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lunes, 29 de julio de 2024

4. 14. Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Capítul XIV.

Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Braulio Foz, Fórnoles, Matarraña, Teruel; Máximes y sentensies de Pedro Saputo.

Solíe di que preferíe enemics espabilats que amics apamplats. 

Díe que en general tots los homens són bons y tots roíns, perque no los ham de demaná lo que no poden doná, ni voldre que obron com no los convé encara que igual entenen mal esta conveniensia. 

Y en cuan a la justissia, que o no la coneixen en los casos que obren mal, o que no saben lo que val.

Li van preguntá una vegada, quins homens eren los mes perjudissials, y va contestá que los envechosos. Se van admirá de esta resposta, y van voldre sabé lo que sentíe dels lladres, assessinos y datres; y va di, que dels primés, lo envechós pegue en lladre, y per enveja escomensaben a sé roíns; que los atres són uns miserables, ignorans, soques y mal encaminats per uns atres com ells, o perduts per la mala educassió cuan eren chiquets y mossos; pero que al final, tart o pronte se fa justissia. Pero que lo envejós o la envejosa es un verdadé malsín, lo traidó per naturalesa, lo animal propiamen dit, contra qui no ña cástic a les leys ni a les costums, per al mal que cause en general y en particulá, que es mes que lo que mos ve de totes les demés classes juntes de homens perversos y malvats. Que la enveja ha causat mes trastornos al món que la codissia y la ambissió juntes, si no es que la ambissió sigue un nom dorat pera la enveja. Pero que sin embargo podíen alguna vegada, y de particulá en particulá, produí un be paregut al de les cagarrines y colics al cos humano, que si no són frecuens ni mol graves, fan al home templat y sobrio.

Tamé díe moltes vegades que la avarissia no habíe eixecat cap casa; y sí moltes lo orden y la economía.

Díe que los mes grans enemics del be del home solen sé la vanidat y la dropina. La vanidat perque gaste mes de lo que pot y se arruine o diu mes de lo que deu y cau en grans inconveniens; y la perea, la dropina, perque va detrás de les estassions al tems, de la saó als negossis, dels fets als acontessimens, dixansu vindre tot damún, hasta que li cau la casa y acabe a les seues ruines, enrunat y arruinat, o fuch espantada y no trobe aon fotres, pobra, falta de consell y aburrida.

Díe que la tontería es mal incurable (només cal vore a Carlos Rallo Badet) y códul al que sempre se entropesse; y que los tres mes grans traballs que pot passá un home són viure en imbessils, tratá en embusteros y viachá en un cobart (Julio Micolau de La Fresneda fa les tres coses, que pareix lo gos de Quintaneta).

Lo influjo de la imprenta y la aplicassió de cadaú guiada y exitada per los sabuts, díe que lo faríen home al món, perque hasta ara (al seu tems) encara no habíe eixit de chiquet.

Creíe que los homens may habíen sigut millós, sino que a uns atres tems van tindre menos leys y menos sossiedat, y així menos juissi y censura de les seues acsions; pero que la sossiedat se habíe anat constituín milló, encara que no be del tot.

Segons ell, los homens del seu tems no enteníen lo comers, la agricultura, les arts, ni les siensies, perque li pareixíe que no veíe mes que torpesa, casualidat, charlatanisme y miseria.

Cuan se va sabé la seua ressolusió de casás li van preguntá, cóm sén tan sabut caíe an esta vulgaridat. Y va contestá: no es vulgaridat casás, perque es seguí la naturalesa, sino casás mal per interés o per mera y sola raó de nom, y queixás después, o condená lo matrimoni y parlá mal de les dones.

Abans de coneixe a son pare díe que donáe grassies a Deu perque no lay habíe dixat coneixe, pos habíe vist mols chiquets de qui no li penaríe sé pare, y pocs homens de qui voldríe sé fill. 

Pero cuan va trobá a son pare, va plorá de pena de no habél conegut desde la cuna. Y sobre lo seu apellit va contestá a don Vicente, son germá de Morfina, que li va preguntá si estáe orgullós de ell: ya me pareixíe a mí que no podíe escapá de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, perque estos linajes són com los vileros que a tota vila se troben.

Com habíe tratat en flares y monges y los coneixíe mol be, díe que an aquells los faltabe un voto, y an estes nels sobraben dos. 

Pero no explicabe mes, y no sabem quins votos eren eixos.

Per tres coses (díe) donaría yo la vida: per la religió que professo, per ma mare y per lo meu poble. Li van preguntá una vegada que acababe de di aixó, si la donaríe per lo Rey; y va contestá que no enteníe la pregunta.

Solíe di que en general la primera nessessidat de les dones es parlá; la segona murmurá de atres, y la tersera, sé adulades.

La perea als jovens, la desautoridat als agüelos, la vanidat a les fees, y casá a un home baixotet en una dona alta, díe que són cuatre pecats iguals, contra natura.

Recomanán la frugalidat solíe di: carn una vegada al día, y eixa a 

l'olla o rostida. Y condenán la tacañería als plats: lo milló dols es la mel, lo milló coc, lo bon pa, lo milló licor, lo bon vi, y lo milló guiso, lo mes curtet y simple.

Díe que ñabíe cuatre coses que lo ficaben a pun de alferessía: taula menuda, llit curt, mula pesada, y navalla sense esmolá.

Cuatre que li omplíen l'alma de rissa: una agüela en flos, un home gurrumino, un predicadó de mal ejemple, y un flare o retó fenli la roda a una dama.

Y cuatre que li féen portá la má a la espasa:

engañá a un sego, feli la burla a un agüelo, un home peganli a una dona, y un fill maltratán a son pare o a sa mare.

Están a Sevilla li van brindá si volíe aná a vore a una poetisa que componíe sonetos, églogues de pastós y atres poemes; y va contestá que sí, pero que li habíen de di en tems lo día y la hora perque volíe preparás.

- ¿Quína preparamenta nessessitéu?, li van preguntá, y va di:

purgám y llimpiá be la pancha, y después péndrem un elixir que sé fé yo en gitam, mol espessial contra los vomits y la fluixera de ventre.

Entre les sentensies dels antics la que mes li agradáe ere aquella de Virgilio: Felix qui potuit rerum cognoscere causes. "dichós, felís, lo que alcanse a coneixe les causes de les coses»; aixó es, a la naturalesa.

Y de ell la sentensia mes sélebre es esta: que lo mol resá a ningú ha fet san, ni lo mol lligí sabut (només cal vore a Moncho), ni lo mol minjá ressio y fort.

Moltes atres dites y sentensies se li atribuíxen; pero o són mol vulgás, o sels vol doná autoridat en lo seu nom. Y així mateix se conten de ell diferens fets que de cap manera corresponen al consepte que lo seu gran talento y máxima prudensia mereixen.

Yo estic convensut de que així los dits com los fets que corren com si foren seus y són tan indignes de la seua discressió y sabiduría, perteneixen al fals o apócrifo Pedro Saputo, a qui los de Almudévar van fotre fora a gorrades y en raó del seu poble, tan malparat lo malparit, y que, com ham dit, ere un acsiomo, un dropo, gat, torpe, indessén, (algo paregut a Mario Sasot Escuer, lo de la revista de la franja del meu cul.)

Mario Sasot Escuer, capsot, franchista, la franja del meu cul

Lo fill de la pubilla va sé mol sobrio, mol fi, mol amable, persona de mol respecte, y tan gran en tot com se ha vist an esta verdadera historia de la seua vida.


Original en castellano:

Capítulo XIV.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo.

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.

- Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.

- Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados. Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.

- También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.

- Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza. La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.

- Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

- El influjo de la imprenta y la aplicación de cada uno guiada y excitada por los sabios, decía que harían hombre al mundo, porque hasta ahora (en su tiempo) aún no ha salido de niño.

- Creía que los hombres nunca habían sido mejores, sino que en algunos tiempos tuvieron menos leyes y menos sociedad, y así menos juicio y censura de sus acciones; pero que la sociedad había estado mejor constituida, aunque no bien del todo.

- Según él, los hombres de su tiempo no entendían el comercio, la agricultura, las artes, ni las ciencias, porque le parecía que no veía sino torpeza, casualidad, charlatanismo y miseria.

- Cuando se supo su resolución de casarse le preguntaron, cómo siendo tan sabio caía en esta vulgaridad. Y respondió: no es vulgaridad casarse, porque es seguir la naturaleza, sino casar mal por interés o por mera y sola razón de nombre, y quejarse después, o condenar el matrimonio y hablar mal de las mujeres.

- Antes de conocer a su padre decía que daba gracias a Dios porque no se lo había dejado conocer, pues había visto muchos niños de quien no le pesaría ser padre, y pocos hombres de quien quisiera ser hijo. Mas cuando encontró a su padre, lloró de pena de no haberle conocido desde la cuna. Y acerca de su apellido respondió a don Vicente, el hermano de Morfina que le preguntó si estaba muy vano de él: ya me parecía a mí que no podía escapar de un López, de un Pérez, de un Martínez, Jiménez, Sánchez, o Fernández, porque estos linajes son como los gorriones que en todo poblado se encuentran.

- Como había tratado con frailes y monjas y los conocía muy bien, decía que a aquéllos les faltaba un voto, y a éstas les sobraban dos. Pero no explicaba más, y no sabemos qué votos eran éstos.

- Por tres cosas (decía) daría yo la vida: por la religión que profeso, por mi madre y por mi pueblo. Preguntáronle una vez que acababa de decir esto, si la daría por el rey; y respondió que no entendía la pregunta.

- Solía decir que en general la primera necesidad de las mujeres es hablar; la segunda murmurar de otras, y la tercera, ser aduladas.

- La pereza en los jóvenes, la desautoridad en los viejos, la vanidad en las feas, y casar hombre pequeño con mujer alta, decía que son cuatro pecados iguales contra natura.

- Recomendando la frugalidad solía decir: carne una vez al día, y ésa en la olla o asada. Y condenando la prolijidad en los platos: el mejor dulce es la miel, el mejor bizcocho, el buen pan, el mejor licor, el buen vino, y el mejor guiso, el más corto y simple.

- Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

- Estando en Sevilla le brindaron si quería ir a ver una poetisa que componía sonetos, églogas de pastores y otras poesías; y respondió que sí, pero que le habían de decir con tiempo el día y la hora porque quería prepararse. 

- ¿Qué preparación necesitáis?, le preguntaron, y dijo, purgarme y limpiar bien el estómago, y luego tomar un elixir que sé yo hacer muy especial contra las náuseas y la flojedad del vientre.

- Entre las sentencias de los antiguos la que más le gustaba era aquella de Virgilio, Felix qui potuit rerum cognoscere causas. «Dichoso el que alcanza a conocer las causas de las cosas»; esto es, a la naturaleza.

- Y de él la sentencia que más se celebra es ésta: que el mucho rezar a nadie ha hecho santo, ni el mucho leer sabio, ni el mucho comer robusto y fuerte.

Muchos otros dichos y sentencias se le atribuyen; pero o son muy vulgares, o se les quiere dar autoridad con su nombre. Y asimismo se refieren de él varios hechos que de ningún modo corresponden al concepto que su gran talento y suma prudencia le ha merecido. Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como los suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría, pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan malparado, y que, como hemos dicho, era un mentecato, un vago y un borracho torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo como se ha visto en esta verdadera historia de su vida.

4. 10. Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Capítul X.

Acabe lo registre de novies. Y es lo milló de tot.

Va mirá la llista, y li faltáen sing o sis pobles. Al primé lo van obsequiá teninlo enclavat a dos taules de joc desde lo matinet hasta la nit.
Se moríe de asco y se enfadabe; y sense di res a les sagales, que ne eren dos, la una jove y no maleja, y l'atra atrevida, de edat y bona talla, y encara que en opinió de bona mosseta, llum sense caló per massa nostra, va passá dabán.

Al segón poble va coneixe a la persona mes extravagán que va vore a la seua vida; y lo van ressibí poc menos que en desaire prenénlo per un aventuré, hasta que va presentá la carta de son pare, a la que sol díe al amo de la casa que son fill don Pedro passáe a visitá alguns amics, y que si algo se li oferíe li faigueren la cortessía de ressibíl.
Entonses tot va mudá, y van passá al extrem contrari.

Ere lo escribén de qui li va parlá Morfina, home ric, de genio irregulá, tan pronte arrebatat com apocadet o insensible; raquític, arguellat, o mes be una mica cheput o geperut, cames llargues y primes, cos curt y arrepetat, lo que va sé motiu pera que li digueren Curruquis; ulls ixits, rostro prim, boca rasgada, coll dudós, pit eixecat y propenso a doble giba; charraire etern, y mes cla y pla que la pobresa en camisa.
Així que va vore la carta de don Alfonso va di:

separatismo baturro, Pablo Echenique, raquític, arguellat, cheput, geperut, cames llargues, primes, cos curt y arrepetat, Curruquis, Motoretta

- Ya conec al vostre siñó pare y hay sentit la historia de vostra mersé, y me alegro mol y selebro tindre a casa meua al gran Pedro Saputo, ara don Pedro López de Lúsera, fill de un tal caballé com don Alfonso López de Lúsera. Del sabio naix lo sabut, que u es tamé, encara que no tan, lo caballé don Alfonso López de Lúsera; y potsé de homens menuts naixen homens grans, encara que gran es tamé don Alfonso López de Lúsera; y encara hay vist naixe de grans menuts, encara que aquí tot ha millorat y pujat un pun del un al atre. Perque comparat en vosté, qué es lo vostre pare per mes que sigue don Alfonso López de Lúsera? Siguéu mol ben vingut.

Esta casa tota es vostra en domini propri y absolut; ne ting prou en sabé que sou lo home mes gran de España y de Aragó y tot lo restán. Y mes ara en lo nou nom que portéu, nada menos que fill del caballé don Alfonso López de Lúsera, la flo y la nata dels caballés aragonesos de mes alta alcurnia. Pero parlem cla: 

¿Veníu a vore a ma filla Pepita? 

Se trobabe ella dabán, y va contestá Pedro Saputo:

- Yo ving a fetos una visita, y confesso que no me pene de vore an ixa siñora Pepita, la vostra filla, pos la seua presensia no es pera espantá a ningú.

- Ya u crec, ¡cuerno!, va di lo escribén; ahí la teníu, miréula; y después, ¿eh?, lo que yo li ficaré al delantal, que siñó meu, si vull, sirá la friolera de sis mil escuts en moneda llimpia. 

¿Tos pareix poc, siñó don Pedro?, no reñirem: que ne siguen set mil. ¿Encara no estéu contens? Pos, vuit mil, y tanquem lo trate. 

¿Qué voléu, amic? Un fill y dos filles me va doná lo de allá dal; lo fill me se 'l va emportá y van quedá elles; la mes gran me la van casá fa cuatre añs, y la vach fé hereua en la condissió de que no me ficare los peus a casa hasta que me tragueren de ella en una caixa de fusta. ¿Me entén vostra mersé? Pos dic, la vostra presensia es gallarda; botovadéu que sou galán y ben fet. Mira, Pepita, mira; aixó es cosa bona. Pos de la vostra familia... Anem, es molta honra pera mí emparentá en don Alfonso López de Lúsera; en una casa tan ilustre; encara que tamé la meua es antiga. Giréu la vista; eisses són les meues armes: sí siñó, les armes dels Jordans

Perque yo soc Jordán per part de mare, y Almanzor per part de pare.
Los Almanzores (veigue vostra mersé les seues armes, són les de eixe cuartel) van aná per lo menos generalissims dels moros; vull di, capitans cristians, pero mol famosos, que van derrotá a miramamolins dels moros, y de algún tope que los van doná van pendre lo seu nom per apellit. Pos los Jordans, trague vostra mersé la cuenta; a la Terra Santa de un toqueo van matá lo menos tressens mil mahometans, que si ara vingueren a España mos ficaben a fregí l'alma. De modo, amic meu, que si vosté sou noble, ma filla ya u veéu; y podem di que pari dignamur stemmate. ¿Entenéu lo latín o llatí?

- Sí, siñó.

- Es que sinó, tos diría que aixó vol di que en linaje som iguals. Anem al negossi. Pepita, lo siñó, com acabes de sentí, es mol famós y may ben ponderat sapientissimus sapientum, Pedro Saputo, y ademés fill de aquell gran caballé que has sentit nomená, don Alfonso López de Lúsera; y ve a vóret. Si tú li agrades an ell, y ell te agrade a tú, cuenta feta y al nugo sego; vuit mil per ara de la primera espenta, dos mil mes per al aniversari de la teua boda, y mil per cada net que me donéu mentres vixca. Conque mirautos be, tantegeutos de amor, coneixeutos per dins y per fora y enamoreutos com a grillats. Yo men vach a N. (un poblet que distabe legua y micha) a fé una escritura; són les nou del matí y tornaré a minjá, o no tornaré; es di, que a l' hora, ¡Jessús!, y la cullera al plat. Adiós. 

Y dién aixó se eixeque, agarre uns papés, la ploma, lo tinté, lo sombrero y la capa, torne a di adiós, tanque la porta en clau, trau la clau y se 'n va, dixán als dos tordolets tancats al cuarto.

- ¡Pare!, ¡pare!, va cridá la sagala.

- Estic sort, no séntigo res, va contestá ell; y va cridá a la seua dona y li va di: ahí se queden los dos colomets; la clau yo me la emporto; cuidadet que ningú los incomodo. Hasta la tornada.

Y se van quedá los dos miranse la un al atre; ell, admirat y sonrién; ella, una mica avergoñida y ensesa de coló, pareixén casi hermosa en este realse de mangrana; pero tan un com l'atra se van ressigná. Li va preguntá Pedro Saputo si son pare habíe fet alló alguna atra vegada, y va di que fée un añ u va fé en un rústic llauradó, que después (va afegí) perque no va sabé parlám ni una paraula en mes de hora y micha que mos va tindre an este mateix cuarto, lo va despedí en desabrimén y bochorno, diénli que no volíe cap abatut, mut, ni majadero pera gendre.

- Y ara, va preguntá Pedro Saputo, ¿cuán penséu que tardará en obrimos? 

- Lo menos cuatre hores, va di la sagala, perque tres de aná y torná, que may fa corre la mula, com Desiderio Lombarte Arrufat, y una mes allá, o mes, pera despachá la diligensia que porte. 

¿Li pareix a vostra mersé mol tems?

- ¿A mí, Pepita?, va contestá ell; que paredon la porta si volen, y hasta que yo los crida.

- Pensaba, va di ella... 

En aixó va cridá la mare a la porta y va di:

- ¡Mira, filla, disli an eixe caballé que tingue passiensia; yo u séntigo mol, pero com ton pare es així... Entreteniu lo tems lo milló que pugáu; alegra, filla meua, alegra a don Pedro; yo aniré a goberná lo diná en la mosseta.

- Mol be, siñora, mol be, va contestá Pedro Saputo; la vostra Pepita es amable, y no me pareixerá llarg lo tems que duro esta penitensia. - Milló, caballé, milló, va contestá la bona de la mare; no té remey. Ella sen va aná a la cuina, y ells van entrá al despach del pare.

Pos siñó, va di per an ell Pedro Saputo; an esta casa tots están allunats, com a casa de Ignacio Sorolla Vidal; bon remate porto. Pero la sagala no es fea ni melindrosa; pit al aigua.

Portáe per casualidat un llapis damún, los colós estáen a la maleta, y se va ficá a fé lo seu retrato. Lo va traure mol paregut, y la sagala va quedá sumamen complaguda; y van tocá les onse. Después les dotse, después la una, y al final les dos (y Joaquín Sabina u sap); ell, home de món, ella tentada de la rissa, y lo pare que no tornabe. Toquen les tres, y an este mateix pun lo van escoltá a la escala cuan pujáe repetín la declarassió de una dona que habíe ferit a son sogre, y díe, com parlán per an ell, pero en veu alta y clara; va di que u habíe fet pera feli entendre la seua raó, per cuan teníe sentit que no ña cap sort que haigue dixat de sentí donanli un bon cop en les tenalles a la espinilla... ¡Ja, ja, ja! Y va soltá una gran carcañada.

Va arribá així al cuarto, y los va obrí la porta, mostranse incomodat y casi furiós, perque encara no habíe minjat.

- Pos siñó pare, va di la sagala; si teníe vosté la clau, ¿cóm habíem de eixí?

- Es verdat, va di ell, enriénsen, no me 'n enrecordaba. 

¿Y cóm ha anat, filla?

- Mol be, pare, va contestá ella.

- Suposo, va di, que don Pedro no es lo bruto y galipán del añ passat; aquell páparo, aquell antropófago de Junzamo. Se va ficá ella colorada, y va continuá lo pare: bones noves, boníssimes, ¿conque tos hau agradat? Me 'n alegro.

- Miréu lo que ha fet don Pedro, va di la sagala; y li va enseñá lo retrato. 

Va fotre un bot lo escribén, y va di:

- Deu mil lo primé día, y ademés lo pactat. Mira, Pepeta (sa mare ere Nogués de apellit)... ¡Botovadéu!... lo primé net que me donos vull que se digue don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor dels... 

Sí, sí, aixina se ha de di. Ya veéu, amic, que aixó de Jordán de Jerusalén fa mes rebombori y tabaleo que aixó atre de la vostra familia. Anem, anem a minjá.

LA PRISE DE JÉRUSALEM OU LA VENGEANCE DU SAUVEUR. TEXTE PROVENÇAL.

Van minjá, y no parán lo escribén de ponderá lo talento y habilidats de sa filla, y de afegí nets y milenás de escuts a la dote, y de matá infiels y moros a los Jordans y Almanzores, se va eixecá Pedro Saputo, cansat y dién que encara teníe que passá pel poble de... 

Tal com va sentí aixó lo escribén va arrencá a riure y va di:

- ¿Penséu que tindréu mal llit? Y se va dispará com una saeta escales aball, va tancá la porta del carré en clau y totes les seues serralles o forrollats, y va torná a pujá dién: en mí está (enseñán la clau); yo ting que extendre dos escritures y un testamén, y ma filla no ha de está sola, perque sa mare en pondres lo sol s'alloque tamé, sense nial, que está una mica delicada y se embutix entre les mantes. Conque féu la cuenta, y miréu lo sol cóm mos entre. 

Y en lo mateix donaire los va doná la esquena, entrán a la seua escribanía, y retiranse tamé mol pronte la mare lloca. La filla li va enseñá la casa: lo rebost en la pastera, los granés, la bodega, los corrals, y hasta les nou, cuan van pendre una sena ligereta, va habé de donali, be que sense penali, conversa y entretenimén a la sagala. 

Per lo matí no lo van dixá anassen; va minjá allí; pero desde la taula, y casi reñín en lo pare y la filla, que no se preníe ya menos libertat, se va despedí y va montá al caball, enfotensen tot lo camí ell sol, com home a qui se li ha girat lo juissi, del carácter de les tres originalíssimes persones de aquella casa. Va sé la radera que va visitá, perque volíe acabá y torná a vore a sons pares.

Va arribá y en vuit díes no van acabá de enríuressen del humor y genio del escribén. Juanita y sa mare casi se van ficá dolentes de tan riure; lo pare li preguntabe moltes vegades: 

- Pero, fill, ¿es possible que aixó haigue passat així com mos u contes? Y sen enríe tamé y tornabe a la mateixa admirassió y preguntes. Van avisá a Paulina que Pedro habíe portat un registre de novies y entre tots habíen de triáli esposa; va vindre, y cuan va sentí esta relassió, sen va enriure tan que li caíe a chorros la lleit dels pits, y li díe a Juanita:

- Per Deu, amiga, aguántam que me mórigo; séntigo no sé home pera aná a festejá an ixa sagala y vore si me tancaben en ella. Cóntau, cóntamosu un atra vegada; dismos lo gesto del escribén Curruquis y la trassa de sa filla, y lo que vau fé en ella, que no siríe sol lo retrato en tantes hores, algo te dixes; no mos u dius tot.

Y sense cap duda se dixáe algo, si no es malissia pensáu.

Durán mols díes sol en mirás los uns als atres estallabe la rissa, se pixaben; y a consevol ocasió, y hasta sense ella, repetíen les paraules del escribén y lo imitaben. Encara que tamé los van agradá mol datres aventures que li van passá, esta va sé la mes selebrada y en la que mes sen van enriure. Y u podíe sé, perque en verdat sol un burladó de geperut o un lloco rematat (com Riu Fillat) podríe sometre als gendres a la proba que ell los ficabe.

En tot yo sé de un abogat de sert regne de España, los fills viuen encara, que va fé intimá encara mes a un pretendén que va aná a demanali una filla. Y ere, com dic, un abogat, tot un abogat (no penséu en Pedro J. Bel Caldú).


Original en castellá:

Capítulo X.

Concluye el registro de novias. Y es lo mejor de todo.


Miró la lista, y le faltaban cinco o seis pueblos. En el primero le obsequiaron teniéndole enclavado a dos mesas de juego desde el alba hasta la noche. Moríase de asco y de enfado; y sin decir nada a las muchachas, que eran dos, la una joven y no maleja, y la otra atrevida de edad y talla, y aunque con opinión de buena moza, luz sin calor por demasiada nuestra, pasó adelante.

En el segundo pueblo conoció la persona más extravagante que vio en su vida; y le recibieron poco menos que con desaire teniéndole por un aventurero, hasta que presentó la carta de su padre, en la cual sólo decía al dueño de la casa que su hijo don Pedro pasaba a visitar algunos amigos, y que si algo se le ofrecía le hiciesen la cortesía de recibirle. Entonces todo mudó, y pasaron al extremo contrario. Era el escribano de quien le habló Morfina, hombre rico, de genio irregular, tan pronto arrebatado, tan pronto remiso y como insensible; raquítico, o más bien un poco jorobado, piernas largas, cuerpo corto y encogido, lo que fue causa que le llamasen Curruquis; ojos salidos, rostro pequeño, boca rasgada, cuello dudoso, pecho levantado y propenso a doble giba; hablador sempiterno, y más claro y llano que la pobreza en camisa. Así que vio la carta de don Alfonso dijo: - Ya yo conozco a vuestro señor padre y he oído la historia de vuesa merced, y me alegro mucho y celebro tener en mi casa al gran Pedro Saputo, agora don Pedro López de Lúsera, hijo de un tal caballero como don Alfonso López de Lúsera. Del sabio nace el sabio, que lo es también, aunque no tanto, el caballero don Alfonso López de Lúsera; y tal vez de hombres pequeños nacen hombres grandes, aunque grande es también don Alfonso López de Lúsera; y aún he visto nacer de grandes pequeños, aunque aquí todo ha mejorado y subido punto del uno al otro. ¿Porque comparado con vos, qué es ya vuestro padre por más que sea don Alfonso López de Lúsera? Seáis muy bien venido. Sabed que esta casa toda es vuestra con dominio propio y absoluto; me basta saber que sois el hombre más grande de España y de Aragón y todo. Y más agora con el nuevo nombre que lleváis, no digo nada, con el ser que sois nada menos que hijo del caballero don Alfonso López de Lúsera, la flor y la nata de los caballeros aragoneses de más alta alcurnia. Pero vamos claros: ¿venís a ver a mi hija Pepita? Hallábase ella delante, y respondió Pedro Saputo: - Yo vengo a haceros una visita, y confieso que no me pesa de ver a esa señora Pepita, vuestra hija, pues su presencia no es para espantar a nadie. - Yo lo creo, ¡cuerno!, dijo el escribano; ahí la tenéis, miradla; y luego, ¿eh?, lo que yo le pondré en el delantal, que señor mío, si quiero, será la friolera de seis mil escudos en moneda limpia y enjuta. ¿Os parece poco señor don Pedro?, no reñiremos: sean siete mil. ¿Todavía no estáis contento? Pues, ocho mil, y cerremos. ¿Qué queréis, amigo? Un hijo y dos hijas me dio el de arriba; el hijo se me lo llevó y quedaron ellas; la mayor me la casaron hace cuatro años, y le hice heredera con condición que no me pusiese los pies en casa hasta que me sacasen ésta. ¿Me entiende vuesa merced? Pues digo, vuestra presencia es gallarda; vive Dios que sois galán y bien hecho. Mira, Pepita, mira; esto es cosa buena. Pues de vuestra familia... Vamos, es mucha honra para mí emparentar con don Alfonso López de Lúsera; con una casa tan ilustre; aunque también la mía es antigua. Eh, volved la vista; ésas son mis armas: sí, señor, las armas de los Jordanes. Porque yo soy Jordán por parte de madre, y Almanzor por parte de padre. Los Almanzores (vea vuesa merced sus armas, son las de ese cuartel) fueron por lo menos generalísimos de los moros; digo, capitanes cristianos, pero muy famosos, que vencieron a generalísimos de los moros, y de algún tope que les dieron tomaron su nombre por apellido. Pues los Jordanes, saque vuesa merced la cuenta; en la Tierra Santa de un toqueo mataron lo menos trescientos mil mahometanos, que si agora vinieran a España nos ponían a freír el alma. De modo, amigo mío, que si vos sois noble, mi hija ya lo veis; y podemos decir que pari dignamur stemmate. ¿Entendéis el latín? - Sí, señor. - Es que si no, os diría que eso quiere decir que en linaje somos iguales. Vamos al negocio. Pepita, el señor, como acabas de oír es celebérrimo y nunca bien ponderadosapientissimus sapientum Pedro Saputo, y además hijo de aquel gran caballero que has oído nombrar, don Alfonso López de Lúsera; y viene a verte. Si tú le gustas a él, y él te gusta a ti, cuenta hecha y al nudo ciego; ocho mil por agora del primer empujón, dos mil más para el aniversario de tu boda, y mil por cada nieto que me deis mientras viva. Conque miraos bien, tanteaos de amor, conoceos por dentro y por fuera y enamoraos como locos. Yo me voy a N. (un lugarcito que distaba legua y media) a hacer una escritura; son las nueve de la mañana y volveré a comer, o no volveré; es decir, que a la hora, ¡Jesús!, y la cuchara al plato. Adiós. Y diciendo esto se levanta, coge unos papeles y el tintero, el sombrero y la capa, vuelve a decir adiós, cierra la puerta con llave, quita la llave y se va dejando a los dos encerrados en el cuarto. - ¡Padre!, ¡padre!, gritó la muchacha. - Soy sordo, soy sordo, respondió él; y llamó a su mujer y le dijo: ahí quedan los pájaros; la llave yo me la llevo; cuidado que nadie los incomode. Hasta la vuelta.

Y se quedaron los dos mirándose del uno al otro; él, admirado y sonriéndose; ella, un poco avergonzada y encendida de color, pareciendo casi hermosa con este realce; pero uno y otro se resignaron. Preguntóle Pedro Saputo si su padre había hecho aquello alguna otra vez, y dijo que hacía un año lo hizo con un rústico labrador, que luego (añadió) porque no supo hablarme una palabra en más de hora y media que nos tuvo en este mismo cuarto, le despidió con desabrimiento y bochorno, diciéndole que no quería un gaznápiro y majadero para yerno. - Y ahora, preguntó Pedro Saputo, ¿cuánto pensáis que tardará en abrirnos? - Lo menos cuatro horas, dijo la muchacha, porque tres de ir y venir, que nunca hace correr la mula, y una más allá o más para despachar la diligencia que lleva. ¿Le parece a vuesa merced mucho? - ¿A mí, Pepita?, respondió él; que pareden la puerta si quieren, y hasta que yo los llame. - Pensaba, dijo ella. En esto llamó la madre a la puerta y dijo: - ¡Mira, hija, dile a ese caballero que tenga paciencia; yo lo siento mucho, pero como tu padre es así... Cómo ha de ser; entretened el tiempo lo mejor que podáis; alegra, hija mía, alegra a don Pedro; yo andaré en gobernar la comida con la moza (criada). - Muy bien, señora, muy bien, contestó Pedro Saputo; vuestra Pepita es amable, y no me parecerá largo el tiempo que dure esta penitencia. - Mejor, caballero, mejor, respondió la buena de la madre; con que adiós y no tiene remedio. Ella se fue a la cocina, y ellos se entraron en el despacho del padre.

Pues señor, dijo entre sí Pedro Saputo; en esta casa todos son locos; buen remate llevo. Pero la muchacha no es fea ni melindrosa; pecho al agua. Llevaba acaso un lapicero encima, pues los colores estaban en la maleta, como se supone, y se puso a hacer su retrato. Sacóle muy parecido, y la muchacha quedó sumamente complacida; y dieron las once. Después dieron las doce, luego la una, y al fin las dos; él, hombre de mundo, ella tentada de la risa, y el padre no venía. Dan las tres, y en este mismo punto le oyeron en la escalera que subía repitiendo la declaración de una mujer que había herido a su suegro, y decía, como hablando consigo mismo, pero en voz alta y sonora; y dijo la sujeto, que lo había hecho por hacelle entender su razón, por cuanto tenía oído que no hay ejemplar que ningún sordo haya dejado de oír dándole un buen tenazazo en las espinillas... ¡Ja- ja- ja! Y soltó una gran carcajada. Llegó así al cuarto, y les abrió la puerta, mostrándose incomodado y casi furioso porque no habían comido. - Pues señor padre, dijo la muchacha; si teníades vos la llave, ¿cómo habíamos de salir? - Es verdad, dijo él, riéndose, no me acordaba. ¿Y cómo ha ido, hija? - Muy bien, padre, respondió ella. - Supongo, dijo, que don Pedro no es el brutis y mastuerzo del año pasado; aquel páparo, aquel antropófago de Junzamo. Púsose ella colorada, y continuó el padre: buenas nuevas, bonísimas, ¿conque os habéis gustado? Me alegro. - Mirad lo que ha hecho don Pedro, dijo la muchacha; y le enseñó el retrato. Dio un salto el escribano, y dijo: - Diez mil el primer día, y en lo demás lo dicho. Mira, Pepita... ¡Voto a quien!... el primer nieto que me deis quiero que se llame don Alejandro Magno Almanzor Jordán de Jerusalén y López de la Sabiduría de Lúsera... Al revés: don Alejandro Magno López de Lúsera Jordán de Jerusalén y Almanzor de los... Sí, sí, así se ha de llamar. Ya veis, amigo, que esto de Jordán de Jerusalén hace más bombo y trueno que eso otro de vuestra familia. Vamos, vamos a comer.

Comieron, y no cesando el escribano de ponderar el talento y habilidades de su hija, y de añadir nietos y miles de escudos al dote, y de matar infieles y moros con los Jordanes y Almanzores, se levantó Pedro Saputo, cansado y diciendo que aún iba a pasar al pueblo de... Lo mismo fue oír esto el escribano se echó a reír y dijo: - ¿Pensáis que tendréis mala cama? Y se disparó como una saeta escalera abajo, cerró la puerta de la calle con llave y todos sus cerrojos, y volvió a subir diciendo: conmigo está (enseñando la llave); yo tengo que extender dos escrituras y un testamento, y mi hija no ha de estar sola, porque su madre en poniéndose el sol se pone también, que está un poco delicada y se mete entre las mantas. Conque echad la cuenta, y el sol mirad cómo nos entra. Y con el mismo donaire les dio la espalda metiéndose en su escribanía, y retirándose también muy pronto la madre. La hija le enseñó la casa: la despensa, los graneros, la bodega, los corrales, y hasta las nueve, que tomaron una cena ligera, hubo de dar, bien que sin pesadumbre, conversación y entretenimiento a la muchacha.

Por la mañana no le dejaron ir; comió allí; pero desde la mesa, y aun casi riñendo con el padre y la hija, que no se tomaba ya menos libertad se despidió y montó a caballo, riéndose todo el camino a solas, como hombre que se le ha vuelto el juicio, del carácter de las tres originalísimas personas de aquella casa. Fue la última que visitó, porque deseaba concluir y volver a ver a sus padres.

Llegó y en ocho días no acabaron de reírse del humor y genio del escribano. Juanita y su madre casi enfermaron de tanto reír; el padre le preguntaba muchas veces: - Pero, hijo, ¿es posible que eso ha pasado así como nos lo cuentas? Y se reía también y tornaba a la misma admiración y pregunta. Avisaron a Paulina que Pedro había traído un registro de novias y entre todos habían de elegirle esposa; vino y cuando oyó esta relación, se rió tanto que se le caía a chorros la leche de los pechos y decía a Juanita: - Por Dios, amiga, tenme que me muero; siento no ser hombre para ir a pretender a esa muchacha y ver si me encerraban con ella. Cuéntalo, cuéntalo otra vez; dinos el gesto del escribano Curruquis y la traza de su hija, y lo que hicisteis con ella, que no sería sólo el retrato en tantas horas, algo te dejas; no nos lo dices todo. Y sin duda se dejaba algo, quizá lo más, si no es malicia pensarlo.

En muchos días sólo con mirarse de unos a otros estallaba la risa; y a toda ocasión, y aun sin ella, repetían las palabras del escribano y le remedaban. Porque aunque también gustaron mucho otras aventuras que le sucedieron, pero ésta fue la más celebrada y reída. Y lo podía ser, porque en verdad sólo un burlador de jiboso o un loco rematado pudiera poner los yernos a la prueba que él los ponía. Con todo yo sé de un abogado de cierto reino de España, cuyos hijos viven aún, que intimó otra mucho más abreviada y fuerte a un pretendiente que fue a pedille una hija. Y era, como digo, un abogado, todo un abogado.

jueves, 25 de julio de 2024

1. 6. De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Capítul VI.

De cóm Pedro Saputo adepreníe tots los ofissis en un rato.

Iguals en lo essensial y diferens en lo acsidental va fé als homens la naturalesa. Y encara que es sert que an eixa desigualdat se contenen les causes del orden primitiu general de la sossiedat, y hasta de la condissió dels individuos en particulá, pero lo que es la autorisassió no prové de ixes causes sino de les que fan al pare digne del respecte del fill, al agüelo per al jove, y al magistrat per al siudadá; sen tot lo demés ussurpasió, pressunsió, orgull, soberbia.

Ramón Guimerá Caballé, escuela, colegio

Cap autoridat representabe lo hidalgo pera empendre a la pubilla; y la caridat, si per la caridat u haguere fet, parle y obre de un atra manera. Sobre tot pera avassallá, pera ofendre, pera insultá y afrentá al pobre, al desgrassiat, al infelís, cap ley done dret; y es lo orgull tan grave ofensa del sel, que rara vegada dixe de castigál, fenmos vore tart o pronte humillat al soberbio, així com exaltat al humilde.

Entre tan ya va castigá com va pugué lo chiquet Pedro la insolensia en que lo hidalgo va parlá a sa mare, y encara se resserváe mes gran vengansa com donáen a entendre les seues paraules.

Va arribá a casa de sa padrina, pos la trobada de la plassa no lo va distraure del seu propósit y la va trobá ocupada cusín unes teles y fen cuentes pera uns vestits que habíen de fes, ya que tindríe allí al sastre en son demá. Al sentí aixó Pedro Saputo se va alegrá y va di: - Mol be, siñora padrina, mol be me ve; perque en esta ocasió escomensaré demá a adependre lo ofissi de sastre. Matinaré y vindré abans que lo maestre pera vore totes les seues operassions. Li va pareixe be a la padrina, perque res del seu fillol li podíe pareixe mal, pero li va chocá que vullguere adependre aquell ofissi habén ella consebut coses mes altes.
Va callá, empero, temén la resposta de Pedro, que tan fassilmen confoníe a tots.

En son demá va aná a casa de la padrina mol abans que lo maestre sastre, y així que se va presentá éste y se va ficá al ofissi, va mirá en molta atensió cóm preníe la mida a la mare, cóm estenén la tela a una taula aplicán la mida y fen puns y rayes blanques y dixán siñalat lo cos, les mánegues y demés pesses; cóm después va empleá la estisora y les va tallá una a una. Va pendre enseguida la mida al home, y va aná fen lo mateix part per part. Y cuan va aná a pendre la mida a una chiqueta que teníe nau añs, va di Pedro:

- Dixeume, siñó mestre, que an esta li vull tallá yo lo vestit per la meua má. 

- Sí, fill meu, va di la padrina. Pero lo mestre espantat va di: 

- ¿Hau perdut lo entenimén, siñora? ¿voléu quedatos sense la pessa y lo mocadó? 

- No vull aixó, va contestá ella; pero si lo meu fillolet Pedro erre lo tall y me fa malbé lo vestit, ya está pagat. 

- Es verdat, va contestá lo home, que tamé volíe vore la proba. 

- Y después, va continuá la dona, ting un atra pessa al arca, y a Huesca micha dotsena de botigues a la meua disposissió y a la dels meus doblés. Conque fill meu, pren la mida a tan germaneta y tállali lo vestit segons lo teu bon juissi y entenimén. Pedro entonses mol confiat va pendre la mida, va aná fen tot lo que va vore fé al mestre; y cuan va tindre siñalades les pesses a la roba, y endressades y corregides, va di al mestre: 

- Miréu si me ha iluminat avui bona llum; ¿qué diéu de eixes rayes? 

- Dic, va contestá lo mestre, lo que vosté vullguéu y cumplix a la meua confusió Per la memoria de mon pare a qui sol vach coneixe ya mort, que eixes pesses están marcades com si les haguere dibuixat lo mateix mestre Lorda Azufre de Huesca. Venga, tira les estisores y vorem. Va tirá Pedro la estisora, va tallá les pesses amostranles al mestre y a la padrina tal com les anáe retallán, y acabada la operassió va di: ara veigam lo que es cusí. 

- No fill meu, va contestá lo mestre; ara vorem lo que es jalá; que la siñora Salvadora se ha olvidat del nostre amorsá en la contemplassió de la teua habilidat.

- Teniu raó, mestre Gafo, va di ella; y en la chiqueta y la criada va traure lo amorsá per als dos mestres y tamé van fé un mosset lo home y la chiqueta.

Acabat de amorsá, y después de enríuressen y selebrá la nova grassia del chiquet Pedro, se van assentá a cusí. Va demaná un dedal lo aprendís de mestre, y com no sabíe tindre lo dit doblegat, va passá un filet per lo dedal, y embutit al dit, va fé que li lligaren lo fil per damún. Va pessigá la agulla en una hebra y sense fé pun o nugo, anáe cusín un retall perdut y passán mol depressa la agulla; y no va fé datra cosa hasta michdía. ¡Cuán sen va enriure sa padrina! ¡Cóm sen enríe y divertíe la chiqueta! Perque en tan afán y traball no resultáe costura, pespún, bordat ni cusit.

Va arribá la hora y van minjá de mol bona gana. Eixecats de la taula, va pendre Pedro lo capotillo de la chiqueta, y va cusí primé lo cos, después, les mánegues, que sol eren miches y ubertes; después les va ajuntá de hilván pera probáu. Lay va ficá a la chiqueta, y li caíe tan be, que se van admirá lo mestre y la padrina, arribán an este tems la mare de Pedro que veníe a vore cóm son fill entráe al ofissi. La chiqueta no se va volé ya traure lo capotillo hasta que vinguere son pare; y lo que faltabe, que eren les juntes del forro, la esclavina y los vivos, u va fé lo mestre en son demá, perque Pedro no va volé continuá lo ofissi dién que no ere digne de homens cabals, sino propi de geputs, coixos, enanos y monfloritos. Sol a casa seua y per an ell y sa mare va tallá y va cusí alguna vegada los vestits.

Un atre día va volé adependre de pelaire, y va aná a casa de un mestre, y va adependre a cardá y a pentiná, y abans y primé de tot a abatollá y prepará la llana. Per la nit li va portá a sa mare per mostra un vestit mol untat y un copo de estambre pentinat y acabat per nell de una dotsena que aquella tarde habíe fet. Y del ofissi va di que ere una mica despressiat, pero sano y alegre.

Lo dilluns va aná al taller de un fusté, y per la nit li va portá un marc de finestra a modo de bastidó en un enserat mol pulit y fet tot de la seua má. Pero va di a sa mare que aquell ofissi requeríe vuit díes de estudis y un mes de práctica; y que veiguere quin atre o quina dotsena de ells volíe que adeprenguere y quin preferiríe. Sa mare estáe contenta, pero no sabíe qué contestali: 

- Yo no sé, fill meu, lo que vull y lo que no vull: lo que me pareix es que sol vull lo que tú voldrás; y lo que tú faigues, tot, fill meu, tot u dono per bo, perque ya vech que te guíe una sabiduría mes alta y una llum que no arribo a entendre. Y va di ell: 

- Ya veéu, mare, cóm en poques hores hay adeprés consevol ofissi que me hay proposat. Perque hau de sabé que eixes arts y atres moltes, segons lo que yo ting observat, les sabem tots los homens naturalmén, y sol fa falta vóreles y inventá los instrumens propis si no són coneguts, y después amoldá les mans an ells, be que la perfecsió sigue cosa de la práctica y de mes tems. Pero ahí, a casa del carnissé vach vore uns papés en uns dibuixos de portes, finestrons, taules, aladres, masades, rius, bosques y montañes y me han agradat mol y voldría adependre lo art del dibuix. Si podeu aneu un día a Huesca y compreume los instrumens que fan falta, que me pareix són un llapis, dos compasos, y lo que tos diguen a la tenda, que no sirá molta cosa. Y va aná sa mare a Huesca, y li va portá tots aquells instrumens; y ell passáe después lo tems dibuixán lo que li fée goch, y va omplí lo seu cuarto de dibuixos. Después de un tems va fé lo retrato de sa mare, después lo de sa padrina, al llapis los dos; y eren tan pareguts, que tots al vorels díen: esta es la pupila, la Salvadora de Olbena.

Original en castellá:

Capítulo VI.

De cómo Pedro Saputo aprendía todos los oficios en un rato.

Iguales en lo esencial y desiguales en lo accidental hizo a los hombres la naturaleza. Y aunque es cierto que en esa desigualdad se contienen las causas del orden primitivo general de la sociedad, y aun de la condición de los individuos por sí en particular, pero lo que es la autorización no procede de esas causas sino de las que hacen al padre digno de respeto para el hijo, al anciano para el joven, y al magistrado para el ciudadano; siendo todo lo demás usurpación, presunción, orgullo, soberbia. Ninguna autoridad representaba el hidalgo para reprender a la Pupila; y la caridad, si por la caridad lo hubiera hecho, habla y obra de otra manera. Sobre todo para denostar, para ultrajar, para insultar y afrentar al pobre, al desgraciado, al infeliz, ninguna ley da derecho; y es el orgullo tan grave ofensa del cielo, que rara vez deja de castigarlo, haciéndonos ver tarde o temprano humillado al soberbio, así como exaltado al humilde. Entre tanto ya castigó como pudo el niño Pedro la insolencia con que el hidalgo baldonó a su madre, y aún se reservaba mayor venganza como daban a entender sus palabras.

Llegó en tanto a casa de su madrina, pues el encuentro de la plaza no le distrajo de su propósito y cabalmente la encontró ocupada en prevenir unas telas o paños y echar cuentas para unos vestidos que habían de hacerse, debiendo tener el sastre al otro día. Al oír esto Pedro Saputo se alegró y dijo: - Muy bien, señora madrina, muy bien me viene; porque con esta ocasión comenzaré mañana a aprender el oficio de sastre. Madrugaré y vendré antes que el maestro para ver todas sus operaciones. Pareció bien a la madrina, porque nada de su ahijado le podía parecer mal, pero extrañó que quisiera aprender aquel oficio habiendo ella concebido cosas más altas. Calló, empero, temiendo la respuesta de Pedro, que tan fácilmente confundía a todos.

Al día siguiente fue a casa de la madrina mucho antes que el maestro sastre, y así que se presentó éste y se puso al oficio, miró con mucha atención cómo tomaba la medida a la madre, cómo tendiendo el paño en una mesa aplicando la medida y haciendo puntos y rayas blancas y dejando señalado el cuerpo, las mangas y demás piezas; cómo luego echó la tijera y las cortó una a una. Tomó enseguida la medida al marido, y fue haciendo lo mismo parte por parte. Y cuando fue a tomar a una niña que tenía nueve años, dijo Pedro: - Dejad, señor maestro, que a ésta le quiero yo cortar el vestido por mi mano. - Sí, hijo mío, dijo la madrina. Pero el maestro espantado decía: - ¿Habéis perdido el juicio, señora? ¿Queréis quedaros sin prenda y el paño? - No quiero eso, respondió ella; pero si mi ahijado Pedro yerra el corte y me pierde el paño, ya está pagado. - Es verdad, respondió el marido, que también quería ver la prueba. - Y después, continuó la mujer, tengo otra pieza en el arca, y en Huesca media docena de tiendas a mi disposición y a la de mis dineros. Conque hijo mío, toma la medida a tu hermanita y córtale el vestido a tu buen juicio y entendimiento. Pedro entonces muy confiado tomó la medida, fue haciéndolo todo lo que vio hacer al maestro; y cuando tuvo señaladas las piezas en el paño, y enderezadas y corregidas, dijo al maestro: - Mirad cuerpo de mí si me ha despuntado hoy buena luz; ¿qué decís de esas rayas? - Digo, respondió el maestro, lo que vos queráis y cumple a mi confusión. Por el siglo de mi padre a quien sólo conocí de muerto, que esas piezas están señaladas como si las hubiese rayado el mismo maestro Lorda Azufre de Huesca. Ea, echa la tijera y veamos. Echó Pedro la tijera, cortó las piezas mostrándolas al maestro y a la madrina como las iba cortando, y concluida la operación dijo: ahora veamos lo que es coser. - No hijo mío, respondió el maestro; agora veamos lo que es yantar; que en verdad que la señora Salvadora se ha olvidado del nuestro desayuno con la contemplación de tu habilidad. - Tenéis razón, maestro Gafo, dijo ella; y fuese y con la niña y la criada sacó el desayuno para los dos maestros a quienes acompañaron el marido y la niña.

Almorzado que hubieron, y reído y celebrado la nueva gracia del niño Pedro, se sentaron a coser. Pidió un dedal el aprendiz maestro, y como no supiese tener el dedo doblado, pasó un hilo por el dedal, y metido en el dedo, hizo que le atasen el hilo por encima. Tomó la aguja con una hebra y sin hacer punto o nudo, iba cosiendo un retal perdido y pasando muy aprisa la aguja; y no hizo otra cosa hasta el mediodía. ¡Cuánto se rió su madrina! ¡Cómo se reía y divertía la niña! Porque con tanto afán y trabajo nunca resultaba costura, pespunte ni cosido alguno.

Llegó la hora y comieron de muy buena gana. Levantados de la mesa, tomó Pedro el capotillo de la niña, y cosió primero el cuerpo, después, las mangas, que sólo eran medias y abiertas; luego las unió de hilván para probarlo. Púsoselo la niña, y le caía tan bien, que se admiraron el maestro y la madrina, llegando a este tiempo la madre de Pedro que venía a ver segunda vez cómo su hijo entraba en el oficio. La niña no se quiso ya quitar el capotillo hasta que viniese su padre; y lo que faltaba, que eran las junturas del forro, la esclavina y los vivos, hízolo el maestro otro día, porque Pedro no quiso continuar el oficio diciendo que no era digno de hombres cabales, sino propio de jorobados, cojos, enanos y hermafroditas. Con todo, en su casa y para él y su madre cortó y cosió alguna vez los vestidos.

Otro día quiso aprender de pelaire, y fue a casa de un maestro, y luego en un punto aprendió a cardar y a peinar, y antes y primero que todo a varear y preparar la lana. Por la noche llevó a su madre por muestra el vestido muy untado y un hermoso copo de estambre peinado y concluido por él de una docena que aquella tarde había hecho. Y del oficio dijo que era un poco despreciado, pero sano y alegre.

El lunes fue al taller de un carpintero, y por la noche llevó un marco de ventana a modo de bastidor para un encerado muy pulido y hecho todo de su mano. Pero dijo a su madre que aquel oficio requería ocho días de estudios y un mes de práctica; y que mirase qué otro o qué docena de ellos quería que aprendiese y cuál preferiría. Su madre rebosaba satisfacción por todas sus coyunturas, y no sabiendo qué responder le dijo: - Yo no sé, hijo mío, lo que quiero y lo que no quiero: lo que me parece es que sólo quiero lo que tú querrás; y lo que tú hagas, todo, hijo mío, todo lo doy por bien, porque ya veo que te guía otra sabiduría más alta y otra luz que no alcanzo. Y dijo él continuando: - Ya veis, madre mía, cómo en pocas horas he aprendido cualquier oficio a que me he puesto. Porque habéis de saber que esas artes y otras muchas, según lo que yo tengo observado, las sabemos todos los hombres naturalmente, y sólo falta verlas e inventar los instrumentos propios si no son conocidos, y luego adestrar las manos a ellos, bien que la perfección sea cosa de la práctica y de más tiempo. Mas ahí, en casa del carnicero he visto unos papeles con unos dibujos de puertas, ventanas, mesas, arados, edificios, ríos, bosques y montañas y me han gustado mucho y quisiera aprender el arte del dibujo. Por vida vuestra que vayáis un día a Huesca y compradme los instrumentos necesarios, que me parece son un lapicero, dos compases, y los que os digan en la tienda, que ahora no serán muchos. Y fue su madre a Huesca, y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba, y llenó su cuarto de dibujos que luego y prestísimo fueron de muy cumplido primor y arte. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre, después el de su madrina, al lápiz los dos; y eran tan parecidos, que todos al verlos decían: ésta es la Pupila, ésta Salvadora de Olbena.

viernes, 19 de abril de 2024

Lexique roman; Laire, Layre, Lairo, Lairon - Landa

 

LaireLayreLairoLairon, s. m., lat. latronemlarronvoleurfripon.

Es layres aisel que vay emblan.

(chap. Es lladre aquell que va emblán, arramblán, robán, fotén, furtán.)

B. Carbonel: Joan Fabre.

Es layres aisel que vay emblan. Jordi Pujol, Fuster

Est voleur celui qui va dérobant. 

Paubre lairon pent hom per una veta... 

Qu' el rics laires penda 'l lairon mesqui. 

P. Cardinal: Prop a guerra.

Pauvre larron on pend pour une vétille... Que le riche larron pende le larron mesquin. 

Adj. fig. Pros dompna, ab un douz esgar 

Que m fairon vostr' uels lairo,

Mi venguest mon cor emblar.

Pierre de Maensac: Estat aurai.

Généreuse dame, avec un doux regard que me firent vos yeux larrons, vous me vîntes voler mon coeur.

Il a été employé, comme fur en latin, dans le sens de valet, esclave.

Quid domini faciant, audent quum talia fures? 

Virg. Eclog., III, v. 16. 

En totz luecs me tenh per ton pres, 

Per ton lairon en totas res.

Marcabrus: Pus mos coratge. 

En tous lieux je me tiens pour ton prisonnier, pour ton esclave en toutes choses.

- Sorte d'imprécation.

S'ieu pogues viure de mon captal,

Laire sia ieu, s' ieu fos de lor fogal!

P. Cardinal: D'un sirventes faire. Var. 

Si je pusse vivre de mon capital, que je sois larron, si je fusse de leur foyer! 

Adv. comp. Amarai la donc a lairo.

Folquet de Marseille: Tan mov. 

Je l'aimerai donc à la dérobée. 

ANC. FR. Bien est lerres qu'à larron emble.

Fabl. et cont. anc., t. IV, p. 236. 

CAT. Lladre. ESP. Ladrón. PORT. Ladrão. IT. Latro, ladro. (chap. Lladre, lladres.)

1. Layronessa, s. f., larronnesse, voleuse. 

Que apparescon esser layres o layronessas.

Cartulaire de Montpellier, fol. 186.

Qui apparaissent être larrons ou larronnesses.

3. Layronia, s. f., larronnerie, volerie, friponnerie.

Quar Dieus defendet a la gen...

E murtres e layronias.

Brev. d'amor, fol. 14. 

Car Dieu défendit à la gent... et meurtres et voleries. 

ESP. Ladronia.

4. Layronici, Laironissi, Layronissi, s. m., lat. latrocinium, larcin, vol, friponnerie.

Layronici, penre l'autruy a tort et a decebemen d' aquell de cuy es, senes sa voluntat. V. et Vert., fol. 14.

Larcin, prendre (le bien) d'autrui à tort et avec déception de celui de qui il est, sans sa volonté.

Laironissi faig de noig. Cout. de Montlevard. Arch. du Roy., J, 4.

Vol fait de nuit.

Layronissi gros e manifest.

Ord. des R. de Fr., 1463, t. XVI, p. 134.

Vol gros et manifeste.

CAT. Lladronici. ESP. Latronicio, ladronicio. PORT. Latrocinio.

IT. Latrocinio, ladroneccio. (chap. Lladronissi, lladronissis.)

5. Layronat, s. m., larcin, friponnerie.

Flac layronat. Leys d'amors, fol. 111. 

Lâche larcin.

6. Latronissa, s. f., larcin, volerie, friponnerie.

Si negun o neguna fasia latronissa de nuech o de dia.

Charte de Gréalou, p. 94. 

Si nul ou nulle faisait larcin de nuit ou de jour.

7. Laironil, adj., dérobé.

Las aigas laironils sunt plus dolsas, e pas esconduz plus suaus.

Trad. de Bède, fol. 47.

Les eaux dérobées sont plus douces, et pain caché plus agréable.

8. Laironar, v., voler, dérober.

Venguetz coma sirven, 

Aisi com sel que lairona. 

Raimond de Miraval: Baiona per. 

Vous vîntes comme sergent, ainsi comme celui qui dérobe.

ANC. FR. Tant feirent et tracassarent pillant et larronnant.

Rabelais, liv. I, ch. 27.


Lais, s. m., lamentation, plainte, gémissement.

Premiers penres Labadol

E, si anas ab dreitura, 

Tro a Maroc faran lais.

Pierre d'Auvergne: Bel m'es quan. 

D'abord vous prendrez Labadol, et, si vous allez en droiture, jusqu'à Maroc ils feront lamentations.


Lais, Lays, s. m., lat. lessus, lai, sorte de poésie. 

An laissat lays e vers e chansos, 

Et an pres plaitz e novas e tensos.

P. Cardinal: Rix hom que. 

Ont abandonné lais et vers et chansons, et ont pris plaids et nouvelles et contestations. 

Fasia a un juglar 

Lo lais de dos amans cantar.

Roman de Jaufre, fol. 51. 

Il faisait chanter à un jongleur le lai de deux amants.

Cella m platz mais que chansos, 

Volta ni lais de Bretanha.

Folquet de Marseille: Ja non volgra. 

Celle-là me plaît plus que chanson, refrain ni lai de Bretagne.

Il s'est dit, par extension, du chant des oiseaux.

El temps qu'el rossinhol s' esjau, 

E fai sos lais sotz lo vert fuelh.

Deudes de Prades: El temps. 

Au temps que le rossignol se réjouit, et fait ses lais sous le vert feuillage.

- Son, résonnement, cri.

Bel m'es cant aug lo resso 

Que fai l' ausbercs ab l' arso..., 

Et aug los retins e 'ls lais 

Dels sonails, adoncs m' eslais.

Pierre de Bergerac: Bel m' es cant. 

Beau m'est quand j'entends le retentissement que fait le haubert avec l'arçon..., et j'entends les tintements et les sons des grelots, alors je m'élance. 

Adv. comp. Tuit s' escridon a un lais. 

Roman de Jaufre, fol. 45.

Tous s'écrient d'un seul cri.

ANC. FR. Les cuntes ke jo sai verais,

Dunt li Bretun unt fait lor lais, 

Vus cunterai assez briefment. 

Marie de France, t. 1, p. 50.

Grant joie font par le palais, 

Et chantoient et sons et lais.

Roman du Renart, t. II, p. 146.

Pour en chanter quelquefois lays de plainte. 

J. Marot, t. V, p. 376.


Laissa, Layssa, Lissa, s. f., lice, palissade, barrière.

De murs e de laissas ben clausa...

E las layssas son reforsadas, 

Seguras e ben acairadas.

G. Riquier: Qui a sen. 

De murs et de barrières bien close... Et les lices sont renforcées, assujéties et bien ajustées. 

En las lissas farai portal. 

Raimond l'écrivain: Senhors l'autr'ier. 

Dans les lices je ferai portail. 

Ab lissas de fortz pals serratz.

Bertrand de Born: Be m play lo. 

Avec palissades de forts pieux serrés. 

ANC. FR. Se reclosent par defors de lices et de barres... pour garder lur ost, lor liches et lor barres.

Villehardouin, p. 24.

ESP. Liza. IT. Lizza.

2. Palissada, s. f., palissade, clôture de palis. 

Se fassa una palissada. Tit. de 1398. DOAT, t. LIV, fol. 168. 

Se fasse une palissade.

CAT. Palissada. ESP. Palizada (empalizada). PORT. Palissada, paliçada. 

IT. Palizzata.

(chap. Empalissada, palissada, valla feta de estaques, branques, fusta; vallat, tancat, corral, corralada; antigamén, les plasses de bous se féen aixina, provisionals.)


Laissar, Laisar, v., lat. laxare, laisser, délaisser, quitter.

Voyez Muratori, Diss. 33, et Leibnitz, Coll. étym., p. 62.

Ma domna m lais per autre cavalier.

Bertrand de Born: Ieu m'escondisc. 

Que ma dame me laisse pour autre chevalier. 

Aissi lais tot quant amar suelh.

Le Comte de Poitiers: Pus de chantar.

Ainsi je quitte tout ce que j'ai coutume d'aimer. 

L' estrada 

Laissiei e mon dreg cami.

J. Esteve: Ogan.

Je quittai l'estrade et mon droit chemin.

Tan bo essemple en laiset entre nos. 

Poëme sur Boèce.

Tant bon exemple en laissa parmi nous.

Proverb. Hom, on plus aut es puiatz,

Plus bas chai, si s laissa chazer. 

P. Rogiers: Senher Raymbautz.

Homme, où plus haut il est élevé, plus bas choit, s'il se laisse choir.

- Léguer, transmettre.

Terras pot hom laissar, 

E son filh heretar, 

Mas pretz non aura ja, 

Si de son cor non l'a.

Arnaud de Marueil: Razos es. 

On peut laisser terres, et faire héritier son fils, mais il n'aura jamais mérite, s'il ne l'a de son coeur. 

Cinq libras li layssava en son testamen... 

Cant li avia layssat en son testamen. 

V. et Vert., fol. 75. 

Cinq livres lui laissait dans son testament... 

Combien il lui avait laissé dans son testament.

- Permettre, consentir.

L' om no 'l laiset a salvament annar. Poëme sur Boèce.

L'on ne le laissa à sauvement aller.

Quant a vos plac que us mi laissetz vezer. 

Guillaume de Cabestaing: Lo jorn. 

Quand il vous plut que vous me laissâtes vous voir. 

E s laissa vius deseretar. 

Bertrand de Born le fils: Quant vei lo. 

Et se laisse vivant déshériter.

- Cesser, s'abstenir.

Fes se mercadier, e venc rics, e laisset d'anar per cortz. V. de Pistoleta.

Se fit marchand, et devint riche, et cessa d'aller dans les cours.

Mesura m fai soven laissar 

De manh rir' e de trop jogar.

Garin le Brun: Nueg e jorn.

Raison me fait souvent abstenir de maint rire et de beaucoup jouer.

Domnas, oimais vos lais de drudaria. 

Pierre de Gavaret: Peironet. 

Dames, désormais (envers) vous je m'abstiens de galanterie.

No m laissarai per paor 

Qu'un sirventes non labor.

G. Figueiras: No m laissarai. 

Je ne m'abstiendrai pas par peur que je ne travaille un sirvente.

ANC. FR. Veoient qu'il avoient laissiet lur église trop folement.

Chronique de Cambray. 

Séé dou séel ke mesire d'Artois nous a laissiet pour les besoignes de sa terre. Charte d'Ouchi.

A la fin le jeune garson se voyant si fort importuné et pressé, laissoit de fréquenter les lieux publiques. Amyot, Trad. de Plutarque, V. de Démétrius.

En luy remonstrant qu'il ne laissast point, pour l'yver, à faire guerre à ses ennemis les Anglois.

Alain Chartier, p. 192.

ANC. ESP.

Quanto aqui ganamos, aqui lo lexaremos. 

V. de S. Domingo de Silos, cop. 474.

ANC. CAT. Leixar, lexar. CAT. MOD. Dexar. ESP. MOD. Dejar. PORT. Deixar. ANC. IT. Lassare. IT. MOD. Lasciare. (chap. Dixá: dixo, dixes, dixe, dixem o dixam, dixéu o dixáu, dixen; dixat, dixats, dixada, dixades.)

Loc. Be us lauzera que m laissassetz estar. 

Bertrand de Born: Ieu m'escondisc. 

Je vous approuverais bien que vous me laissassiez être (tranquille).

Lassem estar elh playn, et anem lo vengar. Philomena. 

Laissons être (cessons) la plainte, et allons le venger.

ANC. FR. Mais laissiés ester vostre plor. Roman de la Rose, v. 16513.

K'il lait ester ma terre. Roman de Rou, v. 3444.

Le catalan a dit leixar estar, et dit encore dexar estar.

(N. E. Después de Raynouard, deixar. Este tomo es de 1844. 

En chapurriau, dixá está.)

IT. Lasciamo ora star questo. Boccaccio, Dec., VIII, 9.

Quoique l'espagnol ni le portugais n'offrent aucun exemple de cette locution, on en trouve la trace dans ce passage d'un titre de 1193, cité dans l' Elucidario, t. II, p. 30.

Quod leixarent ipsum stare in pace.

(N. E. El castellano usaba “dejar en paz”, “ir en paz”.)

2. Laissa, s. f., legs, testament.

Cant issiras d'aquesta vida, pessa de Deu, e, en ta laissa, laissa als paubres. Trad. de Bède, fol. 64.

(chap. Cuan eixirás (ixirás, issirás, eissirás) d'esta vida, pensa en Deu, y, al teu testamén (a lo que dixes), dixa (algo) als pobres.)

Quand tu sortiras de cette vie, pense à Dieu, et, dans ton testament, laisse aux pauvres. (N. E. sortiras, francés, el catalán lo copió.)

Paguadas las laissas que fara. Tit. de 1254. DOAT, t. CXV, fol. 93. 

Payés les legs qu'il fera.

ANC. FR. Il fist sa devise e son lais, et il départit son avoir.

Villehardouin, p. 19.

ANC. CAT. Leixa. CAT. MOD. Dexa. PORT. Deixa. (chap. Testamén, lo que se dixe. Imperatiu: Dixa aixó! Díxam alló! Dixéumos está! Dixéulos o dixéules está tranquiles! Dixéu lo chapurriau en pas!)

3. Delaissar, v., délaisser.

Part. pas. Fam vos saber que totz affars 

E totz negocis delaissatz.

La Crusca provenzale, p. 96. 

Nous vous faisons savoir que toutes affaires et tous négoces délaissés.

ANC. ESP. Del dia d'oy delessa... E delesso lo. 

Tit. de 1206. Arte del Rom. Cast., p. 43 et 44.

(N. E. MOD. Del día de hoy deja... Y lo dejo.)

4. Relays, Relais, s. m., relâche, relâchement, discontinuation, relai.

Ses fin e ses relays...

Andronix lo joios s'es noiritz el palays

De solatz, de baudor, aitan con vol e mais,

Mas anc non si donet a nuyl malvays relays. 

V. de S. Honorat.

Sans fin et sans relâche...

Andronic le joyeux s'est nourri au palais de soulas, d'allégresse, autant comme il veut et plus, mais oncques il ne se donna à aucun mauvais relâchement. 

Adv. comp. Car mil ad un relays cridavan de totz latz. V. de S. Honorat.

Car mille à la fois criaient de tous côtés.

- Sorte de poésie.

Jaci' aysso que alcu fassan gilosescas al compas de dansa, e relays al compas de vers o de chanso. Leys d'amors, fol. 41.

Bien qu'aucuns fassent gilosesques sur la mesure de danse, et relais sur la mesure de vers ou de chanson.

IT. Rilascio. (chap. Relax, relajassió, relajassions; a Fondespala ña un Relais & château que se diu La Torre del Visco, aon podéu aná a relajatos. Relajá, relajás: yo me relajo, relajes (se escriu en j perque se pronunsie la j de jota), relaje, relajem o relajam, relajéu o relajáu, relajen; relajat, relajats, relajada, relajades.)

5. Entrelaissar, v., interrompre, discontinuer.

Per la cal causa entrelaissant la paraula del comensament de Christ.

Trad. de l'Épître de S. Paul aux Hébreux. 

Par laquelle cause interrompant la parole du commencement de Christ.

6. Entrelaissament, s. m., interruption, discontinuation.

Car ieu fauc tota ora renenbransa (remembransa) de vos senes entrelaissament. Trad. de l'Épître. de S. Paul aux Romains.

Car je fais toujours commémoration de vous sans discontinuation.


Lament, s. m., lat. lamentum, lamentation.

Sai de Jeremias per que fes los lamentz.

Pierre de Corbiac: El nom del.

Je sais touchant Jérémie pourquoi il fit les lamentations.

ANC. CAT. Llamento. CAT. MOD. ESP. PORT. IT. Lamento. (chap. Lamén, lamens. v. lamentá, lamentás: yo me lamento, lamentes, lamente, lamentem o lamentam, lamentéu o lamentáu, lamenten; lamentat, lamentats, lamentada, lamentades.)

(N. E. Los trenos o lamentaciones de Jeremías. En alemán, llorar es tränen; Träne : lágrima.)

2. Lamentation, s. f., lat. lamentationem, lamentation.

La lamentation de Jeremias.

Doctrine des Vaudois. La lamentation de Jérémie. 

CAT. Llamentació, lamentació. ESP. Lamentación. PORT. Lamentação. 

IT. Lamentazione. (chap. Lamentassió, lamentassions.)

3. Lamentos, adj., lamentable.

Causa... fort lamentosa e pietosa a veyre.

Chronique des Albigeois, p. 20.

Chose... fort lamentable et pitoyable à voir.

ESP. IT. Lamentoso. (chap. Lamentable, lamentables.)


Lamia, s. f, lat. lamia, lamie.

Bestias chimericas cum so lamias, que han... cap virginal.

Eluc. de las propr., fol. 357. 

Bêtes chimériques comme sont lamies, qui ont... tête de vierge. 

CAT. ESP. Lamia. IT. Lammia.

Bestias chimericas cum so lamias, que han... cap virginal.


Lamina, s. f., lat. lamina, lame, plaque. 

Lamina de plom. Trad. d'Albucasis, fol. 69. 

(chap. Llámina de plom.)

Lame de plomb.

Lamina d'aur. Eluc. de las propr., fol. 184. 

Lame d'or. 

CAT. ESP. (lámina) PORT. IT. Lamina. (chap. Llámina, llámines; fulla, fulles de papé, plom, or.)

2. Lama, Laima, s. f, lat. lamina, lame, plaque.

Fetz far doas lamas de fer, 

E vai dir qu'om fort las calfes.

(chap. Va fé fé dos llámines de ferro, y va di que hom les calentare fort; va di que se calentaren mol; escofare, com lo fransés chauffât, ocsitá calfes : se pronunsie calfés.)

Brev. d'amor, fol. 189.

Fit faire deux lames de fer, et va dire que fort on les chauffât.

Coirassa ni laimas de ferre.

Romande Flamenca, fol. 121. Cuirasse et lames de fer.

ANC. FR. Fut ledit Anglois un petit navré dessoubs ses lames.

Monstrelet, t. I, fol. 84.

IT. Lama.

3. Lamiera, s. f., lamière, sorte d'armure en lames de métal, cuirasse.

Ni lamiera ni gambayssons 

Ni degun' autra garnisons.

V. de S. Honorat. 

Ni lamière ni gambesson ni nulle autre armure.

IT. Lamiera. (chap. Corassa, corasses; en llámines de metal.)


Lamp, Lam, s. m., du lat. lampus, éclair, éclat de lumière.

La resplandor dels lamps. Hist. abr. de la Bible, fol. 31.

(chap. La resplandó dels rellampecs.)

Le resplendissement des éclairs.

Tramet Dieus soven en terra... 

Lams e fozer e tempesta.

Brev. d'amor, fol. 127. 

Dieu transmet souvent sur terre... éclairs et foudre et tempête. 

Fig. Quon a fis drutz sia joys lams.

Rambaud de Vaqueiras: Ar vey escur. 

Comment pour les fidèles amants le bonheur soit éclair.

- Par ext., foudre.

Cazet 1 lam a forma de draguo arden, que aucis tres homes.

(chap. Va caure un rellámpec en forma de dragó ardén, que va matá tres homens.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 119.

Il tomba un foudre en forme de dragon ardent, qui tua trois hommes. CAT. Llamp. ESP. IT. Lampo. (chap. Rellámpec, rellampecs; v. rellampegá; rellampegue, rellampegará, rellampegat.)

Ce mot signifie aussi glissade.

Eu en prec lam e fic.

Torcafols: Comunal veill. 

J'en pris glissade et contusion.

2. Lampa, s. f., lat. lampas, lampe. 

L'oli de las lampas.

(chap. L'oli de les lámpares, dels cresols.)

D' aquela pel si fan mechas per lampas.

(chap. D' aquella pell se fan meches per a los cresols, les lámpares.) 

Eluc. de las propr., fol. 149 el 267. 

L'huile des lampes.

De cette peau se font mèches pour lampes.

Faran ardre cascun dia una lampa.

Tit. de 1460. DOAT, t. LXXX, fol. 392. 

Feront brûler chaque jour une lampe.

IT. Lampa. (chap. Lámpara, lámpares; cresol, cresols; lampareta, lamparetes; cresolet, cresolets.)

3. Lampeza, Lampea, s. f., lampe.

Per oli que noiris lo fuoc en lampeza. V. et Vert., fol. 74. 

Par huile qui nourrit le feu dans la lampe.

Ab candelas ni ab lampezas.

(chap. En candeles (veles) ni en lámpares, cresols.)

Cartulaire de Montpellier, fol. 145. 

Avec chandelles ni avec lampes.

Una lampea que, per ven ni per aigua, no s pot escantir.

(chap. Una lámpara que, ni per ven ni per aigua, no se pot extinguí, apagá, acorá.)

Cat. dels apost. de Roma, fol. 142.

Une lampe qui, par vent ni par eau, ne se peut éteindre.

Fig. L' oli de misericordia defalh en la lampeza de son cor.

V. et Vert., fol. 74. 

L'huile de miséricorde manque dans la lampe de son coeur.

ESP. Lámpara. PORT. IT. Lampada.

4. Lampec, s. m., éclair, éclat de lumière.

En la qual partida si engendron vens, lampecs et toneyres.

Eluc. de las propr., fol. 132. 

En laquelle partie s'engendrent vent, éclair et tonnerre.

CAT. Lampeg. (chap. Rellámpec, rellampecs.)


Lampreza, Lamprea, s. f., lat. lampetra, lamproie.

La murena o lampreza. Eluc. de las propr., fol. 262. 

(chap. La morena o lamprea. No són iguals. Al Decamerón podéu lligí una noveleta aon ixen les lamprees; es bastán divertida.)

La murène ou lamproie.

Biondello li fa una burla a Ciacco en un amorsá, y Ciacco se vengue fénlo esbatussá de valén.

De doutze entro a vingt lampradas, una lamprea.

(chap. De dotse hasta vin lamprees, una lamprea. Impost per a introduí les lamprees a una siudat o poblassió, per ejemple, Montpellier.)

Tit. du XIVe siècle. DOAT, t. CXXXI, fol. 243.

De douze jusqu'à vingt lamproies, une lamproie.

CAT. Lamprea, llamprea. ESP. PORT. Lamprea. IT. Lampreda.

(chap. Lamprea, lamprees.)

2. Lamprada, s. f., lamproie.

De doutze entro a vingt lampradas, una lamprea.

Tit. du XIVe siècle. DOAT, t. CXXXI, fol. 243. 

De douze jusqu'à vingt lamproies, une lamproie.


Lana, s. f., lat. lana, laine. 

La toizos de la lana.

P. de Corbiac: Domna dels angels.

La toison de la laine.

A vostras berbitz 

Tondetz trop la lana.

(chap. A les vostres ovelles esquiléu o esquiláu massa la llana. Tondetz : tondere, tondre, pelá, com la tonsura dels mossens: esquilá: esquilo, esquiles, esquile, esquilem o esquilam, esquiléu o esquiláu, esquilen; esquilat, esquilats, esquilada, esquilades; esquiladó, esquiladós, esquiladora, esquiladores. Al Matarraña hay conegut a uns cuans esquiladós. La Fresneda: los dos Billoteros José Antonio y Mariano, 

lo meu amic desde l'institut de Valderrobres. Ángel de Valjunquera, que ere tamé zahorí (QEPD), Ramón de Lledó, David “Bolussiano” de Penarroija, home de la Evelín de Matarrania.)

Un palafrené se gite en la dona del rey Agilulfo

G. Figueiras: Sirventes vuelh.

A vos brebis vous tondez trop la laine.

CAT. Llana. ESP. Lana. PORT. Lã. IT. Lana. (chap. Llana, llanes; ¿sabéu la jota en chapurriau “los collons de mon yayo”? Llanut, llanuts, llanuda, llanudes. An aquell tems encara valíe alguna perra la llana; la embutíem a saques y se la emportaben los esquiladós per a véndrela. Tamé passabe lo “colchonero lanero” pregonán desde una furgoneta. Veníen y compraben madalaps de llana. Eren massa tous, incómodos, y se teníen que varejá de cuan en cuan. Ña molta gen que nessessite un vareo ben assobín.)

2. Lanifici, s. m., lat. lanificium, préparation des laines, apprêt des laines.

En art de lanifici es engenhoza.

Prumier fo en ela trobat lanifici.

Eluc. de las propr., fol. 170 el 167.

Dans l'art de la préparation des laines est industrieuse.

Premièrement fut en elle trouvé l' apprêt des laines. 

ESP. PORT. IT. Lanificio. (chap. Llanifissi, preparassió de la llana: rentá,  cardá, pentiná, filá, etc.)

3. Lanis, adj., de laine.

Negus draps blancs, lanis, non sia tens en roia.

Statuts de Montpellier, de 1204.

(chap. Cap drap blanc, de llana, no siguen teñits en grana : roija : tinte roch. Fixeutos que escriuen al 1204 “en”, ni ab ni amb ni am.)

Que nul drap blanc, de laine, ne soit teint en garance. 

Dels draps lanis que en la dicha vila se fasion.

Tit. de 1351. DOAT, t. CXLVI, fol. 217. 

Des draps de laine qui dans ladite ville se faisaient.

4. Lanos, adj., lat. lanosus, laineux, couvert de laine.

Semblant frug... alcunament lanos. 

(chap. Com lo codoñ, o lo préssec, bresquilla: de cotó.)

Bestia lanoza et mansueta.

(chap. Bestia llanosa, llanuda y manseta.)

Eluc. de las propr., fol. 212 et 234.

La chiqueta María teníe un corderet

Ressemblant fruit... aucunement laineux.

Bête laineuse et douce.

CAT. Llanos. ESP. IT. Lanoso.

5. Lanuginos, adj., lat. lanuginosus, laineux.

Cardo... lanuginos es.

Natura lanuginoza.

Eluc. de las propr., fol. 203 et 185. 

Le chardon... est laineux. 

(chap. Lo cart... es llanut (“llanuginós”).)

Nature laineuse.

6. Lanier, adj., lanier, terme de fauconnerie.

Si vols bon falcon lanier,

Ab gros cap et ab gros bec lo quier.

Deudes de Prades, Auz. cass.

Si tu veux bon faucon lanier, avec grosse tête et avec gros bec cherche-le.

IT. Laniere.

- Par ext. Avide, rustre.

En Perdigons pren com jotglars laniers, 

Qu' en penr' aver a tota s' esperansa. 

T. de Rambaud, de Perdigon et d'Adhemar: En Azemar. 

Le seigneur Perdigon prend comme jongleur avide, qui à prendre richesse a toute son espérance. 

Substantif. Totz temps me laisson derrier, 

Quan m'an mes en la mesclada, 

Li gentil e li lanier.

Bertrand de Born: Rassa mes.

Toujours me laissent derrière, quand ils m'ont mis dans la mêlée, les gentils et les rustres.

ANC. FR. Nuns n'i fu de parleir laniers.

Fabl. et cont. anc., t. III, p. 89. 

Il affiert bien que l'en présent 

De fruit novel un bel présent, 

En toailles ou en paniers: 

De ce ne soiés jà laniers.

Roman de la Rose, v. 8250. 

Mais ele vos tient por laniers.

Roman del conte de Poitiers, v. 330.


Landa, s. f., du gothique lant, lande, plaine, désert.

Voy. Ihre, Diss. att., p. 231.

(N. E. Alemán, inglés, holandés, Land o land: tierra. HolandaNederlandenNiederlande : tierras bajas, llanos.)

Ieu tenc lo pueg, e lays la plana landa.

(chap. Yo tinc o ting lo puch, y dixo la plana terra; lo pla; les planes, com a Penarroija. Masada y mote.)

Perdigon: Aissi cum selh.

Je tiens la hauteur, et laisse la plane lande.

S'ill vos ditz d'alt poich que sia landa,

Vos la 'n crezatz...

C' aissi seretz amatz.

(chap. literal: Si ella tos (te) diu d' alt puch que sigue pla, plana, creéula, que aixina siréu amats. O sigue, seguíuli la corrén, y no discutigáu.)

Giraud de Borneil: S' ie us quier.

Si elle vous dit de haute montagne que ce soit plaine, vous croyez-l'en... vu qu'ainsi vous serez aimé.

Car aquist aygua que demandas 

No sai yeu per aquestas landas.

V. de S. Énimie, fol. 11.

Car cette eau que tu demandes je ne connais pas par ces landes.

Fig. Qui no fai so que Dieus manda, 

L'enemicx l' a en sa landa.

P. Cardinal: Jhesum Crist.

Qui ne fait ce que Dieu commande, le diable l'a en sa lande. 

IT. Landa. (ESP. Landa, landas. Gran extensión de tierra llana en que solo se crían plantas silvestres. Sin.: llanura, planicie, páramo, estepa, meseta, arenal, erial, descampado. Apellido del gran actor Alfredo Landa. Chap. Pla, plans, plana, planes, estepa, estepes, messeta, messetes, arenal, arenals, erm, erms, erial, erials, descampat, descampats.)