. ESP. PORT. Predestinar. IT. Predestinare. (chap. predestiná; predestinat, predestinats, predestinada, predestinades.)

11. Predestinatio, Predestinacio, s. f., lat. praedestinatio, prédestination.

Predestinacio es preordenacio de Dieus, segon laqual hom es destinat a gloria et salvacio. Eluc. de las propr., fol. 5.

Prédestination est une préordonnance de Dieu, selon laquelle l'homme est destiné à gloire et à salut.

De la predestinatio delz elegitz. Brev. d'amor, fol. 12. 

(chap. De la predestinassió dels elegits.)

De la prédestination des élus. 

CAT. Predestinació. ESP. Predestinación. PORT. Predestinação. 

IT. Predestinazione.


Det, s. m., lat. digitus, doigt. 

E 'ls vostres dets grailes et plas.

Arnaud de Marueil: Dona genser. 

Et vos doigts délicats et effilés. 

Loc. Aitan vezis cum es lo detz de l'ongla.

(chap. Tan veí com es lo dit de la ungla.) 

A. Daniel: Lo ferm.

Autant voisin comme le doigt est de l'ongle.

Un pertus de dos detz.

Liv. de Sydrac, fol. 139. 

Un trou de deux doigts.

Prov. Qi a obs foc ab det lo qer.

Un troubadour anonyme: Seigner N enfantz. 

Qui a besoin de feu le cherche avec le doigt. 

CAT. Dit. ESP. PORT. Dedo. IT. Dito. (chap. dit, dits de la ma.)


Detz, Dex, adj. numéral, lat. decem, dix. 

Adject. Qu'ab bel semblan m'a tengut en fadia 

Plus de detz ans.

Folquet de Marseille: Sitot me soi. 

Vu qu'avec beau semblant m'a tenu en mépris plus de dix ans.

Dex sestiers de froment.

Tit. de 1226. DOAT, t. CXXXIX, fol. 3. 

Dix setiers de froment. 

Substantiv. Entre mil non cug n'aia detz 

Que del tot puescon retener 

So que mos sens ampara. 

Gavaudan le Vieux: Ieu no sui. 

Je ne crois pas qu'entre mille il y en ait dix qui puissent retenir entièrement ce que mon esprit apprend. 

CAT. Deu. ESP. Diez. PORT. Dez. IT. Diece. (chap. deu; a Valjunquera diau.)

2. Dezen, adj. ordinal, lat. decimus, dixième.

Al dezen jorn issiran fors

Tugz sells que s'i ceran rescos.

Los XV signes de la fi del mon.

Au dixième jour sortiront dehors tous ceux qui s'y seront cachés.

Ells trameto la desena part. Philomena.

Ils transmettent la dixième part.

Substantiv. Salh de Scola es lo dezes.

Le Moine de Montaudon: Pus Peyre.

Saïl de Scola est le dixième.

Ab sol qu'il agues lo deze

De la dolor fer' e mortal.

Folquet de Marseille: A pauc de.

Pourvu qu'elle eût le dixième de la douleur cruelle et mortelle. 

CAT. Desé. ESP. Deceno (décimo). PORT. IT. Decimo. (chap. lo que fa deu.)

3. Dezenament, adv., dixièmement.

Dezenament requier atencio. Eluc. de las propr., fol. 15. 

Dixièmement requiert attention.

4. Dezesete, adj. ordinal, dix-septième. 

En lo dezesete dia

De setembre.

Brev. d'amor, fol. 27. 

Dans le dix-septième jour de septembre. 

PORT. Dezesete.

5. Desen, s. m., dixième, sorte d'imposition.

Desens, vingtens, gabellas o autres emposts. 

Statuts de Provence, Julien, t. I, p. 259. 

Dixièmes, vingtièmes, gabelles ou autres impôts.

6. Desena, s. f., dizaine, dixième, sorte d'imposition.

Desenas, vingtenas ho autras impositions.

(chap. Desenes, vintenes o atres imposissions, impostos.)

Statuts de Provence, Julien, t. I, p. 259. 

Dizaines, vingtaines ou autres impositions.

- Troupe de guerre.

Apparelhat am son arnes, am tota sa desena, per visitar las portas.

Tit. de 1390. DOAT, t. CXLVII, fol. 176. 

Préparé avec son harnois, avec toute sa dizaine, pour visiter les portes.

CAT. Desena. ESP. Decena. PORT. Desena. IT. Diecina.

7. Dezenari, s. m., dizainaire, qui se divise par dix.

Tot autre dezenari, quai es XX que es doas vets X.

Eluc. de las propr., fol. 279.

Tout autre dizainaire, tel que est vingt qui est deux fois dix.

8. Dega, Degua, s. m., lat. decanus, décan, supérieur de dix, doyen.

Aquist dega sian elegit que l'abas seguramen lur puesca partir lo fays.

Regla de S. Benezeg, fol. 38.

Que ces décans soient élus de façon que l'abbé puisse avec sécurité leur partager le fardeau.

Fetz una glyeia collegiada e establi aqui 1 degua.

(chap. Va fé una iglesia colegiata y va establí aquí un decano.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 217. 

Il fit une église collégiale et établit là un doyen. 

CAT. Degá. ESP. Decano. PORT. Deão. IT. Decano.

9. Degania, s. f., décanie, doyenné, troupe de dix. (chap. decanía)

Sia gitatz de la degania.

Regla de S. Benezeg, fol. 38. 

Soit chassé de la décanie.

10. Desenier, Dexenier, s. m., dizenier. 

A tot capitani e desenier que sia estat ordenat a la defensa... A far conestablias, et centeniers, et cinquanteniers, et dexeniers. 

Tit. de 1390. DOAT, t. CXLVII, fol. 173 et 282.

A tout capitaine et dizenier qui ait été commandé pour la défense... 

A faire connétablies, et centeniers, et cinquanteniers, et dizeniers. 

ANC. CAT. Desener.

11. Desembre, s. m., lat. decembrem, décembre.

Desembres es dig lo dotzes.

Brev. d'amor, fol. 48. 

Le douzième est dit décembre. 

CAT. (chap.) Desembre. ANC. ESP. Decembrio. ESP. MOD. Diciembre. 

PORT. Dezembro. IT. Dicembre.

12. Decima, Dessima, s. f., lat. decima, dîme, décime. 

Las dessimas de totz los frucz de la tieua terra metras en la mayon del tieu senher Dieu. Hist. abr. de la Bible, fol. 34.

(chap. Les déssimes de tots los fruits de la teua terra ficarás a la casa del teu siñó Deu.)

Tu mettras en la maison de ton seigneur Dieu les décimes de tous les fruits de la tienne terre. 

Car ses la decima non es 

Us tan caut qu'en armes un lenh.

P. du Vilar: Sendatz vermelhs. 

Car sans la décime il n'en est pas un si chaud qui en armât un navire. CAT. ESP. (décima) Decima. PORT. Dezima. IT. Decima. (chap. déssima)

13. Decime, s. m., dîme.

La viscomtessa dec lo decime de tota sa terra. Titre de 1160.

La vicomtesse donna la dîme de toute sa terre.

PORT. Dizimo. (ESP. diezmo; chap. déssim, déssima.)

14. Desme, Deime, Deyme, Deume, Deme, s. m., dîme.

Penre los desmes segunt la lei... Dona tos desmes en alegresa... 

E 'l desme de t'eira e de ton troil. Trad. de Bède, fol. 46. 

Prendre les dîmes selon la loi... Donne tes dîmes en allégresse... 

Et la dîme de ton aire et de ton pressoir.

E 'l deime de Puy Cavalier dec a Diu. Titre de 1090.

Et il donna à Dieu la dîme de Puy-Cavalier.

Deymes o autras drechuras. Brev. d'amors, fol. 127.

Dîmes ou autres droits.

E 'l demandon mil tans que no pot faire,

Qu'en lo deume seria ben redens.

Elias de Barjols: Pus la belha.

Et ils lui demandent mille fois tant qu'il ne peut faire, vu qu'il serait bien rendant avec la dîme.

De totas mas divicias

Doni demes e premicias.

(chap. De totes les meues divises – riqueses - dono lo déssim y primissies.)

Brev. d'amor, fol. 96.

Je donne dîmes et prémices de toutes mes richesses.

CAT. Delme. ESP. Diezmo.


14. Deimari, s. m., dîmerie.

Las terras que so el deimari de, etc.

Tit. de 1276. DOAT, t. LXXXVII, fol. 45. 

Les terres qui sont à la dîmerie de, etc.

16. Demamen, s. m., dîmerie.

De Carle Martel, que tolc los demamens.

P. de Corbiac: El nom de. 

De Charles-Martel, qui ravit les dîmeries.

17. Deimaria, s. f., dîmerie. 

En tota la parochia e deimaria.

Tit. de 1223. Arch. du Roy., J. 318. 

En toute la paroisse et dîmerie.

Aitant comma te la deimaria ni la parroquia de Sanch Salvador.

Tit. de 1258. DOAT, t. CVI, fol. 168. 

Autant comme contient la dîmerie et la paroisse de Saint-Sauveur.

18. Desmar, v., lat. decimare, dîmer, décimer.

Vos desmara vostras fedas.

Hist. abr. de la Bible, fol. 35.

Il vous dîmera vos brebis.

CAT. Delmar. ESP. Dezmar (diezmar). PORT. Dezimar. IT. Decimare. (chap. dessimá; partí per deu.)


Deteriorar, v., du lat. deterior, détériorer.

Part. pas. Deteriorat en aucuna maneyra.

Ord. des R. de Fr., 1462, t. XV, 477.

Détérioré en aucune manière.

CAT. ESP. PORT. Deteriorar. IT. Deteriorare. (chap. deteriorá: deterioro, deteriores, deteriore, deteriorem o deterioram, deterioréu o deterioráu, deterioren; deteriorat, deteriorats, deteriorada, deteriorades.)


Deus, Dieus, s. m., lat. Deus, Dieu.

Evers Deu era tot sos afix. Poëme sur Boèce. 

Toute sa confiance était envers Dieu.

Sapcha a Dieu retener 

Et onrar e temer.

Arnaud de Marueil: Rasos es. 

Qu'il sache retenir et honorer et craindre Dieu. 

Par ext. En la cort del ver Dieu d'amor.

Richard de Tarascon: Ab tan de. 

En la cour du vrai Dieu d'amour. 

Interj. E quant autre la razona,

Dieus! lo sieu tort m'ochaizona.

B. de Ventadour: La doussa votz. 

Et quand autre la raisonne, Dieu! elle me reproche son tort.

Interj. comp. Amaire, si Dieu ador! 

Sui ieu fis.

Giraud de Borneil: Las co m' ave. 

Comme j'adore Dieu! je suis amant fidèle. 

Dieus vuelha blasmes non l'an seguen!

Deudes de Prades: Ai! s'ieu pogues. 

Dieu veuille que blâme ne l'aille pas suivant! 

Confonda us Deus!

A. Daniel: Si m fos amors. 

Que Dieu vous confonde!

Dieu lau! for sui de cadena. 

T. de P. d'Auvergne et de B. de Ventadour: Amicx. 

Je loue Dieu! je suis hors de chaîne. 

Loc. Senhors, a Dieu siatz.

Bertrand d'Allamanon: Lo segle. 

Seigneur, à Dieu soyez!

Mais mi notz a Dieu siatz

Que Dieus vos sal no m'ajuda.

Cadenet: Amors e com er. 

A Dieu soyez me nuit plus que Dieu vous sauve ne m'aide.

ANC. FR. Et je m'en vois, à Dieu soyez.

Roman du Renart, t. II, p. 352. 

A Dieu soiés vos commandez. 

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. II, p. 375.

Bien vous puis, ce me semble, 

Dire Dieu gard et adieu tout ensemble.

C. Marot, t. II, p. 191. 

CAT. A Dieu siau, germa meu.

Gezophylacum catalano-latinum, p. 310. (N. E. Gazophylacium, 1696; Ioanne, Joan, Juan Lacavalleria et Dulach. Barcinone, apud Antonium Lacavalleria, in viâ Librariâ. Occitano: a Dieu siatz; catalán: a Dieu siau. La segunda persona del plural del occitano acabada en tz se encuentra en el dialecto catalán con ts y después pasa a: au; ej. digatz, digats, digau.)

Gazophylacium, 1696; Ioanne, Joan, Juan Lacavalleria et Dulach


Que, per Dieu, sol lo parlars 

M'adutz tals cent bons pensars.

Giraud de Borneil: S' era non. 

Que, par Dieu, seulement le parler m'amène telles cent bonnes pensées!

Dona, per Dieu, aiatz en chausimen. (N. E. aiatz, aiats, ajats, aiau, con h, haiatz, haiats, hajats, hajau.)

Aimeri de Peguilain: Domna, per vos. 

Dame, pour Dieu, ayez en attention.

ANC. FR. L'ancien français, après avoir employé les expressions par Dieu, mort Dieu, etc., les changea en par bleu, par biu, (sacrebleu, sacrébleu, Sacré Bleu : Sacré Dieu) mort bleu, mort biu, etc. L'habitude des jurements, enracinée dans les moeurs, produisit ces modifications, pour échapper aux peines portées par les ordonnances du XIIIe siècle contre ceux qui juraient par le nom de Dieu.

Mas merce n'aura, s'a Dieu plai.

Roman de Jaufre, fol. 82. 

Mais il en aura merci, s'il plaît à Dieu. 

Que Dieu ni ley ni ben non an.

(chap. literal: Que Deu ni ley ni be no tenen.)

Giraud de Borneil: A l'honor Dieu.

Qui n'ont ni Dieu ni loi ni bien.

Per amor de Dieu, mi fazes, 

Ma dompna, qualque bon saber.

B. de Ventadour: Bel m'es. 

Par amour de Dieu, que me donnât, ma dame, quelque bonne raison.

Fan totz lur Dieu del aver.

P. Cardinal: Sitot non. 

Font tous leur Dieu de la richesse. 

Car hom carnal e gloto fa son Dieu de so ventre. 

(chap. Per ejemple, Juaquinet Monclús, presidén de la Ascuma. Consevol día fotrá un pet, reventará este home carnal y fart que fa son Deu de son ventre.)

V. et Vert., fol. 101.

Car homme charnel et glouton fait son Dieu de son ventre.

Loc. Non sai autra de sotz Dieu 

Que bona ni bella sia.

Azemar le Noir: Ja d'ogan. 

Je ne sais autre dessous le ciel qui soit bonne ni belle. 

ANC. FR. Où troverons lo Deu d'amor. (N. E. aún usaban el artículo lo.)

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. 1, p. 361.

Al chevaler ad remembré

De quel péril Deus l'out jeté.

Marie de France, t. II, p. 464.

CAT. Deu. ESP. Dios. PORT. Deos. IT. Dio. (chap. Deu; deu, deus, diossa, diosses.)

Denina, t. II, p. 7, atteste que l'ancien italien disait Deo.

Le mot damne, dame, seigneur, se joignit souvent à celui de Deus. 

Ja dame Dieus no m'azir tan 

Que ja pueis viva jorn ni mes.

B. de Ventadour: Non es meravelha. 

Que jamais le seigneur Dieu ne me haïsse tant que je vive jamais ensuite jour ni mois. 

ANC. FR. Quant dame-Diex lor monstre 

Le saintuaire précieux.

Roman de la Rose, v. 2738. 

“Biaz niez, dit Karles, à dame-Deu aleiz.” 

Roman de Gerard de Vienne. Bekker, v. 624. 

IT. Domeneddio.

2. Dea, s. f., lat. dea, déesse. 

D'Ulixes 

Com dea Venus fes perir.

Giraud de Calanson: Fadet joglar.

D'Ulysse comment la déesse Vénus le fit périr. 

Mas quar esta per si meteysha, l'apelavo dea Vesta.

Eluc. de las propr., fol. 157. 

Mais parce qu'elle est par elle-même, ils l'appelaient déesse Vesta.

ANC. CAT. Dea. ESP. Diosa. PORT. Deosa. IT. Dea.

3. Deuessa, Diuessa, s. f., déesse.

De las grausas dels homes fo Aveintura faita deuessa.

Trad. de Bède, fol. 5.

Des murmures des hommes la Fortune fut faite déesse.

Cuio que sia diuessa de las foretz.

Eluc. de las propr., fol. 117. 

Ils croient qu'elle soit déesse des forêts.

4. Deitat, s. f., lat, deitatem, déité, divinité.

Selh Dieu prec que fetz trinitat 

De se mezeis en deitat. 

Guillaume moine de Beziers: Quascus plor. 

Je prie ce Dieu qui fit la trinité de lui-même en divinité.

Per vertut de la deitat. Brev. d'amor, fol. 2.

Par vertu de la divinité.

CAT. Deitat. ESP. Deidad. PORT. Deidade. IT. Deità. (chap. deidat, divinidat.)

5. Devin, Divin, adj., lat. divinus, divin.

On que s'an, lo devis poders

Sap cal clercx fai bona via.

B. Carbonel: Tans ricx.

Où qu'il aille, le divin pouvoir sait quel clerc fait bonne voie. 

La divina misericordia socor als repentens.

Trad. de Bède, fol. 51. 

La divine miséricorde porte secours aux repentants. 

CAT. Divin (¿Aún no se encontraba diví en los textos, aunque fuese sin tilde?). ESP. PORT. IT. (chap.) Divino.

6. Divinal, adj., divin, de Dieu.

III son apelladas divinals... son apelladas divinals, car endresson e adordeno lo cor a Dieu. V. et Vert., fol. 47.

Trois sont appelées divines... elles sont appelées divines parce qu'elles redressent et dirigent le coeur vers Dieu. 

ANC. CAT. ANC. ESP. PORT. (chap.) Divinal. IT. Divinale.

7. Divinitat, s. f., lat. divinitatem, divinité, théologie.

Segon sen natural

Es ela divinitatz.

Nat de Mons: Sitot non es. 

Selon sens naturel elle est divinité. 

Un estribot farai que er mot maistratz

De motz novels e d'art e de divinitatz.

P. Cardinal: Un estribot. 

Je ferai un estribot qui sera très savant de mots nouveaux et d'art et de théologie. 

ANC. FR. Divinitez qui est science espéritable.

Ruteboeuf, I, 179.

CAT. Divinitat. ESP. Divinidad. PORT. Divinidade. IT. Divinità. (chap. divinidat.)

8. Deificar, v., déifier.

Part. pas.

Fo deificada, et cum diuesa hondrada. Eluc. de las propr., fol. 157.

Elle fut déifiée, et comme déesse honorée.

ESP. PORT. Deificar. IT. Deificare.

9. Teologia, Theologia, s. f., lat. theologia, théologie.

Es tripla iherarchia 

D'angels, segon teologia.

Brev. d'amor, fol. 19. 

La hiérarchie des anges est triple, selon la théologie. 

Mestre en sancta theologia. 

(chap. Mestre, maestre en santa teología.)

Tit. de 1428, Hist. de Nîmes, t. III, pr., p. 228. 

Maître en sainte théologie. 

CAT. ESP. (teología) Teologia. PORT. Theologia. IT. Teologia.

10. Theologian, s. m., du lat. theologus, théologien.

Ieu no soi teologias. Brev. d'amor, fol. 2. 

(chap. Yo no soc teólogo.)

Je ne suis pas théologien.

CAT. Teóleg. ESP. Teólogo. PORT. Theologo. IT. Teologo.

11. Theological, adj., du lat. theologicus, théologal.

Tres vertutz theologicals. Brev. d'amor, fol. 139. 

Trois vertus théologales.

(chap. Tres virtuts teologals: fe, esperansa, caridat.)

ANC. CAT. Teological. ESP. Teologal. PORT. Theologal. IT. Teologale.

12. Theofania, s. f., lat. theophania, épiphanie.

En las festas... de theofania. 

(chap. A les festes... de epifanía. Reys magos, reixos.)

Tit. du XIIIe sièc. DOAT, t. CXVIII, fol. 44. 

Dans les fêtes... de l'Épiphanie.

Que paregue un acsidén