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domingo, 28 de julio de 2024

3. 10. De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.

Capítul X.

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro. Virgen del Puch

Habíe sentit que los de Barbastro reedificaben o ampliaben la capella del Puch, y va aná cap allá a oferí lo seu pinsell si trataben de pintala. Y apenes va arribá, va tindre curiosidat de vore la fon de Matacroc y va eixí cap al riu. Be va está an aquella siudat en los estudians, y com no se separáen may pera aná ell a soles, ara va refé les seues antigues passes.

¡Cuán se va alegrá de vore aquella fon y aquelles grades aon va passá la nit, y se va minjá lo pastel de magre y la llenguañissa de la engañada mosseta de la rondalla! Y sen va enrecordá tamé de la sagala que lo va despertá y lo va portá a casa seua de ofissial de sastre, y va di: pos vach a vórela.

No li va sé gens difíssil trobá la casa, perque com aventura tan singular se va imprimí tota mol be a la seua memoria, y va sabé seguí lo carré y reconeixe la porta. Va cridá y va pujá escala amún. La sagala, ya se veu, ere la mateixa, la va trobá sola y pentinanse. Una mica se va turbá al vores dabán de un caballé, pos no frecuentaben casa seua persones de tanta clase; en tot li va torná lo cumplit en bastanta naturalidat.

- ¿No me coneixéu, Antonina?, li va preguntá. Lo va mirá ella y va contestá, que no mes que pera servíl.

- Pos yo tos dic que me coneixéu, així com yo tos conec. Dieume: fa sis o siat añs, ¿no vau topá un matí a la fon de Matacroc en un sagal y lo vau portá a casa perque tos va di que ere sastre? Pos aquell mateix sagal es lo home que ara tos está parlán. Se va alegrá la sagala, y va mostrá mes confiansa y va parlá en mes libertat. 

- Per sert, va di, que mos vau dixá plantades ananton per la tarde y no tornán. 

- Men vach aná a pendre lo oreo an aquella hora, vach pedre lo tino dels carrés y no vach assertá a torná al meu ofissi. En son demá vach sentí lo que va passá a la iglesia Majó y vach tindre temó que lo sel castigare an esta siudat y me embolicare a mí al cástic.

- ¿Y quína culpa teníem los demés?, va contestá Antonina; be u van pagá ixos desdichats, que un atre mort se va eixecá del sepulcro y los va ferí no se sap cóm, y se van morí los dos en tres díes sense que la justissia tinguere nessessidat de ficáls la má damún. 

La familia del jove, que eren plateros, sen va habé de aná per lo món y no se ha sabut mes de ells. Ya tot está olvidat.

- Com totes les coses que passen al món, va di Pedro Saputo; y com deu está olvidat per part de vosté lo sastret de la fon. 

- No siñó, va contestá ella, encara que be u mereixíe, pos tan poc cas va fé de natres y dels vestits que mos dixáe tallats. Ell va sé lo que mos va olvidá, que yo ben presén lo vach tindre mol tems; y lo que es del tot encara hasta avui no lo había olvidat. No podría encara que vullguera, perque tots los díes vach a la fon y sempre me pareix que lo vech allí, com lo Doncel de Sigüenza, com lo vach trobá aquell matí. Van passá después a datres explicassions y van quedá entesos.

- Pero vosté no ereu sastre, va di ella, perque poca pinta teníu ara de fé tal ofissi.

- No, Antonina; de chiquet vach sé mol carnús y pesolaga, y algo atrevidet, y per sagalería anaba a tots los tallés, y cusía en lo sastre, llimaba en lo ferré, asserraba en lo fusté, cardaba en lo pelaire, borrajeaba en lo pintó, y día missa en lo mossen. ¿No vas vore aquell mateix estiu uns estudians que van passá per aquí y van está vuit díes?

- Sí que men recordo; y que un de ells ere mol gran predicadó, y pujabe als muscles dels seus compañs en la fassilidat de un gat. 

- Pos aquell era yo; feu memoria, que a casa de N. aon vas assistí al ball, vach di entre atres coses, que les Petres eren tontes dossiletes o beates, y les Antonines resservades y grassioses.

- Es verdat, y men vach enriure mol.

- Pos u vach di per tú y te miraba al mateix tems.

- Men enrecordo, es verdat; pero ¿cóm había yo de figurám que ereu lo sagal de la fon y lo sastre dels meus vestits? ¿Per qué no me vau di algo?

- No podía aná a vóretos, ya que ere costum que cap de natros se separare a coses particulás.

Antonina lo miráe tan embelesada, y ell estáe tan olvidat de la seua pintura, que se habíen fet les nou del maití, y los van doná les deu y les onse, les dotse, la una y les dos y les tres, sense donassen cuenta y pareixenlos que no fée mes de micha hora que estáen parlán. Ella li va di que sa mare estáe a la verdat fée ya tres añs; que son pare, sempre delicat de salut, ixíe al campo ben entrat lo día, que un germá de devuit añs sen anáe de matí en lo jou a llaurá, alguna vegada tamé a polligana; y que, en fin, ella no se habíe casat per no dixá a son pare hasta que se casare lo germá, que ere lo que debíe quedás a casa. Li va alabá Pedro Saputo lo propósit y confirmat lo antic amor a satisfacsió dels dos, y se va despedí hasta l’atre día.

Después de minjá va aná al santuari, y sen va enrecordá pel camí del penitén reconeixén lo puesto del encuentro, de la trobada. 

Va arribá al Puch y va trobá un regidó que cuidabe la obra. Después van vindre un atre regidó, un canonge y un caballé, componens de la junta o comisió de la obra; y los va preguntá si al seu tems se pintaríe la capella. Va pendre la paraula lo canonge y va di que pensabe pintala, y que volíen buscá un pintó de nota.

- De nota, sí siñó, va di un regidó chato, sellut, baixet y rechonchet; un pintó famós, un pintó que no ñague al món datre igual; extrangé, per supost, perque a España no ñan mes que asclapinsells; o andalús, que es mes que extrangé.

- Pos siñós, va di Pedro Saputo, yo soc pintó, pero no de gran nota, y español pera la meua desgrassia an este cas. Sé lo que ña a Andalusía; la escola sevillana es bona, té professós aventajats, pero sense tanta vanidat de homens y gastos se podríe pintá be la capella.

- No siñó, no home, va contestá lo nassutet; y si vosté sou lo pintó, feu cuenta que no hau vist a dingú. 

- La fach, siñó decano o degá, la fach, y tan, que ara mateix vech aquí cuatre homens y me pareix que no ne vech cap.

- Taimadet sou, va di lo canonge; y yo crec que mos estáu insultán. 

- Yo no tos insulto, sol contesto al gust y sentit del caballé decano, que me ha manat fé cuenta de que no había vist a ningú; y repetixgo que me fach ixa cuenta y que crec, veénlos als cuatre, que no vech a ningú. Encomaneume tos rogo, a la Virgen, y a Deu. 

Los va girá la esquena dit aixó, va montá a la seua mula, y en ves de aná cap a la siudat va tirá cap al peu de la serra, donanli a Antonina lo chasco de no torná a vórela y fenla passá un mal día.

Va sabé lo poble después que Pedro Saputo habíe vingut a pintá la capella del Puch, y sentín que lo despressiaren, se va amotiná y acantalejá les cases dels regidós y del canonge; y al caballé lo van empendre al carré, sense que los valguere di que no lo coneixíen. 

Li van enviá una embaixada costa aball als pocs díes, y ell va contestá, que de Barbastro ni lo sel, mentres lo gobernaren sabocs, chatos y surdos y homens tan ababols com los que ell va vore al Santuari.


Original en castellá:

Capítulo X.

De cómo Pedro Saputo fue a Barbastro.

Había oído que los de Barbastro reedificaban o amplificaban la capilla del Pueyo, y fue allá a ofrecer su pincel si tratasen de pintarla. Y apenas llegó, tuvo curiosidad de ver la fuente de marras y salió al río. Bien estuvo en aquella ciudad con los estudiantes; pero no separándose nunca ninguno para ir a solas, no pudo andar sus antiguos pasos.

¡Cuánto se alegró de ver aquella fuente y aquellas gradas donde pasó la noche, y se comió la torta y la longaniza de la engañada moza de la rondalla! Y se acordó también de la muchacha que le despertó y llevó a su casa de oficial de sastre, y dijo: pues voy a vella.

No le fue en absoluto difícil encontrar la casa, porque como aventura tan singular se imprimió toda muy bien en su memoria, y supo seguir la calle y conocer la puerta. Llamó y se subió escalera arriba. La muchacha, ya se ve, era la misma, hallóla sola y peinándose. Un poco se turbó al verse delante de un caballero, pues no frecuentaban su casa personas de tanta clase; con todo le volvió el cumplido con bastante naturalidad. - ¿No me conocéis, Antonina?, le preguntó. Miróle ella y respondió, que no más que para servirle. - Pues yo os digo que me conocéis, así como yo os conozco a vos. Decid: hace seis o siete años, ¿no topasteis una mañana en la fuente un muchacho y le trajisteis a casa porque os dijo que era sastre? Pues aquel mesmo muchacho es el hombre que agora os está hablando. Alegróse la muchacha, y mostró más confianza y habló con más libertad. - Por cierto, dijo, que nos dejasteis plantadas yéndoos por la tarde y no volviendo. - Fuime a tomar el oreo de aquella hora, perdí el tino de las calles y no acerté a volver a punto de mi oficio. Al día siguiente oí lo que pasara en la iglesia mayor y tuve miedo que el cielo castigase esta ciudad y me envolviese a mí en el castigo: - ¿Y qué culpa teníamos los demás?, respondió Antonina; harto lo pagaron aquellos desdichados, que otro muerto se levantó del sepulcro y los hirió no se sabe cómo, y murieron los dos en tres días sin que la justicia tuviese necesidad de poner la mano. La familia del joven, que eran plateros, se hubieron de ir por el mundo y no se ha sabido más de ellos. Ya todo está olvidado. - Como todas las cosas que pasan en el mundo, dijo Pedro Saputo; y como debe de estar olvidado de vos el sastrecito de la fuente. - No señor, respondió ella, aunque bien lo merecía, pues tan poco caso hizo de nosotras y de los vestidos que nos dejaba cortados. Él fue el que nos olvidó, que yo harto presente le tuve mucho tiempo; y lo que es del todo aún hasta hoy no le había olvidado. No podía aunque quisiera, porque todos los días voy a la fuente y siempre me parece que le veo allí dormido como lo encontré aquella mañana. Pasaron después a otras explicaciones y quedaron entendidos.

- Pero vos no erais sastre, dijo ella, porque malas trazas tenéis agora de hacer semejante oficio. - No, Antonina; sino que de niño fui travieso y algo atrevidillo, y por niñería iba a todos los talleres, y cosía con el sastre, limaba con el herrero, aserraba con el carpintero, cardaba con el pelaire, borrajeaba con el pintor, y decía misa con el cura. ¿No viste aquel mismo verano unos estudiantes que pasaron por aquí y estuvieron ocho días? - Sí me acuerdo; y que uno de ellos era muy grande predicador y se subía en los hombros de sus compañeros que parecía un gato. - Pues aquél era yo; y si no, acordaos que en casa de N. donde asististe al baile, dije entre otras cosas, que las Petras eran tontas docilillas o beatas, y las Antoninas reservadas y graciosas. - Es verdad, y me reí mucho. - Pues lo dije por ti y te miraba al mismo tiempo. - Me acuerdo, me acuerdo; pero ¿cómo había yo de figurarme que erais el muchacho de la fuente y el sastre de mis vestidos? ¿Por qué no me decíais algo? - No podía porque no había de ir a veros, no siendo costumbre que ninguno de nosotros se parase a cosas particulares.

Antonina le miraba tan embelesada, y él estaba tan olvidado de su pintura, que eran las nueve de la mañana cuando fue, y les dieron las doce sin recordar y pareciéndoles que no hacía más de media hora que estaban hablando. Ella le dijo que su madre estaba en la verdad hacía tres años; que su padre, siempre delicado de salud, salía al campo entrado ya bien el día, que un hermano de dieciocho años se iba de mañana con la yunta; y que, en fin, ella no se había casado por no dejar a su padre hasta que casase el hermano, que era el que debía quedar en casa. Alabóle Pedro Saputo el propósito y confirmado el antiguo amor a satisfacción de ambos, se despidió hasta el otro día.

Luego después de comer fue al santuario, y se acordó en el camino del penitente reconociendo el sitio del encuentro. Llegó a Pueyo y encontró un regidor que cuidaba la obra. Después vinieron otro regidor, un canónigo y un caballero, componentes de la junta o comisión de la obra con el primero; y les preguntó si a su tiempo entendían pintar la capilla. Tomó la palabra el canónigo y dijo que pensaba pintalla, y que querían buscar un pintor de nota. - De nota, sí señor, dijo un regidor chato, cejudo, bajo y rechonchuelo; un pintor famoso, un pintor que no lo haya en el mundo; extranjero, por supuesto, porque en España no hay más que cascabrochas; o andaluz, que es más que extranjero. - Pues señores, dijo Pedro Saputo, yo soy pintor, pero no de gran nota, y español por mi desgracia en este caso. Sé lo que hay en Andalucía; la escuela sevillana es buena, tiene profesores aventajados, pero sin tanta vanidad de hombres y gastos se podría pintar bien la capilla. - No señor, no señor, respondió el narigueta; y si vos sois el pintor, haced cuenta que no habéis visto a nadie. - La hago, señor decano, la hago, y tanto, que agora mismo veo aquí cuatro hombres y me parece que no veo ninguno. - Taimado sois, dijo el canónigo; y yo creo que nos estáis insultando. - Yo no os insulto, sino que respondo al gusto y sentido del caballero decano, que me ha mandado hacer cuenta que no había visto a nadie; y repito que me hago esa cuenta y que creo, viéndoos a los cuatro, que no veo a nadie. Encomendadme os ruego, a la Virgen, y a Dios. Volvióles la espalda con esto, montó en su mula, y en vez de ir a la ciudad guió hacia el pie de la sierra, dando a Antonina el chasco de no volver a verla y haciéndola pasar un mal día.

Supo el pueblo después que Pedro Saputo había venido a pintar la capilla del Pueyo, y sintiendo que le despreciasen, se amotinó y apedreó las casas de los regidores y del canónigo; y al caballero le ultrajó en la calle, sin que les valiese decir que no le conocían. Mandáronle una embajada a los pocos días, y él respondió, que de Barbastro ni el cielo, mientras le gobernasen tontos, chatos y zurdos y hombres tan baladíes como los que él vido en el Santuario.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 4. Aventures de Barbastro.

Capítul IV.

Aventures de Barbastro.


Va arribá a la siudat prop de les onse de la nit; y sentín una rondalla sen va aná cap allá y se va agregá a la turba. Passada una carrera se van prepará pera cantali dabán de una casa a una sagala que per lo nom que repetíen a les lletres se diebe Lorenza.

Va vore Pedro Saputo que un dels de la ronda mentres los atres cantaben se va arrimá y va brincá a una reixa no mol alta, va fé 'sht'! tres vegades, y se van entreobrí los finestrons. Se va ficá a escoltá dissimuladamen, y va sentí que lo mosso, un sabaté en molta grassia, díe:

- Mira, Lorenza, no ploros, pos un atra vegada te juro que no ha sigut mes que una rascada en algo de sang. Se veu que ha ficat lo peu a una puta pedra que ere com un bolo redó de riu y s'ha futut de cap contra la paret de la iglesia.

iglesia, San Bartolomé, plaza, Beceite, Beseit, puerta pintada













Lo Gafed y Ressuello han anat en ell, y a mí me han encarregat que te u diguera. Conque después lo tindrás aquí. No te gitos. Adiós.

Y va baixá. Va aná a la ronda, y Pedro Saputo pera divertís y passá lo tems, ya que no sabíe qué fé aquella nit, se va ajustá un drap al cap y va aná cap a la reixa, va fé la seña, van obrí la finestra, va escalá y va di la mosseta al vórel: ¡Ay, Conched meu!, va di mol abalotada; ya pensaba que no te voría mes. ¿Conque no es cosa de perill? Y dién aixó li agarráe les mans y les hi apretabe. Ell li va di: Me fa una mica mal lo cap, pero per vóret... Es di, que esta nit, va di ella en sentimén, ya no entrarás pel corral.

- No, va contestá ell; y prou me pene.

- Passiensia, va contestá ella donán un suspiro, y van cuatre nits. Com ha de sé; ya mos u cobrarem. Ara vesten a casa, que no te faigue mal la rasca de la nit; pren este pastel, magre y esta llenguañissa cruga. Adiós, amor meu; vesten, y demá no ixques de casa.

- No ixiré, va di ell; adiós, alma meua. Y va baixá de la reixa y se va apartá en lo ven, no fore que la trampa portare allí a Conched mes pronte de lo que ere menesté y passare una calamidat.

Y li va vindre be lo agassajala o convoyala, perque mes be li féen lo pastel de magre y la llenguañissa que los suspiros y les carissies de la mosseta; com que en tot lo día no habíe minjat mes que un parell de ous que va robá a un molí; y dinán y senán a un tems anáe de carré en carrera. Va pará al riu, y va di: tot me va be. Ara que teníe sed en lo regustet salat del magre, se trobe al riu. Pero no podíe baixá al aigua, y veén un pon se va embutí per nell y al atre costat un chorro perenne de aigua, un burs com lo bras. Aixó es una fon, va di: y arrimanse y baixán en mol tiento unes grades, perque no se veíe mes que a una bossa de avaro, va arribá al chorro que sentíe y va beure mol a gust. Se va assentá a un escaló, se va acabá lo magre y va empendre la llenguañissa; va torná a beure, se va gitá a dormí y encara mastegán los radés bossins se va quedá adormit a la vora de la fon del tío Matacroc.

Abans de día cla, perque la gen de Barbastro es mol matinera y templada, bullíe pels carrés y per la vora de la fon, y Pedro Saputo no despertabe; hasta que va arribá una sagala a omplí aigua. 

Ell, una mica sobressaltat, pero dissimulán, li va preguntá si coneixíe algún mestre sastre que lo puguere pendre com a aprendís; y va contestá la mossa:

- A casa nostra ha de cusí avui lo nostre, que per naixó hay matinat una mica mes de lo ordinari. Si voléu vindre, allí podréu parlali. 

Va asseptá Pedro Saputo y va seguí a la seua grassiosa guía.

Van arribá a la casa y dit al pare y a la mare lo que habíe passat, y afegín Saputo lo que li va pareixe mentí, y satisfén les preguntes impertinens, encara que fassils que li van fé, los va enviá lo sastre un recado dién que perdonaren, que aquell día no podíe vindre, perque la seua dona no se trobáe be.

- No importe, va di ell; yo retallaré y cusiré los vestits. Y contra antes milló, siñores meues; venga ixa tela o lo que sigue, y que sápiga yo a quí hay de pendre la mida. Lo que me falte són estisores y les demés ferramentes del ofissi; pero les supliré en lo que ñague per casa; perque an este món sol ñan dos coses que no se poden suplí, que són, lo pa, y la bona dona. Va fé después assentás a la seua vora a la sagala pera enseñali, y lo pare sen va aná mol pagat y a la mare se li ablaníe lo cor de gust. Y se va passá lo día sense novedat que digna de contá sigue, lo únic que ell va vore que la sagala se li afissionabe clara y determinadamen, y an ell sense sabé per qué, li agradáe tamé tíndrela prop y mirala; encara que ere llauradora, teníe molta grassia en tot y parláe y sentíe en gran amabilidat. Fea u podríe sé sa mare, pero ella ere mol maja, guapa, y una rosa del amor al obrí lo capullo.

Casi de nit o entre sol y cresol, hora a la que los jornalés se solen pendre un rato de descans pera vuidá la bufeta de lo que conté y lo ventre de flatos, los va di que en la seua llissensia ixiríe un ratet al carré a oreás. Y va eixí, pero en ánim y propósit de no torná, perque no podíe assossegás ni está pel ofissi, encara li pareixíe poc disfrás, se assustáe tot lo día cuan sentíe cridá, no foren los corchetes que veníen a péndrel.

famós enterro que se encaminabe a la catedral

Donán voltes per los carrés se va trobá al mich de un famós enterro que se encaminabe a la catedral, y en la gen lo va seguí y se va embutí a la iglesia. Van tocá moltes sinfoníes a la morta, que ere una donsella de uns devuit o vin añs de edat, filla de una casa prinsipal, plena de dijes mol pressiosos y un vestit de molta riquesa, en un vel solt galonejat de or, y al cap una diadema de valor mol alt segons brillaben les pedres. Van durá hasta ben entrades les deu les sinfoníes y los cantics, y después van pará y van ficá a la morta a una capella, la van rodejá de veles y llums y sen va aná tot lo món, menos Pedro Saputo, que se va di:

¿Yo aón hay de aná an estes hores? Aquí podré passá la nit, y no ña perill que me buscon los flares; demá ixirá lo sol y voré lo que me convé fé. Y dién aixó se va acomodá a un arca o bang de l'atra capella d'enfrente de la morta, va encomaná a Deu lo seu cos y alma, y se va tombá a dormí.

Se va adormí pronte, li fée falta desde la nit passada; pero la son ere tan ligera com dura la fusta a la que descansáe, y va sentí a deshora un soroll que li va fé eixecá lo cap. Ere lo chirrit de una porta. Y después va vore entrá (perque la llum y resplandó de les antorches que cremáen en honor de la difunta omplíe la iglesia) dos homens que se van dirigí cap a la capella de la depositada. 

Van arribá, y la un, que ere un mosso de uns vinticuatre a vintissís añs de edat, va escomensá a tráureli los dijes y diadema, y al mateix tems li anáe colocán uns atres que ell portáe mol pareguts an aquells. Los de la morta eren fins y los que li ficáen falsos y de pichó vista. Van acabá de fotre lo cambiasso, y donán lo jove al atre una bossa li va di: hasta aquí a partí, lo demés es sol meu: ahí tens los trenta escuts del pacte y vesten a la sacristía. Lo mosso se va arrimá a la morta, la va abrassá y li va doná mols besets, y pareixíe aná mes allá, cuan Pedro Saputo no puguén soportáu, y escandalisat, va pendre del altá de la seua capella un candelabro michanet de bronce y lo va embestí en tota la seua forsa. Li va assertá al mosso al muscle y al pit, se va plegá an terra pegán un bram espantós. 

Va acudí lo sacristá o ajudán, lo va vore desmayat, se va assustá, va corre a per aigua, la hi va tirá a la cara, va torná lo mosso en sí, se va reviscolá, lo va eixecá, y sense coló y tancán los ulls de po y casi tan mort com la difunta sel va emportá l’atre mich caminán mich arrastrán o arrossegán. Va agarrá Pedro Saputo un atre candelabro y fen abans un caragol en les mans contra la fusta del altá, va pegá un rugit tan fort que va pareixe que caíen les columnes de la iglesia atronánse tota y amenassán les seues altes bóvedes; y después disparán lo candelabro en tota la seua forsa, que ere terrible, li va fotre al sacristán a la esquena y lo va fé caure an terra com un taco, juns en lo mosso que ya casi expirabe. Li va faltá tamé an ell l'ánim entonses, y pareixíe que los dos s'anáen a quedá allí morts de esglay y del susto. No parláen, y después de esforsás mol rato y de está entre basques y entressuó freda, en una respirassió agonisán, van podé arribá a la porta per aon van entrá, y la van tancá, y se van sentí encara unes atres mes interiós. Y tot sossegat y volta al silensio majestuós y solemne, se va embolicá Pedro Saputo en los mantellets del altá de la seua capella, per si algú lo puguere vore, fore com fore, y va passá a la de la morta. La va mirá a la cara, y pareixíe en la seua serenidat y pau que li donáe les grassies de tan bon ofissi y defensa com li habíe fet. Y pateján o calsigán en los peus alguna cosa, va vore que ere la roba que li habíen tret a la morta.

La va agarrá tota, y ficanla en gran respecte al llit y recomponén mol be lo vel y lo vestit, li va ficá a les mans un paperet doblegat, escrit en un llapis que portáe, aon díe:

"Esta nit entre les dotse y la una dos homens infames y descombregats o excomulgats han cambiat los dijes y adornos de esta donsella per los que portáen ells. Passá volíen a ultrajalla; pero un atre mort que invissiblemen la guardabe la ha defengut del ultraje y profanassió que anáe a patí, y ha arreplegat la roba robada. Si se vol sabé quí són los desalmats que tan gran maldat van acometre, que se miro quín del sirviens de esta iglesia está ben futut de la esquena, éste es un de ells y sap del atre.»

Fet aixó y al retirás va vore una cosa blanca a enterra, la va alsá y va vore que ere la bossa dels trenta escuts que lo perdut del jove habíe donat al sacristán y habíe éste dixat caure sense preocupás de replegala. Meus són, va di; perque encara que los faiga pregoná, segú que no vindrá l'amo a demanáls. Y en aixó se va retirá a la capella, tornán los candelabros al seu puesto, una mica boñats, y se va tombá al arca.

Pero de la escena que habíe vist li va escomensá a naixe al ánim tan gran horror, que se li van esturrufá los pels del cap, y se ni anáe la forsa de les cames y la vida del cor. Al final, pensán en la obra tan caritativa y tan heroica y santa que habíe fet se va aná assossegán y va aguardá lo día.

Se va ficá después a pensá en lo seu estat, y después de vores mil vegades a les mans dels alguasils de Huesca y de escapás unes atres tantes per casualidat y ben justet, tot a la seua imaginassió, va determiná fé la mes atrevida y grassiosa travessura que cap home ha imaginat may, com se vorá al capítul siguién.


Original en castellá:

Capítulo IV.

Aventuras de Barbastro.

Llegó a la ciudad cerca de las once de la noche; y oyendo una rondalla fue para allá y se agregó a la turba. Pasada una calle se prepararon a cantar delante de una casa a una muchacha que por el nombre que repetían en las letras se llamaba Lorenza. Vio Pedro Saputo que uno de los de la ronda mientras los otros cantaban se acercó y encaramó a una reja no muy alta, hizo st! tres veces, y se entreabrió la ventana. Púsose a escuchar disimuladamente, y oyó que el mozo decía: - Mirad, Lorenza, que no lloréis, pues otra vez te juro que no ha sido más que un raspazo con algo de sangre. Ya se ve, ha puesto el pie en la maldita piedra que era como una bola redonda y ha dado con la cabeza en la pared de la iglesia. El Gafed y Resuello han ido con él, y a mí me han encargado que te lo dijese. Conque luego le tendrás aquí. No te acuestes. Adiós. Y se bajó. Fuese la ronda, y Pedro Saputo por divertirse y pasar el tiempo, que no sabía qué hacerse aquella noche, se ciñó un lienzo a la cabeza y volvió de ahí un rato a la reja, hizo la seña, abrieron la ventana, se encaramó y la moza al verle: ¡ay, Conched Mío!, dijo muy alborozada; ya pensaba que no te vería. ¿Conque no es cosa de cuidado? Y diciendo esto tomaba las manos y se las apretaba. Él le dijo: un poco me duele la cabeza, pero por verte... Es decir, que esta noche, dijo ella con sentimiento, ya no entrarás por el corral. - No, respondió él; y harto me pesa. - Paciencia, contestó ella dando un suspiro, y van cuatro noches. Cómo ha de ser; ya nos desquitaremos. Agora vete a casa, no te dañe el frío de la noche; toma este pastel de magras y este pastel de longaniza. Adiós, querido; vete, y mañana no salgas de casa. - No saldré, dijo él; adiós, alma mía. Y se bajó de la reja y se apartó con el viento, no fuese que la trampa llevase allí a Conched más pronto de lo que era menester y aconteciese una barbarie.

Y vínole bien el agasajo, porque más al caso le hacían las magras y la longaniza que los suspiros y las caricias de la moza; como que en todo el día no había comido más de un par de huevos que tomó en un molino; y comiendo y cenando a un tiempo se andaba de calle en calle. Vino al fin a parar al río, y dijo: todo me va bien. Ahora que tenía sed con este gustillo de las magras, que aunque tiernas y regaladas están un tantillo sabrosas, cata que me encuentro en el río. Pero no podía bajar al agua, y viendo un puente se metió por él y al otro lado un chorro perenne de agua. Esto es una fuente, dijo: y acercándose y bajando con mucho tiento unas gradas, porque no se veía más que una bolsa de avaro, llegó al chorro que oía y bebió muy a su sabor. Sentóse en una grada, dio cabo de las magras y se tomó con la longaniza; volvió a beber, se tornó a dormir y comiendo los últimos bocados se quedó dormido.

Antes del día y con el día, porque la gente de Barbastro es hacendosa, bullía por las calles y por encima y a espalda de la fuente, y Pedro Saputo no despertaba; hasta que llegó una muchacha por agua. Él, un poco sobresaltado, pero disimulando, le preguntó si conocía algún maestro sastre que le pudiera tomar para mancebo; y respondió la moza: - En nuestra casa ha de coser hoy el nuestro, que por eso he yo madrugado un poco más de lo ordinario. Si queréis venir, allí podréis hablalle. Aceptó Pedro Saputo y siguió a su graciosa guía.

Llegaron a la casa, que estaba en el barrio, y dicho al padre y a la madre lo que había pasado, y añadiendo Saputo lo que le pareció mentir, y satisfaciendo a las preguntas impertinentes, aunque sencillas que le hicieron, les mandó el sastre un recado diciendo que perdonasen, que por aquel día no podía ir, porque su mujer tenía flujo. - No importa, dijo él; yo cortaré y coseré los vestidos. Y cuanto antes mejor, señoras huéspedas mías; venga esa tela o paño o lo que sea, y sepa yo a quién he de tomar la medida. Lo que me falta son tijeras y las demás herramientas del oficio; pero las supliré con lo que haya en casa; porque en este mundo sólo hay dos cosas que no se pueden suplir, que son, el pan, y la buena mujer. Hizo después sentar a su lado a la muchacha para enseñarla, con que el padre se fue muy pagado y a la madre se le ablandaba el corazón de gusto. Y pasóse el día sin novedad que digna de contar sea, más de que él conoció que la muchacha se le aficionaba clara y determinadamente, y él sin saber por qué, gustaba también de tenerla cerca y mirarla; que aunque labradora, tenía mucha gracia en todo y hablaba y sentía con gran amabilidad. Pues fea, pudiéralo ser su madre, que ella no era sino muy linda, y una rosa del amor al abrir el capullo.

Anochecido casi o entre sol y candil, hora en que los tales jornaleros se suelen tomar un rato de asueto para vaciar la vejiga de lo que contiene y el vientre de flatos, díjoles que con su buena licencia se saldría un poco a la calle a orearse. Y se salió, pero con ánimo y propósito de no volver, porque no podía sosegar en la quietud del oficio que todavía le parecía poco disfraz, sobresaltándose todo el día cuando oía llamar, no fuesen los corchetes que iban a prenderle.

Dando vueltas por las calles un famoso entierro que se encaminaba a la catedral, y con la gente le siguió y se metió en la iglesia. Tocaron muchas sinfonías al muerto, que era una doncella de hasta dieciocho o veinte años de edad, hija de una casa principal, llena de dijes muy preciosos y un vestido de mucha riqueza, con un velo suelto galoneado de oro, y en la cabeza una diadema de valor muy subido según brillaban las piedras. Duraron bien hasta las diez las sinfonías y el canto, y luego cesaron y metieron la muerta en una capilla, la rodearon de luces y se fue todo el mundo, menos Pedro Saputo, que dijo entre sí: ¿Yo adónde he de ir? Aquí podré pasar la noche, y no hay cuidado que me busquen los frailes; mañana amanecerá Dios y veremos lo que conviene hacer. Y diciendo esto se acomodó en un arca o banco de otra capilla enfrente de la muerta, encomendó a Dios su cuerpo y alma, y se dispuso a dormir si el sueño no le hiciese novillos, pues le sentía venir aprisa.

Durmióse pronto con efecto, que tenía necesidad desde la noche pasada; pero sin duda el sueño era tan ligero como dura la tabla en que descansaba, pues oyó a deshora un rechino que le hizo levantar la cabeza. Era el ronquido de una puerta. Y luego vio entrar (porque la luz y resplandor de las hachas que ardían en honor de la difunta llenaba la iglesia) dos hombres y dirigirse a la capilla de la depositada. Llegan, y el uno de ellos, que era un mozo de unos veinticuatro a veintiséis años de edad, principia a despojarla de sus dijes y diadema, y al mismo tiempo le iba poniendo otros que él traía muy parecidos a aquéllos. De que infirió que los de la muerta eran finos y los que le ponían falsos y de sola vista. Concluyéronla de despojar, y dando el joven al otro un bolsillo le dijo: hasta aquí a partir, lo demás es sólo mío: ahí tienes los treinta escudos del pacto y vete a la sacristía. Fuese en efecto, y el mozo se llegó a la muerta y la abrazó y dio muchos besos, y parecía ir más allá, cuando Pedro Saputo no pudiéndolo sufrir, y escandalizado, tomó del altar de su capilla un candelero mediano de bronce y embistiéndole con toda su fuerza acertó al mozo en el hombro y en el pecho, de que cayó en el suelo dando un grito espantoso. Acudió el sacristán o ayudante, violo desmayado, se asusta, corre a por agua, se la echa al rostro, vuelve el mozo en sí, le levanta, y sin color y cerrando los ojos de horror y tan muerto como la difunta se lo llevaba el otro medio andando medio arrastrando; cuando tomando Pedro Saputo otro candelero y haciendo antes caracol con las manos y vuelto contra la madera del altar, dio un rugido tan bravo que pareció que caían las columnas de la iglesia atronándose toda y amenazando sus altas bóvedas; y luego disparando el candelero con todo su brío, dio al sacristán en la espalda y le hizo caer en tierra con el mozo que ya casi expiraba. Faltóle también a él el ánimo entonces, y parecía que los dos iban a quedar allí muertos de horror y susto. No hablaban empero; y después de esforzarse mucho rato y de sacar entre bascas y mortales congojas trasudores fríos una respiración agonizante, pudieron llegar a la puerta por donde entraron, y la cerraron, y se oyeron luego otras más interiores. Y todo sosegado y vuelto a quedar en un silencio majestuoso y solemne, se envolvió Pedro Saputo con los manteles del altar de su capilla, por si alguien le pudiese ver, fuese como fuese, y pasó a la de la depositada. Miróle al rostro, y parecía con su serenidad y apacibilidad que le daba las gracias de tan buen oficio y defensa como le debía. Y pisando con los pies alguna cosa, vio que eran las prendas que habían quitado a la muerta. Recogiólas todas, y poniéndolas con gran respeto en el pecho y componiendo muy bien el velo y el vestido, le puso en las manos un papelcito doblado que decía, escribiéndolo con lápiz que traía consigo:

«Esta noche entre las doce y la una dos hombres infames y descomulgados han cambiado los dijes y adornos de esta doncella y se llevaban los que traía puestos. Pasar querían a ultrajalla; mas otro muerto que invisiblemente la guardaba hala defendido del ultraje y profanación que iba a padecer, y recogido las prendas robadas. Si se quiere saber quiénes son los desalmados que tan gran maldad acometieron, véase quién de los sirvientes de esta iglesia está gravemente contuso de la espalda, y él es uno de ellos y sabe del otro.» Hecho esto y al retirarse vio una cosa blanca en el suelo, alzóla y se halló que era el bolsillo de los treinta escudos que el perdido del joven había dado al sacristán y se había éste dejado caer sin cuidar de recogerle. Míos son, dijo; porque aunque los haga vocear al pregonero, seguro es que no vendrá su dueño a pedillos. Y con esto se retiró a su capilla, volviendo los candeleros a su lugar, y se recostó en el arca.

Mas de la escena que había visto le comenzó a nacer en el ánimo tan grande horror, que se le levantaron los pelos de la cabeza, y se le iba la fuerza de los miembros y la vida del corazón. Al fin, pensado en la obra tan caritativa, y tan heroica y santa que había hecho se fue sosegando y aguardó el día.

Púsose luego a pensar en su estado, y después de verse mil veces en poder de los alguaciles de Huesca y de escapárseles otras tantas por casualidad, y a malas penas, todo en su imaginación, determinó hacer la más atrevida y graciosa travesura que hombre jamás ha imaginado, como se verá en el capítulo siguiente.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Lexique roman, AD: Adait - Adulto

Adait, s. m., péril, malheur.

Tot aissi m guardatz, si us platz,

D' adais de mort subitana.

Lanfranc Cigala: Oi! maire.

Tout ainsi préservez-moi, s'il vous plaît, de périls de mort subite.


Adamas, s. m., lat. adamas, diamant.

Adamas es peyra que vol dire no domabla... La peyra adamas, la qual foc ni fer no pot rumpre.

Eluc. de las prop., fol. 184 et 251.

Diamant est une pierre qui veut dire non domptable... La pierre diamant, laquelle feu ni fer ne peut rompre.

ANC. FR. Comme aussi le riche adamant.

Loys de Caron, Gloss. de Sainte-Palaye. 

ANC. CAT. Ademant. ANC. ESP. IT. Adamante.

2. Diaman, s. m., diamant.

Domna, celh que premiers trobet

C'om mescles fin' aur ab assier

Per dyaman que on requier.

Deudes de Prades: Anc mais hom.

Dame, celui qui le premier trouva qu'on mêlat fin or avec acier pour diamant qu'on recherche.

Fig. Humilitat es lo verays dyamans, peyra preciosa.

V. et Vert., fol. 54.

Humilité est le vrai diamant, pierre précieuse.

CAT. Diamant. ESP. PORT. IT. Diamante.


Adaptir, v., assaillir, frapper.

Cavalers e borzes e sirvent, ab desir,

Entr'els brans e las massas los van si adaptir

En quantas de maneiras los poirian adaptir.

Guillaume de Tudela.

Chevaliers et bourgeois et sergents, avec désir, les vont assaillir ainsi entre les glaives et les masses.

En combien de manières ils pourraient les assaillir.


Additio, s. f., lat. additio, addition.

La quarta per additio.

Leys d'amors, fol. 44.

La quatrième par addition.

CAT. Addició. ESP. Adición. PORT. Addição. IT. Addizione.


2. Additament, s. m., lat. additamentum, ajutage, ajutoir.

La largitut de aquel additament es quays un palm... Entre aquels dos additamentz. Trad. d' Albucasis, fol. 38.

La largeur de cet ajutage est presque un palme... En ces deux ajutoirs.

PORT. IT. Additamento. (N. E. ESP. aditamento: m. Cosa que se añade a otra. añadido, añadidura, adición, complemento, apéndice.) 


Adeps, s. m., lat. adeps, saindoux, graisse.

Nomnat adeps comunament o graysha.

Eluc. de las propr., fol. 65.

Nommé saindoux communément ou graisse.

IT. Adipe.

(N. E. ejemplo ESP. tejido adiposo - graso)

Si no hi ha referéndum em declaro en vaga de fam


Ades, adv., du lat. ad ipsum tempus, maintenant, incontinent.

Vuelh que ns anem ades dinar. P. Vidal: Abril issic.

Je veux que nous allions maintenant dîner.

(N. E. chap. Fa un rato: adés me ha passat una cosa.)

ANC. FR. Adès avant, adès arrière.

Vigiles de Charles VII, t. I, p. 166.

- Sans cesse, toujours.

A lei de mal deutor

Qu' ades promet, mas re non pagaria.

Folquet de Marseille: Si tot me.

A la manière d'un mauvais débiteur qui toujours promet, mais qui ne payerait rien.

Vei vos ades, en pessan, jorn e ser.

Bérenger de Palasol: Tant m'abelis.

En pensant, je vous vois sans cesse jour et nuit.

ANC. FR. Deu fu devan et er adès.

Image du monde, not. des MSS., t. V, p. 246.

ANC. CAT. Ades. ANC. ESP. Adiesso. IT. Adesso.

2. Ades ades, adv. comp., sans relâche.

Los enchaussen ades ades.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 83.

Les chassent sans relâche.

ANC. CAT. Ades ades. IT. Adesso adesso.

3. Per ades, adv. comp., quelquefois, parfois.

Que ges ergueil per ades non es bos.

G. le Roux: Ara sabrai.

Que parfois l' orgueil n'est pas bon.


Adesar, v., atteindre, adhérer.

Et de son bec dese adhesa

Sus en la carn, pues que l' a preza.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Et de son bec toujours il s' attache sur la chair, depuis qu'il l'a prise.

C'aissi fos presa

Del mal que m' adesa

M' amia, cil a cui pauc pesa

Car mi fai languir.

P. Raimond de Toulouse: Sens alegrage.

Qu' ainsi mon amie, celle à qui peu soucie de ce qu'elle me fait languir, fût prise du mal qui s' attache à moi.

ANC. FR. N' i out baronz ki l' adesast,

Ne ki sa main metre i osast.

Roman de Rou, v. 14326.

S' onques d' ome fui adesée

Carneument aine se de vous non.

Roman du comte de Poitiers, v. 422.

Que si hideuse beste osas onc adeser.

Roman de Berte, p. 6.

2. Aderdre, Aerdre, v., lat. adhaerere, attacher, lier.

Part. pas. Si es mos cors en vos joinhz et aders

De fin' amor e de desir coral,

Qu'en autra part non es ferms mon voler.

Arnaud de Marueil: L' ensenhamenz.

Mon coeur est en vous tellement joint et attaché par amour et par désir d' affection, que ma volonté n'est ferme en autre part.

ANC. FR. Mès à autre se vuet aerdre.

Roman de la Rose, v. 9806.

Et meurt tout vif s' à aimer ne s' ahert.

Œuvres d' Alain Chartier, p. 589.

3. Adherir, Aherir, v., lat. adhaerere, attacher, adhérer, se joindre.

E fay adherir aquo que es superflueys.

Trad. d' Albucasis, fol. 16.

Et fais joindre ce qui est superflu.

Part. prés. Els autres ero adherens a lor apellatio.

Tit. de 1390, DOAT, t. CXLVII, fol. 174.

Les autres étaient adhérents à leur appel.

Substantiv. Et juraran los dichs aherens.

Tit. du XIVe siècle, DOAT, t. VIII, fol. 229.

Et lesdits adhérents jureront.

CAT. ESP. PORT. Adherir. IT. Aderire.

4. Adherencia, s. f., lat. adhaerentia, adhérence.

De la adherencia de la palpebra... Tu inscindeys la adherencia.

Trad. d' Albucasis, fol. 17.

De l' adhérence de la paupière... Tu coupes l' adhérence.

CAT. ESP. PORT. Adherencia. IT. Aderenza.

5. Aorser, v., attacher, unir.

Vertaz no si pot jonger ni aorser ab messonja.

Trad. de Bède, fol. 44.

La vérité ne se peut joindre ni attacher avec le mensonge.

ANC. FR. Se elle ne se feust aorgé à un estal.

Lett. de rem., 1376, Carpentier, t. 1, col. 310.

La gent qui à guerre s' aourse. G. Guiart, t. 1, p. 60.


Adhibir, v., lat. adhibere, employer, appliquer.

Part. pas. Ad aquestas causas remedi esser adhibit.

Priv. conc. par les R. d' Angleterre, p. 11. 

Remède être appliqué à ces choses.

2. Exhibition, s. f., lat. exhibitionem, exhibition.

Sia facha exhibition de l' instrument.

Statuts de Provence, BOMY, p. 229.

Soit faite exhibition de l' instrument.

CAT. Exhibició. ESP. Exhibición. PORT. Exhibição. IT. Esibizione.

3. Inhibir, v., lat. inhibere, inhiber, prohiber.

Far inhibir al dict president. 

Statuts de Provence, Julien, t. II, p. 431.

Faire inhiber audit président.

Plassa que inhibisca a totas sas gents.

Tit. du XIVe siècle, DOAT, t. CXLVI, fol. 234.

Plaise qu'il prohibe à toutes ses gens.

CAT. ESP. PORT. Inhibir. IT. Inibire.

4. Inhibition, s. f., lat. inhibitionem, inhibition.

Inhibition et defensa. Fors de Bearn, p. 1078.

Inhibition et défense.

Inhibitios de portar armas.

Tit. de 1394, DOAT, t. CXLII, fol. 54.

Inhibitions de porter armes.

CAT. Inhibició. ESP. Inhibición. PORT. Inhibição. IT. Inibizione.

5. Prohibir, v., lat. prohibere, prohiber, empêcher.

Aquo prohibir... Sia prohibida de la facilitat del movement.

Trad. d' Albucasis, fol. 10 et 17.

Empêcher cela... Soit empêchée de la facilité du mouvement.

Part. pas. Que sia prohibit. Statuts de Provence, Julien, t. I, p. 600.

Qui soit prohibé.

CAT. ESP. PORT. Prohibir. IT. Proibire.

6. Prohibition, s. f., lat. prohibitionem, prohibition.

Far... prohibitios sus los draps del dit pays de Catalogna... 

A l' encontra de las prohibitios.

Tit. de 1424, Hist. de Lang., t. IV, pr., col. 424 et 425.

Faire... prohibitions sur les draps dudit pays de Catalogne... 

A l' encontre de ces prohibitions.

CAT. Prohibició. ESP. Prohibición. PORT. Prohibição. IT. Proibizione.

7. Prohibitiu, adj., lat. prohibitorius, prohibitif.

Las autras prohibitivas coma: no fassas aquo.

Leys d'amors, fol. 99.

Les autres prohibitives comme: ne fasses pas cela.

CAT. Prohibitiu. ESP. PORT. Prohibitivo. IT. Proibitivo.


Adius, adj., prompt, empressé, exact.

Ad ira sias fort tardius,

E a merce adius e pius.

Deudes de Prades, Poëme sur les vertus.

Sois fort lent à la colère, et empressé et facile pour la merci.


Adobar, v., armer, adouber, garnir.

At dubba, duban, equitem creare, vel ad honorem equitis aliquem solemniter provehere. Inde quod equitem creatum vestimentis et armis splendidis ornare solebant, addobare in speciali sensu adornare dixerunt.

G. Hickesius, Gramm. franco-theot., p. 91.

Voyez Du Cange, t. 1, col. 150 et 151.

Que gen m' avetz noirit et adobat,

E de nien fag cavayer prezat.

Rambaud de Vaqueiras: Valen marques.

Que vous m' avez agréablement nourri et adoubé, et de rien fait chevalier distingué.

Fig. Com d' aquel que lo Sans Esperit adoba et arma de virtutz.

V. et Vert., fol. 32.

Comme de celui que le Saint-Esprit garnit et arme de vertus.

Loc. Ren mi l' escut, l' ausberc e 'l bran,

E 'l caval que sai t' aportet.

- No farai, qu'el bon rei m' o det

Cant m' adobet a cavallier.

Roman de Jaufre, fol. 2.

Rends-moi l' écu, le haubert et le glaive, et le cheval qui t' apporta ici. 

- Ne ferai, vu que le bon roi m' en fit présent quand il m' arma chevalier.

- Arranger, disposer.

Curiosamens adobar lur cap. V. et Vert., fol. 70.

Soigneusement arranger leur tête.

Bec et onglas l' adobaretz.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Vous lui arrangerez le bec et les ongles.

- Raccommoder, pacifier, préparer, arranger.

Pueis adoba us sers

La coreilla d'un an.

Giraud de Borneil: Si sotils.

Puis un soir pacifie la querelle d'un an.

E manda levar sa masnada

Qu' adobon de manjar corren.

Roman de Jaufre, fol. 87.

Et ordonne de faire lever ses gens pour qu'ils préparent à la hâte de quoi manger.

Cal es aquel che vos a nafrat

Ni chi tant mal vos a adobat?

Roman de Blandin de Cornouailles, etc.

Quel est celui qui vous a blessé et qui vous a si mal arrangé?

Part. pas. D' aital hueu aissi adobat

Dirnaretz tres vetz, per mon grat,

En la semmana vostre auzel.

Deudes de Prades, Auz. cass.

A mon avis, vous repaîtrez trois fois la semaine votre oiseau d'un tel oeuf ainsi préparé.

Non quier preciosas viandas ni curiosamens adobadas.

V. et Vert., fol. 53.

Il ne cherche les mets précieux et soigneusement préparés.

(N. E. Mets: en alemán, Mett es una carne picada y especiada que se come cruda sobre pan, con cebolla y pimienta. “Hackfleisch, auch Gehacktes, Geschabtes, Faschiertes (österreichisch), Gewiegtes, Mett oder Haschee”. En Valjunquera se come aún llenguañissa cruga.)

Carnicería , Ginesa Gil, Beceite, Beseit, llenguañissa, longaniza

Susbtantiv. N'y a agut de mal adobat.

Chronique des Albigeois, col. 44.

Il y en a eu de mal arrangés.

ANC. FR. A chevalier l' ad adubé,

Marie de France, t. 1, p. 348.

Se onques fûtes chevalier adobé.

Rom. de Gerard de Vienne, Du Cange, t. I, col. 151.

L' adoube à loi de chevalier.

R. de Partonopex de Blois, not. des MSS., t. IX, p. 83.

Me donna armes, après que je fus adoubé, etc.

Roman français de Fierabras.

Et luy fust adoubée sa playe qu'il avoit au col.

Comines, liv. I, p. 31.

CAT. ESP. Adobar, IT. Addobare.

2. Adob, adop, s. m., arrangement, harnois, équipage.

De bon adop en totas res.

Deudes de Prades, Auz. cass.

De bon arrangement en toutes choses.

No trobon adop que lur sia onratz.

Izarn: Diguas me tu.

Ils ne trouvent équipage qui leur soit honorable.

Un adob portava tant acermat.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 38.

Il portait un harnois si bien disposé.

ANC. FR. L' empereres de France descendi à ses très;

Illuec se désarma des adous qu' ot porté.

Not. du Rom. de Garin le Loherain, p. 65.

CAT. Adob. ESP. Adobo. IT. Addobbo.

3. Adobament, s. m., ajustement, réparation, ornement.

En adobamens de carrieras.

Cartulaire de Montpellier, fol. 41.

En réparations de rues.

Adobamentz de plagas.

Ord. des R. de Fr., 1400, t. VIII, p. 402.

Ajustement (pansement) de blessures.

- Accommodement, traité.

Et non plus qu'en dara per sentencia o per adobamen ad aquel a que avia facha l' ancta. Cout. d' Alais, arch. du Roy., K, 704.

Et non plus qu'il en donnera par jugement ou accommodement à celui à qui il avait fait l' injure.

Lo tort que eu ai... vengut a adobamen.

Tit. de 1243, DOAT, t. CXL, fol. 144.

Le tort que j'ai... venu à accommodement.

ANC. FR. Molt fu ses adoubemens beax.

Fabl. et cont. anc., t. IV, p. 91.

IT. Addobamento.

4. Adobier, s. m., traité, arrangement.

En lor adobier et en lor acordier... Per acordier et per adobier.

Tit. de 1279, DOAT, t. CXLVII, fol. 12.

En leur arrangement et en leur accord... Par accord et par traité.

5. Adobador, s. m., arbitre, entremetteur, réparateur.

Adonc son tug tres adobador.

Deudes de Prades, Poëme sur les vertus.

Alors ils sont tous trois réparateurs.

Dans Nicot et dans Cotgrave on trouve addoubeur.

ESP. Adobador.


Adolescentia, s. f., lat. adolescentia, adolescence.

Puericia, adolescentia. Cartulaire de Montpellier, fol. 174.

Enfance, adolescence.

ESP. Adolescencia. PORT. Adolescentia. IT. Adolescenza.


Adoptio, s. f., lat. adoptio, adoption.

Cant uns rics homs non ha effans, el pot afilhar un filh d'un paure home, si far o vol, e sera sos filhs per adoptio, e non es filhs naturals.

V. et Vert., fol. 39.

Quand un homme riche n'a pas d' enfants, il peut adopter un fils d'un homme pauvre, s'il le veut faire, et it sera son fils par adoption, et il n'est pas fils naturel.

Fig. Em nos totz filhs de Dieu per adoptio.

V. et Vert., fol. 57.

Nous sommes tous fils de Dieu par adoption.

CAT. Adopció. ESP. Adopción. PORT. Adopção. IT. Adozione.

2. Adoptiu, adj., lat. adoptivus, adoptif.

Es coma filhs adoptius. Leys d' amors, fol. 44.

Est comme fils adoptif.

CAT. Adoptiu. ESP. PORT. Adoptivo. IT. Adottivo.


Adorar, Azorar, v., lat. adorare, adorer, prier.

Un sol Dieu adoraras. V. et Vert., fol. 2.

Tu adoreras un seul Dieu.

Poderos Dieus, verays e merceyans,

Merce m' aiatz, qu'ieu vos azor.

G. D' Autpoul: Esperansa de totz.

Dieu puissant, vrai et miséricordieux, ayez pitié de moi, vu que je vous adore.

Car lieis am e lieis ador. G. Faidit: D' un dolz bel.

Car je l' aime et je l' adore,

Loc. Adorar en esperit et en veritat. V. et Vert., fol. 88.

Adorer en esprit et en vérité.

- Appliquer sa bouche, baiser.

Presero Annas et Cayfas lo libre de la ley e pauzero lo devant Joseph, et el adoret lo devotament ayci com far devia.

Hist. abr. de la Bible, fol. 71.

Anne et Caïphe prirent le livre de la loi el le posèrent devant Joseph,

et il le baisa dévotement ainsi comme il devait faire.

CAT. ESP. PORT. Adorar. IT. Adorare.

2. Adorador, s. m. lat. adorator, adorateur.

Ayci com servidor et adorador de Dieu.

Hist. abr. de la Bible, fol. 40.

Ainsi comme serviteur et adorateur de Dieu.

CAT. ESP. PORT. Adorador. IT. Adoratore.


Adulatio, azulatio, s. m., lat. adulatio, adulation, flatterie.

Peccat de adulatio es portar lauzengas. V. et Vert., fol. 3.

Offrir des flatteries est péché d' adulation.

Ab enguan et ab malvestat,

Ab fenchas azulatios.

Brev. d' amor, fol. 172.

Avec tromperie et méchanceté, avec feintes adulations.

CAT. Adulació. ESP. Adulación. PORT. Adulação. IT. Adulazione.


Adulteri, s. m., lat. adulterium, adultère.

Adulteris es cant hom es molheratz o femna maridada, o ambidoy o so, 

e falso lor mariatge.

Liv. de Sydrac, fol. 130.

Adultère est quand l' homme est épousé ou la femme est mariée, ou tous les deux le sont, et qu'ils faussent leur mariage.

La femna que era preza en adulteri e devia esser lapidada.

V. et Vert., fol. 79.

La femme qui était surprise en adultère et devait être lapidée.

ANC. FR. Jà n' oïstes vous onques dire

Que j'aie fait nul avoutire.

Roman de la Rose, v. 16708.

CAT. Adulteri. ESP. PORT. IT. Adulterio. 

2. Adultre, s. m., lat. adulter, adultère.

3. Adultra, s. f., lat. adultera, adultère.

Si adultres o adultra so pres en adulteri.

Cout. De Fumel, 1265, DOAT, t. VIII, fol. 144.

Si un adultère ou une adultère sont surpris en adultère.

4. Adulterador, s. m., lat. adulterator, adultère.

Dieus damnara los fornicadors e 'ls adulteradors. 

Trad. de Bède, fol. 40.

Dieu damnera les fornicateurs et les adultères.

ANC. FR. Billonneurs, adultérateurs de marchandises.

Rabelais, liv. IV, ch. 46.

CAT. ESP. Adulterador. IT. Adulteratore.

5. Avoutre, Avoutro, s. m., adultère, fils adultérin.

S'ieu t' apel ser o lairon o avoutre.

Trad. du Code de Justinien, p. 102.

Si je t' appelle serf ou voleur ou adultérin.

Fas ben trassio,

Qu'el home fils de Dieu apelas avoutro.

Izarn: Diguas me tu.

Tu fais bien trahison, puisque tu appelles adultérin l' homme fils de Dieu.

ANC. FR. Et herite à gran tort maint bastard, 

maint avoutre.

J. de Meung, Testament, v. 1811.

Fil à putain, bastart, avoutre...

Si les bati et chevela,

Et avoltres les apela.

Roman du Renart, t. 1, p. 19 et 319.

ANC. IT. Intendo avaro dilettare in avarizia, in avolterio avoltro... 

Tutti adoltri non figliuoli siete. Guittone d' Arezzo, Lett. 3.

ANC. CAT. Adulter. ESP. Adúltero. PORT. IT. Adultero.

6. Avoutra, s. f., adultère.

Donca, vivent lo marit, sera appellada avoutra.

Tr. de l' Ep. de S. Paul aux Romains.

Donc, le mari vivant, elle sera appelée adultère.

7. Adulterar, Avoutrar, v., adultérer, commettre un adultère.

Que la femna publicamen s' espauses venals a adulterar son propri cors.

Tit. du XIIIe sièc. DOAT, t. CXVIII, fol. 42.

Que la femme s' exposât publiquement vénale à adultérer son propre corps.

Ben deffent la ley velha fornigar e avoutrar...

Ni avoutrar ni aucir...

La nobla Leyczon.

La loi ancienne défend bien de forniquer et de commettre adultère... 

ni adultérer ni occire.

ANC. FR. Il desbaucha et adultéra la femme de l' autre.

Amyot, Trad. de Plutarque, morales, t. III, p. 304.

Et ne peut adultérer l' espouse incorrompue de Jésus-Christ.

Monstrelet, t. II, fol. 160.

CAT. ESP. PORT. Adulterar. IT. Adulterare.


Adulto, s. m., lat. adultus, adulte, pupille.

El curaire pot possedir a nom de son adulto.

Trad. du Code de Justinien, fol. 78.

Le curateur peut posséder au nom de son pupille.

CAT. Adult. ESP. PORT. IT. Adulto.

sábado, 4 de diciembre de 2021

DVA, Borao, M, Macelo

MACELO
d. Rastro: Ducange, aunque sin apoyarse en citas aragonesas, incluye esa voz y las de macelator, macellanus, macellare, macellarius &: en italiano se usan macellajo y macellaro como carnicero, macello
como matanza y carnicería, macellare como degollar.

MACERAR.
n. Sobar o apretar la masa de que se hace el pan.

MACERO.
c. Pertiguero, oficio de las iglesias.

MACHO LLANO. n. Cabrío castrado.

MADERA.
n. Se usa en la frase tener mala madera para indicar el estado accidental de debilidad orgánica o nerviosa, o de displicencia y flojedad en el ánimo.

MADERISTA. a. Maderero.

MADRAZA.
d. Madrona.

MADRILLA.
a. Boga, pez de río.

MADRILLERA.
a. Instrumento para pescar madrillas.

MAESTRE RACIONAL. a. Ministro real que tenía la razón de la hacienda en cada reino.

MAESTRO RACIONAL. a. Maestre racional o contador mayor.

MAIGAR.
d. Entrecavar.

MAINATILLO.
n. Apodo con que la gente vulgar denuesta a los jóvenes de regular fortuna clase o apariencia: es derivación corrupta de magnate.
(magnatillo)

MAJO.
n. Lujoso, elegante, bien puesto de traje. En Castilla se refiere principalmente al desgarro o libertad de maneras. (maja, majo : bonico, bonic, bonicos, bonics, bonica, boniques )

MAL.
n. Cuidado, zozobra: suele decirse en algunas localidades no te dé
mal por no te dé cuidado. - n. Se usa en la frase por mal que se
cuide, por mal que se divierta y otras, como reduplicativa causal o
en equivalencia de la palabra causa.

MALAGAÑA,
a. Industria para sentar los enjambres que salen de las colmenas.

MALA-VOZ.
Opinión judicial contra la propiedad, o posesión, libertad de los
bienes, sobre lo cual puede leerse entre otros pasajes, el libro VII
de los ff. título de praescriptionibus.

MALBUSCA.
d. Mujer inquieta, sagaz y astuta.

MALFARÁS.
n. Se dice del muchacho travieso o mal intencionado.

MALMETER.
c. Malbaratar, gastar, echar a perder. (malmetre, malmetut)

MAL-TRABAJA.
n. Haragán, perezoso para el trabajo.

MALVAR.
n. Adulterar, amerar o empeorar las condiciones de algún objeto,
especialmente comestible. - n. Malearse o empezar a contraer malos
hábitos alguna persona. En sentido muy semejante, pero no igual,
vemos que toma aquel vocablo la Academia.

MALLACÁN.
n. Capa de terreno de las más superficiales, que se compone de grava
y sales calizas.

MAMIA.
n. Véase teticiega. (Cabra, ovella que no done lleit. Mamitis)

MANÁ.
n. Grajea.

MANANTÍA.
n. Manantial.

MANANTIAR.
n. Brotar agua, ya de manantial, ya de alguna filtración.

MANCID.
n. Prestación sobre el pescado, según Ducange.

MANCUSO.
n. Moneda de oro que valía sex septem sueldos de Zaragoza, aunque
Briz Martínez dice que 17 o 49.

MANCHA.
d. Fuelle. (Pera unflá les rodes)

MANCHADOR.
d. El que mueve los fuelles.

MANCHAR.
d. Manejar o dar aire a los fuelles.

MANCHOSO.
n. Se dice de lo que, por su color bajo o delicado o por cualquiera
otra causa, recibe con facilidad, o por mejor decir no oculta la
suciedad ni las manchas.

MANDADA.
n. Mandadera, o recaudera como en lo antiguo y en el siglo de oro se
decía.

MANDADO.
n. En la frase bien mandado, que también hemos oído en Castilla,
significa obediente.

MANDRIA.
n. Haragán, hombre egoísta: en Castilla cobarde, y en el lenguaje
de la Germanía tonto.

MANDURRIA.
n. Bandurria.

MANEFICIOS.
n. Útiles, aparejos etc.: dícese maneficios de cocina, bestias de
labor con sus maneficios.

MANGARRA.
n. Persona negligente, perezosa y poco activa.

MANIFACERO.
p. Entremetido.

MANIFESTACIÓN.
a. Uno de los cuatro procesos forales, que consiste en avocar al
tribunal del Justicia, y modernamente a la Audiencia, la persona y
proceso de quien se halla preso por el juez incompetente o
eclesiástico, hasta que, examinado el punto, se ponía en libertad
al preso o se le entregaba a quien tuviese derecho de juzgarle.

MANIFESTAR.
a. Poner en libertad por despacho del Justicia a los que la pidieron
para ser juzgados.

MANTA.
n. La prenda que completa el traje del pueblo, cubriendo todo el
cuerpo a manera de capa: viene a ser una tira ancha de grueso tejido,
la cual tiene doblada por igual y cosida la tira de uno de los
extremos formando una bolsa.

MANTELL.
n. Ropa rozagante según el Índice de Blancas.

MANTORNAR.
d. Binar o dar segunda labor ala tierra después del barbecho.

MANTUDO
(pollo) n. Persona muy sensible al frío, o que busca con frecuencia
el abrigo.

MANZANA
DE DAMA. a. Acerola.

MANZANILLA
DE PASTOR. n. Planta.

MAÑANADA.
n. Principio de la mañana.

MAÑO.
n. Hermano, expresión cariñosa y familiar aplicada algunas veces a
los amigos íntimos. (ma maña : man germana : mi hermana)

MARAVEDÍ.
a. El tributo que de siete en siete años pagaban al rey los
aragoneses cuya hacienda valiese diez maravedís de oro o siete
sueldos, que era su valor en tiempo de Jaime el Conquistador.

MARCELINA.
n. Macerina o servicio de chocolate, comúnmente de plata, que
consiste en una bandejita a la cual va adherido un pocillo destinado
a contener la jícara que es de la misma especie, pero pieza aparte.

MARCIDA.
n. Se dice de la oliva fermentada: es voz local. (Marsida, oliva
maurada, se fa ficanla a la serena en pell de taronja o llimó).

MARCO.
n. El armado de madera en que se acondiciona y prensa el turrón de
almendra. - n. La cantidad de turrón que se elabora en cada marco.

MARDANO.
d. Morueco que se deja para padre. (Mardá, borrego, mascle de
ovella)

MÁRFEGA.
a. Jergón de tela tosca.

MARGIN.
n. Margen. (Marge, marche a Valjunquera, La Fresneda)

MARGUIN.
n. Margen de ríos o heredades: es femenino, y se ve usado en las
Ordinaciones de Zaragoza.

MARI.
n. Palabra que se antepone a otras muchas para denotar frecuencia en
alguna cosa: dícese de uno mari-prisas, mari-enredos, mari-apuros,
como si se dijera el hombre de las prisas, el hombre de los enredos,
el hombre de los apuros.

MARINO.
n. Pescador, ant.

MARIQUILLA.
n. Márfega, voz local.

MARÍTIMA.
n. "...lo que non podemos sino en Cathalunya cerca la maritima”
dijo Pedro IV licenciando a las Cortes en 24 de octubre de 1347.

MARMOTEAR.
n. Murmurar para sí a media voz, refunfuñar.

MARRAGA.
c. Tela basta de estopa y pelo de cabra. Blancas dice que, a la
muerte de D. Juan hijo de Fernando el Católico, vistieron los
caballeros por luto marraga negra, que antes en Castilla era de gerga
blanca llamada marga.

MARRANO.
n. Cerdo. - n. Hombre zafio, abrutado.
MARREGA. a. Marga, jergón.
(márfega)

MARRILLO.
p. Palo corto y algo grueso.

MARTÍN-PASEO.
d. Fritada.

MARZEAR.
n. Se usa en la frase proverbial "si marzo no marzea, abril
acantalea", y se entiende por marcear reinar vientos fuertes y
fríos.

MAS.
d. Casa de campo en secano. (Masía). -n. Tan, como se ve en
las muchas y muy vulgares locuciones parecidas a esta: ¡qué pan más
blanco! - n. Ni más ni mangas, expresión de asentimiento, pero
tomada generalmente en sentido contrario.

MASA.
a. Casa de labranza con sus tierras y aperos. (Masá) n. plata
en masa, plata en bruto o sin labrar, no licuada o derretida que es
la acepción castellana.

MASADA.
p. Masía: también se usa la palabra Masadero por el colono o vecino
de la masada. - n. Lo que se amasa de una vez.

MASAR.
c. Amasar.

MASCARA.
d. Tizne.

MASCARAR.
d. Tiznar.

MASCARÓN.
n. Tizne o mancha, generalmente en la cara. - n. Dibujo informe o mal
ejecutado. - n. Persona ridículamente ataviada. - n. mascarón de
proa, persona de facciones exageradas.

MASERO.
n. Lienzo en que se acomodan los panes para llevarlos a cocer.

MASETA.
n. Engrudo o pasteta para pegar cuerpos de fácil adherencia.

MASÍA.
a. Cortijo, masada o casa de labor: por su etimología griega
significa tierra vallada o cercada.

MASOBERO.
d. El que vive en cortijo. (masové, masovera, masovés,
masoveres)

MASTIQUE.
n. Plaste.

MASTO.
a. El árbol donde se injiere otro.

MASTRANZO
NEVADO. n. Menta silvestre, planta.

MASTUERZO.
n. Majadero, persona inútil o muy negada.

MATA
DE PELO. d. Crencha.

MATACABRA.
d. Granizo menudo y frío que cae en el invierno.

MATACÁN.
n. Cierta clase de liebres muy corredoras, las que se distinguen por
su menor volumen y por una como estrella que llevan en la frente.

MATACÍA,
a. Muerte o matanza de animales para el consumo.

MATA-GALLEGOS.
n. Arsolla, planta.

MATA-POLLO.
n. Planta.

MATAPUERCO.
n. Mondongo del cerdo, esto es, los embuchados que de él se hacen,
como longaniza, morcilla etc. - n. La operación o faena del
mondongo.

MATERIAS.
n. Papel pautado: la Academia incluye esa voz como anticuada en
significación de muestra que se da a los niños para que imiten la
forma de la letra.

 

MAYENCO.
d. Deshielo de nieve en primavera.

MAYORDOMBRE.
a. Prohombre, veedor o maestro que preside un gremio.

MAYORDOMBRÍA,
a. Oficio de prohombre.

MAYORDOMO.
n. En Zaragoza cada uno de los tres jueces que ejercían jurisdicción
mercantil en el palacio de la diputación después del medio día (M.
Molino).

MAZA.
c. Pértiga.

MAZACOTE.
n. Se dice de cualquiera objeto de arte no bien concluido y en que se
ha procurado más la solidez que la elegancia y ligereza.

MAZADA.
n. Pensamiento o solución sin réplica que comúnmente no brilla por
su ingenuosidad sino por su exactitud, y que suele proceder de
persona taciturna o no muy locuaz, y así se dice: fulano tiene unas
mazadas.

MAZARRÓN.
n. El que defraudaba al fisco dejando de pagar el peaje u otro
derecho de pasaje: así se infiere de los actos de Cortes en que se
definía y penaba ese delito "é tomábanle por mazarrones sino
pagaban" "non sia avido por mazarron mas se sea tenido
pagar el dicho peage."- n. La misma pena en que incurrían los
defraudadores, que era la pérdida de lo que transportaban y aun
todas las cosas en que se cometía el fraude como caballerías,
barcas etc. “las ditas penas et mazarrones sian divididos et
divididas segund se siguen" esto es, por cuartas partes entre el
Sr. del territorio, el aprensor, el fisco y los funcionarios
públicos.

MAZO.
n. Badajo.

MAZONERO.
n. Albañil.

MAZORRIL.
n. Mazorral.

MEADINA.
n. Meada.

MEA-PERROS.
n. Planta.

MEDIA.
n. Medida de granos equivalente a la fanega aragonesa: en Castilla
equivale a media fanega.

MEDIANIL.
n. Tabique que divide dos casas o habitaciones o departamentos:
también se dice de las tapias divisorias de huertos y heredades.

MEDIAR.
n. Dividir por mitad: léese en las leyes palatinas de Jaime II de
Mallorca.

MEDIERO.
a. El que va a medias en la administración de tierras o cría de
ganados.

MEDITAR.
n. Recrear el ánimo, principalmente en la caza según Ducange, el
cual incluye también la voz meditación.

MEJANA.
d. Isla de río.

MELÓN
DE AGUA. p. Sandía.

MELSA.
a. Bazo. - n. Flema, calma, poltronería.

MEMORIA.
p. Se dice caer o dormir de memoria para denotar que en posición
supina o boca arriba.

MENSA.
n. Algunos escritores usan esta palabra como sinónima de
prepositura, pero dando a esta diferente valor que la Academia.

MENSURÁTICO.
n. Género de tributo que también se llamaba mensuraje.

MENUCELES.
a. Los frutos de poca monta que se percibían del diezmo, para
distinguirlos de los granos aceite y vino: llamábaseles también
minucias.

MENUCIER.
n. Repartidor de las viandas para la mesa del rey.

MENUDILLO.
a. Moyuelo, salvado menudo.

MERA.
n. Marca para el ganado.

MERENDOLA.
n. Merendona.

MERMAR.
c. Disminuirse alguna sustancia al calor.

MERZINA.
n. Homicidio, según documento de Jaime I, citado por Ducange.

MESA.
n. Se dice mesa de sastre por aquella en que falta accidentalmente el
pan, como en Castilla se dice mesa gallega.

MESACHE,
MESACHA. n. Muchacho, muchacha; mozo, moza.

MESEGUERÍA.
n. Derecho que se pagaba por el paso de ganados trashumantes junto a
los sembrados, según se inclinan a creerlo los ilustrados aa. de las
Instituciones de Derecho aragonés, SS. Franco y Guillén. - n.
Oficio del meseguero.

MESEGUERO.
a. El que guarda las viñas. (Meseguer)

MESNADEROS.
n. Nobles de segunda clase educados en el palacio real, según Zurita
en Indices rerum ab Aragoniae Regibus gestarum (Zaragoza 1578) libro
I pág. 52.

MESTURA.
a. Trigo mezclado con centeno. (mixto, mezcla, mixtura)

MIAJAS.
n. La cantidad con que contribuye cada hermano para los gastos de la
cofradía.

MIAJERO.
n. Puchero pequeño.

MICER.
n. Título de alguna distinción que se dio un tiempo a los letrados.

MICERO.
n. Entremetido, persona que se pone en lo que no le importa: algunos
derivan de la anterior esta palabra.

MIDA.
p. Medida.

MIELSA.
d. Melsa.

MIL
EN GRANA. n. Planta.

MILOCHA.
p. Cometa. - n. Apodo contra la persona demasiado alta y delgada.

MIMO.
n. Músico, según la interpretación de Ducange a las leyes
palatinas de Jaime I de Mallorca.

MINCHAR.
n. Comer. (Minchá, minjá).

MINGLANA.
n. Granada: es voz local y corresponde a mingrana, castellano
antiguo. (mangrana)

MINGLANERA.
n. Granado. (mangrané, mangranera)

MIÑÓN.
n. Individuo de una compañía que también se titulaba de fusileros
de Aragón y tenía por objeto la persecución de malhechores y todo
lo que hoy forma el instituto de la Guardia civil: fue creada en 1768
y disuelta en 1843, siendo diferente esta fuerza de la que con igual
nombre y parecido objeto se menciona en el Diccionario de la lengua,
así como no le conviene la etimología que da Monlau a la palabra
miñón derivándola de minuo minus, idea de pequeñez.
(Mignon francés ??)

MIOJA.
n. Migaja, miga. (Miaja)

MIRALLO.
n. Balcón, reja o celosía.

MIRAMAR.
n. Mirador, solana, azotea, sobre todo en las casas de campo.
(Mallorca)

MISA.
n. Se usa en la frase proverbial como misa de réquiem con órgano
(lo cual nunca sucede en Aragón) para denotar la impropiedad,
improcedencia o falta de gusto en una cosa.

MITADENCO.
d. Trigo mezclado con centeno: se ve usado también en documentos de
Navarra. - n. Se dice del censo que se paga mitad en una clase de
frutas mitad en otra.

MOCAR.
n. Sonar (sonarse la nariz; mocás). La Academia admite los
conderivados moquero y mocador. (Mocá, mocadó; yo me moco, te
moques, se moque, mos moquem o mocam, tos moquéu o macáu, se
moquen)

MOCETE,
MOCETA. n. Muchacho de cuatro a ocho o diez años: dícese también
moced para el masculino y es usual en Navarra. (mosset, mossets,
mosso, mossos, mossa, mosses, mossetes)

MODOSO.
n. Se aplica a la persona de moderación y templanza en sus acciones
y palabras.

MOJIJO.
n. Salsa. (Para mojar pan)

MOLADA.
d. Cantidad de aceituna que se deshace de una vez. (Mola; Muela;
moler)

MOLEDERA.
n. Se dice de la persona pesada, importuna o gárrula.

MOLINADA.
n. La cantidad de trigo que se muele de una vez para el
consumo en tiempo dado, y así se dice en las Ordinaciones del
Hospital de Zaragoza "las molinadas de trigo de cada
semana"- n. El abasto de trigo que se hace para el consumo anual
de una familia, o el contrato equivalente que se hace con el tahonero
para que surta de pan durante el año.

MOLTURA.
a. Maquila o grano dado en precio al molinero, o medida de
maquilar.

MOLLA.
d. Musgo moho. (La molla del pá: la miga; molles de carn : grasa,
michelín)

MOLLAR.
n. En sentido de hito o mojón lo hemos visto en una
escritura de narración de límites entre Vera y Tarazona, año 1245,
con estas palabras "e mando alli fincar mollar. (molló; fita)

MOMO.
d. Fisgón.

MOMOS.
n. Gestos o visajes con que se hace burla de alguno.

MOMERO.
d. Fisgón.

MONA.
n. Juego de naipes que consiste en repartir toda la baraja entre un
número ilimitado de jugadores, descartarse estos de sus parejas,
tomar cada uno sucesivamente del de su izquierda un naipe cubierto
para ver si reúne pares al descarte, y cuando queda una sola carta
(pareja de otra que sin ser vista de nadie se ha quitado de la baraja
al empezar el juego), el que la tiene resulta mona
y paga lo convenido - n. Maza, en sentido de colgajo que se prende a
los vestidos en Carnestolendas: es curioso de notar que maza y mona
se dice, según la Academia, por dos personas que suelen andar
juntas. - n. mona de pascua, suele decirse corrido, y otras veces
alegre, como la mona de pascua a semejanza, en el primer caso, de la
frase hecho una mona que admite la Academia.

MONCAÍNO.
n. Lo derivado de la cordillera del Moncayo, como el viento, etc.

MONDA.
n. Mondadura, desperdicio o piel de cualquiera fruta, legumbres etc.

MONEDA
JAQUESA. a. La que se labró en Jaca y juraron los reyes mantener, la
cual tenía el busto del rey y una cruz patriarcal: en general se
dice de toda moneda aragonesa que es imaginaria.

MONEDAJE.
a. Servicio de 12 dineros por libra jaquesa (cerca de un 4 por
ciento) impuesto sobre los bienes muebles y raíces por Pedro II.

MONFORTERA.
n. Cada uno de los palos o cestillas que, descansando en los rillos,
sirven para contener vertical y paralelamente las dos paredes de los
tapiales.

MONIS.
a. Masa de huevos y azúcar.

MONITORIO.
n. Provisión que expiden los tribunales para hacer cumplir sus
decretos contra la resistencia de los jueces o particulares
eclesiásticos; en Castilla monitoria es despacho que se obtiene del
juzgado eclesiástico para obligar a comparecer a alguno.

 

MONTAMIENTO.
n. Valor, precio, estimación; y así se dice “no he percibido
montamiento de un alfiler”: esa significación da la Academia a la
palabra monta. (Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando)

MONTÓN
(A). n. Mucho, en gran cantidad, por ejemplo llueve a montón, lo
quiere a montón. La Academia incluye a montones por abundante,
excesivamente.

MOÑACO,
d. Muñeco. (nina, nines, ninot, ninots)

MORA
DE ZARZA. n. El fruto apiñado que da la zarza silvestre. (Zarzamora,
mora)

MORABATÍN.
n. Moneda usada antiguamente en Aragón. Para prueba de la
variadísima lección que tienen algunas voces en los documentos
antiguos, y de la dificultad de fijar a veces la verdadera, citaremos
las que trae Ducange de esta palabra en su Glossarium: son
marabatinus, marabetinus, marabitinus, marabocinus, marabotinus,
marabutinus, marabuntinus, marapetinus, maravedinus, marbatinus,
marbotinus, marmotinus, maurabotinus, mirabutinus, morabatinus,
morabedis, morabetinus, morbotinus y morobatinus. (maravedí,
maravedís, maravedíes, etc.)

MORADURA.
n. Lividez que queda en la epidermis a consecuencia de alguna
contusión o golpe. (El cardenal Omella
sufrió bastantes de niño jugando en Queretes)

MORAVETINO.
n. La misma moneda antes definida y por otro nombre llamada maravedí
alfonsino.

MORCACHO.
d. Mestura: en Castilla morcajo.

MORCAL.
n. Intestino de carnero, vaca o cerdo, en el cual se ponen los embuchados de morcilla, longaniza etc.

MORCAS.
d. Heces del aceite. (sansa, samsa; solada del oli.)

MORGAÑO.
n. Ratón campesino muy hocicudo que suele mamar de las ovejas causándoles la muerte: su carácter venenoso ha dado origen al proverbio si te pica el morgaño prevén el escaño. (ve preparando; escaño : féretro; furigañ, furigaña, murall, bufó, bufons.)

MORGÓN.
d. Mugrón de vid. (mugró, mugrons: pezón, pezones)

MORGONAR.
d. Tender los sarmientos para que arraiguen.

MORO.
n. El médico Francisco del Rosal dice “que el aragonés llama moros por denuesto a los que descienden de moros, así como en Castilla se llama judíos a los que descienden de ellos, y en Andalucía moriscos a los unos y conversos a los otros.” (Algunos reyes de Aragón, Jaime I, llamaban príncipe de los moros a reyes de Jaén, Córdoba, Berbería, etc.)

MORQUERA.
d. Tomillo. (timó; vore farigola y farigolero al dicsionari lleidatà - català)

MORRERAS.
n. Manchas o erupción alrededor de los labios. (morrera, morreres)

MORRO.
n. Enfado, berrinche.

MORROCOTUDO.
n. Grande, formidable, temible: se usa, y sólo vulgarmente, con algunos sustantivos, como en las frases, hay cuatro leguas morrocotudas, es un capital morrocotudo, es un juego morrocotudo etc.

MORRUDO.
n. Aficionado a los manjares exquisitos, práctico en gustarlos, el que se apercibe pronto de su buen o mal condimento: es voz familiar.
- n. Se aplica al que está enfadado, o, como se dice metafóricamente, con hocico. (morrut, morruda, que fa morros)

MORTAJAR.
n. Amortajar. (mortaja; mortalla, amortallá; mort; muerte)

MORTIJUELO.
d. Párvulo muerto. (Casi com un albadet, albaet)

MORÚGULA.
d. Criadilla de tierra. (seta morchella; morúgola, morúgoles)

MOSARRICO.
n. Hipócrita, taimado: voz local.

MOSEN.
a. Título o tratamiento equivalente a Don, que antes se daba a los nobles y hoy a los clérigos. Abreviación eufónica árabe de mi señor. (mon seigneur, messieur, monseñor; mio çid, cid, cide, said, zayt, sire, sir, Herr, signore, senyor, senior etc.) (chap. mossen, mossens.)

MOSIGÓN.
n. Se dice familiarmente del niño arisco y torpe, que no obedece por falta de actividad y comprensión.

MOSTACILLA.
n. Abalorio menudo para bordar.

MOTACÉN.
a. Almotacén o fiel de pesos y medidas.
(GLOS: Almotacén, almutaceb (en el Fuero de Madrid) cast., almotacé val., almotacel
port., almutacen, almotaçaf, almotazaf, almutazaf cast. Fiel de pesos y medidas, sinónimo de alamín en P. de Alcalá. De almohtasib, "proefectus annonae", juez de policía, encargado especialmente de la represión de los delitos, etc. V. Almacarí, I, 134, y Quatremère, Hist. des sult. maml.. I, 114, n.
(Almostaf, mostaçaf, etc. En los doc. Corona de Aragón)
Almotalaf
cast. y val., almotalafe, almotalefe, mostalaf, motalefe, mudalafe
cast., almotalaj val., almostalaf b. lat. (ap. Ducange, Glos., y Flórez, Esp. Sagr., XLII, 294). Fiel de la seda. Según Dozy, de mostáhlaf y con el art. almostáhlaf, "jurado", part. pas. de la 10.a forma del verbo hálafa, "jurar".
Almotazaf ant. V. almotacén.)

MOTILAR.
c. Cortar el pelo. (esquilá, tallá lo pel, rapá; vore indios motilones, motilón, en poc pel.)

MOZLEMES.
n. Moros, según un documento latino en que Briz traduce mozlesmes.

MUDÉJARES.
n. Moros que permanecieron en Zaragoza después de la reconquista, según Blancas pág. 130 de sus Comentarios. (Teruel, arte mudéjar)

MUELA-PICADA.
n. Se usa en la frase tener la muela picada para indicar que se tiene buen apetito.

MUELLES.
n. Por flojo de muelles se entiende, no sólo el que tiene suelto el vientre, sino el que es fácil de lengua.

MUERMO.
n. Hombre pesado e importuno.

MUESO.
a. (mos) Bocado, voz anticuada que usaron mucho en otro tiempo los escritores castellanos (como puede verse en nuestra Introducción), entre ellos el autor del libro de Patronio o conde Lucanor, en el capítulo IX en que se dice: "y enderezaron entrambos al leon, é paráronle tal á muesos y a coces, que por fuerza se huvo á encerrar en la casa donde salió." (mos, mossos; v. mossegá: mossego, mossegues, mossegue, mosseguem o mossegam, mosseguéu o mossegáu, mosseguen; mossegat, mossegats, mossegada, mossegades; mossegaría; mossegaré; si yo mossegara.)

MUGA.
p. Mojón, término o límite, y no montón, cúmulo o acervo que interpreta Ducange, citando el libro VI de las Observancias de
Aragón. (Vino Rioja muy bueno)

MUÑIR,
a. Ordeñar. (Muñí. Yo muñgo, muñs, muñ, muñim, muñiu, muñen)

MUÑIDO.
p. Emplazado, citado, obligado a comparecer en juicio: “si muñidos a concello no viniesen, paguen, etc.” que dice Cuenca. (latín monitus ? admonitus ?)

MÚRGULA.
d. Cierta criadilla de tierra de forma cónica. (Morúgola, morchella)

MUSEO.
n. Jefe de la cocina y la despensa del rey, según se ve en las leyes palatinas de Jaime II de Mallorca.
(En las Ordonacions de Pedro IV también está. Del moseu o museu.
Sobre totes coses a us nostre e ornament necessaries cura e diligent custodia a certes persones esser comesa havem ordonat: necessaria cosa esser esguardan e consonant a raho que sobre les coses per nostre menjar e vitayla comprades a algun fael la custodia daquelles cometre dejam. E axi ordonam e volem que algun hom bo e leyal que sia nomenat museu per nos elegidor sia deputat qui la clau del reservatori de la nostra museria tenga e port et encara cascun dia les carns qui comprades o portades a la cuyna per comprador e sotscomprador seran abans del trancameut (trancament) daquelles presents lo majordom e lo comprador o sotscomprador repesar faelmen no oblit: les quals axi repesades facen certes peces e tayll e trench diligentment aquelles e encara el peix trencar sia tengut et aquelles que per nostra persona seran comprades e trencades als cochs per menjar a la dita nostra persona appareyladores e les altres carns comprades e trencades a obs de nostres domestichs als cochs aquelles appareyladores deputats liure ordonadament. Les dites empero carns per a nos apart e no sino los davant nomenats presents repes e trench perque freytura de suspicio de mesclar coses nocives hi sia: e als dits cochs de les coses en lo dit reservatori estants segons que als dits menjars appareyladors necessari sera ministre sens triga. E con los dits menjars seran appareylats e nostres domestichs seran a taula anats al palau ensemps ab lo manucier qui les carns els peis portaran tro al dreçador entrar procur sens triga. Aquelles coses empero que en les cuynes cuytes apres lo nostre menjar e de nostres domestichs sobraran a la almoyna o als servidors daquella cur de liurar sens frau: decernents e volents que continuament en lo dit reservatori de les coses dejus escrites copia sia atrobada ço es de sucre de gingebre e daltres especies picades de mel doli de carn salada de fromatges de peis salats de vinagre de sagins e daltres coses semblants menjadores als dits menjars pertanyents qui sens dubte de cotidiana distribucio se poran e han acostumat de reservar. E si alcuna cosa daquestes defallir veura encontinent sollicit los damunt dits comprador e sotscomprador que allo compren e en la dita despensa o reservatori reposen ab acabament. E aquestes coses totes lo dit museu en sa diligent e feel custodia haja e tenga e a nos sagrament e homenatge axi con los cochs a nostres menjars appareyladors destinats fer sia estret. Los nostres sobrecochs apres los majordomens en les coses tocans son offici a ell davant esser regonega.)

MÚSICA.
n. El conjunto de esquilas que se pone a los rebaños. (esquelles, rabera; ramat)

MUTAFA.
d. Almotacén. (Ver ALMUTAFAT) (mustassaf, mustaçaf)