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domingo, 5 de diciembre de 2021

DVA, Borao, S

SABANILLA. c. Pañuelo.

SABIDO. n. Sustantivo con que se denota el sueldo fijo de que uno dispone: equivale en cierto modo a situado, pero es más concreto: se usa en las expresiones tiene un buen sabido, tiene un sabido de 5 rs, como indicando que sin contar otras utilidades eventuales.

SABOCA. a. Saboga, sábalo, pez. (saboc es aixó)

SABOCA. a. Saboga, sábalo, pez.


SACA. a. Derecho de saca, retracto o tanteo.

SACADERA. n. Cuévano pequeño que se emplea en las operaciones de la vendimia.

SACAFUEGOS. c. Eslabón.

SALCHUCHO. n. zancocho.

SALMORRADA. n. Salmuera, que en Aragón se pronuncia sulmuerra.

SALOBRE. u. Planta: se da también ese nombre a toda planta salsuginosa.

SALZ. n. Cierta especie de yerba.

SAMARUGO. n. Pez abdominal. - n. Persona arisca, imbécil o egoísta.

SANGARTESA. n. Lagartija.

SANGRIMÍS. n. Muchacho desmedrado, o de pocas carnes, o de corta estatura.

SANJUANADA. n. Velada de San Juan.

SAMPEDRADA. n. Velada, o mejor, aurora de San Pedro.

SANSA. d. Orujo de la oliva.

SANTORAL. n. Catálogo de santos, especialmente en el calendario: la Academia le da la significación de libro de coro o de sermones y vidas de santos: su verdadera significación es la última.

SAQUE. n. Se dice de uno que tiene buen saque para denotar que es comedor o bebedor.

SAQUERA. c. Aguja de coser sacos, como se dice también aguja espartera, y aguja de ensalmar.

SARDA. n. Ramaje bajo en el monte, como el de los tomillos, asnallos etc.

SARGANTANA. d. Lagartija.

SARNA. n. Buena fortuna en el juego, o suerte muy constante en cualquiera especulación: voz familiar.

SARNOSO. n. El ganancioso habitualmente, sobre todo en el juego.

SARRAMPIÓN. d. Sarampión. (Sarrampió)

SARRIA. n. Esportón. (Saria)

SARRIO. c. Cabra montés. - n. Gamuza.

SASO. d. Tierra ligera.

SAYONÍA. n. Alguacilazgo: el Diccionario de la Academia no usa esta voz, pero incluye como anticuada la primitiva de sayón.

SECANO. n. Se dice abogado de secano por el que no tiene pleitos o suficiencia.

SECARRAL. n. Secaral, sequeral, sequedal. (Lugar seco, desértico)

SECO. n. En la frase dejar a uno seco significa dejarle muerto en el acto, aunque esto, en verdad, no aseguraremos que sea exclusivamente aragonés.

SECÉN. n. Madero que pasa de 30 palmos.

SEGALLO. n. Cabrito desvezado hasta llegar a primal, como en el ganado lanar lo es el borrego o cordero desvezado. (segall, segalla)

SEMEJANTE. n. Extremado en magnitud, en número, en lujo, etc., por ejemplo: "ha hecho semejante fortuna! ha venido con semejante ostentación! ha traído semejante vestido!"

SENIORES. n. Los que tenían jurisdicción, y este nombre recibieron los ricos-hombres.

SENO. n. Pecho.

SENSE. n. Tonto: es de uso local. (sense señ, seny)

SENTIDO (costar un). n. Costar mucho.

SEÑALERO. n. Alférez, porta-estandarte, abanderado: en documentos antiguos senyalero. (que llevaba la senyal, señal real de Aragón, senyera)

SEÑAR. a. Hacer señas.
SEO. a. Iglesia catedral: dícese la Seo, aunque muchísimos autores escriben impropiamente Aseo, otros Seu y antiguamente See, acercándose más a la etimología latina sedes (sede).

SERRADIZO. n. Serrín.

SERRANÍA. n. Se usa en la frase forense sententia ad modum serraniae, la cual se pronunciaba brevísimamente y sin gastos, previa sumisión de las partes.

SERRETA. n. Cadenilla que se pone en la boca a los caballos u otros animales de monta para refrenarlos.

SERRONES. n. Planta chenopodium.

SIETE EN RAMA. n. Planta, tormentilla erecta.

SILLETAS. a. Jamugas.

SIMOSO. n. Terreno flojo y que fácilmente se desprende por las filtraciones u otras causas, dejando abiertas simas o concavidades.

SÍNDICO A TRIBUTAR. n. El que tiene a su cargo en la municipalidad el cuidado de la alineación y denuncia de los edificios.

SINGULAR. a. Particular, individuo, vecino.

SINJUSTICIA. n. Injusticia. - Hemos oído muchas veces esa voz (y a la gente rústica el barbarismo desinjusticia); y aunque no quiso usarla probablemente como tal sustantivo Hurtado de Mendoza, no deja de prestarse a esa lectura aquel trozo del Lazarillo que en una de sus ediciones hemos leído "Mas con tanta gracia y donaire contaba el ciego mis hazañas, que aunque yo estaba tan maltratado y llorando, me parecía que hacía sinjusticia en no se las reír," y si bien ahí puede entenderse me parecía que obraba sin justicia, pero no así en la edición de Aribau (Biblioteca de AA. españoles) en donde dice "me parecía que le hacía injusticia en no se las reír," y luego por nota, como variante, sin justicia, cuya variante con el le aproxima mucho esta frase a la significación que habemos dado.

SINODAL. n. Se dice del no muy competente testigo que es llamado a declarar sobre sucesos antiguos en que no se presenta como ocular o de ciencia cierta.

SIRGA. c. Maroma.

SIRRIA. n. Excremento del ganado etc. (eixérrit, fem)

SIRRIO. d. Sirria, sirle.

SISA. n. Sisón, ave.

SISALLO. n. Planta, salsola vermiculata.

SISARDO. n. Cuadrúpedo, capra rupicapra.

SITIADA. d. Junta de gobierno en los establecimientos de beneficencia.

SITIADO. a. Sito, situado.
SITIO. a. Aniversario.

SOBA. d. Cueva profunda en dirección horizontal.

SOBATER. d. Agitar líquidos.

SOBIRANO. n. Supremo: es de los vocablos que reúne en su Índice Blancas.

SOBRE-ACEMILERO. n. El oficial real que cuidaba de las acémilas (ase), así como de los carros, barcas y suministro de cebada cuando la corte se ponía en viaje.

SOBRE-BUENO. n. Excelente, exquisito.

SOBRE-CIELO. n. Toldo, techo formado de telas vistosas a manera de pabellón, como se lee y explica en las Coronaciones de Blancas: dosel como dice este en su índice de vocablos aragoneses: también es voz italiana pero se escribe sopracielo.

SOBRE-COCINERO. n. Cada uno de los dos escuderos destinados al servicio de la mesa del rey, los cuales habían de ser caballeros. (sobrecoch)

SOBRECULLIDOR. n. Recaudador de más categoría que los cullidores o cobradores.

SOBREJUNTERÍA. n. Era a manera de distrito o departamento, a lo menos en tiempo de las Uniones de Aragón, las cuales nombraban dos conservadores por cada sobrejuntería o sobrejuntaria.

SOBREJUNTEROS. n. Dependientes o porteros. - n. Cuando a Unión nombró al rey los oficiales de su casa le dio sobrejunteros de Alcañiz, Tarazona, Jaca, Sobrarbe y Ribagorza, Transduerta y reino de Valencia.

SOFOCACIÓN. SOFOCO. El acto de sofocarse o de disgustarse o apasionarse vivamente.

SOGUEADOR. n. Agrimensor.

SOCUEAR. a. Medir con soga. (soguear)

SOGUERÍA. a. Conjunto de sogas.

SOL DE CARACOLES. n. El de poca fuerza y color siniestro, que generalmente sale durante la lluvia o poco después de ella sin que haya escampado.

SOLANAR. a. Solana.

SOLAPE. n. Entre carpinteros la parte de una pieza que monta o apestaña sobre otra. (se solapa)

SOLDADERA. n. Ramera; en latín soldataria. Incluida esta palabra, por haberla leído en documentos aragoneses y no en el diccionario de la Academia, debemos, sin embargo, advertir que después la hemos visto usada en el Concilio toledano de 1324.

SOLIO. n. Reunión o sesión solemne de los cuatro brazos de las Cortes aragonesas, en que se sancionaba lo acordado en común o por medio de los comisionados reunidos de cada brazo.

SOMARRARSE. Adherirse un guisado a las paredes de la vasija. (Sucarrás, socarraet)

SOMARRO. n. Carne asada.

SOMONTANO. n. El terreno colocado a la falda de alguna cordillera, como el de Moncayo. (semontano; so, sos, sus, debajo del monte)

SONDORMIR. n. Dormir con sueño ligero. (sondormí)

SOPA. n. Se usa en la frase a sopas hechas para indicar que se ha llegado cuando todo estaba dispuesto o concluido.

SOPAPO. d. Revés.

SOPERO. n. Especie de babero o pañizuelo que se pone a los niños al pecho en equivalencia de la servilleta.

SOPORTALES. n. Portales, galería que forman las fachadas de una línea de calle o plaza.

SOSMESOS. n. Vasallos: léese en muchos documentos, y es de los vocablos aragoneses reunidos por Blancas. (someter, so: sos: sus + meter; sotsmes)

SOSTOBAR. SOTOBAR. d. Mullir. (sostobá : moure)

SOTA. a. Mujer deslenguada y sin vergüenza.

SOTA-CEMILERO. n. Empleado real dependiente del sobreacemilero. (sobre, super vs sota, so, sos, sus, sub, etc)

SUDADERO. n. Bache o cubierto en que se encierra al ganado, para pasar desde él las reses al esquiladero: la Academia lo incluye como provincial de Estremadura, pero indicando ser el mismo esquiladero.

SUDAR. n. En las expresiones sudar pez coca, sudar el quilo, significa sudar copiosamente.

SUELDO. a. Moneda imaginaria de ocho cuartos.

SUFRIENZA. n. Véase rupias.

SUMSIDO. n. Lo mermado y aun seco por la acción del calor o la del tiempo. (semat)
SUMSIRSE. n. Encogerse, reducirse en volumen: generalmente se dice de los comestibles. (semás; la carbassa se ha semat; no me miros tan que me semo)

SUPERLEVADOR. n. Caplevador: lo interpreta el Glosario del Memorial histórico español que publica la Academia de la Historia, en su tomo 2.°

SUPLICACIONES. c. Barquillos: se usa con preferencia en Aragón y se ve empleada en las Ordenaciones de Pedro IV.

SUSANA. n. Se usa en la frase subírsele a uno la susana a la cabeza para denotar que ha montado en cólera o que toma una resolución extrema: en Castilla susano es lo que está en la parte superior, en Navarra lo próximo o cercano.

SUSTITUCIÓN COMPENDIOSA. n. La que participa de la vulgar y fideicomisaria, que son las tres que en Aragón se conocen.

lunes, 9 de noviembre de 2020

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SEXTA.

JORNADA SÉPTIMA. NOVELA SEXTA.

Doña Isabela, están en Leonetto, y sén volguda per micer Lambertuccio, es visitada per éste, y torne lo seu home; a micer Lambertuccio lo fa eixí de casa en un puñal a la ma, y lo seu home acompañe después a Leonetto.

Lo rey li va maná a Pampínea que continuare, y ella va escomensá a di:
són mols los que diuen que Amor li trau a consevol lo señ, y que als que volen los atonte, pero me pareix una mala opinió, com ya u han demostrat algunes charrades que ham sentit, y yo tos u amostraré en esta:

A la nostra siudat, pleneta de coses bones, va ñabé una Siñora jove, noble y mol guapa, dona de un caballé mol valén. Y com moltes vegades passe, que no mos acontentem en una minjada, sino que mos agrade variá, com lo seu home no la satisfee massa, se va encaprichá de un jove, Leonetto, mol amable y cortés, encara que de baixa cuna, y ell tamé se va enamorá de ella: y com ya sabéu que poques vegades se quede sense efecte lo que les dos parts volen, no va passá mol tems hasta que se van enganchá. Va passá que, com ella ere mol maja y amable, de ella se va enamorá mol un atre caballé, micer Lambertuccio, al que ella, com ere un home desagradable y pesat, per res del món podíe disposás a vóldrel. Pero solissitánla ell mol en celestines y no valénli un no per resposta, com ere un home poderós, va maná que la amenassaren en difamála si no cumplíe lo seu gust, aixina que la Siñora, sabén cóm ere, va tindre que sedí. Y habén anat la Siñora (que doña Isabela teníe per nom), com es costum nostra al estiu, a quedás a una majíssima terra seua al campo, va passá que, habén lo seu home anat a caball an algún puesto per a quedás uns díes, va maná ella fé cridá a Lionetto per a que vinguere a está en ella; ell, contentissim, va acudí incontinenti. Micer Lambertuccio, sentín que lo home de la Siñora sen habíe anat fora, ell sol, puján al caball, sen va aná cap aon ella estabe y va cridá a la porta. La criada de la Siñora, al vorel, sen va aná corrén cap an ella, que estabe a la alcoba en Lionetto y, cridánla, li va di:

- Siñora, micer Lambertuccio está a baix, ve ell sol.

La Siñora, al sentí aixó, se va assustá, y li va demaná a Leonetto que se amagare un rato detrás de les cortines hasta que micer Lambertuccio sen anare.

Leonetto, que tamé teníe temó de ell, se va amagá; y ella va maná a la criada que obriguere a micer Lambertuccio; y ell, desmontán del seu caball y lligánlo a una arnella, va pujá cap a dal.
La Siñora, ficán bona cara, y assománse a la escala, lo milló que va pugué lo va ressibí en paraules, y li va preguntá qué fee allí. Lo caballé, abrassánla y besánla, li va di:
- Alma meua, hay sentit que lo vostre home sen ha anat fora, aixina que hay vingut a está un ratet en vos. Y después de estes paraules, van entrá a la alcoba, y tancán per dins, va escomensá micer Lambertuccio a magrejála.

Y están aixina en ella, completamen fora del pensamén de la Siñora, va passá que lo seu home va acudí, y en cuan la criada lo va vore prop de casa, va corre cap a la cámara de la Siñora y li va di: - Siñora, lo siñó casi está aquí, ya deu está al pati. La dona, al sentí aixó, y pensán que teníe dos hómens a casa (y com sabíe que lo caballé no podíe amagás perque lo seu palafrén estabe al pati lligat), se va doná per morta; sin embargo, eixecánse rápidamen del llit, va cavilá algo y li va di a micer Lambertuccio:
- Siñó, si me voleu be, per a salvám de la mort, feu lo que tos diga. Agarréu a la ma lo vostre puñal, y en mal gesto y tot enfadat baixaréu la escala y ton aniréu dién: «Votovadéu, que ya lo enchamparé a un atre puesto»; y si lo meu home vullguere retíndretos o tos preguntare algo, no diguéu res, sol lo que yo tos acabo de di, pugéu a caball y marchéu, y per cap raó tos quedéu en ell. Micer Lambertuccio va di que aixina u faríe; y desenvainán lo puñal, tot sofocat per lo esfors que habíe fet, y enfadat perque habíe tornat lo amo, va fé lo que la Siñora li habíe manat. Lo home de la Siñora, que ya habíe baixat del alazán, maravillánse de vore un atre palafrén y volén pujá cap a dal, va vore a micer Lambertuccio baixá y se va extrañá de les seues paraules y de la cara tan roija de enfadat, y li va preguntá: - ¿Qué es aixó, siñó?

Micer Lambertuccio, ficán lo peu al estribo y montán a caball, no va mes que: - Votovadéu, ya lo trobaré a un atre puesto. Y va colá.

Lo gentilhome, puján al pis, va trobá a la seua dona al cap de la escala, espantada y en cara de temó, y li va preguntá:

- ¿Qué passe aquí? ¿A quí está amenassán micer Lambertuccio, tan enfadat?
La dona, arrimánse a la alcoba per a que Leonetto la sentiguere, va contestá:
- Siñó, may hay tingut tanta temó com avui. Aquí dins ha entrat un jove que no coneixco, fugín de micer Lambertuccio, que lo perseguíe en lo puñal a la ma, y com ha trobat esta alcoba uberta, tremolán me ha dit: «Siñora, ajudéume, per Deu, que no me maton als vostres brassos». Yo me hay alsat de un brinco y només preguntáli quí ere y qué fee aquí, acudix micer Lambertuccio dién: «¿aón estás, traidó?». Yo me hay ficat dabán de la porta de la alcoba y, al volé entrá ell, lo hay parat; en aixó ha sigut mol cortés, com ha vist que no volía que entrare aquí dins, después de refunfuñá ha baixat la escala, com u hau pugut vore.

Va di entonses lo home.

- Dona, hau fet mol be; mol gran deshonra haguere sigut que mataren an algú aquí dins, y micer Lambertuccio haguere fet una gran villanía seguín an algú que se haguere refugiat a dins de la alcoba de una dona. Después li va preguntá aón estabe aquell jove.

La dona va contestá:

- Siñó, se haurá amagat.

Lo caballé va cridá:

- ¿Aón estás? Ix, en confiansa, que soc lo amo de la casa.

Leonetto, que tot u habíe escoltat, tremolán com si tinguere temó de verdat, va eixí de aon estáe.

Va preguntá lo caballé:

- ¿Qué tens tú que vore en micer Lambertuccio?

Lo jove va contestá:

- Siñó, res que yo sápiga, y per naixó crec que no deu está be del cap, o que me ha pres per un atre, perque en cuan me ha vist no mol lluñ de esta casa, al carré, ha agarrat lo puñal y me ha dit: «Traidó, ¡estás mort!». Y no me ha donat tems a preguntáli per quina raó mu díe, mes que hay escomensat a corre tan depressa com hay pogut, y hay entrat a la primera casa uberta que hay trobat, aon, grássies a Deu y an esta noble Siñora, me hay salvat.
Va di entonses lo caballé:

- Pos ves, no tingues mes temó; te portaré a casa teua, y después entératen be de lo que tens que vore en ell.

Y en cuan van acabá de sená, fénlo pujá al seu caball, lo va portá a Florencia y lo va dixá a casa. Y después, segóns les instrucsions ressibides de la Siñora, aquella mateixa nit va parlá en micer Lambertuccio de amagatóns, y en ell van tratá de no parlá de alló may mes, y aixina no sen va enterá lo caballé de la burla que li habíe fet la seua dona.

domingo, 11 de agosto de 2024

Orbs


Orbs, adj., lat. orbus, aveugle.

Car qui d'aquesta es tacatz ell es totz orbs. V. et Vert., fol. 84.

Car qui est taché de celle-ci il est tout aveugle.

Cuiatz vos qu' ieu non conosca,

D' Amor, si 's orba, o losca.

Marcabrus: Dirai vos.

Croyez-vous que je ne connaisse pas, touchant Amour, s'il est aveugle, ou louche.

Fig. Tuit segon orba via.

G. Figueiras: No m laissarai.

Tous suivent voie aveugle.

Substantiv. Doncs si l'uns orbs l'autre guia

G. Figueiras: No m laissarai.

Donc si un aveugle guide l'autre.

Ab fols et ab orbs es tota sa guirenssa.

Guillaume de la Tour: Un sirventes.

Avec fous et avec aveugles est tout son appui.

Adv. comp. Aissi cum sel qu' a orbas si defen,

Ai tot perdut la forsa e l' ardimen.

P. Vidal: Anc no mov.

Ainsi comme celui qui se défend à l' aveuglette, j'ai tout perdu la force et la hardiesse.

ANC. FR. Donnant des coups orbes à droite et à gauche.

Hist. Macar., t. I, p. 299.

Et les muez parler et les orbs esclerier.

Helinand ou Thibaud de Malli, vers sur la Mort.

ANC. CAT. Orb. IT. Orbo. (chap. Sego, segos, sega, segues; ciego, ciegos, ciega, ciegues; a Tortosa está Quico lo cèlio, que cante en lo noi y lo mut de Ferreríes. A mí tamé m' agrade mol lo vi de Batea.)

Quico lo Cèlio, lo Noi y lo Mut de Ferreríes

2. Orbar, v., lat. orbare, aveugler.

Fig. Lo demoni lor orba l'olh del entendement. Lo novel confort.

Le démon leur aveugle l'oeil de l'entendement.

ANC. CAT. Orbar. IT. Orbare. (chap. Segá, dixá sego (igual que segá en una fals o dalla): sego, segues, segue, seguem o segam, seguéu o segáu, seguen; segat, segats, segada, segades. Espero que a Arturo Gaya Iglesias no li sego lo dimoni l' ull del entenimén : señ.
Per sert, hauríe de lligí cóm se diu iglesia o iglesies en ocsitá, la llengua que parlabe Ramón Berenguer IV cuan va reconquistá TortosaDertusaDertosa.)

Códices Catedral Tortosa

3. Orbamen, adv., aveuglément.

Adonc queretz gierdon orbamen. V. de Pierre Pelissier.

Alors recherchez profit aveuglément.

4. Eissorbar, Eyssorbar, Yssorbar, Ichorbar, v., aveugler, ôter la lumière, perdre la vue.

(chap. Segá, pedre la llum, pedre la vista.)

Om l' espeza e l' eissorba e l' art e 'l pen.

T. d' Augier et de Bertrand: Bertran.

On le met en pièces et l' aveugle et le brûle et le pend.

Li creberon los huelhs de la testa, e lo yssorberon. V. et Vert., fol. 72.

Lui crevèrent les yeux de la tête, et l' aveuglèrent.

Fig. Aissi 'ls eyssorba cobeitatz.

Folquet de Romans: Quan cug.

Ainsi les aveugle convoitise.

Amors eyssorba selh que ve.

P. Cardinal: Ben tenh per.

Amour aveugle celui qui voit. 

Coma huells malautes ni cassidos e laganhos no pot gardar lo lum, ans eyssorba pus... ont plus clars es lo lums. V. et Vert., fol. 83. 

Comme oeil malade et chassieux et plein d'humeurs ne peut regarder la lumière, mais perd la vue davantage... où plus claire est la lumière.

Part. pas. O vezian am lurs huels yssorbatz.

V. et Vert., fol. 51. 

Le voyaient avec leurs yeux aveuglés.

Fig. Volon comparar lur sen yssorbat a la savieza de Dieu.

V. et Vert., fol. 51.

Veulent comparer leur sens aveuglé à la sagesse de Dieu.

Theodoric... ichorbatz de la heretguia. Cat. dels apost. de Roma, fol. 67. Théodoric... aveuglé de l'hérésie.

ANC. FR. Pendre as forche, ou noier en mer, 

Ardoir en feu, ou essorber.

Roman du Renart, t. III, p. 293.

samaruc, teatre, ONCE

5. Issorbamen, Yssorbamen, Ychorbamen, s. m., aveuglement, perte de la vue.

Lo ychorbamen que la emperairitz avia fach a son filh.

(chap. Lo segamén que la emperatrís (Irene) habíe fet a son fill: lo va dixá sego: li va traure los ulls pera que no li prenguere lo reino o regne de Bizancio : Constantinopla : EstambulIstambul.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 109.

La perte de la vue que l' impératrice avait causée à son fils.

Fig. Lo yssorbamen en que peccat met persona.

Amb aquest issorbamen espenh lo en peccat.

V. et Vert., fol. 49 et 11.

L' aveuglement en quoi le péché met la personne.

Avec cet aveuglement il le pousse en péché.

jueves, 7 de enero de 2021

Lo Camí, XVIII. 18, la Pesteta gran

XVIII.

Lo camí, Delibes, Moncho, Ramón Guimerá Lorente

Com atres moltes dones, la Pesteta gran va despressiá lo amor mentres cap home li va proposá voldre y sé volguda. A vegades, la Pesteta sen enríe de que lo únic amor de la seua vida haguere naixcut pressisamén del seu zel moralisadó. Sense lo seu afán de recorre los montes durán los crepusculs dels domenges no haguere enfadat a los mossos del poble, y, sense enfadá als mossos del poble, no li haguere donat a Quino, lo Manco, la oportunidat de deféndrela y sense esta oportunidat, may se haguere ubert lo sec cor de la Pesteta gran, massa señit y tancat entre les costelles. Ere, la del seu primé y únic amor, una cadena de causalidat y casualidat que si pensabe en ella la abrumabe.

Són infinitos los camíns del siñó. Los amors de la Pesteta y Quino, lo Manco, van tardá en sabés al poble. Ademés, van progressá en lentitut. Ere un pas definitiu.
Quino, lo Manco, ya habíe pensat en ella, en la Pesteta, antes del insidén en los mossos. La Pesteta no ere jove y ell tampoc. Per un atre costat, la Pesteta ere seca y prima y teníe un negossi en marcha; y un evidén talento comersial. Pressisamén lo que ell no teníe. Raderamen, Quino estabe asfixiat per les hipoteques. Ben mirat, propiedat dell, lo que se diu dell, no quedabe ni lo gram del hort. Ademés, la Pesteta ere prima y teníe los musculs reblanits. Bueno, u pareixíe. Naturalmen, ni ell ni dingú li van vore may los musculs a la Pesteta. En fin, la Pesteta gran constituíe pera nell una solusió congruén y pintiparada, ni feta aposta.

Cuan Quino, lo Manco, la va defendre dels mossos al pon no u va fé en mires egoístes.
U va fé perque ere un home noble y digne y detestabe la violensia, sobre tot en les dones. ¿Que después se va embolicá la cosa y la Pesteta lo va mirá de este o datre modo, y li va besá ardorosamen lo muñó y ell, al besál, va sentí com a cussigañes o una rampa o calambre pel bras y se va conmoure? Be.
Eslabons de una mateixa cadena. Insidensies nessessaries pera abordá un propósit ineluctable. Dessignios de Deu. Lo bes a la carn retortigada del muñó va serví tamé pera que Quino, lo Manco, constatare que encara existíe al seu cos la forsa y la eficassia de la virilidat. Encara no estabe neutralisat com a sexo; encara contabe. Y se va ficá a pensá en eventualidats susceptibles de sé portades a la práctica. Y aixina va naixe la idea de embutíli o coláli una flo cada matí a la Pesteta, per deball de la porta de la tenda, antes de que lo poble se despertare.
Quino, lo Manco, sabíe que en esta ocasió teníe que aná en peus de plom. Lo poble aburríe a la Pesteta y la Pesteta ere una puritana y l´atra Pesteta un gat escaldat (o sucarrat en una lupa). Teníe que actuá, pos, en cautela, sigilo y discressió. Cambiabe de flo cada día y si la flo ere gran embutíe sol un pétalo. Quino, lo Manco, no ignorabe que una flo sense intensió se la emporte lo ven y una flo intensionada té mes forsa persuassiva que un filó de or. Sabíe tamé que la assiduidat y la constansia acaben mellán lo ferro (lo gat pesat se emporte lo ratolí o la rata). Ademés, tot este caudal de ternures va acabá sabénlo, com no podíe sé de un atra manera, don José, lo mossen, que ere un gran san.

Li va di la Pesteta:

- Don José, ¿es pecat dessichá desmayás als brassos de un home?

- Depén de la intensió - va di lo mossen.

- Sense mes intensió que desmayás, don José.

- Pero, filla, ¿als teus añs?

- Qué vol, siñó retó. Dingú sap cuán li arribará la hora. Lo amor y la mort, a traissió.

Y si es pecat dessichá desmayás als brassos de un home, yo vic en pecat, don José, lay advertixco. Y lo meu no té remey. Yo no podré voldre datra cosa encara que vosté me digue que eixe es lo pecat mes gran del món. Eixe dessich pot mes que yo. Y plorabe.

Don José movíe lo cap de un costat al atre maquinalmen, com un péndul.

- Es Quino, ¿verdat? - va di.

La pell de la Pesteta gran se va enroijí.

- Sí, ell es, don José.

- Es un bon home, filla; pero es una calamidat - va di lo mossen.

- No importe, don José. Tot té remey.

- ¿Qué diu tan germana?

- No sap res encara. Pero ella no té forsa moral pera parlám. Siríe inútil que me donare consells.

Irene, la Pesteta menuda, sen va enterá al final.

- Pareix mentira, Lola. ¿Has perdut lo señ? - va di.

- ¿Per qué me dius aixó?

- ¿No u saps?

- No. Pero tú tampoc ignores que a casa nessessitam un home.

- Cuan lo meu en Dimas no ne nessessitabem cap.

- Es diferén, germana.

- Ara la que ha perdut lo oremus has sigut tú; no ña cap diferensia.

- Quino té vergoña.

- Tamé Dimas pareixíe que ne teníe.

- Anabe a per los teus doblers (com diuen en mallorquí). Dimas va durá tan com les sing mil pessetes. Tú u vas di.

- ¿Es que te creus que Quino se arrime per la teua persona?

La Pesteta gran va saltá, ofenguda:

- ¿Quíns motius tens pera dudáu?

La Pesteta menuda va di:

- A la vista, no cap, desde luego.

- Ademés, yo no me hay de amagá com tú. Yo sometiré lo meu cariño a la ley de Deu.

Li brillaben los ulls a la Pesteta menuda:

- No me parlos de alló; te u demano per la beneída memoria dels nostres pares.

Encara al poble no se barruntabe res del festech. Va sé pressís que la Pesteta y Quino, lo Manco, recorregueren los carrés emparellats, un domenge per la tarde, pera que lo poble sen enterare al final. Y contra lo que Quino, lo Manco, suposabe, no se van semá los geranios als balcóns, ni se van sorollá les vaques als seus corrals, ni se va badá la terra, ni se van desmoroná les montañes al difundís la notissia. Apenes unes sonrissetes incissives y unes insinuassións en doble sentit. Menos no podíe esperás.

Dos semanes después, la Pesteta gran va aná a vore a don José.

- Siñó retó, ¿es pecat dessichá que un home me beso a la boca y me apreto entre los seus brassos en tota la seua forsa, hasta cruixím?

- Es pecat.

- Pos yo no puc remediáu, don José. Peco a cada minut de la meua vida.

- Tú y Quino tos hau de casá - va di lo mossen.

Irene, la Pesteta menuda, va ficá lo crit al sel al sabé la sentensia de don José:

- Li portes deu añs, Lola; y tú ya ne tens sincuanta. Has de sé sensata, reflexiona.
Per l´amor de Deu, torna en tú abáns de que sigue tart.

La Pesteta gran acababe de descubrí que ñabíe una bellesa al sol amagánse detrás dels montes y al chirrit de una carreta o un carro plena de fenás, y al vol tranquil dels miláns al sel llimpio de agost, y hasta al mero y simple fet de viure. No podíe renunsiá an ella ara que acababe de descubríla.

- Estic dessidida, germana. Tú tens la porta uberta pera anáten cuan vullgues - va di.

La Pesteta menuda va arrencá a plorá, después li va fotre un patatús pels ñirvis, y se va gitá en fiebre. Aixina va está una semana. Lo domenge habíe desaparegut la calentura. La Pesteta gran va entrá a la habitassió de puntetes y va escorre les cortines en alegría.

- Venga, maña, eixécat - va di -. Don José lligirá avui, a missa, la meua primera amonestassió. Avui té que sé pera tú y pera mí un día inolvidable. La Pesteta menuda se va alsá sense di ni chut, se va arreglá y sen va aná en san germana gran a escoltá la primera amonestassió. De tornada, ya a casa, la Lola va di:

- Anímat, germana, tú sirás la meua padrina.

Y, efectivamen, la Pesteta menuda va fé de padrina a la boda. Tot alló sense rechistá.
Als pocs mesos de casada, la Pesteta gran, extrañada de la sumissió y de que Irene no parlare, va maná cridá a don Ricardo, lo meche.

- Esta chica ha patit una impressió massa forta. No raóne. De totes maneres no es perillosa. Lo seu trastorno no done cap mostra de violensia - va di lo meche. Después li va resseptá unes inyecsións y va marchá. La Pesteta gran se va ficá a plorá apenada.

Pero a Daniel, lo Mussol, res de aixó li va causá cap sorpresa. Escomensabe a donássen cuenta de que la vida es pródiga en fets que antes de passá pareixen mentira, són inverossímils, y después, cuan passen, sen acate un de que no tenen res de inextricables ni de sorprendéns. Son tan naturals com que lo sol se assomo cada matí, o com les plogudes, o com la nit, o com lo ven als oróns. Ell va seguí la marcha de les relassións de la Pesteta y Quino, lo Manco, per la Uca-uca. Va sé un fet curiós que tan pronte com va sabé estes relassións, va sentí que se ni anabe totalmen lo seu antic aburrimén per la chiqueta. Y al seu puesto brotabe com un vago impuls de compassió.

Un matí la va trobá furgán per la malea, a la riba del riu.

- Ajúdam, Mussol. Se ha amagat aquí una gribeta que casi no vole.

Ell se va afaná per a enchampá al muixó. Al final u va conseguí, pero lo animalet, probán de escapá, se va pressipitá insensatamen al riu y se va aufegá en un momén. Entonses la Mariuca-uca se va assentá a la vora, en los peus sumergits a la corrén. Lo Mussol se va assentá al seu costat. Als dos los entristíe la mort del muixonet. Después, la tristesa se va dissipá.

- ¿Es verdat que ton pare se casará en la Pesteta? - va di lo Mussol.

- Assó diuen.

- ¿Quí u diu?

- Ells.

- ¿Tú qué dius?

- Res.

- Ton pare, ¿qué diu?

- Que se case pera que yo tinga una mare.

- Ni pintada voldría yo una mare com la Pesteta - va di lo Mussol.

- Lo pare diu que ella me rentará la cara y me pentinará les trenes.

Va torná a insistí lo Mussol:

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

Daniel, lo Mussol, pressentíe la pena inexpresada de la menuda, lo valor heroic del seu hermetisme, tan dignamen soportat.

La chiqueta va preguntá:

- ¿Es sert que tú ten vas a la siudat?

- De aquí tres mesos. Hay cumplit ya onse añs. Mon pare vol que progressa.

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

Después de parlá sen va doná cuenta lo Mussol de que se habíen cambiat les tornes; de que ere ell, ara, lo que no díe res. Y va compendre que entre ell y la Uca-uca eixíe de repén un pun comú de rara afinidat. Y que no su passabe mal charrán en la chiqueta, y que los dos se assemellaben en que teníen que acatá lo que mes los conveníe a sons pares sense que an ells sels demanare opinió. Y va advertí tamé que están aixina, charrán de unes coses y atres, se estabe be y no sen enrecordabe pera res de la Mica.

Y, sobre tot, que la idea de marchá a la siudat a progressá, tornabe a fésseli difíssil, insoportable. Cuan tornare de la siudat de progressá, la Mica, seguramen, hauríe perdut lo cutis y tindríe, en cambi, una dotsena de chiquets. Ara se trobabe en la Uca-uca mes assobín y ya no la esquivabe com u fée abáns.

- Uca-uca, ¿cuán es la boda?

- Peral juliol.

- Y tú, ¿qué dius?

- Res.

- Y ella, ¿qué diu?

- Que me portará a la siudat, cuan sigue ma mare, pera que me traguen les peques.

- Y tú, ¿u vols?

La Uca-uca acachabe los ulls:

- Claro.

Lo día de la boda, Mariuca-uca no va apareixe per cap puesto. Al fes de nit, Quino, lo Manco, se va olvidá de la Pesteta gran y de tot y va di que se habíe de buscá a la chiqueta costare lo que costare. Daniel, lo Mussol, observabe fascinat los preparatius. Los homens en tochos, cresols y llinternes, en los peus calsats en grosses botes en claus que feen un soroll chirrián per la carretera. Daniel, lo Mussol, al vore que passabe lo tems sense que los homens tornaren de les montañes, se va aná omplín de ansiedat.
Sa mare plorabe a la seua vora y no parabe de di: "Pobre criatura". Per lo vist no ere partidaria de donáli a la Uca-uca una mare postisa. Cuan Rafaela, la Chancha, la dona del Cuco, lo factó, va passá a la formachería dién que ere probable que a la chiqueta la haguere devorat un llop, Daniel, lo Mussol, va tindre ganes de cridá en tota la seua alma. Y va sé en eixe momén cuan se va confessá que si a la Uca-uca li traíen les peques, li trauríen la grassia y que ell no volíe que a la Uca-uca li tragueren les peques y tampoc que la destripare y minjare un llop. A les dos de la matinada van torná los homens en los tochos, les llanternes y los farols y la Mariuca-uca al mich, mol blanca y desgreñada, despelussada, en lo pel esturrufat.
Tots van corre cap a casa de Quino, lo Manco, a vore arribá a la chiqueta y a besála y a apretála y a selebrá la aparissió. Pero la Pesteta se va adelantá a tots y va ressibí a la Uca-uca en dos galtades, una a cada galta. Quino, lo Manco, apenes va pugué aguantá una blasfemia, pero li va cridá la atensió a la Pesteta y li va di que no li agradabe que li pegaren a la chiqueta y doña Lola li va contestá irritada que "desdel matí ere ya sa mare y teníe que educála". Entonses Quino, lo Manco, se va assentá a una banqueta de la tasca y se va dixá caure de morros damún del bras que apoyabe a la taula, com si plorare, o com si acabare de sobrevíndreli una gran desgrassia.

viernes, 30 de noviembre de 2018

dicsionari chapurriau castellá, Q

que – que qué ha? que – pero qué pasa ?
que yo vinga, que tú vingues, vingue, vinguem o vingam, vinguéu o vingáu, vinguen (v. vindre) que yo vaya (venga), vayas (vengas)
quebrá quebrar
quebrades quebradas
quebrán quebrando
quebranto, quebrantos, vore aflicsió quebranto, quebrantos
quedá, quedás, yo (me) quedo, quedes, quede, quedem o quedam, quedéu o quedáu, queden – quedat, quedada - quedaría - si yo me quedara al poble quedar, quedarse
quedabe, quedáe quedaba
quedaben, quedáen quedaban
quedada, quedades quedada
quedám (yo) quedarme
quedámos quedarnos
quedán (g) quedando
quedánli quedándole
quedánse quedándose
quedará quedará
quedare quedara, quedase
quedaré quedaré
quedaren, quedaren quedaran, quedasen
quedáreu quedarais, quedaseis
quedaríe quedaría
quedat quedado
quédat quédate
quedáu, quedéu quedáis
quedautos, quedeutos quedaos, quedaros
quede queda
quedem o quedam a les onse quedamos a las once
queden quedan
quedes quedas
quedéutos quedaos, quedaros
quedo quedo
quedon queden
queissám, queixám quejarme
queissánse, queixánse quejándose
queissare, queixare quejara, quejase
queissat, queixat quejado
queisse, queixe queja
queissen, quejan quejan
queissit, queixit, queissits, queixits quejido, quejidos
queixá, queixás quejar, quejarse
queixa, queixes queja, quejas
queixaba quejaba
queixabe (ell) quejaba
queixaben, queixáen quejaban
queixabes, queixáes quejabas
queixabeu, queixáeu quejabais
queixáe, queixabe quejaba
queixáem, queixabem quejábamos
queixáen, queixaben quejaban
queixáeu quejabais
queixám quejarme
queixánme, queissánme quejándome
queixánse quejándose
queixaríem quejaríamos
queixás, queissás: yo me queixo, tú te queixes, queixe, queixem o queixam, queixéu o queixáu, queixen; queixaría; si yo me queixara quejarse
queixat quejado
quéixat quéjate
   
   
   
   
   

 
queixós, queixosos quejoso
queixosa, queixoses quejosas
quel, que lo que el
quels, que los que les, que los
quera, queres, corca, corcó, s'ha querat lo barró de melis, mos caurá la barraca de Queretes, paregut a la termita carcoma, parecido a la termita
querella, pleite, denunsia, querelles, pleites, denunsies, com la querella al sol que van ficá los de Beseit querella, pleito, denuncia
querellám querellarme
querellás querellarse
Queretes Cretas
querida (la), la amán, amante querida, amante
querido (lo), amán, amante querido, amante
qui, quí quien, quién
quieta, quietes, cota, cotes quieta, quietas
quietet, quietets, cotet, cotets quietecito, quietecitos
quieteta, quietetes, coteta, cotetes quietecita, quietecitas
quieto, quietos, coto, cotos quieto, quietos
quietut, equilibri, estabilisassió, igualdat, armonía, proporsió, contrapés, simetría, consonansia, contrapartida, ponderassió, ecuanimidat, sensatés, moderassió, mesura quietud
Quilla, quilles de un barco Quilla, quillas
quimera, manía / com la franja del meu cul, paísos cagalans, diada de la franja del meu cul, abunde esta manía a Penarroija grassies a Ignacio Sorolla Amela pero la paraula no sé si encara se diu. manía
químic, quimics, com Pompeyo Fabra químico, químicos
química, químiques química, químicas
quín es lo teu? cuál es el tuyo?
quin, quinto, 5° 5 °
quina (beguda), vi quinat – mon yayo bebíe quina San Clemente, a vegades Santa Catalina, y alguna vegada mos amorráem a la botella ya de chiquets quina, bebida, vino quinado
Quina es la teua mare ? cual es tu madre ?
Quina vergoña ! qué vergüenza !
quincalla quincalla, baratijas, chucherías, fruslerías
quines són les teues ? cuáles son las tuyas?
quins són los teus pantalóns ? - Quins pantalons mes majos! cuales son tus pantalones ? - Qué pantalones más majos !
quinse, quinze, quince Quince 15
Quinta, 5° - la quinta del 78 Quinta 5° - la quinta del 78, los nacidos ese año
quinto, quintos, quinta, quintes – kinto, kinta, kintos, kintes - 1/5 de servesa quinto, quintos, quinta, quintas
quiosco, quioscos quiosco, quioscos - "Quiosco", a veces escrito "Kiosco", proviene del Francés kiosque, este del turco kioshk (mirador) y este del Persa kusk (palacio). Al principio su único significado era "edificio pequeño, de estilo árabe, situado en un punto estratégico para contemplar un paisaje o un acontecimiento".
quirdá, cridá: crido, crides, cride, cridem o cridam, cridéu o cridáu, criden; cridaría; si yo cridara, cridares, cridare, cridarem, cridareu, cridaren; yo quirdo, quirdes, quirde, quirdem o quirdam, quirdéu o quirdáu, quirden; quirdaría; si yo quirdara, quirdares, quirdare, quirdarem, quirdareu, quirdaren llamar, gritar
Quirrina, aixina se cride o quirde a una cabra, quirrines así se llama a una cabra, cabras
quisqui quisqui
quixal, quixals – del coneiximén, entenimén, señ muela, muelas del juicio