jueves, 6 de junio de 2019

JUAN VANRELL NADAL, el insulto como argumento

Chrétianté d’Occident l’an de grâce de 1235

JUAN VANRELL NADAL.

He preguntado públicamente una y otra vez a los magníficos rectores universitarios y a los “sabios” pancatalanistas que desmientan los escritos y las fechas en que evidencio la inexistencia de Cataluña como entidad política en 1229, reconquista de Mallorca, y en 1238, reconquista de Valencia. Jamás obtengo respuesta.
Hoy, a los que me tildan de “fascista cavernícola” les pregunto si es verdad o es invención mía el mapa “Chrétienté d’Occident l’an de grâce de 1235”, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París. En dicho mapa encontramos, en colores diferenciados, “les Royaumes de Castille, d’Aragon, des Almohades, de France, etc.”. El que no aparece en ningún lugar, para nada, es el “Royaume de Catalogne”. Más aún, el territorio que hoy llamamos Cataluña tiene el mismo color rosáceo que el “Royaume de France”. No es ningún error. La “Marca Hispánica”, iniciada por Carlomagno en 789 y finalizada en 1256 con el Tratado de Corbeil entre Jaime I, el Conquistador, y Luis IX, el Santo, fue siempre propiedad del Rey de Francia. Los Condes de Barcelona no eran propietarios, sino feudatarios y vasallos de la Corona Francesa. Y así fue jurisdiccionalmente durante 456 años. ¿Pudo esta inexistente Cataluña reconquistar, repoblar y dar su lengua catalana a Mallorca y a Valencia?...
Como no pueden negar la evidencia de lo expuesto, se han aprendido la cantinela de que todo esto es correcto, pero que son incorrectas las interpretaciones peregrinas de algunos retrógrados incultos que, en contra de lo que enseñan las universidades, niegan la gran verdad de las hazañas gloriosas de la Cataluña Medieval, aunque no conste su nombre. Sin desmayo pregonan que la única autoridad en temas de lingüística catalana es la U. I. B. Los que con documentos irrebatibles los desenmascaramos somos los errados, merecedores del mayor desprecio y vituperio. “Sólo son cuatro pobres descerebrados, ávidos de notoriedad en el PP”, he oído comentar. ¡Ay del que ose discrepar del dogma pancatalanista! Sistemáticamente es condenado al fuego eterno del desprestigio.
El periodista mallorquín Joan Carles Muntaner en su artículo “La llengua d’IB3” (Última Hora, 25-04-14, pág. 29) considera analfabetos impresentables a los de “la dreta que comanda”, por querer que en las escuelas mallorquinas se enseñe el mallorquín ancestral. Considera retrógrados e incultos a los que rechazamos el “català normalitzat” como lengua balear, según ordena el “Estatut” y enseña la U.I.B. Este rechazo le tiene “mes que preocupat, indignat”, porque todo ello es cuestión “d’ignorancia, per no dir d’analfabetisme”. En su ofuscación dogmática llega al paroxismo de llamar “barbarismes” a expresiones mallorquinas de tiempo inmemorial, como <dios>, <islas> o <antes>… Según la RAE “<Barbarismos> son palabras impropias de una lengua”. Mis abuelos y mis padres nacieron en el siglo XIX. Usaban con toda normalidad estas palabras. “Ves a di <dios> a sa padrina Catalina”, me dijo más de una vez mi madre. Esta expresión es pues la propia del pueblo. La impropia, “barbarismo” por tanto, es la impuesta estatutariamente por “políticos”, ignorantes en filología o sumisos al gran poder catalán… Además, este docto periodista hace gala de una tremenda incultura. Desconoce que “el català estàndard” es un invento moderno del primer tercio del siglo XX. No como “el valencià” y “es mallorquí” que tienen siglos y siglos de existencia. El neo-catalán es una lengua artificial de consenso elaborada por Pompeyo Fabra y otros deslumbrados por la idea de “Cataluña, la Gran”. Hasta un famoso catalán, el jesuita padre Batllori, descalificó su artimaña:
“Es el infame e infecto dialecto de Barcelona que no puede ser aceptado”. (Las Provincias, 02-11-1982)… Confunde la unidad incuestionable de todas las lenguas románicas con una igualdad uniformada de las mismas. Cada lengua románica tiene su propia evolución y su propia personalidad a través de los tiempos. Este desconocimiento hace que el Sr. Muntaner sea un analfabeto peligroso en temas de evolución lingüística. Ignora la evolución de la palabra latina <insulas>. En castellano ha evolucionado en <islas>. En francés su evolución ha sido en <îles>”. (Hay que explicar que los copistas franceses indicaban la supresión de letras con una raya encima, el actual acento circunflejo: fête, Jerôme, tempête, être, etc.
Cataluña ha hecho propias algunas de estas palabras como <îles>, <s’il vous plaît>). El mallorquín, más fiel a sus raíces latinas, ha evolucionado <insulas> en <islas>. El verdadero “barbarismo” no está en decir <islas>, como siempre se había dicho, sino en usar el galicismo <illes>… Lo lamentable es que en Baleares es totalmente cierto lo que afirma: “Els mitjans de comunicació en català ajudan a arrancar aquets barbarismes”. Efectivamente, palabras auténticamente mallorquinas, como “per favó, maldament, negòcis, vacacions, direcció, cà, mox, firmà, aquí, gràcis, isla, etc., etc., etc.”, han sido suplantadas por “si us plau, maleuresement, afers, adreça, gos, gat, signar, icí, mercí, illa”, auténticos galicismos en su mayoría, gracias a los medios de comunicación. ¡Una auténtica aberración filológica!
  Arturo Quintana Font, al ductó filòlec catalanista
Arturo Quintana Font, al ductó filòleg catalanista de la nurmalització. 

El paroxismo demencial de demasiados mallorquines acaba de dárnoslo recientemente un tal Jaume Sastre, abanderado del profesorado isleño contra las disposiciones del President Bauzá en la línea de recuperar el mallorquín ancestral, que se ha montado una “huelga de hambre”. Solamente un desquiciado mental puede montar semejante desvarío contra su propia lengua milenaria, lengua que por la singularidad de su artículo “salat”, procedente del latín “ipse, ipsa, ipsum”, es un gran tesoro de la lingüística románica.

Ignacio Sorolla Vidal, doctor, sociolingüística
Ignacio Sorolla Vidal, doctor en sociolingüística, catalanista pupilo del de arriba con la boina.

Olvidan los muntaneres y sastres mallorquines que Cataluña siempre ha sido para Mallorca una “madrastra” ególatra: No aceptó que en la Bahía de Palma se celebraran las regatas olímpicas… Puso siempre todos los impedimentos posibles para la creación de la Universidad de las Islas Baleares… Consiguió que la Diputación Balear obtuviera en 1915 los derechos editoriales de la “Gramática Mallorquina” de Tomás Forteza Cortés (1838-1898) para que Pompeyo Fabra la hiciera catalana… 
Pompeyo Fabra
Pompeyo Fabra, sí, Pompeyo, no Pompeu.


Logró que el rey Fernando VII, un malhadado 13 de enero de 1830, ordenara la clausura de la Real Universidad General Luliana de la Ciutat de Palma para su traslado a Barcelona, que carecía de ella. Años más tarde, 1874, dicha universidad cerró la Escuela Normal de Maestros de Palma y ordenó su traslado a Barcelona… ¡¡¡Cuánto ama a Mallorca Cataluña!!!...
Contra lo expuesto, rigurosamente contrastado, nuestros doctos pancatalanistas, ignorantes en evolución latina, presentarán el argumento de la descalificación insultante al mensajero. El pérfido embaucador falsario y el perverso crispador iletrado es el que esto suscribe… O los jóvenes del G.A.V., que defendieron “el valencià” en Beniradrà.
Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà. Premi Llealtat 2009