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domingo, 28 de julio de 2024

3. 6. De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.


Van arribá al poble en tot lo acompañamén de gen que traballabe a les fosses, seguinlos los carros de vitualles y ferramentes.

Li van fé gran festa los amics, que u eren tots, y mes, encara que en menos soroll les amigues, que com se sap eren dos prinsipalmen:

Eulalia, la de la caiguda, y la consabuda y desmadellada Tereseta, no tan viva y salerosa com aquella, pero entesa y fonda.

Estáe casada desde fée cuatre mesos, pensán que no voríe mes a Pedro Saputo y per doná gust als seus pares que la van achuchá mol; no en lo de Tardienta, sino en un mosso ben plantat de Bolea.

Ya se veu, lo novio tossut, lo pare sandio, la mare apretán lo morro, Pedro Saputo aussén mes de dos añs, y ella passá dels vin ¿qué habíe de passá? Pero ¡oh, cuán u va sentí al vore torná a Saputo! Poc li va faltá pera aburrí al home o feríl en sospeches; be que ere de bona pasta y mol passadó de raons, paganse de consevol. 

Pedro Saputo en prudensia la va aná consolán, y animán, y poc a poc li va doná a entendre y la va persuadí de que la dona casada se podíe morí, pero no faltá al que deu al home, y tratanla en suavidat no demostranli desvío y severidat, y no irritán lo seu genio, la va fé prudenta y virtuosa, y va restituí al seu cor la pas, al seu pit la serenidat, y al seu semblán y trate la natural y acostumada apassibilidat.

Encara se va trobá en una novedat no esperada; un atra amiga en qui may haguere pensat; y va sé Rosa, la filla de sa padrina, a la que ell cridáe y va cridá sempre germaneta, sagala majíssima y que va vore que lo volíe en un atre amor del de abans. Pero ell en la mateixa familiaridat y inossensia que la tratabe la contentabe fassilmen. Encara no fée sis díes que habíe arribat, encara no habíe acabat sa mare de mirál, y de alegrás de vórel, encara no se cansaben los del poble de saludál, cuan se li presenten dos ricachons de Alcolea de Cinca diénli que veníen a demanali consell y trassa pera vendre un vi que sels apuntabe; perque ya entrat lo setembre y están les viñes carregades de fruit, no ñabíe mich ni esperansa de despachá lo vell. Los va preguntá cuán vi ñabíe, y li van di que sobre setse mil cantes. Y ¿qué me donaréu?, los va preguntá entonses. Y ells van contestá: la cuarta part de lo que valgue, segons se vengue.

De cóm Pedro Saputo va fé lo milagre de Alcolea.

- ¿Pot encara beures per vi y no per vinagre?

- Per ara encara es vi y no roín, perque encara escomense a tombás cap a agre.

- Pos doneume ixa cuarta part del seu valor en dos reals de plata, que es lo preu mes baix al que lo vendréu, y yo tos lo dono per venut. Si dudéu, si no se ven, o no tot, tos tornaré lo que sigue a prorrata.

- No tenim tantes perres.

- Pos busqueules: sense los meus dinés a la má no cal que me parléu mes del assunto. Se van conformá, van aná a per los dinés a Alcolea, los hi van portá y entregá a Pedro Saputo.

Entonses ell los va di...

- Pos ara anéu, y feume pregoná a Huesca, a Barbastro, a tot lo Semontano, a la Llitera y Ribagorsa, que Pedro Saputo saltará a les Ripes de Alcolea lo día de San Miquel: que los que vullguen vore lo milagre, acudixquen allá aquell día y no los costará mes que lo traball de eixecá la vista a mirál. ¿Qué dudéu? 

- Pero... - Anéu, tos dic, o no ña res de lo dit y me quedo en estes perres. Ells, veénlo tan resolt, sen van aná dién: 

- La seua alma a la seua palma; ell se compondrá; ell sap com u prometix. Natros vengam lo nostre vi, que aixó es lo que mos importe. Y sen van aná y van fé publicá lo dit pregó a tot arreu, y van esperá a vore en qué pararíe alló.

Són les Ripes de Alcolea una muralla natural mol altíssima, formada sobre lo Cinca, de uns montes plans que corren la seua ribera dreta dividinlo del riu Alcanadre, en lo que té confluensia una mica mes aball, tallats perpendicularmen per aquella part que sirá be un cuart de legua. A primera vista pareix que lo riu passare per lo peu an algún tems passat, y que esgarrapán lo monte se vinguere éste aball arrebatán les aigües la terra sorsida, y va quedá aquella maravilla als ulls del viaché a qui de llarg sorprén: vistoses tamé de prop per la seua eixecada y la variedat uniforme del seu magnífic fron, frontispissi, adornanles ademés a un ters de altura les hermoses faixes del Arco Iris o arc de san Martí, que de lluñ no se veuen. 

Allí críen, viuen, canten, piulen y revolotegen continuamen muixons de mil espessies, tots a la vegada y segons lo instinto de cada un, trobanse desde l'águila o áliga hasta lo vilero, pardal, los ciquilines en los coloms, y los mes contraris y que menos t' esperaríes trobát allí solen avindres. Y desde dal habíe de saltá Pedro Saputo, que, sert ere salt digne de vores. Perque encara que propiamen parlán no ere saltá, sino dixás caure, pero estáe lo chiste a que no pensabe fes mal, y així u creíe y esperabe la gen.

La vespra de san Miguel se va omplí lo poble de forastés, y encara que haguere sigut mes gran tamé, pos sen van eissí al campo y lo van aná collán de ases, burros, mules, tendes y persones de totes les edats y condissions, ñabén qui va fe pujá lo número a coranta mil almes, despoblades casi les siudats, viles, llocs y aldees desde Ayerbe a Albelda, y desde Bujaraloz a les valls dels Pirineus.

Tamé va arribá Pedro Saputo, sen gran la curiosidat de vórel, y se va hospedá a casa del mes ric y al que mes li importabe lo milagre per sé lo que mes vi teníe.

Va eixí lo sol lo día de San Miquial, se va di una missa al peu de les Ripes, que van escoltá les multituts com van pugué, y se van quedá tots en gran expectassió de aquell salt o vol que ni se habíe vist als siglos passats ni se habíe de vore als que vindríen; cuan allá a les onse del matí va eixí Pedro Saputo y va di fenlo pregoná per lo campo, que lo siñó mossen li habíe fet presén que perillán la seua vida a la proba que anáe a fé, no podíe a fuer de cristiano dixá de confessás y combregá; y que per tan no podíe saltá aquell día perque teníe que preparás.

Per al siguién va fé di y pregoná que lo siñó mossen volíe que la confessió fore general, y que un home del món no podíe fé lo examen de consiensia mentres se fregix un ou com una monja que se confesse totes les semanes y va entrá al convén abans de mudá les dens. Y aquella nit va preguntá al seu huésped com anáe lo despach del vi.

- En un día mes, li va contestá, se venen hasta les solades y se les haurán de trascolá perque no ñaurá datra cosa. Pos eixe día, va di ell, ya lo tenim guañat. Manéu pregoná que demá a les dos de la tarde sirá lo salt y la satisfacsió de tots.

Va passá la nit, va vindre lo día, va arribá la hora, y Pedro Saputo va pujá a les Ripes, voltanles per la part nort; se va presentá a la mes alta y en gran veu va preguntá a la caterva:

- ¿Conque saltaré de esta ripa?

- Sí, van contestá tots, ressonán lo crit un cuart de hora per les mateixes ripes y la vall del riu. Y ya del susto, ya de la imaginassió van malparí sing dones, una faenada per als homens y allegats. 

¿Per qué hi anáen si habíen de assustás?, dirá algún; y yo li contesto, que hi van aná perque en no anáy se hagueren mort de dessich; y mes val malparí que morís. Va torná a dils Pedro Saputo: 

- Miréu que no ñague entre vatres qui u contradigue, perque un sol que ñague que digue que no, ya no puc saltá. Y van contestá:

- ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, en un crit general y tots a una. Y va di ell entonses: 

- Pos allá vach... ¡allá vach!... ¡que vach!... que salto... (fen grans brassillades y ademans), pero per si acás y perque aquí ña un que diu que no, ahí va lo meu gabán, miréu cóm vole. Y al mateix tems lo va aviá en forsa, y va arrencá a corre cap al monasteri de Sijena, Sigena o Sixena, aon ñabíe inmunidat y salvaguarda, y va dixá an aquella caterva de gen mes creguda y veleta encara que los del seu poble, miranse los uns als atres y medinse los nassos que a tots se 'ls van quedá tan llargs com va sé lo vol del gabán; mentres lo seu amo se moríe de rissa, encara corrén talons al cul cap a port segú. Pero no se van ofendre de la burla; los va caure en grassia, y sen van entorná mol contens a les seues cases.

A los vuit díes va eixí del monasteri cap al seu poble, después de habé pintat alguns cuadros famosos, y va di an alguns amics, que de bona gana se haguere dixat encantá entre aquelles monges, perque fora del gutibambismo de la orden y de les seues families, eren de conversa fássil, amables algunes de elles, admitíen visites particulás, y no se arrugaben en lo mojigatismo y escrupols que tan empalagaben a datres. Desde lo primé día va tindre amigues, desde lo segón, amans, los demés, favors a dos mans, y lo radé lo teu goch a un pou, perque va di que sen volíe aná, y no lo van pugué detindre en rogs, llágrimes, afalagamens ni tendreses; y aixó que en ell no se verificabe lo dit: amor de monja y pet de flare, tot es aire, y sol un día mes les va consedí, senne nou los que va está entre elles.


Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo hizo el milagro de Alcolea.

Llegado que fue al lugar con todo el acompañamiento de gente que trabajaba en las malhadadas fuesas, siguiendo en pos de los carros de vituallas y herramientas, le hicieron gran fiesta los amigos, que lo eran todos, y más, aunque con menor ruido las amigas, que como se sabe eran dos principalmente: Eulalia, la de la caída, y la consabida y desmadejada Teresita, no tan viva y salerosa como aquélla, pero entendida y profunda. Sólo que estaba casada hacía cuatro meses, pensando no ver más a Pedro Saputo y por dar gusto a sus padres que la fatigaron mucho; no con el de Tardienta, sino con un mozo harto bien dispuesto de Bolea. Ya se ve, el novio terco, el padre sandio, la madre frunciendo el hocico, Pedro Saputo ausente más de dos años, y ella pasar de los veinte ¿qué había de suceder? Pero ¡oh, cuánto lo sintió al ver volver a Saputo! A par de muerte le fue, y no hizo poco en no aborrecer al marido ni herirle de sospechas; bien que era de buena pasta y muy pasador de razones, pagándose de cualquiera. Pedro Saputo con prudencia y mónita la fue esforzando, consolando, y alegrando, y poco a poco le dio a entender y persuadió que la mujer casada debía poder morir, mas no faltar a lo que debe al marido, y tratándola con blandura no demostrándole desvío y severidad, y no irritando su genio, la hizo al fin prudente y virtuosa, y restituyó a su corazón la paz, a su pecho la serenidad, y a su semblante y trato la natural usada apacibilidad. Todavía se encontró con novedad no esperada; otra amiga en quien jamás hubiera pensado; y fue Rosa, la hija de su madrina, la que él llamaba y llamó siempre hermanita, muchacha lindísima y que vio le quería con otro amor que de denantes. Mas él con la misma familiaridad e inocencia que la trataba la contentaba fácilmente. Aún no hacía seis días que había llegado, aún no había acabado su madre de mirarle, y de alegrarse de verle, aún no se cansaban los del pueblo de saludarle, cuando se le presentan dos ricachos de Alcolea de Cinca diciéndole que venían a pedirle consejo y traza para vender un vino que se les torcía; porque siendo ya entrado el setiembre y estando las viñas cargadas de fruto, no había medio ni esperanza de despacharlo. Preguntóles cuánto era, y le dijeron que sobre dieciséis mil cántaros. Y ¿qué me daréis?, les preguntó entonces. Y ellos respondieron: la cuarta parte de lo que valga, según se venda.

- ¿Puede aún beberse por vino y no por vinagre? - Por ahora aún es vino y no malo, porque no hace más de empezar a tornarse agrio. - Pues dadme desde luego esa cuarta parte de su valor a dos reales de plata, que es el precio más bajo a que le venderéis, y yo os le doy por vendido. Si dudáis, si no se vende, o no todo, os devolveré lo que sea a prorrata. - No tenemos tanto dinero. - Buscadle: sin mi dinero en la mano excusado es que me habléis más en el asunto. Conformáronse, fueron a por el dinero a Alcolea, le trajeron y entregaron a Pedro Saputo.

Entonces él les dijo... - Pues agora id, y hacerme pregonar en Huesca, en Barbastro, en todo el Semontano, en la Litera y Ribagorza, que Pedro Saputo saltará a las Ripas de Alcolea el día de san Miguel: que los que quieran ver el milagro, acudan allá para dicho día y no les costará más que el trabajo de levantar la vista a miralle. ¿Qué dudáis? - Pero... - Id, os digo, o no hay nada de lo dicho y me quedo con este dinero. Ellos, viéndolo tan resuelto, se fueron diciendo: - Su alma en su palma; él se compondrá; él sabe como lo promete. Nosotros vendamos nuestro vino, que esto es lo que nos importa. Y fueron e hicieron publicar el susodicho pregón en todas partes, y esperaron en qué pararían.

Son las Ripas de Alcolea una muralla natural muy altísima, formada sobre el Cinca, de unos montes llanos que corren su ribera derecha dividiéndole del Alcanadre, con quien tiene confluencia poco más abajo, cortados perpendicularmente por aquella parte que será bien un cuarto de legua. A primera vista parece que el río pasase por el pie en algún tiempo, y que socavando el monte se viniese éste abajo arrebatando las aguas lo desprendido, y quedó aquella maravilla a los ojos del viajero a quien de largo cielo suspende y para en su camino: vistosas también de cerca por su elevación y la variedad uniforme de su magnífico frontispicio, adornándolas además en su tercio de altura las hermosas fajas del Arco Iris, que de lejos no se divisan. Allí crían, viven, cantan y revuelan continuamente pájaros de mil especies, todos en paz y su instinto cada uno, encontrándose sin ofender desde el águila hasta el gorrión, los ciquilines con las palomas, y los más contrarios y que menos fuera de allí suelen avenirse. Y desde arriba había de saltar Pedro Saputo, que, cierto era salto digno de verse, y que si alguno ahora le quisiera dar iría yo dos jornadas que estoy de aquella ribera. Porque aunque propiamente hablando no era saltar, sino dejarse caer, pero estaba el chiste en que no pensaba hacerse daño, y así lo creía y esperaba la gente.

La víspera de san Miguel se llenó el pueblo de forasteros, y más aunque fuera mayor, pues se salieron al campo y le fueron cuajando de acémilas, tiendas y personas de todas edades y condiciones, habiendo quien hace subir el número a cuarenta mil almas, despobladas casi las ciudades, villas, lugares y aldeas desde Ayerbe a la Albelda, y desde Bujaraloz a los valles de los Pirineos. También llegó Pedro Saputo, siendo grande la curiosidad de verle, y se hospedó en casa del más rico y del que más le importaba el milagro por ser el que más vino tenía.

El filólogo Javier Giralt habló de las lenguas en el Aragón oriental

Salió el sol el día de san Miguel, díjose una misa al pie de las Ripas, que oyeron las multitudes como pudieron, y quedaron todos en grande expectación de aquel salto o vuelo que ni se había visto en los siglos pasados ni se había de ver en los venideros; cuando allá sobre las once de la mañana salió Pedro Saputo y dijo haciéndolo pregonar por el campo, que el señor cura le había hecho presente que peligrando su vida en la prueba que iba a hacer, no podía a fuer de cristiano dejar de confesarse y comulgar; y que por consiguiente no podía saltar aquel día porque tenía que prepararse.

Para el siguiente hizo decir y pregonar que el señor cura quería que la confesión fuese general, y que un hombre del mundo no podía hacer el examen mientras se fríe un huevo como una monja que se confiesa todas las semanas y entró en el convento antes de mudar los dientes. Y aquella noche preguntó a su huésped en qué iba el despacho del vino. - Con otro día más, le respondió, se venden hasta las heces y habrán de beberlas porque no habrá otra cosa. Pues ese día, dijo él, ya le tenemos ganado. Mandad pregonar que mañana a las dos de la tarde será el salto y la satisfacción de todos.

Pasó la noche, vino el día, llegó la hora, y Pedro Saputo subió a las Ripas, dándoles vuelta por el norte del lugar; presentóse en la más alta y con grande voz preguntó a la multitud: - ¿Conque saltaré de esta ripa? - Sí, respondieron todos, resonando el grito un cuarto de hora por las mismas ripas y el río. Y ya del susto, ya de la imaginación malparieron cinco mujeres, que fue gran trabajo para los maridos y allegados. ¿Por qué iban si habían de asustarse?, dirá alguno; y yo le respondo, que fueron porque a no ir se hubiesen muerto de deseo; y más vale malparir que morirse. Tornó a decirles Pedro Saputo: - Mirad que no haya entre vosotros quien lo contradiga, porque uno solo que haya que se oponga diciendo que no, ya no puedo saltar. Y respondieron: - ¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!, con un grito general y unánime. Y dijo él entonces: - Pues allá voy... ¡allá voy!... ¡que voy!... que salto... (haciendo grandes conatos y ademanes), pero por si acaso y porque aquí hay uno que dice que no, ahí va mi gabán, mirad cómo vuela. Y al mismo tiempo le arrojó con fuerza, y echó a correr hacia el monasterio de Sigena donde había inmunidad y salvaguardia, y dejó a aquella multitud de gentes, más crédula aún y llevadera que los de su pueblo, mirándose de unos a otros y midiéndose las narices que a todos les quedaron tan largas como fue el vuelo del gabán; mientras su dueño se moría de risa, aun corriendo como iba a tomar puerto seguro. Mas no se dieron por ofendidos de la burla; antes les cayó en gracia, y se volvieron muy contentos a sus casas.

A los ocho días salió del monasterio, para su lugar, y dijo a algunos amigos, que de buena gana se hubiese dejado encantar entre aquellas titulosas monjas, porque fuera del gutibambismo de la orden y de sus familias, eran de conversación fácil, amables algunas de ellas, admitían visitas particulares, y no se arrugaban con el mojigatismo y escrúpulos que tanto empalagaban en otras. Desde el primer día tuvo amigas, desde el segundo, amantes, los demás, favores a dos manos, y el último tu gozo en un pozo, porque dijo que se quería ir, y no le pudieron detener con ruegos, lágrimas, halagos ni ternezas; y eso que con él no se verificaba el dicho: amor de monja y pedo de fraile, todo es aire, y sólo un día más les concedió, siendo nueve los que estuvo entre ellas.

sábado, 27 de julio de 2024

2. 15. Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble.

Capítul XV.

Sap Pedro Saputo de fray Toribio, lo del códul, y se quede al seu poble.

Tan pronte va perdre de vista lo poble de Morfina, li va torná a agarrá lo malsón dels alguasils, sol en pensá que camináe cap al seu poble aon sense duda lo aguardaben pera péndrel. A tot li anáe donán la isquiarra així com per instín, y si no se apartabe tampoc se arrimabe; ademés de habé adelantat mol poc en tres díes que portáe de marcha desde la despedida dels seus compañs, perque tot ere equis y marros lo que fée.

Lo matí siguién va allargá lo pas en intensió de aviás per los montes de la serra de Guara y passá si ere menesté lo Pirineu; cuan allá a les nou poc mes o menos va vore vindre per un atre camí a la dreta una multitut de gen que per les señes ere una professó o romería. Allá van, va di y allá vach yo tamé; un estudián a tot arreu es ben ressibit, y este traje me libre de sustos. Va dixá passá la professó y va aná a ajuntás en los ressagats, que eren joves que se preocupaben mol poc de la religió de la festa, y mossetes mol alegres que tamé se trobáen milló en aquella compañía que en los que anáen dabán resán rosaris y letaníes. Va pensá en lo penitén de Barbastro y va di: ¡cuans farán avui la mateixa penitensia!

Van volé divertís en ell com gen de poc servell; pero les seues respostes eren tan agudes, les seues paraules tan tallans, que en poc rato se li van declará amics, y tres de ells lo van convidá a minjá al seu rancho.

- Si mos han de fé compañía estes sagales, va di ell, assepto lo convit, si no, no. Ya sabéu que la dona es la grassia de la vida y la gloria de la fortuna, sense elles está mort lo món y la fortuna es casi tan próspera com contraria. Cada vegada que parláe se prendaben mes de ell aquells mossos.

Un de ells al poc rato li va di:

- Ara penso yo que lo caball de Roldán, que va saltá aquelles peñes de una a l'atra (les estáe mirán de frente), habíe de sé ben saltadó y ligero.

- Yo vach está una vegada allí, va di un atre, desde Santolarieta; y lo mínim que ña de una part a l'atra es un llarg tiro de bomba.

- ¿Y sabéu vatros, va di Pedro Saputo, lo que va passá después de fotre lo caball tan gran bot?

- Natros, van contestá, no sabem mes que Roldán va saltá aquelles peñes escapán de Oliveros de Castilla.

peña de Amán

- Pos be, va di Pedro Saputo, yo tos diré lo demés. Lo caball se va reventá al caure a l’atra part, y Roldán va escomensá a corre a peu, y brincán de peña en peña hasta l'Ou de San Cosme, va pujá a dal de tot, y a Oliveros, que se va quedá a l’atra peña mirán y en tres pams y mich de nassos, li va fé dossentes sixanta y vuit figues y cuatressentes noranta set butifarres. ¿Sabíeu aixó vatres? 

- No, li van contestá.

- Pos tampoc sabréu, va continuá ell, un atra cosa que va passá encara mes grossa que lo salt. Al caball, al tems que atravessáe l'aire, li van caure les sobres al riu Flumen per art y malefissi de un encantadó; lo Flumen les va portá a la Isuela, la Isuela a Alcanadre, Alcanadre al Cinca, lo Cinca al Segre, lo Segre a l'Ebre, lo Ebro al mar, lo mar se va abalotá y de ola en ola van aná les pesses a pará a la ribera de África entre dos cabrahigos, y allí va naixe una mota, que va traure tres flos mol majes, una blanca, un atra negra, y un atra morada; va arribá una yegua y se va minchá les flos y la mota; y va parí después tres caballs dels mateixos colós que les flos; los caballs anáen tan a escape, que corríen y brincáen trenta y dos vegades mes depressa que lo ciervo mes rápit de la serra de Ontiñena.

Encantadets, en la boca uberta, bobos per dins y per fora estáen ixos joves y mossetes sentín contá al burlón de Pedro Saputo aquell maravillós cuento; y sense donassen cuenta van arribá a la ermita. Van descansá una mica, y apuntalanse al magre y cansalada, se van escomensá los ofissis, o sigue, la missa.

Estáe Pedro Saputo a la iglesia en los seus nous amics, y va vore pujá al predicadó al púlpito. ¡Oh quina casualidat! ¡Oh quina geló li va entrá al vórel y conéixel! Ere lo mateix pare prior dels carmelitas de Huesca; lo que habíe ajustat la pintura de la capella. Pero va pensá en lo seu disfrás de estudián, y se va assegurá de la borrasca.

Va arribá la hora de minjá y sen va aná al rancho aon estáe convidat, al que va reiná la franquesa y la alegría, y tamé potsé algún exés de libertat. Va durá tan lo minjá y lo beure, y lo riure, que va tindre tems un tío de un de aquells mossos que habíe minjat a la taula del predicadó, de vindre aon ells estáen y contáls un cas mol grassiós que habíe referit son pare minchán. Y los conte pun per pun lo cas de Pedro Saputo en la pintura de la capella y lo arrebato y manera en que va tancá la boca al flare que anáe a provocál tots los díes. 

- Pera un mes, va afegí, diu que va tindre que curás fray Toribio, ple de nafres y faixes. Y lo pare predicadó diu que sen enríe mol contanu, y que sol sentíe que no tornare Pedro Saputo a continuá la pintura, pos no volíe que datre ficare les mans an ella. Sentinu Pedro Saputo, va di per an ell: pos com se va escapá lo flare, segú puc aná ara al meu poble, y segú entrá a Huesca y hasta visitá al pare prior si me ve a má.

Caíe la tarde depressa; y reunida la gen dispersa van formá la professó y van marchá. Pedro Saputo se va despedí dels seus amics y va torse cap al seu poble en gran dessich de vore a sa mare y entregali les perres que habíe aplegat o arreplegat. Pero pera que no se sapiguere que va aná de tuno en los estudians, volén tindre dissimulada esta part de les seues aventures per está massa relassionada en lo del convén, va aná per Huesca, se va fé un traje nou de caballé, y va arribá al seu poble per lo mateix camí que habíe eixit.

¡Al seu poble! ¡Y casi chiquet que encara ere! ¡Y tan tems aussén!

¡Oh montes del meu poble! ¡Oh peñes, fons, valletes, riu, ambién, sel, nugols y celajes coneguts! ¡Oh sol y lluna que fa propis lo horizonte, y bañéu de la mateixa linea de ell los mateixos objectes sempre, los mateixos collets y faixes, los mateixos edifissis, la mateixa terra, y sempre del mateix modo! ¡Ay, tot aquí me coneix y me abrasse, tot es amor recíproco, tot cariño, dolsó, descans, tranquilidat, confiansa y seguridat! ¡Los ecos tan familiás; los muixonets fills del país, lo seu can acostumbrat o acostumat, lo seu vol sabut, los seus puestets frecuentats! ¡Los abres que vach vore de chiquet, si ne va desapareixe algún espessial o notable com lo platané de la Roseta sén lo cor la seua falta y no se console de no vorels! ¡Oh vana, engreída y engañosa filossofía, que este humano instín has volgut negá y vas traballá bárbara y nessia pera destruí esta sensibilidat, este amor a la patria, la coexistensia nessessaria, pressisa, natural y justa de este amor y de la vida! ¡Ay del que no cride seu lo sel que lo va vore naixe y lo mire en indiferensia! ¡Aparteulo del meu costat, pero lluñ, sí, ben lluñ, pos no lo vull com amic, ni sirá, si puc, lo meu compañ ni a la pas ni a la guerra!

Alborosat y en un jubileu que lo enarboláe y humits los ulls de tendresa va vore Pedro Saputo después de esta primera aussensia de set a vuit mesos lo horizonte, la linea del seu poble, lo monte de edifissis que se eixecáe a la vista, y va vore crusá y remontás les turcassos que pareixíe que lo saludaben en lo seu guc guc.

No ña allí ni riu, ni vall, ni fons, no ñan grans y siñalats objectes particulás; pero va trobá lo mateix amat sel, la mateixa amada terra, campiña, los mateixos camins, avingudes y erms que de chiquet recorríe; y ere, en fin, la seua vila, ere lo seu lloc, lo seu poble, la seua patria; y allí estáe la seua cuna y casa seua aon se va criá tan dolsamen; y allí sobre tot estáe sa mare y les demés persones del seu etern primé amor, que lo volíen en tendresa y lo habíen de voldre tota la seua vida.

Pero va volé entrá de nit pera evitá que se amotinaren los veíns a vórel; y se va aná aturán y fen tems, saboreján a la seua imaginassió la sorpresa y alegría de la arribada. Y perque no ere segú trobá a sa mare a casa an aquella hora va aná a la de sa padrina y va ensertá, perque estáe allí; anansen los dos después de acabá de abrassál y entendrís; y de sená tamé, pos no los van dixá anassen sense que senaren. Li van preguntá ansiosamen aón habíe estat y qué habíe fet tan tems, y ell contestáe que corre món, y vore món, y prometinlos cuentos llarcs.

Lo van visitá per lo matí totes les persones del poble, y abans y primé que ningú les seues dos amigues Rosa y Eulalia en molta franquesa y cordialidat; y tots se admiraben de vórel tan creixcut y tan home.

A los pocs díes va ressibí una carta del prior del Carmen a la que li donáe la benvinguda y li díe que no habén volgut que datre pintó continuare la obra de la capella, li suplicabe vinguere a concluíla, ya que lo de fray Toribio lo del códul no va sé gran cosa; y que en tot cas ell faríe que ni este flare ni datre lo molestaren. Pedro Saputo li va contestá al prior que aniríe la próxima semana a vores en ell, después de dixá ben encaminat un remiendo que estáe fense a casa seua, perque va volé arreglala una mica y renovala per dins. En efecte així que va tindre fet lo que mes pressa corríe, va aná cap a Huesca, y va entendre en mol gust de boca del prior lo escarmentat que va quedá fray Toribio, al que se li va maná baix pena de santa obediensia que ni una vegada parlare en lo pintó ni entrare están ell a la capella. Va continuá, pos, la seua obra, lo que va permití la estassió hasta que va calá en forsa lo hivern. Los mesos mes crugos los va passá a Almudévar dedicat al estudi y a la música.

Va vindre la primavera: la primavera, ¡ay! estassió tan apassible y dessichada, estassió tan plassentera y amable, y que pera natros ha desaparegut del añ. Lo món físic patix a la par que la moral y la política. ¡Quin tems que ham alcansat! ¡Qué diréu de natros, futures generassions!

Va vindre, com día, la primavera; va doná orden al que habíe de fé a casa seua, vivín tan en sa mare com en sa padrina, va acabá la obra de la capella, passán totes les semanes a vore y dirigí la seua perque no sen fiabe dels paletes, obrés.

Y la una y l'atra se van acabá a un tems, emportanse les singsentes libres de la de Huesca y un bon regalo que li va fé lo prior, perque li habíe fet dissimuladamen lo retrato al patriarca san Elías.

Les dos sales que va dixá pintades al poble van mereixe tantes alabanses dels forastés que les veíen, y alguns de ells en inteligensia, que lo bon agüelet del mossen va volé que tamé li pintare algo a casa seua, y li va doná gust y u va fé de vades per lo amor tan tendre que li debíe. Y a un atre ric li va pintá la sala del estrado. Lo va previndre Eulalia que no faiguere cosa milló que a la seua sala, perque se enfadaríe; y ell li va contestá: encara que vullguera no podría, perque ñabíe a la teua un ángel que me inspirabe.

No va acudí a la sita en los estudians; ells sí, y tan puntuals que per minuts portáen la hora. Burlats de la seua esperansa, van visitá a don Severo; y dissimulán Morfina, y portán recomanassió del pare pera portá al compañ del añ passat, van torse a la zurda y van passá la vía recta a Navarra per si lo trobáen. Ell se va enterá del pas de ells, pero se va aguantá y va riure; y perque va sentí no torná sisquera a un bon pasagonzalo de tuna, va carregá mes al amor de Eulalia uns díes pera consolás y ressistí aquella cridada tan forta y tossuda.


Original en castellá:

Capítulo XV.

Sabe Pedro Saputo de fray Toribio, el del guijarro, y se restituye a su pueblo.

Lo mismo fue perder de vista el lugar de Morfina, que le volvió a cargar la pesadilla de los alguaciles, sólo con pensar que caminaba hacia su pueblo en donde sin duda le aguardaban para prenderle. Con todo le iba dando la izquierda así como por instinto, y si no se apartaba tampoco se acercaba; además de haber adelantado muy poco en los tres días que llevaba de marcha desde la despedida de sus compañeros, porque todo era equis y marros lo que hacía.

La mañana siguiente alargó el paso con intención nada menos de lanzarse por los montes de la sierra de Guara y pasar si era menester el Pirineo; cuando sobre las nueve poco más o menos vio venir por otro camino a la derecha una multitud de gente que por las señas era una procesión o romería. Allá van, dijo y allá voy yo también; un estudiante donde quiera es bien recibido, y este traje me libra de sobresaltos. Dejó pasar la procesión y fue a juntarse con los rezagados, que eran jóvenes que se curaban muy poco de la religión de la fiesta, y mozuelas muy alegres que también se hallaban mejor con aquella compañía que con los que iban delante rezando rosarios y letanías. Pensó en el penitente de Barbastro y dijo: ¡cuántos harán hoy para igual penitencia!

Quisieron divertirse con él como gente de poco seso; pero sus respuestas eran tan agudas, sus palabras tan cortantes, que a pocas pruebas se le declararon amigos, y tres de ellos, le convidaron a comer en su rancho. - Si nos han de hacer compañía estas muchachas, dijo él, acepto el convite, si no, no. Ya sabéis que la mujer es la gracia de la vida y la gloria de la fortuna, sin ellas está muerto el mundo y la fortuna es casi igual próspera o adversa. Cada vez que hablaba se prendaban más de él aquellos mozos.

Uno de ellos a poco rato dijo: - Agora pienso yo que el caballo de Roldán, que saltó aquellas peñas de una a otra (las estaba mirando de frente), había de ser bien saltador y ligero. - Yo estuve una vez allí, dijo otro, desde Santolarieta; y lo menos que hay de una a otra es un largo tiro de bomba. - ¿Y sabéis vosotros, dijo Pedro Saputo, lo que sucedió después de dar el caballo tan grande salto? - Nosotros, respondieron, no sabemos más sino que Roldán saltó aquellas peñas huyendo de Oliveros de Castilla. - Pues bien, dijo Pedro Saputo, yo os diré lo demás. El caballo se reventó al caer en la otra parte, y Roldán echó a correr a pie, y llegando de peña en peña al Huevo de San Cosme se subió a lo alto, y a Oliveros, que se quedó en otra peña mirando y con tres palmos y medio de narices, le hizo doscientas sesenta y ocho higas y cuatrocientos noventa y siete cortes de manga. ¿Sabíais esto vosotros? - No, le respondieron. - Pues tampoco no sabréis, continuó él, otra cosa que sucedió aún más peregrina que el salto. Al caballo, al tiempo que atravesaba por el aire, se le cayeron las sobras en el río Flumen por arte y maleficio de un encantador; el Flumen las llevó a la Isuela, la Isuela a Alcanadre, Alcanadre al Cinca, el Cinca al Segre, el Segre al Ebro, el Ebro al mar, el mar se alborotó y de ola en ola fueron las piezas a parar a la ribera de África entre dos cabrahigos, y allí nació una mata, la cual sacó tres flores muy hermosas, una blanca, otra negra, otra morada; y llegando una yegua en calor se comió las flores y la mata; y parió luego tres caballos de los mismos colores cada uno del suyo; los cuales caballos fueron tan veloces, que corrían y saltaban treinta y dos veces más que el ciervo más ligero de la sierra de Ontiñena.

Absortos, embebidos, elevados, bobos de dentro y de fuera estaban aquellos jóvenes y mozuelas oyendo contar al burlón de Pedro Saputo aquel maravilloso cuento; y sin sentir se les acercó la ermita y llegaron. Descansaron un poco, y echando un puntal de magras de tocino, se principiaron los oficios, o sea, la misa.

Estaba Pedro Saputo en la iglesia con sus nuevos amigos, y vio subir al predicador al púlpito. ¡Oh casualidad! ¡Oh frío que le dio al verle y conocerle! Era el mismo padre prior de los carmelitas de Huesca; el que había ajustado la pintura de la capilla. Pero pensó en su disfraz de estudiante, y se aseguró de borrasca.

Llegó la hora de comer y se fue a su rancho, en el cual reinó la franqueza y la alegría, y también quizá con algún exceso de libertad. Duró tanto el comer y el beber, y el reír, que tuvo lugar un tío de uno de aquellos mozos que había comido en la mesa del predicador, de venir adonde ellos estaban y contarles un caso muy gracioso que había referido su paternidad comiendo. Y les cuenta punto por punto el suceso de Pedro Saputo con la pintura de la capilla y el rebato y manera con que cerró la boca al fraile que iba a provocarle todos los días. - Para un mes, añadió, dice que tuvo que curar fray Toribio, lleno de bizmas y fajas. Y el padre predicador dice que se reía mucho contándolo, y que sólo sentía que no volviese Saputo a continuar la pintura, pues no quería que otro pusiese las manos en ella. En oyendo que oyó Pedro Saputo, dijo entre sí; pues escapó el fraile, seguro puedo ir a mi pueblo, y seguro entrar en Huesca y aun visitar al padre prior si viene a mano.

Caía la tarde aprisa; y reunida la gente dispersa formaron la procesión y marcharon. Pedro Saputo se despidió de sus amigos y torció hacia su lugar con gran deseo de ver a su madre y entregarle el caudal que había allegado. Mas para que no se supiese que anduvo de tuna con los estudiantes, queriendo tener disimulado esta parte de sus aventuras por estar demasiadamente unida con lo del convento, fue por Huesca, se hizo un traje nuevo de caballero, y se dirigió y llegó a su pueblo por el mismo camino que había salido. ¡A su pueblo! ¡Y niño aún casi! ¡Y tanto tiempo ausente!

¡Oh montes de mi lugar! ¡Oh peñas, fuentes, valles, río, ambiente, cielo, nubes y celajes conocidos! ¡Oh sol y luna que hace propios el horizonte, y bañáis de la misma línea de él los mismos objetos siempre, los mismos collados y laderas, los mismos edificios, el mismo suelo, y siempre del mismo modo! ¡Ay, todo aquí me conoce y me abraza, todo es amor recíproco, todo cariño, dulzura, descanso, paz, confianza y seguridad! ¡Los ecos tan familiares; las aves hijas del país, su canto acostumbrado, su vuelo sabido, sus sitios frecuentados! ¡Los árboles que vi de niño y de los cuales si desapareció alguno especial o notable siente el corazón su falta y no se consuela de no verlo! ¡Oh vana, engreída y engañosa filosofía, que este humano instinto has querido negar y trabajaste bárbara y necia en destruir esta sensibilidad, este amor a la patria, la coexistencia necesaria, precisa, natural y justa de este amor y de la vida! ¡Ay del que no llama suyo el cielo que vio nacer, que le mira con indiferencia! ¡Echadle de mi lado, pero lejos, sí, muy lejos, pues no le quiero por amigo, ni será, si puedo, mi compañero en la paz ni en la guerra!

Alborozado y con un júbilo que le sacaba de sí y arrasados los ojos de ternura vio Pedro Saputo después de esta primera ausencia de siete a ocho meses el horizonte de su lugar, el monte de edificios que levantaba a la vista, y cruzar y remontarse las alondras que parece le saludaban con su canto. No hay allí río, no hay valles, no hay fuentes, no hay otros grandes y señalados objetos particulares; pero halló el mismo amado cielo, el mismo amado suelo, la misma amada campiña, los mismos caminos, avenidas y ejidos que de niño recorría; y era, en fin, su lugar, era su pueblo, era su patria; y allí estaba su cuna y su casa donde se crió tan dulcemente; y allí sobre todo estaba su buena madre y las demás personas de su eterno primer amor, que también le amaban tiernamente y le habían de amar toda su vida.

Mas quiso entrar de noche por evitar que se amotinasen los vecinos a verle; y se fue deteniendo y haciendo tiempo, saboreando en su imaginación la sorpresa y alegría de la llegada. Y porque no era seguro encontrar a su madre en casa a aquella hora fue a la de su madrina y acertó, porque estaba allí; yéndose los dos luego que acabaron de abrazarle y enternecerse; y de cenar también, pues no les dejaron ir sin que cenasen. Preguntáronle ansiosamente dónde había estado y qué había hecho en tanto tiempo, y él respondía que correr mundo, y ver mundo, y prometiéndoles cuentos largos para más de espacio.

Visitáronle por la mañana todas las personas visibles del lugar, y antes y primero que nadie sus dos amigas Rosa y Eulalia con mucha franqueza y cordialidad; y todos se admiraban de verle tan crecido y tan hombre.

A los pocos días recibió una carta del prior del Carmen en que le daba la bienvenida y le decía que no habiendo querido que otro pintor continuase la obra de la capilla, le suplicaba viniese a concluirla, puesto que lo de fray Toribio no fue cosa de cuidado; y que en todo caso él haría que ni este fraile ni otro alguno le molestase. Con el mismo propio respondió Pedro Saputo al prior, que iría la próxima semana a verse con su paternidad o en dejando que dejase bien encaminado un remiendo que estaba haciéndose en su casa, porque quiso repararla un poco y renovarla interiormente. Con efecto así que tuvo hecho lo que más urgía, pasó a Huesca, y entendió con mucho gusto de boca del prior lo escarmentado que quedó fray Toribio, a quien sin embargo se le mandó bajo pena de santa obediencia que ni una sola vez hablase con el pintor ni entrase estando él en la capilla. Continuó, pues, su obra, lo que permitió la estación hasta que caló con fuerza el invierno, cuyos meses de más crudeza los pasó en Almudévar dedicado al estudio y a la música.

Vino la primavera: la primavera, ¡ay! estación tan apacible y deseada, estación tan placentera y amable, y que para nosotros ha desaparecido del año. El mundo físico padece al par del moral y político. ¡Oh tiempos que hemos alcanzado! ¡Qué diréis de nosotros, futuras generaciones!

Vino, como decía, la primavera; dio orden en lo que había de hacer en su casa, viviendo en tanto con su madre en la de su madrina, y fue a dar cabo a la obra de la capilla, pasando todas las semanas a ver y dirigir la suya porque no se fiaba de los albañiles.

Y una y otra se concluyeron a un tiempo, trayéndose las quinientas libras de la de Huesca y un buen regalo que le hizo el prior, porque en el patriarca san Elías había hecho disimuladamente su retrato.

Las dos salas que dejó pintadas en el pueblo merecieron tantos elogios de los forasteros que las veían, y algunos de ellos con inteligencia, que el buen anciano del cura quiso que también le pintase algo en su casa, y le dio gusto y lo hizo gratuitamente por el amor tan tierno que le debía. Y a otro rico pintó asimismo la sala del estrado. Prevínole Eulalia que no hiciese cosa mejor que su sala, porque se enojaría; y él le respondió: aunque quisiera no podría, porque hay en la tuya un ángel que me inspiraba.

Excusado es decir que no acudió a la cita de los estudiantes; ellos sí, y tan puntualmente que por minutos llevaban la hora. Burlados en su esperanza, visitaron a don Severo; y disimulando Morfina, y llevando recomendación del padre para traer al compañero del año pasado, torcieron a la izquierda y pasaron la vía recta a Navarra por si daban con él, creyéndole siempre navarro. Él bien supo del paso de ellos, pero se aguantó y rió; y porque sintió no volver siquiera a un buen pasagonzalo de tuna, cargó más al amor de Eulalia unos días para consolarse y resistir aquella llamada tan fuerte y retozona.

jueves, 18 de julio de 2024

Nobleza General de España, sus Solares, Armas y Blasones. Francisco Lozano

Lozano, Francisco.

N.° 1330 Nobleza General de España, sus Solares, Armas y Blasones. 

Por el M. R. P.e Fray Francisco Lozano, Prior Mayor en el Colegio de San Juan de el Poyo Año de 1716. Añadido año 1738. por un Curioso según Autores, Instrumentos, Nobiliarios, Memoriales, Historias, y Papeles.

4 vol.s a 19 líneas. - Papel 0,238 alto X 0,161 ancho: caja escritura 0,201 X 0,115. - Letra S. XVIII.

Tomo I. 466 hojas.

Port. (dentro de recuadro). - V. en bl. - Prólogo. - Texto (A-B).

Tomo II. 413 hojas.

Texto (C-G). - P. en bl.

Tomo III. 422 hojas.

Texto (H-O).

Tomo IV. 379 hojas.

Texto (P-Z).

Perg.°

        (De la Librería del Marqués de Dos-Aguas).

Contiene los siguientes apellidos:

(N. E. No modifico ninguno. Algunos apellidos son más conocidos con tildes y variantes.)

Abaigar, Abalos, Abarca, Abare, Abasto, Abastos, Abaunza, Abaurza, Abedillo, Abegro, Aberanza, Abercin, Ablitas, Abulia, Aburruza, Aburta, Acciaivoli, Acebelo, Acebes, Acedo, Aceituno, Acejain, Acellas, Acenar, Acevedo, Acevo, Aceya, Acipres, Acitores, Acuareta, Acharán, Acharpasa, Achas, Acheros, Adaiz, Adame, Adarno, Adarzo, Adunat, Ae, Aechaga, Aedo, Aellos, Aeza, Afrontes, Agandaro, Agos, Agramonte, Agraz, Agreda, Aguado, Aguayo, Agüero, Agurreta, Aguila, Aguilar, Aguilera, Aguinariz, Aguine, Aguiñaga, Aguiñiga, Aguirre, Agundez, Agurto, Ahajadas, Aheya, Ahotores, Ahumada, Aibar, Aicaroz, Aicoain, Aicoz, Aillón, Aincio, Ainiz, Aiturqui, Aituz, Aizca, Ajavide, Alagón, Alamo, Alanzón, Alaraz, Alarcón, Alas, Alava, Alba, Albear, Alberche, Alberim, Alberite, Alberó, Albizú, Albizurri, Albornoz, Alburquerque, Alcanadre, Alcaneves, Alcantade, Alcas, Alcazar, Alcedo, Alcega, Alciga, Alcivar, Alcocer, Alcochola, Alcolaras, Alcorriz, Alcuide, Alcuza, Aldave, Alderete, Aldova, Aledo, Alegria, Alencastre, Alfaro, Alferez, Alfonso, Algarin, Algueta, Alen, Aliaga, Aliende, Aljofrin, Almada, Almaicos, Almandos, Almaraz, Almaroz, Almarza, Almeida, Almena, Almendral, Almonte, Almoravit, Aloristio, Alpedrin, Alquiza, Alsamas, Altamira, Altamirano, Alvarado, Alvarez, Alvaro, Alzaga, Alzas, Alzate, Alzava, Alzos, Alzumbarrut, Aller, Alli, Allo, Alloz, Amain, Amaina, Amarilla, Amatriain, Amaya, Ambram, Ambulodibu, Ames, Amescua, Amesqueta, Amezaga, Amilano, Amilidia, Amises, Amoroz, Ampudia, Ampuero, Anariz, Anaya, Anciondo, Anchieta, Anchoriz, Anda, Andanza, Andaraz, Andelos, Anderaz, Andia, Andino, Andosilla, Andrea, Andrequiain, Anduezu, Anezcar, Angiano, Angonzillo, Angos, Angueloa, Anguiano, Anguiles, Angulo, Anjada, Anoegue, Anoes, Anorbe, Anguelu, Anrubia, Ansa, Ansilla, Ansoyan, Antin, Antillón, Antolinez, Antunez, Anunciabay, Añasco, Añoz, Aoiz, Apara, Aparabasco, Aparicio, Apate, Apestegui, Aracauri, Araisa, Araiz, Aramburu, Arana, Aranada, Aranaiba, Aranariche, Aranaz, Arancivia, Aranda, Arando, Aranguesqui, Arangure, Arano, Aranzate, Aranzu, Araquil, Arasu, Araucari, Arauz, Arbeiza, Arbide, Arbieto, Arbizu, Arbolanche, Arbonies, Arbueza, Arburua, Arcas, Arcauri, Arce, Arceo, Arcia, Arciniega, Arco, Arcola, Arcos, Archega, Archeta, Ardanaz, Arde, Arderiu, Arduez, Arecha, Arechevaleta, Areizaga, Arellano, Arenillas, Arevalo, Arezo, Arfe, Argain, Arganzón, Argaye, Argote, Arguelles, Arguello, Argueta, Arguijo, Arguinariz, Argumedo, Aria, Aricio, Arielz, Arieta, Arimendi, Ariñano (AriñoArguiñano), Ariz, Ariza, Arizaga, Arizcum, Arizluzo, Arizmacurra, Arizmendi, Ariznoa, Arizu, Arlaji, Arlanzos, Arlegui, Armada, Armamasza, Armala, Armendariz, Armentia, Armijo, Armiladea, Armildes, Armuña, Arnaldeler, Arnalte, Arnao (Arnau), Arnedo, Arnes, Arnez, Arniz, Aroca, Arostegui, Arpide, Arquellada, Arracubia, Arracas, Arracate, Arraez, Arrameru, Arraras, Arrasa, Arrastia, Arratea, Arratia, Arraya, Arrazubi, Arriesta, Arrieta, Arriola, Arriorriaga, Arris, Arroitia, Arroniz, Arroyo, Arroyolos, Arru, Arrube, Arrue, Arrueiza, Artadi, Artajo, Artajona, Artal, Artan, Artanga, Artarain, Artarcoz, Artavia, Artaza, Artazu, Arteaga, Arteiz, Arteja, Artesones, Artiaga, Artieda, Artiga, Artiz, Artoleta, Artucha, Artundraga, Arzabal, Asalido, Asantes, Asarta, Asco, Asiain, Asiapi, Asin, Asiresi, Asiulines, Asla, Asperen, Asperilla, Astudillo, Astuni, Asturias, Asua, Atalo, Atares, Ataun, Atienza, Atodo, Atondo, Atorqui, Atucha, Atue, Audor, Aulestia, Auquiniz, Aux, Avando, Avecilla, Avellaneda, Avila, Avilés, Ayala, Ayardegoyen, Ayardi, Ayardiga, Ayechu, Ayeriez, Ayesa, Ayora, Ayzcorbe, Aza, Azadon, Azagra, Azambura, Azanca, Azara, Azca, Azcain, Azcarate, Azcarraga, Azcona, Azcueta, Azme, Aznar, Azpa, Azpeitia, Azperen, Azpilcueta, Azque, Azqui, Azterani, Azubarro, Azuelo.

eixada, aixadella, cavegueta, aixada, eixadella, aisá, eisá, azada, aixada,

Babiano, Bacara, Badillo, Bado, Baeza, Bafeo, Bajueto, Balabil, Balades, Balán, Balda, Baliarra, Balsa, Balsera, Balsualdo, Baltanas, Bancés, Banderas, Bañares, Baños, Bañuelos, Baquerin, Baquillas, Baquio, Baracaldo, Baraona, Barba, Barbarin, Barbasco, Barbón, Barbosa, Barbudo, Barcena (Bárcenas), Barcinilla, Barco, Bardales, Barijón, Barillas, Barquete, Barradas, Barranco, Barraondo, Barrasa, Barreda, Barredón, Barrera, Barria, Barriales, Barrientos, Barriga, Barrillos, Barrios, Barriza, Barron, Barroya, Barzosja, Bascones, Basgache, Basozabal, Bastidas, Basualdo, Basurto, Baya, Bazán, Beamonte, Beato, Beazquen, Beazqui, Becerra, Becos, Bedoya, Beja, Bejarano, Beita, Bela, Belber, Belestegui, Bellisca, Belliza, Bellosillo, Beltran (Beltrán), Beltranilla, Belvis, Benavides, Benitez (Benítez), Beortegui, Beraun, Berdugo, Bernal, Bernardo, Berri, Berrio, Berris, Bertegui, Betancur, Beteta, Bezcarril, Bibanco, Bilbao, Bizueta, Boares, Bobadilla, Bocacho, Bocanegra, Bohorques, Boica, Bojedo, Boliaga, Bolivares, Bonifacio, Bonifaz, Bonilla, Bonillejo, Boquel, Borbolla, Borja, Borjen, Borjes, Borondate, Borralla, Borrero, Bosca, Bozmediano, Bracamonte, Brachos, Braganzona, Bravo, Brazago, Briceño, Bricianos, Brinas, Briones, Brito, Brizuela, Brochero, Buedo, Buendia, Bueno, Buenrostro, Buino, Buitrago, Buitran, Burgos, Burrunda, Burrutarán, Bustamante, Bustares, Bustillo, Busto, Buzo, Buzón.

Bárcenas, bar cenas, Beceite, Beseit, bar la plaza

Caballero, Cabanillas, Cabanas, Cabañuelas, Cabello, Cabeza de Vaca, Cabezas, Cabral, Cabrales, Cabrejas, Cabrera, Cáceres, Cacho, Cachopin, Cadena, Cadorra, Caetano, Caifero, Cala, Calancha, Calatañazor, Calatayud, Calcina, Caldas, Caldaso, Calderón, Caldirán, Calero, Caliudo, Calzadilla, Callejas, Callejón, Calles, Calveta, Calvo, Camacho, Cámara, Camargo, Cambrón, Camelo, Camino, Camón, Camperán, Campero, Campezo, Campo, Campoa, Campomanes, Campos, Campuzano, Canales, Canares, Candamio, Candamo, Cangas, Caniedo, Caniego, Canillas, Canillos, Canseco, Cansino, Cansor, Cantalapiedra, Canto, Cantoral, Cañete, Cañizares, Capoche, Carama, Carasas, Caravantes, Carcamo, Carcedo, Cárdenas, Carnero, Caro, Carpio, Carra, Carrales, Carranes, Carranza, Carrasco, Carrasquilla, Carreno, Carrera, Carrillo, Carrión, Carriza, Carrizo, Carrizosa, Carroz, Cartagena, Carvajal, Casar, Casasano, Casasola, Casas, Casaus, Caso, Casquero, Castañeda, Castaño, Castefrón, Castejón, Castella, Castellán, Castellobranco, Castilla, Castillas, Castillejo, Castillo, Castrillo, Castro, Cataño, Caus, Caxcó, Cayetano, Cea, Cebada, Cebadero, Cebadilla, Ceballos, Ceberino, Cegame, Cegania, Cegastia, Celada, Celaya, Celis, Centellas, Centeno, Centurión, Cerain, Cerauz, Cerbato, Cerca, Cerdán, Cerdeño, Cereceda, Cerezo, Cerezuela, Cernadilla, Ceron, Cerrada, Cerradas, Cerraeta, Cerrato, Cerrudo, Cespedes, Cetian, Cia, Cianza, Cibo, Cidón, Cienfuegos, Cieza, Cifuentes, Cigala, Cigarra, Cigarranondo, Ciguri, Cimbrón, Cincunegui, Cirueña, Cisneros, Clavijo, Coaco, Coallas, Cobanillas, Cobarrubias (Covarrubias), Cobo, Cobos, Coca, Codomino, Colindres, Colmenero, Colón, Collazos, Compagni, Concha, Condeja, Conejo, Contreras, Copete, Coquero, Córdoba, Cornago, Cornejo, Coronel, Corono, Corquera, Corral, Corro, Cortaza, Cortejana, Cortejo, Corterreal, Cortesero, Cortijera, Cortina, Corvera, Cos, Cosio, Costana, Cotes, Cotilla, Coutiño, Coz, Cozar, Crespo, Cribel, Crido, Cuados, Cuadra, Cuartando, Cubides, Cubillas, Cubillos, Cueros, Cuervos, Cuesta, Cueto, Cueva, Cuevas, Curiel.

Exequies, sepultura, Juan II de Aragó (son pare de Fernando II de Aragó, lo Católic)

Chabelas, Chacon, Chamorro, Chancilleres, Chaparreta, Charreta, Chasarri, Chasondo, Chico, Chicote, Chilla.

Dalum, Delgadillo, Delgado, Deris, Descalabrado, Despuch (DespuigD' Es Puig), Dientes, Diez (Díez), Diosayuda, Diosdado, Dolaquitez, Domingón, Donapalla, Donvela, Doñez, Dora, Dóriga, Dorramas, Duacosta, Duarte, Duque, Duran (Durán), Durango, Duriz.

Ecija (Écija), Echagoyas, Echasi, Echave, Echevarria, Edigoraz, Eguino, Eguiguren, Eibas, Eibit, Eidocain, Elcano, Eleicigri, Elejaveitia, Elerriaga, Elmos, Elorrio, Emperán, Encalada, Encinas, Enciso, Endonaguiz, Enesteausu, Enjastia, Enriquez, Ensuso, Entenza, Enza, Epalza, Eras, Escabias, Escalada, Escalante, Escalona, Escama, Escamilla, Escandón, Escanga, Escarapio, Escobar, Escobedo, Escobillas, Escorza, Escudero, Espadero, Esparza, Espeleta, Espina, Espinal, Espino, Espinola (Espínola, Spinola), Espinosa, Espitia, Espurum, Esqueda, Esquerra, Esquivel, Estevez (Estévez), Estrada, Estrella, Estremoz, Evia, Evigni, Eyaro, Eyiendiano.

Falcón, Falero, Fano, Farfan, Faria, Fegundo, Ferreira, Ferrer, Ferrón, Ferveros, Fiallo, Fiesco, Flollaman, Floncaya, Flores, Florez (Flórez), Florin (Florín), Floyos, Foica, Foiza, Fontana, Fontaneda, Fontava, Formicedo, Fornara, Fortoz, Fraga, Franqueza, Franquis, Frechillas, Fregoso, Fresneda, Frisón, Fromesta, Fuencirio, Fuenlabrada, Fuenllana, Fuenmayor, Fuensalida, Fuentealmegir, Fuentecha, Fuentes, Fuerte, Funes.

Críticas hacia la catalanización de un pueblo de Teruel, La Fresneda.

Gaitan (Gaitán), Galán, Galarce, Galarreta, Galarza, Galdames, Galdo, Galea, Galeote, Galindez (Galíndez), Galindo, Galvarro, Gallarte, Gama, Gamaes, Gamarza, Gamboa, Gamo, Gamón, Gándala, Gándara, Gandia, Garagarza, Garavito, Garay, Garcés, Garcia (García), Gareza, Garibay, Garnica, Garrido, Garrijo, Garro, Garrucho, Gasol, Gastey, Gauca, Gauna, Gavilán, Gaviola, Gaviria, Gentil, Getino, Gibaja, Gijón, Gilete, Gilimón, Giromena, Girón, Gironda, Godinez, Goez, Goiriz, Goite, Goitisolo, Golaez, Golar, Góngora, González, Gordejuela, Gordivar, Gordoncillo, Gorgi, Gormaz, Goroztiza, Gorrionero, Gorrite, Goyeneche, Grado, Grajales, Grajeda, Grajo, Granada, Granao, Granés, Grañón, Grijalva, Grijalvo, Grillo, Grimaldo, Guadalajara, Guadiana, Gualda, Guarnizo, Guayango, Gudiel, Guecho, Guedeja, Guerra, Guerrero, Guetaria, Guevara, Guilem, Guillarte, Guimaraes (Guimerá, Guimerà, Wimara), Guinea, Guiras, Guirola, Guiza, Gumez, Gumiel, Gurrola, Gutiérrez, Gutino, Guzmán.

Haros, Hayas, Hedasua, Henao, Heras, Heredia, Hermildes, Hermosilla, Hernández, Hernani, Herran, Herrera, Herrero, Herrezuela, Herrezuelo, Hervias, Hidalgo, Higuera, Hijar (Híjar, Ixar), Hilera, Hinojosa, Hirizar, Hita, Hizurun, Hoces, Hogazones, Holanda, Holguin, Home, Hoyo, Hoyos, Huelgues, Huete, Huiravaso, Hungria (Hungría), Hurizar, Hurtado.

Ibaizabal, Ibanir, Ibáñez, Ibar, Ibarbues, Ibarguen, Ibarra, Ibarran, Ibarrola, Ibazal, Ibia, Idiacaiz, Idiacones, Idiaquez, Idolo, Igueldo, Illanas, Illanes, Imperial, Inclanes, Inestrosa, Inoso, Insausti, Interiana, Iraeta, Iraga, Iranzu, Iraola, Irarrazabal, Iravian, Ircio, Iriguen, Iriza, Irurita, Isaciga, Isazi, Isazo, Iscar, Isla, Itrazón, Iturriaga, Izquierdo.

Jabarra, Jaraba, Jaramillo, Jard, Jaso, Jauregui, Jeal, Jerez, Jimena, Jiménez, Joanin, Joara, Jodar, Jojo, Joraba, Jorada, Jubarte, Jufre, Junco, Junta, Jurado, Justiniano.

Labado, Labaza, Labecilla, Laciana, Lagunas, Lalana, Lamego, Landa, Landaeta, Landecho, Landeras, Lando, Langarica, Lantadilla, Lara, Larid, Larracea, Larrad, Larrain, Larraondo, Larraul, Larrauri, Larrea, Larriaso, Larrina, Larrinaga, Lasalde, Lasao, Lasarte, Lasio, Lasoite, Lasribas, Lauguiniz, Lauracain, Lauran, Lazárraga, Leache, Leances, Learreta, Lebrija, Lebrón, Lecla, Lechero, Lechuga, Legazpi, Legorreta, Leguizano, Leguncea, Leirón, Leitón, Leiva, Lejalde, Leniz, León, Leoz, Leque, Lequeito, Lera, Lercara, Lerma, Leurro, Leza, Lezcano, Lezoya, Liaño, Libarona, Licea, Liceda, Liebana, Liebes, Liendo, Ligonia, Linares, Linacero, Liñan, Liranzo, Lisón, Lizama, Lizaniz, Lizarraras, Lizaur, Liziñana, Lizuando, Loaisa, Loaizaga, Lodeña, Lodio, Logroño, Loinas, Lomas, Lombera, Lombraña, Lomelin, Londoño, Lopez (López), Lorca, Lorena, Loria, Lorite, Lorona, Lorriaoja, Losa, Losarte, Loya, Loyasa, Loyola, Lozano, Luarca, Lucero, Lucio, Ludueña, Luizando, Lujan (Luján), Luna, Lunar, Lurriaga, Luzón.


Llamas, Llamascares, Llamos, Llanos, Llantada.


Machado, Machuca, Madaleno, Madariaga, Madayaga, Madera, Madrid, Maeda, Maestra, Mafara, Magallanes, Magán, Magaña, Magarae, Magurregui, Mahón, Majuelo, Malaver, Malduermes, Malfaya, Maliano, Maluenda, Malvas, Mallea, Mancebo, Mancera, Manchola, Manebardo, Manjarres, Manojos, Manrique, Mansilla, Mantilla, Manuel, Manzanedo, Manzanilla, Manzano, Maquilón, Mardones, Margute, Mariaca, Mariana, Marmes, Marmol (Mármol), Marmolejo, Marones, Marquina, Marroqui, Marrufo, Martiharto, Martin (Martín), Martinez (Martínez), Marulanda, Marvan, Marzana, Mascareñas, Mata, Matachanos, Matalchuga, Matamoros, Matanzas, Mataortuga, Matanco, Matienzo, Matillas, Matute, Mayorga, Maza, Mazariegos, Mazarizqueta, Mazateves, Mazo, Mazora, Mazueca, Mazuecos, Mazuela, Mazuelos, Meco, Medina, Medinilla, Medrano, Megarejo, Melero, Melgar, Melgoso, Mella, Melliza, Mena, Menchaca, Mendelo, Menderachaga, Mendia (Mendía), Mendieta, Mendigorria, Mendiola, Mendivil, Mendos, Mendoza, Mengo, Menocal, Meñaca, Merando, Mercadillo, Mercado, Merineres, Merino, Merodio, Merrua, Meruelo, Mesa, Mesaras, Mesga, Miatoco, Micolta, Midcota, Miera, Mieres, Mijares, Minaya, Miñaca, Miñaesa, Miramonte, Miranda, Mirándola, Mirasierras, Miraval, Miravel, Mirez, Mogollón, Mojica (Mújica), Molina, Molinares, Molinedo, Moncada, Mondragón, Monguia, Monjaraz, Monje, Monroy, Monsalvo, Monte, Montebredo, Montemayor, Montenebro, Montero, Montes, Montiel, Montijo, Montilla, Montillenan, Montoya, Montuenda, Montufar, Monzón, Mora, Moracha, Morales, Moran, Morante, Morato (Morató), Morejón, Moreno, Morga, Moriano, Morcillo, Morrillo, Montrenco, Mota, Motuco, Moya, Moyano, Muelas, (Muga) Mugas, Mugraza, Muguerra, Munarizqueta, Muñatones, Muñoz, Murga, Murguecio, Murguia, Muruel, Murueta.


Naja, Nalón, Nanclares, Naranjo, Narciates, Nardillero, Narvaez, Navales, Navares, Navarrete, Navarro, Navaz, Naveda, Navia, Neveda, Nevidra, Negrete, Negrilla, Negrita, Negro, Negrón, Nequeitia, Neurba, Nicolás, Nicuesa, Niedos, Nieto, Nieva, Niño, Noceda, Noceta, Nofuentes, Nogales, Nomas, Noreña, Noroña, Norte, Noruega, Norueva, Noyan, Nozaleda, Nuncibay, Nuñez (Núñez, de Nuño, Nuno, Nunnio, etc).

Chuse Inazio Nabarro, leyendo

Obañes, Obero, Obierna, Obregón, Ocaeta, Ocalas, Ocio, Ocollo, Ocón, Ocharcoasa, Ochavi, Ochoa, Ogate, Ojacastro, Ojascun, Ojeda, Olabe, Olalde, Olarte, Olaso, Olastre, Olbera, Olea, Oliva, Olivares, Olivera, Oliz, Olmedilla, Olmedo, Olmos, Oloa, Ollavehera, Olloqui, Omenaje, Ondanza, Ondiz, Ongastegui, Ontiveros, Ontoria, Oñate, Oñez, Oquendo, Oquiza, Orachita, Orbea, Orbejón, Orbezu, Orbistelu, Orcariz, Ordaz, Ordiales, Ordoñez (Ordóñez), Orduña, Orejón, Orellana, Oreña, Orez, Oria, Oribar, Oriquen, Oriz, Ormaiztegui, Ormachea, Ormaeche, Ormaza, Orozco, Ortega, Orteiza, Ortezuela, Orteges, Ortiz, Ortuñez, Ortuño, Ortubia, Ortuzar, Osa, Osares, Osonilla, Osua, Otalora, Otañez, Otazu, Oviedo, Oyarzo, Oyarzun, Oyauren, Oyolo.

Pabon, Pacheco, Pachón, Padilla, Paiva, Palacios, Palavicino, Palazuelos, Palencia, Palma, Palmela, Palomares, Palomeque, Palomino, Palomo, Pallás (Pallars), Pamones, Pancorbo, Paniagua (pan y agua), PantaleónPantigosa (Panticosa), Pantoja, Papillás, Páramo, Pardo, Paredes, Paredinas, (Pardina, Pardinas) Pareja, Parisa, Parraga, Parraiso, Parrales, Parrilla (Parrillas), Partidores, Pasillas, Pastrana, Patalines, Patas, Patón, Paul, Pavia, Peco, Pecha, Pedraza, Pedrosa, Pedroso, Pedruja, Pejoto, Pelaez, Pelegrin, Pelegriz, Peludo, Penuela, Peña, Peñacastil, Peñalosa, Peñamacor, Peñate, Peñuelas, Peon, Peraleda (Peralada, Pera lata), Perales, Peralta, Perdigón, Perea, Pereda, Perellones, Pérez, Periche, Pescuezo, Pesoa, Pesquera, Persoa, Pezaño, Pezo, Piedraalzada, Piedrabuena, Piedras, Pijoto, Pila, Pilares, Pileto, Pilo, Pimienta, Pinel, Pineles, Pinillos, Pinto, Piña, Pisón, Pisuerga, Pizarro, Pizón, Pizueta, Plata, Plaza, Poblaciones, Poblete, Polanco, Pollino, Ponce, Porcel, Porcellos, Porras, Portes, Portilla, Portillo, Portu, Portugal, Portugales, Portugalete, Posada, Posadilla, Postigo, Pozo, Pozuelos, Pravia, Premontorio, Pretel, Proaño, Puelles, Puente, Puerto, Pulido, Pumarejo, Puñana.

Quadrado (Cuadrado), Quejaba, Quesada, Quevedo, Quijada, Quijano, Quincoces, Quintalina, Quintana, Quintero, Quintos, Quiñones, Quiroba, Quirós, Quituera, Quiza.

Artur Quintana i Font, Arturico Quintanilla y Fuentecica

Rabanal, Rabelo, Rada, Rades, Ramales, Ramirez (Ramírez, de Ramiro, Ranimiro, Ranimirus), Ramos, Ran, Rangel, Rascuri, Ratia, Raudona, Raya, Reas, Reales, Rebollares, Rebolledo, Rebollo, Rebujos, Recalde, Recante, Recio, Redondo, Regodón, Reguera, Rejón, Rellos, Rendón, Rengifo, Renoza, Renteria, Repala, Requejo, Requena, Retes, Returbio, Revilla, Riancho, Riaño, Riaran, Riba, Ribas, Ribero, Ricos, Riego, Rieros, Rijón, Rincón, Rioseco, Ripas, Riquelme, Risco, Rizos, Roa, Robladillo, Robledo, Robledillo, Robles, Roca, Rocabado, Rocadilla, Roco, Rodezno, Rodela, Rojas, Rol, Rolón, Román, Romano, Romo, Romero, Romeu, Rondino, Rosa, Rosado, Rosales, Rosillo, Rosilloy, Roya, Royo, Rubalcaiz, Rubalcalda (Rubalcaba), Rubiales, Rubin, Rubio, Rubión, Rueda, Rues, Rufo, Rulacedo, Rugama, Ruiz, Ruperto, Rutia.

Prat de la Riba; catalanismo, fanatismo, victimismo, arrogancia, hipocresía, castellanofobia

Sabagal, Sabando, Sabiñana, Sacedon (Sacedón), Saces, Saciola, (Sagasta), Sagastozaba, Sagredo, Sahagun, Salas, Salazar, Salcedo, Saldaña, Salvador, San Clemente, San Juan, San Llorente, San Martin, San Millan, San Román, San Vicente, Sandoval, Sangronis, Sanguino, Sansores, Santa Coloma, Santa Olalla, Santacruz, Santander, Santarén, Santarena, Santiesteban, Santillán, Santibañez, Santoinas, Santotis, Santoyo, Sapanos, Saracho, Saravia, Sardeneta, Saroya, Sarrasines, Sarriguren, Sarzosa, Saucelles, Sauli, Sedano, Sedeno, Sedillo, Segarra, Segura, Segurola, (Segures), Segurres, Seifino, Sejalvo, Sentis, Sepúlveda, Sequeira, Sequera, Sequillas, Seraceda, Serna, Serrano, Sese (Sesé), Sestadones, Siceros, Sigleres, Silvano, Simancas, Sinfuegos, Siones, Sirvente, Sitien, Sober (Sobera), Soberosas, Sobradillos, Sobreanos, Socasas, Solana, Solano, Solera, Soler, Solier, Solis (Solís), Solorzano, Solmenos, Someros, Somonte, Sopuerta, Soria, Sornosa, Sorogastoa, Sortella, Sosiella, Soto, Sotorriente.


Tablada, Tabuyo, Talavera, Tallada, Tamariz, Tamariza, Tapia, Tarrique, Tartillanes, Tasis, Tavira, Teide, Tejada, Tejeda, Tejerina, Tellaeche, Tenca, Terán, Terlegui, Ternera, Terrín, Tibir, Tibur, Tidoya, Tineo, Tinoco, Tirado, Tizón, Tobaes, Tobar, Toledo, Tolosa, Tolosano, Tompes, Toranzos, Torcazo, Tordesillas, Tornuntegui, Toro, Torquemada, Torralba, Torre, Torreblanca, Torrecilla, Tórtoles, Tos, Tosantos, Tostado, Trabudo, Trapera (Trapero), Tranco, Travejo, Trejo, Treviño, Trillo, Trincado, Troncones, Trujeto, Trujillo, Trupiana, Tubian, Tuesta, Tuncos, Turcios, Turista, Turruchao.

Reintroducido el LOBO en los puertos de Beceite

Uarte (Huarte), Ubaitar, Ubayas, Ubilla, Ubillas, Uceta, Udia, Ugarte (Hugarte), Ugenes, Ugui, Ulibarri, Undiano, Unibaso, Unzueta, Uranzo, Urazandi, Urban, Urbea, Urbieta, Urbina, Urculu, Urdaibaig, Urdaneta, Urdanivia, Urdinola, Urecha, Ureder, Ureña, Uriarte, Uriay, Uribarri, Uribe, Uribeapalla, Urjaraz, Urozas, Urrana, Urrea, Urria, Urrieta, Urtubia, Usodimari, Usua, Uzcariz, Uztarroz. (Me falta Urquizu o Urquizú, entre otros.)

Vaca, Valbuena, Valdenebro, Valderas, Valderrábano, Valderrama, Valdés, Valdespino, Valdivia, Valdivieso, Valduerna, Valencia, Valenzuela, Valera, Valeria, Valiardo, Valiente, Valpuesta, Valtodano, Valverde, Vallejera, Vallejo, Vallencillo, Vallosillo, Vallés, Veas, Veasain, Vedua, Vega, Vegaona, Veguelllina, Velasco, Veldanis, Veldedo, Velada, Velarde, Velez, Veloaga, Venero, Vera, Verano, Verastegui, Veranja, Vergara, Verguillas, Vias, Vibaldo, Vidaobo, Vidaura, Vidaurreta, Videa, Vigil, Vilches, Vilcuña, Villabrajima, Villacañes, Villacreces, Villadiego, Villafañe, Villafranca, Villafrecha, Villafuerte, Villairera, Villaizan, Villagera, Villagomez, Villagra, Vinagrán, Villalán, Villanes, Villabercha, Villalobos, Villalpando, Villazas, Villamañán, Villamar, Villamil, Villamizar, Villanueva, Villapadierna, Villaquirán, Villareal, Villarejo, Villaren, Villaroel, Villaseca, Villasirga, Villasuerez, Villate, Villatencia, Villatores, Villavicencio, Villazán, Villegas, Villeja, Villeldi, Villodre, Villolda, Villoria, Viñal, Viotaco, Vique, Virues, Visco, Vizcargui. 


Yanguas, Yañez (Yáñez), Yarza, Yebana, Yela, Yermo, Yuso.


Zabala, Zacarias, Zaldivar, Zamalloa, Zambrano, Zamudio, Zapata, Zarate (Zárate), Zarauz, Zarza, Zorrilla, Zorroza, Zuazola, Zuazu, Zubarri, Zubiarri, Zurrada, (Zumalacárregui), Zumarraga, Zumaya, Zumelzo, Zunza, Zuñiga (Zúñiga), Zurbano, Zurbarán, Zurita (Zorita, Sorita, Surita, Çorita, Çurita).

Creemos que Fr. Francisco Lozano es el que cita Álvarez Baena como natural de Madrid, varón de notable cultura que figuró como Predicador de S. M.; Examinador sinodal del Arzobispado de Toledo, Juez y Examinador de los Prioratos de Castilla en la Orden de San Juan, Maestro de púlpito. Secretario de provincia, Abad de los Santos Mártires de Valladolid y otros Conventos, Definidor y Abad provincial en Castilla y Obispo de San Juan de Puerto Rico. Falleció en el año de 1742.

Otro ejemplar MS. en la Biblioteca Nacional.