champouirau, chapurriau, chapurriat, chapurreau, la franja del meu cul, parlem chapurriau, escriure en chapurriau, ortografía chapurriau, gramática chapurriau, lo chapurriau de Aguaviva o Aiguaiva, origen del chapurriau, dicsionari chapurriau, yo parlo chapurriau; chapurriau de Beseit, Matarranya, Matarraña, Litera, Llitera, Mezquín, Mesquí, Caspe, Casp, Aragó, aragonés, Frederic Mistral, Loís Alibèrt, Ribagorça, Ribagorsa, Ribagorza, astí parlem chapurriau, occitan, ocsitá, òc, och, hoc
viernes, 15 de mayo de 2026
Sen, Se - Sen, Seinh, Cen - Sentenciar, Sentensiar
lunes, 31 de marzo de 2025
Pilar Rahola, Manuel Valls, Vargas Llosa
Pilar Rahola Martínez (Barcelona, 21 de octubre de 1958) es una filóloga, política, y periodista española, tertuliana radiofónica, y habitual de TV3 y de televisión española de ideología independentista catalana.
Fue diputada por Barcelona en el Congreso dentro del Grupo Parlamentario Mixto entre 1993 y 2000.
wiki

Es columnista en el diario La Vanguardia y es o ha sido colaboradora o tertuliana de programas radiofónicos y televisivos como Julia en la onda, 8 al día o La noria. Fue miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional, un organismo adscrito al Departamento de la Presidencia de la Generalidad creado en 2013 para asesorar sobre el proceso de independencia de Cataluña.
Esquerra Republicana de Catalunya, Partit per la Independència
Militante y dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en su carrera política, y tras su abandono de la formación siendo una de las cabezas visibles del Partit per la Independència, Rahola se autodefinió en 2006 como «de izquierda».
Fue calificada como «periodista de izquierda» en 2004, aunque se ha señalado más recientemente su acercamiento a posiciones de la centro-derechista Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).
Fue autora también en 2010 de la biografía —calificada por analistas críticos con formato «de loa»— de Artur Mas, presidente de CDC, de CiU y de la Generalidad de Cataluña y en la que parte de la crítica señaló en 2010 un «profundo resentimiento» hacia ERC y el tripartito de izquierdas.
Ha sido destacado su papel como «gran amiga del pueblo de Israel».También se la ha caracterizado como «hipercrítica» respecto al mundo Islámico.
Fue la única representante de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados en la V y VI Legislatura (1993-2000), así como teniente de alcalde de Barcelona.
Formó parte de diversas comisiones de investigación, entre ellas, la comisión Roldán, que investigó el caso más grave de corrupción del último gobierno socialista (anterior a los ERE) de Felipe González.
También ha sido miembro de múltiples comisiones parlamentarias, entre ellas la comisión de exteriores.
En 1996 abandonó ERC para fundar, junto a Àngel Colom y Joan Laporta, el Partit per la Independència (PI), que no obtuvo representación parlamentaria. Tras el fracaso político del PI abandonó la política activa para volver al periodismo y la escritura.
Desde 2013 fue miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional, órgano de la Generalitat encargado de preparar una consulta por la independencia de Cataluña, butifarréndum , hasta que éste fue suprimido el 27 de octubre de 2017 por el gobierno de España en aplicación del artículo 155 de la Constitución española.
Y Montoro dice que no hay malversación.
Rahola es licenciada en Filología Hispánica y Filología Catalana por la Universidad de Barcelona. Es autora de diversos libros publicados en castellano y catalán, ha colaborado con diversos periódicos españoles, como El País, y ahora es colaboradora fija del periódico La Vanguardia. También ha colaborado con el diario argentino La Nación y el periódico electrónico Diario de América que se edita en Estados Unidos.
Desde 1987 hasta 1990, fue directora de la editorial catalana Pòrtic, con diversas colecciones literarias a su mando.
Publicó, entre otros, Bella del señor de Albert Cohen y La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe.
Además, hasta 2003 fue directora de la Fundación Acta, para la difusión del pensamiento y el debate.
Como periodista, estuvo en diversos conflictos como la guerra entre Etiopía y Eritrea, la guerra de los Balcanes, la primera guerra del Golfo (desde Jerusalén), la caída del muro de Berlín, el asalto al Parlamento Ruso y el proceso de independencia de los países bálticos.
Ha sido colaboradora en varios programas de televisión como Els Matins de TV3 y 8 al día de 8tv, en ambos con Josep Cuní o Crónicas Marcianas, La noria y Sábado Deluxe de Telecinco. En la radio presentó Vis à vis, programa de entrevistas -exclusivamente a hombres- que se emitió en Ona Catalana de 2000 a 2003 y que en 2006 se adaptó a la televisión para emitirse por BTV.
Desde 2007 colabora en el programa de radio Julia en la Onda en Onda Cero, con Julia Otero, en el que da su opinión sobre diversos temas, entre los que se cuentan el nacionalismo catalán, los derechos de la mujer y el conflicto árabe-israelí. Respecto a este último tema, su posicionamiento a favor de Israel y sus críticas hacia determinados aspectos del islam la ha llevado a recibir críticas en varios medios, algunos de ellos de tendencia islámica.
Ha dado conferencias en Universidades de Argentina, Colombia, Brasil, México, Costa Rica, Israel, Perú y Chile. También las ha dado en diversas ciudades norteamericanas, entre ellas Miami, San Diego, Palm Beach, así como en Puerto Rico, en el Palacio Legislativo de Uruguay y en Panamá, donde Jordi Pujol llevaba calerons.
Diversos familiares se han dedicado a la política. Uno de ellos, Pedro Rahola, fue dirigente de la Lliga Catalana, diputado, senador, ministro sucesivamente de Marina y sin cartera en los últimos gobiernos del bienio radical-cedista durante la Segunda República y amigo de Francisco Cambó. Otro, Frederic Rahola, fue el primer Síndico de Agravios (greuges) de Cataluña tras la restauración de la Generalidad. También es familiar de Carles Rahola, intelectual catalán condenado a muerte por el franquismo en 1939. A cualquiera llaman intelectual.
Está casada y tiene tres hijos, dos de ellos adoptados en Barcelona y Siberia respectivamente. Este último no es de raza pura catalana, si conseguís la independencia lo van a mirar con malos ojos.
En 2014 saltó la noticia de que la versión en español de su currículum en su página web personal había estado errado durante varios años, acreditándose en él dos doctorados inexistentes.
Espero que Ignacio Sorolla Vidal tenga al menos uno.
- Aquell estiu color de vent - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-7306-208-6
- Color de verano - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-7306-208-6
- Aperitiu nocturn - Editorial Pòrtic 1985. ISBN 84-7306-260-4
- La qüestió catalana - Editorial Columna 1993. ISBN 84-7809-515-2
- Mujer liberada, hombre cabreado - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08-03499-5
- Dona alliberada, home emprenyat - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08-03477-4
- Carta a mi hijo adoptado - Editorial Planeta 2001 ISBN 84-08-03886-9
- L'adopció un acte d'amor - Editorial Columna 2001 ISBN 84-8300-760-6
- Carta ao meu filho adoptado - Editorial Ambar 2003 ISBN 972-43-0654-2
- Historia de Ada - Editorial RandomHouse Mondadori 2002 ISBN 84-97590-26-6
- 3x1: El món actual a través de 3 generacions - Editoral Plaza & Janes 2003 ISBN 84-01-38626-8
- Catalunya, any zero -Editorial Ara llibres 2004 ISBN 84-96201-16-3
- A favor de Israel -Editorial Certeza (2005) ISBN 84-96219-20-8
- Atrapados en la discordia: conversaciones sobre el conflicto Israel-Palestina -Editorial Destino (2009) ISBN 978-84-2334-169-6
- La máscara del rey Arturo -Editorial RBA libros (2010) ISBN 978-84-9867-817-8
- La República Islámica de España -Editorial RBA libros (2011). ISBN 978-84-9867-986-1
- El carrer de l'embut Editorial RBA libros (2013). ISBN 978-84-826-4629-9
En la misma entrevista se muestra crítica con «la izquierda antimoderna, reaccionaria y antisemita que se enamoró de Stalin y de Castro y que ahora está enamorada de Chávez» y afirma que «combate a la izquierda que siempre se enamora de monstruos»
- Biografía.
- González Cuevas, 2010, p. 12.
- Congreso de los Diputados (ed.). «Ficha de Pilar Rahola en la V Legislatura».
- Congreso de los Diputados (ed.). «Ficha de Pilar Rahola en la VI Legislatura».
- directe.cat, ed. (3 de diciembre de 2012). «La Vanguardia propugna la dimissió de Mas» (en catalán).
- «Onda Cero rectifica y vuelve a contar con Pilar Rahola». Diario Público. 7 de octubre de 2011.
- Miguel Ángel Aguilar (24 de diciembre de 2013). «Autodeterminación y referéndum». El País.
- Europa Press, ed. (25 de abril de 2012). «'La Noria' se para en Telecinco».
- Cañizares, María José (30 de diciembre de 2013). ««Glamour» independentista». ABC.
- «Pilar Rahola: "La ONU actúa como esclava del mundo islámico"». La Nación.com. 4 de octubre de 2006. Consultado el 15 de enero de 2014.
- Perednik, 2004, p. 5.
- del Cañuelo, 2013, p. 7.
- Moreras, Jordi (2012). «Country surveys: Spain (páginas 545-562)». Yearbook of Muslims in Europe, Volumen 4 (en inglés). (editado por Jørgen S. Nielsen, Samim Akgönül, Ahmet Alibasi y Egdunas Racius). BRILL. pp. 560-561. ISBN 9004225218.
- Traducción: Partido por la independencia.
- http://www.broadcaster.cat/TV/default.cfm/ID/2720/SF/2684/PROGRAMES/vis-vis.htm
- La Vanguardia, órgano oficial del Estado de Israel webislam, acceso 01 junio, 2010
- El "hiyab" y la libertad amenazada webislam, acceso 1 de junio de 2010
- Keren Hoy Especial Rahola consultado el 17 de abril de 2007.
- La periodista Pilar Rahola, Premio Daniel Pearl por su "lucha contra el antisemitismo" La Vanguardia, 4 de octubre de 2010
- Los editores catalanes premian a Pep Guardiola y Pilar Rahola Europa Press, 10 de noviembre de 2010
- V Premios CMN a la Excelencia Empresarial y Profesional de Mujeres de Negocios Círculo de Mujeres de Negocios, 25 de noviembre de 2010
- Pilar Rahola, premiada por los agentes como Mosso d'Honor
- El Fòrum Carlemany premia Pilar Rahola i Josep M. Soler (catalán)
- «Pilar Rahola, Premi Ramon Llull». La Vanguardia. Consultado el 3 de febrero de 2017.
- El País, Archivo-Hemeroteca, 24 de febrero de 1996 Pilar Rahola saca su coche del depósito de la grúa sin pagar la multa.
- «Los falsos doctorados de Rahola». Elmundo.es. 5 de febrero de 2014.
- Pilar Rahola lleva a su hija a un colegio de 130.000 euros. El Economista.es. 29/07/2015, Eva Díaz. Consultado el 1 de febrero de 2018.
- La Vanguardia, 30 de noviembre 2008 Sentencia contra los Mossos.
- El País, 23 de noviembre 2012 El Gobierno concede un segundo indulto a cuatro mossos condenados por torturas.
- Libertad Digital
- Tous expulsa a Rahola y a la esposa de Artur Mas de su fundación para zanjar el boicot. El Confidencial, 21.11.2017, David Brunat. Consultado el 1 de febrero de 2018.
- http://www.govern.cat/pres_gov/govern/ca/grans-reptes/transicio-nacional/notapremsa-192868.html
- http://www.kkl.org.il/eng/about-kkl-jnf/green-israel-news/march-2013/pilar-rahola-visit-negev/
- del Cañuelo, Luis G. (2013). «De cómo los líderes de ERC acaban casi todos en Convergència» (pdf). El Siglo de Europa (1002). ISSN 2254-9234.
- Perednik, Gustavo D. (2004). «De judeofobia israelita y judeofilia cristiana». El Catoblepas, revista crítica del presente (28): 5. ISSN 1579-3974.
- González Cuevas, Pedro Carlos (2010). «Retrato patético de un líder catalanista». El Catoblepas, revista crítica del presente (106): 12. ISSN 1579-3974.
- Artículos de Pilar Rahola en La Vanguardia.
- Artículos de Pilar Rahola en El País.
- Ángel Font (11 de diciembre de 2002). Testimonios para la historia, ed. «Pilar Rahola. Diputada (1993-2000). Escritora. (Entrevista a Pilar Rahola)».
- El Club Super3 felicita à Pilar Rahola
lunes, 29 de julio de 2024
4. 12. No se sap res mes de Pedro Saputo. Sort de Morfina, dels pares y de Rosa y Eulalia.
Capítul XII.
No se sap res mes de Pedro Saputo. Sort de Morfina, dels pares y de Rosa y Eulalia.
¡Oh qué infelís es lo home, que no vol entendre que la alegría es anunsi de penes, la molta prosperidat, lo rostro irónic de la desgrassia y lo día de la satisfacsió, la vespra del doló y del mes gran cop de la sort! ¡Qué infelís qui aixó no u entén o u olvide! Traissions mes be que favors pareix que siguen les glories de este món; alevossíes, ardits y emboscades del mal, caén sempre an elles confiadamen pera espantamos después de la mudansa y renegá de la nostra estrella y de la vida. ¡Lo nostre estrel!
¿A qué li diém estrella? No ña estrel, hado, sort ni fortuna, mes que la manifesta soberana Providensia que fa lo que vol de natros y de les nostres coses, valense unes vegades dels nostres mateixos vissis, atres de les nostres virtuts; unes, de la nostra prudensia, atres, de la nostra temeridat; y atres obrán sense pará cap cuenta de lo que natros som, o fem o fiquem de la nostra part. ¿Quína familia mes dichosa y mereixcudamen felís que la de don Alfonso? ¿Quína satisfacsió la de ajuntás al final tantes persones, tan volgudes entre elles, tan exelens y tan dignes tamé de aquella felisidat? Pos que séntigue lo lectó en qué va pará tot mol depressa.
Un mes fée que Pedro Saputo habíe eixit de Saragossa, y encara no se sabíe de ell; ni se va sabé en dos ni en tres mesos que van passá. Lo pare va escriure al virrey, éste, al ministre; y ¡quín espán al ressibí una carta autógrafa de S. M. a la que li díe, que sempre habíe dessichat torná a vore a Pedro Saputo, y que en efecte pensabe cridál, pero que res sabíe de aquella carta, no habíe donat orden a ningú que lo faigueren vindre!
Va escriure inmediatamen a don Alfonso; se va presentá éste a Saragossa, y al vore lo que passáe, va pensá que caíe mort.
Lo virrey se va ficá neguitós y se va omplí de pena, ya per lo que li puguere habé passat a Pedro Saputo, ya perque se podríe sospechá que habíe tingut algo que vore al engañ. Va alentá a don Alfonso, li va aconsellá que anare a la Cort y se presentare a S. M.; y u va fé lo bon caballé. Pero lo Rey, tan apocat com ell del cas, y ofés y sentit de que se haguere empleat lo seu nom pera un fet de traidós com pareixíe sé, va fé practicá continues diligensies durán uns dos mesos, y cap llum se va pugué traure del cas.
Entonses don Alfonso va incliná lo cap a la seua desgrassia, va besá la má al Rey, que va plorá en ell al despedíl, y sen va entorná cap a Aragó a casa seua.
Tots en tan funesta nova van caure a la mateixa aflicsió y abatimén; y va tindre encara valor pera aná a vore a Morfina. Ella, cuan lo va vore arribá sol, blang, y com dudán de saludál después de tan tems que no teníe notissies, va sospechá lo que passáe y se va desmayá. Cuan se va reviscolá, la van portá al llit y van fé lo que en estos casos se fa en persones mol volgudes.
- Ya no lo vorem mes, díe don Alfonso...
- ¡Ay, don Alfonso!, voleume mol, que yo tamé tos vull.
- Filla, li responíe ell, tos vull tan com al meu fill.
- Sí, sí, díe ella; ¡digueume així, crideume filla, trateume com a filla, parleume com un pare, perque ya no sonará datra veu de consol als meus oíts! Vuit díes se va aturá allí don Alfonso, per una part no podíe dixá a Morfina, y per l'atra volíe torná a casa seua aon igual ñabíe mes nessessidat de la seua presensia. Sen va aná, pos, diénli a Morfina que mentres de sert no sapigueren res de ell, no debíe desconfiá, pos teníe la costum de no escriure cuan estáe de viache. Morfina va contestá meneján lo cap, y donán a entendre en aixó que ya no ere lo mateix que a un atre tems. Be lo coneixíe don Alfonso, y ell no u creíe; pero ¿qué li habíe de di an aquella infelís? Y tamé se engañáe an ell mateix tot lo que podíe.
La semana siguién van aná a vórela Juanita y lo seu home y van estáy sis díes. Sen van entorná y continuán los correus diaris entre les dos families, li va fé al cap de un mes un atra visita don Alfonso, y se la va emportá a casa seua, acompañanla tamé son germá don Vicente. ¡Quíns abrassos! ¡Quíns llagrimots!
Pero, ¿quí u diríe? La mes serena de tots va sé la mare; perque estáe acostumada a que desde chiquet sen anare los mesos y los añs y a no tindre noves de ell, y li pareixíe que tamé ara ere lo mateix, no fen cas de la fingida carta del Rey ni de lo que tots sospechaben y ploraben. Una mica se va ablaní al vores abrassá per Morfina que li va doná lo títul de mare, y va plorá tamé en ella; pero sempre ere la que menos afligida estáe perque ere la que menos creíe en la seua desgrassia.
Los primés díes encara pareix que se distraíe Morfina una mica de lo seu doló, pero pronte va escomensá a decaure hasta que del tot vensuda se va quedá un día gitada al llit pera no eixecás mes.
Com tots ploráen, com no ñabíe a la familia cap persona indiferén, y Paulina que va vindre, va aumentá encara lo desconsol general si ere possible, perque no va fé mes que plorá, la pobre Morfina se va aná acabán mol depressa. Y un matí veénse rodechada de tots, los va mirá, va tancá una mica los ulls, y después tornanlos a obrí, va exclamá en un fondo sentimén: ¡y no l’ ham de vore mes...!
Y se li va apretá lo cor de modo que li va doná un desmayo del que ya no va torná, expirán als brassos de don Alfonso y de Juanita que, feta un esqueleto de arguellada, pero en peu en una fortalesa invensible, la va assistí constanmen sense apartás del seu llit hasta que la va vore expirá, hasta que li va tancá los párpados; dién de ella que no haguere cregut que podíe ñabé una dona tan perfecta al món. Perque los seus ulls, si dís pot de una mortal, eren verdaderamen selestials, plens de sensibilidat y inteligensia, y ñabén an ells, a juissi de la mateixa Juanita, mes meditassió encara y profundidat que als de Pedro Saputo, y templán les seues mirades en una suave tendresa que pujabe del cor y regalabe y desfée lo de qui la mirae. Los seus movimens, encara que naturals, teníen molta noblesa, y la seua grassia en tot ere extremada, lo seu gesto afable y sereno, lo seu parlá encantadó: en una paraula, no pareixíe naixcuda a la terra.
La mort de esta infelís va sé com la siñal y anunsi de les que mol pronte habíen de seguí: va sé Juanita la primera que va morí parín als cuatre mesos. An ella la va seguí don Alfonso dins del añ, de un carbunco al pit. La mare, sense lo seu home y una nora tan apressiable y amán, sen va volé aná a Almudévar, pareixenli que allí viuríe menos apenada: y encara que u va sentí mol don Jaime no se va oposá al viache de sa mare política, y la va acompañá y la va visitá después en frecuensia.
A Almudévar va descansá una mica de la seua aflicsió, pos al prinsipi li va pareixe que tornáe al seu antic estat de pupila en lo hermós y noble fill del seu amor. Pero tamé se va passá rápit este engañ de la seua imaginassió; y encara que no podíe convenses de la mort del seu fill, y per mes que Eulalia y Rosa no la dixaben, esmeranse a porfía a servila y contemplala, se va aná carregán de tristesa, después de melancolía, y als cuatre o sing añs va morí, plorada per tots y mes espessialmen de aquelles les seues dos filles, com les cridabe.
Tampoc elles se van pugué creure la desgrassia de Pedro Saputo; pero al fin van rendí la seua esperansa; y después se ajudaben y esforsaben, passán lo tems juntes continuamen y parlán de Pedro Saputo; y ni se van casá, despressián a tots los bons partits que les van tantejá, ni van pensá en tancás al claustro, que ere al que entonses solíen pará les donselles desengañades. No se van fé velles, pos van morí en un añ de diferensia, primé Rosa, y después Eulalia, als vuit de la mort de la pupila, y dixán en vida la una a la seua viuda mare, y l'atra a son pare y a sa mare, que ere la padrina, aquella padrina tan bona y tan enamorada de son fillol.
Don Jaime, son germá de Pedro Saputo, se va torná a casá, y sol va reconeixe lo que habíe perdut en la seua primera dona, cuan va experimentá lo que ere la segona. Be que com home de menos temple que atres, se va acomodá a viure y a no morís mes que de agüelo. Paulina ya no va torná mes an aquell poble; sí auncás una vegada a vore a la pupila de Almudévar. La visitabe assobín don Jaime, y la instabe que vinguere, pero li va contestá desde la primera vegada, que lo sel sense Deu y los sans no siríe sel; que la seua aldea habíe sigut lo sel y la terra y dixat de séu pera sempre; y que no se cansare fenli instansies, perque no hi aniríe ni en lo pensamén, si podíe de allí apartál. Pero ell, com tamé sentíe la soledat a casa seua, tornáe sempre y insistíe en lo mateix; sempre pera emportás la mateixa resposta.
Original en castellá:
Capítulo XII.
No se sabe más de Pedro Saputo. Suerte de Morfina, de los padres y de Rosa y Eulalia.
¡Oh qué infeliz es el hombre, que no quiere entender que la alegría es anuncio de penas, la mucha prosperidad, el rostro irónico de la desgracia y el día de la satisfacción, la víspera del dolor y del mayor golpe de la suerte! ¡Qué infeliz el que esto no entiende o lo olvida! Traiciones más bien que favores parece que sean las glorias de este mundo; alevosías, ardides y emboscadas del mal, cayendo siempre en ellas necia y confiadamente para espantarnos luego de la mudanza y maldecir de nuestra estrella y de la vida. ¡Nuestra estrella! ¿A qué llamamos estrella? No hay estrella, sino, hado, suerte ni fortuna, que la manifiesta soberana Providencia que hace lo que quiere de nosotros y de nuestras cosas, valiéndose unas veces de nuestros mismos vicios, otras de nuestras virtudes; unas, de nuestra prudencia, otras, de nuestra temeridad; y otras obrando sin tener ninguna cuenta con lo que nosotros somos, o hacemos o ponemos de nuestra parte. ¿Qué familia más dichosa y merecidamente feliz que la de don Alfonso? ¿Qué satisfacción como la de juntarse al fin tantas personas, tan amadas entre sí, tan excelentes y tan dignas también de aquella felicidad? Pues oiga el lector en qué vino a parar todo muy aprisa.
Un mes hacía que Pedro Saputo había salido de Zaragoza, y aún no se sabía de él; ni se supo en dos ni en tres más que pasaron. El padre escribió al virrey, éste, al ministro; y ¡cuál fue su espanto al recibir una carta autógrafa de S. M. en que le decía, que siempre había deseado ver a Pedro Saputo, y que en efecto pensaba llamarle, pero que nada sabía de su llamamiento, no había dado orden a nadie que le hiciesen venir! Escribió inmediatamente a don Alfonso; presentóse éste en Zaragoza, y al ver lo que pasaba, pensó caerse muerto. El virrey se llenó de inquietud y pesadumbre, ya por lo que pudiera haber sucedido a Pedro Saputo, ya porque se podría sospechar que había tenido parte en el engaño. Alentó en fin a don Alfonso, le aconsejó fuese a la corte y se presentase a S. M.; y lo hizo el buen caballero. Mas el rey, tan afligido como él del caso, y ofendido y altamente sentido de que se hubiese tomado a su nombre para un hecho tan atroz como parecía ser, hizo practicar exquisitas y continuas diligencias por espacio de dos meses, y ninguna luz se pudo adquirir del suceso. Entonces don Alfonso inclinó la cabeza a su desgracia, besó la mano al rey, que lloró con él al despedirle, y se volvió a Aragón a su casa.
Todos con tan funesta nueva cayeron en la misma aflicción y abatimiento; y como en él era el dolor más antiguo y su corazón más fuerte asimismo, tuvo aún valor para ir a ver a Morfina. Ella, cuando le vio llegar solo, pálido y como dudando saludarle después de tanto tiempo que carecía de noticias, sospechó su mal y le dio un desmayo. Vuelta en sí, la llevaron a la cama e hicieron cuanto en semejantes casos se hace con personas muy queridas. - Ya no le veremos más, decía don Alfonso... - ¡Ay, don Alfonso!, queredme mucho, que yo también os quiero. - Hija, le respondía él, os quiero como a mi hijo. - Sí, sí, decía ella; ¡llamadme así, llamadme hija, tratadme como a hija, habladme como padre, porque ya no sonará otra voz de consuelo en mis oídos! Ocho días se detuvo allí don Alfonso, porque por una parte no sabía dejar a Morfina, y por otra deseaba volver a su casa en donde acaso había más necesidad de su presencia. Fuese pues, diciendo a Morfina que mientras de cierto no supiesen lo que era de él, no debía desconfiar, pues tenía la costumbre de no escribir cuando estaba de viaje. Morfina contestó meneando la cabeza, y dando a entender con esto que no era ahora lo mismo que en otro tiempo. Bien lo conocía don Alfonso, y él no lo creía; pero ¿qué había de decir a aquella infeliz? Y también se engañaba a sí mismo todo lo que podía.
La semana siguiente fueron a verla Juanita y su marido y estuvieron seis días. Volviéronse y continuando los correos diarios entre las dos familias, le hizo al cabo de un mes otra visita don Alfonso, y se la trajo a su casa acompañándola también su hermano don Vicente. ¡Qué abrazos! ¡Qué lágrimas!
Pero, ¿quién lo diría? La más serena de todos fue la madre; y era que estaba acostumbrada a que desde niño se fuese los meses y los años y a no tener nuevas de él, y le parecía que también ahora era lo mismo, no haciendo caso de la fingida carta del rey ni de lo que todos sospechaban y lloraban. Un poco se conmovió al verse abrazar de Morfina que le dio el título de madre, y lloró también con ella; pero siempre era la que menos afligida estaba porque era la que menos creía en su desgracia.
Los primeros días aún parece que se distraía Morfina un poco de su dolor, pero pronto empezó a decaer hasta que del todo vencida se quedó un día en la cama para no levantarse más. Como todos lloraban, como no había en la familia una persona indiferente, y Paulina que vino, aumentó aún el desconsuelo general si era posible, porque no hizo sino llorar, la pobre Morfina fue acabando muy aprisa. Y una mañana viéndose rodeada de todos, los miró, cerró un poco los ojos, y luego volviéndolos a abrir, exclamó con un profundo sentimiento: ¡y no le hemos de ver más...! Y se le apretó el corazón de modo que le dio un desmayo del cual no volvió, expirando en los brazos de don Alfonso y de Juanita que, hecha un esqueleto de flaca, pero en pie con fortaleza invencible, la asistió constantemente sin apartarse de su cama hasta que la vio expirar, hasta que le cerró los ojos; diciendo de ella, luego que la conoció, que no hubiese creído podía haber una mujer tan perfecta en el mundo. Porque sus ojos, si decirse puede de una mortal, eran verdaderamente divinos, llenos de sensibilidad e inteligencia, y habiendo en ellos, a juicio de la misma Juanita, más meditación aún y profundidad que en los de Pedro Saputo, y templando sus miradas con una suave ternura que subía del corazón y regalaba y deshacía el de quien la miraba. Sus movimientos, aunque naturales, tenían mucha nobleza, y su gracia en todo era extremada, su gesto afable y sereno, su habla encantadora: en una palabra, no parecía nacida en la tierra.
La muerte de esta infeliz fue como la señal y anuncio de las que muy pronto habían de seguirse: fue Juanita la primera que murió de parto a los cuatro meses. A ella siguió don Alfonso dentro del año, de un carbúnculo en el pecho. La madre, sin su esposo y una nuera tan apreciable y amante, se quiso ir a Almudévar, pareciéndole que allí viviría menos afligida: y aunque lo sintió mucho don Jaime no se opuso al viaje de su madre política, y la acompañó y la visitó después con frecuencia.
En Almudévar descansó un poco de su aflicción, pues al principio le pareció que volvía a su antiguo estado de pupila con el hermoso y noble hijo de su amor. Mas también se pasó presto este engaño de su imaginación; y aunque no podía persuadirse la muerte de su hijo, y por más que Eulalia y Rosa no la dejaban, esmerándose a porfía en servirla y contemplarla, fuele cargando la tristeza, luego la melancolía, y a los cuatro o cinco años murió llorada de todos y más especialmente de aquellas sus dos hijas, como las llamaba.
Tampoco ellas no creyeron de presto la desgracia de Pedro Saputo; pero al fin rindieron su esperanza; y después se ayudaban y esforzaban, pasándolo juntas continuamente y hablando de Pedro Saputo; y ni se casaron, despreciando todos los partidos que les salieron, ni pensaron en meterse en claustro, que era en lo que entonces solían parar las doncellas desengañadas. No se hicieron viejas, pues murieron con un año de diferencia, primero Rosa, y después Eulalia, a los ocho de la muerte de la Pupila, y dejando en vida la una a su viuda madre, y la otra a su padre y a su madre, que era la madrina, aquella madrina tan buena y tan enamorada de su ahijado.
Don Jaime, el hermano de Pedro Saputo, se volvió a casar, y sólo conoció lo que había perdido en su primera mujer, cuando experimentó lo que era la segunda. Bien que como hombre de menos temple que otros, se acomodó a vivir y a no morir sino de viejo. Paulina ya no volvió más a aquel lugar; y sí fue una vez a ver a la Pupila a Almudévar. Visitábala a menudo don Jaime, y la instaba que viniese, pero le respondió desde la primera vez, que el cielo sin Dios y los santos no sería cielo; que su aldea había sido el cielo y la tierra y dejado de serlo para siempre; y que no se cansase en hacerle instancias, porque no iría ni aun con el pensamiento, si podía de allí apartarlo. Pero él, como también sentía soledad en su casa, volvía siempre y porfiaba en lo mismo; y siempre para llevar la misma respuesta.



