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domingo, 28 de julio de 2024

3. 10. De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.

Capítul X.

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro.

De cóm Pedro Saputo va aná a Barbastro. Virgen del Puch

Habíe sentit que los de Barbastro reedificaben o ampliaben la capella del Puch, y va aná cap allá a oferí lo seu pinsell si trataben de pintala. Y apenes va arribá, va tindre curiosidat de vore la fon de Matacroc y va eixí cap al riu. Be va está an aquella siudat en los estudians, y com no se separáen may pera aná ell a soles, ara va refé les seues antigues passes.

¡Cuán se va alegrá de vore aquella fon y aquelles grades aon va passá la nit, y se va minjá lo pastel de magre y la llenguañissa de la engañada mosseta de la rondalla! Y sen va enrecordá tamé de la sagala que lo va despertá y lo va portá a casa seua de ofissial de sastre, y va di: pos vach a vórela.

No li va sé gens difíssil trobá la casa, perque com aventura tan singular se va imprimí tota mol be a la seua memoria, y va sabé seguí lo carré y reconeixe la porta. Va cridá y va pujá escala amún. La sagala, ya se veu, ere la mateixa, la va trobá sola y pentinanse. Una mica se va turbá al vores dabán de un caballé, pos no frecuentaben casa seua persones de tanta clase; en tot li va torná lo cumplit en bastanta naturalidat.

- ¿No me coneixéu, Antonina?, li va preguntá. Lo va mirá ella y va contestá, que no mes que pera servíl.

- Pos yo tos dic que me coneixéu, així com yo tos conec. Dieume: fa sis o siat añs, ¿no vau topá un matí a la fon de Matacroc en un sagal y lo vau portá a casa perque tos va di que ere sastre? Pos aquell mateix sagal es lo home que ara tos está parlán. Se va alegrá la sagala, y va mostrá mes confiansa y va parlá en mes libertat. 

- Per sert, va di, que mos vau dixá plantades ananton per la tarde y no tornán. 

- Men vach aná a pendre lo oreo an aquella hora, vach pedre lo tino dels carrés y no vach assertá a torná al meu ofissi. En son demá vach sentí lo que va passá a la iglesia Majó y vach tindre temó que lo sel castigare an esta siudat y me embolicare a mí al cástic.

- ¿Y quína culpa teníem los demés?, va contestá Antonina; be u van pagá ixos desdichats, que un atre mort se va eixecá del sepulcro y los va ferí no se sap cóm, y se van morí los dos en tres díes sense que la justissia tinguere nessessidat de ficáls la má damún. 

La familia del jove, que eren plateros, sen va habé de aná per lo món y no se ha sabut mes de ells. Ya tot está olvidat.

- Com totes les coses que passen al món, va di Pedro Saputo; y com deu está olvidat per part de vosté lo sastret de la fon. 

- No siñó, va contestá ella, encara que be u mereixíe, pos tan poc cas va fé de natres y dels vestits que mos dixáe tallats. Ell va sé lo que mos va olvidá, que yo ben presén lo vach tindre mol tems; y lo que es del tot encara hasta avui no lo había olvidat. No podría encara que vullguera, perque tots los díes vach a la fon y sempre me pareix que lo vech allí, com lo Doncel de Sigüenza, com lo vach trobá aquell matí. Van passá después a datres explicassions y van quedá entesos.

- Pero vosté no ereu sastre, va di ella, perque poca pinta teníu ara de fé tal ofissi.

- No, Antonina; de chiquet vach sé mol carnús y pesolaga, y algo atrevidet, y per sagalería anaba a tots los tallés, y cusía en lo sastre, llimaba en lo ferré, asserraba en lo fusté, cardaba en lo pelaire, borrajeaba en lo pintó, y día missa en lo mossen. ¿No vas vore aquell mateix estiu uns estudians que van passá per aquí y van está vuit díes?

- Sí que men recordo; y que un de ells ere mol gran predicadó, y pujabe als muscles dels seus compañs en la fassilidat de un gat. 

- Pos aquell era yo; feu memoria, que a casa de N. aon vas assistí al ball, vach di entre atres coses, que les Petres eren tontes dossiletes o beates, y les Antonines resservades y grassioses.

- Es verdat, y men vach enriure mol.

- Pos u vach di per tú y te miraba al mateix tems.

- Men enrecordo, es verdat; pero ¿cóm había yo de figurám que ereu lo sagal de la fon y lo sastre dels meus vestits? ¿Per qué no me vau di algo?

- No podía aná a vóretos, ya que ere costum que cap de natros se separare a coses particulás.

Antonina lo miráe tan embelesada, y ell estáe tan olvidat de la seua pintura, que se habíen fet les nou del maití, y los van doná les deu y les onse, les dotse, la una y les dos y les tres, sense donassen cuenta y pareixenlos que no fée mes de micha hora que estáen parlán. Ella li va di que sa mare estáe a la verdat fée ya tres añs; que son pare, sempre delicat de salut, ixíe al campo ben entrat lo día, que un germá de devuit añs sen anáe de matí en lo jou a llaurá, alguna vegada tamé a polligana; y que, en fin, ella no se habíe casat per no dixá a son pare hasta que se casare lo germá, que ere lo que debíe quedás a casa. Li va alabá Pedro Saputo lo propósit y confirmat lo antic amor a satisfacsió dels dos, y se va despedí hasta l’atre día.

Después de minjá va aná al santuari, y sen va enrecordá pel camí del penitén reconeixén lo puesto del encuentro, de la trobada. 

Va arribá al Puch y va trobá un regidó que cuidabe la obra. Después van vindre un atre regidó, un canonge y un caballé, componens de la junta o comisió de la obra; y los va preguntá si al seu tems se pintaríe la capella. Va pendre la paraula lo canonge y va di que pensabe pintala, y que volíen buscá un pintó de nota.

- De nota, sí siñó, va di un regidó chato, sellut, baixet y rechonchet; un pintó famós, un pintó que no ñague al món datre igual; extrangé, per supost, perque a España no ñan mes que asclapinsells; o andalús, que es mes que extrangé.

- Pos siñós, va di Pedro Saputo, yo soc pintó, pero no de gran nota, y español pera la meua desgrassia an este cas. Sé lo que ña a Andalusía; la escola sevillana es bona, té professós aventajats, pero sense tanta vanidat de homens y gastos se podríe pintá be la capella.

- No siñó, no home, va contestá lo nassutet; y si vosté sou lo pintó, feu cuenta que no hau vist a dingú. 

- La fach, siñó decano o degá, la fach, y tan, que ara mateix vech aquí cuatre homens y me pareix que no ne vech cap.

- Taimadet sou, va di lo canonge; y yo crec que mos estáu insultán. 

- Yo no tos insulto, sol contesto al gust y sentit del caballé decano, que me ha manat fé cuenta de que no había vist a ningú; y repetixgo que me fach ixa cuenta y que crec, veénlos als cuatre, que no vech a ningú. Encomaneume tos rogo, a la Virgen, y a Deu. 

Los va girá la esquena dit aixó, va montá a la seua mula, y en ves de aná cap a la siudat va tirá cap al peu de la serra, donanli a Antonina lo chasco de no torná a vórela y fenla passá un mal día.

Va sabé lo poble después que Pedro Saputo habíe vingut a pintá la capella del Puch, y sentín que lo despressiaren, se va amotiná y acantalejá les cases dels regidós y del canonge; y al caballé lo van empendre al carré, sense que los valguere di que no lo coneixíen. 

Li van enviá una embaixada costa aball als pocs díes, y ell va contestá, que de Barbastro ni lo sel, mentres lo gobernaren sabocs, chatos y surdos y homens tan ababols com los que ell va vore al Santuari.


Original en castellá:

Capítulo X.

De cómo Pedro Saputo fue a Barbastro.

Había oído que los de Barbastro reedificaban o amplificaban la capilla del Pueyo, y fue allá a ofrecer su pincel si tratasen de pintarla. Y apenas llegó, tuvo curiosidad de ver la fuente de marras y salió al río. Bien estuvo en aquella ciudad con los estudiantes; pero no separándose nunca ninguno para ir a solas, no pudo andar sus antiguos pasos.

¡Cuánto se alegró de ver aquella fuente y aquellas gradas donde pasó la noche, y se comió la torta y la longaniza de la engañada moza de la rondalla! Y se acordó también de la muchacha que le despertó y llevó a su casa de oficial de sastre, y dijo: pues voy a vella.

No le fue en absoluto difícil encontrar la casa, porque como aventura tan singular se imprimió toda muy bien en su memoria, y supo seguir la calle y conocer la puerta. Llamó y se subió escalera arriba. La muchacha, ya se ve, era la misma, hallóla sola y peinándose. Un poco se turbó al verse delante de un caballero, pues no frecuentaban su casa personas de tanta clase; con todo le volvió el cumplido con bastante naturalidad. - ¿No me conocéis, Antonina?, le preguntó. Miróle ella y respondió, que no más que para servirle. - Pues yo os digo que me conocéis, así como yo os conozco a vos. Decid: hace seis o siete años, ¿no topasteis una mañana en la fuente un muchacho y le trajisteis a casa porque os dijo que era sastre? Pues aquel mesmo muchacho es el hombre que agora os está hablando. Alegróse la muchacha, y mostró más confianza y habló con más libertad. - Por cierto, dijo, que nos dejasteis plantadas yéndoos por la tarde y no volviendo. - Fuime a tomar el oreo de aquella hora, perdí el tino de las calles y no acerté a volver a punto de mi oficio. Al día siguiente oí lo que pasara en la iglesia mayor y tuve miedo que el cielo castigase esta ciudad y me envolviese a mí en el castigo: - ¿Y qué culpa teníamos los demás?, respondió Antonina; harto lo pagaron aquellos desdichados, que otro muerto se levantó del sepulcro y los hirió no se sabe cómo, y murieron los dos en tres días sin que la justicia tuviese necesidad de poner la mano. La familia del joven, que eran plateros, se hubieron de ir por el mundo y no se ha sabido más de ellos. Ya todo está olvidado. - Como todas las cosas que pasan en el mundo, dijo Pedro Saputo; y como debe de estar olvidado de vos el sastrecito de la fuente. - No señor, respondió ella, aunque bien lo merecía, pues tan poco caso hizo de nosotras y de los vestidos que nos dejaba cortados. Él fue el que nos olvidó, que yo harto presente le tuve mucho tiempo; y lo que es del todo aún hasta hoy no le había olvidado. No podía aunque quisiera, porque todos los días voy a la fuente y siempre me parece que le veo allí dormido como lo encontré aquella mañana. Pasaron después a otras explicaciones y quedaron entendidos.

- Pero vos no erais sastre, dijo ella, porque malas trazas tenéis agora de hacer semejante oficio. - No, Antonina; sino que de niño fui travieso y algo atrevidillo, y por niñería iba a todos los talleres, y cosía con el sastre, limaba con el herrero, aserraba con el carpintero, cardaba con el pelaire, borrajeaba con el pintor, y decía misa con el cura. ¿No viste aquel mismo verano unos estudiantes que pasaron por aquí y estuvieron ocho días? - Sí me acuerdo; y que uno de ellos era muy grande predicador y se subía en los hombros de sus compañeros que parecía un gato. - Pues aquél era yo; y si no, acordaos que en casa de N. donde asististe al baile, dije entre otras cosas, que las Petras eran tontas docilillas o beatas, y las Antoninas reservadas y graciosas. - Es verdad, y me reí mucho. - Pues lo dije por ti y te miraba al mismo tiempo. - Me acuerdo, me acuerdo; pero ¿cómo había yo de figurarme que erais el muchacho de la fuente y el sastre de mis vestidos? ¿Por qué no me decíais algo? - No podía porque no había de ir a veros, no siendo costumbre que ninguno de nosotros se parase a cosas particulares.

Antonina le miraba tan embelesada, y él estaba tan olvidado de su pintura, que eran las nueve de la mañana cuando fue, y les dieron las doce sin recordar y pareciéndoles que no hacía más de media hora que estaban hablando. Ella le dijo que su madre estaba en la verdad hacía tres años; que su padre, siempre delicado de salud, salía al campo entrado ya bien el día, que un hermano de dieciocho años se iba de mañana con la yunta; y que, en fin, ella no se había casado por no dejar a su padre hasta que casase el hermano, que era el que debía quedar en casa. Alabóle Pedro Saputo el propósito y confirmado el antiguo amor a satisfacción de ambos, se despidió hasta el otro día.

Luego después de comer fue al santuario, y se acordó en el camino del penitente reconociendo el sitio del encuentro. Llegó a Pueyo y encontró un regidor que cuidaba la obra. Después vinieron otro regidor, un canónigo y un caballero, componentes de la junta o comisión de la obra con el primero; y les preguntó si a su tiempo entendían pintar la capilla. Tomó la palabra el canónigo y dijo que pensaba pintalla, y que querían buscar un pintor de nota. - De nota, sí señor, dijo un regidor chato, cejudo, bajo y rechonchuelo; un pintor famoso, un pintor que no lo haya en el mundo; extranjero, por supuesto, porque en España no hay más que cascabrochas; o andaluz, que es más que extranjero. - Pues señores, dijo Pedro Saputo, yo soy pintor, pero no de gran nota, y español por mi desgracia en este caso. Sé lo que hay en Andalucía; la escuela sevillana es buena, tiene profesores aventajados, pero sin tanta vanidad de hombres y gastos se podría pintar bien la capilla. - No señor, no señor, respondió el narigueta; y si vos sois el pintor, haced cuenta que no habéis visto a nadie. - La hago, señor decano, la hago, y tanto, que agora mismo veo aquí cuatro hombres y me parece que no veo ninguno. - Taimado sois, dijo el canónigo; y yo creo que nos estáis insultando. - Yo no os insulto, sino que respondo al gusto y sentido del caballero decano, que me ha mandado hacer cuenta que no había visto a nadie; y repito que me hago esa cuenta y que creo, viéndoos a los cuatro, que no veo a nadie. Encomendadme os ruego, a la Virgen, y a Dios. Volvióles la espalda con esto, montó en su mula, y en vez de ir a la ciudad guió hacia el pie de la sierra, dando a Antonina el chasco de no volver a verla y haciéndola pasar un mal día.

Supo el pueblo después que Pedro Saputo había venido a pintar la capilla del Pueyo, y sintiendo que le despreciasen, se amotinó y apedreó las casas de los regidores y del canónigo; y al caballero le ultrajó en la calle, sin que les valiese decir que no le conocían. Mandáronle una embajada a los pocos días, y él respondió, que de Barbastro ni el cielo, mientras le gobernasen tontos, chatos y zurdos y hombres tan baladíes como los que él vido en el Santuario.

viernes, 26 de julio de 2024

2. 4. Aventures de Barbastro.

Capítul IV.

Aventures de Barbastro.


Va arribá a la siudat prop de les onse de la nit; y sentín una rondalla sen va aná cap allá y se va agregá a la turba. Passada una carrera se van prepará pera cantali dabán de una casa a una sagala que per lo nom que repetíen a les lletres se diebe Lorenza.

Va vore Pedro Saputo que un dels de la ronda mentres los atres cantaben se va arrimá y va brincá a una reixa no mol alta, va fé 'sht'! tres vegades, y se van entreobrí los finestrons. Se va ficá a escoltá dissimuladamen, y va sentí que lo mosso, un sabaté en molta grassia, díe:

- Mira, Lorenza, no ploros, pos un atra vegada te juro que no ha sigut mes que una rascada en algo de sang. Se veu que ha ficat lo peu a una puta pedra que ere com un bolo redó de riu y s'ha futut de cap contra la paret de la iglesia.

iglesia, San Bartolomé, plaza, Beceite, Beseit, puerta pintada













Lo Gafed y Ressuello han anat en ell, y a mí me han encarregat que te u diguera. Conque después lo tindrás aquí. No te gitos. Adiós.

Y va baixá. Va aná a la ronda, y Pedro Saputo pera divertís y passá lo tems, ya que no sabíe qué fé aquella nit, se va ajustá un drap al cap y va aná cap a la reixa, va fé la seña, van obrí la finestra, va escalá y va di la mosseta al vórel: ¡Ay, Conched meu!, va di mol abalotada; ya pensaba que no te voría mes. ¿Conque no es cosa de perill? Y dién aixó li agarráe les mans y les hi apretabe. Ell li va di: Me fa una mica mal lo cap, pero per vóret... Es di, que esta nit, va di ella en sentimén, ya no entrarás pel corral.

- No, va contestá ell; y prou me pene.

- Passiensia, va contestá ella donán un suspiro, y van cuatre nits. Com ha de sé; ya mos u cobrarem. Ara vesten a casa, que no te faigue mal la rasca de la nit; pren este pastel, magre y esta llenguañissa cruga. Adiós, amor meu; vesten, y demá no ixques de casa.

- No ixiré, va di ell; adiós, alma meua. Y va baixá de la reixa y se va apartá en lo ven, no fore que la trampa portare allí a Conched mes pronte de lo que ere menesté y passare una calamidat.

Y li va vindre be lo agassajala o convoyala, perque mes be li féen lo pastel de magre y la llenguañissa que los suspiros y les carissies de la mosseta; com que en tot lo día no habíe minjat mes que un parell de ous que va robá a un molí; y dinán y senán a un tems anáe de carré en carrera. Va pará al riu, y va di: tot me va be. Ara que teníe sed en lo regustet salat del magre, se trobe al riu. Pero no podíe baixá al aigua, y veén un pon se va embutí per nell y al atre costat un chorro perenne de aigua, un burs com lo bras. Aixó es una fon, va di: y arrimanse y baixán en mol tiento unes grades, perque no se veíe mes que a una bossa de avaro, va arribá al chorro que sentíe y va beure mol a gust. Se va assentá a un escaló, se va acabá lo magre y va empendre la llenguañissa; va torná a beure, se va gitá a dormí y encara mastegán los radés bossins se va quedá adormit a la vora de la fon del tío Matacroc.

Abans de día cla, perque la gen de Barbastro es mol matinera y templada, bullíe pels carrés y per la vora de la fon, y Pedro Saputo no despertabe; hasta que va arribá una sagala a omplí aigua. 

Ell, una mica sobressaltat, pero dissimulán, li va preguntá si coneixíe algún mestre sastre que lo puguere pendre com a aprendís; y va contestá la mossa:

- A casa nostra ha de cusí avui lo nostre, que per naixó hay matinat una mica mes de lo ordinari. Si voléu vindre, allí podréu parlali. 

Va asseptá Pedro Saputo y va seguí a la seua grassiosa guía.

Van arribá a la casa y dit al pare y a la mare lo que habíe passat, y afegín Saputo lo que li va pareixe mentí, y satisfén les preguntes impertinens, encara que fassils que li van fé, los va enviá lo sastre un recado dién que perdonaren, que aquell día no podíe vindre, perque la seua dona no se trobáe be.

- No importe, va di ell; yo retallaré y cusiré los vestits. Y contra antes milló, siñores meues; venga ixa tela o lo que sigue, y que sápiga yo a quí hay de pendre la mida. Lo que me falte són estisores y les demés ferramentes del ofissi; pero les supliré en lo que ñague per casa; perque an este món sol ñan dos coses que no se poden suplí, que són, lo pa, y la bona dona. Va fé después assentás a la seua vora a la sagala pera enseñali, y lo pare sen va aná mol pagat y a la mare se li ablaníe lo cor de gust. Y se va passá lo día sense novedat que digna de contá sigue, lo únic que ell va vore que la sagala se li afissionabe clara y determinadamen, y an ell sense sabé per qué, li agradáe tamé tíndrela prop y mirala; encara que ere llauradora, teníe molta grassia en tot y parláe y sentíe en gran amabilidat. Fea u podríe sé sa mare, pero ella ere mol maja, guapa, y una rosa del amor al obrí lo capullo.

Casi de nit o entre sol y cresol, hora a la que los jornalés se solen pendre un rato de descans pera vuidá la bufeta de lo que conté y lo ventre de flatos, los va di que en la seua llissensia ixiríe un ratet al carré a oreás. Y va eixí, pero en ánim y propósit de no torná, perque no podíe assossegás ni está pel ofissi, encara li pareixíe poc disfrás, se assustáe tot lo día cuan sentíe cridá, no foren los corchetes que veníen a péndrel.

famós enterro que se encaminabe a la catedral

Donán voltes per los carrés se va trobá al mich de un famós enterro que se encaminabe a la catedral, y en la gen lo va seguí y se va embutí a la iglesia. Van tocá moltes sinfoníes a la morta, que ere una donsella de uns devuit o vin añs de edat, filla de una casa prinsipal, plena de dijes mol pressiosos y un vestit de molta riquesa, en un vel solt galonejat de or, y al cap una diadema de valor mol alt segons brillaben les pedres. Van durá hasta ben entrades les deu les sinfoníes y los cantics, y después van pará y van ficá a la morta a una capella, la van rodejá de veles y llums y sen va aná tot lo món, menos Pedro Saputo, que se va di:

¿Yo aón hay de aná an estes hores? Aquí podré passá la nit, y no ña perill que me buscon los flares; demá ixirá lo sol y voré lo que me convé fé. Y dién aixó se va acomodá a un arca o bang de l'atra capella d'enfrente de la morta, va encomaná a Deu lo seu cos y alma, y se va tombá a dormí.

Se va adormí pronte, li fée falta desde la nit passada; pero la son ere tan ligera com dura la fusta a la que descansáe, y va sentí a deshora un soroll que li va fé eixecá lo cap. Ere lo chirrit de una porta. Y después va vore entrá (perque la llum y resplandó de les antorches que cremáen en honor de la difunta omplíe la iglesia) dos homens que se van dirigí cap a la capella de la depositada. 

Van arribá, y la un, que ere un mosso de uns vinticuatre a vintissís añs de edat, va escomensá a tráureli los dijes y diadema, y al mateix tems li anáe colocán uns atres que ell portáe mol pareguts an aquells. Los de la morta eren fins y los que li ficáen falsos y de pichó vista. Van acabá de fotre lo cambiasso, y donán lo jove al atre una bossa li va di: hasta aquí a partí, lo demés es sol meu: ahí tens los trenta escuts del pacte y vesten a la sacristía. Lo mosso se va arrimá a la morta, la va abrassá y li va doná mols besets, y pareixíe aná mes allá, cuan Pedro Saputo no puguén soportáu, y escandalisat, va pendre del altá de la seua capella un candelabro michanet de bronce y lo va embestí en tota la seua forsa. Li va assertá al mosso al muscle y al pit, se va plegá an terra pegán un bram espantós. 

Va acudí lo sacristá o ajudán, lo va vore desmayat, se va assustá, va corre a per aigua, la hi va tirá a la cara, va torná lo mosso en sí, se va reviscolá, lo va eixecá, y sense coló y tancán los ulls de po y casi tan mort com la difunta sel va emportá l’atre mich caminán mich arrastrán o arrossegán. Va agarrá Pedro Saputo un atre candelabro y fen abans un caragol en les mans contra la fusta del altá, va pegá un rugit tan fort que va pareixe que caíen les columnes de la iglesia atronánse tota y amenassán les seues altes bóvedes; y después disparán lo candelabro en tota la seua forsa, que ere terrible, li va fotre al sacristán a la esquena y lo va fé caure an terra com un taco, juns en lo mosso que ya casi expirabe. Li va faltá tamé an ell l'ánim entonses, y pareixíe que los dos s'anáen a quedá allí morts de esglay y del susto. No parláen, y después de esforsás mol rato y de está entre basques y entressuó freda, en una respirassió agonisán, van podé arribá a la porta per aon van entrá, y la van tancá, y se van sentí encara unes atres mes interiós. Y tot sossegat y volta al silensio majestuós y solemne, se va embolicá Pedro Saputo en los mantellets del altá de la seua capella, per si algú lo puguere vore, fore com fore, y va passá a la de la morta. La va mirá a la cara, y pareixíe en la seua serenidat y pau que li donáe les grassies de tan bon ofissi y defensa com li habíe fet. Y pateján o calsigán en los peus alguna cosa, va vore que ere la roba que li habíen tret a la morta.

La va agarrá tota, y ficanla en gran respecte al llit y recomponén mol be lo vel y lo vestit, li va ficá a les mans un paperet doblegat, escrit en un llapis que portáe, aon díe:

"Esta nit entre les dotse y la una dos homens infames y descombregats o excomulgats han cambiat los dijes y adornos de esta donsella per los que portáen ells. Passá volíen a ultrajalla; pero un atre mort que invissiblemen la guardabe la ha defengut del ultraje y profanassió que anáe a patí, y ha arreplegat la roba robada. Si se vol sabé quí són los desalmats que tan gran maldat van acometre, que se miro quín del sirviens de esta iglesia está ben futut de la esquena, éste es un de ells y sap del atre.»

Fet aixó y al retirás va vore una cosa blanca a enterra, la va alsá y va vore que ere la bossa dels trenta escuts que lo perdut del jove habíe donat al sacristán y habíe éste dixat caure sense preocupás de replegala. Meus són, va di; perque encara que los faiga pregoná, segú que no vindrá l'amo a demanáls. Y en aixó se va retirá a la capella, tornán los candelabros al seu puesto, una mica boñats, y se va tombá al arca.

Pero de la escena que habíe vist li va escomensá a naixe al ánim tan gran horror, que se li van esturrufá los pels del cap, y se ni anáe la forsa de les cames y la vida del cor. Al final, pensán en la obra tan caritativa y tan heroica y santa que habíe fet se va aná assossegán y va aguardá lo día.

Se va ficá después a pensá en lo seu estat, y después de vores mil vegades a les mans dels alguasils de Huesca y de escapás unes atres tantes per casualidat y ben justet, tot a la seua imaginassió, va determiná fé la mes atrevida y grassiosa travessura que cap home ha imaginat may, com se vorá al capítul siguién.


Original en castellá:

Capítulo IV.

Aventuras de Barbastro.

Llegó a la ciudad cerca de las once de la noche; y oyendo una rondalla fue para allá y se agregó a la turba. Pasada una calle se prepararon a cantar delante de una casa a una muchacha que por el nombre que repetían en las letras se llamaba Lorenza. Vio Pedro Saputo que uno de los de la ronda mientras los otros cantaban se acercó y encaramó a una reja no muy alta, hizo st! tres veces, y se entreabrió la ventana. Púsose a escuchar disimuladamente, y oyó que el mozo decía: - Mirad, Lorenza, que no lloréis, pues otra vez te juro que no ha sido más que un raspazo con algo de sangre. Ya se ve, ha puesto el pie en la maldita piedra que era como una bola redonda y ha dado con la cabeza en la pared de la iglesia. El Gafed y Resuello han ido con él, y a mí me han encargado que te lo dijese. Conque luego le tendrás aquí. No te acuestes. Adiós. Y se bajó. Fuese la ronda, y Pedro Saputo por divertirse y pasar el tiempo, que no sabía qué hacerse aquella noche, se ciñó un lienzo a la cabeza y volvió de ahí un rato a la reja, hizo la seña, abrieron la ventana, se encaramó y la moza al verle: ¡ay, Conched Mío!, dijo muy alborozada; ya pensaba que no te vería. ¿Conque no es cosa de cuidado? Y diciendo esto tomaba las manos y se las apretaba. Él le dijo: un poco me duele la cabeza, pero por verte... Es decir, que esta noche, dijo ella con sentimiento, ya no entrarás por el corral. - No, respondió él; y harto me pesa. - Paciencia, contestó ella dando un suspiro, y van cuatro noches. Cómo ha de ser; ya nos desquitaremos. Agora vete a casa, no te dañe el frío de la noche; toma este pastel de magras y este pastel de longaniza. Adiós, querido; vete, y mañana no salgas de casa. - No saldré, dijo él; adiós, alma mía. Y se bajó de la reja y se apartó con el viento, no fuese que la trampa llevase allí a Conched más pronto de lo que era menester y aconteciese una barbarie.

Y vínole bien el agasajo, porque más al caso le hacían las magras y la longaniza que los suspiros y las caricias de la moza; como que en todo el día no había comido más de un par de huevos que tomó en un molino; y comiendo y cenando a un tiempo se andaba de calle en calle. Vino al fin a parar al río, y dijo: todo me va bien. Ahora que tenía sed con este gustillo de las magras, que aunque tiernas y regaladas están un tantillo sabrosas, cata que me encuentro en el río. Pero no podía bajar al agua, y viendo un puente se metió por él y al otro lado un chorro perenne de agua. Esto es una fuente, dijo: y acercándose y bajando con mucho tiento unas gradas, porque no se veía más que una bolsa de avaro, llegó al chorro que oía y bebió muy a su sabor. Sentóse en una grada, dio cabo de las magras y se tomó con la longaniza; volvió a beber, se tornó a dormir y comiendo los últimos bocados se quedó dormido.

Antes del día y con el día, porque la gente de Barbastro es hacendosa, bullía por las calles y por encima y a espalda de la fuente, y Pedro Saputo no despertaba; hasta que llegó una muchacha por agua. Él, un poco sobresaltado, pero disimulando, le preguntó si conocía algún maestro sastre que le pudiera tomar para mancebo; y respondió la moza: - En nuestra casa ha de coser hoy el nuestro, que por eso he yo madrugado un poco más de lo ordinario. Si queréis venir, allí podréis hablalle. Aceptó Pedro Saputo y siguió a su graciosa guía.

Llegaron a la casa, que estaba en el barrio, y dicho al padre y a la madre lo que había pasado, y añadiendo Saputo lo que le pareció mentir, y satisfaciendo a las preguntas impertinentes, aunque sencillas que le hicieron, les mandó el sastre un recado diciendo que perdonasen, que por aquel día no podía ir, porque su mujer tenía flujo. - No importa, dijo él; yo cortaré y coseré los vestidos. Y cuanto antes mejor, señoras huéspedas mías; venga esa tela o paño o lo que sea, y sepa yo a quién he de tomar la medida. Lo que me falta son tijeras y las demás herramientas del oficio; pero las supliré con lo que haya en casa; porque en este mundo sólo hay dos cosas que no se pueden suplir, que son, el pan, y la buena mujer. Hizo después sentar a su lado a la muchacha para enseñarla, con que el padre se fue muy pagado y a la madre se le ablandaba el corazón de gusto. Y pasóse el día sin novedad que digna de contar sea, más de que él conoció que la muchacha se le aficionaba clara y determinadamente, y él sin saber por qué, gustaba también de tenerla cerca y mirarla; que aunque labradora, tenía mucha gracia en todo y hablaba y sentía con gran amabilidad. Pues fea, pudiéralo ser su madre, que ella no era sino muy linda, y una rosa del amor al abrir el capullo.

Anochecido casi o entre sol y candil, hora en que los tales jornaleros se suelen tomar un rato de asueto para vaciar la vejiga de lo que contiene y el vientre de flatos, díjoles que con su buena licencia se saldría un poco a la calle a orearse. Y se salió, pero con ánimo y propósito de no volver, porque no podía sosegar en la quietud del oficio que todavía le parecía poco disfraz, sobresaltándose todo el día cuando oía llamar, no fuesen los corchetes que iban a prenderle.

Dando vueltas por las calles un famoso entierro que se encaminaba a la catedral, y con la gente le siguió y se metió en la iglesia. Tocaron muchas sinfonías al muerto, que era una doncella de hasta dieciocho o veinte años de edad, hija de una casa principal, llena de dijes muy preciosos y un vestido de mucha riqueza, con un velo suelto galoneado de oro, y en la cabeza una diadema de valor muy subido según brillaban las piedras. Duraron bien hasta las diez las sinfonías y el canto, y luego cesaron y metieron la muerta en una capilla, la rodearon de luces y se fue todo el mundo, menos Pedro Saputo, que dijo entre sí: ¿Yo adónde he de ir? Aquí podré pasar la noche, y no hay cuidado que me busquen los frailes; mañana amanecerá Dios y veremos lo que conviene hacer. Y diciendo esto se acomodó en un arca o banco de otra capilla enfrente de la muerta, encomendó a Dios su cuerpo y alma, y se dispuso a dormir si el sueño no le hiciese novillos, pues le sentía venir aprisa.

Durmióse pronto con efecto, que tenía necesidad desde la noche pasada; pero sin duda el sueño era tan ligero como dura la tabla en que descansaba, pues oyó a deshora un rechino que le hizo levantar la cabeza. Era el ronquido de una puerta. Y luego vio entrar (porque la luz y resplandor de las hachas que ardían en honor de la difunta llenaba la iglesia) dos hombres y dirigirse a la capilla de la depositada. Llegan, y el uno de ellos, que era un mozo de unos veinticuatro a veintiséis años de edad, principia a despojarla de sus dijes y diadema, y al mismo tiempo le iba poniendo otros que él traía muy parecidos a aquéllos. De que infirió que los de la muerta eran finos y los que le ponían falsos y de sola vista. Concluyéronla de despojar, y dando el joven al otro un bolsillo le dijo: hasta aquí a partir, lo demás es sólo mío: ahí tienes los treinta escudos del pacto y vete a la sacristía. Fuese en efecto, y el mozo se llegó a la muerta y la abrazó y dio muchos besos, y parecía ir más allá, cuando Pedro Saputo no pudiéndolo sufrir, y escandalizado, tomó del altar de su capilla un candelero mediano de bronce y embistiéndole con toda su fuerza acertó al mozo en el hombro y en el pecho, de que cayó en el suelo dando un grito espantoso. Acudió el sacristán o ayudante, violo desmayado, se asusta, corre a por agua, se la echa al rostro, vuelve el mozo en sí, le levanta, y sin color y cerrando los ojos de horror y tan muerto como la difunta se lo llevaba el otro medio andando medio arrastrando; cuando tomando Pedro Saputo otro candelero y haciendo antes caracol con las manos y vuelto contra la madera del altar, dio un rugido tan bravo que pareció que caían las columnas de la iglesia atronándose toda y amenazando sus altas bóvedas; y luego disparando el candelero con todo su brío, dio al sacristán en la espalda y le hizo caer en tierra con el mozo que ya casi expiraba. Faltóle también a él el ánimo entonces, y parecía que los dos iban a quedar allí muertos de horror y susto. No hablaban empero; y después de esforzarse mucho rato y de sacar entre bascas y mortales congojas trasudores fríos una respiración agonizante, pudieron llegar a la puerta por donde entraron, y la cerraron, y se oyeron luego otras más interiores. Y todo sosegado y vuelto a quedar en un silencio majestuoso y solemne, se envolvió Pedro Saputo con los manteles del altar de su capilla, por si alguien le pudiese ver, fuese como fuese, y pasó a la de la depositada. Miróle al rostro, y parecía con su serenidad y apacibilidad que le daba las gracias de tan buen oficio y defensa como le debía. Y pisando con los pies alguna cosa, vio que eran las prendas que habían quitado a la muerta. Recogiólas todas, y poniéndolas con gran respeto en el pecho y componiendo muy bien el velo y el vestido, le puso en las manos un papelcito doblado que decía, escribiéndolo con lápiz que traía consigo:

«Esta noche entre las doce y la una dos hombres infames y descomulgados han cambiado los dijes y adornos de esta doncella y se llevaban los que traía puestos. Pasar querían a ultrajalla; mas otro muerto que invisiblemente la guardaba hala defendido del ultraje y profanación que iba a padecer, y recogido las prendas robadas. Si se quiere saber quiénes son los desalmados que tan gran maldad acometieron, véase quién de los sirvientes de esta iglesia está gravemente contuso de la espalda, y él es uno de ellos y sabe del otro.» Hecho esto y al retirarse vio una cosa blanca en el suelo, alzóla y se halló que era el bolsillo de los treinta escudos que el perdido del joven había dado al sacristán y se había éste dejado caer sin cuidar de recogerle. Míos son, dijo; porque aunque los haga vocear al pregonero, seguro es que no vendrá su dueño a pedillos. Y con esto se retiró a su capilla, volviendo los candeleros a su lugar, y se recostó en el arca.

Mas de la escena que había visto le comenzó a nacer en el ánimo tan grande horror, que se le levantaron los pelos de la cabeza, y se le iba la fuerza de los miembros y la vida del corazón. Al fin, pensado en la obra tan caritativa, y tan heroica y santa que había hecho se fue sosegando y aguardó el día.

Púsose luego a pensar en su estado, y después de verse mil veces en poder de los alguaciles de Huesca y de escapárseles otras tantas por casualidad, y a malas penas, todo en su imaginación, determinó hacer la más atrevida y graciosa travesura que hombre jamás ha imaginado, como se verá en el capítulo siguiente.

jueves, 29 de febrero de 2024

Fardar - Fatigacio

Fardar, v., farder.

Voyez Denina, t. II, p. 297, et t. III, p. 22.

De fardar e de polir e de rigotar lurs caps, V. et Vert., fol. 70.

De farder et de polir et de friser leurs têtes.

 

Fardel, s. m., fardeau.

Voyez Denina, t. III, p. 22.

D' avol fardel

Se carga e d'avol fais.

Giraud de Borneil: Lo doutz chantz.

Se charge de méchant fardeau et de mauvais faix.

ANC. FR. Si l'a lié en un fardel.

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. II, p. 386.

Si ont moult bien apareillié 

Comme marcheanz lor fardel.

Roman du Renart, t. I, p. 139.

CAT. Fardell. ESP. (hato, fardo) PORT. Fardel. IT. Fardello. (chap. Fardell, fardells; v. fardellá. Lliga la borrassa en un fardell, que mon anem al atra finca.)

 

Farga, s. f., forge.

Voyez Muratori, Diss. 33. 

Com aurs en fuec e cum aciers en farga

S' afina.

Guillaume de Durfort: Quar say. 

Comme or en feu et comme acier en forge s'afine. 

Fig. Tribulatio es la farga e lo martell de paciencia.

V. et Vert., fol. 66. 

Tribulation est la forge et le marteau de patience. 

CAT. Farga. ESP. PORT. Forja. (chap. Forja, forges; ya ha eixit més amún, aon fique fabreguayar.)

2. Fargar, v., forger, fabriquer. 

En Guillelm Fabre sap fargar, 

Et anc nulh temps fabres no fo.

B. d'Auriac: En Guillem. 

(N. E. Ironía con el apellido Fabre, como Forges lo hizo con Fraguas.)

Fardar; Farga, forja, Forges, Fraguas, herrar es humano, errar

Le seigneur Guillaume Fabre sait forger, et oncques jamais il ne fut forgeron.

Martella ab so martell sobre nostre dos, e 'll nos farga.

V. et Vert., fol. 44.

Martelle avec son marteau sur notre dos, et il nous forge.

Fig. Quant autres fan enguanas farguar. 

P. Cardinal: Un sirventes. 

Quand les autres font forger tromperies. 

Part. pas. I bastays cargatz

Sol d' esterlis de nou fargatz. 

V. de S. Alexis. 

Un portefaix chargé seulement de sterlings fabriqués de neuf.

Can l' archa fon fargada.

Trad. de la 1re épître de S. Pierre.

Quand l'arche fut fabriquée. 

Aytal mot son finch e fargat segon lati. 

Leys d'amors, fol. 69.

De tels mots sont formés et forgés selon le latin.

CAT. ESP. PORT. Forjar. (chap. Forjá.)

 

Farina, s. f., lat. farina, farine.

Coma aquel que purga la pura farina del bren. V. et Vert., fol. 35.

Comme celui qui purge la pure farine du son. 

Prov. Mas aras sai que mains fols pais, 

So di 'l reprovier, farina.

P. Camor: Iratz chant.

Mais maintenant je sais que farine nourrit maints fous, ce dit le proverbe.

CAT. ANC. ESP. Farina. ESP. MOD. Harina PORT. Farinha (N. E. galego Fariña, como la de Sito Miñanco). IT. Farina. (chap. Farina, farines; farinetes, lo minjá preferit de Pininfarinetes.)

farinetes, guixes, guijas, almorta, sigrons, garbanzos, cigrons

2. Farnier, s. m., farinier. 

Per menador o per farnier.

Qu'el mounier o 'l farnier sia en colpa. 

Ieu son mouniers... o farniers. 

(chap. Yo soc moliné... o fariné.)

Cartulaire de Montpellier, fol. 140, 46 et 141.

Par meneur ou par farinier. 

Que le meunier ou le farinier soit en faute. 

Je suis meunier... ou farinier.

ANC. CAT. Fariner. ESP. Harinero (: molinero).

3. Far, s. m., lat. far, escande, espèce de froment.

So mantas especias de froment, alcu es dit far.

Eluc. de las propr., fol. 208. 

Sont maintes espèces de froment, aucun est dit escande.

ESP. Farro (Triticum dicoccum). IT. Farro, farre.

 

Farsir, Frasir, v., lat. farcire, farcir, garnir, remplir, gonfler.

Las ronhonadas dels moutons... non... farcirai, ni sobre aquelhas neguna graissa non sobrepauzarai.

Cartulaire de Montpellier, fol. 129. 

Je ne farcirai pas... les rognons des moutons, ni sur ceux-là aucune graisse je ne superposerai. 

Part. pas. Ventres replez e farsiz de grans viandas.

(N. E. No sé si Juaquinico Monclús entenderá esta frase en lengua occitana. Es el presidente de la Ascuma, sucursal del IEC en Aragón, en Calaceite.)

Ascuma, Juaquinico Monclús, peix gros, pez gordo, Montclús, Esteban

Trad. de Bède, fol. 9.

Ventres pleins et farcis de quantité d'aliments. 

Dos fadestols ab aur farcis.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 90. 

Deux fauteuils garnis d'or.

(N. E. Más arriba: Fadestel, Fadestol, s. m., du germ. Fald-Stul, fauteuil, silla plegable, sillón.)

Sel de Milan ab lur farsida pansa.

T. d'Albert Marquis et de Rambaud de Vaqueiras: Ara m digatz.

Ceux de Milan avec leur panse gonflée. 

(N. E. No sé si se refiere a algunos antepasados de Oriol Junqueras.)

Oriol Junqueras, Alain Delon

Fig. Del trachor de Metaplana

Qu'es d'engan frasitz e ples.

Guillaume de Berguedan: Chansoneta.

Du traître de Métaplane qui est farci et plein de tromperie.

CAT. Farcir. (chap. farsí, plená, omplí, rellená es castellanisme: farsixco o farsixgo, farsixes, farsix, farsim, farsiu, farsixen; farsit, farsits (ous rellenos), farsida, farsides; embutí: butifarra, butifarres, güeña, güeñes, llenguañissa, llenguañisses, churís, churissos, chorís, chorissos (choricer a Alcañís), salchicha, salchiches, chistorra, chistorres. Encara me dixo algún embutit, com la sobrasada mallorquina, la botifarra catalana, de aon ve lo nom de butifarrendum o botifarrendum, fuet, espetec, mortadela, salami, etc.)

Carnicería , Ginesa Gil, Beceite, Beseit, llenguañissa, longaniza

 

Fastic, Fastig, Fasti, s. m., lat. fastidium, dégoût, répugnance, ennui. Fastic, es can no pot manjar.

Deudes de Prades, Aus. cass.

Dégoût, c'est quand il ne peut manger. 

Fastig es abhominacio no voluntaria de vianda et de beuragge.

Eluc. de las propr., fol. 91. 

Dégoût est abomination non volontaire de nourriture et de breuvage.

Fig. Lo demoni, que fay far lo peccat e lo procura, n' a fasti et abhominacio, cant hom lo fay. V. et Vert., fol. 19.

Le démon, qui fait faire le péché et le procure, en a dégoût et abomination, quand on le fait.

Hueimais fastics mi seria

Cobleiars d'aisso que no m cal.

B. Zorgi: Mout fai. 

Désormais me serait dégoût de faire des couplets de ce dont ne me soucie.

Loc. Tenon s'a fastic

Qui tot non lor o gic.

P. Cardinal: Li clerc si.

Ils tiennent à ennui qui ne le leur laisse tout.

CAT. Fastig. ANC. ESP. (MOD. Hastío, asco) PORT. Fastio. IT. Fastidio.

(chap. Fástic, fastics; asco, ascos, asquejat, asquejats, asquejada, asquejades; vómit, vomits, v. vomitá, gitá, arrojá, traure los feches.)

Javier Giralt Latorre; Albelda; Litera, Llitera; Enfollir

2. Fastigos, adj., fastidieux, dégoûté.

Fastigos,

Chufaniers e vils janglos.

P. Vidal: Abril issic.

Dégoûté, railleur et vil hableur.

CAT. Fastigos. ESP. Fastidioso. ANC. PORT. Fastioso. PORT. MOD. IT. Fastidioso. (chap. Asquerós, asquerosos, asquerosa, asqueroses; igual algú diu fastigós, pero yo no may; vomitiu, que fa vómit, asquerós, que done asco, me fa escrúpol, repelén, repulsiu, etc.)

3. Fastir, v., lat. fastidire, dégoûter, ennuyer, fatiguer.

Car no vol fastir (N. E. vol : vuelh, vull)

Ma bel' amia.

G. Faidit: Solatz e chantar.

Car je ne veux ennuyer ma belle amie.

IT. Fastidire.

4. Fasticar, v., être dégoûté, avoir dégoût, dégoûter.

Pueis donatz la

A sel auzel que fastica.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Puis donnez-la à cet oiseau qui a dégoût.

Part. pas. Tant es malvatz,

Qu' eu fastigatz

Sui e lassatz.

Esperdut: Qui non. 

Tant est mauvais, que j'en suis dégoûté et lassé. 

CAT. Fastiguejar. ESP. Fastidiar. IT. Fastidiare. (chap. Fastidiá es doná fástic a un atre, molestá. Algo o algú te fa fástic, disgust, malestá, ganes de vomitá, arrojá o “gitá”, com se díe als masos de Beseit – Arnes, perque yo hay conegut a una dona que u va di están a la taula. Este gitá encara se fa aná al aragonés, y tamé foragitá, jetter en fransés.)

Carlos Rallo Badet, Calaceite, lo tonto del poble

 

Fat, s. m., lat. fatum, destin, destinée, fatalité.

Ay avut aytal fat tota ora,

C' amoros soi et amoros serai.

(chap. literal: Hay tingut tal mala fortuna a tot' hora, que amorós soc y amorós siré o seré.)

Perdigon: D' amor non puesc.

J'ai toujours eu telle destinée, qu' amoureux je suis et amoureux je serai.

Vos volem demostrar, 

Per entendre pus clar, 

Qu' es astres ni qu' es fatz.

Nat de Mons: Al bon rey.

Nous vous voulons démontrer, pour entendre plus clair, qu'est astre et qu'est destinée.

Gayne, so a ditz Karles, Dieus ti done mal fat.

Roman de Fierabras, v. 787.

Ganelon, ce a dit Charles, que Dieu te donne mauvaise destinée.

ANC. FR. Il n'appartient qu'aux fatz d'establir le fat ou destinée.

Camus de Belley, Diversités, t. II, fol. 283. 

CAT. Fat. ANC. ESP. Fato. ESP. MOD. Hado. PORT. Fado (N. E. como la canción más conocida del país). IT. Fato. (chap. mala sort, mala fortuna, mal destino, fatalidat.)

2. Fada, s. f., lat. fatua, fée. 

Toza, fi m ieu, gentil fada 

Vos adastret, quan fos nada, 

D'una beutat esmerada.

Marcabrus: L'autr'ier. 

Jeune fille, me fis-je, quand vous fûtes née, gentille fée vous doua d'une beauté pure. 

Selhui fadet gentils fada 

A cui fon s' amors donada.

Marcabrus: Estornelh. 

Gentille fée doua celui à qui son amour fut donné.

ANC. ESP.

Que las mis fadas negras no se parten de mi. 

Arcipreste de Hita, cop. 798. 

CAT. Fada. ESP. MOD. Hada. PORT. Fada. IT. Fata. (chap. Hada, hades; diém tamé hada madrina y no hada padrina, cuan diém padrina a la dona que mos porte a la pila a batejá.)

- Sorte d'araignée.

Aranhas c'om apela fadas.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Araignées qu'on appelle fées.

3. Fachurier, Fachilador, s. m., enchanteur, magicien, sorcier.

Fachuriers e devins

Et autres galiarts que sabien diablias.

(chap. Magos y adivinos y datres impostós que sabíen diablures.)

V. de S. Honorat.

Magiciens et devins et autres imposteurs qui savaient diableries.

Li non cast, li fachilador, li homicidi.

Trad. de l'Apocalypse de S. Jean, ch. 22. 

Les non chastes, les sorciers, les homicides.

ANC. CAT. Fatiller, fadador. ANC. ESP. Hadador. (MOD. encantador, mago, quien hace sortilegios: sortílego. PORT. Feiticeiro. (chap. Encantadó, mago, adivino, bruixa, bruixes, bruixot, bruixots, curandero, curanderos, curandera, curanderes, perque ne ñabíen que coneixíen técniques com la de traure lo enfit, curá chiquets herniats o trencats, que no són sol físsiques. Men enrecordo de que mon yayo Tomás ne coneixíe un prop de Tortosa. Allacuanta anaben caminán a Tortosa desde Beseit (y tornaben lo mateix día) ben assobín, per la actual senda GR-8, a un tros encara se pot vore la antiga calsada romana.

Al llibre Pedro Saputo podéu vore una bona crítica irónica cuan se fa meche, per ejemple, los “flarets” que li fot pel cul a un agüelo a La Almunia de Doña Godina. Y al Decamerón en chapurriau bastantes práctiques de nigromansia y datres encantamens, póssimes, etc.)

4. Fachilieira, Faitileira, s. f., sorcière, fée, magicienne.

Las faitileiras pudens.

Marcabrus: Pus mos. 

Les sorcières puantes.

Crezo vilhas fachilieiras. Brev. d'amor, fol. 131.

Croient vieilles sorcières.

ANC. CAT. Fatillera. PORT. Feiticeira.

5. Fachilhayritz, s. f., sorcière.

Falsas vielhas fachilhayritz 

Per cosselhar qualque bevenda.

Brev. d'amor, fol. 131.

Fausses vieilles sorcières pour conseiller quelque breuvage.

6. Fachillamens, Faitilhamens, s. m., enchantement, sorcellerie.

Cill que fan faitilhamens.

Marcabrus: Pus mos. 

Ceux qui font sorcelleries.

Fachillamens se trouve dans des variantes.

7. Fadar, Faidar, v., féer, douer, enchanter.

En aissi m fadet mos pairis 

Qu'ieu ames e no fos amatz.

G. Rudel: Lanquan li jorn. 

Ainsi mon parrain me féa que j'aimasse et ne fusse aimé.

Aissi m fadero tres serors

En aquella ora qu'ieu sui natz,

Que totz temps fos enamoratz. 

Folquet de Romans: Domna ieu pren. 

Ainsi trois soeurs me douèrent en cette heure que je suis né, que je fusse toujours enamouré. 

Part. pas. Nuls hom faidatz.

Pistoleta: Aitan sospir.

Nul homme féé.

So qu'es predestinat 

O fadat per natura.

Nat de Mons: Al bon rey. 

Ce qui est prédestiné ou doué par nature. 

ANC. FR. Je cuit que cist hom est faez.

Fables et cont. anc., t. III, p. 430. 

C'est une chose faée.

Charles d'Orléans, p. 264.  

Sachiez de voir que l'espée 

Est en tel manière faée.

Nouv. rec. de fables et cont. anc., t. I, p. 144.

ANC. ESP. Que los que a vos fadaron

Non sean verdaderos en lo que adevinaron.

Arcipreste de Hita, cop. 125.

ANC. CAT. Fadar. ESP. MOD. Hadar. PORT. Fadar. IT. Fatare.

8. Fachurar, Faiturar, v., enchanter, ensorceler, fasciner.

Ab sos bels huoills amoros, 

De qe m poizona e m faitura

Silh que m'a joya renduda.

B. de Ventadour: Aitantas bonas.

Avec ses beaux yeux amoureux, avec quoi m'empoisonne et m'enchante celle qui m'a rendu la joie.

ANC. CAT. Fatillejar.

L'ancien français employait le substantif faiture et faicturerie pour sorcellerie.

Sorceries, charoiz et faitures soubs le sueil de l' uys de l'hostel. 

Lett. de rém. de 1376. Carpentier, t. II, col. 348.

Par leurs sorceries et faictureries. 

Lett. de rém. de 1446. Carpentier, t. II, col. 348.

 

Fat, adj., lat. fatuus, fat, fou, ignorant, sot, simple, imbécile.

(N. E. Esta palabrica la conocen bien algunos fatos de Huesca, como los de la CHA, que salieron después del diluvio a regar con botas de goma y chubasquero.)

Albert Moliner , Giners, los orígenes de la raza catalana, como la vasca, son anteriores al peninsular ibérico. Hay numerosos estudios que así lo atestiguan.

Si m partetz un juec d'amor, 

No suy tan fatz

No sapcha triar lo melhor

Entr' els malvatz.

Le Comte de Poitiers: Ben vuelh. 

Si vous me départez un jeu d'amour, je ne suis si sot que je ne sache choisir le meilleur entre les mauvais.

Quar ab vos son fadas las conoissens.

Pons de Capdueil: Humils e fis. 

Car avec vous sont sottes les savantes

Qui s vuelha m'en tenha per fat.

R. Rigaut: Tota domna.

Qui se veuille m'en tienne pour imbécile

Falhon per fadas enpreizos.

H. Brunet: Lanquan son.

Manquent par folles entreprises. 

Substantiv. Sa beutatz

Fai 'ls fols e 'ls fatz 

Tornar senatz. 

Raimond de Miraval: Forniers per mos. 

Sa beauté fait retourner sensés les fous et les simples. 

Proverb. Si voletz el segle parer,

Siatz en luec folhs ab los fatz.

P. Rogiers: Senher Raymbaut.

Si vous voulez paraître au siècle, soyez en lieu fou avec les fats. 

ANC. CAT. Fat. ESP. PORT. IT. Fatuo. (chap. ignorán, capsot, simple, imbéssil, idiota, borinot, cap de soca, tonto, atontat, apamplat, etc; per a resumí: Tomás Bosque. Per a les dones tamé ñan varians.
Vore la retahíla de piropos que Pedro Saputo li va di a una dona agüela.)

Tomás Bosque; Goz, gozos, goza, goces, gocet, gocets, goceta, gocetes al Mezquín, Mesquí; gos, gossos, gossa, gosses; gosset, gossets, gosseta, gossetes

2. Fad, adj., lat. fatuus, fade. (chap. sossa, sense sal, sense gust.)

Si la sal es fada, en que la saborares?

Trad. du N.-Test., S. Marc, ch. 9. 

Si le sel est fade, avec quoi lui donnerez-vous de la saveur?

De sabor... fada. Eluc. de las propr., fol. 271. 

De saveur... fade.

CAT. Fad. IT. Fado.

3. Fadamen, adv., follement, sottement.

Quan fadamen 

Parl' om soven.

Giraud de Borneil: Quar non ai. 

Quand on parle souvent sottement.

4. Fadet, adj. dim., frivole, léger.

Fadet joglar, 

Con potz pensar 

Aquo qu'es greu per eyssernir?

Giraud de Calanson: Fadet joglar.

Frivole jongleur, comment peux-tu penser ce qui est pénible pour discerner?

5. Fadelh, adj., fat, fou.

Trobat m'an nesci e fadelh,

Quar no sai aver ajustar.

B. Martin: Farai un vers. 

Ils m'ont trouvé niais et fou, parce que je ne sais pas amasser richesse.

6. Faduc, adj., fade, fastidieux, ennuyeux, méprisé.

Vos, drutz, etz gent faduca.

Gavaudan le Vieux: Lo vers deg. 

Vous, galants, vous êtes gent ennuyeuse. 

Pel joglareiar faduc.

Garins d' Apchier: Aissi con. 

Par le bouffonner fastidieux. 

Substantiv. En totz bos sens ab los faducx. 

Marcabrus: Al departir. 

En tous bons sens avec les ennuyeux.

7. Fatonier, Fantonier, adj., fou, niais, fantastique, faquin, fanfaron.

Albertet, ben vos teng per fatonier, 

Car mais prezatz foudat que sen.

T. d' Albertet et de Pierre: En Peire. 

Albertet, je vous tiens bien pour fou, car vous prisez plus folie que sens.

Non amest cusson ni fantonier.

G. Rainols d'Apt: Quant aug. 

Vous n'aimâtes goujat ni faquin. 

Ni vuellas esser menuziers

En tos avers ni fatoniers.

Deudes de Prades, Poëme sur les Vertus. 

Ni veuilles être mesquin ni fanfaron dans tes richesses.

CAT. Furios. ESP. PORT. IT. Furioso. (chap. Furiós, furiosos, furiosa, furioses.) Marcel Pena, lo pena de Marcel

8. Fatuitat, s. f., lat. fatuitatem, fatuité, sottise, niaiserie.

Gran re de paraulas, las quals escriure es fatuitatz.

Leys d'amors, fol. 120. 

Beaucoup de paroles, lesquelles écrire c'est sottise.

CAT. Fatuitat. ESP. Fatuidad. PORT. Fatuidade. IT. Fatuità, fatuitate, fatuitade. (chap. Fatuidat, fatuidats.)

José Miguel Gracia Zapater, La Codoñera, quína grassia que fa lo catalaniste

9. Fades, s. m., fadaise, impertinence, fatuité.

En crides pueis mon fades.

P. Raimond de Toulouse: Ar ai ben. 

En criât ensuite mon impertinence. 

Loc. Sitot m'o tenetz a fades.

Rambaud d'Orange: Escotatz. 

Quoique vous me tenez cela à fadaise.

10. Fadeza, s. f., fadaise, sottise, fatuité.

Corona del sabi es sa richesa, e 'l no sens del fol es fadeza.

Trad. de Bède, fol. 36.

Couronne du sage est sa richesse, et le non-sens du fou est folie.

Fig. Ab un ram de fadeza,

Del portar temeros 

Estara vergonhos.

G. Riquier: Si m fos. 

Avec un rameau de fatuité, il restera honteux du porter modeste.

ANC. FR. J'abhorre, en y pensant, moy-mesme et ma fadesse.

Ronsard, t. II, p. 1302. 

CAT. Fadea. (N. E. Esta palabra huele a lengua valenciana.)

Mario Sasot; Las gens s' enfolezisso per mantas manieiras de fulhias

11. Fadenc, s. m., fadaise, niaiserie. 

Ab los cortes apren hom cortesias,

Et ab los pecx, fadencx e gamusias.

G. Olivier d'Arles, Coblas triadas. 

Avec les courtois on apprend courtoisies, et avec les sots, niaiseries et bêtises.

Tug lor fait son de fadencx.

P. Raimond de Toulouse: Era pus. 

Tous leurs faits sont de fadaises.

12. Fadeiar, v., extravaguer, gausser, ridiculiser.

Mas talant a de fadeiar 

Qui so que te vol demandar.

Deudes de Prades: Ab lo dous. 

Mais a désir de gausser qui ce qu'il tient veut demander.

Mesura m dis qu' eu non domnei, 

Ni ja per domnas no fadei.

Garins le Brun: Nuoitz e jorn. Var. 

Raison me dit que je ne fasse pas le galant, ni que jamais je n'extravague pour dames.

Com cel qu' en tot cant vol far se fadeya. 

T. de Jean Lag et d'Ebles: Qui vos dara.

Comme celui qui en tout ce qu'il veut faire se ridiculise.

13. Enfadezir, v., faire le fou, bouffonner, rendre fou

Ben poiras, fol, enfadezir.

Giraud de Calanson: Fadet joglar

Tu pourras bien, fou, bouffonner. 

No m' en pot nuls fagz enfadezir.

Folquet de Marseille: Ja non cug. 

Nul fait ne m'en peut rendre fou. 

CAT. Enfadeir.

 

Fatigar, v., lat. fatigare, fatiguer.

Part. pas. Jhesus fon fatiguat.

Trad. du N.-Test., S. Jean, ch. 4.

Jésus fut fatigué.

Fig. Els esperitz d'aquels... fatigatz de sol l'auzir.

Leys d'amors, fol. 114. 

Les esprits de ceux-là... fatigués seulement de l'entendre. 

CAT. ESP. PORT. Fatigar. IT. Faticare. (chap. fatigá, fatigás: yo me fatigo, fatigues, fatigue, fatiguem o fatigam, fatiguéu o fatigáu, fatiguen; fatigat, fatigats, fatigada, fatigades; cansá, agotá, baldá, chafá, etc.) 

2. Fatigacio, s. f., lat. fatigatio, fatigue.

Ses enueg et fatigacio.

De labor et fatigacio.

Eluc. de las propr., fol. 106.

Sans ennui et fatigue.

De labeur et fatigue.

ESP. Fatigación (fatiga). (chap. fatiga, fatigues; cansamén, cansamens; baldamén, baldamens; agotamén, agotamens; chafamén, chafamens.)