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viernes, 26 de julio de 2024

1. 9. De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

Capítul IX.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

De cóm Pedro Saputo va pintá la capella de la Virgen de la Corona.

O u hay ensomiat o u hay vist; yo crec que es lo segón. ¡Y en quina ocasió y cóm u vach vore! Encara me bull la sang y me se ensén lo coraje de pensáu. ¡Cobart! Allí debía morí, allí debía acabá, que esta va sé la seua intensió o lo seu aturdimén. Pero me va salvá l'ángel antic de Pedro Saputo perque sabíe que passán lo tems había de tindre la inspirassió de escriure la seua vida. Agraíxco la seua protecsió, y cumplixco lo encárrec de la Providensia.  

Tenen los de Almudévar, a la part del poble que mire cap a Saragossa, un santuari y capella de la nostra Siñora de la Corona a un puch o eixecada aon a un atre tems estáe lo castell dels moros

Y com la habíen renovat de la seua dixadesa y ruines van volé tamé pintala, buscán pera la obra un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes; éste va demaná tressentes libres jaqueses per lo seu traball en la condissió que ell ficaríe los colós y l'aigua llimpia.

un pintó mol afamat de Huesca, Raimundo Artigas, home melancólic, estreñit de genio, coló de fel, sec de carn, llarc de coll y cla de barbes

U va sabé lo chiquet Pedro Saputo y se va alegrá mol perque volíe sabé de pintura, faltanli entre atres coses vore la compossisió y mescla dels colós, ya que al dibuix habíe arribat al extrem de primor y fassilidat. Va aná al mestre Artigas y li va di que lo prenguere com aprendís y criat; y la primera vegada no va volé. Pedro va rogá, suplicá, y veénlo sempre du li va di una mica enfadat pero templadamén:

- Miréu, pos, siñó mestre Artigas, que vullguéu o no vullgáu yo hay de sé lo vostre discípul; y si no, lo vostre mestre. 

Lo va mirá entonses lo mestre Artigas, va menejá lo cap y va contestá: 

- Yo tos admitixgo, chiquet Pedro, perque me es impossible fé un atra cosa obliganme una forsa secreta que no sé lo que es; pero entén que sirás lo meu discípul mentres sápigues menos que yo y may lo meu mestre encara que arribos a pintá milló que Miguel Ángel, perque per an aixó han de passá mols añs y yo soc ya vell, que ting sixanta y nou añs, y an ixa hora que me buscon al món. 

Y tots se van admirá de que lo mestre Artigas li haguere contestat tan blanamen, perque ere de condissió mol aspra, de voluntat absoluta y de opinió forta y asserada.

Van escomensá, pos, a pintá; y lo primé que lo mestre li va enseñá va sé a moldre los colós; y Pedro li preguntáe moltes vegades cóm se mesclaben y quina diferensia ñabíe dels que portáen oli als que no ne dúen, en atres coses del art. Lo mestre Artigas se importunabe, pero unes vegades de bona gana, y atres de mala, satisfée al discípul; y alguna tamé se quedabe mut o li allargáe una clatellada per resposta. Pero ell no se aburríe ni arredráe, sino que cada día procuráe servil en mes afissió y tornáe a les preguntes.

Habíen demanat los del consell al mestre Artigas que primé pintare parres y muixons y después lo que vullguere; y va pintá a la faixa del altá a la má dreta un abre en una parra y mols muixons an ella picán los raíms; y a la punta de un sarmén que fée eixí per un costat va pintá un corv. Li va di entonses Pedro: 

- Siñó mestre Artigas, si me done llissensia li diré una cosa que observo an esta pintura. La hi va doná, y va di:

Lo corv. Edgar Allan Poe.

- Astí hau pintat un corv a la parra, y los corvs mes van als muladás que a les viñes. Una garsa quedaríe milló. Se va assombrá lo mestre Artigas per l'atrevimén del discípul, y li va maná que callare y no sen ixquere de moldre los colós. Va passá un rato, y un atra vegada va di Pedro Saputo:

- Pos encara si me donáreu llissensia diría un atra cosa, siñó, mestre meu. 

- No te la dono, va contestá éste mol alsada la veu. 

- Es una cosa sense importansia, va replicá lo sagal: volía di a vostra mersé que lo corv té que pesá tan com una gallina o poc menos; y de raó hauríe de fé inclinás eixe sarmén solt, y la vostra mersé lo ha pintat tan tiesso com si fore de asser o lo corv estiguere fofo. Al sentí aixó va sé tan gran la rabia del mestre Artigas, que no podén atiná en les paraules va acudí al cacharro dels colós que teníe entre les mans y la hi va aviá en molta furia, chafanse en trossets contra enterra perque lo chiquet va esquivá lo tiro, y va di:

- No vull pintá mes, perque eres un llauradó, un descarat, un insolén, un perillán, un grandíssim bellaco. Y va cridá al poble, y ajuntanlos a la plassa los va di, que mentres tingueren al poble al atrevit de Pedro Saputo, no pintaríe la capella. Entonses Pedro Saputo va demaná llissensia pera parlá y va contá lo que habíe passat en lo seu mestre; y li van doná la raó y lo van aprobá, y no van volé que sen aniguere del poble.

- Pos men aniré yo, va contestá mol emborrascat lo mestre Artigas. 

- Anéu en hora bona, van cridá tots; pero que no se pinto la capella. Y Pedro Saputo eixecán la veu desde una pedra va di al poble: 

- Si lo mestre Artigas sen va y vatres voléu yo pintaré la capella. 

- ¡Que la pinto, que la pinto!, va cridá lo gentío. Y lo justissia y lo consell en los prohomens del poble van encarregá la pintura a Pedro Saputo. Ell entonses mol contén va di:

- Ara miréu, poble de Almudévar; yo pintaré la capella de la nostra Siñora de la Corona, pero me hau de doná lo mateix que li donáeu al mestre Artigas. Y lay van prometre. Los va preguntá qué volíen que pintare, y no sabíen qué dili. Y va torná a preguntáls: 

- ¿Voléu que pinta lo que veéu o lo que no veéu? 

Y van contestá tots: 

- Lo que no veém. 

- Pos yo, va di ell, u pintaré, y tos ha de agradá.

Inmediatamen sen va aná cap a la capella y va borrá lo que habíe pintat lo mestre Artigas, que ere poca cosa. Tres mesos va está pintán, y va acabá l' obra y va di al poble a la plassa: 

- La pintura está acabada. Ara vull que la ermita estigue vuit díes uberta pera que vaiguen a vórela tots los del poble, grans y minuts, sabuts y ignorans, y que si algú trobe defectes a la pintura me los digue pera enmendáls. Y van aná tots a vórela y ningú va trobá cap falta, sino al contrari, lo alabáen mol y díen: 

- ¿Cóm sap fé aixó lo fill de la pupila, que es un chiquet y ningú la hi ha amostrat? Pero li van di que no enteníen les escenes que habíe pintat ni la intensió de ixos cuadros. Y ell los va di: 

- Escolteume, fills de Almudévar: yo tos vach preguntá si había de pintá lo que veéu o lo que no veéu, y me vau contestá que pintara lo que no veéu. Pos be: segons ixa paraula, yo tos hay pintat a un lienzo dos cuadros; la un es un olivá, y l’atre una viña, que són coses que pera vore teniu que aná a Huesca y al Semontano; pero lo que es al vostre lloc no les veéu per dixats y dropos

Al atre lienzo ñan dos cuadros mes; la un es una dona de casa seua mol asseada y cuidada, mol atenta, modesta y aplicada a la seua faena y a la inteligensia de les coses del gobern doméstic, la volten dos chiquets y una chiqueta, fills seus mol grassiosos, llimpios, asseats, ben vestits y criats; que tamé es cosa que no veéu al vostre poble. Al atre ña una sogra y una nora minchán les dos a un plat mol concordes, amigues y ben animades entre elles: cosa que tampoc veéu a la aldea. Per lo voltán y per l'aire ñan bosques, fieres y muixons, nugols, y atres coses segons me s'anáen ocurrín, importabe poc que foren estes o datres. Y a dal a la bóveda o sel de la capella hay pintat a María Santíssima en les mans tancades perque no ña an este poble qui les óbrigue en orassions devotes y sinseres, y la obligo a obriles pera dixá caure damún de vatres les bendissions de que les porte plenes.

Al sentí esta explicassió se van quedá tots espantats de la sabiduría de les pintures, y van cridá mol rato en gran ardó y jubileu: 

- ¡Es verdat!, ¡es verdat! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva lo fill de la pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y lo van agarrá y lo van portá a muscles a casa seua alabanlo y cantán a la seua gloria y lo van presentá a sa mare y li van di que ere la dona mes dichosa del món. Ella lo va ressibí plorán de goch, y va doná a tots les grassies per aquell favor que mostraben a son fill.


Original en castellá:

Capítulo IX.

De cómo Pedro Saputo pintó la capilla de la Virgen de la Corona.

O lo he soñado o lo he visto; yo creo que es lo segundo. ¡Y en qué ocasión y cómo la vide! Aún me hierve la sangre y se me enciende el coraje de pensarlo. ¡Cobarde! Allí debí morir, allí debí acabar, que ésta fue su intención o su aturdimiento. Pero me salvó el ángel antiguo de Pedro Saputo porque sabía que andando el tiempo había de tener la inspiración de escribir su vida. Agradezco su protección, y cumplo el encargo de la Providencia.

Tienen los de Almudévar, a la parte del pueblo que mira a Zaragoza, un santuario y capilla de Nuestra Señora de la Corona en un pueyo o montecillo donde en otro tiempo estuvo el castillo de los moros. Y como la hubiesen renovado de su vetustad y ruinas quisieron también pintarla, buscando para la obra un pintor muy afamado de Huesca llamado Raimundo Artigas, hombre melancólico, estreñido de genio, bilioso de color, seco de carnes, largo de cuello y claro de barbas; el cual pidió trescientas libras jaquesas por su trabajo con la condición que él pondría los colores y el agua limpia.

Súpolo el niño Pedro Saputo y se alegró mucho porque quería saber de pintura, faltándole entre otras cosas ver la composición y mezcla de los colores, puesto que el dibujo había llegado al extremo de primor y facilidad. Fue al maestro Artigas y le dijo le tomase por su aprendiz y criado; y la primera vez no quiso. Porfió Pedro, rogó, suplicó, y viéndole siempre duro le dijo un poco despechado pero templadamente. - Mirad, pues, señor maestro Artigas, que queráis que no queráis yo he de ser vuestro discípulo; y si no, vuestro maestro. Miróle entonces el maestro Artigas: meneó la cabeza y respondió: - Yo os admito, niño Pedro, porque me es imposible otra cosa obligándome una fuerza secreta que no sé lo que es; pero entended que seréis mi discípulo mientras supiéredes menos que yo y nunca mi maestro aunque lleguéis a pintar mejor que Miguel Ángel, porque para eso han de pasar muchos años e yo soy ya viejo, que tengo sesenta y nueve, y a esa hora que me busquen en el mundo. Y todos se admiraron de que el maestro Artigas le hubiese respondido tan blandamente, porque era de condición muy áspera, de voluntad absoluta y de opinión fuerte y acerada.

Comenzaron, pues, a pintar; y lo primero que el maestro le enseñó fue a moler los colores; y Pedro le preguntaba muchas veces cómo se mezclaban y qué diferencia había de los que llevaban aceite a los que no llevaban, con otras cosas del arte. El maestro Artigas se importunaba, pero unas veces de buena gana, y otras de mala, satisfacía al discípulo; y alguna también se le quedaba mudo o le alargaba un pescozón por respuesta. Mas él no se aburría ni arredraba, sino que cada día procuraba servirle con más afición y tornaba a las preguntas.

Habían pedido los del concejo al maestro Artigas que primero pintase parras y pájaros y después lo que quisiese; y pintó en la faja del altar a la mano derecha un árbol con una parra y muchos pájaros en ella picando las uvas; y en la punta de un sarmiento que hacía salir por un lado pintó un cuervo. Díjole entonces Pedro: - Señor maestro Artigas, si me dais licencia diré una cosa que observo en esta pintura. Diósela, y dijo: - Ahí habéis pintado un cuervo en la parra, y los cuervos más van a los muladares que a las viñas. Asombróse el maestro Artigas por el atrevimiento del discípulo, y le mandó que callase y no saliese de su molimiento de los colores. Pasó un rato, y otra vez dijo Pedro Saputo: - Pues aun todavía si me dieseis licencia diría alguna otra cosa, señor, maestro mío. - No te la doy, respondió éste muy alzada la voz de punto. - Es una friolerilla, replicó el muchacho: quería decir a vuestra merced que el cuervo debe pesar tanto como una gallina o poco menos; y de razón había de hacer inclinar ese sarmiento suelto, y vuestra merced le ha pintado tan tieso como si fuese de acero o el cuervo estuviese fofo. Al oír esto fue tan grande la ira del maestro Artigas, que no pudiendo atinar con las palabras acudió al cacharro de los colores que tenía entre las manos y se lo tiró con mucha furia, rompiéndose en menudos pedazos contra el suelo porque el niño hurtó el cuerpo al tiro, y dijo: - No quiero pintar más, porque eres un labrador, un descarado, un insolente, un malsín, un grandísimo bellaco. Y se fue de aquel paso y llamó al pueblo, y ayuntado en la plaza dijo, que mientras tuviesen en el lugar al atrevido y vano de Pedro Saputo, no quería pintar la capilla. Entonces Pedro Saputo pidió licencia para hablar y contó lo que había pasado con su maestro; y le dieron la razón y lo aprobaron, y no quisieron que se fuese del lugar. - Pues me iré yo, respondió muy aborrascado el maestro Artigas. - Idos enhorabuena, gritaron todos; mas que no se pinte la capilla. Y Pedro Saputo levantando la voz desde una piedra dijo al pueblo: - Si el maestro Artigas se va y vosotros queréis yo pintaré la capilla. - ¡Que la pinte, que la pinte!, gritó la multitud. Y el justicia y el concejo con los prohombres del pueblo encargaron la pintura a Pedro Saputo. Él entonces muy contento dijo: - Agora mirad, pueblo de Almudévar; yo pintaré la capilla de Nuestra Señora de la Corona, pero me habéis de dar lo mismo que dabais al maestro Artigas. Y se lo prometieron. Preguntóles qué querían que pintase, y no sabían qué decirle. Y tornó a preguntarles: - ¿Queréis que pinte lo que veis o lo que no veis? Y respondieron todos: - Lo que no vemos. - Pues yo, dijo él, lo pintaré, y gustaros ha por mi cuenta.

Inmediatamente se fue a la capilla y borró lo que había pintado el maestro Artigas, que era aún poco y no muy en su lugar. Tres meses estuvo pintando, y concluyó la obra y dijo al pueblo en la plaza: - La pintura está acabada. Agora quiero que la ermita esté ocho días abierta para que vayan a verla todos los del lugar, grandes y chicos, sabios e ignorantes, y que si alguno encuentra defectos en la pintura me los diga para enmendallos. Y fueron todos a verla y nadie halló falta alguna, sino al contrario le alababan mucho y decían: - ¿Cómo sabe hacer esto el hijo de la Pupila, que es un niño y nadie le ha enseñado? Pero le dijeron que no entendían las escenas que había pintado ni la intención de aquellos cuadros. Y él les dijo: - Oídme, hijos de Almudévar: yo os pregunté si había de pintar lo que veis o lo que no veis, y me respondisteis que pintase lo que no veis. Pues bien: según esa palabra, yo os he pintado en un lienzo dos cuadros; el uno es un olivar, y el otro una viña, que son cosas que para ver tenéis que ir a Huesca y al Semontano; pero lo que es en vuestro lugar no las veis por vuestra mucha desidia y cobardía. En el otro lienzo hay otros dos cuadros; el uno es una mujer de su casa muy aseada y cuidadosa, muy atenta, modesta y aplicada a su labor y a la inteligencia de las cosas del gobierno doméstico, rodeándola dos niños y una niña, hijos suyos muy graciosos, limpios y bien vestidos y criados; que también es cosa que no veis en vuestro lugar. En el otro hay una suegra y una nuera comiendo las dos en un plato muy concordes, amigas y bien animadas entre sí: cosa que tampoco no veis en el lugar. Por ahí alrededor y por el aire hay bosques, fieras y pájaros, nubes, y otras cosas según me iban ocurriendo, como quiera que importaba poco fuesen éstas u otras. Y arriba en la bóveda o cielo de la capilla he pintado a María Santísima con las manos cerradas porque no hay en este pueblo quien se las abra con oraciones devotas y humildes, y la obligue a abrirlas para dejar caer sobre vosotros las bendiciones de que las trae llenas.

Al oír esta explicación quedaron todos espantados de la sabiduría de las pinturas, y gritaron mucho rato con grande ardor y júbilo: - ¡Es verdad!, ¡es verdad! ¡Viva Pedro Saputo! ¡Viva el hijo de la Pupila! ¡Viva la honra de Almudévar! Y le tomaron y le llevaron en hombros a su casa alabándole y diciendo cantares en su gloria y lo presentaron a su madre y le dijeron que era la mujer más dichosa del mundo. Ella le recibió llorando de gozo, y dio a todos las gracias por aquel favor que mostraban a su hijo.

lunes, 29 de julio de 2024

4. 8. De la fira de Graus.

Capítul VIII.

De la fira de Graus.

¿Es una lengua el ribagorzano?

Va visitá encara per allá alguns atres pobles, y se va arrimá al Cinca passán per Barbastro, aon sol va visitá a la sempre amable Antonina, encara que portabe cuatre donselles a la llista, no per despressio de elles, sino perque de Barbastro no volíe amistat ni deutes. Va incliná la seua direcsió cap al orién y amún pera pujá a la Ribagorsa, y va arribá a la Pobla de Castro, aon va pará al messón, sense portá registre de aquell poble. Ere lo taberné charraire, alegre, franc y mol atén. Als postres va demaná llissensia y va entrá al cuarto de Pedro Saputo, y li va di que si volíe matiná una mica li podíe serví, perque pensabe aná a la fira de Graus a divertís un rato, y en veu baixa va afegí: y emportám una criada pera ama de claus, perque me se case la que ting, y la cuinera no val mes que per als topins y los teons.

Va arribá en aixó un llauradó, y lo va fé entrá dién:

- Este home, siñó caballé, es cuñat meu, germá de la meua dona que en pas descanso. Me vach casá fa setse añs, y mos van doná a mí una finca y an ella un atra; y entre les dos, que les vach sembrá aquell añ, vach arreplegá dos cafisos y mich de morcacho, una mica de pipirigallo y ya me va parí la dona. Yo vach escomensá a dím: pos vas be, Juan Simón; no tens aon sembrá enguañ, y la Felipa te parirá totes les pascues. Mal, Juan Simón, perque no ñaurá pa.

¿No ne ñaurá?, vach di, pos n'ha de ñabé, a discurrí. Y cavilán y no dormín me se va ocurrí un espessífic que algún san me va ficá al cap. Y li vach di a la meua dona: cariño, ya hay discurrit un modo pera que no mos falto pa; ya pots criá sense temó. 

Mira, Felipa, an este món sol són deshonra tres coses:

Sé pobre, no tindre dinés y portán.

- De aixó radé ya te libraré yo, va di ella.

- Calla boba, li vach contestá yo; no va per tú, que ya sé que no penses ficamels. Pos sí siñó, li vach di; aixó sol es deshonra an este món, y no atra cosa.

- Anem, Juan Simón, va di lo cuñat, que datres coses ñan. 

- Ya u sé, va replicá lo parlán; pero la verdat es la verdat, y en lo demés no se repare. Díxam parlá y no me golfejos les paraules. 

La meua Felipa se va alegrá mol y yo vach di: ya veus que an este poble ningú vol sé tendé o botigué, ni messoné, perque u tenen per afrenta, y los arrieros y viachans no saben aón pará, y van demanán favor y u paguen mes car y están mal servits. Lo comprá y vendre, ¿pot sé afrenta?; lo doná fonda al que no té aón embutís, ¿pot sé afrenta? Cornut siga si aixó no es mentira. Yo hay pensat, pos, comprá oli, vi, pa, arrós, abadejo, sardines, guardiassivils de cubo, tossino salat, cansalada, magre, espessies y datres coses, y tindre abacería de botiga y fem messoné; ¿te pareix be, cariño? 

Y me va contestá:

- Com diuen que venim de bons...

- Calla, tonta, an este món cap pobre es bo; tots los miren de reúll y així com de gairó. Disme que sí, y en dos paletes te fach rica, y tamé mes hermosa, perque les riques totes u són, encara que no u siguen. ¡Qué guapa, y qué refilada los díes de festa cuan vaigues a missa, y tornos, y a cada cosa que remogues o regiros al arca sonon per allí los doblons! Encara no n'has vist cap, encara no saps cóm són; ya vorás después. Y en aixó la vach ficá contenta, y me vach eixecá, que ere encara de matí y estabem a la márfega. Y aquell mateix día, agarro y veng los dos terrenos, lo meu y lo de la meua dona. 

Aquí está mon cuñat que no me dixará di mentires.

¡Qué lloco, díe la gen, qué perdut! Lo que ven, acabe. 

Y tú tamé, Silvestre, u díes, y ton pare mes, que va vindre y me se va volé minjá, y va fé plorá a la Felipa. Pero yo chitón y a la meua. Conque vach y me compro un ruc (en perdó de vostra mersé), y ¡qué tieso que ere!, y baixo a Basbastro y lo torno en les banastes carregades a cormull pera la botigueta. Y a la hora que solen vindre los arrieros vach eixí a la plassa y los vach di: a casa meua, que soc messoné. Ya fa de aixó catorse añs, prop de quinse, y cuatre que me se va morí la dona, ben rica, y en mes carneta que vatres me la vau doná, cuñat, en tota la vostra sopopeya (prosopopeya), que al final, en que veniu de bons, tens una somera, y roína y guita, que si te se mor te quedes tan a peu que no has de montá ya mai datra cabalgadura que la cavegueta, si yo no te dixo alguna bestia de les meues. Yo ting un parell de mules, una está ya algo desmemoriada, y campos y terra, finques, faixes, gayes, freginals, y olivás plens de olivés y olives, y un jaco que se beu y talle lo ven, y grassies a Deu que no sé aón ficáls; y per aixó tan de bons ving ara com cuan me vach casá y era pobre. Los meus fills van a llaurá, y no ne ñan de mes garridos, pinchos, pitos y envejats al poble. 

¡Ay, habés mort sa mare!

En mol gust sentíe Pedro Saputo la relassió del messoné, y preguntanli per la fira, va di:

- An ixa fira, siñó caballé, no se ven lo que de ordinari se ven a totes, encara que no falte res, sino que es fira de criats y criades. Allí acudixen de tota la Ribagorsa los mossos y mosses, en cuadra o sense cuadra, que volen afirmás, ells pera mossos de llauransa o  muleros, y tamé pera pastós o un atre ofissi, y elles pera criades, niñeres, caseres de mossens, lo que ixque y segons la persona. 

Y ¡qué guapes algunes! ¡Qué fresques y espabilades! Yo no me la pergo may; y dos criades que ting y tres que me se han casat, dos al tems de la meua dona y una después, totes les hay portat de allí, y totes bones, perque ting bon ull y no me engañen. Es verdat que bon amo fa bon criat, y com les trato be...

- Massa, va di lo cuñat.

- ¿Veéu?, ya ha caigut a la malissia. Siñó caballé, la enveja es mol roína, perque no cregáu que es atra cosa. Be pareix que me les trauen, que no dirán sino que lo serví a casa meua, y aixó messoné, sigue concilianda de novios, que sempre les sobre per damún del cap. Sense armonía y bona voluntat, ¿cóm habíe de ñabé pau a casa? Y viure sense pau y sense gust cap ley u mane. 

¿Ting raó, siñó caballé?

- La teníu, y mol gran, va contestá Pedro Saputo; perque la vida sense agrado, sense descans del cor, no es vida verdadera sino purgatori abans de tems. Sol que com sou viudo, la malissia salte después... 

- Aixó, aixó, va di lo messoné. ¿Veéu, Silvestre com tamé lo siñó diu que es malissia? Y si me casara, después no me serviríen tan be les sagales, perque totes en sentí que es un home casat, al instán li fiquen la cara anugolada. Un atra que troba com la Simona, que així se diu esta; y lo que tingue enveja que revento. Anem, cuñat, que lo siñó ha de descansá. Van eixí los dos cuñats, quedán en Pedro Saputo en que lo acompañaríe lo messoné y li enseñaríe lo que encara no habíe vist ni se veu mes que an aquella fira.

Van matiná y lo messoné en lo seu jaco voladó y talladó de ven va acompañá a Pedro Saputo, diénli pel camí:

- Ya vorá sa mersé, cuántes y qué guapes. Totes se fiquen al seu puesto, que es la Creu y cuan se arrimen a mirales fan uns ullets...

Yo per la mirada les calo, y la que es fina tamé me cale a mí, y sense parlá mos entenem. Porten cusida per dins una burchaqueta deball del bras, y allí una estampa de Santa Romera, abogada de les rellissades; les burchaques les hi cusen les yayes, encarreganles mol que se encomanon a la santa. Y si anéu a feles cussigañes, pessigolles, pessiguañes o gochet, fuchen y diuen que les malmetréu la estampeta; pero aixó es a la plassa y al escomensamén.

En tan alegre conversa van arribá a Graus, y com día de festa que ere (san Miquial) van aná primé a la iglesia, van empendre lo amorsaret en tords fregits, y después, habense dixat portá Pedro Saputo aon va volé Juan Simón, van aná a la Creu, que es la parada, la botiga y ferial propi de les sagales.

En efecte, estáen allí y ne ñabíen moltes, y algunes mol grassioses y ben majes. Y li va di Pedro Saputo al messoné:

- Anéu vosté, Juan Simón, per un costat y yo per un atre; vosté ne marcaréu una y yo un atra, que sabén lo seu gust vach a vore si lay enserto. U van fé així, y acabán la revista de totes, se van apartá a una vora a conferensiá. Y encara que Pedro Saputo ne habíe vist una que li va pareixe que seríe la que mes ompliríe lo ull al seu huésped, en tot per probál, va di que li conveníe una que ñabíe en sintes blaves, de bon bona figura, y linda presensia, que en dos amigues fée la desfeta a una vora. Y lay siñalabe.

- Perdonéu, siñó, va contestá lo messoné; sí que me agrade, pero sirá mol retrechera y engañará hasta a la seua sombra, ¿no veéu que sap mol? Milló es la del llas vert, aquella que mos mire, y que encara que vergoñoseta ya me ha dit en los ulls tot lo que yo volía sabé. Y veéu, ya me la está encorrén aquell mossen, que es lo de Salas Altas, y me la bufará y me dixará a la lluna de Valensia. 

Pos no ha de sé per an ell, botovadéu, que vach allá y la firmo de un brinco. Y dit y fet se dispare cap an ella y li diu:

- Demanéu jornal, la del llas vert, y veníu en mí pera ama de claus de casa meua, que soc botigué y messoné. Li va demaná nou escuts y dos parells de espardeñes de espart a estrená.

- Deu t' en daré, va di ell, ademés de un parell de sabates, y van quedá conformes, y se la va emportá y la va enviá cap a la seua fonda en les señes.

Va quedá admirat Pedro Saputo del coneiximén del messoné, pos en efecte ere la mateixa que ell li habíe marcat. La de les sintes blaves se va acomodá de casera en lo mossen de Salas. Y de mes de sixanta sagales sol unes quinse se van entorná cap als seus pobles esperán un atre añ milló. Tamé Pedro Saputo ne va afermá un atra pera casa de sons pares, y com no podíe portala en ell la va entregá y encomaná al messoné hasta que una persona de confiansa vinguere a per nella.

- Y miréu, li va di...

- Enteng, enteng, va contestá Juan Simón; bon ull hau tingut; pero anéu descansat, que yo, siñó, lo meu meu y lo de atre de atre. ¡Collons ! Milló es esta que la meua; pero res, lo dit, dit; com si li dixáreu ficades armes reals o guarda suissa. La enviaré a vostra mersé igual que la va parí sa mare, exeptuán les cuentes passades.

En cuan a les del registre, que ne eren dos, les va vore Pedro Saputo sense manifestá quí ere, y se va doná per satisfet.


Original en castellano:

Capítulo VIII.

De la feria de Graus.

Anduvo aún por allá algunos otros pueblos, y se acercó al Cinca pasando por Barbastro, donde sólo visitó a la siempre amable Antonina, aunque llevaba cuatro doncellas en lista, no por desprecio de ellas, sino porque de Barbastro no quería amistad ni deudo. Inclinó su dirección al oriente hacia arriba para subir a la Ribagorza, y llegó a la Puebla de Castro, donde paró en el mesón, no llevando registro de aquel pueblo. Era el mesonero hablador, alegre, franco y muy atento. A los postres pidió licencia y entró en el cuarto de Pedro Saputo, y le dijo que si quería madrugar un poco le podía servir, porque pensaba ir a la feria de Graus a divertirse un rato, y en voz baja añadió: y traerme una criada para ama de llaves, porque se me casa la que tengo, y la cocinera no vale sino para los pucheros y los tizones.

Llegó en esto un labrador, y le hizo entrar diciendo: - Este hombre, señor caballero, es cuñado mío, hermano de mi difunta. Me casé hace dieciséis años, y nos dieron a mí un campo y a ella otro; y entre los dos, que los sembré aquel año, cogí dos cahíces y medio de morcacho, y antes ya me parió la mujer. Yo comencé a decir: pues estás bien, Juan Simón; no tienes donde sembrar hogaño, y la Felipa te va a parir todas las pascuas. Malo, Juan Simón, porque no habrá pan. ¿No habrá?, dije, pues ha de haber, a discurrir. Y discurriendo y no durmiendo m'ocurrió, un específico que algún santo me lo puso en la cabeza. Y le dije a mi mujer: cariño, ya he discurrido un modo para que no nos falte; ya puedes parir sin miedo. Mira, Felipa, en este mundo sólo es deshonra tres cosas: ser pobre, no tener dinero y llevallos. - De eso último ya te libraré yo, dijo ella. - Calla boba, le respondí yo; no va por ti, que ya sé que no piensas ponérmelos. Pues sí señor, le dije; eso sólo es deshonra en este mundo, y no otra cosa. - Vamos Juan Simón, dijo el cuñado, que algunas otras cosas hay. - Ya lo sé, replicó el parlante; pero la verdad es la verdad, y en lo demás no se repara. Déjame hablar y no me golfees las palabras. Mi Felipa s'alegró mucho y yo dije: ya ves que en este lugar nadie quiere ser tendero ni mesonero, porque lo tienen por afrenta, y los arrieros y viajeros no saben a do parar, y andan pidiendo favor y lo pagan más caro y están mal servidos. El comprar y vender, ¿puede ser afrenta?; el dar posada al que no tiene do meterse, ¿puede ser afrenta? Cornudo sea si eso no es mentira. Yo he pensado, pues, comprar aceite, vino, pan, arroz, abadejo, sardinas, tocino salado, especias y otras cosas, y tener abacería de tienda y hacerme mesonero; ¿te parece bien, cariño? Y me respondió: - Como dicen que venimos de buenos... - Calla, tonta, en este mundo ningún pobre es bueno; todos los miran de reojo y así como de lance. Dime que sí, y en dos paletas te hago rica, y también más hermosa, porque las ricas todas lo son, aunque no lo sean. ¡Qué guapa, y qué refilada los días de fiesta cuando vayas a misa, y vuelvas, y a cada cosa que rebullas en el arca suenen por allí los doblones! Aún no has visto ninguno, aún no sabes cómo son; ya verás entonces. Y con esto la puse contenta, y me levanté, que era aún de mañana y estábamos en la cama. Y aquel mismo día, cojo y vendo los dos campos, el mío y el de mi mujer. Aquí está mi cuñado que no me dejará mentir. ¡Qué loco, decían las gentes, qué perdido! Y tú también, Silvestre, lo decías, y tu padre más, que vino y se me quiso comer, e hizo llorar a Felipa. Mas yo callar y a la mía. Conque voy y me compro un burro (con perdón de vuesa merced), y ¡qué tieso que era!, y bajo a Basbastro y me lo traigo cargado de la tienda. Y a la hora que suelen venir los arrieros salí a la plaza y les dije: a mi casa, que soy mesonero. Ya hace de esto catorce años, cerca de quince, y cuatro que se me murió mi mujer, bien rica (a Dios no sea retraído), y con otras carnes que vosotros me la disteis, cuñado, con toda vuestra sopopeya, que al fin, con que venís de buenos, tienes una burra, y mala, que si se te muere te quedas tan de a pie, que no has de montar ya más cabalgadura que la azada, si yo no te lo presto. Y yo tengo par de mulas, y campos y olivares, y un jaco que se bebe el viento, y gracia de Dios que no sé dónde metella; y por eso tan de buenos vengo agora como cuando me casé y era pobre. Mis hijos van a la labranza, y no los hay más garridos y envidiados en el lugar. ¡Ah, haberse muerto su madre!

Con mucho gusto oía Pedro Saputo la relación del mesonero, y preguntándole de la feria, dijo: - En esa feria, señor caballero, no se vende lo que de ordinario se vende en todas, aunque no falta, sino que es feria de criados y criadas. Allí acuden de toda la Ribagorza los mozos y mozas que quieren afirmarse, ellos para mozos de labor o de mulas, y también para pastores u otra cosa, y ellas para criadas, niñeras, caseras de curas, lo que les sale y según la persona. Y ¡qué guapas algunas! ¡Qué frescas y lucidas! Yo no la pierdo nunca; y dos criadas que tengo y tres que se me han casado, dos en tiempo de mi mujer y una después, todas las he traído de allí, y todas buenas, porque tengo ojo y no me engaño. Es verdad que el buen amo hace el buen criado, y como los trato bien... - Demasiado, dijo el cuñado. - ¿Veis?, ya cayó en la malicia. Señor caballero, la envidia es muy mala, porque no creáis que es otra cosa. Bien parece que me las sacan, que no dirán sino que el servir en mi casa, y eso mesonero, sea concilianda de novios, que siempre les sobran por encima de la cabeza. Sin armonía y buena voluntad, ¿cómo había de haber paz en casa? Y vivir sin paz y sin gusto ninguna ley lo manda. ¿Tengo razón, señor caballero? - Tenéisla, y muy grande, respondió Pedro Saputo; porque la vida sin agrado, sin descanso del corazón, no es vida verdadera sino purgatorio antes de tiempo. Sólo que como sois viudo, la malicia salta luego... - Eso, eso, dijo el mesonero. ¿Veis, Silvestre como también el señor dice que es malicia? Y si me casase, después no me servirían tan bien las muchachas, porque todas en oyendo que oyen que es un hombre casado, al instante le ponen cara anublada. Otra que encuentre como la Simona, que así se llama ésta; y el que tenga envidia que se reviente. Vamos, cuñado, que el señor ha de descansar. Saliéronse en fin los dos cuñados, quedando con Pedro Saputo en que le acompañaría el mesonero y le enseñaría lo que aún no había visto ni se ve sino en aquella feria.

Madrugaron con el día y el mesonero con su jaco volador acompañó a Pedro Saputo, diciéndole por el camino: - Ya verá su merced, cuántas y qué guapas. Todas se ponen en su sitio, que es la Cruz y cuando se acercan a mirallas hacen unos ojos... Yo por la mirada las calo, y la que es aguda también me cala a mí, y sin hablar nos entendemos. Llevan cosida por dentro en el jubón o ropilla debajo del brazo una estampa de Santa Romera, abogada de los resbalones; que regularmente se las cosen las abuelas, encargándoles mucho que se encomienden a la santa. Y si les vais a hacer cosquillas, fuyen y dicen que les ajáis la estampa; pero esto es en la plaza y a los principios.

Con tan alegre conversación llegaron a Graus, y como día de fiesta que era (san Miguel) cumplieron primero con la iglesia, tomaron un ligero desayuno habiéndose dejado llevar Pedro Saputo a donde quiso Juan Simón, y fueron a la Cruz, que es la parada, y como la tienda y ferial propio de las muchachas.

Con efecto, estaban allí y había muchas, y algunas harto graciosas y bien prendidas. Y dijo Pedro Saputo al mesonero: - Id vos, Juan Simón, por un lado y yo por otro; vos marcaréis una e yo otra, que sabiendo vuestro gusto voy a ver si os acierto. Hiciéronlo así, y acabando el alarde y revista de todas, se apartaron a un lado a conferenciar. Y aunque Pedro Saputo había visto una que le pareció sería la que más llenaría el ojo a su huésped, con todo por probarlo, dijo que le convenía una que había con ribetes azules, y de buen talle, y linda presencia, que con dos amigas hacía la deshecha a un lado. Y se la señalaba. - Perdonad, señor, respondió el mesonero; sí que me gusta, pero será muy retrechera y engañará a su sombra, ¿no veis que sabe mucho? Mejor es la del lazo verde, aquella que nos mira, y que aunque vergonzosilla ya me ha dicho con los ojos todo lo que yo quería saber. Y veis, ya me la está acechando aquel cura, que es el de Salas Altas, y me la va a soplar y dejarme a la luna de Valencia. Pues no ha de ser para él, voto a bríos que voy allá y la firmo de un brinco. Y diciendo y haciendo se dispara a ella y le dice: - Pedid salario, la del lazo verde, y veníos conmigo para ama de llaves de mi casa, que soy tendero. Pidióle nueve escudos y dos pares de alpargatas. - Diez te daré, dijo él, con más de un par de zapatos, y quedaron ajustados, y se la trajo y la mandó a su posada con las señas.

Quedó admirado Pedro Saputo del conocimiento del mesonero, pues en efecto era la misma que él le había marcado. La de las cintas azules se acomodó de casera con el cura de Salas. Y de más de sesenta muchachas sólo unas quince se volvieron a sus pueblos para otro año. También Pedro Saputo afirmó otra para casa de sus padres, y como no podía llevarla consigo la entregó y encomendó al mesonero hasta que con persona de confianza enviase a por ella. - Y mirad, le dijo... - Entiendo, entiendo, respondió Juan Simón; buen ojo habéis tenido; pero id descansado, que yo, señor, lo mío mío y lo de otri de otri. ¡Malditilla! Mejor es que la mía; pero nada, lo dicho dicho; como si le dejaseis puestas armas reales. Se la mandaré a vuesa merced lo mismo que la parió su madre, salvo error de cuentas pasadas.

En cuanto a las del registro, que eran dos, las vio Pedro Saputo sin manifestar quién era, y se dio por satisfecho.

jueves, 28 de marzo de 2024

Garba - Garossa, Gairossa

Garba, s. f., gerbe.

La bella garba, cant es segada el camp. V. et Vert., fol. 92.

(chap. La bella garba, cuan es segada al cam, campo.)

La belle gerbe, quand elle est sciée au champ.

Era carguada de garbas de sivada.

(chap. Estabe carregada de garbes de sivada o sibada. Com veéu, al ocsitá o chapurriau antic se escribíe en s inissial; passe en moltes mes paraules que poden escomensá en s o en c, perque ere lo mateix sonido o so. Ej. sirera, sireres. A la imache podéu vore un llasset groc, nugo, o llassada.)

garba, garbes; garbera, garberes; nugo, nugos

Libre de Tindal, p. 12.

Était chargée de gerbes d'avoine.

Garbas ni fen. Tit. de 1254. DOAT, t. CXV, fol. 95.

Gerbes et foin.

ANC. FR. Vez-là ces chans ù la gent soient

Qui ces jarbes cueillent e loient... 

Et les garbes ensanle metuns.

Marie de France, t. II, p. 361.

CAT. ESP. Garba. (chap. Garba, garbes; garbeta, garbetes.)

2. Garbier, s. m., gerbier, amas de gerbes.

Arses... garbier o hostal.

(chap. Cremare... garbera u hostal, casa.)

Ord. des R. de Fr., 1463, t. XVI, p. 130. 

Brûlât... gerbier ou maison.

(chap. Garbera, garberes : mun de garbes apretades per si plou.)

 

Garbier, adj., fanfaron, hâbleur, faiseur d'embarras.

Tant an ben dig del marques 

Joglar truan e garbier.

P. Vidal: Tant an ben.

Tant ont bien dit du marquis les jongleurs vauriens et hâbleurs.

ASCUMA, junta, presidente, Joaquín Monclús, garbier

 

Garen, Guaren, s. m., garant, protecteur.

Guarents t' en sere. Tit. de 1067.

(chap. Yo t' en siré garantisadó, protectó, guardadó, guía; siré : seré, del verbo sé.)

Je t'en serai garant.

Sias me capdels e garens.

Giraud de Borneil: Quan lo freitz.

Sois-moi guide et protecteur.

- Témoin.

Donc pus vas me non avetz nulh garen

Qu' ieu anc faillis.

Le Moine de Montaudon: Aissi cum selh.

Donc puisque envers moi vous n'avez aucun témoin que jamais je faillis.

Us garens non pot altre contrastar de negun pechat, mas per dos garens er crezuda tota paraula. Trad. de Bède, fol. 77.

(chap. Un testigo, testimoni no pot contrastá a un atre de cap pecat, pero per dos testigos, testimonis sirá creguda tota paraula.)

Un témoin ne peut contredire un autre d'aucun péché, mais par deux témoins sera crue toute parole. 

Loc. Si m trai fis amors en garen.

Lamberti de Bonanel: D' un saluz. 

Si pur amour me prend à témoin.

ESP. PORT. Garante, IT. Guarento.

2. Garentia, Guarentia, Guerentia, s. f., témoignage.

Domna, nos tres, vos et ieu et Amors, 

Sabem totz sols, ses autra guarentia, 

Quals fo 'l covens; no s tanh qu'ieu plus en dia. 

(chap. Dona, natros tres, vos y yo y Amor, sabem tots sols, sense datra garantía, testimoni, quína va sé la conveniensia (lo trate); no convé que yo ne diga mes.)

Arnaud de Marueil: L'ensenhamentz. Var.

Dame, nous trois, vous et moi et Amour, savons tous seuls, sans autre témoignage, quel fut le traité; il ne convient pas que j'en dise plus.

Es proatz

De falsa garentia.

Bertrand d'Allamanon: Del arcivesque

Il est convaincu de faux témoignage.

- Garantie, protection.

Er nos sia capdelhs e guerentia 

Sel que guidet tres reys en Betleem.

Pons de Capdueil: Er nos.

(chap. Ara mos sigue guía y garantía – protecsió - aquell que va guiá tres reys a Belén. Com veéu, ya se parlabe de tres reys, los reys magos, los reixos.)

Maintenant nous soit guide et garantie celui qui guida trois rois en Bethléem.

La Verges Maria,

Cui Dieus benezis,

Nos sia guerentia.

G. Faidit: Era nos sia. 

La Vierge Marie, que Dieu bénit, nous soit protection.

ANC. CAT. Guarentia. ESP. (garantía) PORT. Garantia. IT. Guarentia. (chap. Garantía, garantíes; v. garantisá: garantiso, garantises, garantise, garantisem o garantisam, garantiséu o garantisáu, garantisen; garantisat, garantisats, garantisada, garantisades.)

3. Garensa, s. f., garantie.

Ill a del drutz dol e mal ses garensa.

T. de Lantelm et de Raimond: Ramond una. 

Elle a du galant douleur et mal sans garantie.

4. Garimen, s. m., garantie, protection.

Car contra lui Turcx non an garimen. 

Olivier le Templier: Estat aurai. 

Car contre lui Turcs n'ont pas protection.

5. Guarentizia, s. f., garantie, témoignage.

Loc. Lo senher de Montferrand non deu forsar home ni femna de portar guarentizia. Charte de Montferrand de 1240. 

Le seigneur de Montferrand ne doit forcer homme ni femme de porter témoignage.

6. Garentir, v., garantir, assurer.

Gaucelm, ieu mezeis garentis

Que non ai d'aver gran largor.

Hugues de S. Cyr: Manens fora. 

Gaucelm, moi-même je garantis que je n'ai pas grande extension de richesse. 

ESP. PORT. Garantir. IT. Guarentire, guarantire. (chap. Garantí, garantisá; garantit, garantits, garantida, garantides.)

7. Guiren, s. m., garant, protecteur.

De Dieu mov tot saber, Salomos n' es guirens.

Pierre de Corbiac: El nom de. 

De Dieu vient tout savoir, Salomon en est garant. 

Quar anc bon pretz non ateys 

Ricx hom, si joys e jovens 

E valors no ill fon guirens.

Bertrand de Born: S'abrils e. 

Car oncques homme puissant n'atteignit bon mérite, si plaisir et grâce et valeur ne lui fut protecteur.

- Témoin.

Sivals aitan sapcha no 'l men, 

Que planh e plor m' en son guiren. 

Pons de Capdueil: Ben sai. 

Du moins autant qu'elle sache que je ne lui mens, vu que plaintes et pleurs m'en sont témoins. 

Senher, qu' estorses... 

Suzanna d'els fals guirens.

Pierre d'Auvergne: Dieus vera. 

Seigneur, qui délivrâtes... Susanne des faux témoins. 

Loc. Dieu en trac per guiren.

B. Carbonel: S'ieu anc. 

J'en prends Dieu pour témoin.

8. Guirensa, Guiransa, s. f., secours, refuge.

Bona dompna, ses vos non ai guirensa.

Hugues de la Bachelerie: Ses totz enjans. 

Bonne dame, sans vous je n'ai refuge. 

Nulhs metges de Proensa 

No m pot far ni dar guirensa.

Rambaud d'Orange: Un vers farai. 

Nul médecin de Provence ne me peut faire ni donner secours.

- Témoignage.

Loc. E 'n trac mi dons a guirensa.

Jean d'Aguilen: S'ieu anc. 

Et j'en prends ma dame à témoignage.

9. Guirentir, v., garantir.

Non truep qui m guirenta, 

Ni qui m' o auze dire 

Qu' un' autra tan genta 

El mon s' eli ni s mira.

P. Rogiers: Tan no plou.

Je ne trouve qui me garantisse, ni qui m'ose dire cela qu'une autre si gentille au monde se choisit et s'admire.

10. Garir, Guarir, Guerir, v., guérir.

Bos metges es qui m pot guerir.

Le Comte de Poitiers: Farai un vers.

Bon médecin est qui me peut guérir.

Cum fo de Peleus la lansa, 

Que de son colp non podi' hom guerir. 

B. de Ventadour: Ab joi mov. 

Comme fut la lance de Pélée, vu que de son coup on ne pouvait guérir.

Car senes vos non pot guerir

Del mal d' amor qu' el fay languir. 

Arnaud de Carcasses: Dins un.

Car sans vous ne peut guérir du mal d'amour qui le fait languir.

Sos cors ni s' anma miga per ren guaris. Poëme sur Boèce. (anima, ánima)

Son corps ni son âme mie pour rien guérit.

Ai fag la penedensa,

E suy del peccat gueritz.

G. Faidit: Pel joi del. 

J'ai fait la pénitence, et suis guéri du péché.

- Préserver.

Res, mas merce, no m pot de mort guerir.

Richard de Barbezieux: Atressi cum. 

Rien, excepté merci, ne me peut préserver de mort.

- Racheter, sauver.

Car Dieus nos ditz que l' anem lai servir 

Ou el fo mortz per nos dampnatz garir. 

G. Faidit: Cascus hom deu. 

Car Dieu nous dit que nous l'allions servir là où il fut mis à mort pour sauver nous damnés. 

Part. pas. Adoncx mi tenc per guaritz. 

Pierre d'Auvergne: En estiu. 

Alors je me tiens pour guéri.

- Garanti.

Si lo captals es garitz. Trad. du Code de Justinien, fol. 35. 

Si le capital est garanti. 

ANC. FR. Dont, dist li filz, gariz seroit 

Qui ainsi garir se porroit.

Fables et cont. anc., t. II, p. 106. 

La chaussure patricienne ne guarit pas de la goutte des pieds.

Amyot, Trad. de Plutarque, Morales, t. I, p. 412. 

Car ains mais ne pot nus garir 

Envers lui.

Roman du comte de Poitiers, v. 743. 

Pour ço guarirent li enfant.

G. Gaimar, Poëme d'Haveloc, v. 442. 

Et l' emperères en fist moult que gentis 

Que les viandes fist aus borjois garir. 

Roman de Garin le Loherain, t. I, p. 142.

ANC. ESP.

Embiola al monge que los otros guarie. V. de S. Millán, cop. 155.

Que perderé melesina so esperanza de guarir.

Arcipreste de Hita, cop. 566. 

Todos los traedores asi deben morir, 

Ningun aver del mundo non los debe guarir.

Poema de Alexandro, cop. 165.

ANC. CAT. Garir. CAT. MOD. Guarir. IT. Guarire. (chap. Saná, curá.)

11. Garezir, v., guérir, garantir.

Car sel mal lo bec garezis 

E 'ls pes, e l' ausel enardis.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Car ce mal garantit le bec et les pieds, et enhardit l'oiseau. 

ANC. ESP. Guarecer.

12. Garimen, Guarimen, Guerimen, s. m., guérison.

Ieu ses lieys non ai guerimen.

G. Adhemar: Chantan dissera. 

Sans elle je n'ai guérison.

Per tal seran al guerimen.

R. Jordan, Vicomte de S. Antonin: No puesc.

Pour tels seront à la guérison.

- Remède.

Encar si fai un garimen; 

Polvera faretz d' aurpimen.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Encore se fait un remède; vous ferez poudre d'orpiment.

Non pot donar contra 'l mal guarimen. 

B. Zorgi: Mout fort me.

Ne peut donner remède contre le mal.

CAT. Guariment. ANC. ESP. Guarimiento. IT. Guarimento.

13. Guerizo, s. f., guérison.

E m pot dar del mal guerizo. 

Gaubert, Moine de Puicibot: Per amor. 

Et me peut donner guérison du mal.

Aissi com nos det gueriso.

Pierre d'Auvergne: Lo senher que. 

Ainsi comme nous donna guérison. 

Non truep guerizo, 

Mas solamen d'aitan 

Quan vos estau denan.

G. Faidit: Razon e mandamen. 

Je ne trouve guérison, excepté seulement d'autant que je vous suis devant.

- Sauveté, sauvegarde.

Lo menet al rei per guerizo.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 82.

Le mena au roi pour sauveté.

ANC. FR. 

C'est presque guarison que de vouloir guarir. 

R. Garnier, Trag. d' Hippolyte, act. II, sc. 1. 

ANC. CAT. Guarison. IT. Guarigione.

14. Guerida, s. f., refuge, retraite.

Car non truep a l' yssida

Riba ni port,

Gua ni pont ni guerida.

Sordel: Aitan ses plus.

Car je ne trouve à la sortie rive ni port, gué ni pont ni refuge.

Loc. Qu' om crides soven: A la guerida! 

A 'N Audoart, qu' a la patz envazida. 

Austor Segret: No sai. 

Qu'on criât souvent: A la retraite! au seigneur Édouard, qui a rompu la paix.

ANC. CAT. Guarita. ESP. PORT. Guarida. (chap. Guarida, guarides; refugi, refugis; cau, caus.) 

15. Aguerir, v., guérir, sauver. 

Lai on Dieus mostrara 'l martir

Qu' el sostenc per nos aguerir.

Pierre d'Auvergne: De Dieus no us.

Là où Dieu montrera le martyre qu'il supporta pour nous sauver.

 

Gargamella, s. f., gorge, gosier.

Del bran

Per la gargamella

Empenh si son trenchan.

P. Cardinal: Un sirventes trametrai.

De l'épée par la gorge il pousse tellement son tranchant.

De gargamela de mouto

Li datz soven a manjar pro.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Donnez-lui souvent à manger suffisamment de la gorge de mouton.

ANC. FR. Puis luy passay ma broche à travers la gargamelle.

Rabelais, liv. II, chap. 14.

CAT. Gargamella. (chap. Garganchó, garganchons; gola, goles; gargamella, gargamelles. Gargamel es lo roín dels Pitufos. Los catalans diuen barrufet, barrufets. Pitufo es petit, menut, com lo capsot de Mario Sasot, franchista de Saidí, Zaidín, Çaidin, Çaidí.)

Gargarisme, s. m., lat. gargarisma, gargarisme. 

Sia cuech en vi et mel, et fa gargarisme.

Coll. de Recettes de médecine.

Soit cuit en vin et miel, et fais gargarisme.

Fa gargarisme. Eluc. de las propr., fol. 85.

Fais gargarisme.

CAT. Gargarisme. ESP. IT. Gargarismo. (chap. Gargarisme, gargarismes, licor o líquit per a fé gárgares; gárgara. Cuan tenim mocs a la gola, garganchó, podem traure un carcás o mes carcassos. Esta c de carcás ve de la g de gola, garganchó; gula, gorge, gorja, gorjeo, gorjear, etc.)

2. Gargarizar, v., lat. gargarizare, gargariser.

Part. pas. Vinagre... gargarizat reprez vomit.

Eluc. de las propr., fol. 228.

Vinaigre... gargarisé réprime vomissement.

CAT. Gargarisar. ESP. Gargarizar. PORT. Gararejar. IT. Gargarizzare.

(chap. gargarisá, fé gárgares; golejá, fé golades, tamé vomitá.)

 

Gariophili, s. m., lat. caryophillum, caryophillum, girofle.

Gariophili o gerofle so frugz d' un aybre que naysh en India.

Eluc. de las propr., fol. 210.

Caryophillum ou girofle sont fruits d'un arbre qui naît dans l'Inde.

ESP. Gariofilio. IT. Garofano. (chap. Clau o clavo de auló).

2. Girofle, Gerofle, s. m., girofle.

De girofle tres clavels.

Deudes de Prades, Auz. cass. 

Trois clous de girofle.

Si 'l girofle no s vent en Narbona. 

Tit. du XIIIe siècle. DOAT, t. LI, fol. 151.

Si le girofle ne se vend pas à Narbonne.

Gariophili o gerofle. Eluc. de las propr., fol. 210.

Caryophillum ou girofle.

ANC. CAT. Girofle, gerofle. ESP. Girofle.

3. Giroflar, v., parfumer de girofle.

Fig. Si no m girofla 'l cor

Ab un baisar sa dousa alena. 

Un troubadour anonyme: Seinor vos que. 

Si sa douce haleine ne me parfume le coeur avec un baiser. 

Part. pas. Bon vi giroflat.

Izarn: Diguas me tu.

Bon vin parfumé de girofle. 

Vis blancs e vermelhs e giroflats e ros. Guillaume de Tudela.

Vins blancs et vermeils et parfumés de girofle et rouges.

 

Garlambey, s. m., tournoi, joûte.

Perdutz fo, qui qu'el vensa,

El garlambey,

Mans destrier de valensa.

Rambaud de Vaqueiras: El so que plus.

Fut perdu au tournoi, qui que ce soit qui le vainque, maint destrier de valeur.

 

Garlanda, Guarlanda, Guirlanda, s. f., guirlande.

Voyez Muratori, Diss. 33.

Ill cabeill sion coindament

Estretz ab fil d'aur o d'argen; 

Una sotilleta garlanda

Gart q' uns pel front no s' en espenda (espanda).

Un troubadour anonyme: Seinor vos que. 

Que les cheveux soient élégamment retenus avec fil d'or ou d'argent; qu'une légère guirlande empêche qu'un seul sur le front ne s'en épande.

Que non porton corona ni garlanda.

Statuts de Montpellier du XIIIe siècle.

Qu'elles ne portent couronne ni guirlande.

Hueimais pus ven la patz e 'l gai temps de pascor, 

Si devria mostrar ab garlanda de flor.

Sordel: Sel que m' afi. 

Désormais puisque vient la paix et le gai temps de printemps, il devrait se montrer avec guirlande de fleur.

On trouve dans un manuscrit guirlanda.

ANC. CAT. Guirlanda. CAT. MOD. Garlanda. ESP. Guirnalda. 

PORT. Guirlanda. IT. Ghirlanda. (chap. Guirnalda, guirnaldes.)

Guirnalda

Garnir, Guarnir, v., garnir, munir, équiper, parer, orner, briller.

Faitz la rota

Ab XVII cordas garnir.

Giraud de Calanson: Fadet joglar.

Fais garnir la rote avec dix-sept cordes.

Selh qui plus gent sap mentir,

Es ben segurs de garnir

D' escarlat ab vert vestir 

Et esperos ab sotlar.

B. Martin: A senhors. 

Celui qui plus gentiment sait mentir, est bien sûr de se parer d'écarlate avec vert vêtement et éperons avec soulier.

D' aitan pot quecx s' en garnir. 

Folquet de Marseille: Hueimais no. 

D' autant peut chacun s'en munir. 

Semblans es als aguilens 

Croys hom que gent si guarnis, 

Que defora resplandis, 

E dins val meyns que niens.

P. Cardinal: Pus ma boca. 

Est semblable aux fruits d'églantier le mauvais nomme qui gentiment se pare, vu qu'en dehors il resplendit, et au-dedans vaut moins que rien.

Garniscan lors cors e caval milsoldor. Guillaume de Tudela. 

Qu'ils garnissent leurs corps et cheval de bataille.

- Fortifier.

Que guarniam aquest monestier, qu'els Sarrazis no 'l puesquan destruir.

Philomena.

(chap. Que guarnigam, fortifiquem este monasteri, (pera) que los Moros no lo puguen destruí.)

Que nous fortifions ce monastère, que les Sarrasins ne puissent le détruire. 

Subst. Son gen cors e son azaut garnir, 

Son gen parlar e son gent acuillir.

G. Faidit: Mantas sazos.

Son beau corps et son agréable parer, son beau parler et son bel accueillir. 

Part. prés. Estan gen garnens

Mes totz los conoissens. 

Arnaud de Marueil: Rasos es. 

Sont agréablement ornant parmi tous les connaisseurs.

Lo vostre cars cors, gen tenentz, 

Qu' es bels, novels, nous e guarnentz. 

Un troubadour anonyme: Donna vos. 

Votre corps chéri, bien séant, qui est beau, jeune, nouveau et brillant.

Part. pas. Totz armatz e guarnitz de cascuna de las partz.

(chap. Tots armats y guarnits de cada una de les parts. Yo encara hay sentit nomená al guardissioné.)

Philomena.

Tous armés et équipés de chacune des parts.

Volon lansar e traire,

E vey los totz jorns guarnitz.

Bertrand de Born: S'abrils e fuelhas. 

Veulent lancer et tirer, et je les vois toujours équipés.

Domna, vostr' om sui e serai

Al vostre servizi garnitz.

B. de Ventadour: Pel dols chan. 

Dame, je suis et serai votre homme équipé pour votre service.

Fig. Que passen mar guarnit de contenço. Poëme sur Boèce. 

Qu'ils passent mer munis de débat. 

Ancmais tan gen non vi venir pascor, 

Qu' elh ve guarnitz de solatz e de chan, 

E ve guarnitz de guerra e de mazan. 

B. Arnaud de Montcuc: Ancmais tan. 

Oncques plus si agréable printemps je ne vis venir, vu que je le vois muni de plaisirs et de chant, et le vois muni de guerre et de trouble. 

Loc. fig. Per mon cap, ditz lo reis, garnit en so.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 82.

Par mon chef, dit le roi, j'en suis garni.

ANC. FR. Que de tel roi soies garni

Qui est si fiers com un lion.

Fables et cont. anc., t. II, p. 153. 

Las! de tous biens estoit garnie.

Charles d'Orléans, p. 217. 

Estes-vous garny de vos chiens et levriers?

Jehan de Saintré, t. III, p. 583. 

Tous esbahys de la grant beaulté dont elle estoit garnye.

Hist. de Gérard de Nevers, p. 31. 

De vos servir suis touz pres et garniz.

Le Roi de Navarre, chanson 56. 

CAT. ANC. ESP. Guarnir. ESP. MOD. PORT. Guarnecer. IT. Guarnire.

(chap. Guarní: guarnixco, guarnixes, guarnix, guarnim, guarniu, guarnixen; guarnit, guarnits, guarnida, guarnides; yo guarniré; yo guarniría; si yo guarnira o guarniguera.)

2. Garniso, Guarniso, Garizo, s. f., équipement, harnais, armure. 

En apres, a gran mesprison,

Renderon li sa garnison. 

T. de R. de Miraval et de B. d'Allamanon: Bertran si. 

Par après, à grand mépris, lui rendirent son équipement.

Can sui ben encavalgatz 

Et ai bellas garnizos.

B. Calvo: En luec. 

Quand je suis bien enchevauché et ai beaux harnais.

Per ennemicx no m calgra garnison. 

Pierre, Roi d'Aragon: Peire salvatge. 

Contre ennemis ne me faudrait armure.

- Provision, munition.

Aqui fo reteguda la garnisos (retenguda; chap. retinguda)

Don degra esser garnitz totz Rossilhos.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 76.

Là fut retenue la munition dont devait être muni tout Rossillon.

Era prenetz cosselh cum cascus do... 

Als paubres chavalers lor garizo.

Roman de Gerard de Rossillon, fol. 108.

Maintenant prenez conseil comme chacun donne... aux pauvres chevaliers leur munition.

- Ornement, ajustement.

On hom plus n' ostaria

Guarnizos,

Plus en seria enveyos.

Bertrand de Born: Cazutz sui. 

Où plus on en ôterait ajustements, plus on en serait envieux.

- Garnison, troupe.

La garniso de la ciutat de Carcassona.

Ord. des R. de Fr., 1411, t. IX, p. 607. 

La garnison de la cité de Carcassonne

Pres la ciotat... et el lhi mes bona guarnizo.

Cat. dels apost. de Roma, fol. 102.

Prit la cité... et il lui mit bonne garnison.

ANC. FR. Sa garison a despendue...

Ne set sa garison où querre 

Et la fain li fet sovent guerre. 

Lors se prent à apareillier 

Renart por querre garison. 

Roman du Renart, t. I, p. 29 et 182. 

Et que d'engins ait bonne garnison.

Eustache Deschamps, Précis, p. XXVI. 

ANC. CAT. Garnison. CAT. MOD. Guarnició. ESP. Guarnición. PORT. Guarnição. IT. Guarnizione, guarnigione. (chap. Guarnissió, guarnissions; guarnissioné, guarnissionés, guarnissionera, guarnissioneres.)

3. Garnimen, s. m., équipement, équipage.

Temps fo qu' om conoyssia

Drutz...

… Als azautz garnimens.

Cadenet: Aitals cum. 

Un temps fut qu'on connaissait galants... aux gracieux équipements.

Can seretz en torney...

Totz vostres garnimens

Aiatz.

Arnaud de Marsan: Qui comte. 

Quand vous serez en tournois... ayez tous vos équipages.

Mantelh, vos etz lo meilher garnimens. 

Raimond de Miraval: Pus oguan no. 

Manteau, vous êtes le meilleur équipement. 

Vers es qu' argens

E garnimens

Fan de cusso baron semblan.

P. Cardinal: Predicator. 

Il est vrai qu'argent et équipement font de goujat apparence de baron.

Fig. Orazos es garnimens de l' arma. Trad. de Bède, fol. 28. 

Oraison est équipement de l'âme.

- Harnais, armure.

Armatz de bels garnimenz, 

Sobre los destriers correnz.

Giraud de Borneil: Jois sia. 

Armés de beaux harnais, sur les destriers courants.

Lo coms Baudois vest mot lest son garniment. Guillaume de Tudela. 

Le comte Baudoin revêt moult lestement son armure.

- Provision, munition.

La sals e la lenha e 'ls autres garnimens. Guillaume de Tudela. 

Le sel et le bois et les autres provisions.

- Ustensile, vaisseau.

Arquas et autres garnimentz 

Que foron plenas de froment.

(chap. Arques y datres garnimens (engerres, etc) que estaben plenes de formén.)

V. de S. Honorat.

Coffres et autres vaisseaux qui furent pleins de froment.

- Garnissage.

Sobre lo teissamen et garnimen dels draps.

Tit. de 1351. DOAT, t. CXLVI, fol. 217. 

Sur le tissage et garnissage des draps. 

ANC. FR. Quand il ot pris aucun garniment qui mestier leur avoient, ils montèrent sur deuz bons chevaus.

Rec. des hist. de Fr., t. III, p. 186.

Il n'avoient onques véu autant de seurcoz ne d'autres garnemens de drap d'or à une feste.

Joinville, p. 22. 

CAT. Guarniment. ANC. ESP. Guarnimiento. PORT. Guarnecimento. 

IT. Guarnimento. (chap. Guarnimén, guarnimens.)

4. Garnidura, s. f., garniture.

L' una portet mantel ses folraduras, 

L' autra foldrat et ric de garniduras. 

Palaytz de Savieza.

L'une porta manteau sans fourrures, l'autre fourré et riche de garnitures. IT. Guarnitura. (chap. Garnidura, garnidures.)

5. Garnidor, s. m., garnisseur.

En aissi meteis sia fah pels paradors et pels garnidors.

Los garnidors dels draps. Tit. de 1351. DOAT, t. CXLVI, fol. 220.

Ainsi de même soit fait par les apprêteurs et par les garnisseurs.

Les garnisseurs des draps.

6. Desgarnir, Desguarnir, v., dégarnir, priver.

Escutz traucar et desguarnir 

Veirem al intrar del estor. 

Bertrand de Born: Be m play.

Écus trouer et dégarnir nous verrons à l'entrer de l'estour.

Fig. Me lays' aissi ses merce desguarnir 

Del sieu ric joy.

Deudes de Prades: El temps d'estiu.

Qu'elle me laisse ainsi sans merci dégarnir de sa riche joie.

- Désarmer.

Dins fort castelh o dins mur o en tor 

Lur van fugen desgarnitz o armatz. 

Le Moine de Montaudon: Aissi cum selh. 

Dans fort château ou dans mur ou dans tour je leur vais fuyant désarmé ou armé.

Part. pas. Si la valors es de pretz desgarnida. 

Austorc Segret: No sai qui. 

Si la valeur est dégarnie de mérite. 

ANC. FR. Renart fait conmun ban criier 

Tous soient d'armes desgarni. 

Roman du Renart, t. IV, p. 219. 

Exceptez les desgarnis de foy et vuidez d'espérance.

Œuvres d'Alain Chartier, p. 333. 

Que je suis dégarny de force et de vertu. 

Bertaut, p. 8.

CAT. ANC. ESP. Desguarnir. ESP. MOD. PORT. Desguarnecer.

IT. Sguernire. (chap. Desguarní.)

 

Garonar, v., drageonner, germer, pousser des rejetons.

Cebas... pendudas... si servo ses garonar.

Formiga... ajustan gras de blatz, captz dels quals rozega per que no posco garonar.

Eluc. de las propr., fol. 205 et 251.

Oignons... pendus... se conservent sans pousser.

La fourmi... réunissant grains de blé, les bouts desquels elle ronge pour qu'ils ne puissent germer.

(chap. Grillá, traure grill, grills; germiná, brostá, rechitá.)

 

Garossa, Gairossa, s. f., jarosse, sorte de vesce.

(N. E. Jarosse est un terme générique qui désigne en français plusieurs espèces et variétés de plantes appartenant à la famille des Fabaceae (légumineuses), sous-famille des Faboideae, dans les genres Lathyrus et Vicia.)

Garossa, Gairossa, jarosse, sorte de vesce

Qui pren gran re de las garossas, 

Qui semblon grans lentillas rossas.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Qui prend beaucoup des jarosses, qui ressemblent grandes lentilles rousses.

Mesura de milhoca et de gairossa. 

Tit. du XIIIe siècle. DOAT, t. CXXVII, fol. 8. 

Mesure de surgho et de jarosse. 

ANC. FR. Pois, fèves, jarroces et vèces. 

Lett. de rém. de 1396. Carpentier, t. II, col. 803. 

ANC. CAT. ESP. Garroba.
(N. E. ESP. Algarroba. Chap. Garrofa, garrofes, petaculs, tapaculs; garrofé, garrofés.)

Qui pren gran re de las garossas,  Qui semblon grans lentillas rossas.


GARROFE cat., garrófa (garrofa, garrofes, garrofer, garrofé) cat. y val., garrova mall. Lo mismo que algarroba. "E que dejen pagar los drets de les colmenes é lo delme de les figues, é de garrofes, é de les gallines, segons ques conté en altre privilegi per Nos á ells otorgat." Carta puebla otorgada por 
D. Jaime I a los Moros del valle de Uxó, ap. Salvá y Sáinz de Baranda Colec. de doc. inéd., XVIII, 42-50.